Autor: Ignacio Benedetti

  • Euforia, euforia

    Tiene razón el técnico de la selección femenina cuando dice que «los medios aparecieron en el mundial». La semana pasada ya me atrevía a anunciarlo en este espacio: nos ocupamos de las disciplinas a partir de su éxito. Por ello, las críticas del señor Zseremeta no son una declaración de guerra sino un pedido de auxilio.

    Sus palabras constituyen un llamado a la reflexión para los dirigentes del fútbol venezolano para que hagan bien su trabajo. Quienes conocemos algo de cómo funcionan algunos de los medios de comunicación estamos en capacidad de contar que, en el país que vivimos, se hace lo que se puede. En ese contexto, es la FVF la que ha venido fallando, porque a pesar de contar con dos participaciones mundialistas consecutivas en esa categoría y obtener el primer trofeo Conmebol de nuestra historia, uno de sus dirigentes expresó en la rueda de prensa del domingo que «el desarrollo del fútbol femenino es un reto para la FVF» (?). No existe justificación para que después de tantos años – ¡llegaron en 1.987! – estos señores se den por aludidos y prometan, ahora sí, trabajar por esta disciplina.

    La futbolista Deyna Castellanos, figura ultra reconocida (¿por cuanto tiempo?) declaraba, al lado del directivo de la FVF, que «la liga femenina no nos ayuda mucho», y éste, como ya es una costumbre, se hizo el sueco y se mantuvo sonriendo (los suecos están en un mejor momento que nosotros, por ello es muy posible que en Estocolmo la frase sea, con algo más de coherencia, «se hizo el venezolano»). Si la liga no ayuda, si la FVF no la mercadea ni la hace atractiva, ¿la culpa es entonces de los medios? No. Los medios están para informar, aunque quien los critica tiene mucha razón ya que vivimos tiempos en los que estos han mutado en agencias de publicidad enemigas de la opinión fundamentada.

    Comprendo al Sr. Zseremeta. Por lo menos así lo siento. Enterarse de que el logro de las suyas lo usaron para vender humo debe ser cuando menos frustrante. Pero no hay que olvidar que la génesis del problema puede ubicarse en la oficina de Sabana Grande. Es allí donde se han olvidado de todas las diferentes selecciones en favor de la Vinotinto masculina de mayores. Usted y sus muchachas merecen todos los reconocimientos y algo más, pero recuerde que muchos de ellos nacen del triunfo que ustedes lograron pero no se valora el recorrido. La euforia, como cantaba alguien, viene por el camino corto, llega con hambre y luego se vuelve a ir con el diablo, dejándonos con un vacío mayor que el inicial.

    Columna publicada en el diario Líder el jueves 10 de Abril de 2.014

  • Subirse al carro del éxito

    Me alegra enormemente la actuación de la selección femenina sub-17, pero no quiero surfear la ola triunfalista de quienes ahora resultan ser expertos en fútbol femenino. De hecho, pretendo todo lo contrario: convertirme en un aguafiestas y recordar que el éxito de las chicas se ha labrado con mucho esfuerzo y poco reconocimiento al camino que han recorrido. Felicidades a ellos, pero nosotros a lo nuestro: luchar por un deporte mejor.

    Debo aclararle, mi estimado lector, que de mis treinta y siete años de vida, he dedicado por lo menos treinta al seguimiento del deporte. Eso no me convierte en un experto sino en alguien que disfruta y hace seguimiento a esta actividad. En todo ese tiempo he observado atentamente el trato dispensado a nuestros atletas y le aseguro que es poco lo que ha cambiado. Por ejemplo, estas muchachas ni siquiera fueron abanderadas. Le confieso que a mi eso de mezclar política y deporte no se me da – me parece arribista y ventajista – pero ahora que el resultado las ha convertido en heroínas, me molesta que sí se les tenga en cuenta sólo porque ganaron.

