Autor: Ignacio Benedetti

  • El pressing Vinotinto

    Los dos primeros amistosos de la Vinotinto con Noel Sanvicente como entrenador dejaron muchas cosas para revisar. Puede que el hilo que una a la derrota ante Corea del Sur con el empate a dos goles frente a Japón sea la intención de presionar al rival en una zona del campo distinta a la Vinotinto de César Farías. No es este un elemento para definir cual de las dos expresiones es mejor sino una declaración de dónde, cómo y a qué juega cada muestra criolla.

    Para hablar de presión o pressing hace falta definir esa conducta. El argentino Walter Dimattia, en un trabajo para la web http://www.efdeportes.com, nos ofrece una serie de definiciones que nos pueden ayudar en este primer escalón:

    Se puede definir el pressing como la acción conjunta que trata de “achicar” todos los espacios para reducir las posibilidades del adversario, “apretarlo” en las salidas, “atorarlo” en todos los sectores, no dejarlo “armar”, sea arriba o abajo, con el propósito de quitarle la pelota e impedir, a su vez, que pueda proyectarse en el juego”. (José D’Amico)

    «Es una forma de atacar cuando no tienes la pelota«. Arsene Wenger.

    Consiste en acosar sin tregua ni respiro al adversario para recuperar la posesión del balón, y no ceder a ningún precio la iniciativa del ataque al contrincante, contando con dos requisitos básicos: un espíritu de lucha inquebrantable y una perfecta preparación física, sin los cuales el sistema se derrumba irremediablemente”. (Rinus Michels.).

    A partir de estas tres definiciones podemos concluir que la presión o el pressing tiene como meta inmediata obstaculizar al poseedor del balón con la intención de recuperarlo y generar nuevas posibilidades ofensivas. Para muchos es una tarea de orden defensivo puesto que se lleva a cabo cuando no se tiene la titularidad de la pelota, mientras que para otros, como lo expresa el francés Wenger, es la manera de atacar la defensa rival. Se presiona para recuperar y luego ir hacia el arco rival.

    Ahora bien, hay que considerar que esta iniciativa puede ser colectiva o individual. En la primera opción, podemos recurrir al italiano Arrigo Sacchi y una descripción que hizo para el diario El País en el año 2011 cuando le cuestionaron acerca de las similitudes entre su Milan y el Barcelona de Pep Guardiola: “Nosotros ampliamos la idea del fútbol total de los holandeses. El Ajax ya no era la suma de 11 individualidades, sino un colectivo que actuaba con un guion. Trasladamos la presión al campo contrario y el Barça la ha llevado hasta el borde del área. La presión condiciona al rival, le ahoga, le obliga a hacer lo que tú quieras también en los momentos en los que posee el balón. Así aniquilas al rival, le quitas su autoestima”.

    El veterano entrenador nos abre la puerta a una batalla que supera a la pelota: la lucha por controlar las emociones. El pressing colectivo trae como consecuencia que los jugadores contrarios se apuren, tomen decisiones equivocadas y apresuradas, ahogados por el acoso al que se ven sometidos y pierdan la capacidad de elegir la mejor opción. Es ahí cuando aparecen los errores en los pases y la imposibilidad de salir de cierta zona, y como consecuencia, la disminución de autoestima de la que Sacchi habla. Cualquiera que haya jugado al fútbol sabe que no poder resolver el dominio contrario es extraordinariamente frustrante, y eso es lo que se logra a través de esta persecución.

    En cambio, la presión individual es, como dice su nominación, un esfuerzo de uno o dos futbolistas, dirigido no sólo a la recuperación del balón o a estorbar al rival, sino a obtener el tiempo suficiente para que el resto del equipo se reacomode en la zona en la que intentará defenderse. Este comportamiento puede ir dirigido al poseedor del balón como a alguno de sus compañeros. La diferencia es que en el primer caso se intenta robar el balón o impedir la comunicación del jugador con sus compañeros mientras que en la segunda, la intención primordial es la de vigilancia y marcaje, como así lo estipulan David Tenorio y José Del Pino en su libro La presión: conceptualización táctico-psicológica y su entrenamiento. Esta versión del pressing se utilizó con mayor frecuencia en la Vinotinto de Farías, salvo frente a Paraguay en Asunción y Perú en Venezuela.

    La primera conclusión nos la ofrecen los mismos autores cuando afirman que “Jamás encontraremos, en ninguna categoría y edad, un equipo que no presione. Todos, de forma más o menos habitual, en una o en otra zona del terreno de juego, por uno o varios jugadores utilizan la presión como medio de desarrollo de la fase defensiva. De hecho, un equipo que no presionase sería un equipo pendiente permanentemente del error no forzado del adversario para efectuar la transición defensa-ataque”.

    Pressing Vinotinto ayer y hoy

    El equipo de César Farías intentaba llevar a cabo una presión en la zona medular, o lo que se conoce como presión media, aunque la tendencia natural de los futbolistas durante ese ciclo fuese defender lo más cercano posible al arco criollo.

    En el siguiente video se puede observar que la intención de esperar al rival cerca del círculo central no era ejecutada con la precisión necesaria y por ello, ante el primer fallo, la reacción era correr hacia atrás. No se busca al rival ni se protege al equipo:

    Estos comportamientos no son extraños ya que como muchas veces he expresado, el defensor criollo defiende corriendo hacia su propia área, conducta que dificultaría en demasía la correcta aplicación de la instrucción de Sanvicente de presionar arriba.

    La llegada del ex entrenador de Zamora sirvió para potenciar en el público y la prensa especializada el concepto de presión alta, que no es otra cosa que el intento de recuperar la pelota lo más cerca al arco rival. Esto se intenta porque cuando el equipo ataca, lo hace con una alta cantidad de efectivos, lo que permite que cuando se pierda la titularidad del balón se intente entorpecer al contrario hasta que ceda la pelota en zona de ataque criollo. Ahora bien, si dejamos de lado algunas emociones, podremos observar que esta herramienta no es una novedad para los futbolistas criollos, quienes con la conducción anterior ya supieron, en contadas ocasiones, ejercer ese pressing alto de forma colectiva. Veamos uno de esos pocos ejemplos:

    Cómo se puede observar, la Vinotinto realiza una larga secuencia de pases antes de llegar al gol de Salomón Rondón. En ella hay pequeñas interrupciones que rápidamente son neutralizadas por el posicionamiento de los futbolistas criollos – todos salvo el portero se instalaron en campo paraguayo – y su rápida reacción. Esa inmediata respuesta fue posible porque en vez de entregarle al contrincante algo de tiempo y espacio para que se organizara y pensara, el equipo de Farías llevó las acciones del juego a un terreno mucho más reducido. Para que se entienda mejor, la selección nacional obligaba a que se jugara en una sola mitad del campo, lo que significaba una reducción importante del espacio paraguayo.

    Repasemos: presionar no es más que el intento por limitar o reducir las conductas ofensivas del rival. Según Tenorio y Del Pino, es “una reducción del espacio de juego y del tiempo de actuación”. Comprendido esto, volvamos al caso venezolano.

    La presión alta

    El término presión alta llegó para instalarse. Muchos han querido darle la fuerza de un dogma, cuando en la historia han sido muchos los equipos que han triunfado presionando en otras zonas del terreno. Hay que aclarar que no se miente cuando se señala a esta versión de la Vinotinto como una aspirante a ejercer esa herramienta, pero se podría estar faltando a una de las pocas verdades absolutas de este juego: el rival juega y condiciona. Existirán partidos en los que el equipo contrario obligue a que la Vinotinto se defienda de otras maneras y será en esos momentos en los que realmente se podrá definir la verdadera madurez del equipo.

    En declaraciones al periodista Alfredo Coronís, en vísperas del módulo que la selección Vinotinto realizaría en España, Sanvicente dejaba claro que “hay que trabajar lo táctico, ofensiva, defensiva, la salida del balón, cuando hacer presión y cuando no, cuando debe replegarse, todas esas cositas que no dan tiempo de trabajar en dos o tres días… hablar para identificar cuando jugar en cortico y cuando jugar con pases largos. Repasando rápidamente los planes del entrenador criollo, es sencillo identificar que la presión está entre sus mayores prioridades. Por ello hace referencia a los tiempos en los que se debe ejercer y las respuestas que debe poseer el futbolista en caso de que se recupere el balón y también en el supuesto de que no se logre esa meta inmediata.

    Por otro lado, Oswaldo Vizcarrondo, en conversación desde Madrid con el periodista Daniel Prat, expresaba que “para presionar se requiere una exigencia física grande, porque si el rival sale de esa presión la cancha se nos hace grande”. No miente el central del Nantes francés, pero quizá descuida que el trabajo primordial para llevar a cabo una filosofía de juego que comprenda empujar al rival contra su propia área no es físico sino futbolístico. Por ello hoy es tan importante conocer las teorías de la complejidad y así llegar a la conclusión de que es imposible disociar en partes el entrenamiento. Como bien se explica en la web Wikipedia: “es el reconocimiento de que nuestra realidad es compleja: no puede contemplarse desde un pensamiento disyuntivo, reduccionista, simplificador y predominantemente acrítico. Se requiere de una visión holística que vislumbre las distintas perspectivas de un objeto o situación. Desde la óptica psicológica este tipo de pensamiento se conceptualiza como <aquel capaz de profundizar críticamente en la esencia de los fenómenos, jugando con la incertidumbre y concibiendo la organización> (Fariñas, 2006, p. 6).

    Volvamos a la presión alta.

