Categoría: Análisis

  • Fatiga Cognitiva

    En la columna anterior hacía referencia a lo mal estructurado que está el fútbol de primera división. La separación en apertura y clausura supone que entre cada competición exista un espacio para readaptarse a las conductas futbolísticas y, en el caso de los nuevos integrantes de un plantel, conocer las pautas estratégicas y desarrollar nuevas relaciones que les permitan sumarse a la dinámica del equipo. Mi principal argumento en contra del modelo criollo es que con tan pocos días de descanso se hace imposible liberar al jugador de la fatiga mental.

    Todo proceso cognitivo está relacionado con las tareas cerebrales. Entendamos esto como la actividad que nuestra mente lleva a cabo en momentos de aprendizaje, recepción de información y toma de decisiones. Si reconocemos que es imposible disociar los esfuerzos físicos de aquellos relacionados a la concentración, podremos entonces comprender que el descanso, la recuperación y la readaptación al trabajo no deben ser planificados únicamente bajo las pautas que marcan los GPS, pesos y/o velocímetros; hay que tomar en cuenta el desgaste que producen “los procesos emocionales o de estrés alto”.

    En una nota publicada el 06 de Enero en este diario y escrita por la periodista Jessica López, conocimos que el Deportivo Petare inició la primera fase de su pretemporada el día 16 de Diciembre, interrumpida únicamente por las celebraciones navideñas. Es decir, el futbolista no se «desconectó» del torneo anterior hasta el 23 de Diciembre, y se reintegró a los entrenamientos el 2 ó 3 de Enero. Tomo el ejemplo de la institución capitalina simplemente como referencia, ya que la gran mayoría de los planteles de primera división cumplen con un calendario similar.

    Rui Faría, preparador físico y mano derecha de José Mourinho nos explica por qué se necesita ese reposo: «Cuando hablamos de intensidad, hablamos de intensidad de concentración, porque jugar es fundamentalmente pensar y pensar exige concentración. Y si hablamos de un juego de calidad, hablamos de pensar teniendo en cuenta un referente colectivo – determinados principios de juego – y eso exige aún más concentración. No es de extrañar que la fatiga táctica (cognitiva) surja antes que la fatiga física».

    Para que nuestros equipos progresen en el concierto internacional y mejore el espectáculo hay que cuidar al futbolista haciendo buena la afirmación que los españoles Rosa Coba (Neuropsicóloga) y Francisco Cervera (entrenador y PF) utilizaron para titular su extraordinario libro: «Fútbol: jugador es lo importante«.

    Columna publicada en el diario Líder el jueves 09 de Diciembre de 2.014
    http://lider.cc/1gmmsdz

  • Imágenes del Juego de Posición II Parte

    Cinco imágenes más para continuar aprendiendo un poco sobre el juego de posición, mas aún cuando Dani Fernández (@DaFdez) me ha comentado que viene una segunda parte de su enorme artículo «El juego de posición» en la web de Martí Perarnau.

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    Cinco imágenes más para continuar aprendiendo un poco sobre el juego de posición, más aún cuando Dani Fernández (@DaFdez) me ha comentado que viene una segunda parte de su enorme artículo «El juego de posición» en la web de Martí Perarnau

  • Imágenes del Juego de Posición

    Veo un partido de fútbol y vuelvo a leer el extraordinario escrito de Dani Fernández para la web de Martí Perarnau acerca del juego de posición. En él, Dani explica los principios de esta forma de entender el juego y además entrega algunas formas de entrenarlo.

    Hoy, primer día del año 2.014, quise revisar aquel Athletic Club de BIlbao 2 – FC Barcelona 2 del 06 de Noviembre de 2.011 que se jugó bajo la lluvia en el desaparecido estadio de San Mamés, y que se convirtió en el primer enfrentamiento entre equipos conducidos por Marcelo Bielsa y Josep Guardiola. El encuentro tuvo mil cosas más interesantes que las fotos que voy a continuación usted podrá observar, pero la idea no es repasar aquel episodio en su totalidad – para ello le recomiendo la extraordinaria crónica del mismo Martí o buscar el partido completo en la web – sino tratar de comprender un poquito la complejidad que caracteriza al juego de posición.

    Al fin y al cabo, somos estudiantes todos, hijos de la duda…

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  • Armonía y equilibrio

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    Parece que hago referencia a dos conceptos totalmente distintos, pero revisando el siguiente link se confirma que ambos son nociones similares: http://www.wordreference.com/sinonimos/armon%C3%ADa. Incluso en el fútbol, cuando se menciona a uno u otro, se hace con la intención de mostrar lo que debería ser un equipo y cual es el camino correcto para lograrlo.