    Me pasa lo mismo con la Ley del Deporte. No creo en la idea que sostiene que nuestros problemas son solucionables a partir de la creación de algún compendio de normas; estoy seguro que el problema no está en la letra sino en la acción, esa que confirma que nos desvivimos por aplicar la viveza criolla antes que respetar las reglas. Para muestra un botón: esa ley consagra un “Fondo Nacional del Deporte” que debe servir para el crecimiento de esta actividad en nuestro país. El fútbol lleva ya dos años sin poder disfrutar de ese dinero, una situación que se ha trasladado este año al baloncesto profesional. Me pregunto, ¿es que acaso hemos olvidado que el deporte forma ciudadanos y sólo lo atendemos para sumar votos o seguidores por twitter? ¿Solamente nos ocupamos de las disciplinas a partir de su éxito? No sé si se dan cuenta, pero intentan construir una edificio comenzando por la azotea.

    Hoy recuerdo a Marcelo Bielsa y su exigencia a unos empresarios que querían conocer su fórmula del éxito. En una conferencia, el entrenador argentino, con la sinceridad y la rebeldía que lo caracterizan, les recordó que al ser humano hay que quererlo para que gane, no después de ganar. La mejor manera de celebrar y honrar a estas chicas es exigirle a los directivos que se aboquen a trabajar por una disciplina que ya nos ha regalado dos participaciones mundialistas consecutivas, y que aún parece estar en una etapa embrionaria. En fin, que hagan su trabajo, y si no pueden, que le den paso a quienes si se sientan capacitados de hacerlo.

    Columna publicada en el diario Líder el jueves 03 de Abril de 2.014

  • Sanvicente: un entrenador de fútbol

    Debo hacerle una confesión: a pesar de ser un profundo admirador de las interacciones que puede producir cada futbolista y su influencia en el juego, soy también un hincha de los directores técnicos. En más de diez años que llevo ejerciendo este oficio, he podido conversar con muchos entrenadores venezolanos y extranjeros, y con todos he dialogado con la única intención de aprender, porque al fin y al cabo, cuando uno se acerca a aquellos que poseen el don de la experiencia lo hace con la voluntad de conocer para luego transmitir. Pero la primera motivación es justamente el aprendizaje.

    He conocido a tipos brillantes como Juan Manuel Lillo, un personaje casi proscrito en el fútbol de su país. También he escuchado y leído a talentos como Carlos Canyadas o Dani Fernández, españoles, quienes antes que entrenadores son formadores, enamorados de su condición y obstinados cultivadores de valores y del juego. También he conversado con aquellos que creen en una única verdad y han desperdiciado enormes oportunidades sólo por sentirse dueños del mapa del tesoro. Y por supuesto están aquellos que cultivan sus relaciones públicas antes que su interpretación del juego y de los jugadores.

    También está Noel Sanvicente. Lo conozco desde hace tiempo porque me acerqué a él y a su cuerpo técnico para observar y preguntar. Desde aquellos tiempos he podido comprender algunas razones de su éxito como entrenador, pero sobretodo, he entendido su razón de ser, que no es otra que el juego mismo. A Noel le gusta hablar de fútbol, pero lo que muchos no comprenden es que él vive para este deporte las 24 horas. Cuando su equipo termina de entrenar, enfoca su dedicación en las categorías inferiores, en los proyectos del club y en el estudio de sus rivales. No celebra los triunfos porque para él el pasado no existe.

    Hay algo que la FVF y sus amigos no comprenden: un entrenador está para sacar el mayor rendimiento de sus futbolistas, no para dar entrevistas complacientes. Hace 7 años no se eligió un DT para ello, y hasta el mismo ex seleccionador se ha expresado despectivamente acerca de Noel porque según él, «Chita no se sienta con sponsors”. Si en la Federación quieren, desde este espacio les puedo recomendar un sin fin de gerentes de mercadeo y publicidad que pueden colaborar con esa inquietud; si la prensa quiere a un hablador de pistoladas que siempre atienda ya saben por donde ir, pero si quieren a un entrenador de fútbol que estudie y se dedique a su trabajo, Sanvicente es el indicado, a pesar de no contestar llamadas telefónicas por estar dedicado a su trabajo.

