Categoría: Mí máquina de escribir

  • Las relaciones en el fútbol

    Las relaciones en el fútbol

    «Al verlo todo de manera aislada, inconexa, cobran sentido los expertos, ya que surgen demandas que deben ser cubiertas, que otorgan competencias dentro del ámbito profesional a preparadores físicos, psicólogos, fisiólogos, nutricionistas, etc., los cuales, en muchos casos, construyeron sus teorías en contextos ajenos al fútbol. Una vez alineados como miembros del cuerpo técnico, aceptamos que el jugador está configurado por estructuras que no interactúan entre si, aprobamos la comprensión del mismo a través de desintegrar sus propiedades.» Óscar Cano Moreno

    Hace unos años publiqué una imagen que intentaba describir los comportamientos de un equipo de fútbol desde las relaciones que en este existen. No tuve mejor idea que hacerlo inspirado en una telaraña. Aquel gráfico era parecido al que se ve a continuación:

    Las líneas que unen a los futbolistas intentaban recrear el proceso de «intracomunicación», que según Paco Seirul.lo, atienden a la comunicación interna de un sistema. Vale recordar que un equipo de fútbol es precisamente eso, un sistema complejo, dinámico y abierto.

    No obstante, con el paso de los años y multitud de conversaciones que sostuve con aquellos a los que he puesto como mis maestros, me di cuenta que la imagen no sólo estaba incompleta; esta no representa en realidad al juego.

    ¿Cuáles son las razones para asegurar esto?

    El siguiente gráfico entrega la primera pista:

    Sin oponentes no hay fútbol. Este es un juego de «oposición directa», en el que ambos equipos se enfrentan para convertir un gol más que el otro. Así lo establece el reglamento, en su norma 10: «El equipo que haya marcado el mayor número de goles durante un partido será el ganador. Si ambos equipos marcaron el mismo número de goles o no marcaron ningún gol, el partido terminará en empate.»

    No obstante, la siguiente imagen sirve para ir comprendiendo un poco más:

    El oponente también protagonizará su proceso de intracomunicación durante la duración del partido. Es decir, sus jugadores van a estar relacionándose y comunicándose entre ellos. Ahora bien, ¿por qué sucede esto? Vayamos a la siguiente imagen:

    Tres de esos maestros a los que me refería anteriormente, Martí Perarnau, Joan Vilà y el propio Seirul.lo, me ayudaron a comprender que, en palabras de Vilà, «la referencia es el balón, no son las porterías; no es el espacio sino que es un elemento móvil (balón) y no el elemento fijo. Y las líneas de pase no son líneas de pase, son caminos de comunicación

    Las porterías están fijas, no se moverán durante un partido sino que ocupan un espacio definido por el reglamento. La primera impresión es que la direccionalidad del juego va de un arco al otro. Sin embargo, las leyes del fútbol permiten sacar provecho de las dimensiones del campo, incluso, tal como ha descrito Juan Manuel Lillo, otro enorme guía en mi camino, hasta darse cuenta de que el campo es más amplio a lo ancho que a lo largo, como consecuencia de la regla del fuera de juego.

    La pelota se mueve, es el centro energético de esta actividad. Por ende, el gráfico final debe ayudar a sumergirse en la complejidad del juego y a entender por que, entre otras cosas, un equipo de fútbol es un sistema complejo, dinámico y abierto:

    Al observar la imagen se puede concluir que el fútbol, partiendo de que el elemento con el que se juega es móvil, requiere, además de la intracomunicación, de la intercomunicación, que es la manera de comunicarse con el oponente. Ambos conjuntos están relacionándose permanentemente y viven en una constante reorganización, sin mayores limitaciones que los principios de juego que cada equipo haya desarrollado.

    Me refiero a principios y no a esquemas de juego, porque, aunque se pretendan equiparar desde ciertas tribunas, son dos conceptos totalmente diferentes.

    Por principios de juego, el profesor Vítor Frade explica: “Los principios de juego permiten al entrenador crear (mejor intentar crear) determinadas regularidades comportamentales de los jugadores, organizando sus relaciones e interacciones. De esta forma, privilegia un “orden” en e conjunto, tornándolo deterministico, o sea cambia a previsibilidad incalculable de los acontecimientos en una imprevisibilidad potencial.” Por su parte, los esquemas posicionales son referencias geográficas; constituyen un punto de partida y, en muchos casos, una referencia para determinada reorganización temporal.

