Categoría: Análisis

  • Automatismos

    «Antes, por error, se pensaba que primero había que fabricar un atleta y luego que jugase a lo que sea. Si se quería entrenar la resistencia, se entrenaba por igual en el monte, en el mar… donde fuese. Y luego adaptaban esa resistencia a su deporte. Y no es así. Así pierdes tiempo y energía, pues cada deporte requiere su tratamiento específico». Francisco «Paco» Seirul.lo PF F.C. Barcelona

    El diccionario de la Real Academia Española define automatismo como:

    1. m. Desarrollo de un proceso o funcionamiento de un mecanismo por sí solo.

    2. m. Cualidad de lo que es automático.

    3. m. Psicol. Ejecución mecánica de actos sin participación de la conciencia.

    Me pregunto: ¿es posible esa ejecución mecánica de actos sin participación de la conciencia en un terreno distinto al que se supone será el lugar para poner en práctica esos automatismos?

    Las respuestas que el futbolista está capacitado para dar a las interrogantes que plantea el juego tienen que ver con sus cualidades, el entrenamiento, el aprendizaje de un modelo de juego y la confianza que el jugador tenga en él. Entonces, si todo esto lo va a llevar a ejecutar en un campo de fútbol, y es en ese lugar en el que va a afrontar las interrogantes que debe resolver, ¿para qué entrenarse fuera de ese lugar llamado cancha?

    Es una época de muchas interrogantes que algunos quieren esquivar con el resultado de turno, y aún así, el juego los deja en evidencia. Cada quien está en su derecho de cerrar los ojos y dejarse llevar o abrirlos y cuestionar.

    “En la mayoría de los trabajos está la pelota y eso le da un proceso de adaptación a lo que quiere el técnico Richard Páez de forma táctica”. Jorge Durán, PF de Mineros de Guayana

    Agradecimiento a Francisco Tochón Rosales (@ciscotochon) por la entrevista con el profesor Durán: http://www.accdminerosdeguayana.com/principal/index.php/noticias/1412-negriazules-realizan-trabajos-integrales-en-la-pretemporada

  • Más pretemporada

    No, no las cargas son sólo para los burros. Los esfuerzos del fútbol son exclusivos del fútbol. Nada que quieras trabajar fuera del patrón de juego de un entrenador es real y por tanto te sirve de poco. Víctor Frade, padre de la Periodización Táctica

    No se trata del modelo de juego sino de entender que al jugador no se le puede seguir preparando para algo distinto a su actividad.

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  • Cerrar un partido

    Somos predeciblemente irracionales. No somos tan dueños de nuestros comportamientos. Jorge Salinas

    Veo fútbol con un par de amigos y uno de ellos critica a Brasil por no hacer lo que sugiere el título de esta columna. ¿Es real esa posibilidad? O mejor dicho, ¿existe la certeza de poder dominar el futuro de un partido? Me refiero a encuentros en los que la diferencia en el score es mínima, momento en el que muchos sugieren que se deje de atacar y se proceda al acto de amontonar jugadores cerca del área, como si ese comportamiento fuese garantía de un resultado positivo para nuestras aspiraciones.

    La frase «cerrar el partido» tiene su origen en la falsa creencia de que si el equipo que va ganando entrega pelota y espacio al rival para refugiarse en su propia área asegurará el resultado. Esta falacia la validan con su discurso muchos que creen que el fútbol es una actividad de verdades absolutas en vez de respetarla como lo que es: un compendio de dudas superior a las respuestas que encontraremos en el camino

    Defender es un arte que muy pocos dominan. Como lo explicaba en una columna anterior, hay que reconocer para qué nos resguardamos y luego identificar las formas y el lugar adecuado, según el modelo de juego, para hacerlo.

    Al Chelsea inglés se le ha señalado como un equipo que en todos sus enfrentamientos ante el Barcelona priorizó esa conducta por encima de las otras etapas del fútbol, argumento que no refleja la realidad de esos encuentros entre ingleses y españoles. La versión de este equipo que cae eliminado tras el gol de Andrés Iniesta en semifinales de Champions League supo protegerse muy bien; es cierto que entregó pelota y espacio al conjunto catalán, pero el disparo del manchego fue el único que ejecutó Barcelona en todo el partido según las estadísticas oficiales de la UEFA. El equipo de Guardiola asfixió a su similar inglés pero no supo sacar provecho de esto hasta que el “8” español se inventó un shot que ha contribuído a agrandar su leyenda.

