Categoría: Fútbol Internacional

  • El Balón de Oro

    “Basta escuchar algún comentario futbolístico entre aficionados o en los medios para darse cuenta de lo difícil que es sustraerse a la fascinación del <síndrome del goleador>, síndrome que entronca con la cultura del héroe individualista y con el repetido argumento de las películas: chico-bueno-mata-a-los-malos, salva-el-mundo y se-queda-con-la-chica”.

    Gracias al magnífico libro “Fútbol: el jugador es lo importante” de Rosa Coba y Francisco Cervera, me he topado con esta afirmación de José Monzó, defensor del pensamiento sistémico; ese que según www.iasvirtual.net puede definirse como “la actitud del ser humano que se basa en la percepción del mundo real en términos de totalidades para su análisis, comprensión y accionar, a diferencia del método científico, que sólo percibe partes de éste y de manera inconexa”. No se preocupe; sí estoy hablando de fútbol como a continuación pruebo.

    El fútbol es una “dinámica” colectiva. Se enfrentan dos conjuntos integrados por once jugadores titulares y algunos suplentes que solucionen las interrogantes que sus compañeros no resolvieron. Cada integrante de esa comunidad – las familias se reconocen por los lazos consanguíneos y en los deportes unen los colores – depende de las asociaciones que hagan posible esa conexión. Entonces, ¿cómo es posible premiar individualmente a un futbolista? Me parece que hacerlo es un acto de negación para con la naturaleza de este juego.

    Mi intención, lejos de unirme al disgusto de algunos por los resultados de la elección o de otros por la unión entre FIFA y la revista France Football, es recordar lo que realmente importa: el juego. Por ello debemos tener presente que para que el delantero convierta un gol tienen que producirse una serie de pautas que posibiliten que éste, en condiciones ideales de tiempo y espacio, reciba la pelota. Eso se entrena en la semana (táctica), pero no invalida la influencia del rival y de mil imponderables más que convierten al fútbol en una manifestación compleja.

    Vuelvo al libro al que hacía mención. Sus autores reflexionan y dejan esta enorme enseñanza: “las propiedades de un sistema (complejo) emergen de la interacción dinámica de sus partes, no de sus acciones tomadas independientemente”. El “mejor jugador del mundo” es tal gracias a sus cualidades, el contexto donde las desarrolla y los jugadores que junto con él forman una sociedad. Aun no ha nacido un futbolista que por sí sólo sea más fuerte que el equipo. No hay balón de oro que contradiga esa afirmación.

    Columna publicada en el diario Líder el jueves 23 de Enero de 2.014

  • El recorrido del Tata Martino en Can Barça

    Es mucho lo que hay que analizar en estos primeros meses del Tata Martino al mando del F. C. Barcelona. Cuando solo queda una fecha para llegar a la mitad del calendario, es necesario rescatar los puntos positivos de una gestión que ha hecho mucho para mantener el equilibrio en esa inmensa cristalería que es el club catalán. No ha sido un camino sencillo para el entrenador rosarino, y en ese andar hay una cantidad de decisiones que hablan bien de su gestión.

    • Recuperación de Alexis Sánchez

    El chileno es un jugador muy particular: talentoso como muy pocos –el mote de jugadorazo le cabe perfectamente– y capaz de hacer fácil lo difícil y difícil lo fácil. Tiene velocidad e inteligencia para comprender qué precisa el equipo de él en cada momento del partido, pero como cualquier atleta necesita sentirse cómodo y querido para mostrar su mejor faceta. Alexis disfruta cada minuto de su estadía en el Barça, pero en sus dos primeros años parecía ser un futbolista que no encontraba paz para ser él mismo, dejando de lado las cualidades que lo hicieron acreedor de ser justamente jugador del F. C. Barcelona. Martino parece haber tomado como propio aquel consejo de Julio Velasco, entrenador de voley, a Pep Guardiola: “Es falso que todos los integrantes de un plantel tienen que ser tratados de la misma manera”. Falta ver cómo se comportará cuando regrese Messi, pero la vuelta del chileno es una de las virtudes de la conducción del rosarino.