    En aquel artículo escrito hace diez años mencionaba las redes que componen a un equipo de fútbol. Sin embargo, con el paso del tiempo, las charlas, la observación y la lectura, me he convencido de que el fútbol posee una complejidad aún más rica de lo que imaginaba. Así lo demuestran las redes de relaciones y de comunicaciones que se crean una vez se mueve la pelota y ambos equipos intentan hacer realidad aquello para lo que se entrenó.

     

    Fotografía del encabezado encontrada en internet. Créditos a quién corresponda

  • Telegrama 4: Bartomeu y la puerta del cementerio

    Telegrama 4: Bartomeu y la puerta del cementerio

    Son días fríos en Madrid. El cielo anuncia una tormenta que no termina de llegar. La confusión es conmovedora; salir de casa, algo que ya de por sí invita a una cuidadosa revisión de la nueva legalidad y de sus causas, agrega un nuevo escenario: el clima.

    Me traslado imaginariamente a Barcelona. Allá no hay alerta de lluvia. Sin embargo, algunos deben producirse algo más para salir de casa. No basta con la mascarilla sanitaria porque esta apenas cubre la boca y la nariz, y hay quienes requieren una dedicación mayor. Aunque nos empeñemos en destacar la desvergüenza de estos personajes, sepa el lector que éstos se saben despreciados y repudiados, razón por la que trapearse con antifaces o disfraces no supone un gran esfuerzo.

    En estos tiempos no es difícil conseguirlos. Halloween, fiesta pagana anglosajona, es sinónimo, al mismo tiempo, de globalización y estupidez. Su celebración ha sido adoptada por el mundo sin tan siquiera revisar su origen o significado. La pérdida de rituales es una característica diferencial de este mundo global e idiotizado.

    El cementerio

    Señoras y señores que aplaudían y justificaban el neonuñismo –o rosell-bartomeuismo si se prefiere- hoy reconocen que la marea sube. Las firmas recogidas para propiciar una moción de censura ya no son una agüita inofensiva que cae del cielo sino que anuncian tormenta y vientos huracanados. Hay miedo, mucho, porque hasta el más distraído sabe que la madre naturaleza siempre despierta y lo hace con el ánimo de recuperar aquello que le pertenece.

    Aparte de los nuevos disfraces, los señores y las señoras del oportunismo y el parasitismo buscan nuevos perfumes. Marcelo Bielsa dijo hace tiempo que el ser humano se aleja del que pierde porque la derrota produce olores desagradables. Por ello, los ilustres tributarios del poder están nerviosos: se saben malolientes. Piensan en su supervivencia y para ello se han inventado un nuevo ogro: un poder súper poderoso que está detrás de un acto democrático e independiente: la recogida de firmas de socios que se oponen a la actual depredación del club que aman.

    Es un show tan lamentable como lógico. La originalidad no ha sido nunca su característica definitoria y la tempestad no alienta al uso de aquello que nunca existió; los dependientes del poder ya tienen suficiente con la elección de nuevas caretas, capas y agua colonia.

    El cielo de Madrid parece rebelarse. Termino este telegrama y por un par de segundos el sol rompe la muralla de nubes que impide su libre tránsito pero rápidamente la naturaleza pone todo en su sitio: la tormenta sigue siendo probable. Pienso en estos señores y en estas señoras, expertos todos en el arte del acomodo, y recuerdo la vieja frase atribuida al peronismo argentino: “Yo te puedo acompañar hasta el cementerio, pero en la tumba no me meto”.

    El poder engloba todo, incluso la soledad que llega con la pestilencia de una derrota posible y probable…

  • Telegrama 3: El Barça y la idea

    Telegrama 3: El Barça y la idea

    El mejor Barça no se construyó en torno a un futbolista. Fue la consecuencia de la ejecución de una idea. Las ideas no son estáticas sino que tienen vida propia. Por ello es clave pensar en la gestión.

    Aquel modelo murió, la idea no. Esta sigue viva y vigente. Se puede volver a ella pero no bajo la conducción de quienes la fusilaron mientras brindaban por el exilio del penúltimo guardián del credo blaugrana.

