Autor: Ignacio Benedetti

  • Apuntes del Pep Team (1)

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    Laterales y extremos: Laterales que varían sus recorridos según la jugada. Llegan al medio para ocupar posición de interiores o intercambiar ubicación con los extremos. Esos jugadores de banda ofrecen cada uno prestaciones distintas: Nolito con recorte y gol; Sterling largos recorridos y diagonal; Navas llegada hasta el fondo y centro; Sané potencia, disparo y centros. Ya en Múnich jugó hasta con tres a la misma vez, algo que puede repetirse en Manchester on el ingreso de Sané haciendo de Douglas Costa por el medio del campo.

    Portería: Por Claudio Bravo deben pagar lo que exija el Barcelona. Caballero es una opción de urgencia y como tal se comporta, no ordena a sus compañeros de zaga y se deja comer por los nervios. Joe Heart no cuenta. ¿Por qué Bravo? Porque juega al fútbol; ataja, ordena a sus compañeros, y juega al fútbol. Su conexión con Stones permitiría que la columna vertebral de los citizens sea cada vez más parecida al ideario de Pep.

    Fernandinho es el caso que por ahora más debe preocupar a Pep. No parece sentir la idea del catalán y se muestra incapaz de ejecutarla, aún cuando está acompañado por los laterales, Silva y De Bruyne, quien por cierto va ganando un protagonismo muy interesante por su capacidad de moverse en todo el frente de ataque. El eslabón más débil es el brasileño, y en el camino está la posibilidad de que Pep se dedique a él de la misma manera que hizo con Jérôme Boateng en Múnich, algo que dependerá de las capacidades del volante y su voluntad para aceptar una forma distinta de jugar.

    La primera misión, que se juegue con pasión, con «soul» va consolidándose. Para lo demás falta tiempo y se necesita paciencia.

    Fotografía: (uk.sports.yahoo.com)

  • Mis amigos argentinos caminan en la niebla

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    Mis amigos argentinos lo saben, no porque sean adivinos sino porque ellos, los pocos amigos que tengo, son ejemplares y muy capaces, tan así que desde hace muchos años vienen avisando sobre la catástrofe que están viviendo.

    El ser humano es, entre otras cosas, el cúmulo de complejos, aspiraciones, frustraciones, debilidades, demonios y odios. Aquellos que han trascendido y se convirtieron en modelos a seguir batallaron fuertemente con todo ese combo que menciono. No sé si vencieron; lo que me queda claro es que tuvieron el coraje de pelear hasta el último respiro.

    Mis amigos argentinos, a quienes no les conozco su tendencia política -no pregunto idioteces- sabían que entre la saliente y el llegante no habían mayores diferencias. Ella y él conocen el poder del fútbol y cómo utilizarlo a su favor. Ambos, torpes y soberbios, pensaron que todos son tontos. Pero no contaban con la astucia de mis amigos.

    Y es que mis amigos rechazaron al difunto cuando éste se inmiscuyó en el equipo de Perón, y con la misma fuerza combatieron la mentira del «Fútbol para todos» que ella, acompañada por el señor de los anillos y el creador de «Primo Camargo», se inventaron para modernizar la estafa. El show entretenía a todos, pero la plata era sólo para unos cuantos.

    Hoy, como para no perder la costumbre, mis amigos argentinos, inteligentes y excepcionales, desmontan la mentira del ex Boca Juniors y le muestran al mundo que él, al igual que ella y todos los que antes ocuparon la casa del poder, prostituyeron al deporte siempre en favor de sus números, económicos o de aceptación, que al fin y al cabo es la misma cosa.

    Ella tuvo angelitos como De Vido, Aníbal y  y todos los que ahora protagonizan los diarios e informativos: él, como no sabe hacer otra cosa que sus predecesores, suma a Marín y a Niembro. Mamita querida, pobre Eje del Mal, parecen monaguillos al lado de estos muchachos.

    En el camino vamos escuchando a los que hacen campañas en pro de incapaces militantes. A todas estas, ¿quién habla de fútbol?  Nadie, porque para hacerlo tendrían que rebatir a Marcelo, y eso no se hace discutiendo esquemas imaginarios de partidos que no existen; tampoco afirmando que son decisiones; ni mucho menos apelando a razones místicas que no existen. Si hasta el profe mediático se declaró apto para comandar la revolución. Pobre Dante, el desprecio por el juego y por la educación lo deben tener a mal traer en dónde quiera que esté.

    Mis amigos argentinos seguirán combatiendo en la neblina, sabedores de que la batalla está perdida, pero motivados, porque si ya todo está perdido, ¿que más queda que seguir arriesgando?

    Imagen encontrada en la web. Créditos a quien corresponda.

  • Chau, chau… Adiós

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    Nos fuimos.

    Llegué en agosto para echar una mano y aprender. Lo primero no sé si lo conseguí. Sería pedante de mi parte postularme para reconocimientos que no merezco ni tienen que ver con el espíritu de la tarea que desempeñé. Pero vaya si aprendí.

    Decía que llegué en agosto. Lo hice porque Noel confiaba en mi. Ya conocía su trabajo pero confieso que la posibilidad de estar en el día a día me seducía lo suficiente como para decir que sí al requerimiento de quien, tras la derrota, sigo admirando.

    Las adversidades unen o separan, y en este caso, me acercaron más a quien tanto respetaba, aún antes de esta experiencia. Cada charla, cada discusión, fueron para mi una enseñanza que jamás podré olvidar. Me quedo con lo humano, porque lo otro es tan banal como quien lo discute.

    Los hechos son lo que son, y las derrotas son lo que son. Es la vida. Nadie gana todos los días, y ni siquiera los entrenadores de tribuna pueden presumir de imbatibilidad. Perdimos. Y lo digo de esa manera porque formo parte de un grupo humano al que jamás negaré y del que nadie me quitará el honor de haber pertenecido.

    Nos fuimos y las razones y los tiempos le pertenecen a Noel. No seré yo quien abra la ventana ni me encontrarán en el terreno del fariseo. Un día hablaré. No para contar secretos, que son justamente eso, sino para recordar que la nobleza y el apego al trabajo, esta vez, no dieron los frutos deseados.

    Y hablaré de lo único que realmente me apasiona, del juego. No me encontrarán en el terreno de los chismes, las redes sociales u otras superficialidades. Comprendo los tiempos pero no me apego ni me dejo llevar. Lamento no haber podido hacer nada para que desde el entorno se hablara más del juego. Y por ello me voy derrotado.

    Perdimos como grupo, como equipo. Y perdí, como llevo perdiendo ya más de 12 años, porque soy incapaz de transmitir el gusto por este juego complejo e indomable. Lo seguiré intentando, desde esta trinchera, tan mía y solitaria como la soñé.

    «La relación éxito y fracaso ha sido fundamental en mi vida, pero el éxito y la felicidad no funcionan como sinónimos. Soy un especialista en fracasos y sé perfectamente que las adhesiones se pierden cuando se acaba el éxito. Hay gente exitosa que no es feliz, y gente feliz que no necesita del éxito. El éxito es una excepción y no un continuo». Bielsa

  • Camino hacia la noche

    Camino hacia la noche

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    He fracasado. Creí posible mil cosas pero ha llegado el momento de aceptar que todo lo que creí posible ya no lo es, o quien sabe si pueda serlo, pero no tenga yo la capacidad para lograrlo. Vaya si fui soberbio. Me creí fuerte y no lo soy.

    Recuerdo la caída de Joe Strummer y la siento mía, casi idéntica a mi fracaso. Tras su salida de The Clash, el bueno de Joe decidió ahogarse en el anonimato de Granada. Ahí pudo ser él para luego volver a ser lo que siempre fue. Hoy yo no tengo fuerzas. Me ganaron. La realidad fue mucho más pesada que la ficción. No puedo alardear de una fortaleza que no tengo porque me falta el oxígeno y tampoco creo que me sobren los motivos.

