Categoría: Vinotinto

  • Momento de subirse al tren

    Es el momento de aferrarse a lo conocido y no hay mayor sensación de confianza que aquella que nace de estar bien acompañado. No son tiempos para discutir la idea o de abrirle la puerta a las dudas. Ante Uruguay, con el objetivo final cada vez más cerca, no valen los experimentos sino todo lo contrario: volver a las fuentes.

    La Vinotinto de Farías es un equipo de transiciones rápidas, casi relampagueantes. Se sabe muy capaz con el balón en los pies pero se declara fiel representante de la juventud que recién comienza a manejar autos: rápida y furiosa. Así juega y así vive; no hay tiempo para términos medios ni para matices.

    Esa manera de jugar – de vivir más que de morir – afronta su más dura prueba el martes ante la selección charrúa, hoy menos rápida pero siempre furiosa. Con el once de gala – salvo Amorebieta por razones futbolísticas – el grupo que comanda Farías ha decidido entrar en la recta final asumiendo su papel de retador animado por su irreverencia y voluntad de torcer el rumbo de la historia. Sólo el tiempo dirá si lo consiguen, pero ante semejante posibilidad, no hay nada mejor que iniciar el recorrido con la gente que genera mayor confianza: los suyos. Decisión valiente y de mucho riesgo, pero decisión al fin y para ello están los DT. Cómo dice Martí Peranau «los resultados jamás te dan ni quitan la razón. Te dan títulos o victorias, pero nunca la razón, que no forma parte del resultado deportivo».

    El camino es la recompensa, pero la sensación de pagar el boleto a Brasil vale más que una simple estadística

  • El descanso del guerrero

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    – No fue un partido vistoso pero si uno bien jugado. Cada uno de los problemas que se plantearon tuvieron soluciones vinotinto. La selección corrió, supo cuando presionar, como despertarse después de unos minutos finales del primer tiempo en donde parecía caerse de sueño, y sobre todo, la selección supo jugar para ganar. Los siete disparos al arco así lo certfican.

    – No es sencillo jugar en La Paz, y menos si el campo no es campo sino pista de cross country. Aún así, los mejores pasajes de la Vinotinto llegaron cuando apareció la pausa; cuando en vez de correr se pensó y entonces se ensayaron variantes a la verticalidad mostrada durante el primer tiempo. Tomás Rincón y Juan Arango fueron los baluartes de ese cambio.

    – No me malinterprete: durante pasajes del primer tiempo la selección supo sacar provecho a esa endemoniada velocidad que caracteriza a Josef Martínez y a Richard Blanco. Pero la «ausencia» futbolística de César González trajo como consecuencia que todo se hiciese a 100km/h, incluso cuando Arango asumía labores de conducción.

    – Por ello, cuando en el inicio del segundo tiempo apareció, de manos de Tomás Rincón el segundo de más tan necesario para llenar de dudas al rival, fue que vimos a la mejor versión de la Vinotinto. Fue un equipo que varió el ritmo y tuvo la posibilidad de liquidar el partido, sólo que en esta ocasión nos hizo falta la eficacia que en otros partidos nos ha acompañado.

    – Bolivia no fue un rival sencillo ni un equipo sin alma. Tiene jugadores que parecen alejados de la élite pero que en un partido como el de hoy están dispuestos a disimular esas limitaciones a base de orgullo y amor propio. Y eso fue el conjunto de Azkargorta, un grupo de voluntariosos que chocaron permanentemente con esas incapacidades que todos conocemos pero que no son suficientes para destruir la ilusión boliviana. Tiene mucho trabajo por delante el sentrenador español, pero da la impresión de que si se lo permiten, puede armar una selección que le permitiría a Bolivia volver a ser competitiva.

    – En la previa publicada el miércoles hablaba de la importancia, en un partido como este, de jugadores que saben ir al espacio, cualidades que poseen Richard Blanco y Josef Martínez. En el global, el ex Caracas tuvo menor influencia en el juego y por ello sorprendió que fuese Blanco y no él quien abandonase el terreno de juego en favor de un inédito Evelio Hernández.