  • Mi posibilidad de una isla

    De entrada le pido disculpas a Michel Houlebecq por apoderarme del título de su obra favorita. Y también debo hacer referencia a Dante Panzeri que a través de su obra me ha hecho entender que no estoy enfermo. Según Panzeri, lo que usted y yo tenemos, mi estimado lector, es un enorme rechazo a lo decadente, o como él mismo dijo: “una inadaptación a un medio socialmente enfermo».

    Le soy sincero, amigo mío; no encuentro razón alguna que justifique el desbarajuste que es nuestro fútbol. Pongamos un ejemplo: el fin de semana pasado, el delegado del partido que se jugaba en el estadio Metropolitano de Cabudare detuvo el juego entre Lara y Carabobo para que retiraran un trapo que hacía referencia a una persona fallecida recientemente. En ella no se hacía referencia a la incapacidad de la FVF ni había ningún mensaje que pudiese ser considerado ofensivo o con tintes violentos. Era un recordatorio, nada más.

    Este tipo de conductas son contradictorias pero no sorpresivas. Si el «trapo» no es del agrado de algún dirigente, el encuentro debe detenerse. Pero de lo contrario, si no molesta al ente federativo se juega a como de lugar, así sea violentando principios tan sagrados del fútbol como es el cambio de cancha. No se ría, haga memoria y recuerde que hace un par de temporadas eso sucedió.

    Esta dirigencia es capaz de esto y de mucho más. Ya son incontables las veces en que algún directivo ha dejado claro que sólo les importa cumplir con el calendario y sumarse a la tómbola que reparte cupos a torneos continentales sin importar el ridículo que vienen haciendo desde hace años, con la reciente excepción del Zamora de Noel Sanvicente.

    Me niego a sucumbir ante la indiferencia de quienes se toman fotografías o miran hacia otro lado; creo que todo puede mejorar y que en algún momento, sin dejarme llevar por las utopías, esta dirigencia encontrará la madurez para comprender que el tiempo que se está perdiendo en la elección del seleccionador nacional es irrecuperable, o que su verdadero poder no radica en la posibilidad de detener un juego por una pancarta sino en suspenderlo cuando se considere que la vida humana está en riesgo.

    Pero las oportunidades no vuelven, y luego de casi 30 años en el poder, mi anhelo es tan posible como creer que algunos se despertarán mañana pensando en el bien colectivo y no en el personal. Mientras eso sucede seguiré quejándome, alimentando mi inconformidad y sumando millas para acercarme hasta una isla un poco menos tumultuosa que alimente mi optimismo.

  • Equilibrio en la cristalería

    A raíz de las opiniones expresadas hoy martes 25 de Marzo de 2.014 por Johan Cruyff, quiero recordar unas frases que escribí para mi querida casa online Masliga.com en las expresaba mis dudas acerca de idoneidad de fichar a Neymar por aquello que siempre ha señalado el entrenador holandés acerca de la convivencia entre estrellas. Hoy, desde Nueva Zelanda, el eterno 14 nos deja la siguiente afirmación: «El resultado siempre viene como el resultado de una convivencia. No hay otro. Y en ese sentido hubo un problema, lógicamente, que se ha creado el Barcelona, que es que han fichado a un jugador de 21 años que gana más que el resto, que lo ha ganado todo», declaró. «Con 21 años todo el mundo tiene que aprender, porque no hay nadie con 21 años que sea un Dios. No existe. Cada uno tiene que aprender»

    Antes que algún despistado se encierre en que no me gusta el juego del brasileño le advierto lo siguiente: mi opinión era justamente eso, un pensamiento acerca de lo que sería la adaptación de Neymar al ecosistema culé, por ello titulé aquel aporte de la manera que lo hice y que hoy rescato.

