Autor: Ignacio Benedetti

  • Seguimos perdie…

    Seguimos perdiendo perspectiva cuando consideramos al jugador de fútbol como un ser individual, que actúa como si no dependiese del sistema de relaciones donde queda inmerso. De este modo, y entregados a los placeres reduccionistas, se pone en marcha el entrenamiento individualizado. Se miden las distancias recorridas por el jugador con medios sofisticadísimos, las intensidades de sus desplazamientos, para acondicionar el entrenamiento a dichos resultados.
    Así, cada futbolista tiene diseñado su propio plan de entrenamiento, en función de lo que hace en la competición. Pero siempre desde parámetros fisiológicos…

    Oscar Cano Moreno

  • Ningún equipo p…

    Ningún equipo puede actuar con confianza si no se halla ligado por opiniones comunes, afectos comunes, intereses comunes

    Edmun Burke, vía Oscar Cano Moreno

  • Se puede ser ho…

    Se puede ser honesto buscando, pero siempre sabiendo que las cosas que ocurren en el fútbol y sobre todo las que aún no ha ocurrido desbordan nuestra capacidad de apresarlas y pronosticarlas con esa certeza con la que muchos se vanaglorian

    Juan Manuel Lillo

  • El silencio inteligente

    Rafael Esquivel ha sido el mayor defensor de su gestión al frente de la FVF. No han sido quienes lo eligen sino él mismo, el encargado de mostrar las supuestas bondades que ofrece su presencia en el organismo que controla el fútbol venezolano. Son muchas las habilidades que lo definen, pero las más llamativas han sido saber convivir con el poder político de turno y el reconocimiento de las debilidades de quien lo “adversa” para a partir de ellas, “invitarlo a sumarse a la causa”.
    César Farías también ha sido un apasionado defensor de sus logros. En el tiempo ha protagonizado episodios violentos o los ha consentido, como aquel en el que Lino Alonso, sin la astucia de Esquivel, salió a dar clases de patriotismo y periodismo. Pero Farías, a pesar de esos momentos inolvidables, también ha sumado a su causa a quienes ha considerado como “amigos útiles” y ello, al igual que en el caso del presidente de la FVF, es una muestra de su inteligencia.
    A ambos los une otra circunstancia: en un momento de nervios como jamás hemos vivido, permanecen callados y tranquilos ante un estado de ansiedad que promete acabar con la paciencia de muchos. Es de suponer que esta actitud es bastante saludable, porque nos hace pensar que Farías está dedicado en cuerpo y alma a la consecución del boleto a Brasil 2014 mientras que Esquivel parece haber entendido que es mejor que sean otros los que se peleen con los medios.
    En este panorama aparece Laureano González, vicepresidente de la FVF y encargado  de presentar los torneos nacionales. Con un discurso estudiado, el señor González pretendió sacar pecho por el crecimiento del fútbol en el país. Habría que recordarle que esa actividad que él señala como ejemplar y que muchos queremos, subsiste y evoluciona gracias a jugadores, entrenadores y algunos directivos que se dejan la vida por el gusto que les proporciona este juego.
    Siendo el Estado el principal inversor de nuestros equipos, con las consecuencias que ello trae (no hay infraestructuras propiedad de los clubes, dependencia de la voluntad del gobernante de turno, problemas de pagos, etc.), no creo que la masa esté para bollos. La práctica de este juego por parte de doce niños en cualquier pueblo de nuestro país no es algo que debe tomarse la FVF como logro propio, porque no lo es. En cambio, a pesar del reconcomio demostrado la semana anterior, bien valdría escuchar a un venezolano como Juan José “Cheché” Vidal, destacado no solo por su paso como jugador sino por su éxito fuera de los campos. Eso, solo escucharlo, porque haciéndolo puede que sumemos conocimientos que las emociones no nos permiten aprehender.
  • Innovación Vinotinto

    – Tras la promesa hecha por el seleccionador, el partido ante Bolivia comienza con una Vinotinto voluntariosa, respetuosa de una idea distinta a la conocida por todos, esta es jugar a ras de piso.

    – Durante el primer minuto del encuentro hay una secuencia que puede definir el estado de cocción de esta idea: los centrales, Cichero y Vizcarrondo, tienen el balón cerca del área venezolana y se resisten a la tentación de enviar un pelotazo; primer objetivo cumplido. Pero en esa misma escena aparece el primer error importante: la ausencia de Frankiln Lucena y Agnel Flores, lo cual dificulta el traslado del balón.