    Partamos de la base de que la intención inicial no es presionar arriba sino atacar con muchos jugadores. Idealmente, y teniendo como ejemplos los dos amistosos jugados, el equipo de Sanvicente jugaría con un delantero centro que se mueva muy cerca del área, tres media puntas que lleguen y ocupen todo el frente de ataque, dos laterales que se proyecten, dos volantes centrales que marquen, juegue, y se acerquen al área rival, y dos centrales que deben llegar hasta el centro del campo para que el equipo sea un bloque muy compacto. Ante la limitación que significan la escasez de ensayos, hay que asumir quienes serían los encargados de plasmar esa idea: Hernández; González, Vizcarrondo, Amorebieta y Cichero; Rosales y Rincón; M. Rondón, Martínez y Guerra; S.Rondón. Esos serían los once indicados y esta sería la ubicación ideal, teniendo en cuenta de que esta es una foto desde el helicóptero que lo único que persigue es mostrar la conquista del campo contrario:

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    Ahora bien, hay que comprender que esta presión alta es un comportamiento colectivo, distinto a aquel en el que uno o dos futbolistas van en búsqueda del contrario mientras el resto de sus compañeros se organizan defensivamente, algo que se asemejaba más al ciclo Farías. Por ello es tan importante que se practique muchas veces, pero más que nada, se convenza a los jugadores de que no se trata únicamente de atacar en detrimento de defender. El juego es una sola conducta, y si se comprende esto, será más fácil integrar a todos los futbolistas en la idea de ir hacia adelante sin miedo a ser derrotados. Si los defensores centrales no se sienten cómodos correrán hacia atrás cuando alguno de sus compañeros pierda la pelota, lo que traerá como consecuencia situaciones de gol como la vivida ante Japón en el siguiente video:

    Como se puede observar, los defensores centrales, ante la recuperación enemiga, inician su indetenible recorrido hacia atrás como primer y único recurso. No existe la voluntad de cortar el juego rival o de achicar para que se produzca una interrupción como la trampa del offside. Y aquí llegamos a un tema primordial para comprender un poco más las razones por la que los defensores criollos defienden corriendo hacia atrás.

    El Offside

    El tema es complejo y vale la pena escuchar a varios protagonistas del juego para poder acercarnos a una posible respuesta, que no es la verdad verdadera, pero sí que nos ayudará a seguir alimentando la curiosidad.

    Le pregunto a Ruberth Morán, entrenador del Deportivo Anzoátegui y ex delantero de la selección Vinotinto, por qué pasa esto. La intención es conocer su perspectiva como conductor de grupos pero también tener una idea de si en sus tiempos de jugador notaba esos comportamientos en los defensas criollos. Me explica, en una entrevista de radio por Deportiva 1300, que no se entrena el achique en las categorías infantiles por miedo y por ignorancia del juego. Los entrenadores, antes que pensar y promover el atrevimiento, acostmbran al futbolista a temer, a sentir miedo, y, como diría mi amigo entrenador y escritor, pero más que nada pensador, Ismael Díaz Galán “el cobarde cree que defiende mejor su casa no moviéndose de ella”. Entonces, no es el jugador que es temeroso sino que no lo enseñaron a combatir esa sensación.

    Escucho también a Daniel Nikolac, ex arquero vinotinto y para el momento entrenador de Tucanes de Amazonas, cuando me dice, en la misma Deportiva 1300am, que el fútbol venezolano no se ha acostumbrado a generar situaciones de peligro y por ello se observa a muchos equipos que dominan un partido sin que produzcan nada más que centros cruzados al área. Esto lleva a que los ataques sean previsibles y los defensores se preocupen, casi exclusivamente, en defender esos centros desde los costados. Su apreciación no es incorrecta y por ello le propongo al lector que cuente cuantos disparos directos al arco puede contabilizar en un partido del torneo local.

    Pero hay algo más, y es Noel Sanvicente, entrenador de la selección nacional, quien aporta un elemento que no había considerado: el arbitraje. Revisemos el achique que hizo famoso Arrigo Sacchi con su Milan a finales de los años 80:

    Nótese como todos los futbolistas de aquel fabuloso equipo estaban implicados en los comportamientos defensivos. Luego de que la presión inicial no resultase, el Milan se repliega hasta cierta zona del campo y a partir de esa ubicación, intenta presionar de tal manera que obliga al rival a equivocarse en la entrega o a quedar en fuera de juego. Esta conducta, dirán algunos, supone una alta cuota de riesgo, olvidando que refugiarse dentro de su propia área también trae consigo mucho peligro. Vale la pena observar nuevamente el gol japonés para comprobarlo.

    Hay quienes sienten que estas conductas sólo pueden llevarlas a cabo grandes equipos como aquel Milan o el Barcelona de Guardiola, y me permito decirles que están equivocados. Más allá de las palabras, vale revisar el ejemplo del Corinthians vs. Chelsea en la final del Mundial de Clubes de 2012. Teoricamente inferior a su rival, el conjunto de Tite no sólo se llevó el título sino que dejó postales como la siguiente:

    En ese equipo no estaban Baresi, Maldini o Costacurta. Y es que si bien el fútbol es de los jugadores, toda estrategia se puede aplicar, claro está, dependiendo de la claridad de la instrucción, el convencimiento del futbolista y las largas sesiones de ensayo. Es tan complicado defender hacia delante como hacerlo hacia atrás.

    Sanvicente expresaba que para comprender el miedo a achicar de nuestros futbolistas hay que considerar la variable del arbitraje. Si los jueces y sus asistentes no comprenden el reglamento ni el juego, el futbolista elegirá resguardarse antes que salir a comerse al rival porque sabe que los encargados de impartir justicia no lo harán. Me sugiere que revise cuantos equipos en Venezuela practican ese achique y no recuerdo ninguno. Puede que alguna versión de su Caracas o de su Zamora, pero no a los niveles que pretende hacerlo con la Vinotinto. Es tan fundamental el tema del arbitraje y el miedo que causa en los defensores el error de los jueces que ya en 1965 el argentino Osvaldo Zubeldía explicaba que «si el offside no es sancionado por cualquier circunstancia, al atacante adversario sólo le resta el arquero como último obstáculo, ya que nuestra defensa extrema se ha colocado en línea recta para provocarlo, rompiendo así los principios fundamentales de la táctica defensiva: defensa escalonada, coberturas, relevos«-

    Entonces tenemos, como elementos que condicionan negativamente el ejercicio del pressing, a la mala formación del futbolista, al mal juego y al mal arbitraje. Vaya labor la que le toca al cuerpo técnico de la selección criolla si desea que su versión sea consecuente con la idea de jugar en campo rival, más aún cuando la mayoría de los integrantes del equipo nacional vienen jugando en clubes que tampoco aprovechan esta herramienta.

    El pressing tiene principio y final

    En la entrevista que el seleccionador nacional le ofreció a Alfredo Coronís hay otro aspecto muy interesante que debe ser considerado, y no es otro que el trabajo de identificación de lo que requiere cada jugada. Esto quiere decir saber cuándo y cómo presionar y, por supuesto, cuándo y cómo replegarse.

    Determinar el tiempo de duración de la presión no es sencillo y, en el caso de una selección, se antoja mucho más complicado por la ausencia de sesiones de trabajo y de continuidad entre ellas. Claro que hay muchos casos en los que con tiempo y paciencia se ha logrado que una selección nacional logre llevar a cabo el correcto uso de este mecanismo, como así lo demuestran los casos de Chile bajo la conducción de Marcelo Bielsa y luego Jorge Sampaoli o la misma Argentina del hoy entrenador del Olympique de Marsella.

    Por ello es tan importante que se aprovechen las sesiones de entrenamiento y se usen todas las maneras posibles para convencer a los futbolistas de llevar a cabo este plan. Por ejemplo, se puede inducir a una presión de 5 segundos y repliegue inmediato si no hay recuperación. ¿Cómo? Explicándole al jugador que si defiende corriendo hacia adelante se asegura que el equipo sea mucho más «corto» y con ello se le dificulta aún más el tránsito del rival y se limita su posibilidad de pensar. Si no piensa, las respuestas del contrario estarán influenciadas más por el miedo que por cualquier otra emoción, y ahí es, como diría el mismo Bielsa: En las peleas callejeras hay dos tipos de golpeadores. Está el que pega, ve sangre, se asusta y recula. Y está el que pega, ve sangre y va por todo, a matar. Muy bien, muchachos: vengo de afuera y les juro que hay olor a sangre“. Si el equipo logra oler el miedo del rival, habrá ganado la batalla. Y eso es lo que pretende Sanvicente: ser protagonista; proponer antes que responder. Obligar al rival a jugar dónde y cómo quiera la Vinotinto.

    Pero el seleccionador habla de repliegue también. Por ello se hace necesario explicar que ningún equipo del mundo está en condiciones de llevar adelante una conducta de pressing durante los noventa minutos de juego. Por ello es importante que se entienda el momento final de esa conducta para pasar al repliegue, que no es más que el reordenamiento del equipo con la intención de repeler el ataque rival. Se hace con la intención de volver a intentar, en otra zona del campo, la conquista de la pelota.

    Lo que pide Sanvicente no es sencillo, pero no intentarlo sería un error impagable, como ya se demostró en el ciclo anterior.

    Pensando en los futbolistas que hoy son fijos en la selección, ¿puede la Vinotinto presionar de esta manera?

    Sí. Mil veces sí.

    El fútbol es de los jugadores, y más allá de los inconvenientes planteados por los entrenadores que consulté para este trabajo, no hay duda de que el futbolista venezolano puede utilizar correctamente la herramienta conocida como pressing. Dependerá de las cualidades de éstos la duración de esta conducta, y el partido ayudará a conocer como salir hacia el arco rival una vez recuperado el balón.

    Muchos asocian esa salida con máxima velocidad. Recuperada la pelota, el ataque puede ser rápido y furioso, o simplemente puede ser todo lo contrario, con la intención de fomentar la llegada del equipo como un solo bloque a zona enemiga y así permitir que se ordenen para poder recuperar la pelota en caso de volver a perderla. Si se roba el balón cerca del área rival se comprende la búsqueda inmediata del arco, pero si se retoma la posesión cerca del medio campo entonces ahí debe aparecer la buena toma de decisiones del poseedor del balón para determinar si se corre o se camina.

    No hay una única respuesta. Pero reitero, con estos jugadores, y tomando en cuenta los dos antecedentes del ciclo anterior, sí se puede intentar llevar a cabo este plan. Determinar a estas alturas si el mismo será exitoso es cuando menos una idiotez. Esto es fútbol y los sistemas no ganan los partidos, pero la correcta interpretación de los mismos nos puede acercar a esa ansiada victoria.

