Categoría: Análisis

  • La Volpe desafía los lugares comunes

    La Volpe desafía los lugares comunes

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    El América de México cayó 2-0 ante el Real Madrid en las semifinales del Mundial de Clubes FIFA 2016. La superioridad del conjunto que dirige Zinedine Zidane es tal que sólo una catástrofe evitaría que obtuviesen el trofeo que los acredite como campeones mundiales.

    Pero más allá de actuaciones realmente maravillosas de jugadores blancos como Nacho, Benzema, Modric, Casemiro o Kroos, el equipo mexicano, aún cuando cayó derrotado, dejó algunas lecciones que podrían ser aprendidas y aprehendidas por los entrenadores que tanto disfrutan escudarse detrás del manual de las excusas.

    El argentino Ricardo La Volpe se hizo cargo del histórico club mexicano el 22 de septiembre de 2016. Su influencia ha ido más allá de lo palpable -las «Águilas» jugarán la final del torneo local frente a los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León- y ello sólo puede comprenderse desde el juego.

    Ante el Real Madrid, y con todas las de perder, el entrenador no le pidió a sus jugadores otra cosa que ser fieles al estilo que les ha marcado en el último semestre. En la rueda de prensa previa al partido, el entrenador dejó las siguientes frases:

    1. «Hay que achicar a lo largo y a lo ancho. Y mi punto de vista es tener la pelota. Si tenemos la pelota no la tiene el contrario. Y cuando la tengamos hay que ser agresivos y ofensivos».

    2. «Al Madrid no le vamos a ganar sólo echándole ganas. Hay que ser muy inteligente. Le vengo diciendo a mis jugadores que jugamos ante un sistema, no ante pepito o fulanito, ni ante camisetas. Siempre digo que el fútbol es como el ajedrez».

    3. “Si no tenemos la pelota no podemos regalar espacios».

    Todo lo mencionado por el conductor argentino es moneda común de la gran mayoría de las ruedas de prensa previas a cualquier partido de fútbol. Pero La Volpe, a diferencia de muchos, sí pone en práctica lo que anuncia.

    Veamos tres situaciones de juego en las que su América, a pesar de enfrentarse al equipo más poderoso de Europa, mantuvo su plan y su estilo:

    Salida Lavolpiana

    Esta herramienta define mucho del pensamiento del argentino. Su intención es que la construcción del juego nazca desde su arquero. No es un capricho; al igual que muchos entrenadores, La Volpe siente que el ataque se construye desde el primer pase, y para que este sea eficaz, deben involucrarse todos los jugadores. Dijo alguna vez Pep Guardiola que «su primera opción de salida al frente con el balón, es de las mejores que he visto».

    «El objetivo es ensanchar el equipo para lograr ocupar el mayor espacio posible, dificultando lo más posible la presión rival, los centrales y el medio-centro intentarán salir combinando con los laterales y los interiores para intentar conseguir una salida de balón lo más limpia posible».

    Ante el Real Madrid:

    Salir de novios

    Durante el Mundial Alemania 2006, Guardiola hizo de columnista en el diario español El País. En uno de sus aportes hizo hincapié en el juego que proponía la selección mexicana que conducía Lavolpe, y el título de aquella exposición era «salir de novios». Acerca de esa intención, el hoy entrenador del Manchester City explicó:

    «Ricardo Lavolpe, argentino él y seleccionador mexicano, ha escogido que su defensa salga jugando. No que empiece jugando, que es otra cosa. Para Ricardo Lavolpe, empezar jugando es pasarse la pelota entre los defensas, sin mucha intención, para pasar la pelota algunas veces y lanzarla, la mayoría de las veces. Pero Lavolpe obliga a otra cosa. Obliga a salir jugando, que no es otra cosa que jugadores y pelota avancen juntos, al mismo tiempo. Si lo hace uno solo no hay premio, no vale. Han de hacerlo juntos. Como lo hacen los novios cuando salen juntos.»

    Más adelante, y como no podía ser de otra manera, el catalán recordaba a Johan Cruyff, su maestro:

    «Me viene a la memoria que un día, escuchando a Johan Cruyff, contaba que los jugadores más importantes para que un equipo juegue bien con la pelota en su poder, son sus defensores. Si sales bien, puedes llegar a jugar bien; si no lo haces, no hay opción. Johan cree que aquello que equilibra el juego es la pelota. Pierde muchas, y serás un equipo desequilibrado. Pierde pocas, y será todo equilibrio».

    Esto que describe Guardiola también fue puesto en práctica por el América ante el equipo español:

    Buscar al lejano

    De Johan Cruyff es el concepto que motiva el siguiente video. Aunque no se hable de ello, el holandés no negaba la posibilidad de utilizar un pase largo, por ello siempre le recomendaba a sus futbolistas «mirar siempre al compañero más alejado«.

    La web especializada Ecos del Balón explica perfectamente el concepto:

    «La frase, una de las más célebres del santoral de Johan, revelaba una parte de la naturaleza de ese Barça a menudo olvidada: su amor por el pase vertical. A aquel equipo le encantaba filtrar pelotas directas, tanto por tierra como por aire. Cuando Koeman agarraba el cuero, su primera reacción era mirar a Stoichkov en busca de su clásico envío de sesenta metros, quizás el más certero que hubo nunca. En el caso de Guardiola, el de Santpedor hallaba en Bakero su perfecto punto de apoyo entre líneas para avanzar. Cuando en 1993, Cruyff compró a Romario (un delantero centro), lo primero que le dijo a Pep fue que “mirara siempre al brasileño”. Por supuesto, estos pases estaban previstos en la pizarra mental de Cruyff, obedecían al juego posicional que estaba creando para el colectivo, pero también eran el reflejo de su sentir futbolístico, que no era otro que atacar sin descanso«.