    – Renny Vega. Siempre Renny Vega. Para lo bueno y para lo malo está el aragüeño. Era un partido correcto el suyo, con algun grado de influencia en la tranquilidad que llegó a vivir la selección en el segundo tiempo, hasta que en la jugada del empate su salida en falso lo dejó expuesto hasta quien sabe cuando . Hay errores graves en el marcaje de ese saque de esquina, así como que nadie fue a pelearle la posición al jugador boliviano que se encargó de tapar la visión del portero, pero con Renny pasa lo mismo que con muchos arqueros: rápidamente olvidamos sus aciertos, mientras que sus errores quedan grabados en la memoria colectiva. Además, pareció pesarle la escasez de partidos en el semestre.

    – Buena presentación de Gabriel Cichero, y a partir de esta afirmación se plantea la interrogante acerca de su futuro inmediato en la selección: ¿lateral o central? Cada opción trae consigo un par de consecuencias, pero como cada partido es una historia diferente se puede retrasar la decisión hasta que realmente sea necesario tomarla.

    – La Vinotinto inicia su retorno a casa para enfrentarse a la siempre complicada selección uruguaya con la convicción de que el camino recorrido entrega una sensación de tranquilidad que no se conocía. No hay suspendidos y por ahora no hay lesionados, pero la mejor noticia es que la selección se trae consigo un botín que vale más que el punto conseguido en La Paz: la certeza de que su juego fue superior al resultado. Como buen gladiador, el equipo descansará pensando no en la batalla disputada sino en la que está por llegar, en la que más allá de las verdades estadísticas, un resultado positivo puede pagar algo más que la cuota inicial del pasaje a Brasil.

    Foto cortesía de http://www.ultimasnoticias.com.ve

  • Escenario Vinotinto

    – No ha existido en la historia una victoria que haya estado alejada del riesgo. Para ganar se precisa tomar decisiones y cuando se advierta que alguna de ellas aparece como atrevida sólo hay que examinar la fe que se tiene en ella y a partir de ahí adoptarla o no. La ubicación de Seijas como lateral es una de esas manifestaciones a las que el sentido común se opone – yo el primero – pero bien vale la pena recordar que sin riesgos no hay mundial.

    – Alineación confirmada con la ausencia de Oswaldo Vizcarrondo como situación más llamativa, tanto que en Venezuela se ha escuchado el suspiro de alivio boliviano, pero ojo, no debemos olvidar que a pesar del irregular año de Perozo, hay pocos jugadores que conocen el modelo de juego de esta selección como el hasta los momentos jugador del Deportivo Táchira. Que se confíe el rival es una buena señal.

    – El término «equilibrio» en el fútbol es usado de manera muy superficial. A pesar de su manoseo, conseguir esa situación es muy difícil por lo que este juego es: uno de oposición directa, es decir, se depende tanto del rival como de las intenciones propias. La posición de Seijas le abre la puerta a la titularidad de Agnel Flores, no para «equilibrar» sino para compensar, ayudar y hasta colaborar.

    – Se habla de defender, lo que para muchos «especialistas» significa regalar pelota y espacio al rival mientras que nos «amontonamos» al borde del área para dificultar el tránsito del oponente. Permítame proponerle algo: pensemos que defender es el conjunto de acciones en las que  nuestro equipo intentará robarle la pelota al contrario para así armar secuencias ofensivas. En esta definición se destaca la voluntad de recuperación para atacar, no sólo para evitar.

    – Es necesario que la inteligencia de Josef Martínez aparezca en toda su dimensión para que el ex Caracas FC decida correctamente la longitud de sus desplazamientos. No debe correr 60 metros permanentemente sino hacerlo cuado sea necesario.

    – Aristeguieta llamará la atención de dos de los tres centrales. ¿Cuales? Dependerá de la zona que el delantero del Nantes ocupe. En muchas ocasiones se panteará un solitario 2×1, y es ahí donde Josef debe entender su condición de acompañante/solución. De ser así, el camino se ve claro a pesar de ser largo y con obstáculos.