    • Alex Song

    Futbolista talentoso y voluntarioso, el camerunés fue, en mi opinión, el jugador que peor imagen ofreció en el ejercicio anterior. Hoy no quedan dudas de cuánto le afectó la confusión vivida el año anterior por los temas de salud de Tito Vilanova y el caos que se vivió a partir de la ausencia del entrenador. No es Keita, pero es que Keita tampoco es Song. Cada jugador es un mundo lleno de vitudes y defectos, y cada uno de ellos entregará al colectivo lo que el colectivo le permita. Por ello quiero hacer énfasis en lo vivido la temporada anterior para tratar de comprender que mucho más no podía hacer el exjugador Arsenal. No es central, no es Busquets; simplemente es Song, y mucho puede aportar.

    • Gestión de los minutos

    Cada entrenador tiene jugadores en los que deposita toda su confianza, por ello se habla en muchas ocasiones de un once tipo, y es muy posible que Martino tenga en mente eso que se conoce como once de gala para los partidos definitorios. Pero hasta el momento, el preparador argentino ha conseguido algo que faltó la temporada anterior, me refiero al reparto del tiempo de juego. Este es un factor vital, y si bien puede que haya diferencias entre cómo lo hizo Guardiola y como lo está haciendo Martino, lo importante es que la plantilla va a llegar a los meses decisivos con juego, kilómetros recorridos y conocimiento de sociedades. No hay que olvidar que el año anterior hubo que contar con Bartra frente al Bayern sin que el jugador hubiese tenido mayor participación los meses previos. Hasta este momento, con las diferencias normales, cada jugador de la plantilla ha sido parte fundamental del recorrido colectivo. En el Extra #08 del Club Perarnau, Martí Perarnau hacía un estudio exhaustivo acerca de la gestión de los minutos del Barça de Tito y como ello afectó al equipo en la recta final de la temporada 2012-2013.

    • Montoya, Bartra y Sergi Roberto ya son jugadores realmente de la primera plantilla y su entrada, más allá de sus cualidades y errores propios, no produce terror en el equipo

    Esto bien puede ser una continuación del ejemplo anterior, pero magnificado, es decir: los tres son futbolistas jóvenes, de la cantera, y gracias a los minutos y la competencia se han convertido en opciones y soluciones, dejando atrás el rol de alternativas obligadas que tanto daño les hizo. Hoy cualquiera de ellos es un futbolista válido y con posibilidades de ser titular –sobre todo en el caso de Bartra–.

    • Recuperación de herramientas que habían sido dejadas de lado: cambios de frente, presión alta

    Aquel Barça de Guardiola era un equipo que aplastaba a sus rivales principalmente porque tenía la capacidad de entender el juego. En Rafa Márquez y Gerard Piqué tenía a dos defensores centrales comprometidos con la salida limpia del balón, seguro, pero también era en ellos en quien reposaba la posibilidad de enviar un largo cambio de frente para sorprender al rival. A mi gusto, aquellos largos pelotazos diagonales del mexicano eran una obra de arte que se complementaba de manera excelsa con el juego limpio, corto y veloz del equipo. Esta cualidad se perdió en el tiempo y es un logro de Martino recobrarla, aunque no creo que la prensa de siempre entienda la necesidad de esta variante. En el caso de la presión rápida e inmediata que aparecía como consecuencia de la pérdida del balón, hay señales de que se va recuperando, el problema es que aún no se convierte en costumbre y parece que ello va a llevar más tiempo y mayor compromiso de los futbolistas.

    • Manejo del caso Neymar

    Muchos recién descubren al exjugador del Santos, por lo que bien vale recordar que antes de llegar al Barça había salido campeón de la Copa de Brasil, campeón de Copa Libertadores y campeón con de la Copa Confederaciones con Brasil. Es un jugador fantástico que todavía está en fase de aprendizaje, pero que a pesar de ello ya marca grandes diferencias con respecto a otros grandes futbolistas. Martino usó todo el manual de enseñanzas que adquirió como jugador y no cayó en el juego de la prensa. Le permitió al brasileño ganarse su espacio en el equipo sin mayor presión que la de cualquier futbolista que desea ser titular en su club. Hoy nadie discute al ’11′ y solo queda imaginar lo que una sociedad Messi-Neymar puede lograr cuando ambos coincidan en el terreno de juego, claro está, en plena capacidad de sus condiciones.

