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  • Pequeñas sociedades nutren el optimismo Vinotinto

    Pequeñas sociedades nutren el optimismo Vinotinto

    “Las pequeñas sociedades crean grandes equipos”. César Luis Menotti

    No podemos cuantificar las emociones, por ello es imposible determinar cuánto influyó en la victoria de la selección venezolana aquel adagio que sugiere que el futbolista desarrolla un grado superior de motivación con la llegada de un nuevo entrenador. Por otro lado, se pueden enumerar una serie de conductas que llevaron al equipo a mostrar una mejor versión en comparación con partidos anteriores. Hay muchas más, pero estas son apenas unas que consideré relevantes.

    1. El juego de los laterales. A diferencia de lo observado en el pasado reciente, el rol de Hernández y González varió y los llevó a ser futbolistas proactivos y con sentido. Sus proyecciones fueron avances con la intención de construir sociedades con los atacantes que ocupaban las bandas, tanto para el juego corto como para el desborde. Recorrieron la banda o realizaron diagonales hacia el centro siempre según lo que las sociedades que armaron requerían. Además de la instrucciones iniciales del entrenador, esto prueba que son futbolistas que tienen capacidad para interpretar el juego. Carlos Peucelle dió la receta hace décadas: «El juego por las puntas no tiene manera de ser anulado cuando se le hace con punteros veloces, apoyados por interiores de rápida salida de pelota”.

    2. En esas sociedades, Machís y Soteldo fueron relevantes. Lejos de aquellos futbolistas aislados en los costados, sin compañía, en este partido se movieron sin mayores impedimentos. Ocuparon las bandas, intercambiaron perfiles y también sacaron provecho de los carriles interiores. La presencia de Otero por el centro fue, además, una señal clara de que contarían con otro socio, capaz de acercarse y unirse a la sociedad lateral-atacante que antes mencionaba.

    3. Otero interpretó a la perfección su rol. Además de pases filtrados que buscaban a compañeros más avanzados, se involucró en la salida del equipo y se asoció correctamente con Rondón para evitar estorbarse que cuando este retrasara su posición. Hay un detalle: a diferencia de etapas anteriores, se sintió importante y acompañado; no debió recorrer largas distancias para acercarse al área rival y tuvo futbolistas que, alejados de temores pasados, avanzaban hacia campo contrario con una estrategia, lo que ayudó a que las distancias de relación no fuesen tan amplias como en tiempos de José Peseiro.

    4. Rincón fue uno de los grandes beneficiados de la tarde. La estrategia de Pekerman, así como la compañía de Martínez, le evitaron largas carreras a alta intensidad que le desgastaran o que incluso le llevaran a llegar tarde a alguna disputa. Con esa tranquilidad supo ejecutar cambios de frente e incluso acercarse al área.

    5. Martínez aún debe corregir detalles fundamentales de la posición. Hay pases que debe evitar o situaciones en las que no debe apresurarse. No obstante, su capacidad para abarcar muchos metros es fundamental para que Rincón saque lo mejor de su juego.

    6. Los defensores centrales fueron los de menor rendimiento. Ferraresi y Chancellor mostraron algunas dudas tanto en la interrupción del juego como en la construcción del mismo. En el gol visitante, Ferraresi, muy avanzado, tarda en recuperar su posición ideal mientras que Chancellor no reacciona ante la invasión del atacante boliviano al borde del área chica. La caída futbolística boliviana ayudó a que no pasaran mayores problemas en el segundo tiempo.

    7. Pekerman hizo más que promover el orden. No subestimemos su labor. En este primer partido, la selección criolla mostró una cara proactiva producto de la estrategia y no solo de la voluntad. La alineación de Soteldo, Otero y Machís fue una declaración de intenciones, pero las sociedades construidas con los laterales y con Rondón demostraron que su discurso va de la mano con los hechos. Esto no constituye algo diferente al primer paso de un proceso que será largo e incierto. Aún así, es rescatable que el victimismo y los complejos vayan cediendo su puesto en favor de la construcción de un estilo que se asemeje a las capacidades de los futbolistas y no a los temores o las limitaciones de quien los conduzca. El reto inmediato del seleccionador sigue siendo el mismo: ayudar a que el equipo nacional siga construyendo esas pequeñas sociedades a las que Menotti siempre hace referencia.

