Categoría: Fútbol venezolano

  • Subirse al carro del éxito

    Me alegra enormemente la actuación de la selección femenina sub-17, pero no quiero surfear la ola triunfalista de quienes ahora resultan ser expertos en fútbol femenino. De hecho, pretendo todo lo contrario: convertirme en un aguafiestas y recordar que el éxito de las chicas se ha labrado con mucho esfuerzo y poco reconocimiento al camino que han recorrido. Felicidades a ellos, pero nosotros a lo nuestro: luchar por un deporte mejor.

    Debo aclararle, mi estimado lector, que de mis treinta y siete años de vida, he dedicado por lo menos treinta al seguimiento del deporte. Eso no me convierte en un experto sino en alguien que disfruta y hace seguimiento a esta actividad. En todo ese tiempo he observado atentamente el trato dispensado a nuestros atletas y le aseguro que es poco lo que ha cambiado. Por ejemplo, estas muchachas ni siquiera fueron abanderadas. Le confieso que a mi eso de mezclar política y deporte no se me da – me parece arribista y ventajista – pero ahora que el resultado las ha convertido en heroínas, me molesta que sí se les tenga en cuenta sólo porque ganaron.

    Me pasa lo mismo con la Ley del Deporte. No creo en la idea que sostiene que nuestros problemas son solucionables a partir de la creación de algún compendio de normas; estoy seguro que el problema no está en la letra sino en la acción, esa que confirma que nos desvivimos por aplicar la viveza criolla antes que respetar las reglas. Para muestra un botón: esa ley consagra un “Fondo Nacional del Deporte” que debe servir para el crecimiento de esta actividad en nuestro país. El fútbol lleva ya dos años sin poder disfrutar de ese dinero, una situación que se ha trasladado este año al baloncesto profesional. Me pregunto, ¿es que acaso hemos olvidado que el deporte forma ciudadanos y sólo lo atendemos para sumar votos o seguidores por twitter? ¿Solamente nos ocupamos de las disciplinas a partir de su éxito? No sé si se dan cuenta, pero intentan construir una edificio comenzando por la azotea.

    Hoy recuerdo a Marcelo Bielsa y su exigencia a unos empresarios que querían conocer su fórmula del éxito. En una conferencia, el entrenador argentino, con la sinceridad y la rebeldía que lo caracterizan, les recordó que al ser humano hay que quererlo para que gane, no después de ganar. La mejor manera de celebrar y honrar a estas chicas es exigirle a los directivos que se aboquen a trabajar por una disciplina que ya nos ha regalado dos participaciones mundialistas consecutivas, y que aún parece estar en una etapa embrionaria. En fin, que hagan su trabajo, y si no pueden, que le den paso a quienes si se sientan capacitados de hacerlo.

    Columna publicada en el diario Líder el jueves 03 de Abril de 2.014

  • Sanvicente: un entrenador de fútbol

    Debo hacerle una confesión: a pesar de ser un profundo admirador de las interacciones que puede producir cada futbolista y su influencia en el juego, soy también un hincha de los directores técnicos. En más de diez años que llevo ejerciendo este oficio, he podido conversar con muchos entrenadores venezolanos y extranjeros, y con todos he dialogado con la única intención de aprender, porque al fin y al cabo, cuando uno se acerca a aquellos que poseen el don de la experiencia lo hace con la voluntad de conocer para luego transmitir. Pero la primera motivación es justamente el aprendizaje.

    He conocido a tipos brillantes como Juan Manuel Lillo, un personaje casi proscrito en el fútbol de su país. También he escuchado y leído a talentos como Carlos Canyadas o Dani Fernández, españoles, quienes antes que entrenadores son formadores, enamorados de su condición y obstinados cultivadores de valores y del juego. También he conversado con aquellos que creen en una única verdad y han desperdiciado enormes oportunidades sólo por sentirse dueños del mapa del tesoro. Y por supuesto están aquellos que cultivan sus relaciones públicas antes que su interpretación del juego y de los jugadores.

    También está Noel Sanvicente. Lo conozco desde hace tiempo porque me acerqué a él y a su cuerpo técnico para observar y preguntar. Desde aquellos tiempos he podido comprender algunas razones de su éxito como entrenador, pero sobretodo, he entendido su razón de ser, que no es otra que el juego mismo. A Noel le gusta hablar de fútbol, pero lo que muchos no comprenden es que él vive para este deporte las 24 horas. Cuando su equipo termina de entrenar, enfoca su dedicación en las categorías inferiores, en los proyectos del club y en el estudio de sus rivales. No celebra los triunfos porque para él el pasado no existe.

