Categoría: Copas internacionales

  • Convencerse de jugar

    Convencerse de jugar

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    La selección venezolana Sub-20 enfrenta su mayor reto hasta ahora: vencer a su similar de Argentina para clasificar al Hexagonal final. El duelo no es sencillo; a pesar del desastre que es hoy el fútbol argentino, sus jugadores están acostumbrados a competir desde edades muy tempranas, por lo que aun cuando el contexto conspire en su contra, son futbolistas que no dejan de combatir. Es un tema formativo que por estos lados no se entiende.

    Decía que el desafío es inmenso, pero no por ello imposible. Hay dos factores que deberían ayudar a los nuestros en esta misión: 1) el muy buen segundo tiempo ante Bolivia, en el que quedó demostrado que esta Vinotinto puede alternar con éxito los pases largos con las entregas cortas, siempre apoyándose en los constantes movimientos de sus jugadores; y 2) el regreso de Yangel Herrera y el orgullo herido de Yeferson Soteldo, que ya probó ser un elemento de mucha influencia. Pero un equipo es mucho más que la simple suma de sus partes, por lo que Rafael Dudamel y su cuerpo técnico deben elegir muy bien quienes entran hoy como titulares y para qué entran.

    En cuanto a la amenaza que representa esta Argentina y su ir de menos a más, no hay duda que quienes han competido encuentran en la calidad de sus rivales una motivación inmensa. El deportista está consciente de la trascendencia que puede adquirir un victoria ante uno de los etiquetados como favoritos.

    ¿Cual es la vía? No hay una sola, pero sin duda alguna esa alternancia entre el juego asociativo y la búsqueda en largo de los delanteros es quizá el paso más importante porque permite no ser previsible. Venezuela ha demostrado durante el torneo posibilidades de llevarlo a cabo, por lo que Dudamel no estaría pidiéndole a sus dirigidos algo que no se ha entrenado. ¿El estado del terreno afecta? Sí, pero no vale sumar obstáculos, hay que superarlos, y este equipo demostró ante Bolivia que sabe hacerlo. Es cuestión de creer, de convencerse de jugar.

    Fotografía cortesía http://www.cooperativa.cl/ y Agencia EFE

  • Nueva correspondencia de un náugrafo en The Tactical Room

    Nueva correspondencia de un náugrafo en The Tactical Room

    En este caso se comunican Stan Getz, uno de los solista blancos de jazz más importantes, Pep Guardiola, los Sex Pistols y algún consejo de Friedrich Nietzsche. Todo para recordarnos que lo que intentemos debe ser único, caótico e irrepetible.

    Se puede comprar en http://www.martiperarnau.com/tienda/

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  • Numeraciones telefónicas

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    Ya sé que cansa el tema, pero más cansa la mentira.

    En todas y cada una de las transmisiones de fútbol por radio y/o televisión se hace referencia a ellas para que quien las pronuncia quede como un erudito ante la opinión pública, o por lo menos como alguien que identifica lo que los demás no vemos. Algunos dicen que sirve de referencia para saber cómo se para un equipo. Yo le creo a La Volpe y digo que no son más que una foto desde el helicóptero y nada tienen que ver con el desarrollo de un partido.

    Revisemos al FC Barcelona que jugó la vuelta de la Supercopa Española ante el Sevilla. La alineación del club catalán se nos presentó de la siguiente manera:

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    ¿Qué se concluye tras observar el gráfico? Que el módulo típico es el 1-4-3-3, una presentación que se hace obviando que Lionel Messi no se mueve exclusivamente como delantero; que Arda Turan no es delantero y que Munir, a pesar de ser punta, sale de la zona de definición constantemente para participar en la creación de la jugada. La deducción es que las numeraciones telefónicas no limitan el análisis, lo desechan. El fútbol es un juego dinámico, y es a través del movimiento que se puede intentar comprender, siempre que se acepte que cada manifestación es distinta a la anterior y a la que está por venir.