    Fotografía cortesía de As.com

  • Convencerse de jugar

    Convencerse de jugar

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    La selección venezolana Sub-20 enfrenta su mayor reto hasta ahora: vencer a su similar de Argentina para clasificar al Hexagonal final. El duelo no es sencillo; a pesar del desastre que es hoy el fútbol argentino, sus jugadores están acostumbrados a competir desde edades muy tempranas, por lo que aun cuando el contexto conspire en su contra, son futbolistas que no dejan de combatir. Es un tema formativo que por estos lados no se entiende.

    Decía que el desafío es inmenso, pero no por ello imposible. Hay dos factores que deberían ayudar a los nuestros en esta misión: 1) el muy buen segundo tiempo ante Bolivia, en el que quedó demostrado que esta Vinotinto puede alternar con éxito los pases largos con las entregas cortas, siempre apoyándose en los constantes movimientos de sus jugadores; y 2) el regreso de Yangel Herrera y el orgullo herido de Yeferson Soteldo, que ya probó ser un elemento de mucha influencia. Pero un equipo es mucho más que la simple suma de sus partes, por lo que Rafael Dudamel y su cuerpo técnico deben elegir muy bien quienes entran hoy como titulares y para qué entran.

    En cuanto a la amenaza que representa esta Argentina y su ir de menos a más, no hay duda que quienes han competido encuentran en la calidad de sus rivales una motivación inmensa. El deportista está consciente de la trascendencia que puede adquirir un victoria ante uno de los etiquetados como favoritos.

    ¿Cual es la vía? No hay una sola, pero sin duda alguna esa alternancia entre el juego asociativo y la búsqueda en largo de los delanteros es quizá el paso más importante porque permite no ser previsible. Venezuela ha demostrado durante el torneo posibilidades de llevarlo a cabo, por lo que Dudamel no estaría pidiéndole a sus dirigidos algo que no se ha entrenado. ¿El estado del terreno afecta? Sí, pero no vale sumar obstáculos, hay que superarlos, y este equipo demostró ante Bolivia que sabe hacerlo. Es cuestión de creer, de convencerse de jugar.

    Fotografía cortesía http://www.cooperativa.cl/ y Agencia EFE

  • Innovación Vinotinto

    – Tras la promesa hecha por el seleccionador, el partido ante Bolivia comienza con una Vinotinto voluntariosa, respetuosa de una idea distinta a la conocida por todos, esta es jugar a ras de piso.

    – Durante el primer minuto del encuentro hay una secuencia que puede definir el estado de cocción de esta idea: los centrales, Cichero y Vizcarrondo, tienen el balón cerca del área venezolana y se resisten a la tentación de enviar un pelotazo; primer objetivo cumplido. Pero en esa misma escena aparece el primer error importante: la ausencia de Frankiln Lucena y Agnel Flores, lo cual dificulta el traslado del balón.

    – Lucena y Flores actúan como volantes de contención y salida. Sí, de salida, no se puede olvidar ese apartado de su juego, y mucho menos suponer que la única función de los volantes centrales es quitar y obstaculizar. En el partido de hoy, ninguno de los volantes centrales antes mencionados se transformó en un elemento facilitador para sacar la pelota jugada desde el fondo y eso se notó. El partido de Lucena debe contarse como la peor actuación que se le recuerde con la camiseta nacional, pero lo más grave es que en el banco no había otra opción disponible más allá de Tomás Rincón, quien no podrá jugar ante los chilenos. Se desperdició una buena oportunidad de darle minutos a otro futbolista.

    – Hubo intención de presionar arriba por parte de la selección, pero hay pequeñas definiciones que deben repasarse. Presionar es una conducta ordenada que busca generar un desorden en el rival. En pocas palabras, la intención de buscar al contrario es quitarle la pelota y producir ansiedad en el próximo receptor rival. Pero esta conducta – la presión – no puede ser un esfuerzo individual o de un par de jugadores sino que debe ser un movimiento aceptado e interpretado por todos los futbolistas para que tenga el efecto deseado y no se dejen espacios aprovechables por el rival. Presión es atacar la defensa contraria, así de simple.

