Categoría: Libros y autores

  • El formidable viaje de Guardiola

    El formidable viaje de Guardiola

    51vsH+7N0+L._SX310_BO1,204,203,200_

    En 1955, Willy Meisl, periodista austríaco, hermano del legendario Hugo, uno de los entrenadores que mayores aportes han ofrecido a este juego, puso de manifiesto, en su libro Soccer Revolution, lo que consideraba el mayor enemigo del fútbol británico:

    Todo el énfasis se hace en la defensa: ¡la seguridad primero!

    “Se dice que fue Herbert Chapman quien dijo que ‘si evitamos que nuestros oponentes marquen aseguraremos un punto. Si conseguimos anotar un gol, tendremos los dos puntos’. Esta fórmula, sin importar si realmente fue Chapman quien la pronunció, contiene el espíritu y la esencia táctica del ‘nuevo’ juego de fútbol, el de la era posterior a 1926 (N.R: año en que se produjo el cambio en la regla del fuera de juego, según la cual un jugador se encuentra en posición de fuera de juego si se encuentra más cerca de la línea opuesta que el balón y el penúltimo adversario, lo que quiere decir que el jugador se encuentra más adelantado que todos los jugadores oponentes menos uno. En relación a la regla clásica, se cambió la palabra antepenúltimo por la palabra penúltimo).

    “Rápidamente generó la mentalidad de ‘seguridad primero’ tan trágicamente característica de la Gran Bretaña del período entre guerras”.

    Meisl no fue el único. Otro periodista, Conrad Lodziak, también advirtió que el camino que el fútbol transitaba era uno en el que el temor se imponía a la creatividad.

    21791

    Según Lodziak, que en 1966 publicó un libro llamado “Understanding Soccer Tactics”, el fútbol ya había sido conquistado por el conservadurismo anunciado por Meisl:

    Un hecho interesante que se desprende del examen de la tendencia en las formaciones de equipo es que todos los cambios se han realizado en un solo sentido: del ataque a la defensa. Primitivamente, los equipos tenían nueve delanteros y un defensa; gradualmente el número de atacantes todo el tiempo fue reduciéndose y el número de defensores todo el tiempo incrementándose. Esto refleja un cambio de mentalidad en el fútbol. El objetivo ahora es ceder menos goles que el adversario; antes era apuntarse más tantos que el oponente”.

    Pep Guardiola, como ha dicho José Mourinho, ha comprado defensores a precio de atacantes. Pero lo que el entrenador portugués pensó como un ataque a su colega catalán terminó convirtiéndose en una maravillosa definición de las intenciones del City de Pep.

    Para Guardiola, hijo ideológico de Cruyff y Lillo, el fútbol es un juego global en el que es imposible disociar ataque y defensa. Es por ello que el preparador citizen habla siempre de la construcción de juego: en cada momento del partido sus equipos quieren la pelota, no para pasársela sin mayor plan, sino para ir debilitando al adversario hasta anotarle un gol.

    La posesión de la pelota, o como bien aclara Lillo, la disposición del balón – tenerla solamente la tienen los porteros cuando la toman con la mano- no es el fin sino una herramienta. Con la pelota se construye todo tipo de avance, por lo que los futbolistas de los equipos de Guardiola no deben ni pueden distraerse en ningún momento sino moverse, ofrecerse, teniendo al arco contrario como punto de llegada.

    Tanto en España como en Alemania, Pep no encontró mayor oposición conceptual a sus ideas. Al Barcelona llegó como el hijo de Cruyff, mientras que en el Bayern, aún cuando sus ideas no gozaron de la admiración que sí tuvieron en la ciudad condal, sus maneras habían influenciado profundamente a la selección teutona, por lo que el público, aunque atontado por la mentira mediática del “tiki taka”, estaba abierto a aceptar la transformación que propuso el catalán. Aquellos que no lo hicieron, una vez pasados un par de años de la partida del conductor español, se han visto más convencidos que los defensores originales de Pep.

    Pero Inglaterra es un reto enorme. Y no me refiero a la posibilidad de ganar campeonatos, que es, aunque algunos lo olviden, el motor principal de su profesión.

    El mayor desafío de Pep, le guste o no, es recordarle a los padres y creadores de este maravilloso juego cómo fue que éste se hizo popular y amado. Con esto no me refiero a cantidad de toques antes de llegar al área rival sino a la necesidad de comprender que esta actividad tiene un objetivo: entretener al público.

    Meisl, además de escribir ese maravilloso libro al que hacía referencia, también participó de la publicación del texto de Lodziak. En el prólogo de ese manual, Meisl avisaba, nuevamente, que: “el fútbol inglés padece todavía las consecuencias de décadas de jugar ‘ateniéndose a las instrucciones’, lo cual es la muerte del individualismo, la espontaneidad y el placer del fútbol creador”.

    Ederson, John Stones, Kyle Walker, Benjamin Mendy, Ilkay Gundogan, Leroy Sané, Bernardo Silva, Gabriel Jesús, Danilo. Ellos han llegado bajo el mandato del entrenador catalán para unirse a Nicolás Otamendi, David Silva, Fernandinho, Sergio Agüero, Kevin de Bruyne, Vincent Kompany, Yaya Touré, Raheem Sterling y hasta Fabian Delph con dos objetivos; ganar, por supuesto, pero ganar respetando aquellas directrices que caracterizaron al fútbol británico antes que este sucumbiera al temor, las estadísticas, y como no, al negocio por el negocio mismo.

    Todo esto al igual que en Múnich: sin Xavi, Iniesta, Busquets ni Messi. Porque claro que el fútbol es de los futbolistas, pero también, diría mi amigo Martí, es de los entrenadores.

    Fotografía cortesía de: http://www.mancity.com

  • La idiotez en el fútbol no descansa, ni siquiera en Semana Santa

    La idiotez en el fútbol no descansa, ni siquiera en Semana Santa

    La soberbia los lleva a decir idioteces sin parar. En un programa de fútbol de TV, en Argentina, se gritan bobadas como si tuviesen licencia para mentir. Con una histeria sin parangón, se discute al posible cuerpo técnico de Jorge Sampaoli en la selección argentina. Las barbaridades son preocupantes:

    Juan Manuel Lillo es un fracasado que descendió a Dorados en el fútbol mexicano. La historia verdadera: «Lillo heredó un equipo que había sumado cuatro puntos en las seis primeras jornadas. Lillo mejoró los registros del Dorados, consiguiendo que su equipo culminara en el octavo puesto al final del torneo, pero por cuestión del porcentual que marca los descensos y que se arrastra de temporadas anteriores el equipo culichi acabó descendiendo a la Primera «A» en la última jornada del Clausura 2006″. Luego de los señalamientos hechos en ese programa, entre los cuales el veterano acusador calificó a Jorge Sampaoli de «vendedor de humo«, Sebastián Abreu llamó a otro de los panelistas. «El Loco» quiso defender a Lillo y decirle al periodista en cuestión que los métodos del español son top. El silencio fue abrumador.

    Lillo es militante de la periodización táctica y el juego de POSESIÓN. Aclaratoria: La metodología no es de «posesión» sino de «posición», una sutil diferencia lingüística pero enorme en cuanto a lo futbolístico. No recuerdo a Juanma como gran defensor de la metodología del profesor Vítor Frade- tampoco es contrario, simplemente no la aplica como tal- sino del juego posicional, al que él mismo, en el libro «Pep Guardiola. La Metamorfosis» de Martí Perarnau, rebautiza como juego de «UBICACIÓN«.

    Lillo fracasó en Millonarios de Colombia. La historia verdadera: «En su primer torneo en Colombia, su equipo Millonarios consiguió 33 puntos en 18 partidos disputados (10 victorias, 3 empates y 5 derrotas). Millonarios culmina en el segundo lugar del torneo y clasifica al play-off final. En dicho certamen, cae por penales ante Junior en semifinales tras igualar 0 a 0 en el desarrollo del partido y pierde la chances de jugar en el partido final. En el segundo semestre de 2014 el club entró en una debacle deportiva luego que los fichajes del club no cumplieran las expectativas, esto hizo que Millonarios quedara último en el grupo C de la Copa Colombia,28 además, Millonarios perdió los últimos cuatro partidos de liga, siendo goleado 5-0 por Nacional en Medellín29 y luego de perder el Clásico Capitalino, contra Santa Fe, 1 – 0.30 Asimismo el equipo fue eliminado en la primera ronda de la Copa Suramericana luego de caer 1-2 con César Vallejo en Bogotá, y de empatar a 2 goles en Perú.31 Esto hizo que la situación de Lillo se complicara, hasta que el 2 de septiembre de 2014 las directivas del club informaron a la opinión pública que se había determinado remover del cargo a Lillo«. En resumen, Lillo tuvo un muy buen primer torneo y otro muy malo. Ni fracaso ni gloria, sencillamente la normalidad en la vida de un entrenador.