    El trabajo que hace la Vinotinto por estos días en España será crucial para saber si se sigue adelante con la idea del pressing o si, para sacar lo mejor de los futbolistas, se requiere de otros matices y nuevas estrategias.

  • Tiempo, paciencia y apertura al cambio: tres elementos para crecer

    Dos partidos jugó la Vinotinto en continente asiático ante Corea del Sur (derrota tres goles a uno) y Japón (empate a dos). 180 minutos de juego y menos sesiones de entrenamiento en una semana de lo que normalmente tiene cualquier futbolista de alto rendimiento en su club. Aún así, y más allá de lo que se pudo observar en el campo de juego, hay cosas para rescatar y otras más para corregir. Cada barco tiene una travesía y para cumplir con ese recorrido no basta con un buen comienzo; hay que prever muchas situaciones y prepararse para aquellas que son imposibles de predecir. Soñar con los imposibles mientras se ensaya con el demonio.

    En su pasado más reciente la selección hizo de defenderse cerca de su área un hábito. Ahora, bajo la conducción de Noel Sanvicente, debe acostumbrarse a defender antes de que la arremetida rival llegue a esa zona del campo, para así evitar que esa ofensiva se acerque al arco vinotinto. Se habla de repliegue sin comprender que la nueva y vanagloriada presión alta – voluntad de ocupar el campo contrario como un bloque corto –  supone que la recuperación de la pelota debe intentarse defendiendo hacia al frente; el retroceso defensivo que ahora parece estar en el punto de mira como culpable de los goles rivales sería contrario al plan inicial. Claro que existirán situaciones en las que correr hacia atrás se convertirá en el recurso a utilizar, pero las soluciones defensivas que exige esta nueva filosofía son distintas a las del pensamiento común. Nuevas preguntas requieren nuevas respuestas.

    En el siguiente gráfico puede servir de ejemplo para comprender a dónde quiere el cuerpo técnico que llegue el equipo, para que en caso de pérdida de la pelota, se defienda en esta zona del terreno, impidiendo que el rival piense y actúe a su libre albedrío:

    Vinotinto 1

    Esto es sólo eso, un dibujo, una panorámica que nos puede guiar en la comprensión de cómo debe trasladarse el equipo y dónde debe poscionarse. Si la intención inicial es obstaculizar el primer pase del contrincante para ensayar una rápida recuperación del balón, los defensores criollos deben acompañar el recorrido de sus compañeros para que el equipo sea un bloque corto y unido que permita llevar a cabo esa misión y, en caso de que el contrario logre saltarse esa línea de presión, recuperar la pelota en zonas muy favorables para intentar armar un nuevo ataque.

    Es muy positivo que los jugadores identifiquen y apliquen rápidamente este cambio en el juego de la selección. Esto significa que el modelo nace de ellos. Pero con la aplicación de nuevas ideas llegan nuevas dudas y nuevos cuestionamientos. Por ejemplo, si los defensores centrales marchan hasta ubicarse tan cerca del medio campo, ¿no hay que buscar un defensor «corrector» como es Macherano en el Barcelona? Con esta figura hay que comprender que si la misión es intentar defender el espacio y presionar rápidamente al contrincante para recuperar el balón y producir un rápido contraataque, entonces puede que la búsqueda para una nueva pareja de baile para Oswaldo Vizcarrondo haya comenzado en Asia.

    El del Nantes francés es uno de los mejores valores vinotinto. Pero bajo esta filosofía de juego necesitará un compañero que achique hacia adelante y que reaccione rápidamente a la pérdida de la pelota; que se sepa «corrector» e «iniciador» del contragolpe criollo.

    Si la solución Rosales parece haber resuelto un ítem, este remedio, como cualquier otro arreglo, produce otras interrogantes. Roberto llegará a posiciones de remate y pase gol siempre que el partido se lo permita. Puede que la respuesta sea que Rincón no acompañe a Rosales en cada avance sino que sea una especie de palanca que sostenga al equipo; está la posibilidad de que lleguen nuevos protagonistas al equipo que sumen variantes a esta idea inicial, o simplemente que los actuales protagonistas ayuden a que el planteamiento se enriquezca a partir de sus propias virtudes.

    El futuro es incierto y cada idea, cual organismo vivo, aprovecha el paso del tiempo para crecer, evolucionar, dudar, descansar y volver a andar. No hay planteamientos estáticos o infalibles; lo visto en el viaje a Asia es el primer paso, apenas eso.

    Mientras tanto, parece hacerse fuerte la corriente de pensamiento que asegura que el modelo elegido será exitoso siempre y cuando los futbolistas tengan actualidad competitiva en sus equipos. Por ello vale la pena recordar que el modelo actual, el anterior y todos los cambios que estén por venir, NACEN DE LOS JUGADORES. En ellos se origina el juego y por ellos evolucionará. Lo demás es charla y humo venido desde la frontera que separa al juego del ego.

  • Apuntes Vinotinto: la idea va evolucionando

    – Primera gran variante de Noel Sanvicente: Roberto Rosales como compañero de zona de Tomás Rincón. La idea es agregar visión, pase y llegada a un puesto que aún no tiene candidato claro. El DT siente que con Roberto se puede contagiar aún más al capitán Rincón y gana a un futbolista que no teme acercarse al área contraria para convertirse en opción de remate.

    – Minuto 1 con 50 segundos: el equipo criollo presiona fuertemente a Japón para evitar que este avance. La postal detenida no ofrece gran diferencia con el ciclo anterior, pero si se puede observar que el equipo entero está listo para salir en búsqueda del arco rival. Esta complicidad inicial ayuda a desterrar el pelotazo como estrategia principal.

    – Se habla de la presión sin explicar para qué se ejecuta esa conducta. La primera respuesta que se da es que con ella se busca defender, quitarle la pelota al enemigo. Pero la presión, como pauta de comportamiento colectivo, debe ir acompañada de otra reacción casi inmediata, que es la de buscar el arco rival una vez recuperada la titularidad del balón. Se puede ir cómo el Zamora de Sanvicente o cómo el Mineros de Páez, pero el propósito es el mismo: atacar. Por ello, la justificación de eso que conocemos como presión no es defender; es atacar. Esta instrucción la cumple a la perfección Roberto Rosales: cuando entra en contacto con el balón, siempre busca a un compañero para seguir ese recorrido hacia territorio adversario.

    – Dani Hernández parte como primera opción al arco vinotinto. Hoy se mostró mucho más comprensivo del modelo de juego y no se refugió bajo los tres palos. En estos días seguramente han sido muchas las charlas con el cuerpo técnico y por ello, ante Japón, adoptó esa función de líbero que tan bien ha interpretado Renny Vega. Si Hernández mantiene ese atrevimiento y se aleja de su zona de confort ganará muchos minutos más como dueño del arco criollo. Su conversión no será inmediata pero sí que puede ser magnífica.

    – Mario Rondón parece estar en una misión. Sus dos partidos llevan a pensar que pudo aportar mucho en el ciclo anterior, olvidandoq ue justamente esa conducción lo llevó a la Vinotinto. Repasar el pasado y sumergirse en hipótesis no vale la pena. Lo importante es que Rondón es un futbolista asimilado a la idea de juego que propone este cuerpo técnico y seguramente seguirá siendo importante en esta nueva etapa.

    – Se juega con la intención de encontrar recursos para batir al rival. En ocasiones hay que aplicar un ritmo más pausado y en otras servirá acelerar el paso. En cualquier caso, no basta con limitarnos a la distancia que recorrerá la pelota entre emisor y receptor sino que hay que comprender la intención de variar para no ser previsibles. Mezclar la entrega corta con la larga es la meta para no repetir errores pasados.

    – Para tener una aproximación a la definición de intensidad vale la pena repasar los primeros cuarenta y cinco minutos de la Vinotinto ante Japón. No fue perfecto pero la concentración mostrada por los criollos nos acerca a una mejor comprensión de cómo se juega: desde la voluntad. Si el futbolista está comprometido y siente que el modelo nace de sus posibilidades antes que del capricho del conductor entonces no hay nada que hablar de estado físico, sino del juego y nada más. Esto es importante además para desechar viejas y dañinas visiones que hablan de un libreto o de un guión, como si los futbolistas fuesen máquinas que ejecutan algún algoritmo. La idea es una y ellos deben reconocerla, ejecutarla y corregirla según el momento del partido.

    – El primer gol japonés es una señal de lo mucho que hay que trabajar. El jugador japonés avanza en búsqueda del arco criollo y los defensores corren apresurados hacia atrás sin plan, sin respuesta y sin comprender que al rival hay que achicarlo, estorbarlo. Cada paso hacia atrás aumenta las posibilidades de éxito del contrincante. Este es un mal endémico de la gran mayoría de los defensores venezolanos. Uno debe ir a la marca y los otros reorganizarse. Por ello, mientras algunos lanzan campanas al vuelo o culpan al modelo de juego, vale la pena recordar que esto apenas comienza y es mucho lo que falta por sudar.

    – Los entrenamientos, idealmente, deben reproducir situaciones de juego para que el equipo vaya encontrándose cómodo bajo la cobija que es el modelo de juego. Por ello es tan importante aprovechar las pocas oportunidades para ensayar que tiene una selección. En ellas se irá desarrollando la idea con la intensidad necesaria para hacerla real. Pero puede que las charlas y el repaso a través del video sea mucho más importante de lo que se supone. Cuando se hace imposible practicar, la comunicación de instrucciones con los futbolistas vía skype, youtube y otras herramientas debe convertirse en una obligación.

    – Los goles y el resultado son hechos que fastidian pero que no deben entorpecer el análisis. Los dos partidos han servido para sembrar las raíces de lo que puede ser este proceso, pero éste apenas se encuentra en una etapa embrionaria y es mucho lo que queda por hacer. Las sensaciones son positivas, pero hay que respetar los tiempos y dejar que el crecimiento siga su curso natural. Nadie llega a la universidad  sin haber pasado por la escuela, y del apuro siempre queda el cansancio.