    En fin, sólo leerlo a Cruyff me hace recordar que cuando las directivas fichan los entrenadores sufren…

    “El problema es que han fichado a un jugador de 21 años que cobra más que el resto, que cobra más que jugadores que lo han ganado todo. Con 21 años lo que tiene que hacer es aprender, tiene tiempo por delante para ello. No hay nadie con 21 años que sea un Dios, eso no existe”.

    “El problema es que han fichado a un jugador de 21 años que cobra más que el resto, que cobra más que jugadores que lo han ganado todo. Con 21 años lo que tiene que hacer es aprender, tiene tiempo por delante para ello. No hay nadie con 21 años que sea un Dios, eso no existe”.

    “El problema es que han fichado a un jugador de 21 años que cobra más que el resto, que cobra más que jugadores que lo han ganado todo. Con 21 años lo que tiene que hacer es aprender, tiene tiempo por delante para ello. No hay nadie con 21 años que sea un Dios, eso no existe”

    “El problema es que han fichado a un jugador de 21 años que cobra más que el resto, que cobra más que jugadores que lo han ganado todo. Con 21 años lo que tiene que hacer es aprender, tiene tiempo por delante para ello. No hay nadie con 21 años que sea un Dios, eso no existe”

    Le voy a hacer una confesión mi estimado lector: cada día leo menos prensa deportiva. Prefiero enterarme de nuestra realidad al abrir el cuerpo de noticias internacionales de cualquier periódico antes que entrar a valorar ese triste foro de rumores auspiciados por agentes de jugadores. No crea que me produce algún tipo de alegría leer acerca del presente en Siria, por ejemplo, pero por lo menos son líneas e informaciones más sinceras de las cuales se puede aprender más respecto de la condición humana que leyendo acerca de la posible nueva contratación del F.C. Barcelona.

    Tomemos el caso del brasileño Neymar como ejemplo. Me da la impresión de que hay un Neymar para todos los gustos. Cada uno de nosotros nos hemos dejado llevar por alguna de las actuaciones del maravilloso jugador amazónico y ese ha sido el punto de partida para que lo imaginemos en el equipo que más nos guste. ¿A quien, en un sano estado mental, no le gustaría contar con semejante talento?  Da la impresión de que a Sandro Rosell, presidente del Barcelona, hay que ubicarlo en el grupo de personas estables.

    Soy enfático al afirmar que no me genera confianza la llegada de este chico al club catalán. No desconozco las capacidades del hasta ahora jugador del Santos de Brasil, pero me niego a reducir las posibilidades de triunfo de un individuo a las cuotas de talento que posee, ya que creo que un ser humano no es sólo un grupo de cualidades, sino también sus dudas, sus miedos, sus amistades, su familia, sus costumbres y muchos otros elementos condicionantes que componen la cotidianidad de cada quien. ¡Hasta perdernos nuestro show favorito de tv influye en nuestro día!

    Neymar es un fantástico talento de aquellos que sólo aparecen una vez en cada generación. Es el relevo de Ronaldinho, que a su vez tomó el testigo de Rivaldo y Ronaldo, éstos de Romario, etc., etc. Al igual que la gran mayoría de ellos, tiene en su haber las características típicas de muchos brasileros: alegría, despreocupación y cierto aire bohemio que no encuentra justificación en un fútbol tan profesionalizado que es capaz de rechazar el gusto por el juego. Neymar es fiel representante de estas peculiaridades, para bien y para mal. 

    Su aparición coincide con dos situaciones muy difíciles de manejar: su selección lo tiene como líder futbolístico y su país lo ha convertido en el atractivo principal del campeonato mundial que está por organizar. Un coctel explosivo en una sociedad que no entiende de segundos lugares, menos cuando es ella quien organiza la fiesta. Por ello, cada paso que da el joven amazónico es ofrecido a los medios como un evento imperdible del nuevo mesías del fútbol brasilero sin que importe realmente cómo y a qué juega este futbolista.