    Frente al Real Madrid, el equipo mexicano supo como promover escenarios a partir de esa búsqueda del compañero más alejado, o si lo prefiere el lector, el más adelantado:

    Conclusión

    22 de septiembre. Quiero insistir en la fecha de llegada del argentino al club mexicano porque en menos de tres meses, y en plena competencia, La Volpe ha conseguido que su equipo haga propia la manera de interpretar el juego que defiende su entrenador. Lo ha conseguido en uno de los equipos más grandes de México, uno al que no se le permite experimentar porque «no hay tiempo y sólo vale ganar».

    El argentino asumió el reto y su equipo, como dije anteriormente, está en la final de su torneo doméstico. No hay lugar para las excusas, y ante una derrota frente al equipo más poderoso de Europa, La Volpe no se escondió y dijo «perdimos una gran oportunidad de hacer historia».

    El fútbol es un deporte fascinante porque aún cuando se cae derrotado hay muchas variables que pueden y deben ser estudiadas. Quienes creen que lo único que importa es el resultado limitan sus posibilidades de crecimiento, no en vano un resultado es indiscutible porque ya no puede hacerse nada al respecto. En cambio, todo lo referente a las formas, el contenido y las herramientas es cuando menos un terreno inmensamente desconocido, tierra fértil para el análisis y la comprensión.

    FOTO: AGENCIA EFE

  • Un partido para dudar

    Un partido para dudar

    Partidos como el que jugó el FC Barcelona ante el Borussia Mönchengladbach por la última fecha de la Liga de Campeones tienen trampa. Por más que los catalanes habían asegurado su clasificación como primeros de su grupo, el duelo podía servirle a algunos futbolistas que naturalmente no son titulares por diversos motivos.

    Los jugadores deben aprovechar estas oportunidades para hacer dudar al entrenador. Hay que convenir que apenas un solo partido no es suficiente para sacar conclusiones definitivas, entonces el objetivo, más que ganar minutos, es ganar la atención de los que toman las decisiones. Se puede perder el tren o comprar un poco de estabilidad; el futbolista tiene la obligación de identificar las oportunidades y sacar provecho de las mismas.

    Es por ello que más allá del triunfo ante los alemanes, Luis Enrique debe estar satisfecho por la actuación de algunos de sus dirigidos. La reacción de estos fomenta y alimenta la competencia en la plantilla, consolidando opciones y quien sabe si hasta redimiendo algunos casos que parecían perdidos. Enumeraré dos de ellos:

    1. André Gomes: El portugués cuajó una interesante actuación en el puesto de Sergio Busquets, confirmando que ante una posible baja del volante catalán, el ex Valencia puede jugar en esa posición. No quiere decir esto que Gomes sea el sustituto natural de Busquets porque ese sería un mensaje equivocado; sí va quedando la sensación de que el portugués puede ocupar ese rol con mejores prestaciones que Mascherano. Gomes no supera todavía de una fase de aprendizaje y conocimiento de sus compañeros y de la idea del equipo, pero partidos como el de hoy lo ayudarán a comprender que en Can Barça la pelota debe correr más que el jugador. Gomes no será nunca Busquets, pero nadie debe exigirle que lo intente.
    2. Aleix Vidal: Retomemos el argumento fundamental de estas líneas: un solo partido no es suficiente para medir a un futbolista, mucho menos uno en el que todo ya está definido. Sin embargo, no debe pasar por debajo de la mesa la buena actuación de Vidal, un lateral que ensanchó y alargó el campo de juego siempre en favor del equipo. Jordi Quixano, en una magnífica pieza titulada «El Barcelona encoge las alas», publicada en el diario El País, hacía siguiente diagnóstico: «No hay un lateral derecho específico… Ni tan siquiera hay extremos, figuras que definieron a Cruyff y a Guardiola como técnicos del Barça. Y eso se nota en el ataque azulgrana, que con el paso de los partidos ha encogido las alas«. A la distancia es imposible saber si la relación entre Luis Enrique y Vidal es tan complicada como algunos anuncian (a los entrenamientos del club no entra la prensa, y la misma prensa «especializada» ya sabemos de lo que es capaz…) pero tras el duelo europeo da la impresión de que Vidal es un futbolista muy válido para el Barcelona, y mucho más válido aún para este modelo del Barça que bien describe Quixano.

    Así como estos dos futbolistas jugaron para que el entrenador dude, Paco Alcácer no acierta en su intención de conseguir lo mismo. No pretendo medir el rendimiento de un delantero únicamente por los goles que convierta o erre, y es por ello que mi revisión pasa por las impresiones que deja el atacante cada vez que intenta asociarse con sus compañeros. En el caso del Alcácer, puede que sea la ausencia de minutos de juego, la ansiedad o cualquier otro factor imposible de identificar con claridad para aquellos que no estamos dentro de la dinámica del club catalán lo que atente en contra de su adaptación. Insisto, no es su ineficacia lo que debe ocupar la mente de Luis Enrique y su cuerpo técnico sino la falta de sintonía y de entendimiento notable con quienes se acercan a él. Es como si sus compañeros quisieran que el delantero juegue al ritmo del bolero y este sólo comprenda los tiempos del Rockabilly. Por ahora hablan en lenguas distintas.

    No debe existir mejor sensación para un entrenado que aquella que lo haga plantearse diferentes posibilidades al momento de planificar el próximo duelo. Gomes parece otorgarle esa posibilidad siempre que se piense en un descanso para Busquets, y en el caso de Vidal, Luis Enrique puede ganar un futbolista que va al espacio, que disfruta jugar pegado a la banda y que ofrece una variante distinta a las posibilidades natas de Sergi Roberto. Sólo el tiempo dirá si logran mantenerse y superarse, así como, en el caso de Alcácer, hacer olvidar que por ahora, lo suyo no es más que lo de Munir.

    Fotografía cortesía de Mundo Deportivo

  • Jugar con los pies

    Jugar con los pies

    En 1992, la International Board modificó el comportamiento de los arqueros en el fútbol, y con ello dio pie a que se agregara una nueva vuelta de tuerca a la concepción del fútbol.

    Aquel cambio que prohibió a los arqueros tomar el balón con la mano tras un pase deliberado de un compañero ,que no haya sido hecho con el muslo, cabeza, hombros o pecho, debía traer como consecuencia una evolución en la forma como se comprendía este juego.