  • Plan Vinotinto: Japón es el árbol; el bosque comienza en Chile

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    A lo que apunta el nuevo cuerpo técnico de la selección es a la construcción de un manojo de respuestas que permitan al futbolista creer que desde esas pocas certezas nacerán más verdades que sostengan esta nueva identidad. La única manera de lograr semejante meta es entrenando y compitiendo, dos escenarios naturales en los equipos pero «atípicos» en las selecciones. Es ahí dónde este cuerpo técnico debe empezar a sortear obstáculos y demostrar las calidades que lo han llevado a la cima.

    Competencia
    Desde este momento – incluyendo el amistoso ante Japón – y hasta la Copa América – primera competencia de la Vinotinto – hay apenas nueve “fechas FIFA», lo que se traduce en nueve partidos amistosos con carácter oficial en los que el cuerpo técnico tendrá la oportunidad de trabajar, sin más restricciones que el estado físico o la voluntad de los futbolistas, la consolidación de su idea de juego. Para tener una idea de lo complicado que esto es hay que recordar que entre convocatorias hay un largo período de tiempo en el que cada futbolista vivirá su propio proceso individual siendo parte de otro organismo, de otro equipo, con pautas de trabajo, compañeros, emociones y realidades distintas. Es comprensible que en el inicio se repitan nombres comunes al ciclo anterior.

    Nueve partidos que a priori parecen pocos pero que son la misma cantidad que tendrán los rivales vinotinto de cara a la Copa América Chile 2015. Son las reglas de juego.

    Entrenamientos
    La posibilidad de enfrentar a rivales mundialistas es sumamente positiva si se tiene en cuenta que lo que intenta cada cuerpo técnico es optimizar las respuestas de sus futbolistas en escenarios tan competitivos. Pero es muy posible que de cara a esos próximos partidos amistosos haya que considerar las características de cada traslado.

    Mientas menos haya que volar, mayor tiempo existirá para entrenar, conversar y volver a entrenar. Las casi cuarenta horas invertidas en el viaje a Asia supusieron dos entrenamientos menos y esto es muy negativo cuando a una selección nos referimos. Por ejemplo, si los futbolistas inician su periplo a la selección el domingo a la noche, luego de haber finalizado con sus compromisos domésticos, lo ideal es recibirlos el lunes para no perder más tiempo en la recuperación y activación. El caso de este periplo asiático no debe convertirse en la normalidad. ¿Por qué?

    Dejando de lado la magnitud de los rivales, la selección dispondría, normalmente, de cuatro a cinco entrenamientos antes de cada partido. A esto hay que sumarle las caras nuevas que seguramente abundarán en este trayecto. Cinco entrenamientos, dos o tres sesiones de videos y varias charlas. Ese es el itinerario regular en esta etapa pre Eliminatorias. Si se parte del enunciado «se compite como se entrena«, se antoja difícil poder acostumbrar a los futbolistas en sesiones tan cortas y limitadas a las ideas básicas y fundamentales de esta nueva conducción. Cada entrenamiento es una posibilidad muy importante como para desecharlo, por ello hay que pensar en un término medio entre el valor competitivo de los rivales y la posibilidad de realizar más y mejores entrenamientos.

    Por todo esto, el cuerpo técnico seguramente tomará nota de esta primera toma de contacto con los futbolistas que hacen vida en el extranjero y así moldear la planificación inicial. Esta, al igual que un organismo vivo, sufrirá modificaciones y sumará preguntas que deben ser respondidas. Puede que la primera de ellas se refiera a la recuperación de los futbolistas luego de largos desplazamientos aéreos o cómo aumentar la calidad y la intensidad de las prácticas.

    Seguramene existen mil interrogantes más. Cada respuesta adquirida en la gira tendrá fecha de vencimiento y traerá como consecuencia mucha más incertidumbre. Por ello, una vez aceptado el cargo de seleccionador nacional, la orden de Sanvicente ha sido trabajo, trabajo y más trabajo. Trabajo para reducir las distancias con los rivales; trabajo para equipararse y competir en igualdad de condiciones, y trabajo para que la victoria, cuando llegue, no sea efímera y accidental.

    El camino recién empieza…

    Fotografía cortesía de Prensa FVF/El Universal

  • Apuntes Vinotinto: primer paso de un nuevo ciclo

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    – Cada alineación es un mundo. En ella conviven nombres, relaciones, ilusiones e intenciones. La primera formación de Noel Sanvicente deja, como mensaje, su mayor diferencia con el ciclo Farías: no todo lo anterior es negativo. Hernández; Rosales, Vizcarrondo, Perozo y Cichero; Rincón y Jiménez; Guerra, M. Rondón y Martínez; S. Rondón.

    – Estos nombres señalan que la intención inicial es que se junten los que mejor jueguen. No hay «especializaciones» como que juega el que más rápido corre o el que más alto salte; juegan los que mejor puedan jugar. ¿Qué significa esto? Que en el campo estarán los que tengan mayores posibilidades de asociarse con sus compañeros y a partir de esas sociedades, enriquecer al equipo y enriquecerse por el equipo.

    – Sanvicente sabe que rinde exámenes en cada presentación. Antes de la primera aparcición ya era cuestionado por la convocatoria a Renny Vega. Quienes lo hacían – bien por emociones, por nervios o por ignorancia – olvidan una de las  características del entrenador: en sus equipos siempre jugó el que mejor entrenó, nunca el que tenía mayores galones. Renny y muchos otros futbolistas lo saben. Por ello aquella frase «con Noel no se jode«. Vega sabe que debe mejorar, y, a partir del encuentro de hoy, Hernández también.

    – La recuperación de Cíchero apunta ser un camino largo. Cuenta con Sanvicente y Páez para ello. Pero en este momento no hay un futbolista con mejores condiciones naturales para ocupar esa posición en el campo. Entiéndase: de él dependerá exclusivamente su estadía y su rol en esta selección.

    – Presión por todos lados. Todo venezolano corre. Aún falta que muchos entiendan por qué y cómo hacerlo pero la disposición de los futbolistas parece ser la indicada. Si el equipo logra la complicidad necesaria y Sanvicente los convence de las virtudes de este sacrificio, el futuro puede ser mucho más rico e interesante que el presente.

    – Esa presión alta no puede ser señalada como responsable de los ataques coreanos. La conducta conocida como presionar al rival debe contar, como principal requisito, con el compromiso de todos los integrantes del equipo. De lo contrario, cuando el rival supera la primera línea de presión, habrá generado el caos suficiente para desordenarnos y, a la misma vez, disponer de unos segundos más para tomar la mejor decisión posible. Si Rincón adelanta su posición en el campo, lo mismo deben hacer los defensores centrales, por lo que se hace urgente contar con futbolistas que se sientan cómodos con esa misión. De lo contrario, estos volverán siempre a su zona de confort y aumentará la totalidad de terreno entre los volantes y los defensores.

    – Me decía un amigo entrenador que el término «transición» es más de los medios de comunicación que de cualquier foro de entrenadores. Si la definición del término es: «Acción y resultado de pasar de un estado o modo de ser a otro distinto«, creo que mi amigo tiene toda la razón. Cuando hablamos de fútbol no pareciera que pueda existir esa separación entre estados ya que el juego es una totalidad y como tal debe ser comprendido. Cuando un equipo no está en posesión de la pelota este no se encuentra en una fase distinta o disociada, simplemente está atacando al ataque contrario. Sé que se lee y suena a trabalenguas, pero es que el juego no admite esas separaciones ni esas facetas que muchos suponen.

    – Volvamos a la presión. Cuando esta es alta, media o baja, nos referimos únicamente a la zona en la que se inicia esta conducta. De nada sirve que el comienzo sea cerca del área rival sino se mantiene en el resto del terreno. Si se falla en la concentración se falla en el juego, por ello lo que hizo aquel Barcelona de Guardiola fue tan extraordinario, su reacción ante cada pérdida de balón era en sí misma una obra de arte. Se puede lograr algo parecido, pero con tiempo, entrenamientos y mucha disposición.

    – César Farías, en los inicios de su ciclo, dio una definición un tanto extraña cuando habló de «pase largo efectivo«. Nunca se supo con exactitud si la definición había sido explicada con deficiencia o si el entrenador la pronunció con la intención de confundir al público. En cada equipo se necesita una amplia gama de variantes para jugar, ya que jugar implica sorprender al rival. Por ello un cambio de frente bien ejecutado – con la participación de lo que se conoce como el tercer hombre – puede ser muy positivo. Farías era discípulo de un estilo que se casó con el pelotazo y por ello, por esa ausencia de respuestas, fue previsible para los rivales. Pero si esta selección mantiene esta intención inicial de combinar la salida a ras de césped y los cambios de frente, será un mejor equipo de fútbol. Este juego exige respuestas distintas en cada situación; el éxito reside en tomar decisiones que se ajusten al juego y no a los caprichos.

    – Cada comienzo es lo que es: un primer paso. Esta derrota es la caída después del intento inicial. No es un intento definitivo porque para caminar hay que caerse varias veces hasta encontrar el ritmo. La idea de estos partidos amistosos es ir encontrando la forma futbolística que permita, primero caminar, luego mantenerse y, finalmente, intentar correr. A nadie le gusta caerse luego de ese primer paso, pero de la fortaleza mental y el convencimiento en el trabajo nacerán las bases para recorrer ese trayecto que tiene como meta Rusia. ¿Qué hacer después de la derrota? Trabajar, trabajar y trabajar, es lo único que no estorba.

    Fotografía cortesía de Prensa FVF/ Grada Digital

  • Copa Sudamericana: Venezuela sigue improvisando

    Cuatro equipos venezolanos participaron en la primera fase de la Copa Sudamericana. Tres de ellos (Trujillanos, Deportivo Anzoátegui y Deportivo La Guaira) cayeron eliminados ante equipos de poca historia – no quiere decir que los criollos sí posean el prestigio internacional que le falta a sus victimarios – mientras que Caracas FC logró pasar de ronda. La ausencia de renombre de los clubes extranjeros, sumado a la incapacidad de los clubes venezolanos para plasmar el tan cacareado progreso de nuestro balompié debe llevarnos a una profunda reflexión, no con la meta de conseguir una verdad absoluta que explique tantos años de fracasos, sino que nos capacite y nos de fuerza en la búsqueda de soluciones.