    Lillo aprendió muy mal de Guardiola. Contemos la verdad: Pep Guardiola tiene en Lillo una de sus referencias de cabecera. Lo consulta permanentemente y esto lo afirma el propio Guardiola, quien dijo una vez: «Lillo es el mejor entrenador que he tenido«. Pero además, Jorge Sampaoli, además de llevar a Lillo como su mano derecha al Sevilla, lo convenció de acompañarlo en la selección de Chile para diseñar un plan que los ayudara a ganar la Copa América de Chile. El plan era agregar matices del juego posicional a un equipo que siempre fue muy violento en sus transiciones. Esto se pudo observar, entre varios ejemplos, en el rol de Isla, lateral derecho, quien hizo muchas veces de «Pedro» en aquella selección que ganó la Copa por penales, ensanchando el campo con sus desbordes, manteniendo la posición, casi de extremo, aun en momentos en los que el juego se inclinaba por el otro costado.

    Estos son ejemplos de barbaridades que escuché hoy en un programa de TV en el que, como si fuera poco, el mismo señor grita que el fútbol es «dinámica de lo impensado», haciendo del título del maravilloso libro de Panzeri una ordinaria muletilla, porque los gritos y obscenidades que vomita no le permiten tan solo explicar la intención de aquel maravilloso periodista y analista, que no era otra que recordar que las cualidades de cada quien son intransferibles, y que el fútbol es pillería, viveza, engaño, pero también mucho de estrategia.

    Pasa en Argentina. Pasa en España, y cómo no, pasa en Venezuela. La mentira y la banalidad se instalaron en el fútbol hace muchos años, pero ahora, gracias a la barbarie de las redes sociales, conquistaron todos los territorios. Hasta saludamos el éxito de algún ladrón de siete suelas.

    No hago sino recordar a un querido amigo cuando me dijo que la guerra estaba perdida, pero por si acaso, aquí dejo algunas reflexiones de Juan Manuel Lillo, un entrenador magnífico y un soberbio pensador.

    “La posesión del balón es un objetivo parcial del juego.”

    “Cuando se piensa en el resultado se tiene temor al juego.”

    “Lo que debe temer cualquier entrenador es que el equipo rival se ponga a jugar, y no temer que se ponga a correr.”

    “No te puedes tapar un ojo y jugar a solo una cosa; ¡defender!O¡atacar!”

    “Hay algunos equipos tan defensivos que no saben de que color es la línea de medio campo.”

    “En el fútbol existen dos miedos, a ganar y a perder.”

    “Estar atento a la intención del jugador adversario poseedor del balón es la mejor manifestación del talento defensivo.”

    “Cuando no se tiene la posesión del balón hay que defender, no contener.”

    “La táctica nace de los problemas que plantea el juego por un lado, y de las soluciones que encuentra el jugador para esos citados problemas, y todo esto trasladado a la
    colectividad. La génesis es el juego y el jugador”.

    “La fuente principal para conocer el juego es conocer al jugador. Porque saber de fútbol
    es saber de jugadores”.

    “La táctica es la forma en la que se juega, el porqué se juega, cuando se juega, cómo
    se juega y dónde se juega”.

    “Mi gran misión como entrenador es crear cultura táctica. Enseñar al jugador a interpretar las situaciones, y eso parte de dar mucha información, es decir darle una razón para hacer las cosas. Al final elige el jugador”.

    “El punto de partida no es el cambio, sino la contratación. No se contratan ideas, sino al
    último ganador, un buen currículo para tranquilizar a los medios y al público. Si los
    presidentes contratan una idea, la aguantarían como propia y habría contratos largos. Aquí el crédito de un entrenador es el siguiente domingo, y eres tan bueno como tu último resultado”.

    “Los equipos no solo deben de ser felices atacando, también lo deben de ser
    defendiendo.”

    «No voy a opinar sobre las opiniones. Eso es lo bonito del fútbol, opinar»

    «Cuando más te aproximas a la portería, más te alejas del gol».

    «Que Cristiano Ronaldo sea el símbolo para la sociedad actual significa que hay algo que no funciona».

    «Ahora es mucho más importante en el fútbol lo que pasa de lunes a viernes. Lo que ocurre el domingo importa cada vez menos».

    «El fútbol se ha convertido en un consolador social».

    «Messi representa el paradigma sistémico y contextual. Todos estamos en el contexto y el contexto está en nosotros. Leo Messi es la prueba más evidente».

    «Iniesta representa el todo y Messi la parte. Messi necesita más a Andrés que Andrés a Messi».

    «Tu rival también es parte de ti».

    «No es lo mismo la posibilidad que la probabilidad. A mí me gustan los equipos que buscan la probabilidad».

    «No soy de los que cree que el liderazgo ha de ejercerse desde el banquillo. El entrenador ha de ser como Dios, en todas partes y en ninguna visible».

    «Pep y yo intentamos lo mismo: conseguir superioridades a partir de la posición. ¿De qué sirve jugar entre líneas si no es para eliminar a rivales?».

    «El fútbol no es ofensivo ni defensivo. El reglamento solo dice que hay que marcar más goles para ganar. Y nosotros hemos decidido no llevarle la contraria. Por eso partimos del balón, porque sin él no se puede hacer goles».

    «El entrenador debe saber tratar al grupo como personas de lunes a sábado y el domingo hacerlo como jugadores».

    «Creo que el entrenador tiene que pelear por ser, no por estar. Y creo que yo en día, con tal de estar, el entrenador deja de ser».

    «No hay que atender a los dibujitos. Para mí en el 4-1-4-1 hay tres delanteros. Y es que en cuanto se mueve el balón, el dibujito se fue al carajo».

    «Cada día me lo pregunto más… dime con qué mediocentro andas y te diré qué equipo eres».

    «Las ideas siempre tienen validez en cualquier ámbito de la vida. Incluso no tener ideas es una idea en sí misma».

    «No arriesgar es lo más arriesgado, así que, para evitar riesgos, arriesgaré».

    Imagen cortesía del Diario AS

  • Un año sin Johan

    Un año sin Johan

    El adiós de Cruyff me pilló en medio de la preparación de un partido por las Eliminatorias Sudamericanas. Recuerdo haberme despertado e ir al gimnasio del hotel en el que nos hospedábamos en Lima, con la intención de trotar un rato, ya se sabe, para drenar un poco la presión y la ansiedad.

    A pesar que mi cargo era el de Jefe de Prensa de la Selección Venezolana de Fútbol, la intensidad con la que asumo cada tarea hacía que soñara con miles de variantes para el juego ante los peruanos, por lo que la zozobra era insoportable: no podía desconectar. Por ello trotaba. 40 minutos. 50 minutos. Por lo menos sentía que algo dejaba en esa cinta y me ilusionaba con la posibilidad de dormir mejor.

    Vaya si la vida es una constante ironía. Aquella mañana, a eso de las 6:45, cuando apenas empezaba a rondar una pobre velocidad de nueve kilómetros por hora, supe del fallecimiento de Johan. Trotando. Corriendo. Lo contrario a como el «Holandés Volador» comprendía el juego al que tanto le dio. Insisto, la vida no es más que un compendio de incoherencias.

    Terminé como pude la rutina. No recuerdo tan siquiera haber completado el tiempo que había marcado en la máquina. Subí a bañarme y escribir un par de líneas para el Magazine de Martí Perarnau. Cuatro párrafos. Desechables y olvidables, pero necesarios. Sepa usted, mi estimado visitante, que la verdadera razón por la que uno escribe es el egoísmo, drenar emociones, sin importar mucho el destino de esas letras. Por ello es tan gratificante cuando alguien disfruta con mis contradicciones. Correr y escribir, así más o menos puedo equilibrar mi velocidad con la dinámica del mundo.

    Luego vino el almuerzo y el partido. Recuerdo que durante todo ese tiempo pensaba que, más que una victoria en Lima, me emocionaría aún más que la selección tuviese algún rasgo del cruyffismo. Cualquiera. Quería terminar el partido con la panza llena de fútbol.

    Aquella noche no pudimos vencer a Perú, y, aunque nadie lo confirme, entendí que nos íbamos de la selección. No recuerdo si jugamos bien; las emociones me pudieron y nos tocó vivir un incidente que no me corresponde narrar. Al día siguiente, el staff técnico estaba tranquilo, aliviado, como si el episodio de la noche anterior hubiese servido para confirmar mil cosas que espero mueran conmigo. Pero cuando probé bocado (no acostumbro a comer mucho los días que exigen mi total dedicación), dije en voz alta, como si me estuviese cayendo la locha, «¡puta madre, se murió Johan!»

    Y es que Cruyff siempre fue Johan para aquellos que lo admiramos. Su obra fue de tal magnitud que superó los límites naranja y los blaugrana; el mejor Real Madrid que vi, aquel que llamaron La Quinta del Buitre, tenía mucho de su ideario; la mejor España,  la mejor Alemania, la mejor Holanda, la mejor Argentina, el mejor Milan y, como no, el mejor Barcelona, fueron, todos, de una u otra manera, hijos de su pensamiento.

    A quienes llegaron hasta aquí debo pedirles disculpas por mezclar las emociones «cruyffistas» con aquella aventura peruana. Le aclaro que no es ventajismo; desde aquella mañana, en cada partido que veo, me pregunto ¿qué pensaría Johan? Lamento profundamente no haberlo conocido, era mucho lo que deseaba escucharlo, leerlo y verlo. Hay tanto sinvergüenza en el fútbol que se me complica entender como uno de los buenos, quizá el más, se fue tan rápido, dejándonos a merced de los idiotas que predican que hay que ganar como sea, como si la sola voluntad fuese suficiente.