    – Lucena y Flores actúan como volantes de contención y salida. Sí, de salida, no se puede olvidar ese apartado de su juego, y mucho menos suponer que la única función de los volantes centrales es quitar y obstaculizar. En el partido de hoy, ninguno de los volantes centrales antes mencionados se transformó en un elemento facilitador para sacar la pelota jugada desde el fondo y eso se notó. El partido de Lucena debe contarse como la peor actuación que se le recuerde con la camiseta nacional, pero lo más grave es que en el banco no había otra opción disponible más allá de Tomás Rincón, quien no podrá jugar ante los chilenos. Se desperdició una buena oportunidad de darle minutos a otro futbolista.

    – Hubo intención de presionar arriba por parte de la selección, pero hay pequeñas definiciones que deben repasarse. Presionar es una conducta ordenada que busca generar un desorden en el rival. En pocas palabras, la intención de buscar al contrario es quitarle la pelota y producir ansiedad en el próximo receptor rival. Pero esta conducta – la presión – no puede ser un esfuerzo individual o de un par de jugadores sino que debe ser un movimiento aceptado e interpretado por todos los futbolistas para que tenga el efecto deseado y no se dejen espacios aprovechables por el rival. Presión es atacar la defensa contraria, así de simple.

    – La presión Vinotinto siempre fue a medias, porque si bien es cierto que se intentó hacer en tres cuartos de cancha, de ella no formaban parte Vizcarrondo ni Cichero, a quienes se les unía Lucena en esa faceta del partido. Estos tres jugadores mantenían el resguardo de un espacio sin presencia enemiga y no acompañaban territorialmente el recorrido del equipo, situación que puede ser muy peligrosa sobre todo cuando toque tomar la iniciativa en casa ante Perú.

    – La intención inicial de contar con dos laterales muy ofensivos es aplaudible, siempre y cuando ambos se atrevan a hacer el recorido que los caracteriza y abandonen las dudas que por momentos mostraron. Alexander González mejoró mucho con el correr de los minutos y fue, tras la salida de César González, el único vinotinto que se atrevió a intentar el uno contra uno, situación que derivó en el segundo gol, obra de un disparo magistral de Orozco. Pero lo dicho, se le debe otorgar libertad a estos laterales.

    – El gol de Josef Martínez es obra exclusiva del talento y la espontaneidad de este jugador. Su maniobra y su definición lo colocan nuevamente como un jugador indispensable para el tramo final de la eliminatoria, pero ese mismo gol desnuda nuevamente a la selección nacional, un equipo que depende en demasía de algun gesto personal de uno de sus jugadores. Que después de seis años de proceso no se haya dado con la solución a semejante problema es cuando menos alarmante. César Farías saca pecho del rendimiento defensivo del equipo y los números sustentan su afirmación, pero esas mismas estadísticas demuestran que este equipo no crea situaciones de gol y puede que por ahí esté la clave a nuestra situación actual.

    – Vuelvo a la salida limpia de la pelota. El equipo debe identificar cuándo los centrales no contarán con la ayuda inmediata de los volantes porque estos están marcados. En ese caso, bien vale conocer la teoría del tercer hombre explicada por Xavi Hernández a Martí Perarnau en el libro Senda de Campeones: «el tercer hombre es imposible de defender, imposible… Te explico lo que significa. Imagina a Piqué queriendo jugar comigo, pero yo estoy marcado, tengo a un marcador encima, un tío muy pesado. Bien, pues está claro que Piqué no puede pasármela, es evidente, con lo que yo me aparto y me llevo al marcador conmigo. Entonces, Messi baja y pasa a ser el segundo hombre. Piqué es el 1º, Messi el 2º y yo el 3º. Yo tengo que estar my al loro, eh. Piqué, entonces juega con el 2º hombre, Messi, que se la devuelve, y en ese momento aparezco yo, dejo clavado a mi defensor, que se ha despistado, y Piqué me pasa la pelota totalmente desmarcado. Si el que me defiende está mirando el balón, no puede ver que me desmarco entonces aparezco y soy el tercer hombre. Ya hemos conseguido la superioridad. Esto es indefendible,es la escuela holandesa, es Cruyff. Es una evolución de los triángulos holandeses«.

