Autor: Ignacio Benedetti

  • Luis Bonini

    «Porque la preparación física en la alta competencia no puede estar separada del desarrollo de la técnica individual ni del sistema táctico a emplear. Es por ello que debemos crear un sistema propio de entrenamiento, un método «nuestro» sin contradecir los principios básicos…»

     

     

  • Automatismos

    «Antes, por error, se pensaba que primero había que fabricar un atleta y luego que jugase a lo que sea. Si se quería entrenar la resistencia, se entrenaba por igual en el monte, en el mar… donde fuese. Y luego adaptaban esa resistencia a su deporte. Y no es así. Así pierdes tiempo y energía, pues cada deporte requiere su tratamiento específico». Francisco «Paco» Seirul.lo PF F.C. Barcelona

    El diccionario de la Real Academia Española define automatismo como:

    1. m. Desarrollo de un proceso o funcionamiento de un mecanismo por sí solo.

    2. m. Cualidad de lo que es automático.

    3. m. Psicol. Ejecución mecánica de actos sin participación de la conciencia.

    Me pregunto: ¿es posible esa ejecución mecánica de actos sin participación de la conciencia en un terreno distinto al que se supone será el lugar para poner en práctica esos automatismos?

    Las respuestas que el futbolista está capacitado para dar a las interrogantes que plantea el juego tienen que ver con sus cualidades, el entrenamiento, el aprendizaje de un modelo de juego y la confianza que el jugador tenga en él. Entonces, si todo esto lo va a llevar a ejecutar en un campo de fútbol, y es en ese lugar en el que va a afrontar las interrogantes que debe resolver, ¿para qué entrenarse fuera de ese lugar llamado cancha?

    Es una época de muchas interrogantes que algunos quieren esquivar con el resultado de turno, y aún así, el juego los deja en evidencia. Cada quien está en su derecho de cerrar los ojos y dejarse llevar o abrirlos y cuestionar.

    “En la mayoría de los trabajos está la pelota y eso le da un proceso de adaptación a lo que quiere el técnico Richard Páez de forma táctica”. Jorge Durán, PF de Mineros de Guayana

    Agradecimiento a Francisco Tochón Rosales (@ciscotochon) por la entrevista con el profesor Durán: http://www.accdminerosdeguayana.com/principal/index.php/noticias/1412-negriazules-realizan-trabajos-integrales-en-la-pretemporada

  • Más pretemporada

    No, no las cargas son sólo para los burros. Los esfuerzos del fútbol son exclusivos del fútbol. Nada que quieras trabajar fuera del patrón de juego de un entrenador es real y por tanto te sirve de poco. Víctor Frade, padre de la Periodización Táctica

    No se trata del modelo de juego sino de entender que al jugador no se le puede seguir preparando para algo distinto a su actividad.

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  • Fotos de pretemporadas

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    Mientras en Venezuela validamos este tipo de trabajos que de nada sirven para que el jugador asimile el modelo de juego y sus variantes, en otras partes del mundo siguen recordándonos que al jugador hay que prepararlo en el campo de juego con la pelota, que al fin y al cabo, son la herramienta y el lugar de trabajo. En esos lugares en los que se trata al jugador de fútbol como tal, nadie tiene la genial idea de decir que se juega mal porque los futbolistas están saliendo de la pretemporada y aún están relacionándose con la pelota.

    Lo dicho, mucha idiotez disfrazada de modernidad…

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    Fotos cortesía de http://www.deportivoanzoategui.com.ve y http://www.lavanguardia.com

  • Tiempos de pretemporada

    Soy optimista por naturaleza. Más allá de lo que dicta la historia, creo firmemente que podemos aprender de nuestros errores y aprehender las lecciones necesarias para el progreso colectivo.

    Hecha esta confesión, explico el origen de la misma. Son muchos los entrenadores venezolanos que con sus propios recursos han salido vía Europa para actualizar sus conocimientos para luego analizar la validez y conveniencia de lo aprendido en sus equipos. Es clave la reflexión porque nada en la vida es copiar y pegar y por ello hay que darse el tiempo necesario para meditar y cotejar.