    • Messi: acá hay un entrenador que manda y decide quien juega, quien descansa y de qué se juega

    No hay mayor tranquilidad para un futbolista que reconocer en su entrenador a alguien que toma decisiones sin que le tiemble el pulso. Ya después habrá espacio para discutir las consecuencias de las mismas, pero la autoridad se ejerce y eso ha hecho el técnico argentino con Messi. Con apenas días de haber llegado al club, Martino tomó la decisión, en un par de partidos, de que el ’10′ abandonase el campo antes de finalizar el encuentro, en contraposición a aquella costumbre de que jugara todos los minutos de todos los partidos. Además, cuando así lo creyó conveniente, el delantero comenzó un encuentro desde el banco de suplentes. Martino no llegó a hacer amigos sino a gestionar un equipo de fútbol. Se ha equivocado y lo seguirá haciendo, al fin y al cabo todos los entrenadores son gerentes que deben mostrar firmeza en sus determinaciones, pero deben hacerlo con suficiente mano izquierda para no parecer autócratas obstinados.

    • Puyol: al capitán se le espera y no hay nada más que discutir

    No se llega a una nueva casa rompiendo la vajilla; recordemos en qué momento del año llegó el entrenador argentino y comprenderemos el apoyo incondicional que ha tenido para un legendario futbolista como el capitán del Barça. No debemos olvidar que Van Gaal, en su segunda etapa en el club, llegó renegando de Rivaldo y Riquelme públicamente, algo que solo puede hacer alguien muy de la casa como Pep Guardiola. Martino jugó su carta en favor de la estabilidad emocional y eso hay que aplaudirlo.

    • El caso Tello

    No todos los futbolistas pueden jugar el tiempo y los partidos que desean, pero también es cierto que en el apropiado reparto de minutos que ha llevado a cabo Martino, el extremo es el jugador que menos ha participado y que, además, por su tendencia a ser un Henry 2.0 (atacante derecho que parte siempre desde la banda izquierda) ha sido el más perjudicado con la llegada y rápida adaptación de Neymar. Quizás en ese espejo se vea Deulofeu y pida ser cedido un año más, algo que no sería del todo negativo teniendo en cuenta que afuera podría encontrar los minutos que luego le harían indiscutible en el Barça.

    Es el momento de señalar el gran déficit que ha mostrado la conducción de Gerardo Martino en estos meses que lleva al mando del Barça: su suceptibilidad ante cada rugido del entorno. Alguien debe aconsejar al argentino y explicarle que ese organismo multiforme, cobarde y oportunista solo sirve de escudo para hacerle daño al club. No es nuevo ni dejará de existir, pero sí me gustaría recordarle a quienes acompañan al conductor rosarino que esos valientes, que en su día celebraron los éxitos del Pep Team, dispararon cualquier cantidad de porquería acerca de la vida privada de Guardiola cuando este decidió, como futbolista, no renovar su contrato con el club.

    El único consejo que uno puede entregarle a Martino es que vaya una vez a la semana al psicólogo o a casa de algún amigo que simplemente lo escuche y así pueda drenar la bronca que produce el entorno y sus vigilantes. Mientras tanto, ojalá se mantenga firme en sus convicciones y recuerde que entrenar al F. C. Barcelona es un sueño de muchos que está al alcance de pocos.

    Informe publicado en http://www.martiperarnau.com el 07 de Enero de 2.014

  • Debut oficial de los Xolos de Farías ante Atlas

    – Primer partido de la temporada para César Farías y sus Xolos de Tijuana. El empate a 0 goles no es malo porque se consigue de visitante y significa sumar la primera unidad, ahora bien, el partido fue de todo menos bueno, y el equipo del venezolano tendrá que mejorar mucho para alcanzar el nivel que muchos esperan.

    – El de hoy es el segundo encuentro que se ha podido observar en este 2.014 del equipo de Farías, y a pesar de que el primero fue un amistoso, ya se pueden identificar algunas señales que caracterizarán a este conjunto.

    – La primera es la ubicación de la defensa cuando el equipo tiene la titularidad del balón. Ya ante el América habían demostrado su intención de alejarse del área propia y acercarse al centro del campo, una dinámica que hoy se repitió. Lo positivo es que el equipo intenta ser un equipo corto, que juega la pelota al pie y que presione arriba. Esto por supuesto es lo ideal. Lo negativo pasa por el retroceso, ya que por ahora se nota que a los defensores les cuesta ese movimiento y justo en ese cambio de rumbo el equipo sufrió las dos ocasiones más claras, solventadas ambas gracias a las intervenciones del arquero Saucedo – un mano a mano y un penal.