    Quise ser como Marcelo y mantenerme de pie, luchando y mirando cara a cara a la adversidad, pero no quiero que decidan por mi, prefiero ser yo quien diga basta bajo mis propios términos, siempre ajustado a mis verdades.

    El camino es el que es, y a veces, sólo a veces, vale la pena detenerse para tomar un respiro, y luego seguir. Lo necesito, no puedo seguir desgastándome, no debo rebajarme ante la mediocridad. Mi meta es otra, mi ambición también.

  • ¡Esto también es fútbol!

    ¡Esto también es fútbol!

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    Me ordeno a través del pase, dicen los expertos, olvidando que aquella no es una conducta que tenga como único objetivo la consecución de ese ordenamiento posicional.

    Orden y equilibrio aparecen en el vocabulario futbolístico con la intención de explicar, o mejor dicho, convencer a la audiencia de que es posible mantenerlos dentro de la dinámica del juego, y los señala además, cual criminales en una fila de identificación, como los causantes de un resultado.

    Lo primero que hay que aceptar es que el fútbol es caos: juego para producir cuotas de desorden en el rival, que a la vez se traduce en espacios, y aprovecharlos con la intención de anotar más goles que el contrario. Entonces, juego para superar a un adversario y esto sólo es posible utilizando el engaño como arma principal: amago ir por acá cuando en realidad voy por allá.

    Ese caos que intento generar nace de un ordenamiento inicial, el cual podemos señalar como estrategia. Voy a hacer esto para producir aquello. Es fútbol, es vida. Pero una vez que genero lo que inicialmente buscaba, convivo con miles de factores que nada tienen que ver con ese orden o ese equilibrio que tanto señalan.

    Es muy sencillo de explicar, aún para alguien como quien escribe estas líneas. Si mi idea es atacar las bandas para ensanchar y alargar el campo y así aprovechar los espacios libres que se generen tras esos movimientos, es muy probable que no consiga mi objetivo tal cual lo tenía estipulado. ¿Por qué? Porque el rival juega, estorba, es oposición directa y tiene planes y objetivos distintos, aun cuando la meta sea la misma: anotar un gol más.

    Hace un mes tuve la oportunidad de observar el entrenamiento de un equipo europeo que marcha en la posición 12 de su campeonato. Aquella sesión fue todo lo contrario a lo que considero debe ser la preparación futbolística. Durante una hora y monedas, el equipo ensayaba la salida del balón desde su propia cancha hasta llegar, producto de varias combinaciones, al área rival. El ejercicio tenía una duración promedio de 30 a 45 segundos, similar al tiempo empleado por los protagonistas para recobrar lentamente el posicionamiento inicial.

    Luego de tres repeticiones, los titulares daban paso a los suplentes, algo que se repetía permanentemente. Tres intentos para un grupo y tres para otro. Lo que me sorprendió fue la ausencia de obstáculos o rivales en cada secuencia. Todos los ejercicios eran hechos con la intención de que el futbolista internalizara movimientos, los hiciera propios y así mantener el orden en el próximo partido. ¿Y el rival?

    Cuestionado por esa manera de prepararse, uno de los protagonistas confesó aburrirse en aquellas sesiones, pero que no podía insinuar su fastidio, ya que el entrenador insistía en ellas para que los futbolistas fueran capaces de parir su propio equilibrio. Nada más alejado de la verdad. No hay orden ni equilibrio que no tome en cuenta el contexto.

    Auxilio en la TGS

    La Teoría General de los Sistemas (TGS) acepta al ambiente como un elemento muy importante a considerar, ya que, como explican Marcelo Arnold y Francisco Osorio, «Nunca un sistema puede igualarse con el ambiente y seguir conservando su identidad como sistema. La única posibilidad de relación entre un sistema y su ambiente implica que el primero debe absorber selectivamente aspectos de éste«.

    Es decir, ese equipo de fútbol al que hacía referencia, entrenando como lo hace, obvia que su identidad, por más fuerte que sea, será influenciada y “adulterada” por el rival, el campo y miles de factores que conforman eso que conocemos como contexto y que poco o nada tienen que ver con nuestra voluntad.

    Revisemos que nos dice Edgar Morín, a través del Pensamiento Ecologizado, según publicación de “La Gazeta de Antropología”, en 1996, en la cual se analiza un trabajo de Morín y Ceruti, del año 1989:

    «El pensamiento ecologizado posee un aspecto ‘paradigmático’, pues rompe con el paradigma de la simplificación y disyunción, y requiere complejo de la auto-eco-organización… La auto-eco-organización propia de los seres vivos significa que la organización físico-cósmica del mundo exterior está inscrita en el interior de nuestra propia organización viviente«.

    En el mismo trabajo, y para no aburrir a quienes hayan llegado hasta este punto, Morín explica que «la autonomía de lo viviente, concebido como ser auto-eco-organizador, es inseparable de su dependencia«.

    Se me hace complicado pensar en equilibrio y orden cuando un ser vivo –todo equipo de fútbol es justamente eso- interactúa con tantos elementos externos, capacitados para modificar a ese organismo hasta convertirlo en un elemento propio de ese ecosistema. Y más difícil aún es imaginar que un equipo que únicamente considera su existencia al momento de establecer una estrategia la consiga.

    Todos en algún momento –yo el primero- hemos caído en la tentación de pensar que la estrategia debe ser una, inalterable e indiscutible, y que cuando ésta no se ejecuta correctamente es porque uno de los futbolistas no tomó decisiones correctas. La realidad, pensada desde la complejidad, el pensamiento ecologizado y otras herramientas, no sólo nos muestra que tan equivocados estamos, sino que nos aporta nuevas motivaciones para militar con mayor vehemencia en el camino de la duda y la misma complejidad.

    Que cada quien se asuma como lo que es: hijo de la duda o esclavo del reduccionismo.

  • La cara sí, el resto no sé, coño

    Que no. Ya lo he dicho una y mil veces: la cara la tengo, pero no se confíe, que no soy tan idiota como usted supone.

    Que los aeropuertos hablan, coño, y aunque usted no lo crea, tengo amistades. Peligrosas, sí, sobre todo para usted que habla de mí sin darse cuenta que todo me llega.

    También hablan las paredes, coño. Hasta las de los cuartitos en los que se hacen ruedas de prensa. Puede que sea loco, pero mi «locura» no es más que la voluntad de crecer, educarme y equivocarme, mientras la vuestra, pues bueno, ya sabemos todos por que calles desfila su indecisión.

    Pero también habla Twitter, coño, y en él están las acusaciones que usted hizo a quien hoy le paga su salario. Eso de acusar de narco y luego cobrar es muy de moralista.

    Pero es que hasta las páginas web escuchan, coño. No me diga usted que no se dio cuenta como le volteó la mirada a su «amigo», compañero de simpatías beisbolísticas, por un puñado de devaluados bolívares. Ah, es que para hacer campañas hay que tener un poquito de inteligencia, y usted, mi estimado bufón, es envidia y reconcomio.

    No me sorprende nada. Así como acepto mi ignorancia y me reconozco incapaz, también manifiesto mi intolerancia a estos y otros comportamientos humanos, como la traición, el juego sucio y el tráfico de miserias.

    Yo lo reconozco a usted como lo que es: un imbécil con ínfulas. A veces en corbata y otras en pijama; nada cambia, usted es lo que es y yo lo que soy. Todo lo que nos aleja me enaltece y todo lo que nos acerque me lesiona.

    Ah, y también hablan los amigos, coño, que son mis amigos y no de usted, aún cuando quiera entrevistarlos para luego romper códigos.

    Pero ya le decía, la cara de idiota la tengo, y, como decía el Narigón, mejor seguir pasando por boludo…

  • A propósito de los ocho tantos del Bayern Munich: ¿goles o juego? ¡Juego y goles!