    Pasemos a la siguiente gráfica, propia del segundo minuto del encuentro:

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    ¿Qué observamos? La dinámica del partido, en la cual se debe tener en cuenta la oposición del rival, permite al Barça iniciar esa jugada como queda explicado en la gráfica, por lo que el hincha de las numeraciones telefónicas podría concluir que en ese momento los catalanes aplican una versión del 1-3-5-2. Una numeración que no explica nada si no se tiene en cuenta que quien se convirtió en tercer central es Busquets, o que la construcción del avance catalán involucra a todos sus futbolistas, quienes se encuentran en una extensión no mayor de 30-35 metros. Ojo, apenas dos minutos de juego han transcurrido y ya hay cambios visibles hasta para quienes observamos el partido por tv…

    La conexión de Busquets con Digne y posteriormente con Turan dejó la siguiente imagen:

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    Cuatro futbolistas  (Digne, Munir, Messi y Aleix Vidal) se visten de «delanteros» y uno (Turan) conduce. Lo escoltan dos escuderos (Suárez y Gomes) y quedan tres jugadores (Mascherano, Busquets y Umtiti) más retrasados. Siguiéndole el juego a quienes hablan y hablan de esas numeraciones, el Barcelona emplea en ese momento un 1-3-2-1-4. Cómo prueba el cronómetro de la transmisión del partido, los blaugrana, en apenas dos minutos de partido, modificaron su fotografía inicial en un par de ocasiones. La foto del helicóptero no sirvió de nada porque el partido no se juega con esas indicaciones sino desde la capacidad de adaptación de los futbolistas a lo que el encuentro les demande. Flexibilidad.

    Aviso al que desayuna tarde: todo esto se practica. El entrenamiento permite afirmar y reafirmar conceptos de juego, pero nunca a partir de esas numeraciones telefónicas sino desde las urgencias y los requerimientos del partido. Insisto: flexibilidad.

    ¿Flexibilidad? El futbolista, élite o amateur, jamás se mantiene estático en el lugar donde inició su accionar. De ser así no habría estrategia más sencilla que atacar los espacios que este deja libres.

    Podría continuar, pero creo que el punto ha quedado claro.

  • A propósito de los ocho tantos del Bayern Munich: ¿goles o juego? ¡Juego y goles!

    Olvidemos los ocho goles convertidos al Hamburgo; no reparemos en los ocho puntos que los separan del Wolfsburgo, su más inmediato competidor. Observemos el juego del Bayern Munich, el equipo de Pep Guardiola, y preguntémonos si no vale la pena disfrutar con presentaciones como ésta.

    Tocan la pelota con el propósito de avanzar todos juntos y así facilitar la recuperación del balón cuando lo pierdan. Atacan mientras defienden y se defienden atacando. ¿Como lo consiguen? El equipo crece como conjunto y todos sus integrantes se sostienen entre ellos; robar la pelota al rival se intentará con muchos futbolistas en espacios reducidos, lo que obliga al contrario a apurarse, forzar su salida y tirar un pelotazo. Es una complicada red neuronal porque todos sus integrantes están interrelacionados, comunicados unos con otros, sin cortocircuitos, con una meta: ser un equipo. A partir de la consecución de ese primer objetivo podrán intentar alcanzar la meta más reconocible del deportista: triunfar.
    Recuperación de la pelota y elaboración de la avanzada a campo rival. Movimiento de Alaba (volante central) y Benatia (central), apoyados en Müller y Lewandoski:

    Post gol de Müller o cómo nace la segunda anotación: el equipo quiere crecer desde la anotación; sale a buscar al rival inmediatamente para mantener y aumentar el dominio del partido, no de la pelota. Controlan el partido porque llevan al Hamburgo hacia donde ellos quieren. Pierden la pelota -en este caso Robben- y el futbolista sigue jugando, no se permite perder el tiempo, lo que obliga al defensor de Hamburgo a rifar la pelota y ahí nace el segundo gol.