    De nuevo pido sepan disculpar mi confusión. La idea de estas líneas era promover algunas reflexiones de su libro 14. La Autobiografía. Pero me duele la ausencia de Johan, casi como la de un familiar, o mejor dicho, la de un amigo, al que siempre se podía acudir para encontrar un buen consejo.

    En fin…

    «Para mí todo empezaba en la calle. La zona en la que yo vivía era conocida como la «aldea de cemento», un experimento de casas baratas realizado tras la Primera Guerra Mundial. Era una zona obrera y los niños pasábamos tanto tiempo fuera de casa como nos era posible; desde que puedo recordar jugábamos al fútbol donde podíamos. Ahí fue cuando empecé a pensar en cómo convertir las desventajas en ventajas. Descubrí que el bordillo puede no ser un obstáculo, sino que podía convertirlo en un compañero de equipo para el uno-dos. De modo que gracias al bordillo pude trabajar mi técnica. Cuando el balón rebota sobre superficies diferentes con ángulos extraños, tienes que reajustarte al instante. A lo largo de mi carrera la gente se ha sorprendido a menudo de verme chutar o pasar desde un ángulo inesperado, pero eso se debe a cómo me crie. Lo mismo ocurre con el equilibrio. Cuando te caes sobre cemento, duele y, por supuesto, no quieres que te pase. Así que juegas al fútbol procurando no caerte. Fue jugar así, intentando reaccionar ante la situación en todo momento, lo que desarrolló mis habilidades como futbolista. Por eso soy muy partidario de que los jóvenes jueguen al fútbol sin tacos».

    «Lo que aprendí es que el fútbol es un proceso que consiste en cometer errores, analizarlos para aprender la lección y no frustrarse».

    «El buen jugador es el que toca el balón una vez y sabe a dónde correr; en esto es en lo que se basa el fútbol holandés».

    «Yo digo: no corráis mucho. El fútbol se juega con el cerebro. Hay que estar en el lugar preciso en el momento adecuado, ni demasiado pronto ni demasiado tarde».

    «La defensa se basa en darle la menor cantidad de tiempo al contrario, o que cuando tienes la posesión del balón debes asegurarte de que dispones de la mayor cantidad posible de espacio mientras que cuando lo pierdes hay que minimizar el espacio que tiene el oponente».

    «Continuamente, diez jugadores deben anticipar lo que va a hacer el que lleva la pelota».

    «Aparte de la calidad de los jugadores, el Fútbol Total es, sobre todo, cuestión de distancia y posicionamiento. Esa es la base de todo el pensamiento táctico. Si aciertas con la distancia y la posición, todo encaja. También requiere mucha disciplina. Nadie puede ir por su cuenta. Eso no funciona. Si alguien empieza a presionar a un contrario, el equipo entero tiene que unírsele».

    «El Fútbol Total, en cualquier caso, es cuestión de distancias en el terreno y entre las líneas. Si juegas así, incluso el portero tiene que entenderse como una línea. Como el portero no puede coger el balón con las manos si se lo pasan, él también tiene que ser capaz de jugarlo. Tiene que asegurarse de que los defensas reciben el balón en el momento exacto. A menudo tiene que quedarse en el borde del área de penalti, para convertirse en una opción para sus compañeros de más adelante. En nuestro estilo de juego en el Mundial de Alemania, no había sitio para un portero que no saliera nunca de debajo de los palos».

    «Mucha gente piensa que la defensa consiste en despejar el balón. Pero el arte de la defensa también consiste en saber cuándo le tienes que dar al portero la oportunidad de detener un balón».

    «El acertijo de si el jugador A encaja bien con el jugador B siempre me ha parecido fenomenalmente interesante».

    «Y, como ya he dicho, me gustaba hacerlos cuestionar el pensamiento tradicional diciéndoles que el delantero era el primer defensa, haciendo que el portero comprendiese que él es el primer atacante y explicando a los defensas que ellos determinaban la longitud del campo. Con la idea central de que las distancias entre las líneas nunca pueden ser superiores a los diez o quince metros. Además, todos tenían que interiorizar que, cuando se tiene la posesión del balón, hay que crear espacio, y que sin él hay que reducirlo. Eso lo consigues siguiendo de cerca visualmente a todos los demás. En cuanto uno echa a correr, el otro le sigue».

    «Tomemos la combinación de Ronald Koeman, a quien fiché en 1989, y Pep Guardiola, a quien ascendí al primer equipo en 1990, como dúo de defensa central en el Barcelona. Ninguno de los dos era rápido, y tampoco eran defensas. Pero nosotros siempre jugábamos en campo del oponente. Calculé las probabilidades basándome en los tres pases que podía realizar el equipo contrario. En primer lugar, un pase en profundidad que supera nuestra última línea. Si el portero era bueno y estaba situado lejos de la portería, siempre podría hacerse con la pelota. A continuación, un pase cruzado. Para eso tenía defensas rápidos que estaban entrenados como extremos. Siempre llegaban a tiempo de interceptar el balón. Y la última opción era un pase corto por el centro. Guardiola y Koeman eran tan fuertes en el plano posicional que siempre los interceptaban, a pesar de que, claramente, no eran los defensas centrales ideales. Seguramente era ese el motivo por el que funcionaba. Porque el portero estaba en la posición correcta y los defensas hacían lo que había que hacer».

    «De modo que trabajábamos constantemente con los defensas para encontrar esas soluciones. Como presionar al contrario no mediante sprints de treinta metros, sino a base de moverse unos pocos metros en el momento justo».

    «Se necesitaron más de diez mil horas de entrenamiento para alcanzar el nivel del Dream Team , nombre que recibía a menudo la plantilla de esa época».

    «El dominio del terreno de juego se estaba convirtiendo en un problema cada vez mayor cuando, en realidad, es muy sencillo: cuando tienes la posesión del balón, agrandas el campo; cuando lo pierdes, lo vuelves a hacer pequeño».

    «Todo el mundo sabe que me gusta el fútbol cuando se juega al ataque, pero para poder atacar antes tienes que defender presionando, y para poder hacer eso debes saber presionar el balón. Con el fin de hacerlo lo más fácil posible para todos los jugadores, hay que crear tantas líneas como sea posible. De modo que quien lleva el balón siempre tenga alguien delante y alguien al lado. El espacio entre quien lleva la pelota y esos otros compañeros no debería ser nunca superior a diez metros. Cuando hay mucho espacio, aumenta el riesgo».

    «A mí me gusta usar cinco líneas sin contar el portero: los cuatro defensas, un centrocampista central atrasado, dos centrocampistas extremos a ambos lados de este presionando hacia delante, un delantero jugando en profundidad o adelantado y dos delanteros en los extremos. En un despliegue de ataque, el terreno de juego va desde la mitad inferior del círculo central hasta el área de penalti del contrario. Esto crea un campo de 45 metros de longitud y 60 metros de anchura. Con un espacio de unos nueve metros entre líneas».

  • El regreso de Marcelo Bielsa

    El regreso de Marcelo Bielsa

    Marcelo Bielsa dirigirá al Lille OSC a partir del 1 de julio. Así lo ha confirmado la web oficial del club, resaltando que «Convencido por el proyecto y los argumentos presentados por la nueva dirección Lille, Marcelo Bielsa ha acordado tomar el autobús desde el 1 de julio».

    Hasta esa fecha, Franck Passi, colaborador de Bielsa en su etapa al frente del Olympique Marseille, será el encargado de conducir al equipo que hoy marcha en el puesto catorce de la clasificación de la Ligue 1.

    Bielsa retorna al campeonato francés, y al mismo tiempo, se reafirma en uno de los pilares de su manera de conducir: estudiar a profundidad la plantilla que tendrá bajo sus órdenes. El entrenador argentino, al igual que cuando llegó a Chile o  Bilbao, desembarcará en la institución con un inmejorable conocimiento de las cualidades y las debilidades del equipo.

    ¿Por qué Lille y no otros equipos con otros pergaminos?

    Debe considerarse la buena relación entre el entrenador y Gerard López, cabeza visible del equipo. Así lo reseña el medio oficial:

    «Marcelo Bielsa fue la primera elección de presidente Gerard López y LOSC líderes para el gestor de equipo profesional y participar en la implementación de la nueva política deportiva deseada por el club».

    Otro elemento a tener en cuenta es que Bielsa, para implementar su método de trabajo, necesita del total compromiso de sus dirigidos. No olvidemos que el talento no es nada sin ese acuerdo del deportista consigo mismo y con eso que conocemos como equipo. El estudio que hace Bielsa sobre los futbolistas que va a dirigir no se limita exclusivamente a las estadísticas que tanto gustan al periodismo, pero que nada dicen del juego. La presencia de Passi es una señal más de que el argentino va más allá: quiere estar seguro de cuáles son los futbolistas a los que puede explotar, cuáles deben dar un paso al frente y cuáles al costado. Quienes todavía no comprenden que el juego es una cuestión mental se pierden la belleza de los procesos.

