Categoría: El camino

  • Apuntes post Uruguay

    – El fútbol carece de lógica, o por lo menos de la lógica que todos suponen posee. Estos pintorescos personajes no sólo no entienden de fútbol – que simplemente se trata de entender que el pasado no se repite y que solamente somos analistas de los tiempos anteriores y observadores de lo que está ocurriendo – sino que además son unos ignorantes con pretensiones.

    – Heráclito expresaba hace demasiado tiempo aquello de que podemos bañarnos en el mismo río pero nunca en las mismas aguas. Juanma Lillo me decía hace un mes que además, en cada intento por entrar en esas aguas, tampoco somos nosotros los mismos que antes. La vida es cambio, dinámica, modificaciones, caos. En fin, lo que hoy sirve sólo sirve de guía, no de referencia.

    – El partido ante Bolivia se jugó pensando en Bolivia. Más allá del resultado, no se entiende que los supuestos analistas sigan creyendo que lo hecho en la tarde boliviana serviría de guía para la noche bolivarense. Son capaces de estimular un discurso que ignora lo expuesto en el segundo punto de estos apuntes pero además, asumen que no existe el cansancio o que el rival de turno es similar al anterior.

    – Venezuela duda – me refiero a la alineación –  y eso se nota con la designación de Frank Feltscher como titular. No es un buen o mal jugador, simplemente es como todo futbolista: necesita del colectivo y de la idoneidad del modelo de juego para poder brillar. Anoche, frente a un equipo charrúa que pocas veces dejó espacios en su retaguardia, la titularidad del jugador del Grasshopper no se entendió, pero aún más notoria fue su larga permanencia en el terreno de juego.

    – Es aquí donde Farías ha debido leer mejor el partido y hacer una modificación en el primer tiempo. La admiración por otros procederes – entrenadores o modelos de juego – de nada sirve si no se copia lo mejor de ellos. Ya lo decía Pep Guardiola que todos somos un poquito ladrones de las iniciativas ajenas.

    – Uruguay, contrario a lo que los mal llamados expertos anunciaban no salió a comerse el partido. Hizo gala de su veteranía y llevó a Venezuela al terreno que más le convenía: el de la lucha. Antes del gol era un partido mal jugado por ambos, con demasiadas impresiciones y con un irrespeto total y declarado por el centro del campo. No pudieron Rincón y Lucena bajar una pelota, inyectar pausa y hacerle sentir al rival que quienes mandaban eran ellos. Se jugó a lo que quiso Uruguay antes y después del gol.

    – Hago referencia a la etapa posterior al gol de Cavani y es que el partido fue otro a partir de esa anotación. El equipo de Tabárez cedió intencionalmente la pelota y una amplia porción del campo de juego con la intención de jugar a lo que mejor se le da: el contragolpe. No es la selección charrúa un equipo que pueda superar el rival a partir de la posesión de la pelota. De hecho, con la inclusión de «Cebolla» Rodríguez por la izquiera y de Gastón Ramírez por derecha, su propuesta pasa por defender bien cerca de su propia área – que no adentro – y una vez recuperado el balón, armar cortas y violentas secuencias ofensivas. ¿Les suena conocido?

    – Es que no es muy distinto lo planteado por Uruguay a lo que normalmente hace la Vinotinto. Esta es la idea de Farías y ya a estas alturas no vale la pena cuestionarla sino tratar de enriquecerla.

    – Pero en ese proceso de sumar opciones a la idea madre, sorprendió la conformación del banco de suplentes. Hagamos un repaso de la situación: Uruguay replegado ante una Vinotinto que ocupaba el campo rival pero que no tenía pase, no poseía la claridad necesaria para meter alguna pelota de gol. Ante eso, y salvando las dos primeras modificaciones hechas por Farías, la selección no tenía un jugador con esas características en el banco de suplentes. Él decidió la salida de la convocatoria de jugadores con más cerebro que músculo y al final, más allá del aporte y las ganas de Richard Blanco, sus virtudes no podían tener la misma influencia que las de un Josef Martínez, Rómulo Otero o Anyelo Peña, futbolistas acostumbrados a buscar ese último pase.