    Olvidemos los ocho goles convertidos al Hamburgo; no reparemos en los ocho puntos que los separan del Wolfsburgo, su más inmediato competidor. Observemos el juego del Bayern Munich, el equipo de Pep Guardiola, y preguntémonos si no vale la pena disfrutar con presentaciones como ésta.

    Tocan la pelota con el propósito de avanzar todos juntos y así facilitar la recuperación del balón cuando lo pierdan. Atacan mientras defienden y se defienden atacando. ¿Como lo consiguen? El equipo crece como conjunto y todos sus integrantes se sostienen entre ellos; robar la pelota al rival se intentará con muchos futbolistas en espacios reducidos, lo que obliga al contrario a apurarse, forzar su salida y tirar un pelotazo. Es una complicada red neuronal porque todos sus integrantes están interrelacionados, comunicados unos con otros, sin cortocircuitos, con una meta: ser un equipo. A partir de la consecución de ese primer objetivo podrán intentar alcanzar la meta más reconocible del deportista: triunfar.
    Recuperación de la pelota y elaboración de la avanzada a campo rival. Movimiento de Alaba (volante central) y Benatia (central), apoyados en Müller y Lewandoski:

    Post gol de Müller o cómo nace la segunda anotación: el equipo quiere crecer desde la anotación; sale a buscar al rival inmediatamente para mantener y aumentar el dominio del partido, no de la pelota. Controlan el partido porque llevan al Hamburgo hacia donde ellos quieren. Pierden la pelota -en este caso Robben- y el futbolista sigue jugando, no se permite perder el tiempo, lo que obliga al defensor de Hamburgo a rifar la pelota y ahí nace el segundo gol.

    Inicio del segundo tiempo y cuarto gol:  Hamburgo presiona en el centro del campo; Bayern no se desespera ni lanza un pelotazo, más bien, fiel a su estilo, juega un rondo pegado a la banda izquierda hasta que el balón llega a Gotze, una especie de jugador lejano, quien a su vez, y sin perder tiempo, cambia hasta Robben. El gol es una circunstancia porque depende de un buen remate y de la actuación del portero, pero la construcción de la jugada no es casual, es algo que se ensaya. No la jugada en sí sino la toma de decisiones y la búsqueda del compañero mejor marcado y menos complicado por el contrario.

    Al igual que cuando convirtieron el primer gol, el Bayern identifica ese pequeño bache que genera un tanto en contra para inmediatamente ir en búsqueda de un nuevo tanto. ¿Cómo? Construyendo juego por izquierda hasta que sea tiempo de girar hacia Robben y que este genere una explosión. El fuera de juego de Lewandoski evita un resultado perfecto a la estrategia muniquesa.


    La búsqueda de la excelencia. Entre Muller y Lewandoski pierden una pelota cercanos a la banda. Ya su equipo gana cuatro goles por cero pero aún así, ambos van en búsqueda del contrario como perros hambrientos, lo mismo que Alaba, unos segundos después, lo que dificulta el manejo de la pelota y la salida del Hamburgo y su consecuencia inmediata es la rápida recuperación del esférico. Amparados en la expresión aristotélica de que «somos lo que hacemos día a día; de modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito», el Bayern entiende que la única manera de preparar las grandes citas es manteniendo la competitividad y la intensidad en aquellas que parecieran no necesitar esas virtudes.

    Una vez arriba, en campo contrario, la presión alta es una conducta natural que, bien ensayada, no supone un mayor gasto energético que otras herramientas; no hay un mayor recorrido de kilómetros sino que hasta corren menos, siempre y cuando identifiquen cómo, cuándo y hacia dónde correr. Esta conducta obliga a que el equipo contrario rife el balón y lo envie hasta las inmediaciones de Neuer o lo deje a la buena de Dios en el centro del campo. En este último caso, observemos la manera elegida por los muniqueses de gestionar una avanzada al campo rival:

    Quinto y sexto gol, dos jugadas inmediatas, son una nueva muestra de que Guardiola y los suyos saben que la inmediata búsqueda del próximo tanto debe hacerse apenas el rival saca desde el centro del campo. No dan respiro, saben que no hay knock out en el fútbol y por ello hay que jugar los noventa minutos; van a rematar la partida, así el reloj no les ofrezca otras posibilidades.

    Entiendo que haya quienes se aburran escuchando a Beethoven o les fastidie una exposición de Dalí; de hecho ayer pude leer un tweet que proclamaba una estupidez como que la actuación del cuadro muniqués hace insípida a la Bundesliga. Este tipo de expresiones no es, a pesar de la soberbia de quienes la pronuncian, una muestra reflexiva que lleve a la discusión sobre formas y maneras de jugar este deporte; esa afirmación sencillamente deja en evidencia que el público, en su mayoría, no va a ver jugar sino que es hincha de la tabla de resultados y la de posiciones.

    Los goles condicionan a los noticiarios, pero el juego está para llenarnos la panza de fútbol. En sus manos está disfrutar el juego o ser esclavo de la mezquindad.

  • La Vinotinto en 2015

    El Universal

    El jueves 17 de Julio del pasado año, Noel Sanvicente fue presentado como seleccionador nacional. El tránsito del equipo nacional en esos cinco meses son harto conocidos: cuatro derrotas en igual número de partidos – una de ellas por alineación indebida – y un módulo de trabajo en Madrid, España. El pasado no se discute, así que el presente trabajo intentará conocer de la voz de algunos expertos, qué le depara este nuevo año a la selección nacional.

    Sanvicente ha sido muy claro en sus declaraciones: no hay que hablar del pasado y la meta es clasificar al mundial. Este año que recién empieza es vital; así como César Farías y Richard Páez necesitaron de partidos, derrotas y horas/entrenamiento para desarrollar y establecer sus ideas, Noel está en el mismo lugar, sólo que su ciclo comienza al mismo tiempo que el calendario FIFA hacia el próximo mundial, a diferencia de Páez y Farías que llegaron al equipo nacional con parte del camino ya recorrido.

    Su elección fue cosa lógica: se llamaba a conducir los destinos de la selección nacional al entrenador más exitoso del fútbol venezolano. Si su pasado por el Caracas F.C. generaba dudas acerca de sus cualidades, sus éxitos con el Zamora, equipo de pocos recursos económicos, terminó por convencer a algunos escépticos. Más que estrellas, Sanvicente plasmaba en su currículo algo que pocos poseen en su profesión: versatilidad, entendida ésta como una virtud necesaria para adaptarse a las distintas circunstancias que se le presentarán en su nuevo trabajo.

    En la Vinotinto tendrá que manejarse con futbolistas que vienen de realidades muy distintas a la que presenta el torneo nacional, y que desde su salida del país han conocido otras formas de trabajo. Sanvicente, conocedor de las miserias e este fútbol, siempre ha tenido esto muy en cuenta y por ello se ha empeñado en prepararse para estar siempre a la vanguardia y así conocer las nuevas y más exitosas metodologías de trabajo, siempre bajo la condición de no copiarlas sino adaptarlas a la realidad venezolana.

    Pero el futbolista es futbolista; hoy en día ha sido desbordado por las miles y miles de distracciones que caracterizan la vida humana y son muy pocos los que viven el fútbol después del fútbol. Todos tienen los gadgets tecnológicos más recientes y de colores más llamativos, pero sólo un puñado de ellos dedica tiempo a estudiar el juego, ver partidos y ejercer la autocrítica. Es ahí dónde el actual seleccionador va a encontrase con un mundo mucho más complejo, y es que los jugadores venezolanos que hacen vida en el extranjero están más cerca de estas modas y estos comportamientos que el que juega en nuestro torneo de primera división. Por ello no es descabellado pensar que las charlas con los futbolistas y los mensajes motivacionales sean, cuando menos, tan importantes como las indicaciones tácticas.