    – Esa opción del tercer hombre es entrenable y perfectible, pero la duda surge dado que esta forma de jugar que hoy mostró la selección (sobre todo en el primer tiempo) forma parte de las innovaciones que el entrenador quiere aplicar en esta recta final y que contradicen lo planteado durante seis años de ciclo. Por ello la inquietud que generó y los errores que se presentaron;  los jugadores están más que calificados para jugar de esa manera, pero deben combatir contra la ausencia de tiempo para acumular y aprehender los movimientos y las obligaciones que representa un cambio tan brusco.

    – ¿Cuantos jugadores se atrevieron a provocar un mano a mano con sus marcadores? Recuerdo a los dos González, a Martínez y a la primera aparición de Orozco. Muy poco para una selección que debe asumir los tres partidos finales con toda la intención de ser protagonista.

    – El resultado sigue siendo una anécdota en un partido como este. En mi caso aplaudo la intención de jugar a ras de piso pero cuestiono que todavía no se haya encontrado el camino para generar ocasiones de gol. No hablo de disparos que pasen sin peligro, sino de jugadas en las que los rivales deban defender su arco con alma y corazón, y ese es el debe de esta conducción.

    – El 06 de Septiembre es el próximo capítulo de este largo recorrido. El partido de hoy sirve para pensar y reflexionar acerca de la conveniencia de las innovaciones planteadas, pero sobre todo, vale para quizás abrirle la puerta a la corriente de pensamiento que sugiere que mejor reforzar los puntos fuertes para así tener una pared conocida de la que apoyarnos en toda esta turbulencia emocional.

    – César Farías merece un capítulo aparte. Provocó modificaciones interesantes e intentó levantar al equipo con las dos primeras sustituciones. La tercera, la entrada de Fernando Aristeguieta, sorprende y preocupa, ya que se trata del mismo guión que pocas veces – por no decir nunca – ha dado resultado. Si el equipo no genera ocasiones de gol, la entrada de un delantero centro no se antoja favorable para la creación, sobre todo porque el jugador que retrasa su posición, (Martínez) ya tiene 80 minutos de partido bajo la lluvia.

    Venezuela 2 Bolivia 2. San Cristobal, 14 de Agosto de 2.013

  • Buenos días; malos días

    El diccionario de la Real Academia Española define “alcahuete” como «persona o cosa que sirve para encubrir lo que se quiere ocultar». Creo oportuno revisar también el significado de “cómplice” para comprender lo que a continuación expondré: «persona que sin ser autora de un delito o una falta, coopera a su ejecución con actos anteriores o simultáneos». De igual manera, pueden ser cómplices aquellos que intentan camuflar las conductas de quienes, debido a su incapacidad, hacen imposible su camuflaje.

    Nuestros equipos – no clubes – no pueden seguir viviendo a la deriva. Sin la historia ni la infraestructura de sus rivales internacionales, los directivos que los conducen deben entender de una vez por todas que para competir en igualdad de condiciones deben trabajar con mayor dedicación, ya que a veces sus opositores continentales pueden esconder parte de sus insuficiencias bajo el manto protector que les otorgan los años. Pero nosotros, aún en estado de adolescencia futbolística, no podemos darnos ese lujo.

    Durante más de un año Eliézer Pérez Pérez ha ido repasando en este diario la historia de nuestros equipos en sus enfrentamientos internacionales, y me da la sensación de que quienes tienen la posibilidad de modificar algunos temas no lo han leído o simplemente prefieren los halagos del vecino menos aventajado. Ya es momento de que repasen sus números en la Copa Libertadores y Copa Sudamericana para que se animen a plantear un cambio en el calendario que permita a sus equipos llegar con mayor rodaje a esos torneos. Nótese que no planteo modificaciones en el número de participantes en la primera división porque eso sería convertir en utopía mi pedido.

    En el inicio hablaba de alcahuetes y cómplices. Habrá quienes sientan que mis palabras representan un insulto o un señalamiento, pero a quienes olvidan ver el bosque porque están distraídos con el árbol, les recuerdo que, antes de hablar de un «mal día» como lo hicieron la semana pasada en referencia a la actuación criolla en la Sudamericana, primero habría que gozar de varios «buenos días» para poder así comparar entre unos y otros, y lamentarnos cuando las jornadas no sean tan favorables como deseábamos. Hace falta que combatamos el desorden y el desastre que caracterizan a nuestro torneo para así no ser ni cómplices ni alcahuetes de todo lo que año tras año se repite y que no parece causar mayor fastidio a quienes deben denunciarlo.