    El gran escenario para mostrar aquella innovación fue el Mundial de USA 94. Si tomamos como referencia la competencia norteamericana estaríamos hablando de 22 años de vigencia. El juego debía cambiar para siempre pero algunos no se han dado cuenta de lo que esa revisión significó.

    La regla 12 de las leyes del juego, aquella que trata faltas e incorrecciones, establece lo siguiente:

    Se concederá un tiro libre indirecto al equipo adversario si un guardameta comete una de las siguientes cuatro infracciones dentro de su propia área penal:

    • Tarda más de seis segundos en poner el balón en juego después de haberlo controlado con sus manos.

    • Vuelve a tocar el balón con las manos después de haberlo puesto en juego y sin que cualquier otro jugador lo haya tocado.

    Toca el balón con las manos después de que un jugador de su equipo se lo haya cedido con el pie.

    • Toca el balón con las manos después de haberlo recibido directamente de un saque de banda lanzado por un compañero.

    A partir de esa decisión, los porteros de todos los equipos de fútbol del mundo, en cualquiera de los niveles y categorías, se vieron obligados a incorporar otra posibilidad a su proceso de toma de decisiones: había que identificar rápidamente de dónde y cómo partía el balón que estaba por llegar a sus dominios.

    Pero esta forma de interiorizar la regla es cuando menos reduccionista, ya que sus defensores parecen dedicarse exclusivamente a la llegada de la pelota y no a cómo, gracias a esa norma, el juego ganaba un aliado para su construcción, una que tomaba una nueva dimensión gracias a la imposibilidad del portero de retener el balón con sus manos para enfriar el partido.

    Revisemos la consecuencia del cambio reglamentario: el portero queda inhabilitado a tomar el balón con las manos tras un pase con el pie de alguno de sus compañeros, por ende, debe mejorar su interpretación de este deporte y cuando menos profundizar su juego a uno o dos toques, ya que en la mayoría de los casos, los delanteros rivales iban a ir «a por él» para explotar su debilidad, entendida esta como la falta de continuidad de su juego de pies.

    Contrario a lo que algún outsider podría suponer, en el fútbol, deporte jugado con los pies, existe un rol al que, aún a 24 años de la implantación de la regla y a 22 de su ejecución en el contexto de mayor exposición (Mundial de fútbol), se le libera de las responsabilidades de jugar con sus pies, siempre y cuando tenga buenas actuaciones con sus manos.

    Lejos de comprender las ventajas de que el portero se convirtiera en un socio más para elaborar y construir avances con sus pies, los grandes entrenadores y especialistas de la posición han dejado de lado esto para seguir entrenando al portero como un futbolista que no necesita más que saber despejar la pelota en momentos de apremio. No he encontrado una estadística fehaciente pero no debe extrañarnos que más del 80% de los rechaces de los arqueros caigan en la titularidad de jugadores rivales, o cuando menos, sean pelotas divididas.

    Estas líneas, lejos de descubrir el agua tibia, nacieron a partir del más reciente enfrentamiento entre el FC Barcelona y el Real Madrid, el pasado 3 de diciembre en el Camp Nou de Barcelona.

    Durante el duelo, y sin mayor justificación que un arrebato pasional, algún experto repitió que para él la misión fundamental de un portero es tapar con las manos, y que luego, si podía ejecutar correctamente acciones con sus pies, perfecto, pero primer debía saber atajar.

    Aquella afirmación carecía de argumentos. Cuando uno hace referencia a la alta competencia sabe que cada deportista, más allá de sus equivocaciones y las diferencias en sus respectivas aptitudes, está en condiciones de enfrentar los retos que trae consigo el más alto nivel; un arquero sabe tapar con las manos porque para ello ha entrenado toda su carrera, pero si a esa cualidad se le agrega la comprensión del juego, el equipo sumará posibilidades y respuestas a las emergencias que nacen en el juego y del juego.

    Por ello quise tomar como ejemplo al alemán Marc André Ter Stegen y su actuación en el mencionado encuentro. Cómo se observará en el video, el guardameta del club catalán supo ejercer las distintas obligaciones de su rol, que si a ver vamos, son las mismas que cualquier otro papel en el fútbol: defender y atacar. El #1 defendió con las manos y atacó con los pies:

    Queda claro que aprovechar el juego de pies del portero es agregarle variantes al juego del equipo. Pero debe explicarse que esto que debe entrenarse, únicamente encontrará el éxito si su práctica se realiza en contextos o ejercicios que simulen situaciones de juego.

    Los arqueros normalmente hacen entrenamientos diferenciados y alejados del resto de sus compañeros, pero para poder poner en práctica esto que aquí se menciona, hay que sumarlos a los ejercicios grupales. No en vano José Antonio Marina, filósofo español, afirma que «la práctica deliberada lo es todo«.

    Marc André Ter Stegen es uno de los tantos arqueros que siguen el camino que la regla les muestra, siguiendo las indicaciones de Marcelo Bielsa de «utilizar el reglamento para que el juego sea mejor«.

    Gianluigi Buffon, Claudio Bravo, Víctor Valdés, Andoni Zubizarreta, Petr Cech, Manuel Neuer, Diego López. Estos son apenas algunos de los nombres que pueden ser señalados como arqueros que no se limitan a tapar sino que comprenden el juego y lo interpretan tanto con sus manos como con sus pies. En Venezuela también han existido en los últimos años algunos exponentes de esta escuela, siendo José David Contreras el más reciente en ingresar a este grupo que comandaron Rafael Dudamel, Renny Vega y Leo Morales.

    Hay que insistir en algo: si el reglamento «obliga» a los guardametas a resolver una cantidad de situaciones con los pies, ¿por qué no aprovecharlo? Claro que no vale únicamente que el portero intervenga correctamente, sino que es necesario que todo el equipo adopte conductas que favorezcan la construcción del juego desde el puesto del arquero.