    Inicio del segundo tiempo y cuarto gol:  Hamburgo presiona en el centro del campo; Bayern no se desespera ni lanza un pelotazo, más bien, fiel a su estilo, juega un rondo pegado a la banda izquierda hasta que el balón llega a Gotze, una especie de jugador lejano, quien a su vez, y sin perder tiempo, cambia hasta Robben. El gol es una circunstancia porque depende de un buen remate y de la actuación del portero, pero la construcción de la jugada no es casual, es algo que se ensaya. No la jugada en sí sino la toma de decisiones y la búsqueda del compañero mejor marcado y menos complicado por el contrario.

    Al igual que cuando convirtieron el primer gol, el Bayern identifica ese pequeño bache que genera un tanto en contra para inmediatamente ir en búsqueda de un nuevo tanto. ¿Cómo? Construyendo juego por izquierda hasta que sea tiempo de girar hacia Robben y que este genere una explosión. El fuera de juego de Lewandoski evita un resultado perfecto a la estrategia muniquesa.


    La búsqueda de la excelencia. Entre Muller y Lewandoski pierden una pelota cercanos a la banda. Ya su equipo gana cuatro goles por cero pero aún así, ambos van en búsqueda del contrario como perros hambrientos, lo mismo que Alaba, unos segundos después, lo que dificulta el manejo de la pelota y la salida del Hamburgo y su consecuencia inmediata es la rápida recuperación del esférico. Amparados en la expresión aristotélica de que «somos lo que hacemos día a día; de modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito», el Bayern entiende que la única manera de preparar las grandes citas es manteniendo la competitividad y la intensidad en aquellas que parecieran no necesitar esas virtudes.

    Una vez arriba, en campo contrario, la presión alta es una conducta natural que, bien ensayada, no supone un mayor gasto energético que otras herramientas; no hay un mayor recorrido de kilómetros sino que hasta corren menos, siempre y cuando identifiquen cómo, cuándo y hacia dónde correr. Esta conducta obliga a que el equipo contrario rife el balón y lo envie hasta las inmediaciones de Neuer o lo deje a la buena de Dios en el centro del campo. En este último caso, observemos la manera elegida por los muniqueses de gestionar una avanzada al campo rival:

    Quinto y sexto gol, dos jugadas inmediatas, son una nueva muestra de que Guardiola y los suyos saben que la inmediata búsqueda del próximo tanto debe hacerse apenas el rival saca desde el centro del campo. No dan respiro, saben que no hay knock out en el fútbol y por ello hay que jugar los noventa minutos; van a rematar la partida, así el reloj no les ofrezca otras posibilidades.

    Entiendo que haya quienes se aburran escuchando a Beethoven o les fastidie una exposición de Dalí; de hecho ayer pude leer un tweet que proclamaba una estupidez como que la actuación del cuadro muniqués hace insípida a la Bundesliga. Este tipo de expresiones no es, a pesar de la soberbia de quienes la pronuncian, una muestra reflexiva que lleve a la discusión sobre formas y maneras de jugar este deporte; esa afirmación sencillamente deja en evidencia que el público, en su mayoría, no va a ver jugar sino que es hincha de la tabla de resultados y la de posiciones.

    Los goles condicionan a los noticiarios, pero el juego está para llenarnos la panza de fútbol. En sus manos está disfrutar el juego o ser esclavo de la mezquindad.

  • Copa Sudamericana: Venezuela sigue improvisando

    Cuatro equipos venezolanos participaron en la primera fase de la Copa Sudamericana. Tres de ellos (Trujillanos, Deportivo Anzoátegui y Deportivo La Guaira) cayeron eliminados ante equipos de poca historia – no quiere decir que los criollos sí posean el prestigio internacional que le falta a sus victimarios – mientras que Caracas FC logró pasar de ronda. La ausencia de renombre de los clubes extranjeros, sumado a la incapacidad de los clubes venezolanos para plasmar el tan cacareado progreso de nuestro balompié debe llevarnos a una profunda reflexión, no con la meta de conseguir una verdad absoluta que explique tantos años de fracasos, sino que nos capacite y nos de fuerza en la búsqueda de soluciones.