    La llegada de Noel

    Balonazos

    ¿Cómo fue el proceso que derivó en la contratación de Noel Sanvicente en el puesto de director técnico de la selección? Los seguidores del fútbol venezolano, hasta el más distraído sabía que Noel nunca fue la primera opción de Rafael Esquivel y sus pares de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF). No lo fue cuando Richard Páez renunció al cargo, en el año 2007, como tampoco a finales de 2013, luego de la renuncia de César Farías. Dos entrenadores estaban mejor posicionados en las preferencias federativas: Richard Páez y Ratomir Dujkovic. Sólo Nelson Carrero, representante de los jugadores en el ente federativo, y otro directivo más, estaban a favor de la llegada de Noel.

    Desde las oficinas de la FVF cuentan que Páez se autoexcluyó por su participación en la fatídica jornada 7 del Torneo Clausura de 2014, cuando las turbulencias que afectaban al país hacían casi imposible realizar aquella jornada. Para todos es conocido que el poder político movió sus hilos y se jugó dónde se pudo. Las razones de la desaparición del serbio en la lista de candidatos a dirigir el equipo criollo es algo que desconozco, pero que seguramente tienen que ver más con sus razones que con las de Esquivel.

    A partir de ahí, y con la llegada del Mundial Brasil 2014, fueron muchos los nombres que salieron a la palestra, pero ninguno con el peso suficiente como para convencer al presidente de la FVF. En el medio, el viejo zorro – y probablemente el político más hábil del país, luego del difunto Hugo Chávez – se inventó una reunión matinal con Sanvicente para “limar asperezas” y tenerlo cerca, en caso de que su contratación respondiese a los intereses federativos. ¿Cuáles fue el atractivo de la opción Sanvicente? ¿Por qué fue elegido por encima de otros candidatos? Estas respuestas llegarán con el tiempo; no las encontrará en este trabajo por respeto a la idea inicial del mismo y por consideración a quienes de alguna manera han ayudado a reconstruir unas negociaciones muy complejas. Pero cuando el tiempo así lo decida, las daré a conocer.

    Vinotinto: una nueva forma de jugar

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    Para nadie es un secreto que la filosofía futbolística del seleccionador nacional es diametralmente opuesta a la de su predecesor en el cargo. Con clara dependencia de las cualidades y las características de los jugadores que entrena, sus equipos no cesan en la búsqueda del arco contrario, asumiendo conductas que muchos “entendidos” califican de riesgosas sin reparar que éstas son las que lo han llevado al éxito que antes mencionaba.

    Por ello, su llegada al equipo nacional significó una ruptura con el modelo de juego que caracterizó al ciclo de César Farías. En este punto hay que dejar bien claro que una no es mejor que otra; en el fútbol el éxito se consigue con distintas maneras de concebir el juego, y es por ello que el no gana quien juega bonito sino quien juega mejor a este deporte.

    Ahora bien, para poder comprender que cambios está intentando llevar a cabo Sanvicente y su cuerpo técnico, hay que recurrir a voces expertas y reconocidas, por ello, y para dejar de lado cualquier duda acerca de qué es un modelo de juego, cómo se implanta y desarrolla y las diferencias entre llevarlo a cabo en un club o una selección.

    Alex Couto Lago, entrenador español de fútbol certificado por UEFA, con un Máster en fútbol profesional y autor del libro “Grandes Escuelas de Fútbol Moderno” (Editorial Fútbol del Libro, 2014) es quien nos guiará en esta primera parte del trabajo, necesaria para luego adentrarnos en la incertidumbre que es el futuro, sobre todo, en el 2015 de la Vinotinto. Conocer qué es un modelo de juego y cómo se desarrolla es indispensable si deseamos descifrar cuál es el camino elegido por el seleccionador criollo.

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    Para mí, el modelo de juego es la manera en que el equipo (sistema) se articula para dar respuestas generales a problemas particulares. Es el esqueleto, el índice a través del cual se inicia el proceso para desentrañar el contenido complejo del juego. Me explico: para resolver los problemas que plantea el rival en el continuo del juego (atacar y defender) se necesita una pauta de comportamiento común en el que aglutinas todas las potencialidades de tus jugadores, sus interacciones y sus interrelaciones para combatir y contrarrestar el juego rival. En él determinas el comportamiento global y dentro de este, las pautas generales que cada jugador ha de acometer para generar sinergias que deriven en la cohesión del grupo”.

    Couto, como todo aquel que comprenda la importancia del contexto, del futbolista y de la relación entre futbolista y contexto, no omite que esta es una explicación genérica, la cual luego, al intentar llevarla al terreno de juego, dependerá de eso que el señala como las sinergias necesarias para la cohesión del grupo:

    Te pongo un ejemplo de lo que yo presento con mi equipo, (hipotético, no sabremos cómo son las particularidades de los jugadores):

    Defensivamente: debemos establecer un patrón común.

    • Tipo de defensa: zona, mixta, combinada, etc.
    • Posicionamiento defensivo: avanzado, plegado (en medio campo), replegado.
    • Objetivo defensivo: robar el balón o ceder terreno esperando forzar la pérdida al rival.
    • Desarrollo de las actividades grupales para alcanzar el objetivo defensivo:
      • Robar el balón implica:
        • Intervención inmediata sobre el poseedor con ánimo de hacer entrada si procede o temporizar.
        • Presión, todos presionan, movimientos hacia los espacios relevantes en los que incide la pelota.
        • Ayudas defensivas sobre quien interviene. Marcajes sobre cercanos, coberturas, reducción espacios, etc.… Superioridades posicionales…
      • Desarrollo de las actividades individuales de los jugadores que intervienen cerca del balón y de quienes se encuentran en cada momento alejados del mismo.
      • Pautas y orientaciones en caso de ser desequilibrados, repliegues, cómo son, hacia donde, quienes los realizan. Reutilización de jugadores desbordados que se mueven aún cerca de la pelota, etc.…
      • Acciones a realizar en caso de máximo peligro, entrada en caos, inferioridades posicionales, etc.…

     

    Ofensivamente: Establecemos un patrón común.

    • Ataque combinativo, directo, alterno…
    • Profundidad, amplitud ofensiva.
    • Iniciación, quienes inician, qué hacen, cómo se mueven, qué alternativas proponen los jugadores por delante del balón y los que quedan detrás del mismo.
    • Elaboración, con cuántos elaboramos, cuántos quedan por detrás, quienes quedan por delante, en qué posición y situación.
    • Finalización, con cuántos finalizamos, quienes y en qué posición llegan a la fase final, quienes hacen rechaces, quienes vigilancias en función del rival…
    • A partir de qué momento se pueden hacer acciones individuales, en qué espacios del terreno de juego es importante imponerse individualmente. Tipos de desmarques, tipos de apoyos, superioridades posicionales…

    ¿Estas pautas de trabajo aseguran la elaboración y desarrollo de un modelo de juego? Según el entrenador español faltaría, además, recordar la importancia de “la estructura emotivo-volitiva, psicológica, que también ha de considerarse pero para eso tienes que saber qué jugadores tienes y cómo se encuentran, qué ambiente van a vivir, qué niveles de presión, de exigencia y autoexigencia, la importancia de la competición y lo que se espera de ellos. Todo forma parte ineludible del todo complejo que se trata de construir”. Para resumir, Couto aclara que “el modelo de juego es lo que analizas cuando vas a ver a un equipo rival, pero enfocado en ti mismo”.

    El factor tiempo

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    Nada es más decisivo en el fútbol que el correcto aprovechamiento del tiempo. Un segundo más o un segundo menos pueden determinar la continuidad o la validez de un proceso. En el caso de una selección, la explotación de los escasos períodos de entrenamiento, así como la rápida identificación de las necesidades del conjunto determinarán si se estaba en condiciones o no de derrotar ese poderoso enemigo. Más allá de poder contar con los mejores exponentes de esta disciplina, un seleccionador debe poseer la claridad necesaria para no encapricharse con determinados modelos sistemas y no desperdiciar las pocas ocasiones de trabajo con las que cuenta.