    Nada de lo que se lea a continuación constituye soluciones inmediatas. El único propósito de este ejercicio es iniciar un período de reflexión y hacerle caso a Dante Panzeri cuando dijo que «Yo no pretendo arreglar el fútbol ni el país ni el mundo. Sólo pretendo que, los que mandan y están para eso, intenten arreglarlos. Y, si no quieren arreglarlos, o no saben o no pueden, me conformo con que se sepa que yo no estoy desarreglado ni doy mi conformismo ni resignación a ese desarreglo«.

    El calendario

    El Torneo Apertura venezolano comenzó el sábado 09 de agosto. Hasta el momento en que escribo estas líneas, el campeonato lleva tres jornadas. El fin de semana del 30 y 31 de Agosto se jugará apenas la cuarta jornada. Esto a pesar de que la gran mayoría de los equipos que hacen vida en la primera división comienzan sus pretemporadas en la primera quincena de junio, lo que supone que para el inicio de la competencia hayan podido completar casi dos meses de preparación.

    Como en nuestro torneo es posible el adelanto o la postergación de encuentros, repasemos individualmente los casos de los equipos venezolanos que clasificaron a la Copa Sudamericana y comparemos su actualidad competitiva con la de sus rivales.

    1) Deportivo La Guaira: ha participado en tres duelos, lo que lo convierte en el único representante criollo en la Copa Sudamericana en haber disputado todos sus encuentros de la liga doméstica. En esos partidos, el equipo dirigido por Leonardo González y Pedro Vera ha obtenido una victoria, un empate y una derrota para un total de cuatro puntos. Ha convertido cinco goles y ha recibido la misma cantidad y se encuentra en la séptima casilla de la tabla de posiciones. Su rival en el torneo continental fue Atlético Nacional. El equipo colombiano ha jugado seis encuentros en el torneo colombiano, con una cosecha nada positiva de un triunfo, tres empates y dos derrotas. Esos seis puntos lo tienen en la posición once y ha convertido nueve goles mientras que ha permitido 6 tantos. Pero además, el equipo de Juan Carlos Osorio ha estado participando en la Copa Colombia; su primer encuentro fue el 29 de junio, y hasta la fecha ha jugado, contando ese primer partido, nueve encuentros, lo que nos lleva a concluir que el equipo colombiano tiene 15 partidos oficiales (sin contar Copa Sudamericana) en el segundo semestre de 2014. Una ventaja clara sobre el equipo del estado Vargas.

    2) Caracas: ha jugado dos partidos del Apertura, con una victoria y una derrota. Suma tres goles a favor y dos en contra. Pospuso el encuentro de la segunda fecha y adelantó el de la tercera, por lo que le queda un duelo por jugar para equipararse con sus rivales domésticos. Su contrincante fue el equipo peruano Inti Gas, equipo que hasta el momento lleva jugados catorce partidos del Torneo Apertura de aquel país. Ya sin oportunidades de pelear el título, el equipo peruano enfrentará el último duelo de la competición este domingo. Reitero las cifras: Caracas tiene dos encuentros domésticos mientras que Inti Gas catorce.

    3) Deportivo Anzoátegui: también ha tenido dos apariciones en el Apertura. El saldo es similar al del Caracas: una victoria y una derrota con tres goles a favor y tres en contra. Su rival fue la Universidad Católica de Ecuador. El torneo regular ecuatoriano reanudó sus actividades el cuatro de julio y terminó el tres de agosto. Esas tres fechas le sirvieron al equipo «católico» para clasificar a la segunda ronda, en la que hoy llevan disputados dos encuentros. En este caso no hay tanta diferencia con el equipo criollo, aunque si se puede hablar de tiempos competitivos, ya que los ecuatorianos tienen un mes más de competición encima que los venezolanos.

    4) Trujillanos: apenas ha jugado un partido del Apertura y uno de Copa Venezuela. En ambos casos demostró algo de fortaleza anímica ya que tuvo que remontar marcadores adversos para conseguir la victoria. Su rival fue Independiente Del Valle, otro conjunto meridional. Su recorrido fue casi idéntico al de la Católica, ya que a los tres encuentros finales del torneo regular ecuatoriano le suma dos en la segunda ronda.

    Como podemos observar, el factor calendario coloca en una posición de ventaja a los equipos colombianos, ecuatorianos y peruanos sobre los venezolanos. Tanto en cantidad de partidos como en calidad de los mismos, los criollos partían con ciertas limitaciones.

    Las estadísticas

    El fútbol es un juego que rara vez puede ser explicado a través de fríos números. Pero dentro de ese enorme abanico de cifras, hay una que otra estadística que bien vale repasar y analizar. No para encontrar verdades absolutas – no me cansaré de afirmar que esta no es la intención ni la motivación de este trabajo – sino para sumar elementos que nos ayuden a comprender el pasado reciente.

    Una de esas estadísticas es la de disparos al arco. No disparos puros y simples, sino aquellos que signifiquen una verdadera ocasión de peligro. A continuación, y según datos oficiales de CONMEBOL en su centro de estadísticas, los shoot de los criollos por partido, cifras que no contemplan los goles:

    1) Deportivo La Guaira: en el partido de ida, celebrado en Caracas, el equipo criollo no disparó bajo los tres palos, mientras que en el de vuelta, en Colombia, fueron dos los disparos.

    2) Caracas: un disparo bajo los tres palos en el encuentro de ida y tres en el de vuelta.

    3) Deportivo Anzoátegui: envió cinco lanzamientos bajo los tres palos en la ida, mientras que en la vuelta apenas consiguió enviar dos.

    4) Trujillanos: el equipo de Valera envió dos disparos bajo los tres palos en la ida y tres en la vuelta.

    Debo explicar la razón por la que elijo los shoot al arco y no todos los intentos. ¿Cuantas veces hemos hablado de ineficacia para justificar una derrota? Si usted me lo permite, para señalar a la suerte o a la ausencia de puntería como responsables de un resultado adverso hay que primero generar muchas ocasiones de gol. Ahí sí se puede pensar en los imponderables como causales de una derrota. Pero si un equipo inquieta únicamente cuatro veces al portero rival, el problema no es la eficacia sino el juego. El juego es justamente lo que le falla a los equipos venezolanos en estas competencias internacionales.

    ¿Qué quiero decir con que falla el juego? Una de las razones de ser de este deporte es la búsqueda de espacios. ¿Para qué se buscan esas zonas de terreno inhabitadas? Para que el futbolista pueda convertirse en receptor de la pelota, en distracción para el rival, o simplemente, en ocupante de una zona que permitirá la desocupación de otras. ¿Qué se necesita para encontrar esos espacios? Dinámica y más dinámica. Saber correr. Correr sin pelota. Pensar. Ejecutar después de pensar. Engañar. Simular. Anticipar.

    Eso es el juego. Si recibo el balón y mis compañeros se están moviendo permanentemente, los espacios aparecerán para enviarles la pelota, para que yo intente una jugada individual, o simplemente para intentar el disparo o el shoot. Es obvio que no todos esos intentos llegarán a incomodar al portero rival, pero mientras más veces lo intente, mayores serán las posibilidades de generar ocasiones reales de gol. ¿Se puede entrenar la efectividad? No y mil veces no. Lo que sí se practica son las distintas maneras de llegar a la portería rival, pero en cada entrenamiento falta, entre algunas otras variantes, la oposición del rival y la incapacidad humana de repetir conductas.

    Repasando lo que se necesita para generar espacios, llegamos a un concepto de difícil explicación y casi imposible medición: la intensidad.

    Intensidad

    Gracias a Rafael Pol, preparador físico del FC Barcelona, muchos pudimos conocer la frase que adorna una de las paredes del complejo del club América de Méjico: «Los entrenamientos deben ser como los partidos. De lo contrario los partidos se vuelven entrenamientos«.

    Cuando hablamos de esa preparación del futbolista, muchos recorren el camino de separar en facetas lo que realmente nadie puede disociar. Se habla de tareas físicas, tácticas, psicológicas, emocionales, técnicas y demás, cuando en realidad, lo que se busca en un entrenamiento es dotar al futbolista de la mayor cantidad de respuestas posibles para afrontar las interrogantes que hay en el juego. Esto con la condición de saber que es un juego de jugadores y que a medida que por cada enigma resuelto aparecen cien más, lo que se traduce en la imposibilidad de controlar totalmente este deporte.

    Ahora bien, cuando hablamos de intensidad lo primero que viene a la mente es ¿con qué se come eso? Y es que a pesar de que muchos quieran explicar ese concepto a través de kilómetros recorridos, pulsaciones, calorías o pases, no existe una fórmula científica o matemática que se explique lo que esta palabra implica. A todos esos datos que se acumulan en los pesos, los GPS y las calculadoras les falta, para acercarse a la realidad, el gasto que implica la concentración y los distintos grados de ésta que existen. Además, cada jugador vive las pautas de entrenamiento de manera muy particular, por lo que dar una definición de intensidad es atrevido, por no decir más.

    Por ello cobra validez la frase que daba inicio a esta última parte de esta descarga – llamar a estas letras análisis es cuando menos soberbio y pretencioso de mi parte. Una de las claves para el fracaso de nuestros equipos en competiciones internacionales puede estar en los entrenamientos, su grado de complejidad y la implicación del futbolista en las tareas. Pero también podemos encontrar algunos déficit en el descanso del deportista, su alimentación y su combate contra la fatiga cognitiva.

    Lejos de pretender encontrar una verdad absoluta, lo que debemos hacer todos aquellos que hacemos vida en el fútbol venezolano es reflexionar, revisar estos y los miles de elementos más que componen a esta actividad y que han llevado a que el tránsito por las competencias internacionales sea tan incómodo como imposible. Eso sí, para poder avanzar apenas un par de pasos, debemos partir de la certeza de que no hay certezas y que cada caso es un mundo en sí mismo. Las posibles explicaciones que justifiquen una decepción no necesariamente tendrán el mismo efecto en otras muestras.

    El camino es largo, pero lo será aún más si seguimos ignorando las señales de alarma que cada seis meses alumbran las canchas criollas.