    En un documental de producción chilena sobre la vida de Marcelo Bielsa, Fernando Pandolfi, conocido en el fútbol argentino como «El Rifle», quien fuera dirigido por Bielsa en su paso por Velez Sarsfield, reflexionaba acerca de las razones por las que el rosarino aceptaba retos de tremenda envergadura:

    «Yo creo que él se planteó el desafío y dijo ‘a estos (la selección chilena) no los clasifica nadie, ¿hace cuánto? Bueno, yo los voy a clasificar’. Así en Argentina lo empiezan a valorar más, porque él fue allá y ¡parece (José de) San Martín! Liberó al país de la decadencia que tiene el fútbol».

    Para ahondar aún más en su figura, revisemos algunas de sus afirmaciones en el último tiempo, en Francia, pero con el escudo y la admiración de Marsella. La vuelta de Bielsa es un aporte enorme en esta lucha perdida pero maravillosa que es la de pelear por un fútbol que se ocupe del fútbol.

    -“El mundo del fútbol sufre una crisis de aparición de grandes jugadores. Y viendo en profundidad la Liga Francesa, y viendo la tendencia de las grandes ligas de adquirir los mejores jugadores del mundo, especialmente los que no están consagrados, observo que en Francia hay 15 jugadores de muchísima proyección menores de 23 años”.

    -“Los que conducimos seres humanos, cuando vemos que lo que perseguimos no genera el resultado deseado, tenemos dos caminos: responsabilizar a los que ejecutan o revisar las consignas que uno le ofrece. Si un equipo, de 12 puntos obtiene 3, y los 4 partidos son contra equipos inferiores con menos recursos, yo tenía dos posibilidades: responsabilizar a los futbolistas o revisar las consignas. Opté por revisar las consignas. Y la segunda cuestión que escuché lo que sentían los intérpretes e incluí sus opiniones en los argumentos que utilizo para decidir”.

    -“En este análisis, lo que para mí hay que traer como conclusión, es que todos los métodos autorizan a la victoria y a la derrota. Por cada Mourinho hay un Guardiola, y Guardiola pierde como pierde Mourinho. Pero como gana muchísimo más de lo que pierde, los períodos de análisis de la debilidad del método, es mucho menor. Lo ha dicho Ancelotti, con una frase que resume absolutamente todo: “La misma mano débil, es la que me permitió ganar 3 Champions”. Lo que quiere decir que cuando se ganan Copas del Mundo o Champions, es ductilidad para el manejo de los grandes jugadores. Y cuando pierden, porque todos alguna vez pierden, es debilidad frente a la requisitoria de las estrellas, simplemente una cuestión de proporción. Los grandes reciben este tipo de conjeturas o análisis muy de vez en cuando porque siempre ganan. Y los mediocres, como es el caso mío, con mucha más frecuencia porque habitualmente perdemos. Pero eso dicho con absoluta sinceridad, porque si analiza los títulos en los que yo he participado en mi carrera son muy pocos”.

    -“Cuando dirigía a la Selección Argentina, Brasil tenía grandes laterales, siempre los tuvo. Y para mí la mejor receta es obligarlos a defender”.

    -“Todos los que trabajamos en esto, sabemos que luchar por objetivos y no poder conseguirlos desgasta la mente de todos los jugadores. Lo que hay que saber, es si la fatiga mental es la que produce los malos resultados, o los malos resultados los que van degenerando la fatiga mental. Ese es un proceso muy dinámico y, seguramente, en el último partido hubo cosas de esa naturaleza”.

    -“Por mi experiencia personal, sé que el método, el estilo y el sistema, es bueno si ganamos. Y si perdemos es malo, y ustedes actúan con esa lógica, que es la lógica de los seres humanos. Durante un período próspero, las evaluaciones son a favor y se exaltan los mismos valores que ahora se rechazan. Ustedes, seguramente, creían que yo era mucho mejor de lo que en realidad soy”.

    -“Lo que trato de hacer en la adversidad, es fortalecer mis convicciones y no actuar con necedad negando realidades que merecen ser modificadas. Pero tengo claramente visualizado que, en los procesos negativos, todos te abandonan: los medios de comunicación, el público y los futbolistas. Y eso es natural, es propio de la condición humana. Nos acercamos al que huele bien, y el éxito siempre mejora el aroma del que lo protagoniza. Y nos alejamos del que huele mal, y la derrota hace que seamos malolientes”.

    -“Hay que analizar cómo actúan los líderes ante la adversidad. Hay líderes que cambian el discurso y hay otros que los mantienen. He visto líderes que cambian los discursos y aciertan y revierten, o todo lo contrario. No puedo abandonar mis convicciones, no sería yo. Y sólo modifico aquello que verifico que está errado, pero también valoro lo que se opina de mí, sé que no soy tan bueno como me describían el año anterior, y tampoco soy como me describen ahora”.

    -«Yo di una idea general y el periodista sigue mirando una circunstancia particular. Participan 20 equipos que no siempre son la misma fuerza de oposición para los otros 19… Hay una enorme cantidad de situaciones que pueden no repetirse, por eso es que me cuesta hablar de lo que va a venir porque no lo puedo imaginar de un modo determinado. Hay generalizaciones que basados en los antecedentes y la historia, pero tampoco en ese caso tengo tantos elementos de juicio como ustedes que conocen los antecedentes de los equipos y los jugadores como para predecir lo que va a suceder con poco margen de error».

    -«A mi, como a cualquier entrenador, me gusta defender en espacios reducidos y atacar en espacios amplios. Pero cuando uno observa el fútbol con grandeza e interpreta el equipo que dirige, y sobre todo cuando tiene mejores jugadores que los demás, está, desde mi punto de vista, obligado a una actitud más generosa y más vinculada con la belleza del juego, por lo que seguiremos intentando en mejorar nuestra capacidad para defender en espacios amplios y para atacar en espacios reducidos. Eso es lo que hacen todos los equipos grandes del mundo, porque para hacer lo contrario hay que tener enfrente un equipo generoso, y eso no sucede».

    -«Nosotros todos estamos acostumbrados a que determinadas causas generan efectos previstos. El fútbol se aparta de eso. Una misma causa puede ofrecer diferentes efectos. Sabemos que la mayoría de las cosas que suceden no obedecen a cómo las imaginamos. Hay mucho de casual».

    -«El problema de jugar con dos 9 no es ubicarlos juntos sino decidir que aspecto del juego se posterga poniendo dos atacantes centrales. Si usted pone dos atacantes centrales sin un volante creativo les resta quien los abastezca, quien le de los pases verticales. Y si para poner dos nueve saca a un extremo, se pierde la llegada de balones desde los costados. Y si conserva los dos wines y el volante ofensivo, debe restarle un componente a la estructura defensiva. No es una decisión sencilla para los que reflexionan más de lo conveniente. Puede ser <Parálisis por exceso de análisis>».

    -«Hay una sola respuesta que todo lo que yo diga lo tira por el suelo. Porque ser el mejor te quita felicidad: horas con tu mujer, con tus amigos, te quita fiestas, diversión. Ustedes tienen un problema muy grande. Muy, muy grande. Tienen dinero pero no tienen tiempo para disfrutar del dinero que tienen. Lo que el dinero te da en términos de felicidad. Eso yo ya lo sé porque lo he visto infinidad de veces. Ustedes quisieran comprar el tiempo. Pagarían por poder hacer eso, como pagaría cualquier persona. Entonces, el éxito te quita la posibilidad de ser feliz. También es una elección, también es una elección”.

    Cuando dos centro atacantes juegan juntos, alguno desciende o alguno se abre para no sobreponerse. Al que le toque descender o abrirse va a jugar peor porque su mejor versión es en el  centro del campo y cerca del arco. Pero en ocasiones, jugando peor uno de los dos, la suma de ambos mejora el equipo. Lo difícil es lograr comodidad en aquel que hace concesiones a sus mejores posibilidades y abandona su puesto. Periodista: ¿esa es una reflexión del momento? Bielsa: No, ahora no, desde hace 15 años que reflexiono sobre ese tema».

    Fotografía encontrada en internet. Créditos a quién corresponda.

  • Libro de la semana. Teoría del Fútbol

    Libro de la semana. Teoría del Fútbol

    «Tras hojearlo un poco, pude comprobar que carecía de fotos y apenas contenía algún gráfico, enseguida me percaté de que tenía ante mí un libro inédito, que pocos habrían leído, aunque algunos lo hubieran iniciado, pero que a mí me enganchaba allí mismo».

    De esta manera describía Benito Floro su encuentro con el tratado «Teoría del Fútbol», escrito por el abogado Ricardo Olivós Arroyo en 1978, y que pudo conocer gracias a un encuentro con Juanito en el hogar del ex futbolista del Real Madrid. Tras introducirse en las páginas del libro, el entrenador español no pudo apartarse de de ellas, y llegó a escribir, en el prólogo de una versión más extensa del mismo, publicado en 1992, lo siguiente:

    «En el libro ‘Teoría del Fútbol’ Ricardo nos detalla perfectamente la evolución del juego, de la cual se obtienen valiosas conclusiones para el fútbol actual:

    • El fútbol no se juega de una forma u otra, con un estilo u otro, sino bien o mal.
    • La mejor manera de jugar bien, es hacerlo colectivamente.
    • Para hacerlo bien colectivamente, es necesario un orden interno.
    • Ese orden interno está en las posiciones, demarcaciones o zonas de trabajo de cada jugador, las cuales deben ser lo más estables y equilibradas posibles.
    • Se juega bien cuando el balón va a las posiciones, no cuando las posiciones van al balón».