    Variantes hay muchas. No es obligatorio que se juegue en corto o en largo, sí que se haga según las posibilidades de su propio equipo. Es igual de positivo jugar como muestra el video de Ter Stegen a como interpretaba y ejecutaba Cech sus conexiones con Didier Drogba en el primer Chelsea de José Mourinho. Lo realmente diferencial es sacar provecho del reglamento y sumar opciones de construcción al equipo.

    Fotografía cortesía diario Marca

  • Pim Pam Pum: ataque vinotinto

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    Las horas previas al debut de Rafael Dudamel en las Eliminatorias Sudamericanas camino al Mundial Rusia 2018 puede que sean más largas y pesadas aún para quienes no vivimos la intimidad de la selección. Somos todos nosotros rehenes de la especulación, porque como resalta el periodista del diario Líder, Juan Sifontes Sousa, todos los entrenamientos en tierras colombianas han sido a puerta cerrada.

    Por ello, más que agregarle variantes a todas las suposiciones, lo mejor en estos casos es revisar el pasado reciente, a conciencia de que no éste condiciona el presente tanto como nuestra soberbia quisiera -mucho menos en contextos de selecciones nacionales en los que transcurren meses y meses entre presentaciones- y tampoco los protagonistas, aún cuando sean los mismos, tendrán reacciones idénticas a las de su última aparición. Pero vale la pena repasar ese tiempo anterior justamente para no caer en el juego que plantean las emociones y la publicidad, y dedicarnos exclusivamente al fútbol.

    Dudamel asumió la selección teniendo a la Copa América Centenario como primer gran escollo. Previo a la participación en el torneo continental, la selección jugó hasta cuatro partidos amistosos, en los que importaba tanto el descanso como el aprendizaje y posterior puesta en práctica de la idea. Cuando se habla de reposo aún hay quienes no comprenden la importancia de esa tregua y como una salida a un centro comercial o a caminar en la playa muchas veces es más importante que tensar la convivencia. En fin, que aquellos encuentros fueron tomados como lo que eran: episodios preparatorios.

    Aún en un mundo globalizado, el fútbol sudamericano se niega a comprender el valor del archivo estadístico; encontrar algunos números que dejan los partidos de los torneos Conmebol es harto complicado, y en algunos casos imposible. Aún así, el ejercicio que motivó estas líneas fue posible gracias a algunos archivos en la web y las estadísticas de la compañía rusa Instat.

    Ataque criollo

    Una de las conductas que se observan en los equipos de fútbol es cómo preparan la pérdida del balón: sus reacciones, posicionamiento, presión, su transición ataque-defensa, su repliegue y su reordenamiento. Pero para esta ocasión he preferido repasar cómo ataca el equipo de Dudamel tras recuperación de la pelota, teniendo en cuenta que en los últimos años, las versiones vinotinto han encontrado en las transiciones defensa-ataque su fortaleza ofensiva. No significa esto que los jugadores estén incapacitados de adaptarse a un ataque posicional, algo que demostraron en el juego inaugural de la Copa ante Jamaica, sino que es un simple reconocimiento a las cualidades del equipo.

    Lo primero a evaluar es la bendita estadística de la posesión del balón. Todos los entrenadores saben que la tenencia de la pelota no es más que una herramienta, pero ésta puede indicarnos algo más, y es cómo consigue sus opciones de gol cada equipo. Para nadie es un secreto que Pep Guardiola trabaja para que sus equipos se ordenen y desordenen a los rivales por medio de pases, mientras que los de Diego Simeone son equipos más reactivos, siempre dispuestos a correr una vez que recuperan la titularidad del balón.

    En el caso criollo, los cuatro partidos de la Copa Centenario dejaron los siguientes números en cuanto a la posesión:

    Jamaica 41% Venezuela 59%

    Uruguay 58% Venezuela 42%

    México 66% Venezuela 34%

    Argentina 60% Venezuela 40%

    Salvo contra los isleños, los venezolanos no dominaron jamás ese rubro, lo que no impidió su clasificación a cuartos de final del torneo continental, por lo que no sería injusto concluir que esta selección no se aleja de esas carreras que hemos visto en los últimos años.

    Ahora bien, repasemos los números de una buena parte de los ciclos de César Farías y Noel Sanvicente para tener una idea, sólo eso, de cómo se ha comportado el combinado nacional en este aspecto:

    1) Etapa Farías:

    Copa América 2011

    Venezuela 46% Ecuador 54%

    Paraguay 60% Venezuela 40%

    Chile 63% Venezuela 37%

    Paraguay 58% Venezuela 42%

    Perú 44% Venezuela 56%

    Eliminatorias al Mundial Brasil 2014

    Uruguay 53% Venezuela 47%

    Venezuela 35% Chile 65%

    Perú 63% Venezuela 37%

    Paraguay 45% Venezuela 55%

    Venezuela 51% Ecuador 49%

    Argentina 61% Venezuela 39%

    Venezuela 41% Colombia 59%

    Bolivia 57% Venezuela 43%

    Venezuela 62% Uru 38%

    Chile 63% Venezuela 37%

    Venezuela 65% Peru 35%

    Venezuela 65% Paraguay 35%

    2) Etapa Sanvicente

    Copa América Chile 2015

    Colombia 56% Venezuela 44%

    Perú 69% Venezuela 31%

    Brasil 58% Venezuela 42%

    Eliminatorias al Mundial Rusia 2018

    Venezuela 53% Paraguay 47%

    Brasil 62% Venezuela 38%

    Bolivia 71% Venezuela 29

    Venezuela 55% Ecuador 45%

    Perú 61% Venezuela 39%

    Venezuela 44% Chile 56%

    Como se puede concluir, los niveles de tenencia de la pelota no han sido determinantes en las presentaciones criollas, y si me apuran, diría que estos futbolistas, los que están y los que estuvieron, se sienten mucho más cómodos jugando ese juego de transiciones. Esta afirmación está basada en las actuaciones recientes, es decir, lo expuesto en la Copa América Centenario. Tras la revisión de los cuatro encuentros de la Vinotinto bajo el mando de Dudamel, hay algunas consideraciones que planteo antes de invitarlo a revisar los resúmenes videográficos, hechos para este trabajo, de los encuentros ante Uruguay, México y Argentina.