    Hay algo que la FVF y sus amigos no comprenden: un entrenador está para sacar el mayor rendimiento de sus futbolistas, no para dar entrevistas complacientes. Hace 7 años no se eligió un DT para ello, y hasta el mismo ex seleccionador se ha expresado despectivamente acerca de Noel porque según él, «Chita no se sienta con sponsors”. Si en la Federación quieren, desde este espacio les puedo recomendar un sin fin de gerentes de mercadeo y publicidad que pueden colaborar con esa inquietud; si la prensa quiere a un hablador de pistoladas que siempre atienda ya saben por donde ir, pero si quieren a un entrenador de fútbol que estudie y se dedique a su trabajo, Sanvicente es el indicado, a pesar de no contestar llamadas telefónicas por estar dedicado a su trabajo.

  • Mi posibilidad de una isla

    De entrada le pido disculpas a Michel Houlebecq por apoderarme del título de su obra favorita. Y también debo hacer referencia a Dante Panzeri que a través de su obra me ha hecho entender que no estoy enfermo. Según Panzeri, lo que usted y yo tenemos, mi estimado lector, es un enorme rechazo a lo decadente, o como él mismo dijo: “una inadaptación a un medio socialmente enfermo».

    Le soy sincero, amigo mío; no encuentro razón alguna que justifique el desbarajuste que es nuestro fútbol. Pongamos un ejemplo: el fin de semana pasado, el delegado del partido que se jugaba en el estadio Metropolitano de Cabudare detuvo el juego entre Lara y Carabobo para que retiraran un trapo que hacía referencia a una persona fallecida recientemente. En ella no se hacía referencia a la incapacidad de la FVF ni había ningún mensaje que pudiese ser considerado ofensivo o con tintes violentos. Era un recordatorio, nada más.

    Este tipo de conductas son contradictorias pero no sorpresivas. Si el «trapo» no es del agrado de algún dirigente, el encuentro debe detenerse. Pero de lo contrario, si no molesta al ente federativo se juega a como de lugar, así sea violentando principios tan sagrados del fútbol como es el cambio de cancha. No se ría, haga memoria y recuerde que hace un par de temporadas eso sucedió.

    Esta dirigencia es capaz de esto y de mucho más. Ya son incontables las veces en que algún directivo ha dejado claro que sólo les importa cumplir con el calendario y sumarse a la tómbola que reparte cupos a torneos continentales sin importar el ridículo que vienen haciendo desde hace años, con la reciente excepción del Zamora de Noel Sanvicente.

    Me niego a sucumbir ante la indiferencia de quienes se toman fotografías o miran hacia otro lado; creo que todo puede mejorar y que en algún momento, sin dejarme llevar por las utopías, esta dirigencia encontrará la madurez para comprender que el tiempo que se está perdiendo en la elección del seleccionador nacional es irrecuperable, o que su verdadero poder no radica en la posibilidad de detener un juego por una pancarta sino en suspenderlo cuando se considere que la vida humana está en riesgo.

    Pero las oportunidades no vuelven, y luego de casi 30 años en el poder, mi anhelo es tan posible como creer que algunos se despertarán mañana pensando en el bien colectivo y no en el personal. Mientras eso sucede seguiré quejándome, alimentando mi inconformidad y sumando millas para acercarme hasta una isla un poco menos tumultuosa que alimente mi optimismo.

  • Zamora: jugar y competir

    La meta de cualquier deportista es triunfar. Para ello entrena, se sacrifica y se concentra exclusivamente en la búsqueda de ese objetivo. Sabe que su carrera es corta en comparación con aquellas ocupaciones académicas que no requieren semejante esfuerzo físico. Por ello, salvo algunos mercenarios, todo deportista trabaja para alcanzar el Olimpo. Ahora bien, ¿qué se necesita para ganar?

    Según palabras del recientemente fallecido Luis Aragonés “hay que saber competir, que no es lo mismo que jugar”. Ese testimonio se encuentra en el magnífico libro del periodista español Orfeo Suárez llamado “Palabra de entrenador”. Si usted me lo permite creo que para poder competir también hay que saber jugar. No creo posible una victoria sin el debido gusto por la actividad, o que ese camino hacia la corona se recorra sin una dosis de satisfacción.