    Los destinos elegidos tienen que ver casi siempre con la observación de metodologías que más allá de sus triunfos son reconocidas y admiradas en el fútbol mundial, pero es en este punto donde mi optimismo recibe un golpe bajo y deja de tener la fuerza de siempre, y es que no se pueden agregar variantes a la forma de trabajo si no se prepara de la mejor manera a los intérpretes.

    En su retorno al país, luego de charlar con Vicente Del Bosque, José Mourinho y otros preparadores de esa talla, muchos de nuestros entrenadores continúan validando pretemporadas en la playa, en campos de golf y en la montaña, con elementos ajenos al juego como el paracaídas; actividades muy positivas para la recuperación de lesiones pero ajenas a la preparación del jugador como futbolista.

    Claro que para cualquier cosa hay una excusa. Lo que no podrán explicar los defensores de semejante barbaridad es qué tienen que ver el paracaídas o la arena en la asimilación del modelo de juego del equipo (razón real de las pretemporadas) así como sus variantes; dónde esta la modernidad de esos trabajos o si hizo falta viajar tan lejos para justificar lo injustificable.

    No hay nada mas antiguo y moderno a la vez que preparar al jugador de fútbol con la pelota. Con ella mejora su físico de cara a la temporada y al mismo tiempo se cultivan aspectos técnicos, tácticos, psicológicos y grupales, todos integrados en un mismo plan de entrenamiento. El balón es la herramienta de trabajo y el campo de juego es la oficina del jugador. Como explica Paco Seirul.lo, preparador físico del Barcelona, “los jugadores de fútbol que van a correr a la montaña mejoran su salud, pero no mejoran su preparación física”.

    Ante tanta idiotez disfrazada de modernidad, esta es la época del año ideal para reflexionar si al jugador se le dota con las mejores herramientas para cumplir con su tarea o si seguiremos justificando malos partidos porque los futbolistas “recién salen de la pretemporada”.

    Columna publicada en el diario Líder el jueves 27 de junio de 2.013

  • Hacer propio el camino

    No hay una sola manera de jugar al fútbol y mucho menos una única forma de observar este juego. Panzeri lo dejaba claro cuando explicaba que hay tantas visiones del fútbol como espectadores, por ello es que sorprende que algunos quieran vender sus verdades como conceptos absolutos e irrenunciables. Que Brasil no enamore con su juego no invalida sus intentos, y por ello estamos obligados a entender antes que rechazar.

    Puede que sean eso, absolutos e irrenunciables, lo que no se traduce en verdades ni en fórmulas mágicas. Son simplemente formas de observar un juego que tiene más dudas que certezas. Bielsa piensa en el juego de una manera y ella es su verdad, no la única certeza de este juego.

    Hoy, partiendo de eso que acabo de expresar, me declaro admirador de todo aquel que expresa su opinión y la hace suya; de toda persona que antes de repetir sin meditar prefiere reflexionar y entregar sus propios conceptos. Pero más que nada, respeto muchísimo a quienes ven el juego antes que el nuevo tweet del estadista de turno.

    Desde el FC Barcelona presentan su metodología como la propia, no como la mejor sino como la forma de trabajar que a ellos les funciona. Así debe ser en todos los equipos y en todas las visiones de este juego: anteponer la reflexión y la claridad de conceptos, moldearlos según el contexto y ser fieles a ellos. Copiar por copiar es tan útil como desmerecer una propuesta basados en el criterio de otros.

    No hay expertos. Hay quienes expresan su opinión y quienes repiten como loros. Todos tenemos la posibilidad de escuchar, así como de pensar. En el camino cometeremos errores, pero esas equivocaciones valdrán «su peso en oro» si son obra de la reflexión y la puesta en escena de esas consideraciones.