    Es así, tan incoherente como argumentar que no se puede modificar el inicio del campeonato porque se deben respetar las fechas de vacaciones…

    Columna publicada en el diario Líder el 08 de agosto de 2.013

    http://www.liderendeportes.com/Opinion/Columnas/Apuntes-del-Camino/Buenos-dias-malos-dias.aspx

  • Algunas imágenes del CD Lara

    Terminó el primer tiempo ganando 1 a 0 a Liga de Loja y lo hizo con 10 jugadores, pero hay algunas imágenes dignas de analizar, independientemente del resultado, que ojalá sea positivo para el equipo de Lenín Bastidas. Necesita un gol más para ir a los penales y dos para ganar la serie.

    Espacio, malas reacciones, cosas que son típicas pero que pueden y deben ser corregidas

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  • Primeras señales de Martino

    Un partido de preparación, por más Joan Gamper que sea, no puede considerarse como referencia obligada de lo que sucederá en una larga temporada, y menos aún si el entrenador no tiene una semana de trabajo con la totalidad de la plantilla. Pero tampoco se puede ir al otro extremo y desestimar las señales que el partido en cuestión arrojó.

    El discurso de Gerardo Martino ha sido claro: no va a cambiar nada escencial pero si quiere retomar viejas señales que hicieron del Barça el equipo más admirado de los últimos años.

    La primera de ellas es la presión alta y total. De nada sirve que los delanteros y los volantes se maten tratando de llevar a cabo esa conducta si esta no es entendida como un comportamiento natural del equipo. Si los atacantes y los mediocampistas no cuentan con la complicidad de los defensores y viceversa, no hay presión sino desorden, anarquía e invitaciones al rival.

    En fin, estas primeras seis imágenes llaman al optimismo, pero son sólo eso, seis fotografías del inicio del camino. El tiempo y la fortaleza del entrenador para mantener sus convicciones serán claves en este retorno a las fuentes.

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  • Respuesta a un lector indignado por mi columna

    A raíz de mi columna «Viajes a la nada» del día 01 de agosto de 2.013 recibí una comunicación en respuesta a mis dichos. Normalmente no me doy a la tarea de responder a las opiniones ajenas por el simple hecho de que las considero tan válidas como las mías. Al fin y al cabo son eso, simples opiniones. Pero en este caso, este señor comienza su inquisición de la siguiente manera:

    «Estimado amigo Ignacio Benedetti. He leido con atención cada uno de los párrafos de tu última publicación.

    Partiendo de hecho de que tus comentarios son emitidos dentro del marco de la buena fé, no comparto lo expresado en relación al trabajo que viene haciendo el Deportivo Táchira. No tienes conocimiento de causa para decir a los 4 vientos que el Deportivo Táchira debería de invertir ese dinero en instalaciones deportivas acordes para su preparación y no invertir en `viajes a la nada, entendiéndose esta como pan para hoy y hambre para mañana´».

    Lo primero que debo señalar es que yo a quien no conozco no lo tuteo, es una norma básica de educación que este señor, profesor de profesión, desconoce; y como no lo conozco, mucho menos puede llamarme amigo. Si además es capaz de asegurar que mis comentarios son emitidos «dentro del marco de buena fe» es interesante como me llama ignorante. Pero en ningún momento desafía o contradice el espíritu de la columna, ese que cuestiona los gastos de los equipos en algo distinto a la construcción de una infraestructura, y en el caso del club al que él defiende – y que yo respeto mucho – no hay manera de afirmar que hablo desde la ignorancia ya que es público y notorio el ya viejo ofrecimiento que el Sr. Edmundo Kabchi, accionista y directivo de la entidad, ha hecho acerca de la búsqueda de unos terrenos para el club (ver links uno, dos y tres), diligencia imposible de materializar hasta los momentos. Pero continuemos con la descarga del amigo que siente que mis críticas proceden de la buena fe:

    «Te informo que el equipo si se está fortaleciendose en una infraestrucutra propia, fortaleciéndose en divisiones inferiores y creciendo para ser cada día mas grande. Sencillamente que aquí en el Táchira es obligatorio hacer ambas cosas a la vez, CRECER Y GANAR. Aquí en el Táchira no hay otra.»