    – La presión Vinotinto siempre fue a medias, porque si bien es cierto que se intentó hacer en tres cuartos de cancha, de ella no formaban parte Vizcarrondo ni Cichero, a quienes se les unía Lucena en esa faceta del partido. Estos tres jugadores mantenían el resguardo de un espacio sin presencia enemiga y no acompañaban territorialmente el recorrido del equipo, situación que puede ser muy peligrosa sobre todo cuando toque tomar la iniciativa en casa ante Perú.

    – La intención inicial de contar con dos laterales muy ofensivos es aplaudible, siempre y cuando ambos se atrevan a hacer el recorido que los caracteriza y abandonen las dudas que por momentos mostraron. Alexander González mejoró mucho con el correr de los minutos y fue, tras la salida de César González, el único vinotinto que se atrevió a intentar el uno contra uno, situación que derivó en el segundo gol, obra de un disparo magistral de Orozco. Pero lo dicho, se le debe otorgar libertad a estos laterales.

    – El gol de Josef Martínez es obra exclusiva del talento y la espontaneidad de este jugador. Su maniobra y su definición lo colocan nuevamente como un jugador indispensable para el tramo final de la eliminatoria, pero ese mismo gol desnuda nuevamente a la selección nacional, un equipo que depende en demasía de algun gesto personal de uno de sus jugadores. Que después de seis años de proceso no se haya dado con la solución a semejante problema es cuando menos alarmante. César Farías saca pecho del rendimiento defensivo del equipo y los números sustentan su afirmación, pero esas mismas estadísticas demuestran que este equipo no crea situaciones de gol y puede que por ahí esté la clave a nuestra situación actual.

    – Vuelvo a la salida limpia de la pelota. El equipo debe identificar cuándo los centrales no contarán con la ayuda inmediata de los volantes porque estos están marcados. En ese caso, bien vale conocer la teoría del tercer hombre explicada por Xavi Hernández a Martí Perarnau en el libro Senda de Campeones: «el tercer hombre es imposible de defender, imposible… Te explico lo que significa. Imagina a Piqué queriendo jugar comigo, pero yo estoy marcado, tengo a un marcador encima, un tío muy pesado. Bien, pues está claro que Piqué no puede pasármela, es evidente, con lo que yo me aparto y me llevo al marcador conmigo. Entonces, Messi baja y pasa a ser el segundo hombre. Piqué es el 1º, Messi el 2º y yo el 3º. Yo tengo que estar my al loro, eh. Piqué, entonces juega con el 2º hombre, Messi, que se la devuelve, y en ese momento aparezco yo, dejo clavado a mi defensor, que se ha despistado, y Piqué me pasa la pelota totalmente desmarcado. Si el que me defiende está mirando el balón, no puede ver que me desmarco entonces aparezco y soy el tercer hombre. Ya hemos conseguido la superioridad. Esto es indefendible,es la escuela holandesa, es Cruyff. Es una evolución de los triángulos holandeses«.

    – Esa opción del tercer hombre es entrenable y perfectible, pero la duda surge dado que esta forma de jugar que hoy mostró la selección (sobre todo en el primer tiempo) forma parte de las innovaciones que el entrenador quiere aplicar en esta recta final y que contradicen lo planteado durante seis años de ciclo. Por ello la inquietud que generó y los errores que se presentaron;  los jugadores están más que calificados para jugar de esa manera, pero deben combatir contra la ausencia de tiempo para acumular y aprehender los movimientos y las obligaciones que representa un cambio tan brusco.

    – ¿Cuantos jugadores se atrevieron a provocar un mano a mano con sus marcadores? Recuerdo a los dos González, a Martínez y a la primera aparición de Orozco. Muy poco para una selección que debe asumir los tres partidos finales con toda la intención de ser protagonista.