    – La importancia de Renny Vega no se limita a sus capacidades como arquero sino que hay que sumar sus cualidades de jugador de fútbol. Discutido por muchos, no ha existido en nuestro medio un portero que lea mejor los partidos que el aragüeño. Se equivoca muchas veces pero ello no disminuye su confianza ni condiciona sus virtudes. Hoy todos esperan sus atajadas, pero ojo con su juego de pies, de ahí puede nacer el pago inicial del boleto a Brasil

  • Fantasía Vinotinto

    Conocimiento y pronóstico no van de la mano. En tiempos en los que el narcicismo y la falta de cariño han llevado a que twitter se convierta en tierra fértil para los adivinadores – que ante cualquier situación buscan llenar su vacío emocional con frases como “lo dije” o “yo sabía” – bien vale la pena rebelarse y fomentar el razonamiento. En este caso, mi idea es proponer una alineación para enfrentar a Bolivia señalando los argumentos que la justifiquen, sin atribuirme funciones de entrenador pero recordando que el verdadero objetivo de las antesalas es eso, promover explicaciones y razones a sabiendas de que el futuro – el partido – es incierto.

    Lo primero que se debe hacer es aceptar el modelo de juego Vinotinto, es decir, no podemos pretender una versión similar a la mostrada en el partido ante Paraguay, o por lo menos no para este partido. La selección ha adoptado un estilo en el que no se promueven las largas secuencias de pases sino que por el contrario, se intenta llegar al arco rival de la manera más rápida y concreta posible. Esta idea no es buena o mala, es simplemente la elegida.

    Asumo que la Vinotinto defenderá cerca del arco que debe ocupar Renny Vega. La experiencia del ex Caracas, así como su buen saque de pies, debe asegurarle la titularidad en este partido, ya que de sus intervenciones puede nacer una jugada de ataque. El aragüeño debería estar acompañado por Oswaldo Vizcarrondo y Gabriel Cichero, quienes ya saben lo que es jugar en la altura y poseen las cualidades para rechazar los centros que puedan partir desde los costados. En el caso de Vizcarrondo, es necesario que asuma una vez más la condición de líder de la defensa para poder superar pasajes de mucha confusión producto de la falta de oxígeno y de la presión rival.

    ¿Quiénes deben ocupar los laterales? Para ello hay que definir el perfil que se ajuste al modelo de juego. Roberto Rosales podría ser titular por el lado derecho, ya que como experto en esa posición conoce las maneras de desactivar los desbordes por esa banda y así evitar el envío de centros al área venezolana. El jugador del Twente de Holanda además puede convertirse en salida para el equipo o en opción de pase. Imaginemos que de cada recuperación de pelota nace la posibilidad de un contragolpe venezolano, por ello mi insistencia en colocar jugadores que sepan manejarse en ese contexto.

    En el lateral izquierdo se me presenta la incógnita, y es que ninguno de los candidatos a ocupar ese puesto garantiza el rendimiento que sí ofrece Rosales. Rolf Feltscher es un central con mucha dedicación defensiva mientras que experimentar con Luis Manuel Seijas debilitaría la retaguardia pero se ganarían posibilidades de pase y sacrificio para las transiciones entre defensa y ataque. Mi elección en este caso pasa por el “suizo” para así reforzar la defensa, considerando además la ventaja que significa colocar al ex Táchira en un puesto en el que se siente más cómodo.

    Al estar sancionado Franklin Lucena, Tomás Rincón debería estar acompañado por Seijas como pareja de volantes centrales. El del Hamburgo alemán haría de perro de presa mientras que “Luisma” se convertiría en un comodín entre contención y salida así como en el primer ayudante de Feltscher. En el costado izquierdo va a ser muy importante el triángulo que puedan formar Rolf, Seijas y González o Arango, entendiendo que uno de éstos últimos debe constituirse en el vértice necesario para conformar la figura antes mencionada.

    Arango y González son sinónimos de pausa, inteligencia, pase y viveza, tan distintos pero tan similares en el entendimiento del juego: la visión de Juan y la inteligencia emocional de César; el gol del capitán y el sacrificio del oriental. Se conocen de memoria, saben cuándo alternar posiciones y cuándo ayudarse, y en un partido con el condimento adicional de la altitud, son estos dos jugadores los encargados de hacer que el equipo recuerde sus cualidades y no pierda de vista el objetivo. Son ellos quienes ante la adversidad deben promover soluciones a los obstáculos que ofrezca el partido.