    Dos años después, dirigidos por Roberto Di  Matteo, los blues eliminaron al Barça en semifinales en una serie en la que Messi falló un penal y su equipo dispuso de 25 jugadas de gol. Aquella victoria se sustentó en los siguientes pilares: actuación grandiosa de Cech, nula eficacia en el bando catalán y una soberbia interpretación del contragolpe por parte de los jugadores blue (Torres, Drogba).

    En ambos casos, y basados en el porcentaje de posesión de la pelota, el equipo blaugrana controló ciertos aspectos del partido, pero en el enfrentamiento más incómodo de todos – leer la explicación de Bielsa acerca de ocasiones de gol y la eficacia – el conjunto español ganó la serie, mientras que en el encuentro en el que si lograron someter a su rival, no tuvieron el acierto ofensivo y defensivo para lograr un resultado similar.

    Lo que intento explicar en esta larga exposición es que en el fútbol hay mil condicionantes que ni siquiera podemos divisar, entender o resolver que influyen en el futuro de un partido. Pretender que se cierre el mismo es confundir este deporte con lo que se juega en los juegos de video. Lo que proponen estos señores con su «cierre del partido» es abrirle la puerta al miedo, y con esa sensación al mando del barco, hundirse disfrutando de la música en vez de ir en búsqueda de la salvación, de la vida, del juego.

    El resultado más ambicioso es el que tiene más posibilidades de éxito. Jorge Salinas

  • ¿Para qué nos defendemos?

    A mis jugadores les digo que jamás podría reprocharles la falta de talento. En lo que sí soy inflexible es en la entrega, porque depende sólo de ellos, de que ellos lo quieran, no de que Dios los ilumine. Marcelo Bielsa

    Reconozco la existencia de dos corrientes de pensamiento que definen el arte de defender en el fútbol: me defiendo para atacar o me defiendo para repeler. A partir de la aceptación de una de ellas como planteamiento inicial se puede identificar la idea de juego y las intenciones del equipo en cuestión. Hay quienes aún se refieren a esta conducta – protegerse – como un sinónimo de lo que llaman «antifútbol» o peor aún, son capaces de afirmar que hay equipos que no saben resguardarse porque se trata de un tema «cultural«. En fin…

    Cuando decido defenderme para evitar que el rival me haga daño estoy adoptando una actitud de víctima, por lo que cualquier recurso es aceptado como válido y oportuno con tal de impedir que el equipo contrario logre su cometido. Los conjuntos que entienden la faceta defensiva de esta manera usualmente son aquellos que cuando rescatan el control del balón se lo sacan inmediatamente de encima; viven del pelotazo porque para ellos el fútbol se divide en etapas: defensa y ataque. Por ello no encuentran un hilo conductor entre ambas conductas y les cuesta hilvanar alguna jugada posterior a esa recuperación, ya que no sienten la necesidad de comunicar ambos comportamientos.

    La otra manera de defenderse es entender ese momento del juego como la continuidad del juego mismo; defender y atacar son actividades complementarias incapaces de sostenerse una sin la otra. Estos equipos entrenan la recuperación como el primer paso para agredir y dictar los tiempos del encuentro. La idea es simple y compleja a la misma vez: retomar la titularidad del balón con la intención de protagonizar, y protagonizar como manera de defenderse. En la mayoría de los casos, esta corriente de pensamiento es contraria a ceder la iniciativa de juego al competidor, prefiriendo constituirse como “controladores” de los tiempos del partido. Un claro ejemplo puede encontrarse en la España campeona de la Euro 2.012. Aquel fue un equipo que se defendía utilizando la pelota sin la necesidad de ser tan profundo como ha sido en esta Copa Confederaciones o como lo era su «primo«, el Barcelona de Guardiola.

    Asumida la voluntad de gobernar el partido, hay tantas formas de recuperación de la pelota como equipos en el mundo así como estrategias a partir de su reconquista. Lo importante es la intención que la origina, y no es otra que someter al rival y decidir dónde y cómo se juega. Por ello es tan importante determinar para qué nos defendemos para luego poder definir el cómo y el dónde lo hacemos.

    Yo soy un obsesivo del ataque. Yo miro videos para atacar, no para defender. ¿Saben cuál es mi trabajo defensivo? «Corremos todos» El trabajo de recuperación tiene 5 o 6 pautas y chau, se llega al límite. El fútbol ofensivo es infinito, interminable. Por eso es más fácil defender que crear. Correr es una decisión de la voluntad, crear necesita del indispensable requisito del talento. Marcelo Bielsa

  • En defensa…

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    Muchas veces entrenamos situaciones como la que muestra el dibujo. En este caso, el balón lo tiene el equipo rojo, atacando por el costado izquierdo de la defensa rival. 6 vs. 6.