    Por ello, Couto Lago es muy enfático al señalar que: “el tiempo necesario para realizarlo no se puede cuantificar; se depende de quienes sean los jugadores y el entorno en el que se desarrolle. Se alcanzará antes o después pero creo que para la Copa América, Sanvicente lo tendrá perfilado. Deberá considerarse igualmente las injerencias y el aislamiento que se pueda lograr con respecto a los jugadores y la opinión pública para evitar juicios preconcebidos de los jugadores y también se ha de considerar las diferentes inteligencias de los futbolistas, cuales aplican y cuales no son capaces de desarrollar”.

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    Una vez finalizado el Mundial Brasil 2014 tuve la oportunidad de charlar con Jorge Luis Pinto, entrenador de Costa Rica en ese torneo. El entrenador colombiano, cuando lo cuestioné acerca de si se sentía sorprendido por el rendimiento de la selección costarricense en Brasil me respondió: “Yo le dije al equipo una frase que puede ser histórica: . Eso se lo repetí siempre al grupo”. El resto de la entrevista se puede leer en el número 13 del Club Perarnau.

    En “El Libro del Mundial – Brasil 2014”, el mismo Alex Couto, en un magnífico escrito llamado “Un mundial histórico. Cambios de paradigma”, afirmaba, sin conocer aún la opinión de su colega colombiano, que el esfuerzo de un conjunto “no es fruto de la acumulación del músculo, ni del ejercicio de capacidades y destrezas específicas, sino de la activación nerviosa para que psicológicamente estemos dispuestos a esforzarnos y poner el músculo a disposición del objetivo… La táctica y la planificación estratégica previa está directamente condicionada por los estados de ánimo individuales y el holismo hace presencia en otros factores que antes no se contemplaban, , por ahí se empieza a forjar un equipo competitivo con los nuevos paradigmas, si a esto unimos calidad individual y capacidad para implementarla con el mismo principio holístico a nivel colectivo llegamos a la forja de un equipo campeón, algo que nosotros hemos conocido a lo largo de los últimos seis años”.

    No es casual entonces que tanto Pinto como Couto hagan referencia al estado anímico, a la fortaleza psicológica como aspectos necesarios para lograr una meta, que en el caso de una selección, no es otra que superar obstáculos inmediatos. ¿Por qué hago referencia a la inmediatez’ Porque bajo el esquema actual, los equipos nacionales apenas tienen tiempo de compartir; llegan el lunes a la concentración y el miércoles o el jueves ya enfrentan un partido. No en vano la presencia de psicólogos y la figura del Coach deportivo han ganado mucho espacio en el fútbol.

    Pero volvamos al tiempo y al uso que Sanvicente y su cuerpo técnico deben darle de cara al mayor reto de este año, que no es otro que la Copa América de Chile. El entrenador criollo utilizó los cuatro partidos amistosos que jugó en 2014, así como la concentración de Madrid, para medir las posibilidades de llevar a cabo su idea original, en la que hay herramientas como la presión alta o la ubicación de sus defensores en campo rival. Los resultados no fueron positivos y esto quizá lo lleve a matizar un poco su plan inicial, es decir, a agregarle variantes. En ese caso, Couto Lago nos advierte que “con la variable tiempo se ha de jugar para incrementar o renunciar a partes del proceso, eso supone una diferencia entre la preparación de un equipo con respecto a una selección o la diferencia entre la preparación de diferentes equipos en función de los distintos puntos de partida”.

    Entonces, si nos atenemos a esta posibilidad que señala el entrenador español, a los resultados de los amistosos, y a la principal labor de un entrenador (diseñar un modelo de juego que potencie las virtudes de sus futbolistas y disminuya sus carencias y miedos), no sería descabellado que en los próximos amistosos o hasta en la misma Copa América, observemos una selección menos atrevida, con más pausa, más cercana al centro del campo y con mayor elaboración de juego. Es una posibilidad dados los resultados y las características de los futbolistas criollos.

    Cuando Sanvicente expresa que necesita tiempo para trabajar no miente; tanto Páez como Farías necesitaron de esa fase para corregir, convencer y modificar su idea inicial. A Páez le costó una goleada 5 a 0 ante Argentina por las eliminatorias mientras que a Farías le hizo falta cinco partidos eliminatorios (un empate y cuatro derrotas consecutivas) para hacer fuerte su idea, sin olvidar que el oriental llegó a convocar la desproporcionada cifra de ¡120! jugadores.

    ¿Tendrá el tiempo suficiente la selección para acomodarse a lo que desea Noel? En el calendario FIFA del año 2015, sólo hay existe la posibilidad de jugar cuatro partidos oficiales antes de la Copa América. Dos en el mes de Marzo y dos en el mes de Junio. Es imposible determinar si será posible llevar a cabo o no las modificaciones que pretende Sanvicente, pero a partir de esta explicación se puede comprender porqué las casi cuatro semanas de concentración previas al torneo chileno son tan importantes. Con ellas no se garantiza nada más que trabajo, y tiempo para poder ejecutarlo. No olvidemos las palabras de Couto Lago: “todo radica en la variable tiempo”.

    Opinan los expertos

    Jaume Perich Escala, humorista y escritor español, decía que “la experiencia sólo sirve para recordarnos que la experiencia no sirve para nada”. Pero aún así, no hay que olvidar que quien desconoce su pasado está condenado a repetir los mismos errores. Por ello es necesario escuchar voces de quienes han seguido muy de cerca procesos anteriores; estos protagonistas han sido elegidos por su conocimiento, pero más aún, por su desapego al protagonismo que hoy caracteriza a quienes no juegan ni toman decisiones. Sus palabras no constituyen verdades absolutas, pero en ellas hay mucho para pensar y analizar de cara al panorama vinotinto.

    Cómo es de conocimiento público, la selección criolla sólo contará con cuatro amistosos oficiales y tres semanas de concentración previa para preparar su participación en la Copa América Chile 2015. Insertada en el grupo C, el equipo venezolano tendrá como rivales a las selecciones de Brasil, Colombia y Perú, rivales que no invitan al optimismo si no fuese porque hay que recordar que el formato del torneo (tres grupos de cuatro equipos) permite la clasificación a cuartos de final de los dos mejores terceros de grupo, lo que ayuda a aclarar un poco el horizonte.

    Pero los obstáculos criollos no se limitan a sus adversarios, sino que hay otros elementos a considerar. Es por esta razón que El Estímulo buscó la palabra de aquellos que han estado cerca de las selecciones nacionales en distintos ciclos o bien han sido partícipes de competiciones como ésta.

    1) Daniel De Oliveira (@Danideo70): aprovechar la Copa para preparar las eliminatorias

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    El ex seleccionador nacional Sub-15 y Sub-17, consultado acerca del objetivo vinotinto para el 2015 no dudó en señalar que “la pregunta que nos debemos hacer es si Venezuela estará lista para afrontar la Copa América y el inicio de las eliminatorias.  Plasmar este concepto de juego desde un grupo técnico nuevo, el cual ha sido exitoso a nivel nacional, necesita tiempo efectivo.  A diferencia de un entrenador de club, un seleccionador nacional debe contar con los mejores jugadores por posición, adaptados al concepto de juego requerido.  En pocas palabras, un rompecabezas formado por numerosos jugadores de altísimo nivel que cuadre a la perfección durante un calendario relativamente largo y continuo.  Por eso, estamos esperanzados en que nuestros legionarios puedan tener minutos de juego en ligas competitivas.  Es una fórmula que estadísticamente incrementa las posibilidades reales de éxito, y que en el pasado ha opacado nuestros objetivos”.