    • Distancia entre quien conduce y posibles receptores.
    • Distancia recorrida para llegar al área rival.
    • Lugar en donde mayoritariamente recupera la selección.
    • La pausa depende de Rincón y Figuera.
    • Cantidad de futbolistas que defienden en el área criolla.
    • Venezuela juega a esto porque sus atacantes disfrutan esas carreras, pero es un riesgo porque se asume que el origen de esas reacciones es tras la pérdida de la pelota de quien lleva la iniciativa.
    • Venezuela no se ordena a través del pase ni se preocupa por ser un bloque; se siente a gusto en las transiciones y los mano a mano.
    • Pelota al espacio para generar enfrentamientos 1×1. Con sus características y sus diferencias, Adalberto Peñaranda, Josef Martínez, Yeferson Soteldo, Rómulo Otero, Jhon Murillo, Juan Pablo Añor y Yonathan Del Valle son especialistas en esos mano a mano.
    • Cuando participa Añor el equipo muestra otra faceta sin abandonar totalmente las transiciones; es más rica su propuesta.
    • Siempre que se recupera la pelota se busca al más alejado, al compañero más lejano.

    Le pido tener en cuenta esas observaciones a la hora de revisar los videos. Los resúmenes tienen un tiempo de duración promedio de 5 minutos, una extensión necesaria para hacer válido el análisis y no pecar de hacer una selección interesada de jugadas.

    Para finalizar dejo una opinión muy personal: la táctica ante los Colombianos no debe ser muy distinta a lo mostrado en estos tres ejemplos. El equipo de José Pekerman buscará la iniciativa y el control de la pelota, y el combinado nacional puede aprovechar justamente esos desplazamientos del rival hacia el arco criollo para, una vez recuperada la pelota, atacar los espacios y provocar esos enfrentamientos mano a mano. Por ello me atrevo a pensar que los futbolistas más adelantados para esta ocasión serán Otero, Peñaranda, Martínez y Salomón Rondón.

    El jueves sabremos si todo este repaso sirvió para algo más que pelearle unos segundos a tanta banalidad que rodea al fútbol.

    Foto cortesía Reuters

  • El alley oop de Messi se entrena

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    Primer partido de la temporada y el Barcelona ya muestra algunas conductas que lo caracterizan. Está más que claro que bajo la tutela de Luis Enrique no se practica el juego de posición versión ortodoxa sino que al mismo se le han agregado variantes que enriquecen al equipo. Pero el ADN de los jugadores es como el de usted y el mío: innegable.

    En los primeros diez minutos del encuentro frente al Betis, Messi ensayó dos veces lo que Martí Perarnau bautizó como el «alley oop», jugada típicamente asociada al baloncesto pero que el argentino ha trasladado al fútbol. ¿Qué necesita esa maniobra para ser efectiva? Entre otras cosas respetar principios del juego de posición, idea que como cualquier otra necesita horas y horas de ensayo para asimilarla.

    Podemos repasar varios de ellos, expuestos por Dani Fernández en el mejor trabajo que conozca sobre esta forma de jugar:

    • Es fundamental dar amplitud para que aparezcan pasillos interiores (ya sea con extremos o con laterales)
    • La conducción permite atraer rivales provocando así la aparición de ‘hombres libres’.
    • La idea madre de todo es ir generando superioridades a la espalda de la línea que viene a apretar al poseedor de balón

    El mismo Fernández, citado por Enric Soriano, explicaba qué es un hombre libre:

    «Un jugador es hombre libre, cuando recibe balón, sin oposición de marca, y además dispone de mucho tiempo y espacio para generar nuevas cosas. El objetivo fundamental del juego de posición es encontrar un hombre libre a la espalda de la línea que presiona el balón».

    Observemos los alley oop de Messi durante los primeros minutos del partido frente al Betis, recordando que el primero de ellos provocó el primer tanto catalán:

    1

     

    2

    Tras revisar estos dos ejemplos, y valorar la visión panorámica del 10 y su genial recurso, queda claro que el equipo tiene variantes para que el rival no pueda reconocer con facilidad que se aproxima esa maniobra. En el primer ejemplo observamos como Denis Suárez y Alba atacan el área, uno por adentro y el otro por afuera; en el segundo, Suárez se queda de interior, casi al borde del área, mientras el lateral izquierdo hace la diagonal hacia el arco contrario. Con estas variantes, el oponente encontrará muy difícil identificar los movimientos previos al alley oop, más allá del recorte de Messi y su carrera hacia el centro.

    La mejor demostración de que esta maniobra se entrena, aunque nazca de las calidades de Messi, es que ante el conjunto andaluz tuvo a Denis como cómplice, un futbolista que apenas cuenta sus partidos en el Barcelona con los dedos de una mano. Normalmente quien ataca ese espacio es Neymar, como se demuestra en esta secuencia del 15 de febrero de 2015:

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    Con estas líneas no deseo más que recordar que a la inspiración y el talento del atleta hay que dotarlo de posibilidades, todas estas originadas en las interacciones con sus compañeros y las directrices del entrenador y su cuerpo técnico. Las sinergia que muchas veces señalamos como necesaria nace en el entrenamiento, por ello es que se hace imprescindible darle su verdadero valor y reconocerlo como el espacio propicio para crear un modelo de juego, desarrollarlo y mejorarlo. Nada de eso se consigue en las montañas, la playa ni trotando alrededor del campo. Es con la pelota y en contexto apropiado que el jugador estará en condiciones de identificar soluciones a las emergencias que plantea el juego, así como el entrenador poner en práctica todo aquello que potenciará el rendimiento de su equipo.

    Como el alley oop de Messi..

  • Numeraciones telefónicas

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    Ya sé que cansa el tema, pero más cansa la mentira.

    En todas y cada una de las transmisiones de fútbol por radio y/o televisión se hace referencia a ellas para que quien las pronuncia quede como un erudito ante la opinión pública, o por lo menos como alguien que identifica lo que los demás no vemos. Algunos dicen que sirve de referencia para saber cómo se para un equipo. Yo le creo a La Volpe y digo que no son más que una foto desde el helicóptero y nada tienen que ver con el desarrollo de un partido.