    Para mi gusto hay un par de inconvenientes (no son los únicos, pero si los más llamativos) en este ejemplo:

    a) El equipo que ataca sólo entrena el desplazamiento de los jugadores que se ven en el dibujo, es decir, seis efectivos hacia su costado derecho, sin auxilios en el centro. Trabajar de esta manera pienso que estimula que los otros integrantes del equipo se desentiendan de la maniobra cuando deberían convertirse en opción para otorgarle oxígeno a esta disposición que a priori parece totalmente destinada a ser resuelta por el costado donde se lleva a cabo. En el dibujo siguiente planteo un ejemplo de cómo podría resolverse esta situación en caso de contar con todos los compañeros disponibles:

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    Lo que quiero explicar es que la única manera posible de encontrar soluciones a los dilemas es plantear escenarios similares – se entiende que el juego no es previsible pero se entrena para generar respuestas a esa espontaneidad que caracteriza al fútbol -. Si se trabajan situaciones de partido no debe existir mejor forma que hacerlo recreando un marco parecido.

    b) Para el equipo que defiende, recuperar la pelota es la misión. Pero se debe contemplar el «a continuación», es decir, una vez recuperada, qué hacer con ella. En el primer dibujo, y recordando que la muestra a la que hago referencia es a campo completo, el jugador que robe el balón tendrá cinco opciones menos de pase que en el segundo dibujo. En la segunda ilustración, las preguntas y las respuestas contarán con condicionantes parecidos a los de un partido. Nunca iguales, pero si semejantes.

    Hay mil soluciones al caso que planteo en los gráficos, lo que me genera dudas no es su resolución como tal sino el fin del entrenamiento. En un juego todo es dinámico, no ay pausas salvo las que permite la salida de la pelota del terreno de juego, entonces, por qué no entender de una vez que el juego es un todo y no situaciones independientes, y por consecuencia, entrenarlo como tal.

    Sigo pensando en defensa y las dos corrientes filosóficas que influyen y determinan las formas de resguardarse. Lo que sí debe quedar claro es que en cada movimiento del partido todos los jugadores participan, activa o pasivamente, pero en ningún momento se puede justificar una desconexión que convierta a un futbolista en un punto muerto.

    Es un ejemplo de miles, una sensación, no lo tome como una verdad absoluta.

    La verdadera cuestión a explorar es: ¿para qué me defiendo? Continúo robando ideas…

  • Defender

    En mi concepción del fútbol hay dos corrientes filosóficas que explican las conductas defensivas de los equipos. Es una obviedad explicar que a partir de la adopción de una de ellas, hay miles de maneras y de lugares para ejercer esas pautas que buscan repeler el avance rival.

    Es extraño que en un deporte colectivo como éste se quiera satanizar la idea de protegerse ante las intentonas del equipo contrario, cuando más bien deberíamos apreciar estos trabajos como parte esencial del modelo de juego de un equipo. No podemos describir la idea adoptada por un conjunto basados sólo en las maneras de atacar, es como si quisiéramos disociar ataque y defensa para convertirlas en conductas aisladas, independientes. No es posible borrar del mapa futbolístico la organización adoptada desde que se pierde la pelota y los esfuerzos que se hacen para recuperarla. Por ello me he convertido en un enemigo de los noticiarios deportivos, espacios en los que sólo vemos quien convierte el gol o quien lo erra, pero nunca el juego.

    En los próximos días procuraré explicarme mejor y hacer mención a las dos corrientes filosóficas que originan esas maneras de defenderse y los lugares desde los cuales se pretende ejercer esa conducta. No pretendo recorrer todas las opciones porque creo que hay tantas formas de protegerse y responder como equipos en el mundo, sólo pretendo explicar esas dos corrientes y mostrar como están vinculadas con la faceta ofensiva. Todo desde la duda, donde no hay verdades absolutas

    En fin, eso intentaré…

  • Inolvidable

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    Manchester United – Athletic Club.
    Esto hacía el equipo de Bielsa al minuto de partido en Old Trafford: seis jugadores invadían el área rival…

    Por eso lo saludan al Loco en su adiós y le prometen recordarlo siempre cantando «a lo loco se vive mejor».