    – Otra señal que podría definir al equipo es la sociedad que empiezan a armar los hermanos Pellerano. Hernán como defensor central y Cristian como volante de primera línea demostraron hoy que pueden liderar a este equipo, y no me refiero a gritos o gestos, sino a que cuando Xolos sacaba la pelota jugada desde los defensores, esta opción encontró mayor eficacia cuando la iniciaba Hernán y la continuaba Cristian. Faltaría que los laterales se atrevan a participar de la dinámica que sugiere esta forma de jugar para que así el equipo de Farías encuentre aún mayores y mejores opciones de pase.

    – ¿Qué quiero decir con esto? Que a pesar de la buena intención de los hermanos argentinos, a Xolos aún le falta juego por las bandas. Inicia la mayoría de las maniobras por el centro y ese es el único camino que transitan hasta que finaliza cada intento. Hoy los laterales fueron Nuñez por derecha y Garza por izquierda. Ambos dieron la impresión de tener las condiciones necesarias para sumar en campo contrario, sólo falta que llegue la orden que los libere un poco.

    – El ecuatoriano Fidel Martínez merece una nota aparte: no tuvo una gran noche – repito, el partido fue muy malo – pero dejó la impresión de ser un futbolista veloz, atrevido, que sabe jugar por fuera y por adentro y al que sólo le falta entenderse mejor con Hércules Gómez.

    – El equipo de Farías dominó gran parte del primer tiempo y algunos pasajes del segundo, pero debe preocupar la ausencia de claridad en tres cuartos de cancha, sobre todo cuando el equipo visitante supo ser más que su rival.

    – Vuelvo al inicio de esta nota: el empate le sirve a Xolos y le permite trabajar esta semana con la tranquilidad de haber sumado su primera unidad. El partido puede ser muy útil si se revisan algunas acciones en búsqueda de una necesaria mejoría futbolística y a un protagonismo aún mayor.

  • Primeras sensaciones de los Xolos de Farías

    – Empate a tres goles entre América y Xolos de Tijuana en un partido típico de esta etapa de readaptación a la competencia. Digo típico porque salvo contadas ocasiones, en estos encuentros el dominio del partido es compartido, un tiempo para cada uno. Y hago énfasis en el término «etapa de readaptación a la competencia» porque entre torneo y torneo no hay tiempo para realizar una pretemporada.

    – En los primeros minutos del partido se ve a Xolos presionando arriba, siendo un equipo corto, recuperando la pelota en campo del América. No logró pisar el área rival pero si colocó hasta siete futbolistas en campo americanista.

    – Esa intención de realizar una presión alta llevó a la defensa de Farías a ubicarse cerca del centro del campo para que el equipo no cediera espacios al rival. Me decía en estos días un entrenador venezolano, conocedor del fútbol mejicano, que esa es una costumbre de los defensores de aquel país: jugar lejos de su área. De ser así, Farías tiene tarea por delante para evitar errores que se observaron en este partido.

    – América picó adelante tras una pelota parada que encontró a los defensores de Tijuana más pendientes de reclamar un fuera de lugar que de defender. Observaron la pelota, perdieron la referencia del rival y la pelota fue a las redes. Hay que acotar que el gol tuvo que ser anulado por fuera de juego.

    – Desde ese momento, el equipo de Farías fue un «equipo de Farías». Esto quiere decir que se agrupó cerca de su área y cuando recuperaba el control del balón salía a través de largos pelotazos que, por ser tan anunciados, carecieron de sorpresa o efectividad. El plan inicial de hacerse dueño de la pelota, ser un equipo corto y colocar muchos futbolistas en campo rival dejó de ser la idea principal para darle paso a transiciones rápidas.

    – En cada pelotazo se pudo observar que la defensa de Xolos salía muy rápido de su zona defensiva para acercarse al medio del campo. Esa parece ser la naturaleza de estos jugadores, por lo que queda ver si Farías se adapta a esas condiciones o convence a sus futbolistas de ser representantes de una idea más conservadora, más de su técnico.

    – Antes hacía mención a los errores que presentó Xolos en defensa. Defensores muy adelantados que dudaban entre achicar o no cuando el rival llegaba a esa zona, lo que permitió que América encontrara tranquilamente el camino para convertir el segundo gol. Tres defensores, uno de ellos da un paso hacia adelante y los otros dudan mientras que los jugadores americanistas van de cara al marco y consiguen el segundo tanto.