    Me atrevo a decir que la armonía se consigue cuando una serie de conductas individuales se unen para transformarse en una única pauta por un momento; un único momento que puede durar sólo un par de segundos, los necesarios para, en un partido de futbol, someter y vencer al rival.

    Carlo Ancelotti hace referencia al equilibrio y lo define como «atacar bien y defender bien«. Su jugador, el francés Raphael Varane, añade aún más claridad al asunto cuando explica que «el bloque defensivo no es una cosa sólo de los defensas, es de todo el equipo«. Me parece que el francés ofrece una mejor visión de lo que debe ser un equipo de futbol y de como éste, según el pensamiento complejo de Edgar Morín, es un fenómeno indivisible, es decir, el fútbol como actividad compleja no puede ser analizado como si se tratara de un puñado de manifestaciones aisladas, inconexas.

    Momento de recurrir al diccionario de la Real Academia Española y a una de sus definiciones de armonía: «conveniente proporción y correspondencia de una cosa con otras». ¿No es esto a lo que se refieren Ancelotti y Varane, cada uno con sus palabras? Creo que sí, que en este caso ese equilibrio que exige el entrenador o el compromiso que pide el defensor tienen que ver con la búsqueda desesperada de la transformación del Real Madrid en un equipo y no en un muestrario de talentosos solistas. ¿Lo conseguirán? Quien sabe, pero el proceso promete ser muy interesante.

  • Fútbol, cambios y matemáticas

    Sigo pensando en la frase del español José Ortega y Gasset: «yo soy yo y mis circunstancias».

    Nos enseñaron a sumar sin considerar nada más que la agrupación de figuras, pero no se dieron a la tarea de enseñarnos a pensar. En matemáticas 2 + 2 es 4 y no hay lugar para dudas, pero en la vida no es así, hay muchas más cosas que considerar que un simple resultado.

    Pongamos el caso del fútbol. A nuestro equipo, que juega de determinada manera, le sumamos el mejor jugador del momento. Ese futbolista – Lionel Messi por ejemplo – llega con sus características propias pero al sumarse a este nuevo equipo lo hace habiéndose despedido de lo que su equipo anterior le aportaba y por ende, deberá encontrar una nueva relación de convivencia con sus nuevos compañeros y con el colectivo que estos integran.

    Messi, para continuar con el ejemplo, debe encontrar el camino para que sus virtudes y sus errores se acoplen a la vida de ese grupo que ahora es su nuevo equipo. Su éxito dependerá obviamente de esa aclimatación a una nueva manera de vivir, o en este caso, de jugar. Hasta ahora todo bien, ¿no? ¡Pues no!

    Así como Messi individuo y futbolista debe acostumbrarse a este nuevo escenario, el equipo y cada uno de sus integrantes – como grupo y como individuos – pasarán por el mismo proceso que el recién llegado. A partir de la aparición de ese nuevo componente el conjunto no será el mismo nunca más, y los seres que lo componen serán mejores o peores, pero nunca iguales a su versión anterior.

    La conclusión, si es que la puedo llamar así, es que la suma de estos elementos sigue dando como resultado un cuerpo, un organismo vivo que sigue su evolución y su proceso de cambio. Ninguno de los protagonistas de esta metamorfósis perderá su individualidad mientras que una vez sumergidos en el proceso de integración, sumarán virtudes y apoyos que en la soledad de la individualidad no obtendrían jamás.

    Las matemáticas no mienten, pero su existencia no debe condicionar nuestra capacidad de pensar e ir más allá.

  • Veo el mar y pienso en futbol

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    ¿De qué sirve jugar sin tomar riesgos? Un partido dura apenas noventa minutos; no vale la pena vivirlo condicionado por las dudas que nos han transmitido nuestros antecesores, hay que hacerlo con las ganas de aquellos que saben que se vive una sola vez. ¿Acaso el temor nos protege? ¡Todo lo contrario! Dejar que sea el miedo quien determine nuestros comportamientos traerá consigo grandes derrotas. Puede que antes que ellas lleguen se logre uno que otro triunfo que tape el bosque y nos haga creer que con el temor como bandera podremos avanzar.