    – El resultado sigue siendo una anécdota en un partido como este. En mi caso aplaudo la intención de jugar a ras de piso pero cuestiono que todavía no se haya encontrado el camino para generar ocasiones de gol. No hablo de disparos que pasen sin peligro, sino de jugadas en las que los rivales deban defender su arco con alma y corazón, y ese es el debe de esta conducción.

    – El 06 de Septiembre es el próximo capítulo de este largo recorrido. El partido de hoy sirve para pensar y reflexionar acerca de la conveniencia de las innovaciones planteadas, pero sobre todo, vale para quizás abrirle la puerta a la corriente de pensamiento que sugiere que mejor reforzar los puntos fuertes para así tener una pared conocida de la que apoyarnos en toda esta turbulencia emocional.

    – César Farías merece un capítulo aparte. Provocó modificaciones interesantes e intentó levantar al equipo con las dos primeras sustituciones. La tercera, la entrada de Fernando Aristeguieta, sorprende y preocupa, ya que se trata del mismo guión que pocas veces – por no decir nunca – ha dado resultado. Si el equipo no genera ocasiones de gol, la entrada de un delantero centro no se antoja favorable para la creación, sobre todo porque el jugador que retrasa su posición, (Martínez) ya tiene 80 minutos de partido bajo la lluvia.

    Venezuela 2 Bolivia 2. San Cristobal, 14 de Agosto de 2.013

  • El descanso del guerrero

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    – No fue un partido vistoso pero si uno bien jugado. Cada uno de los problemas que se plantearon tuvieron soluciones vinotinto. La selección corrió, supo cuando presionar, como despertarse después de unos minutos finales del primer tiempo en donde parecía caerse de sueño, y sobre todo, la selección supo jugar para ganar. Los siete disparos al arco así lo certfican.

    – No es sencillo jugar en La Paz, y menos si el campo no es campo sino pista de cross country. Aún así, los mejores pasajes de la Vinotinto llegaron cuando apareció la pausa; cuando en vez de correr se pensó y entonces se ensayaron variantes a la verticalidad mostrada durante el primer tiempo. Tomás Rincón y Juan Arango fueron los baluartes de ese cambio.

    – No me malinterprete: durante pasajes del primer tiempo la selección supo sacar provecho a esa endemoniada velocidad que caracteriza a Josef Martínez y a Richard Blanco. Pero la «ausencia» futbolística de César González trajo como consecuencia que todo se hiciese a 100km/h, incluso cuando Arango asumía labores de conducción.

    – Por ello, cuando en el inicio del segundo tiempo apareció, de manos de Tomás Rincón el segundo de más tan necesario para llenar de dudas al rival, fue que vimos a la mejor versión de la Vinotinto. Fue un equipo que varió el ritmo y tuvo la posibilidad de liquidar el partido, sólo que en esta ocasión nos hizo falta la eficacia que en otros partidos nos ha acompañado.

    – Bolivia no fue un rival sencillo ni un equipo sin alma. Tiene jugadores que parecen alejados de la élite pero que en un partido como el de hoy están dispuestos a disimular esas limitaciones a base de orgullo y amor propio. Y eso fue el conjunto de Azkargorta, un grupo de voluntariosos que chocaron permanentemente con esas incapacidades que todos conocemos pero que no son suficientes para destruir la ilusión boliviana. Tiene mucho trabajo por delante el sentrenador español, pero da la impresión de que si se lo permiten, puede armar una selección que le permitiría a Bolivia volver a ser competitiva.

    – En la previa publicada el miércoles hablaba de la importancia, en un partido como este, de jugadores que saben ir al espacio, cualidades que poseen Richard Blanco y Josef Martínez. En el global, el ex Caracas tuvo menor influencia en el juego y por ello sorprendió que fuese Blanco y no él quien abandonase el terreno de juego en favor de un inédito Evelio Hernández.

    – Renny Vega. Siempre Renny Vega. Para lo bueno y para lo malo está el aragüeño. Era un partido correcto el suyo, con algun grado de influencia en la tranquilidad que llegó a vivir la selección en el segundo tiempo, hasta que en la jugada del empate su salida en falso lo dejó expuesto hasta quien sabe cuando . Hay errores graves en el marcaje de ese saque de esquina, así como que nadie fue a pelearle la posición al jugador boliviano que se encargó de tapar la visión del portero, pero con Renny pasa lo mismo que con muchos arqueros: rápidamente olvidamos sus aciertos, mientras que sus errores quedan grabados en la memoria colectiva. Además, pareció pesarle la escasez de partidos en el semestre.