  • A propósito de Marc-Vivien Foé

    La nota del diario Marca español dice lo siguiente:

    «Hoy se cumplen exactamente 10 años de lo sucedido. El 26 de junio de 2003 se disputó el encuentro de semifinales entre Camerún y Colombia. El equipo africano llegaba a esta ronda después de acabar líder de su grupo con dos victoria y un empate. Marc-Vivien Foé fue titular ante Brasil y ante Turquía. En el último encuentro de esta fase de grupos fue suplente y no tuvo minutos. Llegó el día de las semifinales y el por encontes centrocampista del Manchester City fue de la partida en el equipo dirigido por Winnie Schaefer. En el minuto 75, Foé cayó desplomado sobre el césped del Gerland Stadium a causa de un ataque al corazón. Los servicios médicos hicieron todo lo posible por reanimar al camerunés pero acabó perdiendo la vida en el hospital«.

    Diez años. Desde aquel triste incidente (que aún me niego a revivir por Youtube) me asusta pensar que en el fútbol venezolano no hay capacidad de reacción en caso de presentarse una situación similar.

    Hace un par de años que hice un programa especial acerca de la necesidad de contar con un desfibrilador en cada campo de juego pero aquel reclamo cayó en saco roto. Mientras en Italia los equipos de tercera y cuarta divisiones se negaban a jugar si no había un desfibrilador en el campo, y mientras en España los podemos observar hasta en el aeropuerto de Barajas, en el fútbol venezolano seguimos creyendo que Dios protege a sus hijos menos aventajados.

    Ojalá algún día los representantes del gremio de futbolistas de mi país se pongan los pantalones y reclamen medidas como la presencia de un aparato de estos en cada campo para luchar por la vida de sus agremiados.

    Ah, es cierto, es la vida a la que hago referencia, no al espectáculo. Mis disculpas

  • La idiotez no es novedad

    Dante Panzeri escribió el 22 de marzo de 1.966 una pieza recopilatoria. En ella explicaba que «como el llamado modernismo no repara, antes de ser moderno, en no ser tonto, he aquí el resultado de una acumulación tipo gota de canilla (grifo para los venezolanos) mal cerrada, que heb ido haciendo en el curso de estos últimos meses..

    En esa colección de tonterías, hay una que confirma el título de esta reflexión:

    «19/2/1.965: En Costa Rica, los integrantes de la selección nacional de fútbol son amenazados de quedar incursos en `traición a la patria´. Se negaron a aceptar las condiciones de pago propuestas por la asociación costarricense. No son fusilados«.

    Afirmar que en un partido de fútbol se defiende a la patria no es un comportamiento «moderno», es una imbecilidad tan grande como vieja. El deporte es una actividad formadora, recreativa que no reconoce al adversario como enemigo sino como competidor. Por ello, una vez finalizada la contienda, es usual observar muestras de afecto hacia el contrario. Pero todavía hay quienes hablan de batallas, nacionalismo, defensa a la patria, cuchillo entre los dientes, guerra y cualquier estupidez que justifique su incapacidad comunicacional.

    Así nos va…

    Anécdota cortesía del libro «Dirigentes, decencia y wines» de Matías Bauzo

  • La Pretemporada

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    Es el momento del año en que el término pretemporada cobra notoriedad en los medios de comunicación. Todos los días leemos acerca de los trabajos que hacen los equipos en esta etapa del año y de cómo hay que “trabajar el físico” o “llenar el tanque” para afrontar los seis meses de competición.

    Siento que cada año que pasa desperdiciamos una importante oportunidad para modificar conductas que se vienen haciendo costumbres y que poco o nada aportan al mejoramiento del juego. Usted tiene la opción de creer todo lo que lee o escucha acerca de esta fase del entrenamiento y las pautas de trabajo utilizadas o puede, al igual que muchos, preguntarse si no es conveniente trabajar el fútbol en el contexto del fútbol. Jugar para aprehender el modelo y sus variables.