    Por último, me gustaría una pareja de delanteros integrada por Josef Martínez y Richard Blanco, jugadores con gol y velocidad que viven de ocupar los espacios que dejan los defensores; en el partido del viernes esa cualidad puede traducirse en un triunfo. Bolivia intentará arrollar a la Vinotinto y la ecuación formada por buenos pasadores y jugadores que sepan aprovechar las lagunas que deje el rival puede ser fantástica para el bando nacional.

    Este once inicial que propongo es sólo una fantasía. No me refiero únicamente a los nombres sino a su disposición en el campo. Y es que en el fútbol una de las pocas verdades que existen es aquella que hace años escribió Panzeri: “fútbol es lo que no se sabe que vaya a pasar. Lo que se sabe que va a pasar, no pasa. Ya pasó”. Por ello es importante recordar que la visión que tengamos del partido es algo muy diferente a lo que va a suceder. Sólo nos queda sentarnos a disfrutar de una selección que ha sido y es la expresión más fuerte de unidad que hemos tenido en mucho tiempo, y que como pocas, nos hace soñar ya no con un mundial, sino con los triunfos que podríamos obtener el día que aparquemos nuestras diferencias y trabajemos unidos como un solo país.

    Columna publicada en http://www.cuantoacuanto.com el 05 de junio de 2.013

    *Para el momento de la publicación de esta columna Oswaldo Vizcarrondo aún estaba apro para jugar.

  • Certezas y anhelos Vinotinto

    Hace cuatro años la Vinotinto logró su primera victoria frente a Bolivia en la ciudad de La Paz. En aquella ocasión César Farías y su cuerpo técnico diseñaron una hoja de ruta en la que jugadores del torneo local y algunos mundialistas sub 20 eran los encargados de cumplir con el plan trazado. Hoy el escenario es totalmente distinto y los riesgos que se tomaron en aquella ocasión han sido reemplazados por la “seguridad” que entregan protagonistas habituales en esta eliminatoria, aunque esto no se traduzca obligatoriamente en un resultado positivo.

    Ante la posibilidad cierta de lograr un cupo al próximo mundial, Farías ha decidido llevar a Bolivia los mejores jugadores disponibles. Frente a quienes “olvidan” que el partido importante es el próximo y no uno posterior, el seleccionador nacional dedica toda su atención al encuentro ante los bolivianos y sólo cuando terminen esos noventa minutos pensará en Uruguay. Es una apuesta fuerte y decidida, que tiene como meta real generar una convivencia sin distracciones y con un objetivo claro e inmediato: Bolivia.

    Las certezas para este partido pasan por la preparación y la convocatoria. No hay duda de que ésta ha sido la mejor planificación que ha vivido selección alguna para poder dedicarse a jugar fútbol en la altura, pero además, a ello hay que sumarle que, salvo la ausencia de José Salomón Rondón, no hay limitantes para poner en cancha a quienes viven su mejor momento futbolístico. El entrenador tendrá a su disposición lo que muchos consideran como lo más granado de nuestro fútbol, por lo que el plan cobra mayor importancia y es ahí donde podemos dudar, o por qué no, soñar.

    Como todo en el fútbol, hay vacilaciones que sólo el inicio del juego podrá resolver. ¿Intentará la selección disputarle la pelota a Bolivia? ¿Largas secuencias de posesión o transiciones rápidas? ¿Dos delanteros o uno sólo acompañado por un media punta que sirva de hilo conductor entre volantes y el atacante? ¿Laterales tímidos o atrevidos? ¿Paciencia o verticalidad en el primer pase después de una recuperación? ¿Delanteros veloces que sepan aprovechar los espacios o atacantes que disputen cada pelota con la intención de aguantarla hasta que aparezcan los volantes “llegadores”?

    Todas estas interrogantes tienen respuestas que nacen en los entrenamientos, pero no debemos olvidar que este es un juego de oposición directa y el rival influye tanto como la hoja de ruta propia. Mañana, más allá de la excelente preparación, importará tanto la toma de decisiones – antes y durante el partido – así como la fe en el plan. Por ahora parece que ésta es grande, y ya sabemos que desde la creencia se derrota a los mayores enemigos.

    Columna publicada en el diario Líder el 06 de junio de 2.013