    – Buena presentación de Gabriel Cichero, y a partir de esta afirmación se plantea la interrogante acerca de su futuro inmediato en la selección: ¿lateral o central? Cada opción trae consigo un par de consecuencias, pero como cada partido es una historia diferente se puede retrasar la decisión hasta que realmente sea necesario tomarla.

    – La Vinotinto inicia su retorno a casa para enfrentarse a la siempre complicada selección uruguaya con la convicción de que el camino recorrido entrega una sensación de tranquilidad que no se conocía. No hay suspendidos y por ahora no hay lesionados, pero la mejor noticia es que la selección se trae consigo un botín que vale más que el punto conseguido en La Paz: la certeza de que su juego fue superior al resultado. Como buen gladiador, el equipo descansará pensando no en la batalla disputada sino en la que está por llegar, en la que más allá de las verdades estadísticas, un resultado positivo puede pagar algo más que la cuota inicial del pasaje a Brasil.

    Foto cortesía de http://www.ultimasnoticias.com.ve

  • Escenario Vinotinto

    – No ha existido en la historia una victoria que haya estado alejada del riesgo. Para ganar se precisa tomar decisiones y cuando se advierta que alguna de ellas aparece como atrevida sólo hay que examinar la fe que se tiene en ella y a partir de ahí adoptarla o no. La ubicación de Seijas como lateral es una de esas manifestaciones a las que el sentido común se opone – yo el primero – pero bien vale la pena recordar que sin riesgos no hay mundial.

    – Alineación confirmada con la ausencia de Oswaldo Vizcarrondo como situación más llamativa, tanto que en Venezuela se ha escuchado el suspiro de alivio boliviano, pero ojo, no debemos olvidar que a pesar del irregular año de Perozo, hay pocos jugadores que conocen el modelo de juego de esta selección como el hasta los momentos jugador del Deportivo Táchira. Que se confíe el rival es una buena señal.

    – El término «equilibrio» en el fútbol es usado de manera muy superficial. A pesar de su manoseo, conseguir esa situación es muy difícil por lo que este juego es: uno de oposición directa, es decir, se depende tanto del rival como de las intenciones propias. La posición de Seijas le abre la puerta a la titularidad de Agnel Flores, no para «equilibrar» sino para compensar, ayudar y hasta colaborar.

    – Se habla de defender, lo que para muchos «especialistas» significa regalar pelota y espacio al rival mientras que nos «amontonamos» al borde del área para dificultar el tránsito del oponente. Permítame proponerle algo: pensemos que defender es el conjunto de acciones en las que  nuestro equipo intentará robarle la pelota al contrario para así armar secuencias ofensivas. En esta definición se destaca la voluntad de recuperación para atacar, no sólo para evitar.

    – Es necesario que la inteligencia de Josef Martínez aparezca en toda su dimensión para que el ex Caracas FC decida correctamente la longitud de sus desplazamientos. No debe correr 60 metros permanentemente sino hacerlo cuado sea necesario.

    – Aristeguieta llamará la atención de dos de los tres centrales. ¿Cuales? Dependerá de la zona que el delantero del Nantes ocupe. En muchas ocasiones se panteará un solitario 2×1, y es ahí donde Josef debe entender su condición de acompañante/solución. De ser así, el camino se ve claro a pesar de ser largo y con obstáculos.