    Entre tantas fotos que llegarán de futbolistas en la playa, montaña o campos de golf, me gustaría acercarle a usted, estimado lector, una reflexión de Miguel Chamorro (@_MiguelChamorro) que servirá como disparadero para futuras columnas en este espacio: “la pretemporada debe ser un período constructivo y no destructivo de las capacidades de asimilación del juego por agotamiento”.

    La vida es de quienes dudan y hacen de las interrogantes el combustible necesario para disfrutar y seguir caminando.

    Crédito de la fotografía a quien la haya tomado

  • Cerrar un partido

    Somos predeciblemente irracionales. No somos tan dueños de nuestros comportamientos. Jorge Salinas

    Veo fútbol con un par de amigos y uno de ellos critica a Brasil por no hacer lo que sugiere el título de esta columna. ¿Es real esa posibilidad? O mejor dicho, ¿existe la certeza de poder dominar el futuro de un partido? Me refiero a encuentros en los que la diferencia en el score es mínima, momento en el que muchos sugieren que se deje de atacar y se proceda al acto de amontonar jugadores cerca del área, como si ese comportamiento fuese garantía de un resultado positivo para nuestras aspiraciones.

    La frase «cerrar el partido» tiene su origen en la falsa creencia de que si el equipo que va ganando entrega pelota y espacio al rival para refugiarse en su propia área asegurará el resultado. Esta falacia la validan con su discurso muchos que creen que el fútbol es una actividad de verdades absolutas en vez de respetarla como lo que es: un compendio de dudas superior a las respuestas que encontraremos en el camino

    Defender es un arte que muy pocos dominan. Como lo explicaba en una columna anterior, hay que reconocer para qué nos resguardamos y luego identificar las formas y el lugar adecuado, según el modelo de juego, para hacerlo.

    Al Chelsea inglés se le ha señalado como un equipo que en todos sus enfrentamientos ante el Barcelona priorizó esa conducta por encima de las otras etapas del fútbol, argumento que no refleja la realidad de esos encuentros entre ingleses y españoles. La versión de este equipo que cae eliminado tras el gol de Andrés Iniesta en semifinales de Champions League supo protegerse muy bien; es cierto que entregó pelota y espacio al conjunto catalán, pero el disparo del manchego fue el único que ejecutó Barcelona en todo el partido según las estadísticas oficiales de la UEFA. El equipo de Guardiola asfixió a su similar inglés pero no supo sacar provecho de esto hasta que el “8” español se inventó un shot que ha contribuído a agrandar su leyenda.

    Dos años después, dirigidos por Roberto Di  Matteo, los blues eliminaron al Barça en semifinales en una serie en la que Messi falló un penal y su equipo dispuso de 25 jugadas de gol. Aquella victoria se sustentó en los siguientes pilares: actuación grandiosa de Cech, nula eficacia en el bando catalán y una soberbia interpretación del contragolpe por parte de los jugadores blue (Torres, Drogba).

    En ambos casos, y basados en el porcentaje de posesión de la pelota, el equipo blaugrana controló ciertos aspectos del partido, pero en el enfrentamiento más incómodo de todos – leer la explicación de Bielsa acerca de ocasiones de gol y la eficacia – el conjunto español ganó la serie, mientras que en el encuentro en el que si lograron someter a su rival, no tuvieron el acierto ofensivo y defensivo para lograr un resultado similar.

    Lo que intento explicar en esta larga exposición es que en el fútbol hay mil condicionantes que ni siquiera podemos divisar, entender o resolver que influyen en el futuro de un partido. Pretender que se cierre el mismo es confundir este deporte con lo que se juega en los juegos de video. Lo que proponen estos señores con su «cierre del partido» es abrirle la puerta al miedo, y con esa sensación al mando del barco, hundirse disfrutando de la música en vez de ir en búsqueda de la salvación, de la vida, del juego.

    El resultado más ambicioso es el que tiene más posibilidades de éxito. Jorge Salinas