    – Una nota para Tomás Rincón: el discruso bélico del cuerpo técnico no puede ser tomado literalmente. Es un jugador con una importancia incuantificable en este equipo y debe reflexionar acerca de sus acciones. Siempre ha sido ejemplo de voluntad, garra y lucha, pero debe servirle lo sucedido anoche para que de una vez por todas aprenda a controlar sus velocidades. Me refiero a un jugador sin igual en nuestro país y futuro capitán de la selección, pero sus reiteradas ausencias por sanción en nada benefician al grupo.

    – Más allá del discurso victimista y poco autocrítico de Farías, acá no se ha perdido nada ni se necesitan soluciones dramáticas. Lo que si es obligatorio de cara a los próximos y vitales partidos es que se enriquezca el modelo de juego y a la hora de conformar el banco de suplentes se piense en todos los escenarios posibles. No sirve para un carajo tener tres delanteros como variantes si no hay jugadores que puedan surtirlos de pelotas. Repasemos la actuación de Muslera y comprenderemos lo dicho. Se perdió un partido, pero no caigamos en la bipolaridad que propone el DT con sus dichos y pensemos en el futuro, ese que todavía puede ser brillante.

    – Nunca pido nada porque ya con su lectura estoy en deuda, pero en esta ocasión quiero hacerlo: no se puede dudar jamás del compromiso y la entrega de estos futbolistas. Ganen o pierdan, han dado un ejemplo extraordinario que bien valdría copiarlo en otros ámbitos de la vida.

  • Momento de subirse al tren

    Es el momento de aferrarse a lo conocido y no hay mayor sensación de confianza que aquella que nace de estar bien acompañado. No son tiempos para discutir la idea o de abrirle la puerta a las dudas. Ante Uruguay, con el objetivo final cada vez más cerca, no valen los experimentos sino todo lo contrario: volver a las fuentes.

    La Vinotinto de Farías es un equipo de transiciones rápidas, casi relampagueantes. Se sabe muy capaz con el balón en los pies pero se declara fiel representante de la juventud que recién comienza a manejar autos: rápida y furiosa. Así juega y así vive; no hay tiempo para términos medios ni para matices.

    Esa manera de jugar – de vivir más que de morir – afronta su más dura prueba el martes ante la selección charrúa, hoy menos rápida pero siempre furiosa. Con el once de gala – salvo Amorebieta por razones futbolísticas – el grupo que comanda Farías ha decidido entrar en la recta final asumiendo su papel de retador animado por su irreverencia y voluntad de torcer el rumbo de la historia. Sólo el tiempo dirá si lo consiguen, pero ante semejante posibilidad, no hay nada mejor que iniciar el recorrido con la gente que genera mayor confianza: los suyos. Decisión valiente y de mucho riesgo, pero decisión al fin y para ello están los DT. Cómo dice Martí Peranau «los resultados jamás te dan ni quitan la razón. Te dan títulos o victorias, pero nunca la razón, que no forma parte del resultado deportivo».

    El camino es la recompensa, pero la sensación de pagar el boleto a Brasil vale más que una simple estadística

  • El descanso del guerrero

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    – No fue un partido vistoso pero si uno bien jugado. Cada uno de los problemas que se plantearon tuvieron soluciones vinotinto. La selección corrió, supo cuando presionar, como despertarse después de unos minutos finales del primer tiempo en donde parecía caerse de sueño, y sobre todo, la selección supo jugar para ganar. Los siete disparos al arco así lo certfican.