  • Recordando a Panzeri

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    «El atrofiado hipertrofiado»

     Mundialmente, el deporte es una logia secreta. Una secta socialmente contrabandista sin eludir Aduanas.

         Una secreta logia con apariencia de universalizada apertura a las leyes ordinarias de la sociedad. Un neocuatrerismo ajustado al Derecho. Una  chantocracia chantajista.

          Tanto hay de cofradía masónica en el actual deporte industrializado y politizado, que sus organizaciones rectoras distribuyen títulos de domésticas distinciones en el estrecho ámbito de sus cerrados cenáculos.

         Esa logia llamada El Deporte (que en algunos casos llega a ser auténtico y todavía puro en medio de una generalizada corrupción de su esencia primitiva) no es otra cosa que una suma multitudinaria de organizaciones civiles de lícita apariencia; para ejercer, subrepticiamente, actividades tan ilícitas o tan repulsivas a la igualdad de los derechos humanos, como las que seguidamente se enumeran como las más conocidas, todas, por supuesto, colocadas bajo el estandarte de la recreación, la salud física y la felicidad de los pueblos:

    -1) La extorsión o el chantaje a los Estados.

    -2) La burguesía y el privilegio más aberrantes a los comunes clamores de igualdad social de los pueblos (indistintamente en los países capitalistas, como en los comunistas, o los llamados terceristas).

    -3) El adoctrinamiento de las masas populares en el insólito derecho a lo prohibido, no obstante haberse institucionalizado al deporte como escuela de civismo.

    -4) El pragmatismo de lo vedado por lo moral, en aras de lo apetecido por lo material.

    -5) La parasitología humana como carga de la sociedad, sin mediar jamás expresa aprobación de la sociedad para financiar esa imposición de tales castas burguesas que argumentan “obrar socialmente”.

    -6) La actividad política comparable a las agrupaciones específicas, tanto donde éstas están permitidas, como donde están proscriptas por las leyes.

    -7) Los más impunes delitos en punto a dolo, defraudación, estafas o drogadicción, con el amparo de la inocencia admitida en quien delinque en cumplimiento de mandatos societarios siempre anónimos, por masificados que son los pronunciamientos de las asambleas, en los cuales se escudan aquellos delitos para impunidad de sus verdaderos autores.

    -8) La venalidad y la prostitución de los periodistas supuestamente preceptores de la conducta ciudadana, incorporados en crecido número al núcleo accionario de aquella secta parasitaria en todo el mundo.

    -9) la difusión, primero; el estímulo, luego; y por último la más abundante información pública respecto de la drogadicción, hoy llevada a extremos de suicidio.

    -l0) El soborno, el cohecho, la incentivación ilícita de las motivaciones competitivas, según lo exigen interese de asociados paralelos, o de organizaciones gangsteriles copartícipes de los intereses deportivos.

    ¿Qué es el deporte?

         Desde luego, es algo muy transformado respecto de su idea original; de su inicio entre castas económicamente privilegiadas; de su concepción inicial sin multitudes de activos y pasivos intervinientes, ahora consumidores, o consumidos.

         En respuesta a aquella pregunta, no hay ningún diccionario ni enciclopedia que aporte una definición encuadrada en la actual función positiva que el deporte puede cumplir en la sociedad, según sus muchas transformaciones sociales, económicas, industriales, morales y éticas.

         Por eso me permito establecer, como pauta del sujeto a analizarse en este trabajo, una definición que me es propia y con cuyo basamento ruego al lector ubicarse en la filosofía del ideal, y la crítica de la realidad, que ha de encontrar en las páginas posteriores. Hela aquí:

         DEPORTE SEGÚN SIGLO XX:  Juego limpio. Cultivo del honor. No importa si por profesionalismo o amateurismo. Pueden ser deportes los dos. Pueden no ser deportes ninguna de las dos disciplinas mencionadas, si se apartan del juego limpio y honorable. Específicamente: toda actividad física o atlética de carácter competitivo. O aquello que procura una perfomance con fines recreativos, y/ o espectaculares, que sin atentar contra la salud de sus protagonistas en forma intrínseca de sus fines ( boxeo, automovilismo) propenda al mejoramiento físico, moral, intelectual, y aun patrimonial de quienes lo practiquen.

          Sin anacronismos, y con generosa aceptación de muchas de sus transformaciones propias de toda masificación, aquello es a mi juicio el acto deportivo encuadrado en la humanidad contemporánea, tanto en lo que respecta a sus derechos, como a sus obligaciones, en situación de convivencia.

         Por cierto que los diez puntos que sintetizan aquella ubicación del deporte en una logia parasitaria ( de la que implícita y explícitamente quedan excluidas las contadísimas y honrosas excepciones propias de toda generalización) no tienen armonía con la aspiración estética y social de dicha definición respecto de Deporte según siglo XX.

         El deporte es, hoy, en el mundo, un gigante atrofiado e hipertrofiado a la vez.

         Tan corrupto como el hombre, cosa muy natural tratándose de un quehacer de hombres; mucho más natural cuando su conducción – desde todos los ángulos- pasó a ser casi un monopolio de hombres comunes; frecuentemente mediocres. En contraposición de alguna época en la que esa conducción estuvo a cargo de hombres incomunes, acaso de “ inadaptados sociales”, si afinamos sin sentido peyorativo el alcance de la expresión. Desde que el deporte quedó totalmente en manos de los “adaptados” ( a épocas y distorsiones), su anatomía es la de aquella contradictoria coexistencia de la atrofia y la hipertrofia en un mismo, gigantesco, cuerpo.

         ATROFIA: Falta de desarrollo de una parte del cuerpo. Consumisión. Falta de nutrición de un órgano.

         ATROFIAR: Padecer atrofia, disminuir su tamaño.

         HIPERTROFIA: Aumento anormal del volumen de un órgano.

         Veremos ahora, recorriendo hechos comunes, sucesos sobresalientes, citas intrascendentes, publicaciones inadvertidas, constancias muy publicitadas, personajes populares, personalidades casi desconocidas, noticias deportivas y no deportivas, cómo el deporte se constituye en una suerte de logia masónica; en una típica –y casi incomprensible- burguesía igualmente imperante – con omnipotencia de oligarquía intocable- en el mundo llamado capitalista- liberal; y en el opuesto denominado socialista con su fuerte capitalismo clasista, o en el más reciente de los denominados terceristas no alineados.

         Entre la extensa nómina de burguesías contra las que la humanidad proletaria lucha desde hace siglos para extirpar los privilegios, las desigualdades ajenas a la inevitable desigualdad mental de los hombres, se ha oído mentar a las burguesías agroganaderas; a las burguesías industriales; a las burguesías feudales; a las burguesías de banqueros; a las burguesías de gangsters; a las burguesías del arte; a las burguesías intelectuales; a las burguesías literarias; a las burguesías de tratantes de blancas; a las burguesías universitarias; a las burguesías del vicio; en tiempos más recientes aquella colección de burguesías se ha ampliado con las más notoriamente reemplazantes de la burguesía política, que son la burguesía militar y la burguesía sindical.

         Pero no veo que se advierta la existencia de la burguesía deportiva. Se la conoce. Pero no se le da importancia.

         Y tampoco advierto aproximación imaginativa- cuando los inadvertidos advierten su existencia- de lo que esa burguesía deportiva consume del tributo impositivo y voluntario que la sociedad brinda para que esa burguesía se sustente. Y se agigante hasta la hipertrofia, si se trata de su nocivo desarrollo como hecho social.

         Sospecho que no transcurrirán muchos años sin que las explosiones masivas de indignación por los privilegios de los menos, produzcan el hasta ahora imposible caso de la rebelión de las masas contra el deporte parasitólogo.

         Sin desearlo exactamente, creo que se trataría de un hecho plenamente justificado en el proceso de la rebeliones populares. Comprendo que la predicción es por ahora demasiado antedatada.

         Pero en la proclamada era de las “ transformaciones y cambios para liberar a los pueblos sojuzgados”, es absolutamente aberrante que el deporte (precisamente con aquella bandera en la mano) se convierta en un primerísimo consumidor de bienes cada vez más escasos del común plato de nuestros consumos. Que desplace, por caso, a la salud y la educación pública.

         Cuando ello sea advertido, no solamente se pueden producir agresiones masivas como las registradas en los Juegos Olímpicos de Munich de 1972(cuando guerrilleros árabes masacraron a los atletas judíos), sino la desaparición por mucho tiempo de consumo de suntuosidad faraónica como han pasado a ser, en perjuicio de los contribuyentes anónimos, los Juegos Olímpicos, los Campeonatos Mundiales, y por el estilo una sucesión de otras semejantes periódicas programaciones, supuestamente “ obligatorias” al “ honor y promoción de los países”, pero en verdad solamente destinadas al lucro sectario de aquella logia de burgueses deportivos que han hecho del deporte un trampolín y una vidriera de otros objetivos de chantócratas ( creación lunfarda de Jorge Sábato.)

         Aquella, que no pretende ser una predicción, sino una mera ecuación del andar de la vida, ya tuvo algún anticipo en el rechazo que por decisión popular supiera hacer la ciudad norteamericana de Denver ( Colorado) de la sede olímpica que habían logrado inconsultamente sus “representantes” en la mesa de la burocracia de la parasitología internacional del deporte. El despertar de los pueblos pocas veces se hace con racionalidad. Pero los abusos con los pueblos dormidos suele culminar en pesadillas. Y esto es válido para el saqueo que el deporte le está haciendo a todos los pueblos del mundo, aun cuando una prensa adocenada y cómplice del engaño, aparentemente logre, momentáneamente, la felicidad de esos pueblos por verse así insultados en su pobreza.

         En febrero de 1974, ante un enfrentamiento con España, los futbolistas representativos de Yugoslavia en las eliminatorias para el Campeonato mundial de ese año, recibían la oferta de un premio de 50.000 dinares ( 3.000 dólares aproximadamente) para cada uno, en caso de obtener el acceso a dicho certamen. La revista yugoslava Nin, comentando el episodio, hablaba de “maquinaciones en el alto nivel del fútbol” y agregaba: “Podrá ser el partido de la década, pero aún cuando fuera el del milenio, preguntamos: ¿qué sociedad puede darse el lujo de estimular cada 60 segundos de un partido con 350 dólares a cada jugador?” (La Nación, 20/1/74.)