    Jugar, según la Real Academia Española, significa “hacer algo con alegría y con el solo fin de entretenerse o divertirse”. Esa es la primera definición. Pero si seguimos investigando, encontraremos que una de sus acepciones es “arriesgar”. No sería equivocado que entonces definamos jugar como aquella actividad en la que algo se arriesga con el fin de divertirse o entretenerse. Por ello, cuando hablamos de fútbol, lo hacemos de una actividad que se juega. Y eso es lo que Zamora hace, independientemente del escenario, el rival o el resultado.

    Ahora bien, ¿sabe competir el equipo de Noel Sanvicente? Sí. Es un conjunto integrado por deportistas que no se intimidan ante la dimensión de los retos y que se sienten capaces de superar cualquier jugada desafortunada, como aquella que propició el empate de Santa Fe. Sea Atlético Mineiro o cualquier otro el rival, Zamora busca la victoria con la única receta posible: un modelo de juego que nace en sus jugadores y un respeto por esa idea, la cual no es traicionada ni en la mayor de las incertidumbres. Van ganando el partido y siguen buscando el arco rival porque entienden que no hay mejor manera de competir que aumentar la diferencia con el rival.

    En 1.960 Juan Manuel Fangio le decía a Dante Panzeri que “el hombre ha sabido dosificar sus anhelos con sus posibilidades”. Zamora, un equipo cuya nómina es la menos ostentosa de quienes participan en la Copa Libertadores, no cree en eso que bien criticaba el corredor de autos argentino y ha decidido jugar y competir sin distraerse con la opinión de expertos que vaticinaban una participación internacional para el olvido. Ganen o pierdan, los muchachos de Noel seguirán honrando el espíritu del juego. Tienen casi dos años haciéndolo…

    Columna publiada el domingo 16 de Marzo de 2.014 en el diario Líder

  • Competición desvirtuada

    18 equipos. No fue un capricho expandir la primera división en el año 2.007 sino una maniobra para aumentar las cuotas de poder. 18 equipos en un fútbol que aún no comprende el valor de la formación y prefiere aplicar medidas sin la debida reflexión. 18 equipos que deberían tener como objetivo formar jugadores desde las categorías infantiles pero que, en contra de cualquier lógica, sólo tienen equipos juveniles para cumplir con las exigencias federativas. 18 equipos en primera división irrespetando nuestro contexto.

    Me preguntan a través de Twitter si conozco por qué hay tanta diferencia entre el Zamora local que goleó al Táchira el pasado sábado y aquel que le cuesta hacer un gol en Copa Libertadores. No creo que sea la inexperiencia de sus futbolistas o planteamientos equivocados. De hecho, el equipo de Sanvicente sale a jugar todos los partidos con la misma intención de protagonizar los duelos y someter al rival. El problema está en la diferencia de nivel de las competiciones y en el fútbol esto se nota. Por ello, nuestro torneo está en el sótano del continente. ¿Cómo solucionarlo? Friedrich Nietzsche nos enseña el camino: «al pensar se debe estar ya en posesión, mediante la fantasía, de lo que se busca; sólo entonces puede juzgar la reflexión».

    ¿Quienes pueden hacer algo al respecto? La dirigencia, es decir, los representantes de esos 18 equipos que hacen vida en la primera división. Aplicando el consejo del filósofo alemán pudieran encontrar respuestas en la ponderación. Si piensan en su beneficio personal entonces todo quedará como está y seguiremos sumando excusas ante cada fracaso de nuestros equipos.

    El panorama es sumamente oscuro. La FVF responde siempre de la misma manera: son los equipos quienes pueden llevar el torneo a un número de equipos acorde a nuestra realidad. Esa explicación es correcta pero esconde una pequeña trampa: en un país en el que sólo se transmiten un puñado de encuentros por fecha, en el que además se premia a la mediocridad con posibles participaciones en copas internacionales y la segunda división es prácticamente inexistente para los medios, ¿quien en su sano juicio va a aprobar una reducción de la primera división? O peor aún ¿nos sentamos a esperar muestras de planificación de parte de quienes sólo piensan en ganar hoy?

    Volvamos al consejo de Nietzsche y prioricemos la meta de un fútbol mejor que sólo se podrá conseguir a través de la aceptación de que el beneficio colectivo siempre será mayor que cualquier logro individual. De lo contrario, nuestra competición seguirá regalando virtudes y tristezas.

    Columna publicada en el diario Líder el jueves 13 de Marzo de 2.014

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  • Futbolistas, ¡cuiden su gremio!