    – No es sencillo jugar en La Paz, y menos si el campo no es campo sino pista de cross country. Aún así, los mejores pasajes de la Vinotinto llegaron cuando apareció la pausa; cuando en vez de correr se pensó y entonces se ensayaron variantes a la verticalidad mostrada durante el primer tiempo. Tomás Rincón y Juan Arango fueron los baluartes de ese cambio.

    – No me malinterprete: durante pasajes del primer tiempo la selección supo sacar provecho a esa endemoniada velocidad que caracteriza a Josef Martínez y a Richard Blanco. Pero la «ausencia» futbolística de César González trajo como consecuencia que todo se hiciese a 100km/h, incluso cuando Arango asumía labores de conducción.

    – Por ello, cuando en el inicio del segundo tiempo apareció, de manos de Tomás Rincón el segundo de más tan necesario para llenar de dudas al rival, fue que vimos a la mejor versión de la Vinotinto. Fue un equipo que varió el ritmo y tuvo la posibilidad de liquidar el partido, sólo que en esta ocasión nos hizo falta la eficacia que en otros partidos nos ha acompañado.

    – Bolivia no fue un rival sencillo ni un equipo sin alma. Tiene jugadores que parecen alejados de la élite pero que en un partido como el de hoy están dispuestos a disimular esas limitaciones a base de orgullo y amor propio. Y eso fue el conjunto de Azkargorta, un grupo de voluntariosos que chocaron permanentemente con esas incapacidades que todos conocemos pero que no son suficientes para destruir la ilusión boliviana. Tiene mucho trabajo por delante el sentrenador español, pero da la impresión de que si se lo permiten, puede armar una selección que le permitiría a Bolivia volver a ser competitiva.

    – En la previa publicada el miércoles hablaba de la importancia, en un partido como este, de jugadores que saben ir al espacio, cualidades que poseen Richard Blanco y Josef Martínez. En el global, el ex Caracas tuvo menor influencia en el juego y por ello sorprendió que fuese Blanco y no él quien abandonase el terreno de juego en favor de un inédito Evelio Hernández.

    – Renny Vega. Siempre Renny Vega. Para lo bueno y para lo malo está el aragüeño. Era un partido correcto el suyo, con algun grado de influencia en la tranquilidad que llegó a vivir la selección en el segundo tiempo, hasta que en la jugada del empate su salida en falso lo dejó expuesto hasta quien sabe cuando . Hay errores graves en el marcaje de ese saque de esquina, así como que nadie fue a pelearle la posición al jugador boliviano que se encargó de tapar la visión del portero, pero con Renny pasa lo mismo que con muchos arqueros: rápidamente olvidamos sus aciertos, mientras que sus errores quedan grabados en la memoria colectiva. Además, pareció pesarle la escasez de partidos en el semestre.

    – Buena presentación de Gabriel Cichero, y a partir de esta afirmación se plantea la interrogante acerca de su futuro inmediato en la selección: ¿lateral o central? Cada opción trae consigo un par de consecuencias, pero como cada partido es una historia diferente se puede retrasar la decisión hasta que realmente sea necesario tomarla.

    – La Vinotinto inicia su retorno a casa para enfrentarse a la siempre complicada selección uruguaya con la convicción de que el camino recorrido entrega una sensación de tranquilidad que no se conocía. No hay suspendidos y por ahora no hay lesionados, pero la mejor noticia es que la selección se trae consigo un botín que vale más que el punto conseguido en La Paz: la certeza de que su juego fue superior al resultado. Como buen gladiador, el equipo descansará pensando no en la batalla disputada sino en la que está por llegar, en la que más allá de las verdades estadísticas, un resultado positivo puede pagar algo más que la cuota inicial del pasaje a Brasil.

    Foto cortesía de http://www.ultimasnoticias.com.ve

  • Escenario Vinotinto

    – No ha existido en la historia una victoria que haya estado alejada del riesgo. Para ganar se precisa tomar decisiones y cuando se advierta que alguna de ellas aparece como atrevida sólo hay que examinar la fe que se tiene en ella y a partir de ahí adoptarla o no. La ubicación de Seijas como lateral es una de esas manifestaciones a las que el sentido común se opone – yo el primero – pero bien vale la pena recordar que sin riesgos no hay mundial.