    – La importancia de Renny Vega no se limita a sus capacidades como arquero sino que hay que sumar sus cualidades de jugador de fútbol. Discutido por muchos, no ha existido en nuestro medio un portero que lea mejor los partidos que el aragüeño. Se equivoca muchas veces pero ello no disminuye su confianza ni condiciona sus virtudes. Hoy todos esperan sus atajadas, pero ojo con su juego de pies, de ahí puede nacer el pago inicial del boleto a Brasil

  • Fantasía Vinotinto

    Conocimiento y pronóstico no van de la mano. En tiempos en los que el narcicismo y la falta de cariño han llevado a que twitter se convierta en tierra fértil para los adivinadores – que ante cualquier situación buscan llenar su vacío emocional con frases como “lo dije” o “yo sabía” – bien vale la pena rebelarse y fomentar el razonamiento. En este caso, mi idea es proponer una alineación para enfrentar a Bolivia señalando los argumentos que la justifiquen, sin atribuirme funciones de entrenador pero recordando que el verdadero objetivo de las antesalas es eso, promover explicaciones y razones a sabiendas de que el futuro – el partido – es incierto.

    Lo primero que se debe hacer es aceptar el modelo de juego Vinotinto, es decir, no podemos pretender una versión similar a la mostrada en el partido ante Paraguay, o por lo menos no para este partido. La selección ha adoptado un estilo en el que no se promueven las largas secuencias de pases sino que por el contrario, se intenta llegar al arco rival de la manera más rápida y concreta posible. Esta idea no es buena o mala, es simplemente la elegida.

    Asumo que la Vinotinto defenderá cerca del arco que debe ocupar Renny Vega. La experiencia del ex Caracas, así como su buen saque de pies, debe asegurarle la titularidad en este partido, ya que de sus intervenciones puede nacer una jugada de ataque. El aragüeño debería estar acompañado por Oswaldo Vizcarrondo y Gabriel Cichero, quienes ya saben lo que es jugar en la altura y poseen las cualidades para rechazar los centros que puedan partir desde los costados. En el caso de Vizcarrondo, es necesario que asuma una vez más la condición de líder de la defensa para poder superar pasajes de mucha confusión producto de la falta de oxígeno y de la presión rival.

    ¿Quiénes deben ocupar los laterales? Para ello hay que definir el perfil que se ajuste al modelo de juego. Roberto Rosales podría ser titular por el lado derecho, ya que como experto en esa posición conoce las maneras de desactivar los desbordes por esa banda y así evitar el envío de centros al área venezolana. El jugador del Twente de Holanda además puede convertirse en salida para el equipo o en opción de pase. Imaginemos que de cada recuperación de pelota nace la posibilidad de un contragolpe venezolano, por ello mi insistencia en colocar jugadores que sepan manejarse en ese contexto.

    En el lateral izquierdo se me presenta la incógnita, y es que ninguno de los candidatos a ocupar ese puesto garantiza el rendimiento que sí ofrece Rosales. Rolf Feltscher es un central con mucha dedicación defensiva mientras que experimentar con Luis Manuel Seijas debilitaría la retaguardia pero se ganarían posibilidades de pase y sacrificio para las transiciones entre defensa y ataque. Mi elección en este caso pasa por el “suizo” para así reforzar la defensa, considerando además la ventaja que significa colocar al ex Táchira en un puesto en el que se siente más cómodo.

    Al estar sancionado Franklin Lucena, Tomás Rincón debería estar acompañado por Seijas como pareja de volantes centrales. El del Hamburgo alemán haría de perro de presa mientras que “Luisma” se convertiría en un comodín entre contención y salida así como en el primer ayudante de Feltscher. En el costado izquierdo va a ser muy importante el triángulo que puedan formar Rolf, Seijas y González o Arango, entendiendo que uno de éstos últimos debe constituirse en el vértice necesario para conformar la figura antes mencionada.

    Arango y González son sinónimos de pausa, inteligencia, pase y viveza, tan distintos pero tan similares en el entendimiento del juego: la visión de Juan y la inteligencia emocional de César; el gol del capitán y el sacrificio del oriental. Se conocen de memoria, saben cuándo alternar posiciones y cuándo ayudarse, y en un partido con el condimento adicional de la altitud, son estos dos jugadores los encargados de hacer que el equipo recuerde sus cualidades y no pierda de vista el objetivo. Son ellos quienes ante la adversidad deben promover soluciones a los obstáculos que ofrezca el partido.