    Nada de lo que se lea a continuación constituye soluciones inmediatas. El único propósito de este ejercicio es iniciar un período de reflexión y hacerle caso a Dante Panzeri cuando dijo que «Yo no pretendo arreglar el fútbol ni el país ni el mundo. Sólo pretendo que, los que mandan y están para eso, intenten arreglarlos. Y, si no quieren arreglarlos, o no saben o no pueden, me conformo con que se sepa que yo no estoy desarreglado ni doy mi conformismo ni resignación a ese desarreglo«.

    El calendario

    El Torneo Apertura venezolano comenzó el sábado 09 de agosto. Hasta el momento en que escribo estas líneas, el campeonato lleva tres jornadas. El fin de semana del 30 y 31 de Agosto se jugará apenas la cuarta jornada. Esto a pesar de que la gran mayoría de los equipos que hacen vida en la primera división comienzan sus pretemporadas en la primera quincena de junio, lo que supone que para el inicio de la competencia hayan podido completar casi dos meses de preparación.

    Como en nuestro torneo es posible el adelanto o la postergación de encuentros, repasemos individualmente los casos de los equipos venezolanos que clasificaron a la Copa Sudamericana y comparemos su actualidad competitiva con la de sus rivales.

    1) Deportivo La Guaira: ha participado en tres duelos, lo que lo convierte en el único representante criollo en la Copa Sudamericana en haber disputado todos sus encuentros de la liga doméstica. En esos partidos, el equipo dirigido por Leonardo González y Pedro Vera ha obtenido una victoria, un empate y una derrota para un total de cuatro puntos. Ha convertido cinco goles y ha recibido la misma cantidad y se encuentra en la séptima casilla de la tabla de posiciones. Su rival en el torneo continental fue Atlético Nacional. El equipo colombiano ha jugado seis encuentros en el torneo colombiano, con una cosecha nada positiva de un triunfo, tres empates y dos derrotas. Esos seis puntos lo tienen en la posición once y ha convertido nueve goles mientras que ha permitido 6 tantos. Pero además, el equipo de Juan Carlos Osorio ha estado participando en la Copa Colombia; su primer encuentro fue el 29 de junio, y hasta la fecha ha jugado, contando ese primer partido, nueve encuentros, lo que nos lleva a concluir que el equipo colombiano tiene 15 partidos oficiales (sin contar Copa Sudamericana) en el segundo semestre de 2014. Una ventaja clara sobre el equipo del estado Vargas.

    2) Caracas: ha jugado dos partidos del Apertura, con una victoria y una derrota. Suma tres goles a favor y dos en contra. Pospuso el encuentro de la segunda fecha y adelantó el de la tercera, por lo que le queda un duelo por jugar para equipararse con sus rivales domésticos. Su contrincante fue el equipo peruano Inti Gas, equipo que hasta el momento lleva jugados catorce partidos del Torneo Apertura de aquel país. Ya sin oportunidades de pelear el título, el equipo peruano enfrentará el último duelo de la competición este domingo. Reitero las cifras: Caracas tiene dos encuentros domésticos mientras que Inti Gas catorce.

    3) Deportivo Anzoátegui: también ha tenido dos apariciones en el Apertura. El saldo es similar al del Caracas: una victoria y una derrota con tres goles a favor y tres en contra. Su rival fue la Universidad Católica de Ecuador. El torneo regular ecuatoriano reanudó sus actividades el cuatro de julio y terminó el tres de agosto. Esas tres fechas le sirvieron al equipo «católico» para clasificar a la segunda ronda, en la que hoy llevan disputados dos encuentros. En este caso no hay tanta diferencia con el equipo criollo, aunque si se puede hablar de tiempos competitivos, ya que los ecuatorianos tienen un mes más de competición encima que los venezolanos.