    ¿Qué hacemos con la AUFPV? ¿Le seguimos el juego a los dirigentes del fútbol venezolano y la desacreditamos para que respiren estos “señores del fútbol” quienes, en su gran mayoría, tienen una larga hoja de incumplimientos? No. Y es que entre los extremos hay muchos puntos de coincidencia que deben ser aprovechados para no retornar a la situación de desamparo que caracterizó el pasado reciente. La suspensión del partido entre Anzoátegui y el Deportivo Táchira por orden de la FVF demostró que la actuación del gremio de futbolistas le movió el piso al poder. Estos conflictos deben examinarse a corto, mediano y largo plazo.

    En primera instancia, no hay duda que Rafael Esquivel fue el ganador. Su rápida reacción y su invitación al poder político hacen del veterano dirigente el triunfador de una contienda que no terminó la semana pasada. El “jefe” supo aprovecharse de la coyuntura que vive el país para mostrarse como el hombre fuerte de este fútbol. En el horizonte cercano nada de eso cambiará, por ello su declaración en la que llamaba al gremio a revisarse porque él estaba molesto con su actuación.

    A mediano plazo la fuerza federativa no se ve tan potente. Si la directiva de la asociación de jugadores mejora su estrategia comunicacional y es capaz de demostrar que sus errores no nacieron de la mala fe sino de la inexperiencia, seguramente recobrará el apoyo mayoritario que hace días tuvo. No hay que olvidar su incansable labor para que se le reconociera a sus miembros las deudas de algunos equipos para con ellos. Eso sí, de este episodio deben aprender que de las prisas no nace nada bueno y que eso de andar agarrados de manos con la Federación no es lo más recomendable. Ya decía alguien que «cuando bailas con el diablo es él quien te cambia».

    Es imposible saber qué sucederá en el largo plazo. Los seres humanos son imprevisibles, así que la mejor opción – para el fútbol y los futbolistas – dependerá de que comprendan que no hubo error en la convocatoria a posponer la 7ma jornada sino en haber cedido a  las presiones. Aprender la diferencia entre diferir y suspender es muy importante para así evitar confusiones. Reconocer los errores es el punto de reinicio de un crecimiento que es muy necesario para el futuro de nuestro fútbol, sobre todo si a éste lo comprendemos como un espacio en el que sólo caben dirigentes capaces que no confundan la gimnasia con la magnesia.

    Por cierto, ¿nos hacemos la vista gorda ante el silencio del representante de los futbolistas en la FVF o del seleccionador nacional interino?

    Columna publicada el jueves 06 de Marzo de 2.014 en el diario Líder

  • Un domingo distinto

    Todos conocemos lo que sucedió el pasado domingo. Según cifras de la AUFP, 95% de los futbolistas profesionales se abstuvieron de participar en los partidos de la jornada por temor a que su seguridad se viese comprometida debido a las protestas que se llevan a cabo en el país. Los equipos se ampararon en una providencia de la FVF y convocaron futbolistas de sus categorías juveniles para cumplir con el calendario. Dos entrenadores fueron despedidos y aún no hay claridad en cuanto al futuro de algunos futbolistas. Se condenó al entrenador de El Vigía por dirigir pero se aplaudió a otro que hizo lo mismo. Pasadas las horas, ¿realmente hemos reflexionado sobre lo sucedido y hacia dónde vamos?

    Rápidamente podemos decir que el gremio de jugadores ha dado el primer paso importante de su corta existencia. Su crecimiento ha sido lento, pero hoy, errores más y errores menos, pareciera contar con el poder necesario para ser escuchado. Queda la sensación de que ante inmediatos escenarios de conflicto, la asociación está obligada a actuar con la misma firmeza que el pasado fin de semana. La posición asumida por el Atlético Venezuela de rescindir los contratos de muchos de sus jugadores es la oportunidad para demostrar si realmente existen o sólo fue un espejismo.

    Por otro lado, resulta que hay un único culpable de los males de este fútbol. Debo recordarle al lector que la directiva de la FVF es elegida a través del voto de las asociaciones estadales y de los presidentes de los equipos de primera división. Si estos últimos están tan seguros acerca de la raíz del problema, ¿como aprueban todos los años la memoria y cuenta de esta directiva y luego la reeligen como a ningún gobernante democrático en el mundo?