    Para continuar con un guión casi perfecto, Rosell parece empeñado en dinamitar el frágil equilibrio que ha logrado el vestuario barcelonista con tal de llevarse el cromo de moda. Entiéndase bien, Neymar es un extraordinario jugador de fútbol, pero, ¿necesita el equipo blaugrana los servicios de este jugador? O mejor aún: ¿su presencia solucionaría los principales problemas que ha mostrado el equipo de Tito Vilanova?

    Barcelona no necesita a Neymar, y mucho menos al circo que acompaña al jugador paulista. No va a ofrecer respuestas a las incógnitas futbolísticas de este conjunto y su presencia en ese vestuario sería similar a la de un elefante en una cristalería. El comienzo del fin del equilibrio podría manifestarse en un jugador que aún necesita mucho apoyo y contención – Gerard Deulofeu – y que con la llegada del brasilero podría encontrar el camino hacia la Siberia futbolística que ya recorrió otro gran talento de la cantera blaugrana: Gio Dos Santos.

    La lección dejada por el Real Madrid de los “galácticos” es que coleccionar egos puede ser un hobby muy peligroso, especialmente en el caso de un equipo que se ha construido en base a la humildad, el trabajo y la discreción. Pero ya sabemos de qué va esto, así que no dude que a pesar de las sugerencias más calificadas, el Barcelona decida jugar a la ruleta rusa con la contratación del más reciente heredero futbolístico de Pelé.

    Ay, el equilibrio, tanto que lo buscamos y cuando lo encontramos, al carajo lo mandamos…

  • El ejemplo español

    El mundial, como aquella vieja cuña, está a la vuelta de la esquina. Mientras nuestro fútbol es un manojo de excusas destinadas a justificar un campeonato sin pies ni cabeza o que aún no se haya designado el sucesor de César Farías, el resto del mundo futbolístico comprende que los ciclos competitivos tienen vida propia y no son susceptibles a los caprichos de nadie. España es uno de los ejemplos que nuestra dirigencia debería copiar.

    Vicente Del Bosque tiene como meta inmediata el Mundial de Brasil. De cara a esa cita debe resolver el dilema de la portería de su selección, cuales delanteros convocar y qué papel otorgarle al jugador joven más talentoso que haya visto ese conjunto en mucho tiempo: Thiago Alcántara. En cada una de esas decisiones alargará o acortará su estadía en el país amazónico. Pero además, a diferencia de  nuestra improvisación, el entrenador español ya trabaja en la etapa post mundial y para ello ha ido preparando los relevos de algunas figuras emblemáticas como Xavi Hernández.

    En los últimos años, Del Bosque le ha dado cabida a jóvenes valores que estarán aptos para competir cuando llegue su turno. Azpilicueta, Carvajal, Bartra, Nacho, Koke, Rafinha, Jesé, Muniaín, Rodri, Deulofeu y hasta el mismo Thiago acumulan más de cuarenta partidos internacionales; victorias y derrotas que les permitirán competir. ¿Igualarán lo logrado por esta generación dorada? Nadie lo sabe, pero lo que sí queda claro es que el trabajo del seleccionador nacional no se limita únicamente a elegir futbolistas sino que debe pensar siempre en el futuro por más imprevisible que éste sea.

    ¿Por qué señalar a España? Por ser campeón del mundo y por la amistad que existe entre los federativos de cada país. Manuel Plasencia ha manifestado querer serle útil al próximo seleccionador y su intención es muy loable. Pero si la FVF sigue retardando su decisión, quien ocupe el puesto de Director Técnico de la Vinotinto tendrá muy poco margen de maniobra ante ese enemigo que se llama tiempo y que es el más cruel antagonista de la improvisación.

    La meta no es ni puede ser la Copa América. Ese torneo hay que tomarlo como una posibilidad para sumar minutos competitivos y probar variantes. No con esto planteo que se lleve un equipo de solteros y casados, pero, a pesar de nuestro casi inexistente palmarés, el objetivo debe ser emular el ejemplo español: competir hoy y trabajar por mantener esa dinámica. Por ahora, sin seleccionador y con entrenadores juveniles tan contradictorios en su concepción del juego, se está caminando en dirección opuesta.