    Revisemos al FC Barcelona que jugó la vuelta de la Supercopa Española ante el Sevilla. La alineación del club catalán se nos presentó de la siguiente manera:

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    ¿Qué se concluye tras observar el gráfico? Que el módulo típico es el 1-4-3-3, una presentación que se hace obviando que Lionel Messi no se mueve exclusivamente como delantero; que Arda Turan no es delantero y que Munir, a pesar de ser punta, sale de la zona de definición constantemente para participar en la creación de la jugada. La deducción es que las numeraciones telefónicas no limitan el análisis, lo desechan. El fútbol es un juego dinámico, y es a través del movimiento que se puede intentar comprender, siempre que se acepte que cada manifestación es distinta a la anterior y a la que está por venir.

    Pasemos a la siguiente gráfica, propia del segundo minuto del encuentro:

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    ¿Qué observamos? La dinámica del partido, en la cual se debe tener en cuenta la oposición del rival, permite al Barça iniciar esa jugada como queda explicado en la gráfica, por lo que el hincha de las numeraciones telefónicas podría concluir que en ese momento los catalanes aplican una versión del 1-3-5-2. Una numeración que no explica nada si no se tiene en cuenta que quien se convirtió en tercer central es Busquets, o que la construcción del avance catalán involucra a todos sus futbolistas, quienes se encuentran en una extensión no mayor de 30-35 metros. Ojo, apenas dos minutos de juego han transcurrido y ya hay cambios visibles hasta para quienes observamos el partido por tv…

    La conexión de Busquets con Digne y posteriormente con Turan dejó la siguiente imagen:

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    Cuatro futbolistas  (Digne, Munir, Messi y Aleix Vidal) se visten de «delanteros» y uno (Turan) conduce. Lo escoltan dos escuderos (Suárez y Gomes) y quedan tres jugadores (Mascherano, Busquets y Umtiti) más retrasados. Siguiéndole el juego a quienes hablan y hablan de esas numeraciones, el Barcelona emplea en ese momento un 1-3-2-1-4. Cómo prueba el cronómetro de la transmisión del partido, los blaugrana, en apenas dos minutos de partido, modificaron su fotografía inicial en un par de ocasiones. La foto del helicóptero no sirvió de nada porque el partido no se juega con esas indicaciones sino desde la capacidad de adaptación de los futbolistas a lo que el encuentro les demande. Flexibilidad.

    Aviso al que desayuna tarde: todo esto se practica. El entrenamiento permite afirmar y reafirmar conceptos de juego, pero nunca a partir de esas numeraciones telefónicas sino desde las urgencias y los requerimientos del partido. Insisto: flexibilidad.

    ¿Flexibilidad? El futbolista, élite o amateur, jamás se mantiene estático en el lugar donde inició su accionar. De ser así no habría estrategia más sencilla que atacar los espacios que este deja libres.

    Podría continuar, pero creo que el punto ha quedado claro.

  • Apuntes del Pep Team (1)

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    Laterales y extremos: Laterales que varían sus recorridos según la jugada. Llegan al medio para ocupar posición de interiores o intercambiar ubicación con los extremos. Esos jugadores de banda ofrecen cada uno prestaciones distintas: Nolito con recorte y gol; Sterling largos recorridos y diagonal; Navas llegada hasta el fondo y centro; Sané potencia, disparo y centros. Ya en Múnich jugó hasta con tres a la misma vez, algo que puede repetirse en Manchester on el ingreso de Sané haciendo de Douglas Costa por el medio del campo.

    Portería: Por Claudio Bravo deben pagar lo que exija el Barcelona. Caballero es una opción de urgencia y como tal se comporta, no ordena a sus compañeros de zaga y se deja comer por los nervios. Joe Heart no cuenta. ¿Por qué Bravo? Porque juega al fútbol; ataja, ordena a sus compañeros, y juega al fútbol. Su conexión con Stones permitiría que la columna vertebral de los citizens sea cada vez más parecida al ideario de Pep.

    Fernandinho es el caso que por ahora más debe preocupar a Pep. No parece sentir la idea del catalán y se muestra incapaz de ejecutarla, aún cuando está acompañado por los laterales, Silva y De Bruyne, quien por cierto va ganando un protagonismo muy interesante por su capacidad de moverse en todo el frente de ataque. El eslabón más débil es el brasileño, y en el camino está la posibilidad de que Pep se dedique a él de la misma manera que hizo con Jérôme Boateng en Múnich, algo que dependerá de las capacidades del volante y su voluntad para aceptar una forma distinta de jugar.

    La primera misión, que se juegue con pasión, con «soul» va consolidándose. Para lo demás falta tiempo y se necesita paciencia.

    Fotografía: (uk.sports.yahoo.com)

  • Mis amigos argentinos caminan en la niebla

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    Mis amigos argentinos lo saben, no porque sean adivinos sino porque ellos, los pocos amigos que tengo, son ejemplares y muy capaces, tan así que desde hace muchos años vienen avisando sobre la catástrofe que están viviendo.

    El ser humano es, entre otras cosas, el cúmulo de complejos, aspiraciones, frustraciones, debilidades, demonios y odios. Aquellos que han trascendido y se convirtieron en modelos a seguir batallaron fuertemente con todo ese combo que menciono. No sé si vencieron; lo que me queda claro es que tuvieron el coraje de pelear hasta el último respiro.

    Mis amigos argentinos, a quienes no les conozco su tendencia política -no pregunto idioteces- sabían que entre la saliente y el llegante no habían mayores diferencias. Ella y él conocen el poder del fútbol y cómo utilizarlo a su favor. Ambos, torpes y soberbios, pensaron que todos son tontos. Pero no contaban con la astucia de mis amigos.

    Y es que mis amigos rechazaron al difunto cuando éste se inmiscuyó en el equipo de Perón, y con la misma fuerza combatieron la mentira del «Fútbol para todos» que ella, acompañada por el señor de los anillos y el creador de «Primo Camargo», se inventaron para modernizar la estafa. El show entretenía a todos, pero la plata era sólo para unos cuantos.