    Es necesario hacer énfasis en este punto. Quienes dirigen este fútbol lo hacen gracias a la autorización que le entregan estos directivos, y son ellos quienes, en período electoral, tienen la potestad de decantarse por una opción diferente, algo que no han hecho en casi 30 años, por lo que sus arrebatos recientes son cuando menos sospechosos. Rafael Esquivel y Laureano González son funcionarios electos, no herederos.

    Decía el filósofo español José Antonio Marina: «la filosofía, en este momento, tiene que ser un servicio publico. Creo que la sociedad necesita de ese proceso de reflexión sobre lo que pasa, sobre lo que hace  y sobre lo que se dice porque sino podemos perder el rumbo con mucha facilidad». El futuro pasa por dudar, reflexionar y pensar acerca de lo sucedido en estos días. Antes de creerle las mentiras al gritón de turno mejor hacerle caso a Marina.

    Columna publicada el jueves 27 de Febrero de 2.014 en el diario Líder

  • La educación y la eficacia

    Zamora perdió un partido que se inclinaba a su favor mientras que el Deportivo Anzoátegui aún busca explicaciones a un empate que no debió ser tal. La Copa Libertadores nos muestra las carencias de nuestros futbolistas y está en nosotros aprender de una buena vez por todas la lección o seguir ahogándonos en la orilla.

    Muchos señalan la ineficacia goleadora como el detonante de ambos resultados. ¿Puede trabajarse ese aspecto? Sí; por experiencia propia puedo dar fe de que Noel Sanvicente y su cuerpo técnico diseñan tareas que intentan replicar situaciones de partido para que sus jugadores cuenten con las mejores herramientas y resuelvan la gran cantidad de las opciones de peligro que generan en cada partido. No puedo asegurar lo mismo del entrenador Juvencio Betancourt pero sería una idiotez enorme negar que trabaja también en ello. Si aceptamos la dedicación de los conductores en la búsqueda de soluciones, ¿por qué tropezamos siempre con la misma piedra?

    La clave no pasa por trabajar la eficacia – que depende de mil factores ajenos a la voluntad – sino por mejorar la educación del joven futbolista. Un jugador nace con determinadas cualidades que luego, a través de la preparación, son enriquecidas, pero en algunos casos, disminuidas. El entrenamiento debe constituirse en el espacio de aprendizaje en el que se identifican y potencian las virtudes, mientras se trabaja para minimizar los errores. Si a nuestros jóvenes no les ofrecemos posibilidades para que crezcan en el juego y en la toma de decisiones, ¿cómo podemos exigirles que sean efectivos? Lo que no le enseñan a Pedrito no podremos exigírselo a Pedro.

    Este ejemplo es aplicable a otras facetas del juego para evitar lamentarnos más adelante que tal jugador perdió la marca o que simplemente fue amonestado o expulsado en cada partido importante. Por ello no hay perdón para entrenadores de primera división que cometen el crimen de marginarse del proceso de aprendizaje que viven sus jugadores. Asimilen la lección: el futbolista es un compendio de respuestas. Cambiemos las preguntas y seguro que nos sorprenderemos.

    Si los formadores de futbolistas se dedicaran más a potenciar las capacidades de los chicos difícilmente se repetirían escenarios como los de la semana pasada. Se necesita también que los dirigentes elijan a los mejores para sus categorías inferiores y les paguen como tales, de lo contrario seguiremos hablando de «efectividad» en vez de formación. La respuesta está en la educación, no en la eficacia.

    Columna publicada el jueves 20 de Febrero en el diario Líder

  • Bienvenidos al circo

    Sí, esto que vive la Vinotinto parece un circo. No como aquel que se llevaba a cabo en Roma y mucho menos como los que se conocen en la actualidad. No; este es un circo cruel en el que los protagonistas quedan retratados por su indiferencia o su limitada inteligencia emocional. Pero en este triste espectáculo no son ellos quienes sufren sino que es la majestuosidad de la selección nacional quien lleva la peor parte.

    Veamos: Rafael Esquivel afirma que el seleccionador nacional será venezolano y luego, en menos de doce horas, asegura tener apoyo para contratar a un extranjero. Pasa cinco días en Caracas y no se reúne con ningún candidato.

    Nelson Carrero, miembro de la FVF, lanza consignas en contra de esa institución que integra para que ésta luego lo desmienta, y así comienza una innecesaria disputa acerca de la forma de pago al próximo seleccionador, alejando a Carrero, sin que él asimile el golpe, de la toma de decisiones.