    Vuelve a tutearme y además desconoce – asumo yo ahora que su discurso está lleno de buenas intenciones y no fue mandado por el defín de Esquivel – las reglas básicas de comunicación en las redes sociales, las cuales establecen que el uso de las mayúsculas está asociado a los gritos. No me conoce, me tutea y me levanta la voz. En fin, un claro indicio de la molestia que mis palabras causaron en sus jefes.

    El profesor en cuestión me informa que en Táchira se debe crecer y ganar a la misma vez. Le preguntaría al empleado del club si los títulos obtenidos por el club que dice defender han servido para construir una ciudad deportiva acorde a la historia del Deportivo Táchira, una que yo sí respeto y por ello le exijo a sus dirigentes que cumplan con sus obligaciones. Pero lo más llamativo es que en mi columna «Viajes a la nada» no hago mención al trabajo de divisiones inferiores de ningún equipo sino a la ausencia de terrenos propios y ciudades deportivas que castiga al 85% de los equipos venezolanos. El profesor debe haber olvidado el tema a discutir, ofuscado por el dolor que le genera la verdad, o simplemente estaba muy ocupado tomando el dictado de alguno de los directivos para quienes trabaja y que aún no dan respuesta por un terreno que dicen estar buscando y cuya búsqueda excede ya los tres años. Tres años que sí deberían escribirse en mayúsculas pero no lo pienso hacer porque al lector le tengo un gran respeto, y al igual que el profesor conmigo, lo tengo por buena persona. Sigamos:

    «Te cuento que nuestro equipo tiene cancha los 365 dias del año, camerinos adecuados, sala de terapias, un 100% de categorias infeeriores, y un estadio acorde que sin llegar a ser el mejor estadio del país es perfectamente la envidia de muchos».

    Me sigue tutendo el profesor para contarme que el equipo para el que trabaja tiene un 100% de categorías inferiores, algo que es una obligación y que en el caso del Deportivo Táchira – uno de los dos equipos más grandes de Venezuela – no debería ser algo extraordinario sino natural. Pero este hincha/empleado se olvida lo que antes expliqué: a pesar de los triunfos y las tardes gloriosas, el equipo de mayor hinchada del país no ha contado con una directiva que respete esa historia y se dedique a construir una ciudad deportiva que sea el orgullo de sus hinchas. Pero además, el profesor (así se describe en su perfil de Facebook) ignora que nunca será lo mismo rentar un espacio que ser propietario del mismo, por lo que no puede rebatir el espíritu de mi columna, que no es otro que demostrar que los equipos dependen de terceros para entrenar y jugar.

    Además, el estadio al que hace referencia como propio no lo es. El estadio Pueblo Nuevo de San Cristobal no es propiedad del Deportivo Táchira, como tampoco el estadio Olímpico es propiedad del Caracas F.C. De hecho, quisiera que el profesor abriese los ojos y se diese cuenta que ni los equipos de béisbol en nuestro país son titulares de los recintos donde llevan a cabo su actividad, lo cual hace del dramático panorama que describe mi columna aún más preocupante.

    Pero llega el final, y con él,  la mejor parte de la descarga del profesor/hincha/empleado del club:

    «El equipo hace esta pretemporada porque considera que es la base para ahcer un buen torneo y así recuperar la inversión que ha hecho, si eso te molesta, pues de malas. Que fácil es decirle a los demás como deben gastar el dinero y hacer con el mio lo que se me venga en gana. Creo que este reportaje es una falta de respeto.«

    Dios santo, este señor es profesor.Ante todo le aclaro que lo publicado no es un reportaje sino una columna de opinión, que en este caso refleja la realidad de los equipos profesionales en Venezuela. Dentro de esa columna de opinión, estimado profesor, señalo que en el caso de poseer una ciudad deportiva, los clubes – que no son clubes sino equipos – pudiesen ahorrar costos y aprovechar de mejor manera las horas y días previos al inicio de la competencia. Pero el profesor sólo entiende como inversión la contratación de jugadores, por lo que debo repetirme y recordarle que comprar una casa es un gasto mucho más rentable que vivir alquilado.