    – Mientras tanto, Xolos no generaba sociedades; era un equipo que no encontraba como juntar a sus jugadores más talentosos y sólo pisaba el área rival a través de cobros de faltas que de no haber sido por la inseguridad del arquero americanista no hubiesen tenido mayor significado. Así terminaba el primer tiempo, con un América que ganaba y dominaba y un Xolos que no tenía rumbo cierto más allá de las apariciones del lateral Edgar Castillo y el delantero Paul Arriola, dos futbolistas que le puedan servir de mucho a Farías.

    – Xolos no tuvo desde el inicio a figuras importantes como Hércules Gómez o Hernán Pellerano, ambos futbolistas llamados a contribuir decisivamente en la causa del equipo de Tijuana y que hoy, cuando hicieron su aparición, se mostraron influyentes e importantes.

    – Hay otro jugador del equipo de Farías que me llamó la atención: Greg Garza. Es un lateral de pryección que hoy se movió por la izquierda como variante de Castillo. No se si alguno tenga la posibilidad de adelantar su posición y hacer de volante por ese costado, pero si Farías consigue eso, tendrá una banda izquierda muy veloz y ofensiva.

    – Xolos empata el partido justo cuando el tres a cero favorable al América presagiaba una goleada. Casi de manera inmediata consiguieron el segundo gol en la mejor jugada de todo el partido para el conjunto del venezolano. Varios toques del centro a la izquierda para luego ir de afuera hacia adentro y conseguir el segundo tanto.

    – Esa maniobra da a entender que Xolos no es un equipo limitado o carente de herramientas sino que es un conjunto con limitaciones, quien sabe si por el poco tiempo que han tenido de trabajo con el cuerpo técnico o porque la idea de Farías no termina de ser aceptada por el equipo. Es muy temprano para sacar una conclusión, pero da la sensación de ser un equipo que puede ir a más.

    – El empate a tres es lo de menos. La remontada le sirve al equipo de Farías más en lo anímico que en lo futbolístico porque les permite seguir trabajando con algo de tranquilidad y porque deja la impresión de poder afrontar los partidos de eliminatoria directa (Concacaf Liga Campeones) con un plus: la fortaleza para resistir y levantarse. No hay que olvidar que aprovechar los errores del rival es una virtud y hoy el equipo de Tijuana supo hacer justamente eso.

    – El camino de Farías recién empieza y parece que necesitará algo más de tiempo, pero  hoy, después de remontar un tres a cero, todo parece caer como anillo al dedo: cuchillo entre los dientes, espíritu de lucha y poco fútbol.

  • Hacer que pasen cosas

    Josep Guardiola expresaba en una charla su gusto por protagonizar los partidos: “nuestra manera de entender el juego es de proponer. Yo no espero a que el otro equipo haga algo, no, yo voy por ti. Si ganamos será mérito nuestro y si perdemos será culpa nuestra”. Guardiola no habla de las tonterías que a veces protagonizan las discusiones de café y tampoco pienso hacerlo yo.

    Verá usted, mi estimado lector, que no me ocupo de los lugares comunes más manoseados por los especialistas: presión y numeraciones. Prefiero seguir el consejo de Juan Manuel Lillo y recordar que hay que saber de jugadores para así trazar un plan, reconociendo que ese boceto se desmoronará rápidamente gracias a la intervención de los futbolistas. A través de los Arango, Otero, Orozco, Martínez y demás jugadores podemos entender las posibilidades y reconocer que el plan son ellos, los futbolistas.

    La hoja de ruta vinotinto para el próximo viernes contará con protagonistas que con sus virtudes y las posibles conexiones que se generen entre ellos nos hacen soñar con una idea inicial de someter al rival, propósito que debe nacer de la libertad que se le otorgue a los futbolistas para que sean ellos mismos y jueguen a lo que ellos saben.

    Como dice el entrenador español Oscar Cano, “no se trata de que jueguen como quieran sino partiendo de lo que mejor hacen entre sí”. Esto no es un grito a favor de la anarquía, o mejor dicho, sí, es una consigna en pro de un caos que brote a raíz de las intervenciones que realicen los jugadores con sus compañeros.