         El día anterior, Tom Weiskopf, el golfista que mayor cantidad de dinero ganó en el mundo durante 1973 (245.463 dólares) declaraba (La Nación, 19/1/74) que no comprendía cómo un golfista podía ganar 100.000 dólares en dos semanas, y se manifestaba partidario de una distribución más equitativa de los premios, agregando: “Me gusta ganar dinero, pero no tendría inconveniente en que se reduzcan mis beneficios anuales en 50.000 dólares”.

         No participo de la ñoñería de regular honorarios profesionales según las exigencias formativas previas del sujeto, como lo sustenta el frecuentemente alegato de que “ un jugador de fútbol no debe ganar más que un médico”. Acepto que gane más, si su arte cuenta con mayor demanda que el de curar.

         Pero no comparto la universalizada insolencia socioeconómica que hace del recreador de multitudes (sea deportista, artista o cualquier profesión exclusivamente recreativa, no productora de servicios esenciales para la sociedad) el ciudadano económicamente privilegiado dentro de las escalas retributivas de los salarios. Lejos de ser un lastre del capitalismo, esa aberración igualmente imperante en el mundo capitalista como en el comunista, es mucho más que cualquier otra cosa, un caso de inconsciencia social colectiva contra el cual tendrán que alzarse alguna vez los clamores populares o los procesos auténticamente socializantes, dentro de los cuales, hasta ahora, aquella lacra sobrevive, curiosamente, como uno de sus puntos de supuesto apoyo, según es generalizado el uso del deporte como anestésico mental de todos los pueblos que lo pagan sin cuestionar su característica de monopolio de una secta parasitaria.

         El entusiasmo deportivo terminó por inundar de infantilismo la vida continental, decía Ortega y Gasset, en una suerte de asociación de extremos igualmente representativos de una degeneración humana en el deporte, como pueden serlo, con la misma gravedad, la detención del desarrollo de los individuos por insuficiencia glandular, o el desarrollo anormal del volumen de sus órganos por desproporcionada actividad. Atrofia e hipertrofia deportivas.

         El deporte desnaturalizado como juego o como negocio del juego, está en esos extremos, que por cierto sobrepasan lo que imaginó y condenó Ortega  y, como él, muchos sociólogos del hecho deportivo.

         Pero con todo, la vigencia de sus anatemas sigue siendo fresca:

         “La exageración de los deportes (…) es uno de los vicios, de las enormidades, contra la norma de nuestro tiempo; constituye una de sus falsificaciones.”

         “Está bien alguna dosis de fútbol. Pero ya tanto es intolerable.”

         (Y en la poca que Ortega decía esto no había aún copas de campeones, recopas, supercopas, copas de ganadores de copas, campeonatos metropolitano y nacional, y todo este fútbol convertido en bazar que puede determinar que River Boca jueguen 9 veces en el año y esos nueve partidos se multiplican en 18 exhibiciones por televisión…)

         “ Una confirmación nos la proporcionan los diarios, que por su misma naturaleza (…) son el lugar donde más prontamente y de modo más claro se revela lo falso de cada época. Columnas y páginas, y más páginas, no hacen si no hablar del deporte.”

         “Los jóvenes sólo se ocupan con fervor de su cuerpo y se están volviendo estúpidos.”

         (Ortega no imaginó que también podían transformarse en estúpidos a través del mismo fervor volcado en la atención de sus melenas y sus patillones convertidos en “el cuerpo del joven 1970”.)

         Huizinga, otro ensayista del fenómeno social del deporte, coincide diciendo:

         “Nos amenaza la misma organización exagerada de la vida deportiva, con la excesiva importancia que las noticias relativas al deporte adquieren en la prensa diaria, en los diarios especializados, hasta convertirse en el alimento espiritual de muchos.”

         Volpicelli, hoy primera autoridad mundial en la educación física, señala:

         “Es ya un hecho que la radio, la televisión, la prensa, no sepan que imágenes y superlativos emplear, de qué inéditos poemas épicos extraer metáforas para exaltar la gloria de los campeones, los incuestionables caudillos de las masas de hoy… Si la cultura nace en el juego deportivo, su propagación en nuestro tiempo habría tenido, como única consecuencia, la de difundir puerilidad y estupidez.”

         “El hecho de que el deporte se origina en la civilización de rapiña, se demuestra, entre otras cosas, por la jerga de los atletas, formada en gran parte por locuciones sumamente sanguinarias, provenientes de la terminología guerrera (“matar”, “sacrificio”, “machos”, “fuerza”, “degollar”). De este modo, las cualidades que por lo común se admiran en el tipo masculino producto de la vida deportiva, tales como “la confianza en sí mismo y la camaradería” podrían denominarse más bien “crueldad y complicidad del silencio”.

         “No es sólo que el fanatismo puede emplearse con fines demagógicos para distraer y adormecer a las masas, sino que, de un modo más amplio, el deporte, como fanatismo, como participación emotiva, acentúa la arcaica tendencia de las masas a rehuír el control de la crítica y del juicio y a someterse a los mecanismos contemporáneos de condicionamiento y alineación:”

         Representando de una manera más realista a este concepto, se podría decir: no es sólo que el fanatismo sea usado por los gobiernos para hacer demagogia sobre las masas fáciles de seducir con dulces bocadillos; lo peor es que ya nos hemos ido al otro extremo del proceso y tenemos en boga el contrauso de aquella demagogia gobernante en todo el mundo, por las propias masas elegidas para ser adormecidas en la etapa inicial del proceso: ahora esas masas son poderosas sucursales de la explotación autónoma de esa misma demagogia, desde luego que teniendo como clientes a los hombres- masas que aún se encandilan con ella. Y así se da el caso que prácticamente los gobiernos más proclives a aquella explotación ya casi no necesitan actuar para que ese proceso de captación mental de las masas siga su curso. ¡Ahora son las masas las que actúan demagógicamente y en alguna forma son los gobiernos los que hacen de clientes de ellas! En un comienzo fue al revés: los gobiernos ponían el circo y en él hacían de payasos los pueblos; ahora los pueblos han puesto su circo propio y colocado a los gobernantes a hacer de payasos dentro de ellos. Y lo curioso es que todos, absolutamente todos, proclaman a cada momento, aunque cuidándose de hacerlo en forma pública:

         -¡Todo esto es camelo!…¡Puro camelo!

         -El deporte ahora es circo en todos los niveles.

         -Es todo mentira (aporteñadamente:  “es puro grupo”).

         El relator de más audiencia en la radiofonía futbolera argentina es un típico ejemplo de ese sentido: viendo crecer aquella corriente de “ apoyo al deporte”, se puso a su vera y en su ritmo; hoy la encabeza y hasta en cierto modo la orienta hacia donde a él se le ocurra o más convenga: tanto hace llorar a coro, como aplaudir a coro, como sufrir a coro, como gozar a coro, a la “ sensibilidad futbolística del país”. Se mete en la vida privada más herméticamente cerrada y puede ser capaz de obligar al Estado a hacerse partícipe de lo que el Estado haya querido dejar librado al uso privado de la población; requiere la palabra del hombre de la calle y del hombre de gobierno; los obliga a integrar el carnaval; y en definitiva la comedia se hace absolutamente “nacional” sin exclusión de clases ni rangos; Todos “ están en el jardín” (título de obra teatral descriptiva del llamado mundo contemporáneo). Todos participan del rosado rosal, puesto que la presión desde aquel medio es tan grande, que no adherirse a él puede ser, para cualquier obrero como para cualquier ministro, peligrosamente “antipopular” como muestra de “insensibilidad de masas”.

         “Lo demás es obra de la prensa, que refuerza esa educación emotiva e irracional del hombre-masa  – dice Volpicelli –  para lo cual los diarios deportivos destilan una forma de embrutecimiento de la cual no siempre se tiene conciencia. Aquél que asistió a un partido espera con ansia el lunes para poder leer el relato de un diario deportivo, pero el lunes el partido le resulta nuevo y el lector vuelve a presenciarlo sin que siquiera medie la duda de que existan exageraciones y deformaciones” .El lector- tipo las hace suyas y las lleva consigo al próximo partido que ha de presenciar con sus ojos y tratará de saber “cómo fue”… con el diario del lunes.

         Un alemán, Kischnick, ha dicho:

         “Por lo tanto, si nos preguntamos si el deporte constituye la forma espiritual de expresión de nuestro tiempo, la respuesta es que en ninguna actividad se niega el principio espiritual tanto como en el deporte, mientras que por otra parte, y esto es lo trágico, en ninguna otra se lo busca con tanta sinceridad:”

         “Si la práctica del deporte se vuelve absorbente, el arte desaparece y la fantasía viviente deja de encontrar el placer del alegre juego.”

         Del pintor Quinquela Martín: “ A mí me gustaba el fútbol cuando lo jugaban los líricos y los tuberculosos. Pero ahora se ha convertido en refugio de millonarios” (29/10/1967).

    Del poeta Alberto Girri: “En el fútbol de antaño se ganaba o se perdía; en el de hoy, nuestros “reyes del estadio”, como los llamaría Montherlant, siempre son “vencedores morales”, una expresión tan ambigua como hipócrita”.  Y agregaba refiriéndose al tango como actitud nacional semejante al fútbol… “parece haber sucumbido definitivamente bajo los embates de sociólogos, intelectuales y renovadores” ( 16/2/1969). Con las mismas palabras que para el tango pudo referirse al fútbol con igual exactitud.