    El profesor, que presume de mi buena fe, me acusa de decirle a los demás qué hacer con su dinero. Y es en este punto en el único que coincidimos. Claro que lo hago y lo voy a seguir haciendo, porque este fútbol no puede seguir viviendo de gobernaciones, alcaldías o malacrianzas de empresarios que no mueven un sólo dedo para dejar algo más que un trofeo. ¿Sabe, mi estimado profesor, que Noel Sanvicente, ese entrenador que ya dijo dos veces que no iba a dirigir al Táchira porque esas infraestructuras que usted señala como sólidas no lo son, estuvo a punto de renunciar al Zamora, a su Zamora campeón? Ah, seguro alguien se lo comentó, mi estimado profesor. ¿Pero sabe cual era la razón? Que la institución no poseía los terrenos para desarrollar los campos de entrenamiento de el equipo para el que hoy trabaja. La idea, mi estimado profesor, es dejar algo que perdure en el tiempo y le permita a la institución crecer.

    No se si sabe, mi respetado profesor, que equipos campeones han habido muchos. Cierto, Táchira y Caracas más que los demás. Pero muchos de esos equipos han desaparecido sin dejar ni una arquería como herencia. Entonces, señor profesor/hincha/empleado del Deportivo Táchira, usted no debe preocuparse por el refuerzo de turno sino por averiguar los planes a futuro de una institución tan importante como el Deportivo Táchira y que visto lo visto, parece interesarme más a mi que a usted, a pesar de ser usted un beneficiario emocional y material de la misma.

    No pienso responder a la parte en la que me acusa de faltar el respeto, sólo le deseo la mejor de las suertes estimado profesor, aunque creo que mejor lo hago con sus alumnos y con mi país, porque si usted tiene a cargo jóvenes deseosos de aprender, no me extraña entonces la pérdida de valores que caracteriza a mi país.

    Saludo a sus jefes y muchas gracias por leerme.

  • Viajes a la nada

    Ser o no ser. Ese debería ser el dilema de los clubes venezolanos que año tras año olvidan la importancia de trascender y prefieren ocuparse de menudencias que luego se transformarán en la nada. Es el caso del Deportivo Táchira y su gira por Argentina que tendría que convertirse en un llamado de atención para la dirigencia venezolana.

    El equipo de Daniel Farías busca en ese viaje condiciones que le resultan imposibles de conseguir en nuestro país. Estas son: un lugar de concentración con todas las comodidades para los futbolistas, campos de entrenamiento cercanos, rivales que sirvan de sparring y, por supuesto, una paz que permita al jugador concentrarse exclusivamente en su preparación. En un mundo ideal, estas posibilidades deberían formar parte del patrimonio de los clubes, pero ya sabemos que no es así.

    Hace un año Marcelo Bielsa, DT del Athletic Club de Bilbao, armó un escándalo de proporciones indescriptibles – que incluyó una auto denuncia por agresión – porque los terrenos del equipo español, donde planeaba realizar la pretemporada, no estaban aptos para su uso. A pesar de ello, pudo llevar a cabo la etapa previa a la competencia en esas instalaciones, ahorrándole una considerable suma de dinero al equipo vasco. Por el contrario, los clubes venezolanos no entienden la importancia de poseer un espacio propio y por ello invierten en viajes a la nada, entendiéndose ésta como pan para hoy y hambre para mañana.

    La planificación y el desarrollo pasan por la correcta inversión de los recursos. No me refiero a la compra de un estadio sino a la adquisición de terrenos que luego se transformen en canchas de entrenamiento. No se explica que grandes equipos como Táchira, Estudiantes y Mineros no cuenten con esas posibilidades, lo que sin duda es sinónimo de que sus dirigentes prefieren quedarse viendo el árbol que tapa el bosque en vez de aumentar el patrimonio de esas instituciones. Por ello, la imposición de Noel Sanvicente al Zamora de conseguir espacios propios es tan notoria como loable.

    Se que vivimos en un fútbol en el que aún nos siguen engañando con la inauguración de un Centro de Alto Rendimiento que se ha convertido en un elefante blanco, y por ello, bien vale recordar al periodista argentino Dante Panzeri cuando se rebelaba ante la incompetencia: “yo no pretendo arreglar el fútbol ni el país ni el mundo. Sólo pretendo que, los que mandan y están para eso, intenten arreglarlos. Y, si no quieren arreglarlos, o no saben o no pueden, me conformo con que se sepa que yo no estoy desarreglado ni doy mi conformismo ni resignación a ese desarreglo».

    Columna publicada en el diario Líder el 01 de agosto de 2.013