    Y es que en las 363 páginas que componen esta maravillosa publicación, Olivós Arroyo, fallecido en 2003, expone la importancia de la regla del fuera de juego y como, a partir de esta, el fútbol dejó de ser un deporte para convertirse en un juego.

    ¿Quién fue Ricardo Olivós Arroyo?

    img_4920

    Su perfil en la web Wikipedia lo define como «un estudioso del fútbol y precursor de la teoría de este juego«. Por la falta de información sobre Olivós, debo recurrir a la web mencionada anteriormente para profundizar un poco sobre su persona:

    Terminada la carrera de abogado, la guerra civil española le obligó a dejar el fútbol. Algunos años después, ya como espectador, observó que con respecto al fútbol que había practicado existían cambios extraños, que fueron los que le incitaron a estudiarlo científicamente. Trató de documentarse y comprobó que no había nada de teoría, lo cual le motivó a escribir sus reflexiones sobre el tema y publicarlas por su cuenta en 1975.El libro es casi imposible de conseguir, pero vale la pena dejarse unos minutos cada vez que sea posible en buscarlo; desconozco si existe otro manual que profundice tanto en el estudio de este juego… Don Ricardo acuñó el término Teoría del Fútbol al darse cuenta de que, al margen de ser un deporte, el fútbol es un juego de estrategia cuya base lógica se puede investigar. Dada su fecha de nacimiento, pudo comparar personalmente las épocas del fútbol reglamentado casi desde sus orígenes para sintetizar la base lógica del fútbol y explicar cómo se manifestó ésta a lo largo de la historia del fútbol bajo la influencia de la evolución cultural futbolística y de la regla del fuera de juego.

    ¿Cómo llegué a este libro? Gracias a un documento/ponencia de Robert Moreno y Rafel Pol, entrenadores del FC Barcelona, llamado «Modelo Contextual Fundamentado», en el que ambos autores hacen referencia a que Olivós Arroyo ya avisaba, en 1978, sobre el «profundo desconocimiento del juego del fútbol» y la vigencia de su obra, aún a más de treinta años de su publicación.

    Dada la dificultad mencionada anteriormente para encontrar alguna copia de esta maravillosa publicación, agrego algunas de sus reflexiones con la única intención de despertar la curiosidad en el lector:

    -El juego es un sistema de competencias en el que cada componente del equipo tiene una función determinada. Sabe jugar el que sabe lo que tiene que hacer en el partido.

    -Los técnicos del fútbol creen que los fundamentos del fútbol son la fuerza y la destreza, por lo que suponen que todos los futbolistas de clase saben jugar al fútbol y que para formar un gran equipo basta con fichar a once figuras… Para jugar, como para hablar, hay que aprender primero. Y solamente se puede aprender a hablar naciendo en un grupo que haya creado un lenguaje.

    -Ni la fuerza ni la técnica, aunque se necesiten para hacer la jugada, tienen la menor relación con el juego. El juego es lo contrario a eso; porque tiende a ganar el partido empleando la menor fuerza y la menor técnica posible. El juego no se trata de vencer al contrario sino de evitarlo, de suprimirlo. Y a la fuerza y la técnica solamente hacen falta cuando el encuentro entre atacante y defensor se produce.

    -La teoría del ataque se basa en evitar el encuentro con el defensa; la de la defensa, en asegurar ese encuentro. El juego, pues, gira en torno a que no se produzca o se produzca ese encuentro.

    -El juego se basa en dos experiencias distintas: la individual y la colectiva.

    -El juego es una ordenación de las jugadas dirigida a conseguir la victoria sobre el bando rival. Y para ordenar las jugadas no se necesita nu fuerza, ni resistencia, ni habilidad muscular. Lo único que se precisa es un ordenador.

    -El juego colectivo es fruto de una socialización; de un proceso cultural en el que cada miembro del equipo aprende un rol y se identifica con el mismo.

    -Es un hecho real, aunque todavía no comprendido por el aficionado, que el defensa no se opone a los que juegan con el balón, sino a los que atacan sin él.

    -El equipo es un grupo humano que persigue un fin: vencer al bando contrario. La experiencia social enseña a los grupos humanos a organizarse. Al conjunto de conocimientos proporcionados por la experiencia a esos grupos la llamamos cultura. Y a la cultura adquirida por el equipo la llaman los aficionados juego de conjunto. Yo prefiero llamarla colaboración automática.

    -Las jugadas son para el juego como las palabras para las frases: elementos con los que se puede componer una oración o una blasfemia.

    -En el partido se desarrollan dos actividades, lo que da lugar a que el futbolista adquiera dos experiencias distintas. Una la desarrollan los jugadores con el balón, y a la experiencia derivada de la misma la llamamos técnica. Con ella aprenden a manejar la pelota, a esquivar la entrada del contrario, a disputar el balón a su portador, a desplazarse para recibir un pase o rematar un centro, etc. La otra la desarrollan sin el balón, y con ella aprenden a jugar el partido. La que enseña a jugar el partido es la costumbre. La costumbre es la que ordena la defensa y el ataque.

  • Frases de Arrigo Sacchi

    Frases de Arrigo Sacchi

    El entrenador italiano comandó la versión más maravillosa del AC Milan. Tras su paso por el Rimini y el Parma, llegó al club rossonero en 1987 y se mantuvo hasta 1991, año en que tomó las riendas de la selección italiana.

    Aquel Milan tuvo grandes jugadores como Frank Rijkaard, Ruud Gullit, Marco van Basten, Franco Baresi, Paolo Maldini o el propio Carlo Ancelotti. Pero por encima de esas individualidades, aquel Milan se hizo eterno gracias a que entendía el fútbol de manera contracultural: no jugaba para defenderse sino para protagonizar los partidos. El ataque al arco contrario comenzaba por «atacar» el ataque rival. Fue una sinfonía inolvidable que llevó al extremo aquello de que un sistema es mucho más que la simple suma de sus partes.

    Para recordar a Sacchi vale leer algunas de sus mejores frases:

    “El fútbol es lo más importante de lo menos importante” .

    “Nunca entendí que, para poder ser jinete, se necesitase ser primero un caballo”.

    “Hoy en día se valoran los resultados antes que la capacidad de trabajo. Pero no se puede construir un rascacielos en un día y, en su lugar, los presidentes se conforman con una chabola”

    “Un grupo solamente se forma si todo el mundo habla el mismo idioma y todos están capacitados para el juego colectivo. No se consigue nada en solitario o, si acaso, sólo resultados efímeros. Con frecuencia me refiero a lo que decía Miguel Ángel: ‘el espíritu guía la mano’”.

    “El fútbol italiano es un fútbol con miedo. Se ataca con dos y se defiende con diez; los jóvenes se quedan en el banquillo y la gente ya no viene al estadio”.

    “El otro día estaba viendo a los chavales sub-15, y los defensas no hacían otra cosa que marcar a su delantero. Ya son especialistas en eso, no disfrutan del juego. Pero eso es sufrimiento, no alegría, y el fútbol no consiste en eso. Si alguien hace lo mismo todo el rato, será muy bueno en eso. ¿Pero el fútbol se reduce a una sola cosa?”.

    «Para mí, el fútbol se basa en saber hacer una buena lectura de la situación; los once jugadores deben responder a la vez. Todo partía de un equipo compacto y organizado que se movía como un cilindro compresor en la fase de no posesión para luego extenderse y ensancharse en la fase de posesión. El movimiento estaba en la base de mi juego, como también el posicionamiento que facilitaba la conexión, la técnica y la fantasía cuando teníamos el balón. Mientras que en la fase de no posesión agilizaba los dobles marcajes, la presión y la colaboración entre los futbolistas. Tenían que moverse todos en bloque, en armonía y con sinergia. El equipo debía permanecer unido y no dejar de moverse».

    «En mi fútbol, los líderes eran la idea del juego y el colectivo. ¿Es más importante el motor o el piloto en una carrera automovilística? Pues ambos, pero si no tienes el motor a punto, ni siquiera arrancas».

    «Los bloqueos y las colocaciones preventivas en la fase sin balón aún no se conocían, eran una gran novedad. En la fase de no posesión la referencia primordial es el balón, luego el compañero y, por último, el adversario; mientras que en Italia el orden era inverso: primero el adversario y luego el balón. «Pero, muchachos —decía—, si seguís al adversario, nunca formaréis un bloque y nunca seréis un equipo, jugaréis siempre uno contra uno.»

    «Se hablaba de ejercicios para desarrollar la psicocinética, que exigían un pensamiento por parte de cada jugador, que desarrollaban las capacidades de atención y concentración. Nos entrenamos de inmediato con el balón, desde el primer día; tenía prisa por hacer entender lo antes posible lo que quería. Miguel Ángel decía que los cuadros se pintan con la mente, no con las manos. Yo pensaba que el fútbol debía jugarse con la mente, los pies son solo un medio que facilita el aprendizaje. Si tienes una buena técnica, pero te faltan capacidad interpretativa y lógica, pasas la pelota adelante cuando debes pasarla atrás, retienes la pelota cuando debes tocarla de primera, la juegas antes cuando debes retenerla. No basta la técnica, es funcional, pero no suficiente».