    4) Trujillanos: apenas ha jugado un partido del Apertura y uno de Copa Venezuela. En ambos casos demostró algo de fortaleza anímica ya que tuvo que remontar marcadores adversos para conseguir la victoria. Su rival fue Independiente Del Valle, otro conjunto meridional. Su recorrido fue casi idéntico al de la Católica, ya que a los tres encuentros finales del torneo regular ecuatoriano le suma dos en la segunda ronda.

    Como podemos observar, el factor calendario coloca en una posición de ventaja a los equipos colombianos, ecuatorianos y peruanos sobre los venezolanos. Tanto en cantidad de partidos como en calidad de los mismos, los criollos partían con ciertas limitaciones.

    Las estadísticas

    El fútbol es un juego que rara vez puede ser explicado a través de fríos números. Pero dentro de ese enorme abanico de cifras, hay una que otra estadística que bien vale repasar y analizar. No para encontrar verdades absolutas – no me cansaré de afirmar que esta no es la intención ni la motivación de este trabajo – sino para sumar elementos que nos ayuden a comprender el pasado reciente.

    Una de esas estadísticas es la de disparos al arco. No disparos puros y simples, sino aquellos que signifiquen una verdadera ocasión de peligro. A continuación, y según datos oficiales de CONMEBOL en su centro de estadísticas, los shoot de los criollos por partido, cifras que no contemplan los goles:

    1) Deportivo La Guaira: en el partido de ida, celebrado en Caracas, el equipo criollo no disparó bajo los tres palos, mientras que en el de vuelta, en Colombia, fueron dos los disparos.

    2) Caracas: un disparo bajo los tres palos en el encuentro de ida y tres en el de vuelta.

    3) Deportivo Anzoátegui: envió cinco lanzamientos bajo los tres palos en la ida, mientras que en la vuelta apenas consiguió enviar dos.

    4) Trujillanos: el equipo de Valera envió dos disparos bajo los tres palos en la ida y tres en la vuelta.

    Debo explicar la razón por la que elijo los shoot al arco y no todos los intentos. ¿Cuantas veces hemos hablado de ineficacia para justificar una derrota? Si usted me lo permite, para señalar a la suerte o a la ausencia de puntería como responsables de un resultado adverso hay que primero generar muchas ocasiones de gol. Ahí sí se puede pensar en los imponderables como causales de una derrota. Pero si un equipo inquieta únicamente cuatro veces al portero rival, el problema no es la eficacia sino el juego. El juego es justamente lo que le falla a los equipos venezolanos en estas competencias internacionales.

    ¿Qué quiero decir con que falla el juego? Una de las razones de ser de este deporte es la búsqueda de espacios. ¿Para qué se buscan esas zonas de terreno inhabitadas? Para que el futbolista pueda convertirse en receptor de la pelota, en distracción para el rival, o simplemente, en ocupante de una zona que permitirá la desocupación de otras. ¿Qué se necesita para encontrar esos espacios? Dinámica y más dinámica. Saber correr. Correr sin pelota. Pensar. Ejecutar después de pensar. Engañar. Simular. Anticipar.

    Eso es el juego. Si recibo el balón y mis compañeros se están moviendo permanentemente, los espacios aparecerán para enviarles la pelota, para que yo intente una jugada individual, o simplemente para intentar el disparo o el shoot. Es obvio que no todos esos intentos llegarán a incomodar al portero rival, pero mientras más veces lo intente, mayores serán las posibilidades de generar ocasiones reales de gol. ¿Se puede entrenar la efectividad? No y mil veces no. Lo que sí se practica son las distintas maneras de llegar a la portería rival, pero en cada entrenamiento falta, entre algunas otras variantes, la oposición del rival y la incapacidad humana de repetir conductas.

    Repasando lo que se necesita para generar espacios, llegamos a un concepto de difícil explicación y casi imposible medición: la intensidad.