    *Este texto pertenece al libro BURGUESÍA Y GANGSTERISMO EN EL DEPORTE, del reconocido periodista deportivo Dante Panzeri (Editorial Líbera, Buenos Aires, 1974)

  • Algunos apuntes del segundo módulo Vinotinto

    – Explica Rodolfo Paladini, Preparador Físico de la Vinotinto, que: “Desde el primer momento que asumimos hemos revalorizado y destacado que el trabajo verdadero está en cada equipo. Cada cuerpo técnico tiene su manera de trabajar, respetada por nosotros, y lo que haremos es solicitar a nuestros colegas algunos apoyos. Hubo algunos puntos fuertes, otras debilidades con la zona media. Esto apenas comienza, y es un trabajo que es de todos, no de Rodolfo Paladini”. A diferencia del ciclo anterior, este cuerpo técnico no parece querer entrar en polémicas innecesarias, esto quiere decir que intentarán lavar los trapos sucios en casa para que no se repitan escenarios como aquel en el que César Farías declaraba “Hay aspectos que debemos analizar. Los jugadores del torneo local están para jugar 60 minutos, es una preocupación que nos debe tocar a todos, no solamente al grupo técnico de la selección sino a los entrenadores de los clubes; debemos hacer un esfuerzo entre todos. Para llegar a un Mundial necesitamos de todo el mundo. Es mejor intentar convencer con argumentos y seducción que con puños y gritos.

    – Este módulo contó con ocho jugadores que ya habían participado del primer llamado (Rafael Romo, Ángelo Peña, Gabriel Cichero, Edgar Jiménez, César González, Yohandry Orozco, Gelmín Rivas y Wilker Ángel) y ocho que recibían su primera convocatoria (Juan Colina, Jhon Chancellor, Jesús Lugo, Loren Ray, José Contreras, Carlos Rivero, Arles Flores y Johan Moreno). Para completar los trabajos se contó con la colaboración de la selección nacional Sub 20 que estaba trabajando en la misma ciudad de Barinas.

    – Nuevamente ha quedado de manifiesto que todos los trabajos se hacen con pelota. Esto no debería constituir una novedad si tenemos en cuenta que nos referimos a preparación futbolística, pero sí que lo es, ya que en el país, y en el mundo, son aún muchos entrenadores que diseñan entrenamientos alejados del instrumento de trabajo –el balón- y de la oficina –campo de juego-. Por ello es que, más allá de la intensidad de las pautas, el futbolista no llega “liquidado” a sus clubes. Cada ejercicio es entendido futbolísticamente y no como un elemento disociado.

    – ¿Qué quiere decir esto de que se entrena un todo llamado fútbol? Justamente algo que muchos, en algún momento de nuestras vidas hemos olvidado: que para jugar al fútbol hay que entrenar fútbol. Cada pauta laboral comprende un nivel de concentración y de esfuerzo que no puede ser disociada en lo físico, lo técnico, lo táctico, lo psicológico o lo emocional. Es un todo, no una serie de factores o partes que se juntan para conformar algo. Aunque el entrenamiento integrado así lo sugiere – me refiero a la existencia de materias que se juntan para formar esa totalidad – creo que estas pautas laborales que impone el cuerpo técnico de la selección van más hacia la concepción holística del entrenamiento.

    – Noel Sanvicente fue jugador profesional e integró a la selección nacional. Desde que se recibió como entrenador ha sostenido que el jugador venezolano es muy técnico pero le falta comprender de táctica, y es por ello que algunos fracasan en su intento por hacer vida en el fútbol europeo. El entrenador le pide a sus jugadores lo mismo que ha exigido en sus equipos: jugar a uno o dos toques, dinámica y solidaridad. Recuerda mucho a aquella exposición del argentino Marcelo Bielsa en la que explicaba que en el fútbol, él no encontraba razón alguna para no estar en movimiento. Jugador que lo comprenda y lo sepa ejecutar seguramente seguirá siendo llamado a la selección.

    – Cuando el futbolista está en movimiento, se convierte en una opción de pase para el compañero que tenga la pelota; en distracción para el rival que lo marca, o en una especie de explorador que va allanando el terreno hasta descubrir el camino hacia el arco rival. Por ello no se trata únicamente de correr por correr sino de interpretar el juego y moverse en favor de una misión: desordenar al contrario. Un jugador que no cumpla con esta instrucción será neutralizado con mayor facilidad. Recordemos, no se trata de estar sino de aparecer.

    – Terminado el módulo en Barinas se dio a conocer la lista de futbolistas que viajarán a Asia para los partidos ante Corea del Sur y Japón. Es una primera toma de contacto y a la vez, un mensaje muy claro: este cuerpo técnico no llega con la intención de desechar o rechazar el pasado, sino a intentar superar lo hecho. Nadie está fuera, pero para estar se necesitará mucho trabajo. La Copa América de Chile es el primer objetivo.

  • Algunos apuntes del primer módulo Vinotinto

    – La primera aparición del cuerpo técnico de Noel Sanvicente fue en un módulo de trabajo en la ciudad de Caracas. 25 jugadores, 12 de ellos de la selección juvenil sub 20, fueron llamados para esta toma de contacto. Los trabajos se llevaron a cabo desde el lunes 11 por la tarde hasta el miércoles 13 al mediodía, lo que se traduce en cuatro sesiones de entrenamiento.

    – De los 13 futbolistas mayores de 20 años, 6 de ellos (Vega, Lucena, Cichero, Chourio, González y Jiménez) ya habían trabajado con Sanvicente en algún club. De los 12 juveniles solamente Murillo conocía la metodología del seleccionador.

    – En el primer entrenamiento fue notoria la ausencia de Ceferino Bencomo, seleccionador nacional sub 17. Sanvicente expresó su sorpresa ante esta situación que sólo sucedió el primer día de trabajo. Tanto el martes como el miércoles todos los cuerpos técnicos de la FVF fueron parte de los trabajos.

    – Varios futbolistas de Mineros de Guayana llegaron con algunos percances de salud, como resfriados o fiebre, por lo que su aporte a las tareas seguramente fue menos intensa.

    – El entrenamiento final (miércoles a la madrugada) tuvo el condicionante de que los futbolistas del Deportivo Táchira debían partir más temprano que sus compañeros porque el vuelo que debía llevarlos de vuelta a San Cristóbal así lo requería. Aun así, participaron de la sesión de trabajos y la abandonaron cuando ya no había más tiempo.

    – Son pocas las conclusiones futbolísticas que se han podido conocer. El cuerpo técnico expresó su satisfacción por la entrega de cada uno de los citados y, según el diario Líder, Sanvicente expresó estar contento con “lo mostrado esta semana. Uno conoce bien a los futbolistas por el campeonato local, sé qué pueden dar y por qué fueron llamados. El llamado no significa que ya están listos para la selección, solamente que tienen una oportunidad de poder estar. Para ello tienen que mejorar, ser cien por ciento profesionales y tratar de destacar en sus equipos”.

    – El entrenador del Deportivo Táchira, Daniel Farías, mostró su disgusto por la convocatoria de sus futbolistas a estos módulos. Las declaraciones las recoje el periodista Carlos Luis Roa (@Carlosroacoment) y se pueden leer a continuación:

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    – Se podría asegurar que el entrenador del Táchira está defendiendo su parcela, algo bastante común en el fútbol. Pero sorprende que lo haga ahora y no cuando dirigía al Deportivo Anzoátegui. En aquellos tiempos, la selección nacional era comandada por su hermano César Farías, y de cara al duelo ante Ecuador, por la primera fecha de las Eliminatorias Suramericanas a Brasil 2014, el hoy entrenador de Xolos de Tijuana citó cuatro futbolistas del Anzoátegui (Carlos Salazar, Giácomo Di Giorgi, Francisco Flores y Leo Morales) y un juvenil (Jesús Hernández) de la misma institución. Entre aquel módulo de trabajo realizado en Mucuchíes y este que recién terminó hay una diferencia sustancial: el primero finalizaba un jueves mientras que el segundo lo hizo un miércoles, es decir, que en esta ocasión los futbolistas se reintegraron 24 horas antes a sus equipos. No es sano hacer un juicio de valor acerca de las declaraciones del director técnico del Táchira, y ojalá que el tiempo le permita a ambos protagonistas acercar posiciones, aunque me atrevo a pronosticar que no será así. Aquella convocatoria puede ser revisada en el link que sigue: http://noticiaaldia.com/2011/09/cesar-farias-convoca-a-27-jugadores-a-la-concentracion-de-la-vinotinto/

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    – Jeffre Vargas, uno de los juveniles convocados para este primer módulo, jugó el domingo los 90 minutos de la derrota de su club ante Estudiantes de Mérida. El miércoles, unas horas después de cumplir con el trabajo en el módulo vinotinto, el lateral derecho volvió a jugar los 90 minutos con el Caracas, esta vez en la victoria 3 goles por 1 frente a Metropolitanos. La alineación de esos encuentros la tomo del sitio web del Caracas Fútbol Club:

    a) http://caracasfutbolclub.com/principal/index.php/2012-08-17-23-32-01/noticias-primera-division/2470-el-buen-futbol-no-le-basto-al-rojo

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    b) http://caracasfutbolclub.com/principal/index.php/2012-08-17-23-32-01/noticias-primera-division/2476-regresaron-los-goles-y-caracas-alcanzo-su-primera-victoria

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    – Esto apenas comienza. Hay promesas de más módulos y con ellos llegarán más y más situaciones polémicas. Sanvicente no debe olvidar que se mueve en territorio enemigo y que por más que le sonrían, cerca de él, muy cerca, están quienes desean verlo fracasar. A Julio César lo traicionaron quienes estaban más cerca de él. No es el caso de quienes integran su cuerpo técnico pero sí el de otros que se acercan o comparten alguna mesa. Los saludos y las sonrisas muchas veces vienen cargadas de veneno y sólo quien se asuma mortal podrá combatir semejante escenario.

  • Noel Sanvicente: Segunda Parte

    En el año 2009 tuve la oportunidad de hacer dos programas de 45 minutos con Noel Sanvicente. En ellos hablamos de fútbol y de sus gustos. Han pasado 5 años pero ahora que ha sido nombrado Seleccionador Nacional de Venezuela, vale la pena repasar algunas de sus respuestas.

    La segunda charla fue después de haber obtenido una nueva estrella para el Caracas tras batir al Deportivo Italia en la final que enfrentó a los campeones del Torneo Apertura y el Torneo Clausura.

    Todos hemos cambiado desde aquel entonces, pero siempre es bueno recordar cómo y por qué llegamos a esto.