    Hay que estudiar al rival y las circunstancias para jugar. Atacar y defender, ambas facetas como una sola conducta: jugar. Ataco el ataque rival para luego atacar su arquería. Esa conducta puede voltearse: defiendo mi ataque para que no sufra mi equipo. Juego y más juego, nada de momentos desligados el uno del otro. Continuidad, como diría mi amigo Alex Couto Lago.

    Eso es el fútbol; olvidemos los resúmenes y observemos la totalidad del partido para entender que pasó aceptando que lo que puede pasar en la próxima ocasión tendrá rasgos similares con el pasado pero nunca será igual. Este juego tiene principio y fin únicas verdades absolutas que en él encontraremos – pero entre una y otra todo pasa y nada pasa; es historia y por eso existe pero también es futuro y por ello no es, o por lo menos no ha llegado a existir

    «Yo soy yo y mis circunstancias». Lo dijo Ortega y Gasset y mejor que no lo olvidemos jamás. Jugadores, entrenadores, cancha, pelota, intenciones, emociones, contexto y mil cosas más.

  • Vinotinto: siete fotos para un viernes de furia

    Ante Paraguay, la selección que dirige César Farías puede intentar reproducir conductas que ya mostró en su último partido ante Perú. Me refiero a comportamientos que pueden ser copiados y no a los resultados que estos produzcan porque prefiero creer que ellos, los resultados, dependen de mil factores que no controlamos. Es decir, se puede enfrentar el partido con la misma intención de dominar y protagonizar que ante los peruanos, pero el triunfo dependerá de muchos elementos más. Eso sí, debo aclarar que siento que protagonizando se puede acortar la carrera hacia la victoria.

    No voy a hablar sino de ubicación de jugadores. Esto lo hago sólo porque quienes seguramente estarán ante los paraguayos – Hernández; González, Vizcarrondo, Amorebieta y Rosales; Lucena; Otero, Orozco y Arango; Martínez y Aristeguieta – son futbolistas que ya han demostrado su capacidad para encarar un desafio en el rol de protagonistas principales. Son futbolistas que hacen que sucedan cosas; son justamente como impulsos eléctricos que activan una red neuronal.

    En fin, a ver si sirve de algo esto.

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  • Contraataque en código blaugrana

    Segundo gol del Barcelona ante el Valencia. Presiona Busquets con la ayuda «presencial» de Iniesta. Recuperación y contragolpe blaugrana. No leyó mal mi estimado lector: contragolpe blaugrana.

    Hay situaciones que parecen invocar al «Eje del mal«. Una de ellas es que un equipo provoque un contraataque, o contragolpe, como usted lo prefiera, cuando lo que deberíamos revisar es el porqué se produce esa reacción ofensiva y si quien la ejecuta la ha ocasionado, lo cual nos llevaría a una reflexión aún mayor que abarcaría adentrarnos en el modelo de juego. No nos olvidemos que en toda conducta hay algo de intencionalidad y también algo de espontaneidad, pero en el caso que nos ocupa, es harto conocido que el club catalán promueve una cantidad de comportamientos (presión, concentración, solidaridad, etc.) que buscan justamente generar desorientación en el rival para armar un contragolpe.

    Todo dependerá – alejándome ya del Barcelona y haciendo más global la afirmación – del lugar en donde se defienda, o mejor dicho, la zona en que se ataque al rival. Si mi equipo prefiere resguardarse cerca de su propia área, la reacción ofensiva tendrá mayores obstáculos en su camino por convertirse en sutuación de peligro por la longitud que debe recorrer el «ladrón del balón» para llegar al arco rival. Pero si por el contrario se apuesta a conquistar el terreno enemigo y no entregar la tierra ocupada, la presión organizada permitirá, una vez recuperada la pelota, estar más cerca de la meta: el gol.

    Contraatacar es una reacción, una de las tantas conductas que componen la complejidad del fútbol. Un equipo que diga que se dedicará a jugar solamente al contragolpe ignora las mil variantes de este deporte y se aproxima a su propio fracaso.

    En fin, estas dos fotografías del segundo gol del Barcelona hablan por si solas…

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  • Vinotinto: postales para la excursión en Chile

    El viernes 06 de septiembre la Vinotinto jugará su primera final en la ruta hacia el Mundial de Brasil 2.014. Es cierto que en este largo e inexplicable camino que son las eliminatorias sudamericanas – no me refiero a la cantidad de partidos sino a las dilatadas pausas entre fecha y fecha – cada encuentro debe jugarse como eso, como una final, pero si tenemos en cuenta que a la selección nacional apenas le restan tres enfrentamientos es entonces cuando se puede concluir, de manera poco original, que es ahora o nunca.