    Intensidad

    Gracias a Rafael Pol, preparador físico del FC Barcelona, muchos pudimos conocer la frase que adorna una de las paredes del complejo del club América de Méjico: «Los entrenamientos deben ser como los partidos. De lo contrario los partidos se vuelven entrenamientos«.

    Cuando hablamos de esa preparación del futbolista, muchos recorren el camino de separar en facetas lo que realmente nadie puede disociar. Se habla de tareas físicas, tácticas, psicológicas, emocionales, técnicas y demás, cuando en realidad, lo que se busca en un entrenamiento es dotar al futbolista de la mayor cantidad de respuestas posibles para afrontar las interrogantes que hay en el juego. Esto con la condición de saber que es un juego de jugadores y que a medida que por cada enigma resuelto aparecen cien más, lo que se traduce en la imposibilidad de controlar totalmente este deporte.

    Ahora bien, cuando hablamos de intensidad lo primero que viene a la mente es ¿con qué se come eso? Y es que a pesar de que muchos quieran explicar ese concepto a través de kilómetros recorridos, pulsaciones, calorías o pases, no existe una fórmula científica o matemática que se explique lo que esta palabra implica. A todos esos datos que se acumulan en los pesos, los GPS y las calculadoras les falta, para acercarse a la realidad, el gasto que implica la concentración y los distintos grados de ésta que existen. Además, cada jugador vive las pautas de entrenamiento de manera muy particular, por lo que dar una definición de intensidad es atrevido, por no decir más.

    Por ello cobra validez la frase que daba inicio a esta última parte de esta descarga – llamar a estas letras análisis es cuando menos soberbio y pretencioso de mi parte. Una de las claves para el fracaso de nuestros equipos en competiciones internacionales puede estar en los entrenamientos, su grado de complejidad y la implicación del futbolista en las tareas. Pero también podemos encontrar algunos déficit en el descanso del deportista, su alimentación y su combate contra la fatiga cognitiva.

    Lejos de pretender encontrar una verdad absoluta, lo que debemos hacer todos aquellos que hacemos vida en el fútbol venezolano es reflexionar, revisar estos y los miles de elementos más que componen a esta actividad y que han llevado a que el tránsito por las competencias internacionales sea tan incómodo como imposible. Eso sí, para poder avanzar apenas un par de pasos, debemos partir de la certeza de que no hay certezas y que cada caso es un mundo en sí mismo. Las posibles explicaciones que justifiquen una decepción no necesariamente tendrán el mismo efecto en otras muestras.

    El camino es largo, pero lo será aún más si seguimos ignorando las señales de alarma que cada seis meses alumbran las canchas criollas.

  • Los primeros 16 días de Brasil 2014

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    Decidí escribir tres párrafos diarios durante el Mundial. No tengo explicación alguna del por qué tres y no más. Sólo sé que le pedí permiso a Martí Perarnau y a Rafa León para publicar lo que surgiera en su web, http://www.martiperarnau.com, mi lugar favorito de todo esto que conocemos como internet.

    Pasados los primeros 16 días sólo quedan 16 selecciones y las otras 16 están o van camino a casa. Tampoco me di cuenta que llegado a este punto los números de días, equipos y decepciones iban a coincidir. Y tampoco sé porque he decidido subir esta primera parte en formato .pdf al blog. Sólo puedo decir que he disfrutado mucho y que lo que viene, sea lo que sea, me emociona aún más. Y que mucho le agradezco a Alejandro Dolina porque dijo, en una charla, que hay que aprender a trabajar con ideas malas…

    En el siguiente link están:

    https://mega.co.nz/#!yJAlFJaZ!UubMem3IkDEEUlH8O-HHh1mrw_s9gSOfGUG2EAO0NfU

    Salud

  • Hablemos de Bielsa

    De manera sorprendente ha empezado a correr un rumor que involucraría a Marcelo Bielsa en unas conversaciones con la FVF para convertirse en el próximo seleccionador nacional. Permítame dudar, y para ello expresaré dos razones que según mi criterio no serían las únicas pero sí las de mayor importancia.