    Columna publicada en el diario Líder el domingo 23 de Marzo de 2.014

  • ¿Por qué el silencio?

    El jueves 13 de Marzo, Nelson Carrero le confirmó en una entrevista a Juan Carlos Rutilo que Alessandro Corridore y Ceferino Bencomo fueron designados por la FVF para ocupar los cargos de seleccionadores nacionales sub-15 y sub-17 respectivamente. En la misma entrevista, el directivo agregó que ambos entrenadores partirían esta semana hacia Madrid para realizar algún curso.

    Carrero no es el encargado de la política comunicacional de la Federación, por ello hay que comprender que lo suyo es natural: responde las inquietudes de quien solicita su palabra. Entonces, esta reflexión no va dirigida a su persona sino a la FVF como un todo. Hace un mes, cuando recién se había elegido a Manuel Plasencia como entrenador interino de la Vinotinto, el veterano director técnico me confesaba en el programa que conduzco que la elección de Bencomo ya estaba decidida. Un mes. No miento, la entrevista puede ser solicitada en el canal de TV para el que trabajo.

    Todo esto confirma una tendencia que desde hace poco más de una década he venido sosteniendo en cada uno de los medios de comunicación que me han abierto sus puertas: a la FVF no le importa la opinión del público, y no me refiero a que nos tomen en cuenta en la toma de decisiones. Ese desprecio lo comprendo, porque para quienes dirigen los destinos de este deporte usted y yo somos de madera, no tenemos la capacidad que ellos aseguran poseer.

    La indiferencia a la que hago mención es mucho más grave. Analice usted, mi estimado lector, cuáles son los méritos que han hecho los actuales seleccionadores para detentar esos importantes cargos formativos. Mejor aún, lo invito a repasar las más recientes designaciones federativas (Bencomo, Marcos Mathías, Corridore) y comparemos su obra con la de aquellos a quienes no se les renovó el vínculo contractual (Daniel De Oliveira, Amleto Bonaccorso o Rafael Dudamel). El detalle es cuando menos alarmante: a quienes han fracasado se les han dado nuevas oportunidades mientras que a quienes hicieron un buen trabajo simplemente se les dio una palmadita de agradecimiento y se les enseñó el camino hacia la puerta de salida.

    ¿Recuerda usted aquello de que «hay algo podrido en el estado de Dinamarca»? Pregunto entonces, ¿los elegidos presentaron planes de trabajo? ¿Fueron considerados otros candidatos? ¿Por qué el silencio federativo? Le reitero, esto huele a Dinamarca, tanto que Diego Camacho, perla de la cantera del Táchira, falleció el sábado y nadie en la FVF tuvo el detalle de suspender el partido de la sub-14. Dinamarca, Dinamarca…

    Columna publicada en el diario Líder el jueves 20 de Marzo de 2.014

    http://www.liderendeportes.com/opinion/columnas/apuntes-del-camino/por-que-el-silencio.aspx

  • Pedro Rodríguez: un señor jugador de fútbol

    Jugar sin pelota. Pocos saben hacerlo y bien vale comprender la importancia de ese acto generoso que significa «jugar para los demás».

    Pedro Rodríguez lo hace a la perfección. Mientras muchos hablan de su cantidad de goles, hoy me quiero quedar con su trabajo sin el balón, siempre con la noción de cuándo ir, cúando quedarse, cuándo engañar y cuándo llegar hasta el fondo.

    Su partido ayer frente a Osasuna me recordó lo mucho que me hubiese gustado saber jugar como él. No llama la atención cómo Messi, Iniesta, Xavi, Alexis. Álves o Piqué. Hasta hace poco fue Pedrito. Pero cuando el tiempo pase y nos acompañe la calma, del gran Barcelona no se podrá hablar sin hacer mención a este enorme jugador llamado Pedro Rodríguez.