    El concepto nunca fue la posesión ni jugar para Messi. La primera era una herramienta, fundamental, pero herramienta al fin; Messi era la guinda del pastel, no el alfa y omega del ser azulgrana.

    Las ideas nunca mueren. Aunque se les envíe al más frío de los confinamiento, estas siempre están. Solamente es necesario que algún valiente tenga la humildad suficiente para rescatarlas.

  • Telegrama 2: Simeone, un gran comunicador

    Telegrama 2: Simeone, un gran comunicador

    Nadie, salvo aquellos que esconden objetivos oscuros, compite por otra cosa que no sea la victoria. El debate que se plantea entre la búsqueda del triunfo o el sostenimiento de una idea es tan banal como nuestros tiempos. Por ello ha ganado tanto espacio en los medios y en la masa. Diego Simeone, un gran comunicador, ha sacado provecho de esta particularidad.

    El argentino hace tiempo que reconoció cuál es su audiencia y qué mensaje espera de él. Sabe que al hablar de lucha, garra, intensidad y otros conceptos la seduce hasta convertirla en su ejército. Es probable que esta forma de predicar se vuelva en su contra hasta empequeñecer su obra y sus capacidades.

    El entrenador del Atlético de Madrid «vive» el juego tanto como los entrenadores que transitan diferentes vías filosóficas. Estudia y se prepara como aquellos. Sin embargo, entendió que su mensaje fascina a un público, su público y que éste es un escudo protector de grandes dimensiones.

    Sus frases no están dirigidas hacia quienes se interesan por el juego sino a su tropa, aquella que se comió el pescado podrido de que el fútbol es una guerra en la que triunfa aquel que es más intenso o más valiente.

    Cuando declara que ganar es lo único deja de lado aquello que se conoce como proceso. Lo rico de este juego es que existen un sinfín de fórmulas para aspirar al triunfo, que no hay una verdad excluyente. Por ende, es esencial adentrarse en cada muestra para comprenderla y valorarla en su justa medida. La pluralidad ideológica necesita eso más que al resultado o a la exaltación a la testosterona. Su discurso limita el análisis y convierte al fútbol en una representación bélica.

    Reducir todo a ciertos condicionantes no le hace justicia al gran entrenador que es; cuando llega la derrota, se esfuman las posibilidades de cambiar la prédica: la masa, educada en la cultura de la intensidad, no hará más que castigar a los suyos por falta de esfuerzo, garra, etc.

    Comprendamos que perder, pierden todos. En la competencia la primera regla que existe es reconocerse vulnerable. Sin embargo, hay derrotas que transmiten una sensación de vació y otras que por lo menos dejan al espectador con la panza llena de fútbol.

    Cada quién elige como perder…
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  • Telegrama 1: El hombre masa

    Telegrama 1: El hombre masa

    No debe olvidarse que fue la prensa y algún otro tonto quienes instauraron la costumbre de llamar filósofo a entrenadores que piensan el juego. Pensar como un atentado en contra de la comodidad.

    Consumado el hecho, la masa aplaude y repite aquello que sus líderes vomitan.

    El hombre masa, descrito a la perfección por José Ingenieros en “El hombre mediocre”, no desea pensar; la reflexión atenta contra su condición de rebaño; integrante de la manada, éste necesita que lo conduzcan. No importa si es hacia el precipicio o hasta su propia extinción. Sigue al líder y se enorgullece de acompañar a sus colegas suicidas.

    Pertenecer le hace feliz. Ser del montón le llena, le hace pleno; ha logrado su objetivo de fundirse dentro en una multitud que apenas aspira a eso. Su mayor aspiración es estar antes que ser y la consigue.

    Ese es el gran mérito de los pastores de la medianía y de lo obsceno: identificar las necesidades de las hordas y conducirles, cual Flautista de Hamelin, fuera de la civilización hasta llegar a los estados más primarios y reaccionarios de la existencia humana.

    La masa niega su propia individualidad y con ello reduce el valor de su existencia. Es la masa que vive el fútbol, la que va sin mascarilla en tiempos de Covid-19, esa que en las redes sociales hace pública su imbecilidad. La misma que se rebela ante el acto de pensar porque aquello le hace dudar y ella, compuesta por borregos orgullosos, solamente desea ser llevada hasta el final de sus días.

    Hombre-masa. Hombre-espectáculo. Todo es muy moderno