    Todo el país -a pesar de lo que cree el seleccionador César Farías y su séquito-  desea llegar al Mundial de Brasil el próximo año, pero ello ya no depende en exclusiva de un triunfo criollo. Los vinotinto deben entrar al campo sin perder un segundo de su tiempo en algo que no sea conquistar al rival y los espacios; lo que hagan las selecciones de Ecuador y Uruguay escapa de sus manos y por ello no debe ser considerado.

    Una de las máximas del Efecto Pigmalión es que hay que plantearse objetivos que sean alcanzables por la fuerza de la propia influencia. Este viernes contra Paraguay, la selección Vinotinto debe solamente concentrarse en su partido, en jugar y dominar un encuentro frente a un rival al cual ya se le ganó en su propia casa. Hay que dominar a los guaraníes ¿Cómo? Haciendo válido el consejo de Cano Moreno: “que los jugadores no sean únicamente sujetos a los que les pasan cosas, sino que también sean sujetos que hacen que pasen cosas”. Jugar promoviendo escenarios en vez de ser simples espectadores. Esa es la clave, ahí está la llave del triunfo.

    Columna publicada en el diario Líder el 10 de octubre de 2.013

  • Contraataque en código blaugrana

    Segundo gol del Barcelona ante el Valencia. Presiona Busquets con la ayuda «presencial» de Iniesta. Recuperación y contragolpe blaugrana. No leyó mal mi estimado lector: contragolpe blaugrana.

    Hay situaciones que parecen invocar al «Eje del mal«. Una de ellas es que un equipo provoque un contraataque, o contragolpe, como usted lo prefiera, cuando lo que deberíamos revisar es el porqué se produce esa reacción ofensiva y si quien la ejecuta la ha ocasionado, lo cual nos llevaría a una reflexión aún mayor que abarcaría adentrarnos en el modelo de juego. No nos olvidemos que en toda conducta hay algo de intencionalidad y también algo de espontaneidad, pero en el caso que nos ocupa, es harto conocido que el club catalán promueve una cantidad de comportamientos (presión, concentración, solidaridad, etc.) que buscan justamente generar desorientación en el rival para armar un contragolpe.

    Todo dependerá – alejándome ya del Barcelona y haciendo más global la afirmación – del lugar en donde se defienda, o mejor dicho, la zona en que se ataque al rival. Si mi equipo prefiere resguardarse cerca de su propia área, la reacción ofensiva tendrá mayores obstáculos en su camino por convertirse en sutuación de peligro por la longitud que debe recorrer el «ladrón del balón» para llegar al arco rival. Pero si por el contrario se apuesta a conquistar el terreno enemigo y no entregar la tierra ocupada, la presión organizada permitirá, una vez recuperada la pelota, estar más cerca de la meta: el gol.

    Contraatacar es una reacción, una de las tantas conductas que componen la complejidad del fútbol. Un equipo que diga que se dedicará a jugar solamente al contragolpe ignora las mil variantes de este deporte y se aproxima a su propio fracaso.

    En fin, estas dos fotografías del segundo gol del Barcelona hablan por si solas…

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  • La presión como excusa

    Es moderno hablar de la presión como característica definitoria del buen fútbol, sin que se ahonde en cuestiones tan sencillas como dónde y cuándo se debe poner en marcha esta estrategia, que al fin y al cabo es un hábito entre los muchos que caracterizan a un equipo.

    Presionar es un comportamiento colectivo que tiene como finalidad atacar al rival. Se agrede al enemigo para que este pierda la pelota ya que ante semejante acoso no dispondrá del tiempo y el espacio para tomar la mejor decisión. Se realiza también con la intención de apurar las respuestas y producir un estado de ansiedad que derive en errores del adversario.

    Vale aclarar que esta conducta puede llevarse a cabo en cualquier lugar del campo, a pesar de que en estos tiempos de «copiar y pegar» pareciera que, según el discurso del experto de turno, sólo tiene validez la presión alta, aquella que supone ir a buscar al contrario cuando éste se dispone a salir de su zona defensiva con el balón dominado.

    El Real Madrid de Mourinho supo cumplir esta tarea de persecución en distintas demarcaciones, dependiendo de la estrategia que demandara el adversario. Hubo ocasiones en que supo ir arriba; algunas en las que presionó en el medio del campo y otras en donde la persecución se ejercía cerca de su propia área, caso en el que se le acusaba de contragolpeador como si aprovechar esa faceta del juego fuese ilegal.