    «Para mí, los jugadores del Milan eran los mejores del mundo, ¡pero fue el juego el que los llevó a realizarse completamente! ¡Todos mejoraron!»

    «Nos ejercitábamos también en la fase de no posesión para los bloqueos y las colocaciones preventivas, además de para la presión, algo casi desconocido en nuestro campeonato. La presión exige un equipo compacto y organizado, tiempos de ataque y marcaje escalonados; a la vez, por otro lado, es preciso deslizarse y cubrir con diagonales. El problema consistía en hacer correr hacia delante a futbolistas que desde siempre corrían hacia detrás. Hacia delante solo se corre si se está organizado y se sabe cuándo y cómo hacerlo. El objetivo era estar siempre en superioridad numérica cerca de la pelota».

    Frases recogidas del libro «Arrigo Sacchi: Fútbol Total» así como de internet.

  • A su salud, Don Luis

    A su salud, Don Luis

    «Ganar, ganar, ganar, y volver a ganar». Luis Aragonés

    a-banner-is-displayed-to-pay-tribute-to-former-spain-s-coach-aragones-before-spain-play-against-italy-in-their-international-friendly-soccer-match-in-madrid

    El 1 de febrero de 2014 falleció Luis Aragonés, ex futbolista y entrenador español, conocido como «el Sabio de Hortaleza».

    Fue un valiente, de aquellos de verdad, no como los bravos de barrio que creen que ser guapo tiene que ver con la violencia. Su osadía lo llevó a rebelarse ante lo que ya era una tradición (la «furia española») e instaurar un juego acorde con las cualidades de sus futbolistas. Esa decisión potenció a España, que dejó de ser «brava» para dedicarse a jugar.

    Tras el varapalo del Mundial de 2006 y una posterior derrota ante Irlanda del Norte en el segundo partido de la etapa clasificatoria para la Euro 2008, el entrenador se sacó de encima todos los prejuicios y los reclamos para apostar por otra idea, una comandada por Xavi, Xabi Alonso, Iniesta, David Silva, David Villa, Marcos Senna, Carles Puyol, Sergio Ramos, Santi Cazorla, Fernando Torres y David Villa, ente otros. España dejaba la furia para concentrarse en someter a los rivales desde el juego.

    Jorge Valdano describió a la perfección el gran mérito del «Sabio de Hortaleza»:

    «Huyó del fifty-fifty, de esa teoría de poner a uno (volante central) que desequilibre y otro que recupere, porque al final no haces ni una cosa ni la otra. Renunció a centímetros y se decidió por jugadores de características similares, con complicidades que convirtieron a España en un equipo indescifrable. Y es que si Iniesta se la entrega a un especialista en destrucción, la pelota no vuelve. Por lo tanto, es mentira que se reparta el juego, no se reparte nada«.

    La idea era jugar, aprovechar la formación de esos futbolistas y su capacidad para interpretar el juego posicional. España dejó de ser la favorita sentimental para convertirse en un feroz competidor. Bajo su mando obtuvieron aquella Euro organizada por Austria y Suiza, y bajo su influencia lograron el Mundial Sudáfrica 2010 y la Euro 2012 de Polonia y Ucrania.

    El mejor homenaje posible es escucharlo y leerlo, que sean sus propias acciones las que nos recuerden la eternidad de un entrenador que le propinó una cachetada a los usos y costumbres y construyó lo que los españoles jamás creyeron posible. Un rebelde de verdad.

    Aquí sus charlas de vestuario de aquella Euro:

    Algunas de sus mejores frases:

    «Ni me siento mayor, yo no tengo que correr, ni tengo una experiencia terrible».

    «Los seleccionadores siempre terminamos mal. Le pasó a Clemente y a Luis le va a pasar»

    «No me hace daño la crítica. Me molesta el insulto».

    «He tenido salidas de tono sobre todo cuando tengo la razón».

    «Los futbolistas son como actores de cine, quieren que les aplaudan».

    «Tienen un día libre (los jugadores) después del partido con sus mujeres y lo que sea, tienen libre. Pueden hacer lo que quieran y lo que deseen… Primero porque estar conmigo es para cagarse».

    «Lo más agradable es dedicarme a esta profesión. Sólo con pisar un campo me encandila, el olor a hierba».

    «Me gusta más de mote ‘Zapatones’ que ‘Sabio’, porque sólo sé que no se nada».

    «Yo creo que un entrenador de fútbol debe ir en chándal a los partidos»

    «Tengo un amigo japonés que es sexador de pollos»

    «Dígale de mi parte a ese negro que usted es mejor que él», se lo dijo a Reyes en relación a Henry.

    «Yo con Raúl no me he bajado los pantalones».

    «Máteme usted pero no me mienta», en referencia a las críticas sufridas en un encuentro ante Dinamarca.

    «Me gustaría que la selección tuviera un nombre, una identidad. Igual que Brasil es la canarinha o Argentina la albiceleste, me gustaría que España fuera La Roja», dijo en el verano de 2004 cuando llegó al banquillo de la selección. De ahí el apodo de la ‘Roja’ actual.

    «Dios no se mete en estas cosas, es justísimo. No va con España ni con nadie, aunque, bueno, Rusia es atea»

    «Suecia nos los va a poner en japonés (difícil)».

    «Si Gattuso es una referencia, yo soy un cura»

    «Al Rey lo conozco de cuando era Príncipe y tengo una anécdota con él. Una vez me entregó la medalla de oro deportiva y yo le dije: Rey, no sería mejor que nos diera un poco de dinero mensualmente. Y cada vez que le veo le pregunto: ¿cómo va lo nuestro? Y me responde: lo nuestro va bien pero sigue como está»

    «Y ganar, y ganar, y ganar, y volver a ganar, y ganar, y ganar, y ganar, y eso es el fútbol, señores».

    «Aquí el más tonto hace relojes de madera. Y funcionan»

    «¿Lo han entendido? Pregunto, ¿lo han entendido? ¿Sí? Pues esto, esto (golpeando la pizarra), no vale para nada. Lo que vale es que ustedes son mejores y que estoy hasta los huevos de perder con estos, en este campo. Son el Atlético de Madrid y hay 50.000 dentro que van a morir por ustedes. Por ellos, por la camiseta, por su orgullo, hay que salir y decir en el campo que sólo hay un campeón y va de rojo y blanco.», en el discurso previo a la final de Copa del 92.

    «Forman ustedes un grupo excepcional. Si no llego a la final con este grupo es que soy un mierda, y he organizado una mierda de equipo», en una charla previa a un encuentro del a Eurocopa 2008.

    «Al linier hay que llamarle por su nombre, yo me se los nombres de todos los linieres».

    «Cogí una selección, intento dejar un equipo».

    «Estoy aquí por defender al fútbol y a los profesionales que lo engloban».

     

    Fotografías cortesía de UEFA y elconfidencial.com

  • Recordando a Panzeri

    dante-panzeri-fotografia-original-1975-6135-MLA4600524474_072013-F

    «El atrofiado hipertrofiado»

     Mundialmente, el deporte es una logia secreta. Una secta socialmente contrabandista sin eludir Aduanas.

         Una secreta logia con apariencia de universalizada apertura a las leyes ordinarias de la sociedad. Un neocuatrerismo ajustado al Derecho. Una  chantocracia chantajista.

          Tanto hay de cofradía masónica en el actual deporte industrializado y politizado, que sus organizaciones rectoras distribuyen títulos de domésticas distinciones en el estrecho ámbito de sus cerrados cenáculos.

         Esa logia llamada El Deporte (que en algunos casos llega a ser auténtico y todavía puro en medio de una generalizada corrupción de su esencia primitiva) no es otra cosa que una suma multitudinaria de organizaciones civiles de lícita apariencia; para ejercer, subrepticiamente, actividades tan ilícitas o tan repulsivas a la igualdad de los derechos humanos, como las que seguidamente se enumeran como las más conocidas, todas, por supuesto, colocadas bajo el estandarte de la recreación, la salud física y la felicidad de los pueblos:

    -1) La extorsión o el chantaje a los Estados.

    -2) La burguesía y el privilegio más aberrantes a los comunes clamores de igualdad social de los pueblos (indistintamente en los países capitalistas, como en los comunistas, o los llamados terceristas).

    -3) El adoctrinamiento de las masas populares en el insólito derecho a lo prohibido, no obstante haberse institucionalizado al deporte como escuela de civismo.

    -4) El pragmatismo de lo vedado por lo moral, en aras de lo apetecido por lo material.

    -5) La parasitología humana como carga de la sociedad, sin mediar jamás expresa aprobación de la sociedad para financiar esa imposición de tales castas burguesas que argumentan “obrar socialmente”.

    -6) La actividad política comparable a las agrupaciones específicas, tanto donde éstas están permitidas, como donde están proscriptas por las leyes.

    -7) Los más impunes delitos en punto a dolo, defraudación, estafas o drogadicción, con el amparo de la inocencia admitida en quien delinque en cumplimiento de mandatos societarios siempre anónimos, por masificados que son los pronunciamientos de las asambleas, en los cuales se escudan aquellos delitos para impunidad de sus verdaderos autores.