    Las emociones que desata el éxito nos tientan a que desechemos el estudio de cómo se llegó a ese lugar. El recuerdo de la Copa América 2011, en la que la selección criolla alcanzó un extraordinario y desconocido cuatro lugar pesa tanto que nos olvidamos que para aquel momento, César Farías, seleccionador nacional, tenía ya tres años y monedas al mando de la Vinotinto. Es por ello que De Oliveira, instructor FIFA, advierte “No hay dudas que Venezuela tendrá en este 2015 un panorama competitivo complicado, porque mediáticamente se exigirá mejorar o al menos igualar lo hecho en la Copa América anterior de Argentina, además de contar con la modesta obligación como país de tener un inicio sólido en las eliminatorias a partir de Octubre. Con un calendario similar al de las últimas 2 eliminatorias, todo estará directamente relacionado a la planificación previa a la Copa América. Como dicta uno de los lineamientos, si el desarrollo es sistemático y bien planificado, las oportunidades no dependerán exclusivamente de una buena tarde”.

    Lo que explica el entrenador venezolano no difiera de lo expuesto por Couto; la concentración y preparación previa al evento son de vital importancia, más aún si tomamos en cuenta que será en esos días cuando el cuerpo técnico actual podrá trabajar su idea, su modelo de juego, sin mayores interrupciones. De Oliveira además hace énfasis en la “enumeración de 3 lineamientos fundamentales que estadísticamente están relacionados al éxito y los resultados”, y que sería lo siguiente:

    a). Todo desempeño esta directamente relacionado al concepto del desarrollo de la personalidad..

    b). El desarrollo debe ser sistemático y planificado a través de un proceso metodológico de observación, planificación, ejecución, evaluación y corrección.

    c). Tener un concepto de juego lógico y efectivo caracterizado por 5 factores fundamentales como lo son el sistema de juego (posicionamiento) y sus variantes, sus principios (elementos), las maniobras de juego (movimientos), un plan de juego (estrategias), y una organización adecuada (repartición de tareas).

    Por todo esto, Oliveira, quien ha recorrido el país como embajador oficial de la Copa Coca Cola y se ha formado profesionalmente en Brasil, Holanda, Estados Unidos y otros países, deja una última reflexión: “como planificador no me preocuparía tanto por una presentación medianamente perfecta en la Copa América como objetivo deportivo competitivo. Lo importante sería aprovechar dicho torneo para calibrar el colectivo para las eliminatorias. Suena algo conformista, pero la realidad periódica del entrenamiento de este nuevo ciclo me dice que será durante este certamen cuando  Venezuela verdaderamente podrá ajustar su modelo de juego. En las 2 últimas ediciones, Venezuela llegó con  conceptos desarrollados y con tiempo ejecutados. Tendremos la paciencia suficiente para entenderlo ?  Todo dependerá del conocimiento inequívoco del concepto de la periodización y los actores que la interpreten. El resto será pura desconocimiento y demagogia”.

    2) Josías Castro (@Josicazam): este es un año clave.

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    Comentarista de fútbol en Venevisión, Unión Radio Deportes y en el desaparecido Sport Plus, Castro va en la misma línea que De Oliveira. Para el comunicador “pretender que Venezuela está obligada a obtener los mismos resultados que la última Copa América, no solo es osado, ilusorio y hasta irresponsable, pero también será un objetivo irrealista mostrar un buen juego, ideas claras, fluidez y armas propias que nos permitan soñar a corto plazo en el proyecto que recién inicia”.

    Pero Castro va más allá, y es que en su análisis no obvia lo que ha sido una historia marcada por la ausencia de triunfos en el torneo continental, ya que este evento “pocas veces ha sido amable en materia de resultados con nuestro país. Podríamos decir que las mejores presentaciones han sido la del 67, la del 93 en Ecuador, la del 2007 en Venezuela y la ultima en Argentina, pero de resto, ésta ha sido una competencia con resultados muy adversos. Sin embargo, esta edición pareciera ser un reto interesante, difícil, pero que no deja de plantear algunas realidades que podrían en un porcentaje pequeño, jugar a favor, como que dos de los integrantes del grupo Perú y Colombia, son de los rivales ante los que Venezuela acumula mejores números, y ante Brasil siempre será una motivación adicional hacer un gran juego ante el rival que todos le quieren ganar y que todos en el mundo quieren ver sus partidos”.

    Mucho se habla del tiempo. El seleccionador nacional, la prensa, el público y hasta los menos entendidos han coincidido en que los cambios que propone Sanvicente requieren de horas/entrenamiento, pero Castro, también entrenador de Balonmano, recuerda que si bien este “es un año de ajustes, de conseguir el universo de jugadores que pueden rendir en la nueva idea y formas de trabajo”, también hay que considerar que “hay una transición generacional en algunas piezas importantes y siempre existe alguna incertidumbre de quienes serán los nuevos referentes en algunas posiciones y Noel San Vicente debe ubicarlos y consolidarlos en un tiempo realmente corto”.

    3) Jesús Eduardo Acosta (@Jesuseacosta): la experiencia de Noel es fundamental

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    Narrador con una dilatada trayectoria en canales como Omnivisión, RCTV, DIRECTV Sports, Sport Plus y Unión Radio Deportes, Acosta es optimista en cuanto al futuro inmediato del ciclo Sanvicente: “Chita sabe como hacer cambios en corto plazo, sin embargo, siempre se podrá argumentar que su éxito ha sido comandando equipos, y en la selección no existe el tiempo necesario para desarrollar la manera de jugar, pero la experiencia de Chita , su conocimiento del jugador y el recorrido internacional en la Copa Libertadores le permitirá hacer esos cambios en benefecio de la selección”.

    Acosta, quien actualmente forma parte de las transmisiones de fútbol y béisbol en los canales norteamericanos Bein Sports, Goltv y DIRECTV también opina que el certamen continental tiene una gran importancia pero la meta es llegar al Mundial de Rusia 2018: “la Copa América debe ser la etapa final de la preparación de este año para el objetivo que en mi concepto es más importante, la eliminatoria mundialista. No con esto quiero decir que vamos a ir de paseo a la Copa América –como cualquier venezolano deseo que seamos protagonistas del torneo- pero la prioridad es el comienzo de la clasificación al Mundial de Rusia 2018. En la Copa de Argentina alcanzamos un lugar histórico en la competencia, pero después terminamos decepcionados por no lograr la meta que todo el país deseaba: clasificar a Brasil 2014”.

    El optimismo de quien fue durante muchos años el narrador oficial del Caracas F.C. es tal que no duda en pedir “paciencia, los resultados van a llegar”.

    4) Juan Carlos Rutilo (@juanrutilo): mejorar lo hecho en 2011 sería una hazaña.

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    Si alguien conoce los avatares de la selección nacional es Juan Carlos Rutilo. Desde el ciclo de Richard Páez, el director de www.lavinotinto.com , conductor del espacio “X el Fútbol” en Meridiano Televisión y Gerente de la emisora radial Deportiva 1300am Center, ha pasado más horas en aviones, aeropuertos, hoteles, estadios y cualquier lugar que la selección nacional haya visitado que en una oficina. Desde los partidos amistosos más rimbombantes hasta la participación de la Vinotinto Sub-20 en el Mundial de Egipto, su presencia ha sido una constante.

    Para Rutilo “El panorama no luce alentador. No por falta de material humano capaz (DT o jugadores) si no por la falta de preparación. En el fútbol se puede contar con un extraordinario talento pero si este no es preparado con tiempo y se logra el ritmo adecuado,  los resultados favorables tardan en llegar”, no sin antes agregar que “la Copa América de Chile se plantea como la exigente preparación que la FVF no pudo darle al inicio de este ciclo, y debe servir como el verdadero comienzo del ciclo de eliminatorias que busque el ansiado cupo al Mundial de Rusia”.

    El punto de vista psicológico: ¡es el cerebro!

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    El fútbol es un deporte que se juega con los pies. Pero esta afirmación no debe llevarnos a la negación del verdadero órgano que condiciona y determina cómo llevar a cabo este juego: el cerebro. Rafael Pol, preparador físico del FC Barcelona, citando a Duarte Araújo, nos recuerda, en su libro La preparación ¿física? en el fútbol que “sistema cognitivo (sistemas naturales o artificiales de procesamiento de la información capaces de percepción, aprendizaje, razonamiento, comunicación, actuación y comportamiento adaptativo) y sistema motor (aquel que produce los movimientos al traducir señales nerviosas en fuerza contráctil en los músculos; el que planifica, coordina y ejecuta los movimientos) están firmemente ligados”.