    Ahora bien, este comportamiento necesita que todos y cada uno de los jugadores se impliquen en él, ya que si los centrales, por ejemplo, ceden al miedo y prefieren resguardarse cerca de su propia área cuando su equipo aplica la presión alta, el rival encontrará espacios para retar a esos defensores sin que estos cuenten con el amparo de sus compañeros, es decir, quedarán mano a mano. Ante Bolivia, la Vinotinto mostró justamente esta vertiente en la que algunos iban en búsqueda del oponente mientras que otros jugadores preferían mantener los espacios conquistados.

    Gerardo Martino, entrenador del Barcelona, explicaba en una entrevista que “si presionamos bien corremos menos”. Es decir, no se trata de cuánto sino de cómo se corre, y es el modelo de juego el que determinará dónde, cómo y cuándo utilizar esa estrategia.

    Escribía Antonio Porchia, poeta italo argentino, en su libro Voces que “el universo no constituye un orden total. Falta la adhesión del hombre”. Cualquier táctica dependerá de sus intérpretes, claro está, pero también del rival y de sus debilidades a explotar. Eso es el juego, aprovechar los momentos según lo que el partido ofrezca.

    Columna publicada en el diario Líder el 29 de agosto de 2.013

    http://www.liderendeportes.com/Opinion/Columnas/Apuntes-del-Camino/La-presion-como-excusa.aspx

  • Primeras señales de Martino

    Un partido de preparación, por más Joan Gamper que sea, no puede considerarse como referencia obligada de lo que sucederá en una larga temporada, y menos aún si el entrenador no tiene una semana de trabajo con la totalidad de la plantilla. Pero tampoco se puede ir al otro extremo y desestimar las señales que el partido en cuestión arrojó.

    El discurso de Gerardo Martino ha sido claro: no va a cambiar nada escencial pero si quiere retomar viejas señales que hicieron del Barça el equipo más admirado de los últimos años.

    La primera de ellas es la presión alta y total. De nada sirve que los delanteros y los volantes se maten tratando de llevar a cabo esa conducta si esta no es entendida como un comportamiento natural del equipo. Si los atacantes y los mediocampistas no cuentan con la complicidad de los defensores y viceversa, no hay presión sino desorden, anarquía e invitaciones al rival.

    En fin, estas primeras seis imágenes llaman al optimismo, pero son sólo eso, seis fotografías del inicio del camino. El tiempo y la fortaleza del entrenador para mantener sus convicciones serán claves en este retorno a las fuentes.

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  • Cinco fotografías que me dejó el Bayern de Pep

    Hoy ante el Hamburgo el Bayern München me dejó las siguientes impresiones que comparto con ustedes. Disculpen la calidad de las imágenes, pero creo que los conceptos quedan claros a pesar de ello.

    Al presionar sobre cada una de ellas se podrá leer lo que trato de comunicar y los garabatos que son de mi autoría.

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  • Sólo las excusas se repiten

    Me gusta la historia. Desde chico prestaba mucha atención a las conversaciones de mi viejo con sus amigos, sobre todo si estas hacían referencia al modo de vida de su juventud. Los detalles, la crianza, las relaciones y la escuela eran los temas que más me cautivaban y me servían para establecer diferencias entre su tiempo y el mío. Cabe destacar que mi padre me lleva treinta y dos años, por lo que sus relatos estaban caracterizados por un sinfín de situaciones que para mí eran totalmente desconocidas.

    Recuerdo particularmente una en el año 1986. Se jugaba el mundial de México y la selección de Brasil acababa de ganar uno de sus enfrentamientos de la etapa de grupos. Estaba toda la familia reunida en casa de mi tío Luis y el tema de conversación era el partido que recién había terminado. Mi tío vivía en una linda casa, ni grande ni pequeña, con un jardín en bajada que colindaba con un campo de golf y en él vivían un par de perros que yo adoraba. No recuerdo sus razas ni sus nombres, pero sí la emoción que sentía cada vez que íbamos de visita a aquella casa. Esos animales eran mis únicos colegas, ya que mis primos y el resto de los presentes eran lo suficientemente mayores como para ser mis padres. En fin, éramos los perros y yo, yo y los perros.