    La primera parada es en Santiago ante una selección chilena que supo modificar su hoja de ruta, desechando los cambios bruscos que pretendía la conducción de Claudio Borghi para así volver a las raíces que dejó el proceso Bielsa. Jorge Sampaoli ha encontrado un equipo con algo más de experiencia y con una variante que puede ser significativa: la presencia de Angelo Henríquez, un muy joven delantero, ficha del Manchester United, que a pesar de su inexperiencia, le ofrece a su selección una dinámica que «Chupete» no tiene. Es atrevido pensar en una selección chilena con Suazo en el banco pero Sampaoli no descarta ningún tipo de variantes, prueba de ello es el retorno a la selección de Jorge Valdivia y David Pizarro.

    En su última presentación, el equipo austral goleó seis goles por cero a un inocente Irak. La idea de esta entrega es mostrar algunas conductas de esa versión chilena, no sin antes recordar que Venezuela no es Irak, y que además, a pesar de lo que muchos creen, un partido amistoso, jugado hace ya casi tres semanas, poco puede influir en lo que será el encuentro oficial en Santiago. Con ello pretendo darle mucha importancia al momento de los jugadores, a las emociones y nervios que genera un partido como este en el que se puede definir el destino de Chile (si gana estará casi clasificado al mundial) o la supervivencia de la Vinotinto (una derrota nos condena mientras que un resultado positivo sería oxígeno para el próximo enfrentamiento ante Perú en Puerto La Cruz).

    En fin, son fotografías para tener una referencia, recordando que el fútbol, al igual que la vida, tiene millones de conductas que se alejan de la linealidad para convertirse en imprevistos.

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  • Cada momento es único; cada respuesta también

    Hay gente que desea saber como son los demás, pero cuando encuentran la puerta que los guíe hacia esa aventura, acceden condicionados por sus propios prejuicios. Luego, ante lo que les parece incómodo deciden abandonar el trayecto y no cumplen con la meta inicial: conocer. Eso sí, expresan juicios sin reparar en que no concluyeron el trayecto.

    Nos pasa lo mismo con el juego. Un equipo tendrá señales que lo identifiquen y otras que irán cambiando, mutando, evolucionando. No hay forma ni manera de que un equipo se comporte hoy igual que hace tres días o que las reacciones de sus jugadores, ante situaciones aparentemente similares, sean idénticas.

    Reitero, hay movimientos, conductas que definen a un colectivo, como por ejemplo la intensión de someter al rival a partir de una presión alta, pero esta no necesariamente producirá los mismos resultados ni siquiera en el mismo partido. Al minuto de juego puedo sorprender al lateral derecho rival porque no esperaba que lo fuesen a apretar tan cerca de su arco y como consecuencia de ello, perderá la pelota rápidamente, pero en la segunda ocasión en la que se enfrente a un escenario similar, ese jugador actuará o intentará responder de una forma distinta, por lo que el resultado de esa presión puede variar, o ser el mismo, pero en otra zona de la cancha. Lo dicho, cada conducta tendrá sus características propias y generará respuestas individuales y colectivas únicas, acorde al momento.

    El ser humano aprende o debería hacerlo a través de las experiencias, que no son sino las consecuencias de actos anteriores, entonces, si tomamos en cuenta esto, no sólo el resultado de la presión puede ser otro, sino que quizá esa conducta de atacar la defensa rival deba hacerse de distintas maneras y en otras zonas del campo.

    Nos empeñamos en querer trasladar la vida a los terrenos en los que nos sentimos cómodos, sin reparar en que ese aburguesamiento no es el aliado idóneo para llevar a cabo una reflexión; las cosas son como son y no como deseamos que sean. Siendo protagonistas podemos influir, pero cuando observamos manifestaciones extrañas, ajenas a nuestra ascendencia,  debemos hacer justamente eso, observar para aprehender y meditar desde un estadio de aceptación y no de reubicación según nuestra propia conveniencia.

    Todo, hasta la más perfecta calma, viene acompañada de enormes manifestaciones, cambios si así lo queremos llamar. De nosotros depende aceptar esa realidad o, en caso contrario, vivir dentro de burbujas de jabón que van sumando altura para que cuando revienten, nuestra caída sea aún más dolorosa.

    Disfrutemos el viaje…