    La primera de ellas tiene que ver con el carácter del ex seleccionador de Argentina y Chile. Hombre de proyectos, su llegada a un club o selección viene acompañada por el compromiso innegociable por parte de la dirigencia local de llevar a cabo modificaciones profundas en las estructuras de la institución que va a dirigir. Puede que el esquema de selecciones menores no sufra tanto aunque en nuestro caso seguramente ese sería un tema de suma importancia para el “Loco”.

    Bielsa se ha caracterizado además por su injerencia en la planificación y diseño de las ciudades deportivas, de esto dan fe y gracias clubes como Atlas de México, Vélez de Argentina y la misma selección chilena. Esta vocación chocaría violentamente con la realidad de los equipos venezolanos y con el modus operandi de una federación que está más cera de culpar a los marcianos que a su propia incapacidad por el inconcluso CAR.

    Por otro lado, Bielsa asiste cada fin de semana a la mayor cantidad posible de partidos de la liga local, algo que en Venezuela sería cuando menos una utopía, dada la incapacidad de la dirigencia para producir un calendario en el que cada juego se realice a un horario distinto, y ni hablar del problema de los vuelos nacionales, situación que probablemente evitaría que el rosarino pueda cumplir con esa meta. Todo esto se constituiría en la primera razón por la que no creo posible que el argentino acepte trabajar con la FVF.

    El segundo argumento es casi más importante que el primero y tiene que ver con la relación entre César Farías y Rafael Esquivel. El jefe está muy contento con el trabajo de su empleado; confía en que episodios como el protagonizado en la última rueda de prensa serán cada vez más esporádicos y está seguro de que con los jóvenes valores se logrará el sueño mundialista que hoy parece algo distante. Sabe que el de Güiria no goza del cariño popular pero para ello cuenta con el apoyo vitalicio de muchos que olvidan que el fútbol es un juego que se decide en el campo y no en clases de inglés, prácticas estas que alejarían aún más al argentino de ese futuro que muchos dicen ver.

    Columna publicada en el diario Líder el jueves 19 de septiembre de 2.013

  • Hacer propio el camino

    No hay una sola manera de jugar al fútbol y mucho menos una única forma de observar este juego. Panzeri lo dejaba claro cuando explicaba que hay tantas visiones del fútbol como espectadores, por ello es que sorprende que algunos quieran vender sus verdades como conceptos absolutos e irrenunciables. Que Brasil no enamore con su juego no invalida sus intentos, y por ello estamos obligados a entender antes que rechazar.

    Puede que sean eso, absolutos e irrenunciables, lo que no se traduce en verdades ni en fórmulas mágicas. Son simplemente formas de observar un juego que tiene más dudas que certezas. Bielsa piensa en el juego de una manera y ella es su verdad, no la única certeza de este juego.

    Hoy, partiendo de eso que acabo de expresar, me declaro admirador de todo aquel que expresa su opinión y la hace suya; de toda persona que antes de repetir sin meditar prefiere reflexionar y entregar sus propios conceptos. Pero más que nada, respeto muchísimo a quienes ven el juego antes que el nuevo tweet del estadista de turno.

    Desde el FC Barcelona presentan su metodología como la propia, no como la mejor sino como la forma de trabajar que a ellos les funciona. Así debe ser en todos los equipos y en todas las visiones de este juego: anteponer la reflexión y la claridad de conceptos, moldearlos según el contexto y ser fieles a ellos. Copiar por copiar es tan útil como desmerecer una propuesta basados en el criterio de otros.

    No hay expertos. Hay quienes expresan su opinión y quienes repiten como loros. Todos tenemos la posibilidad de escuchar, así como de pensar. En el camino cometeremos errores, pero esas equivocaciones valdrán «su peso en oro» si son obra de la reflexión y la puesta en escena de esas consideraciones.