    Por último, me gustaría una pareja de delanteros integrada por Josef Martínez y Richard Blanco, jugadores con gol y velocidad que viven de ocupar los espacios que dejan los defensores; en el partido del viernes esa cualidad puede traducirse en un triunfo. Bolivia intentará arrollar a la Vinotinto y la ecuación formada por buenos pasadores y jugadores que sepan aprovechar las lagunas que deje el rival puede ser fantástica para el bando nacional.

    Este once inicial que propongo es sólo una fantasía. No me refiero únicamente a los nombres sino a su disposición en el campo. Y es que en el fútbol una de las pocas verdades que existen es aquella que hace años escribió Panzeri: “fútbol es lo que no se sabe que vaya a pasar. Lo que se sabe que va a pasar, no pasa. Ya pasó”. Por ello es importante recordar que la visión que tengamos del partido es algo muy diferente a lo que va a suceder. Sólo nos queda sentarnos a disfrutar de una selección que ha sido y es la expresión más fuerte de unidad que hemos tenido en mucho tiempo, y que como pocas, nos hace soñar ya no con un mundial, sino con los triunfos que podríamos obtener el día que aparquemos nuestras diferencias y trabajemos unidos como un solo país.

    Columna publicada en http://www.cuantoacuanto.com el 05 de junio de 2.013

    *Para el momento de la publicación de esta columna Oswaldo Vizcarrondo aún estaba apro para jugar.

  • Certezas y anhelos Vinotinto

    Hace cuatro años la Vinotinto logró su primera victoria frente a Bolivia en la ciudad de La Paz. En aquella ocasión César Farías y su cuerpo técnico diseñaron una hoja de ruta en la que jugadores del torneo local y algunos mundialistas sub 20 eran los encargados de cumplir con el plan trazado. Hoy el escenario es totalmente distinto y los riesgos que se tomaron en aquella ocasión han sido reemplazados por la “seguridad” que entregan protagonistas habituales en esta eliminatoria, aunque esto no se traduzca obligatoriamente en un resultado positivo.

    Ante la posibilidad cierta de lograr un cupo al próximo mundial, Farías ha decidido llevar a Bolivia los mejores jugadores disponibles. Frente a quienes “olvidan” que el partido importante es el próximo y no uno posterior, el seleccionador nacional dedica toda su atención al encuentro ante los bolivianos y sólo cuando terminen esos noventa minutos pensará en Uruguay. Es una apuesta fuerte y decidida, que tiene como meta real generar una convivencia sin distracciones y con un objetivo claro e inmediato: Bolivia.

    Las certezas para este partido pasan por la preparación y la convocatoria. No hay duda de que ésta ha sido la mejor planificación que ha vivido selección alguna para poder dedicarse a jugar fútbol en la altura, pero además, a ello hay que sumarle que, salvo la ausencia de José Salomón Rondón, no hay limitantes para poner en cancha a quienes viven su mejor momento futbolístico. El entrenador tendrá a su disposición lo que muchos consideran como lo más granado de nuestro fútbol, por lo que el plan cobra mayor importancia y es ahí donde podemos dudar, o por qué no, soñar.

    Como todo en el fútbol, hay vacilaciones que sólo el inicio del juego podrá resolver. ¿Intentará la selección disputarle la pelota a Bolivia? ¿Largas secuencias de posesión o transiciones rápidas? ¿Dos delanteros o uno sólo acompañado por un media punta que sirva de hilo conductor entre volantes y el atacante? ¿Laterales tímidos o atrevidos? ¿Paciencia o verticalidad en el primer pase después de una recuperación? ¿Delanteros veloces que sepan aprovechar los espacios o atacantes que disputen cada pelota con la intención de aguantarla hasta que aparezcan los volantes “llegadores”?

    Todas estas interrogantes tienen respuestas que nacen en los entrenamientos, pero no debemos olvidar que este es un juego de oposición directa y el rival influye tanto como la hoja de ruta propia. Mañana, más allá de la excelente preparación, importará tanto la toma de decisiones – antes y durante el partido – así como la fe en el plan. Por ahora parece que ésta es grande, y ya sabemos que desde la creencia se derrota a los mayores enemigos.

    Columna publicada en el diario Líder el 06 de junio de 2.013