    Richard Páez y Ratomir Dujkovic ya charlaron con Esquivel en Diciembre, pero nadie sabe si presentaron un proyecto. El presidente dice no guardarle ningún rencor a Noel Sanvicente (¿no debería ser al revés? Esquivel fue quien desairó a Sanvicente).  No se entrevista con él sino que envía a Carrero y a Bernardo Segovia, presidente del colegio de entrenadores y principal opositor al diplomado de fútbol que hace un par de años organizaron algunos integrantes del cuerpo técnico de Sanvicente. Esto a pesar de que el entrenador de Zamora se encontraba a unas pocas cuadras de distancia de las oficinas de la FVF. Ese tiempo que no tenía el jefe sí existió para designar un DT interino, confirmar un amistoso y reafirmar a Ceferino Bencomo en el organigrama federativo.

    Anteriormente, sólo quien superaba grandes obstáculos podía llegar al Olimpo. Ahora, ante el silencio de quienes mueren por la fama, se premiaría a quien fracasó estrepitosamente en la sub 15, colocándolo por encima de entrenadores más capacitados pero definitivamente con amistades menos influyentes.

    El circo romano fue, junto con el teatro y el anfiteatro, parte de la trilogía de grandes instalaciones destinadas a divertir al pueblo en los días sagrados. Era un show destinado a que los habitantes de Roma compartieran todos juntos mientras recordaban la grandeza del Imperio. Por el contrario, el circo Vinotinto sólo sirve para que no olvidemos la pobreza de quienes dirigen este deporte en nuestro país y nos quede muy clara la razón por la cual nuestro fútbol sigue estando en un estado embrionario que por ahora luce insuperable.

    Columna publicada el jueves 13 de Febrero de 2.014 en el diario Líder

  • De vuelta con el CAR

    Rafael Esquivel es un político en todo el sentido de la palabra. Cuando identifica que la oposición a su gestión empieza a tomar fuerza, suelta una bomba de humo para que todos vayan detrás de ella, olvidando así el objetivo principal. En este caso, ante la ausencia de un entrenador para la Vinotinto, la noticia que el presidente de la FVF nos regala es que, milagrosamente, el Centro de Alto Rendimiento ya está habilitado.

    Esquivel se muestra orgulloso y desafiante. «Quisieran ellos sentarse conmigo aquí como están ustedes» dijo a otra prensa, en clara referencia al periodismo de fútbol . Pero vale la pena recordar que ha sido él, y sólo él, quien se ha metido en problemas por hacer lo que el genial Charly García llama «promesas sobre bidet».

    El CAR llega con mucho tiempo de retraso y aún no se analiza en profundidad que ese centro de entrenamiento se encuentra en una ciudad en la que ninguna selección nacional jugará partidos oficiales, por lo que, entre otras cosas, el proceso de aclimatación de un atleta con miras a determinada competencia será, cuando menos, incompleto, dadas las diferencias climatológicas con otras ciudades de nuestra geografía. Pero ese es otro tema al que llegaremos en un futuro no muy lejano.

    Entonces, ¿qué celebramos? ¿Es que acaso hay que aplaudir el cumplimiento de una obligación? ¿A eso hemos llegado? No. Me niego a solemnizar y venerar la tardía entrega de una obra con más de diez años de retraso. Así como el deber del periodismo es la búsqueda de la verdad – no de amigos, hermanitos, compadres o muñecos – y su defensa, su responsabilidad como directivo es hacer lo imposible por mejorar el fútbol venezolano. Después de casi 30 años al mando de este deporte, ¿nos conformamos con estas migajas?.

    Reitero, me resisto a aceptar como extraordinario lo que es ordinario, y me niego a olvidar que aún no hay seleccionador nacional, pero por encima de todo, me opongo a toda intento de desfigurar la verdad a punta de medias tintas, excusas, incumplimientos y amenazas a la palabra, esa que como bien dijo Dante Panzeri “no ha sido inventada para NO decir lo que pensamos. Para callar y ocultar se inventó, antes, el silencio”.

    No pretendo ser invitado a su oficina, Sr. Esquivel ni ser considerado para futuras visitas al CAR. Me interesa mucho más que se nombre un seleccionador nacional para cada categoría y se les permita trabajar con todas las herramientas necesarias para alcanzar la excelencia. Hoy me conformo con eso; mañana, no sé…

    Columna publicada el jueves 06 de Febrero de 2.014 en el diario Líder

    http://www.liderendeportes.com/Opinion/Columnas/Apuntes-del-Camino/De-vuelta-con-el-CAR.aspx