    Pero aquella tarde no le presté mucha atención a mis compañeros de siempre. Ellos insistían, pero mi dedicación estaba puesta en la conversación que sostenían los mayores. Mi viejo, fanático del desaparecido equipo de béisbol Dodgers de Brooklyn, no formaba parte de aquella discusión. Nunca me lo ha confirmado, pero siento que desde la mudanza de su equipo a la ciudad de Los Ángeles perdió todo interés por el béisbol, mientras que el fútbol nunca terminó de ofrecerle la misma conexión emocional que el deporte de bate y guante.

    Aquella charla giraba alrededor de la idea de que Brasil ya no era el mismo equipo que tiempo atrás había maravillado al mundo entero. A Zico se le señalaba como el heredero de Pelé (lo que nunca fue) y al equipo de Telé Santana como una mala fotografía de aquel extraordinario conjunto que hipnotizó al mundo en 1982.

    Es en este momento que debo aclarar algo: para un venezolano era casi imposible tener una noción verdadera del impacto del Ajax de Johan Cruyff, ya que para aquella época no existía la tecnología que hoy disfrutamos; entonces, el Brasil de 1970 y su heredero del 82 eran las dos mayores expresiones de fútbol y belleza que habían observado quienes no eran especialistas en este juego. Cada vez que oía los argumentos que condenaban a ese Brasil sentía la necesidad de intervenir, pero son pocos los niños de 9 años que pueden comunicar ideas correctamente, por lo que preferí callar y seguir prestando atención.

    Pasó el tiempo y el padre de un amigo, sin saberlo, definió mi frustración de aquella tarde infantil con una frase que nunca olvidaré: “Hay quienes viven pensando que todo tiempo pasado fue mejor y mientras viven ese lamento, pierden la oportunidad de disfrutar el presente, que en definitiva es la vida”.

    Brasil venció a España en la final de la Copa Confederaciones dando una extraordinaria lección de fútbol. El equipo de Luiz Felipe Scolari ganó la batalla táctica y logró que el seleccionado español perdiera las señas que han caracterizado su juego. Brasil ocupó los espacios, cortó los circuitos de pase, tapó pasillos, explotó la espalda de Busquets y determinó el ritmo del partido; fue un claro ejemplo de comunión entre la idea de juego y las cualidades de los jugadores. Para resumir, Brasil jugó al fútbol y batió a la mejor selección del mundo.

    Consumada la victoria brasileña reaparecieron aquellas frases que escuché casi veinte años atrás, pero no era Brasil la víctima de ellas, sino España. La culpaban de no ser la misma de antes, de que sus jugadores habían perdido el hambre, etcétera, etcétera, sin reparar en que el tiempo obra en silencio y a veces sin que nos demos cuenta.

    La España que jugó la Copa Confederaciones no es la misma que ganó la Euro 2012, ni será igual a la que participe en el mundial de Brasil. Podrá ganar o perder, pero jamás será idéntica a una versión anterior o posterior porque la vida –y el fútbol forma parte de ella– está en un proceso permanente de cambio. Puede que nosotros aún no hayamos desarrollado la capacidad para observar las pequeñas modificaciones que componen nuestro día a día, pero tenga usted la seguridad de que esos cambios existen y sólo la muerte puede evitarlos.

    Hace un par de meses tuve la oportunidad de charlar con Juanma Lillo, y en un momento de la conversación recordamos a Heráclito y su sentencia “en los mismos ríos entramos y no entramos, pues somos y no somos los mismos”. Además, nos encargamos, de manera soberbia, de afirmar que tampoco esos ríos eran iguales.

    ¿Qué nos enseña el futbol? Que la historia es una guía imprescindible pero no constituye un plan irremplazable para el presente. Si nos dejamos llevar por la comodidad creeremos que todo lo que sucede a nuestro alrededor es producto de la casualidad, pero si por el contrario decidimos vivir con la incomodidad que produce la duda, puede que encontremos algo de luz a nuestras interrogantes.

    Ganar o perder un partido de fútbol es consecuencia de miles de situaciones que están conectadas al pasado, pero que a pesar de esa conexión, son independientes y únicas. Aceptar esa complejidad puede ser el principio de un viaje lleno de interrogantes y emociones.

    Columna publicada en el magazine de Martí Perarnau el 10 de julio de 2.013 http://www.martiperarnau.com/firma/solo-las-excusas-se-repiten/