    – Alineación confirmada con la ausencia de Oswaldo Vizcarrondo como situación más llamativa, tanto que en Venezuela se ha escuchado el suspiro de alivio boliviano, pero ojo, no debemos olvidar que a pesar del irregular año de Perozo, hay pocos jugadores que conocen el modelo de juego de esta selección como el hasta los momentos jugador del Deportivo Táchira. Que se confíe el rival es una buena señal.

    – El término «equilibrio» en el fútbol es usado de manera muy superficial. A pesar de su manoseo, conseguir esa situación es muy difícil por lo que este juego es: uno de oposición directa, es decir, se depende tanto del rival como de las intenciones propias. La posición de Seijas le abre la puerta a la titularidad de Agnel Flores, no para «equilibrar» sino para compensar, ayudar y hasta colaborar.

    – Se habla de defender, lo que para muchos «especialistas» significa regalar pelota y espacio al rival mientras que nos «amontonamos» al borde del área para dificultar el tránsito del oponente. Permítame proponerle algo: pensemos que defender es el conjunto de acciones en las que  nuestro equipo intentará robarle la pelota al contrario para así armar secuencias ofensivas. En esta definición se destaca la voluntad de recuperación para atacar, no sólo para evitar.

    – Es necesario que la inteligencia de Josef Martínez aparezca en toda su dimensión para que el ex Caracas FC decida correctamente la longitud de sus desplazamientos. No debe correr 60 metros permanentemente sino hacerlo cuado sea necesario.

    – Aristeguieta llamará la atención de dos de los tres centrales. ¿Cuales? Dependerá de la zona que el delantero del Nantes ocupe. En muchas ocasiones se panteará un solitario 2×1, y es ahí donde Josef debe entender su condición de acompañante/solución. De ser así, el camino se ve claro a pesar de ser largo y con obstáculos.

    – La importancia de Renny Vega no se limita a sus capacidades como arquero sino que hay que sumar sus cualidades de jugador de fútbol. Discutido por muchos, no ha existido en nuestro medio un portero que lea mejor los partidos que el aragüeño. Se equivoca muchas veces pero ello no disminuye su confianza ni condiciona sus virtudes. Hoy todos esperan sus atajadas, pero ojo con su juego de pies, de ahí puede nacer el pago inicial del boleto a Brasil

  • Estrenando hogar

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    «Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo…. del miedo al cambio». Octavio Paz

    Este es el primer post en este nuevo hogar. Es la continuación del camino pero ahora con nueva ropa. Nada variará, o quizás si, quien sabe, el futuro es lo que Joe Strummer siempre decía: incierto.

    ¿Por qué cambiar? Porque está en nuestra naturaleza. Sin modificaciones – grandes o pequeñas – no se podría explicar el caos, y para mi el caos es vital. Duda y caos son los ingredientes para mantener las ganas de vivir, y como la vida la entiendo como ese constante caminar, pues listo, esa mezcla de incertidumbre y vorágine producen el combustible necesario para seguir viajando.

    ¿A donde? No hay destino predeterminado. James Murphy de LCD Soundsystem se empeñaba en cantar esa hermosa frase que decía «when the trip and the plan come apart in your hands» (cuando el viaje y el plan se desmoronan en tus manos) y yo la he convertido en una especie de disparador que justifica todo lo que sucede. No quiero decir que no planifico o que mi existencia está a la deriva, pero si que desde hace un tiempo me he desprendido de las ataduras convencionales para darle paso a la emocion y la incertidumbre que caracterizan a la vida, al camino.

    En fin, el camino es desconocido y hacía falta cambiar el traje para poder continuar su recorrido.