    Hoy, como para no perder la costumbre, mis amigos argentinos, inteligentes y excepcionales, desmontan la mentira del ex Boca Juniors y le muestran al mundo que él, al igual que ella y todos los que antes ocuparon la casa del poder, prostituyeron al deporte siempre en favor de sus números, económicos o de aceptación, que al fin y al cabo es la misma cosa.

    Ella tuvo angelitos como De Vido, Aníbal y  y todos los que ahora protagonizan los diarios e informativos: él, como no sabe hacer otra cosa que sus predecesores, suma a Marín y a Niembro. Mamita querida, pobre Eje del Mal, parecen monaguillos al lado de estos muchachos.

    En el camino vamos escuchando a los que hacen campañas en pro de incapaces militantes. A todas estas, ¿quién habla de fútbol?  Nadie, porque para hacerlo tendrían que rebatir a Marcelo, y eso no se hace discutiendo esquemas imaginarios de partidos que no existen; tampoco afirmando que son decisiones; ni mucho menos apelando a razones místicas que no existen. Si hasta el profe mediático se declaró apto para comandar la revolución. Pobre Dante, el desprecio por el juego y por la educación lo deben tener a mal traer en dónde quiera que esté.

    Mis amigos argentinos seguirán combatiendo en la neblina, sabedores de que la batalla está perdida, pero motivados, porque si ya todo está perdido, ¿que más queda que seguir arriesgando?

    Imagen encontrada en la web. Créditos a quien corresponda.

  • ¡Esto también es fútbol!

    ¡Esto también es fútbol!

    edgarmorin

    Me ordeno a través del pase, dicen los expertos, olvidando que aquella no es una conducta que tenga como único objetivo la consecución de ese ordenamiento posicional.

    Orden y equilibrio aparecen en el vocabulario futbolístico con la intención de explicar, o mejor dicho, convencer a la audiencia de que es posible mantenerlos dentro de la dinámica del juego, y los señala además, cual criminales en una fila de identificación, como los causantes de un resultado.

    Lo primero que hay que aceptar es que el fútbol es caos: juego para producir cuotas de desorden en el rival, que a la vez se traduce en espacios, y aprovecharlos con la intención de anotar más goles que el contrario. Entonces, juego para superar a un adversario y esto sólo es posible utilizando el engaño como arma principal: amago ir por acá cuando en realidad voy por allá.

    Ese caos que intento generar nace de un ordenamiento inicial, el cual podemos señalar como estrategia. Voy a hacer esto para producir aquello. Es fútbol, es vida. Pero una vez que genero lo que inicialmente buscaba, convivo con miles de factores que nada tienen que ver con ese orden o ese equilibrio que tanto señalan.

    Es muy sencillo de explicar, aún para alguien como quien escribe estas líneas. Si mi idea es atacar las bandas para ensanchar y alargar el campo y así aprovechar los espacios libres que se generen tras esos movimientos, es muy probable que no consiga mi objetivo tal cual lo tenía estipulado. ¿Por qué? Porque el rival juega, estorba, es oposición directa y tiene planes y objetivos distintos, aun cuando la meta sea la misma: anotar un gol más.

    Hace un mes tuve la oportunidad de observar el entrenamiento de un equipo europeo que marcha en la posición 12 de su campeonato. Aquella sesión fue todo lo contrario a lo que considero debe ser la preparación futbolística. Durante una hora y monedas, el equipo ensayaba la salida del balón desde su propia cancha hasta llegar, producto de varias combinaciones, al área rival. El ejercicio tenía una duración promedio de 30 a 45 segundos, similar al tiempo empleado por los protagonistas para recobrar lentamente el posicionamiento inicial.

    Luego de tres repeticiones, los titulares daban paso a los suplentes, algo que se repetía permanentemente. Tres intentos para un grupo y tres para otro. Lo que me sorprendió fue la ausencia de obstáculos o rivales en cada secuencia. Todos los ejercicios eran hechos con la intención de que el futbolista internalizara movimientos, los hiciera propios y así mantener el orden en el próximo partido. ¿Y el rival?

    Cuestionado por esa manera de prepararse, uno de los protagonistas confesó aburrirse en aquellas sesiones, pero que no podía insinuar su fastidio, ya que el entrenador insistía en ellas para que los futbolistas fueran capaces de parir su propio equilibrio. Nada más alejado de la verdad. No hay orden ni equilibrio que no tome en cuenta el contexto.

    Auxilio en la TGS

    La Teoría General de los Sistemas (TGS) acepta al ambiente como un elemento muy importante a considerar, ya que, como explican Marcelo Arnold y Francisco Osorio, «Nunca un sistema puede igualarse con el ambiente y seguir conservando su identidad como sistema. La única posibilidad de relación entre un sistema y su ambiente implica que el primero debe absorber selectivamente aspectos de éste«.

    Es decir, ese equipo de fútbol al que hacía referencia, entrenando como lo hace, obvia que su identidad, por más fuerte que sea, será influenciada y “adulterada” por el rival, el campo y miles de factores que conforman eso que conocemos como contexto y que poco o nada tienen que ver con nuestra voluntad.

    Revisemos que nos dice Edgar Morín, a través del Pensamiento Ecologizado, según publicación de “La Gazeta de Antropología”, en 1996, en la cual se analiza un trabajo de Morín y Ceruti, del año 1989:

    «El pensamiento ecologizado posee un aspecto ‘paradigmático’, pues rompe con el paradigma de la simplificación y disyunción, y requiere complejo de la auto-eco-organización… La auto-eco-organización propia de los seres vivos significa que la organización físico-cósmica del mundo exterior está inscrita en el interior de nuestra propia organización viviente«.

    En el mismo trabajo, y para no aburrir a quienes hayan llegado hasta este punto, Morín explica que «la autonomía de lo viviente, concebido como ser auto-eco-organizador, es inseparable de su dependencia«.