    -8) La venalidad y la prostitución de los periodistas supuestamente preceptores de la conducta ciudadana, incorporados en crecido número al núcleo accionario de aquella secta parasitaria en todo el mundo.

    -9) la difusión, primero; el estímulo, luego; y por último la más abundante información pública respecto de la drogadicción, hoy llevada a extremos de suicidio.

    -l0) El soborno, el cohecho, la incentivación ilícita de las motivaciones competitivas, según lo exigen interese de asociados paralelos, o de organizaciones gangsteriles copartícipes de los intereses deportivos.

    ¿Qué es el deporte?

         Desde luego, es algo muy transformado respecto de su idea original; de su inicio entre castas económicamente privilegiadas; de su concepción inicial sin multitudes de activos y pasivos intervinientes, ahora consumidores, o consumidos.

         En respuesta a aquella pregunta, no hay ningún diccionario ni enciclopedia que aporte una definición encuadrada en la actual función positiva que el deporte puede cumplir en la sociedad, según sus muchas transformaciones sociales, económicas, industriales, morales y éticas.

         Por eso me permito establecer, como pauta del sujeto a analizarse en este trabajo, una definición que me es propia y con cuyo basamento ruego al lector ubicarse en la filosofía del ideal, y la crítica de la realidad, que ha de encontrar en las páginas posteriores. Hela aquí:

         DEPORTE SEGÚN SIGLO XX:  Juego limpio. Cultivo del honor. No importa si por profesionalismo o amateurismo. Pueden ser deportes los dos. Pueden no ser deportes ninguna de las dos disciplinas mencionadas, si se apartan del juego limpio y honorable. Específicamente: toda actividad física o atlética de carácter competitivo. O aquello que procura una perfomance con fines recreativos, y/ o espectaculares, que sin atentar contra la salud de sus protagonistas en forma intrínseca de sus fines ( boxeo, automovilismo) propenda al mejoramiento físico, moral, intelectual, y aun patrimonial de quienes lo practiquen.

          Sin anacronismos, y con generosa aceptación de muchas de sus transformaciones propias de toda masificación, aquello es a mi juicio el acto deportivo encuadrado en la humanidad contemporánea, tanto en lo que respecta a sus derechos, como a sus obligaciones, en situación de convivencia.

         Por cierto que los diez puntos que sintetizan aquella ubicación del deporte en una logia parasitaria ( de la que implícita y explícitamente quedan excluidas las contadísimas y honrosas excepciones propias de toda generalización) no tienen armonía con la aspiración estética y social de dicha definición respecto de Deporte según siglo XX.

         El deporte es, hoy, en el mundo, un gigante atrofiado e hipertrofiado a la vez.

         Tan corrupto como el hombre, cosa muy natural tratándose de un quehacer de hombres; mucho más natural cuando su conducción – desde todos los ángulos- pasó a ser casi un monopolio de hombres comunes; frecuentemente mediocres. En contraposición de alguna época en la que esa conducción estuvo a cargo de hombres incomunes, acaso de “ inadaptados sociales”, si afinamos sin sentido peyorativo el alcance de la expresión. Desde que el deporte quedó totalmente en manos de los “adaptados” ( a épocas y distorsiones), su anatomía es la de aquella contradictoria coexistencia de la atrofia y la hipertrofia en un mismo, gigantesco, cuerpo.

         ATROFIA: Falta de desarrollo de una parte del cuerpo. Consumisión. Falta de nutrición de un órgano.

         ATROFIAR: Padecer atrofia, disminuir su tamaño.

         HIPERTROFIA: Aumento anormal del volumen de un órgano.

         Veremos ahora, recorriendo hechos comunes, sucesos sobresalientes, citas intrascendentes, publicaciones inadvertidas, constancias muy publicitadas, personajes populares, personalidades casi desconocidas, noticias deportivas y no deportivas, cómo el deporte se constituye en una suerte de logia masónica; en una típica –y casi incomprensible- burguesía igualmente imperante – con omnipotencia de oligarquía intocable- en el mundo llamado capitalista- liberal; y en el opuesto denominado socialista con su fuerte capitalismo clasista, o en el más reciente de los denominados terceristas no alineados.

         Entre la extensa nómina de burguesías contra las que la humanidad proletaria lucha desde hace siglos para extirpar los privilegios, las desigualdades ajenas a la inevitable desigualdad mental de los hombres, se ha oído mentar a las burguesías agroganaderas; a las burguesías industriales; a las burguesías feudales; a las burguesías de banqueros; a las burguesías de gangsters; a las burguesías del arte; a las burguesías intelectuales; a las burguesías literarias; a las burguesías de tratantes de blancas; a las burguesías universitarias; a las burguesías del vicio; en tiempos más recientes aquella colección de burguesías se ha ampliado con las más notoriamente reemplazantes de la burguesía política, que son la burguesía militar y la burguesía sindical.

         Pero no veo que se advierta la existencia de la burguesía deportiva. Se la conoce. Pero no se le da importancia.

         Y tampoco advierto aproximación imaginativa- cuando los inadvertidos advierten su existencia- de lo que esa burguesía deportiva consume del tributo impositivo y voluntario que la sociedad brinda para que esa burguesía se sustente. Y se agigante hasta la hipertrofia, si se trata de su nocivo desarrollo como hecho social.

         Sospecho que no transcurrirán muchos años sin que las explosiones masivas de indignación por los privilegios de los menos, produzcan el hasta ahora imposible caso de la rebelión de las masas contra el deporte parasitólogo.

         Sin desearlo exactamente, creo que se trataría de un hecho plenamente justificado en el proceso de la rebeliones populares. Comprendo que la predicción es por ahora demasiado antedatada.

         Pero en la proclamada era de las “ transformaciones y cambios para liberar a los pueblos sojuzgados”, es absolutamente aberrante que el deporte (precisamente con aquella bandera en la mano) se convierta en un primerísimo consumidor de bienes cada vez más escasos del común plato de nuestros consumos. Que desplace, por caso, a la salud y la educación pública.

         Cuando ello sea advertido, no solamente se pueden producir agresiones masivas como las registradas en los Juegos Olímpicos de Munich de 1972(cuando guerrilleros árabes masacraron a los atletas judíos), sino la desaparición por mucho tiempo de consumo de suntuosidad faraónica como han pasado a ser, en perjuicio de los contribuyentes anónimos, los Juegos Olímpicos, los Campeonatos Mundiales, y por el estilo una sucesión de otras semejantes periódicas programaciones, supuestamente “ obligatorias” al “ honor y promoción de los países”, pero en verdad solamente destinadas al lucro sectario de aquella logia de burgueses deportivos que han hecho del deporte un trampolín y una vidriera de otros objetivos de chantócratas ( creación lunfarda de Jorge Sábato.)

         Aquella, que no pretende ser una predicción, sino una mera ecuación del andar de la vida, ya tuvo algún anticipo en el rechazo que por decisión popular supiera hacer la ciudad norteamericana de Denver ( Colorado) de la sede olímpica que habían logrado inconsultamente sus “representantes” en la mesa de la burocracia de la parasitología internacional del deporte. El despertar de los pueblos pocas veces se hace con racionalidad. Pero los abusos con los pueblos dormidos suele culminar en pesadillas. Y esto es válido para el saqueo que el deporte le está haciendo a todos los pueblos del mundo, aun cuando una prensa adocenada y cómplice del engaño, aparentemente logre, momentáneamente, la felicidad de esos pueblos por verse así insultados en su pobreza.

         En febrero de 1974, ante un enfrentamiento con España, los futbolistas representativos de Yugoslavia en las eliminatorias para el Campeonato mundial de ese año, recibían la oferta de un premio de 50.000 dinares ( 3.000 dólares aproximadamente) para cada uno, en caso de obtener el acceso a dicho certamen. La revista yugoslava Nin, comentando el episodio, hablaba de “maquinaciones en el alto nivel del fútbol” y agregaba: “Podrá ser el partido de la década, pero aún cuando fuera el del milenio, preguntamos: ¿qué sociedad puede darse el lujo de estimular cada 60 segundos de un partido con 350 dólares a cada jugador?” (La Nación, 20/1/74.)

         El día anterior, Tom Weiskopf, el golfista que mayor cantidad de dinero ganó en el mundo durante 1973 (245.463 dólares) declaraba (La Nación, 19/1/74) que no comprendía cómo un golfista podía ganar 100.000 dólares en dos semanas, y se manifestaba partidario de una distribución más equitativa de los premios, agregando: “Me gusta ganar dinero, pero no tendría inconveniente en que se reduzcan mis beneficios anuales en 50.000 dólares”.

         No participo de la ñoñería de regular honorarios profesionales según las exigencias formativas previas del sujeto, como lo sustenta el frecuentemente alegato de que “ un jugador de fútbol no debe ganar más que un médico”. Acepto que gane más, si su arte cuenta con mayor demanda que el de curar.