    Convencidos entonces de que una adecuada preparación futbolística tiene en cuenta al cerebro, y partiendo de la base de que el cuerpo técnico de la Vinotinto está consciente de ello, se hizo imprescindible contar con la opinión de una voz reconocida y respetada en el mundo del deporte.

    Rosa María Coba Sánchez, Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona (1991-1996), accedió a dar sus impresiones sobre esta etapa que vive la Vinotinto, que no es otra que la del aprendizaje de un nuevo lenguaje. “Uno de los principales retos que tiene ante sí la Selección Venezolana de Fútbol es transformarse en un equipo. El que un seleccionador convoque a los jugadores que estime más adecuados en cada momento no convierte a un conjunto en un equipo. Lo hace el trabajo dirigido hacia un fin. El objetivo final siempre está muy claro, y no es otro que el de ganar, pero ni mucho menos es suficiente tal premisa para poderlo conseguir o acercarse a ser competitivos”.

    Coba, quien ejerce en el ámbito de la psicología clínica, neuropsicología y psicología pericial y es coautora del libro Fútbol: el jugador es lo importante (editorial Wanceulen) junto con Francisco José Cervera, piensa que “se va a disponer de muy poco tiempo antes de la primera puesta de largo en la Copa América de Chile, el próximo mes de junio. Este grupo humano formado por técnicos y jugadores cohabitará y trabajará escasos días previos a la concentración ante dicha competición. Tengamos presente la falta de rodaje en torno a una serie de modificaciones esenciales, como es un nuevo cuerpo técnico y un nuevo modelo de juego. Esa es una de las grandezas y principal coherencia de este deporte: la capacidad de adaptación que exige. El fútbol es interacción y la interacción es adaptación. El tiempo y el trabajo como crecimiento en torno élun equipo y estos pueden resultartorno a es un factor clave para poder pasar de la denominación de conjunto a la de equipo, si bien no es menos cierto que el tiempo escaso ante el cambio como ruptura de dinámicas absolutamente contaminadas, pasa a ser como un tesoro por descubrir. Los segundos pueden resultar minutos cuando se viene de dinámicas en las que las horas son estériles eternidades”.

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    Aceptado el obstáculo del tiempo –o la ausencia del mismo- así como lo que implica un cambio brusco entre lo que se hizo hasta hace unos meses y lo que se pretende bajo esta nueva conducción, la psicóloga española nos da pistas del camino que debe recorrer la Vinotinto, no ya para conseguir victorias –estas dependen también de un sinfín de factores ajenos a la voluntad y el trabajo-, sino para lograr esa transformación en un equipo:

    Con estos y otros obstáculos, el primer paso a trazar desde el punto de vista psicológico para construir un equipo debe hacerse en torno a la herramienta psicológica más potente que existe: el modelo de juego. Para ello, se deben definir dos tipos de intervenciones paralelas. Una de ellas de carácter directo y la otra de carácter indirecto. En ambas se deben plantear objetivos que le den empaque al crecimiento de equipo. Estoy hablando de favorecer el aprendizaje de jugadores y cuerpo técnico hacia un binomio: planteamiento de objetivos y auto-observación”.

    ¿Cuánto influye la aceptación del jugador por las ideas que propone el cuerpo técnico? ¿Pueden Sanvicente y sus colaboradores ayudar a que los futbolistas encuentren el gusto por esta forma de entender el fútbol? Coba afirma que “es esencial que cada jugador aprenda a descubrirse y encontrarse en el terreno de juego en torno al modelo. Esto lo denomino “reciprocidad adquirida en el juego”. Para ello, hay que diseñar tareas en las que los jugadores deban hacer uso de diferentes tipos de atención, conozcan los diferentes niveles de activación por los que pueden pasar así como poder valorar los diferentes procesos cognitivos relevantes a la hora de determinar respuestas. ¿Para qué? Por ejemplo, para poder reconocer y reconocerse ante la presión y/o el miedo. No se trata de negar ni tampoco de dramatizar. Se trata de comprender que por encima de todo somos seres humanos, y los jugadores también lo son y reaccionan como tales”.

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    La psicóloga española, que además ha trabajado en colaboración con otros entrenadores españoles vuelve sobre el cambio que propone la conducción actual: “el modelo de juego, al que no abandonamos ni un instante, al igual que es la guía sobre el rectángulo de juego, lo es a nivel psicológico. Imaginemos un jugador poco acostumbrado a relacionarse en torno a un determinado modelo. La forma en la que va a tender a interpretar y utilizar los espacios ante la presión del rival le va a implicar una necesidad cognitiva y socio afectiva en el campo muy diferente que no se aprende sólo por colocarse la camiseta y oler el césped. Su cerebro siempre está preparado para aprender nuevas formas de relación. La magnífica característica de la plasticidad cerebral nos lo permite. Por todo ello, y sin perder de vista el primer reto a establecer que implica cohesionar un grupo humano y transformarlo en un equipo competitivo, como punto de partida, desde la perspectiva psicológica ordenaría los objetivos en torno a :

    -Establecer señas de identidad y no tanto de pertenencia (quienes queremos ser). Ello nos permite un constante feedback para no perder de vista lo que no queremos ser y poder crecer de un modo más garante.

    -Conocer las necesidades psicológicas que precisa nuestro modelo de juego y trabajarlas siempre en torno a la realidad de juego, del entrenamiento. Un buen punto de partida básico sería hacerlo mediante trabajos que impliquen control inhibitorio, atención sostenida, y la anticipación visual y periférica, ya que son herramientas esenciales, estableciendo objetivos a corto, medio y largo plazo ya que como muchas veces digo, no basta con hacer lo que sabes, sino lo que debes”.

    Quizá lo más determinante en todo esto que no es más que incertidumbre sea la personalidad de Sanvicente, esa a la que hacía referencia Jesús Eduardo Acosta para este trabajo. La experiencia, su versatilidad, su capacidad de adaptación, el conocimiento de los futbolistas y sus necesidades, el estudio de los rivales y un cuerpo técnico multidisciplinario parecen ser las armas con las que hoy cuenta la selección para enfrentar el período más difícil de su historia. Por ello, Coba Sánchez, colaboradora permanente de www.martiperarnau.com (http://www.martiperarnau.com/author/rosa-coba/) y de futbolcontextosvitales.blogspot.com, no escatima esfuerzos en advertir que “no se puede perder de vista que desde el inicio es muy importante que el cuerpo técnico trabaje coherentemente en torno a su estilo de liderazgo, estableciendo las pautas necesarias para tal fin. La fórmula del éxito quizás sea una utopía pero la del trabajo coherente que nos permita avanzar puede ser una realidad”.

    ¿Qué nos depara el futuro?

    Incertidumbre. Hoy, a seis meses de la Copa América, el escenario no es el más alentador. A lo largo de este trabajo usted se ha topado con una serie de condicionantes –la ausencia de horas/entrenamiento el mayor de ellos- que deberían hacernos reflexionar acerca de la verdadera importancia del torneo que se jugará en Chile desde el 11 de Junio. Todos somos libres de pensar y soñar un mejor futuro para la Vinotinto, pero también estamos en la obligación de recordar que el cuarto puesto en la pasada Copa América no se tradujo en la consecución del boleto a Brasil 2014.

    Ahora bien, una mala presentación en el torneo continental potenciaría las dudas de aquellos que no confían en el método Sanvicente, y de poco importaría señalar que la meta es el mundial y no la copa. Por esto, y por lo que significa la ruptura con el pasado inmediato, es que el 2015 es un año clave en las aspiraciones de la selección, y más aún, para la vigencia, desarrollo y aceptación de los planes del actual seleccionador.