    Se me hace complicado pensar en equilibrio y orden cuando un ser vivo –todo equipo de fútbol es justamente eso- interactúa con tantos elementos externos, capacitados para modificar a ese organismo hasta convertirlo en un elemento propio de ese ecosistema. Y más difícil aún es imaginar que un equipo que únicamente considera su existencia al momento de establecer una estrategia la consiga.

    Todos en algún momento –yo el primero- hemos caído en la tentación de pensar que la estrategia debe ser una, inalterable e indiscutible, y que cuando ésta no se ejecuta correctamente es porque uno de los futbolistas no tomó decisiones correctas. La realidad, pensada desde la complejidad, el pensamiento ecologizado y otras herramientas, no sólo nos muestra que tan equivocados estamos, sino que nos aporta nuevas motivaciones para militar con mayor vehemencia en el camino de la duda y la misma complejidad.

    Que cada quien se asuma como lo que es: hijo de la duda o esclavo del reduccionismo.

  • A propósito de los ocho tantos del Bayern Munich: ¿goles o juego? ¡Juego y goles!

    Olvidemos los ocho goles convertidos al Hamburgo; no reparemos en los ocho puntos que los separan del Wolfsburgo, su más inmediato competidor. Observemos el juego del Bayern Munich, el equipo de Pep Guardiola, y preguntémonos si no vale la pena disfrutar con presentaciones como ésta.

    Tocan la pelota con el propósito de avanzar todos juntos y así facilitar la recuperación del balón cuando lo pierdan. Atacan mientras defienden y se defienden atacando. ¿Como lo consiguen? El equipo crece como conjunto y todos sus integrantes se sostienen entre ellos; robar la pelota al rival se intentará con muchos futbolistas en espacios reducidos, lo que obliga al contrario a apurarse, forzar su salida y tirar un pelotazo. Es una complicada red neuronal porque todos sus integrantes están interrelacionados, comunicados unos con otros, sin cortocircuitos, con una meta: ser un equipo. A partir de la consecución de ese primer objetivo podrán intentar alcanzar la meta más reconocible del deportista: triunfar.
    Recuperación de la pelota y elaboración de la avanzada a campo rival. Movimiento de Alaba (volante central) y Benatia (central), apoyados en Müller y Lewandoski:

    Post gol de Müller o cómo nace la segunda anotación: el equipo quiere crecer desde la anotación; sale a buscar al rival inmediatamente para mantener y aumentar el dominio del partido, no de la pelota. Controlan el partido porque llevan al Hamburgo hacia donde ellos quieren. Pierden la pelota -en este caso Robben- y el futbolista sigue jugando, no se permite perder el tiempo, lo que obliga al defensor de Hamburgo a rifar la pelota y ahí nace el segundo gol.

    Inicio del segundo tiempo y cuarto gol:  Hamburgo presiona en el centro del campo; Bayern no se desespera ni lanza un pelotazo, más bien, fiel a su estilo, juega un rondo pegado a la banda izquierda hasta que el balón llega a Gotze, una especie de jugador lejano, quien a su vez, y sin perder tiempo, cambia hasta Robben. El gol es una circunstancia porque depende de un buen remate y de la actuación del portero, pero la construcción de la jugada no es casual, es algo que se ensaya. No la jugada en sí sino la toma de decisiones y la búsqueda del compañero mejor marcado y menos complicado por el contrario.

    Al igual que cuando convirtieron el primer gol, el Bayern identifica ese pequeño bache que genera un tanto en contra para inmediatamente ir en búsqueda de un nuevo tanto. ¿Cómo? Construyendo juego por izquierda hasta que sea tiempo de girar hacia Robben y que este genere una explosión. El fuera de juego de Lewandoski evita un resultado perfecto a la estrategia muniquesa.


    La búsqueda de la excelencia. Entre Muller y Lewandoski pierden una pelota cercanos a la banda. Ya su equipo gana cuatro goles por cero pero aún así, ambos van en búsqueda del contrario como perros hambrientos, lo mismo que Alaba, unos segundos después, lo que dificulta el manejo de la pelota y la salida del Hamburgo y su consecuencia inmediata es la rápida recuperación del esférico. Amparados en la expresión aristotélica de que «somos lo que hacemos día a día; de modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito», el Bayern entiende que la única manera de preparar las grandes citas es manteniendo la competitividad y la intensidad en aquellas que parecieran no necesitar esas virtudes.

    Una vez arriba, en campo contrario, la presión alta es una conducta natural que, bien ensayada, no supone un mayor gasto energético que otras herramientas; no hay un mayor recorrido de kilómetros sino que hasta corren menos, siempre y cuando identifiquen cómo, cuándo y hacia dónde correr. Esta conducta obliga a que el equipo contrario rife el balón y lo envie hasta las inmediaciones de Neuer o lo deje a la buena de Dios en el centro del campo. En este último caso, observemos la manera elegida por los muniqueses de gestionar una avanzada al campo rival:

    Quinto y sexto gol, dos jugadas inmediatas, son una nueva muestra de que Guardiola y los suyos saben que la inmediata búsqueda del próximo tanto debe hacerse apenas el rival saca desde el centro del campo. No dan respiro, saben que no hay knock out en el fútbol y por ello hay que jugar los noventa minutos; van a rematar la partida, así el reloj no les ofrezca otras posibilidades.

    Entiendo que haya quienes se aburran escuchando a Beethoven o les fastidie una exposición de Dalí; de hecho ayer pude leer un tweet que proclamaba una estupidez como que la actuación del cuadro muniqués hace insípida a la Bundesliga. Este tipo de expresiones no es, a pesar de la soberbia de quienes la pronuncian, una muestra reflexiva que lleve a la discusión sobre formas y maneras de jugar este deporte; esa afirmación sencillamente deja en evidencia que el público, en su mayoría, no va a ver jugar sino que es hincha de la tabla de resultados y la de posiciones.

    Los goles condicionan a los noticiarios, pero el juego está para llenarnos la panza de fútbol. En sus manos está disfrutar el juego o ser esclavo de la mezquindad.