         Pero no comparto la universalizada insolencia socioeconómica que hace del recreador de multitudes (sea deportista, artista o cualquier profesión exclusivamente recreativa, no productora de servicios esenciales para la sociedad) el ciudadano económicamente privilegiado dentro de las escalas retributivas de los salarios. Lejos de ser un lastre del capitalismo, esa aberración igualmente imperante en el mundo capitalista como en el comunista, es mucho más que cualquier otra cosa, un caso de inconsciencia social colectiva contra el cual tendrán que alzarse alguna vez los clamores populares o los procesos auténticamente socializantes, dentro de los cuales, hasta ahora, aquella lacra sobrevive, curiosamente, como uno de sus puntos de supuesto apoyo, según es generalizado el uso del deporte como anestésico mental de todos los pueblos que lo pagan sin cuestionar su característica de monopolio de una secta parasitaria.

         El entusiasmo deportivo terminó por inundar de infantilismo la vida continental, decía Ortega y Gasset, en una suerte de asociación de extremos igualmente representativos de una degeneración humana en el deporte, como pueden serlo, con la misma gravedad, la detención del desarrollo de los individuos por insuficiencia glandular, o el desarrollo anormal del volumen de sus órganos por desproporcionada actividad. Atrofia e hipertrofia deportivas.

         El deporte desnaturalizado como juego o como negocio del juego, está en esos extremos, que por cierto sobrepasan lo que imaginó y condenó Ortega  y, como él, muchos sociólogos del hecho deportivo.

         Pero con todo, la vigencia de sus anatemas sigue siendo fresca:

         “La exageración de los deportes (…) es uno de los vicios, de las enormidades, contra la norma de nuestro tiempo; constituye una de sus falsificaciones.”

         “Está bien alguna dosis de fútbol. Pero ya tanto es intolerable.”

         (Y en la poca que Ortega decía esto no había aún copas de campeones, recopas, supercopas, copas de ganadores de copas, campeonatos metropolitano y nacional, y todo este fútbol convertido en bazar que puede determinar que River Boca jueguen 9 veces en el año y esos nueve partidos se multiplican en 18 exhibiciones por televisión…)

         “ Una confirmación nos la proporcionan los diarios, que por su misma naturaleza (…) son el lugar donde más prontamente y de modo más claro se revela lo falso de cada época. Columnas y páginas, y más páginas, no hacen si no hablar del deporte.”

         “Los jóvenes sólo se ocupan con fervor de su cuerpo y se están volviendo estúpidos.”

         (Ortega no imaginó que también podían transformarse en estúpidos a través del mismo fervor volcado en la atención de sus melenas y sus patillones convertidos en “el cuerpo del joven 1970”.)

         Huizinga, otro ensayista del fenómeno social del deporte, coincide diciendo:

         “Nos amenaza la misma organización exagerada de la vida deportiva, con la excesiva importancia que las noticias relativas al deporte adquieren en la prensa diaria, en los diarios especializados, hasta convertirse en el alimento espiritual de muchos.”

         Volpicelli, hoy primera autoridad mundial en la educación física, señala:

         “Es ya un hecho que la radio, la televisión, la prensa, no sepan que imágenes y superlativos emplear, de qué inéditos poemas épicos extraer metáforas para exaltar la gloria de los campeones, los incuestionables caudillos de las masas de hoy… Si la cultura nace en el juego deportivo, su propagación en nuestro tiempo habría tenido, como única consecuencia, la de difundir puerilidad y estupidez.”

         “El hecho de que el deporte se origina en la civilización de rapiña, se demuestra, entre otras cosas, por la jerga de los atletas, formada en gran parte por locuciones sumamente sanguinarias, provenientes de la terminología guerrera (“matar”, “sacrificio”, “machos”, “fuerza”, “degollar”). De este modo, las cualidades que por lo común se admiran en el tipo masculino producto de la vida deportiva, tales como “la confianza en sí mismo y la camaradería” podrían denominarse más bien “crueldad y complicidad del silencio”.

         “No es sólo que el fanatismo puede emplearse con fines demagógicos para distraer y adormecer a las masas, sino que, de un modo más amplio, el deporte, como fanatismo, como participación emotiva, acentúa la arcaica tendencia de las masas a rehuír el control de la crítica y del juicio y a someterse a los mecanismos contemporáneos de condicionamiento y alineación:”

         Representando de una manera más realista a este concepto, se podría decir: no es sólo que el fanatismo sea usado por los gobiernos para hacer demagogia sobre las masas fáciles de seducir con dulces bocadillos; lo peor es que ya nos hemos ido al otro extremo del proceso y tenemos en boga el contrauso de aquella demagogia gobernante en todo el mundo, por las propias masas elegidas para ser adormecidas en la etapa inicial del proceso: ahora esas masas son poderosas sucursales de la explotación autónoma de esa misma demagogia, desde luego que teniendo como clientes a los hombres- masas que aún se encandilan con ella. Y así se da el caso que prácticamente los gobiernos más proclives a aquella explotación ya casi no necesitan actuar para que ese proceso de captación mental de las masas siga su curso. ¡Ahora son las masas las que actúan demagógicamente y en alguna forma son los gobiernos los que hacen de clientes de ellas! En un comienzo fue al revés: los gobiernos ponían el circo y en él hacían de payasos los pueblos; ahora los pueblos han puesto su circo propio y colocado a los gobernantes a hacer de payasos dentro de ellos. Y lo curioso es que todos, absolutamente todos, proclaman a cada momento, aunque cuidándose de hacerlo en forma pública:

         -¡Todo esto es camelo!…¡Puro camelo!

         -El deporte ahora es circo en todos los niveles.

         -Es todo mentira (aporteñadamente:  “es puro grupo”).

         El relator de más audiencia en la radiofonía futbolera argentina es un típico ejemplo de ese sentido: viendo crecer aquella corriente de “ apoyo al deporte”, se puso a su vera y en su ritmo; hoy la encabeza y hasta en cierto modo la orienta hacia donde a él se le ocurra o más convenga: tanto hace llorar a coro, como aplaudir a coro, como sufrir a coro, como gozar a coro, a la “ sensibilidad futbolística del país”. Se mete en la vida privada más herméticamente cerrada y puede ser capaz de obligar al Estado a hacerse partícipe de lo que el Estado haya querido dejar librado al uso privado de la población; requiere la palabra del hombre de la calle y del hombre de gobierno; los obliga a integrar el carnaval; y en definitiva la comedia se hace absolutamente “nacional” sin exclusión de clases ni rangos; Todos “ están en el jardín” (título de obra teatral descriptiva del llamado mundo contemporáneo). Todos participan del rosado rosal, puesto que la presión desde aquel medio es tan grande, que no adherirse a él puede ser, para cualquier obrero como para cualquier ministro, peligrosamente “antipopular” como muestra de “insensibilidad de masas”.

         “Lo demás es obra de la prensa, que refuerza esa educación emotiva e irracional del hombre-masa  – dice Volpicelli –  para lo cual los diarios deportivos destilan una forma de embrutecimiento de la cual no siempre se tiene conciencia. Aquél que asistió a un partido espera con ansia el lunes para poder leer el relato de un diario deportivo, pero el lunes el partido le resulta nuevo y el lector vuelve a presenciarlo sin que siquiera medie la duda de que existan exageraciones y deformaciones” .El lector- tipo las hace suyas y las lleva consigo al próximo partido que ha de presenciar con sus ojos y tratará de saber “cómo fue”… con el diario del lunes.

         Un alemán, Kischnick, ha dicho:

         “Por lo tanto, si nos preguntamos si el deporte constituye la forma espiritual de expresión de nuestro tiempo, la respuesta es que en ninguna actividad se niega el principio espiritual tanto como en el deporte, mientras que por otra parte, y esto es lo trágico, en ninguna otra se lo busca con tanta sinceridad:”

         “Si la práctica del deporte se vuelve absorbente, el arte desaparece y la fantasía viviente deja de encontrar el placer del alegre juego.”

         Del pintor Quinquela Martín: “ A mí me gustaba el fútbol cuando lo jugaban los líricos y los tuberculosos. Pero ahora se ha convertido en refugio de millonarios” (29/10/1967).

    Del poeta Alberto Girri: “En el fútbol de antaño se ganaba o se perdía; en el de hoy, nuestros “reyes del estadio”, como los llamaría Montherlant, siempre son “vencedores morales”, una expresión tan ambigua como hipócrita”.  Y agregaba refiriéndose al tango como actitud nacional semejante al fútbol… “parece haber sucumbido definitivamente bajo los embates de sociólogos, intelectuales y renovadores” ( 16/2/1969). Con las mismas palabras que para el tango pudo referirse al fútbol con igual exactitud.

    *Este texto pertenece al libro BURGUESÍA Y GANGSTERISMO EN EL DEPORTE, del reconocido periodista deportivo Dante Panzeri (Editorial Líbera, Buenos Aires, 1974)

  • El entrenamiento…

    El entrenamiento de calidad no consiste tanto en los minutos concretos de trabajo, ni en la cantidad de sudor empleada, sino en la concentración mental, emocional y física para aprender y aprehender cuanto se ensaya

    Martí Perarnau

  • Evitar que nues…

    Evitar que nuestros prejuicios y limitaciones impidan ver las posibilidades actuales (circunstanciales) y ayuden a descifrar las futuras (potenciales) sería la actividad capital de todo técnico de fútbol.

    Oscar Cano Moreno. El juego de posición del F.C. Barcelona