    El camino es el qué es. Sanvicente y los suyos conocen los riesgos y aceptan el reto; el tiempo, ese viejo e incansable enemigo, será el encargado de validar las intenciones y el esfuerzo de ese colectivo llamado selección. Mientras tanto Noel se aferra a una de sus frases de cabecera: Lánzame a los lobos y regresaré liderando la manada”.

    Fotografías cortesía de El Universal, Prensa FVF, Balonazos.com, Noticiaaldia.com, Taringa.net

  • Vinotinto Sub-20: el poder por el poder mismo

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    En la pronta eliminación de la selección criolla sub-20 hay muchos padres, todos ausentes, porque en este país siempre «nos anotamos a ganador». Señalar a Miguel Echenausi como el único culpable es hacerle el juego a quienes ejercen el poder; «Pochito» no era el candidato ideal para asumir el puesto de seleccionador criollo y eso se sabía. Quienes callaron y aún callan sabrán sus razones -todas ubicadas en el terreno de la amistad o los compromisos con el poder de turno.

    Echenausi es culpable del desastre futbolístico que no es otro que un conjunto de individualidades que nunca encontró un plan que los ayudará a convertirse en un equipo. Las fallas que mostró en esta competición son las mismas que fueron identificadas por aquellos que observaron la Copa Bicentenaria en Barinas, los Juegos Centroamericanos y del Caribe, así como en el cuadrangular que se jugó en San Cristóbal en diciembre pasado.

    La FVF es culpable por haber permitido el nombramiento de este y otros cuerpos técnicos, y es aún más dañina y cuestionable su actuación porque nunca le explicó al público las razones por las que prefirió no darle continuidad al cuerpo técnico de Rafael Dudamel, y riega rumores de delitos y otras menudencias en las redes sociales. No podríamos pedir más a esta conducción, pero igual hay que manifestar el rechazo a tanta mediocridad.

    En todo esto hay tres ganadores: Rafael Esquivel, Noel Sanvicente y Dudamel. El primero porque no intervino en la designación de los cuerpos técnicos juveniles y, gracias a ello, deja muy golpeado a un ala que hace vida en la FVF; Sanvicente porque desde que asumió la selección fue claro y reiteró su disconformidad con estos nombramientos. ¿Dudamel? Luego del desastre que ha sido este Sudamericano, el público, tan amante de las verdades inexplicables e inciertas, hará aún mayor la interrogante sobre qué hubiese pasado si la FVF daba continuidad al entrenador que ayudó a conseguir la clasificación al mundial Sub-17.

    ¿Cómo quedan los futbolistas? De la misma manera que el fútbol criollo: golpeados y víctimas de una pugna interna en la FVF que amenaza con llevarse por delante hasta las buenas intenciones de Sanvicente y los suyos. Esto no es una guerra así que nadie debe dar la cara; si que asuman su incapacidad y deje sus cargos para que otros, con mejores intenciones y mayor preparación, asuma la titánica tarea de hacer crecer nuestro balompié.

    Fotografía cortesía de Conmebol.com

  • En defensa del gremio de futbolistas (AUFPV)

    El año 2014 está por terminar y con él se va un período trascendental en la vida de la Asociación Única de Futbolistas Profesionales de Venezuela (AUFPV), período en el que ganaron fuerza y notoriedad a partir de la fecha 7 del torneo Clausura. De sus miembros, es decir, de los futbolistas, dependerá que tanto esfuerzo no se evapore como los días del año que está por finalizar. Disimular los errores no es una virtud; recordarlos, revisarlos y sumar aprendizajes es la mejor herramienta para continuar.

    Durante esta temporada, el gremio de jugadores tomó la decisión más trascendental de su existencia cuando en pleno torneo Clausura, y motivados por el estado de inseguridad que vivía el país, la organización que preside Juan García recomendó a sus agremiados no participar de esa jornada, en contra de la voluntad de sus patronos y de la FVF. Como en cualquier conflicto laboral, las reacciones de los dueños y directivos de los equipos fue la natural: oponerse y buscar la debilitación de la acción gremial, pero dentro del caos que se vivió aquel domingo 23 de Febrero sorprendió como la FVF, en teoría simple organizadora del torneo de primera división, se movió y reglamentó lo necesario para que se cumpliera el calendario. ¿Miedo a Conmebol? Puede ser. Pero lo cierto es que el gremio se hizo notable.

    Aún así, la AUFPV también cometió graves errores como por ejemplo apresurarse en otras decisiones que casi le cuestan el trabajo a futbolistas del Atlético Venezuela, Yaracuyanos y Aragua, medida que luego fue “desestimada” tras largas horas de conversaciones con otros directivos del torneo local. No obstante, los entrenadores Gustavo Romanello (Yaracuyanos) y Ángel Raúl Cavalleri (Aragua) se vieron obligados a abandonar sus puestos de trabajo una vez pasada la tormenta.

    Aquel par de semanas sirvieron para desenmascarar a más de uno que hace vida en este fútbol. Mientras Karim Assafo, entonces directivo del Deportivo Táchira, hacía todo lo posible para que El Vigía no se aprovechara de la imposibilidad del equipo atigrado de cumplir con sus compromisos, Rafael Esquivel y Laureano González, presidente y vicepresidente de la FVF  desestimaban la protesta bajo el argumento de que aquello era parte de un movimiento político. Estos señores, que sí se han valido de la política partidista, hicieron bueno aquello de que cada ladrón juzga por su condición.

    Si creemos las declaraciones de los directivos de la FVF, cabría entonces preguntarse a quién o a quienes iban a derrocar los futbolistas, o si, como sospecha quien escribe, con aquellas acusaciones querían sacar provecho de la fuerza del Estado para evitar quedar mal parados. Es por esto que se empeñaron en emparentar las protestas ciudadanas de aquellos meses con el miedo que invadió a jugadores y entrenadores. Meses después, aquellos inquisidores hoy se hacen los suecos y actúan como turco en neblina mientras, según el último correo de la AUFPV, no honran sus compromisos con los siguientes futbolistas:

    Llaneros de Guanare: Héctor González, Nicolás Massia, Leonardo Zarosa, Pedro Boada y Carlos Salazar

     Carabobo FC: César González y Johandrys Herrera

    Deportivo Lara: José Torrealba

    Zamora FC: Nelson Semperena y Ronald Giraldo

     Aragua FC: Richard Ruiz

    Monagas SC: Antonio Boada

    Estudiantes de Mérida: Gabriel Urdaneta, Leonel Vielma, Juan García, Ever Avendaño, Henry Plazas, Marlon Rivero, Marcel Rivero, Mario Bosetti y Silvio Rivero

    Atlético El Vigía: José Carrasquel, Arnaldo Aranda, Ángel Chourio, Adrián Rodríguez, Leonel Vielma y Luis Fernando Martínez

    La mala fe del rival no debe hacer mella en un gremio que apenas da sus primeros pasos; los enemigos están en la acera de enfrente y algunos en la propia. Mientras el dinero público mande en esta actividad y la misma se mantenga como trampolín para cargos públicos, serán muy pocas las victorias. Es por ello que deben llenarse de fuerza y separarse de todos aquellos que vestidos de corderos, harán de lobos. Revisen bien lo sucedido esos días, les aseguro que es muy sencillo identificar a quienes intencionalmente sumaron obstáculos a su recorrido.

    En latín, idiota era un vocablo utilizado para definir al ignorante. No desfallezcan ni dejen que los traten de idiotas; la gloria no es cuestión de medallas sino de perseverancia y buena voluntad. Este fútbol los necesita y su camino recién empieza; recuerden a Jaques Derrida (“nada amo más que recordar y que la memoria misma”) y sigan adelante sin miedos ni reservas, que el futuro será todo lo que mientras luchan, sueñan. Ya son parte de la Federación Internacional de Futbolistas Profesionales (FIFPRO), ahora sean parte de la solución.