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  • Zamora: jugar y competir

    La meta de cualquier deportista es triunfar. Para ello entrena, se sacrifica y se concentra exclusivamente en la búsqueda de ese objetivo. Sabe que su carrera es corta en comparación con aquellas ocupaciones académicas que no requieren semejante esfuerzo físico. Por ello, salvo algunos mercenarios, todo deportista trabaja para alcanzar el Olimpo. Ahora bien, ¿qué se necesita para ganar?

    Según palabras del recientemente fallecido Luis Aragonés “hay que saber competir, que no es lo mismo que jugar”. Ese testimonio se encuentra en el magnífico libro del periodista español Orfeo Suárez llamado “Palabra de entrenador”. Si usted me lo permite creo que para poder competir también hay que saber jugar. No creo posible una victoria sin el debido gusto por la actividad, o que ese camino hacia la corona se recorra sin una dosis de satisfacción.

    Jugar, según la Real Academia Española, significa “hacer algo con alegría y con el solo fin de entretenerse o divertirse”. Esa es la primera definición. Pero si seguimos investigando, encontraremos que una de sus acepciones es “arriesgar”. No sería equivocado que entonces definamos jugar como aquella actividad en la que algo se arriesga con el fin de divertirse o entretenerse. Por ello, cuando hablamos de fútbol, lo hacemos de una actividad que se juega. Y eso es lo que Zamora hace, independientemente del escenario, el rival o el resultado.

    Ahora bien, ¿sabe competir el equipo de Noel Sanvicente? Sí. Es un conjunto integrado por deportistas que no se intimidan ante la dimensión de los retos y que se sienten capaces de superar cualquier jugada desafortunada, como aquella que propició el empate de Santa Fe. Sea Atlético Mineiro o cualquier otro el rival, Zamora busca la victoria con la única receta posible: un modelo de juego que nace en sus jugadores y un respeto por esa idea, la cual no es traicionada ni en la mayor de las incertidumbres. Van ganando el partido y siguen buscando el arco rival porque entienden que no hay mejor manera de competir que aumentar la diferencia con el rival.

    En 1.960 Juan Manuel Fangio le decía a Dante Panzeri que “el hombre ha sabido dosificar sus anhelos con sus posibilidades”. Zamora, un equipo cuya nómina es la menos ostentosa de quienes participan en la Copa Libertadores, no cree en eso que bien criticaba el corredor de autos argentino y ha decidido jugar y competir sin distraerse con la opinión de expertos que vaticinaban una participación internacional para el olvido. Ganen o pierdan, los muchachos de Noel seguirán honrando el espíritu del juego. Tienen casi dos años haciéndolo…

    Columna publiada el domingo 16 de Marzo de 2.014 en el diario Líder

  • A su salud, Pedro

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    Luis Suárez, Laudrup, Romario, Rivaldo, Ronaldo, Ronaldinho, Deco, Eto’o, Cruyff, Guardiola, Stoichkov, Abidal, Ibrahimovic, Schuster. Todos esos futbolistas universales hicieron grande al Barcelona y luego se fueron. Alguien me dirá que las instituciones están por encima de los nombres y los hombres, pero son estos, los hombres, quienes construyen la gloria y la historia que luego venden otros como «patrimonio del club».

    Este verano se irán Puyol y Valdés. Ambos, al igual que Xavi e Iniesta, fueron vistos siempre con algún recelo que sólo se escondía cuando aparecieron las victorias. Pero de Pedro siempre se dudó y ello no es más que la prueba de que la más grande lección de este equipo no ha sido aprendida: al Olimpo sólo se llega con sacrificio y mucho esfuerzo.

    Neymar, Alexis, Deoulofeu y cualquier otro tendrá más tiraje que el canario, pero si Barcelona desea seguir proyectando aquellos valores que tanto han sido manoseados en los últimos tiempos debería recordar quienes son sus verdaderos embajadores. Pedro el primero.

    Fotografía cortesía de www.fcbarcelona.es