Etiqueta: César Farías

  • Vodevil vinotinto

    Vodevil vinotinto

    No hay proyecto, porque el plan es un nombre. El que sea. Primero fue José Pekerman, en el intermedio sonó César Farías y ahora es Jorge Sampaoli. La idea es que no hay idea.

    En los tiempos de lo posible y el rendimiento inmediato, el fútbol no se queda por fuera de esta desenfrenada carrera hacia el abismo que desde hace tiempo protagoniza nuestra especie. El idiota afirma que ganar es lo único que vale, o en este caso, llegar a un mundial. Lo dice sin entender nada de la vida y de sus procesos; lo grita como si la única razón para alimentarnos fuera saciar el hambre.

    Por ello quienes conducen al fútbol lanzan apellidos con la facilidad  de quien pide números en una venta de lotería: alguno, alguna vez, saldrá; lo importante es mantener entretenida a la masa. Reconocen la medianía y la vulgaridad de sus interlocutores, así como lo fácil que es satisfacer las necesidades de aquellos mezquinos con tribuna.

    Cuando eso suceda, cuando por fin alguien, algún día diga que sí, los títeres mirarán aliviados a sus titiriteros, con una media sonrisa y un sabor agridulce en sus bocas: tras mil intentos dieron con su anhelada primicia pero, aunque la masa apenas tenga tiempo y fuerzas para recordar los ridículos recientes, las marionetas saben que han quedado, otra vez, con el culo al aire.

    Los grandes populistas reconocen en la desesperanza colectiva el combustible que nutre su existencia. Identifican, en cuestión de segundos, todo aquello que añora ese colectivo que les mira y les sigue para así servirse de ello; la masa, desesperada y sin aliento, necesita una limosna que ayude a olvidar su desgracia. Unas monedas que hagan de sedante, y que en el caso del fútbol, como ha afirmado Juan Manuel Lillo, sea un consolador social.

    La masa, urgida de algo que atenúe su angustia, no está interesada -ni puede interesarse- en el bosque: le vale con el árbol para intentar la difícil misión de sobrevivir a tantas injusticias. Tampoco a los voceros, necesitados como están de la consideración de los poderosos y de rascar una pizca de notoriedad. Esas profundidades sobre las que se sustenta cualquier proceso de cambio son cosa para “filósofos”, el novedoso insulto(¿?) de la barbarie hacia aquellos que piensan.

    Como no se ve más allá del pan para hoy, el hambre de mañana se afianza hasta convertirse en una realidad ineludible. Prueba de ello es que el baile de apellidos mantiene su estridencia inicial y las justificaciones que lo mantienen son tan inverosímiles como quienes las promueven. No hay pudor en comerciar con las necesidades emocionales de esa masa olvidada por la divinidad que tanto adoran. El mediocre vodevil que ahora protagonizan no es distinto a los anteriores salvo en que los herederos del recluso aspiran a un reconocimiento que les hace más vulnerables.

    El objetivo es Catar 2022. Llegar a un mundial, creen, servirá para disimular todo aquello de lo que son responsables. No hay ni hubo enemigo externo. Como tampoco planificación alguna. Los títeres y sus titiriteros son eso que Hannah Arendt definió como “La Banalidad del mal”: funcionarios que, concentrados en sobrevivir acorde a las reglas del sistema, se muestran incapaces de reflexionar sobre las consecuencias de sus actos.

    Que no, que esto no va de Sampaoli, Pekerman, Bielsa o Farías. Tampoco de clasificar a un mundial. Lo que dejó aquel sub-20 de 2017 ha debido servir para separar casualidad de causalidad. No fue así y por ello, este cronista se mantiene en la insoportable tarea de enemistarse con todo y con todos, ya sea por hacer un poco de ruido o por defender el juego que le da de comer a estos aprendices de mercachifles.

    Don Rafael (¿?) hace tiempo que no está. Su ausencia y el presente invitan a recordar a Seneca: “Echarás de menos los males a los que hoy buscas remedio”.

  • Después de Dudamel, ¿qué?

    Después de Dudamel, ¿qué?

    Tras el empate ante Colombia, el seleccionador venezolano Rafael Dudamel, abrió la puerta a la posibilidad de retirarse de la conducción del conjunto criollo tras el final de la actual eliminatoria. Fue él quien instauró el tema en los medios, y si bien no son estos quienes deben aportar soluciones, sí debe hacerse una revisión de algunos de los factores que influirán en el caso de que se concrete esa despedida.

    Hay un detalle que no puede obviarse. Pocos días antes de ese partido, Dudamel presentó a la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) su plan de cara al año 2017. Luego, tras el compromiso ante los neogranadinos, expresó que su prioridad era mantenerse a cargo del combinado nacional, pero agregó que en la actualidad no hay recursos para la revisión de su contrato, aunque espera que en los meses por venir aparezcan.

    Más allá de determinar si esa rueda de prensa era el escenario idóneo para ventilar el tema, o discutir el hecho de que Dudamel hablara más de sus aspiraciones que de los costos de la preparación de la selección nacional, es necesario sumergirse en la actualidad del fútbol venezolano para tener una idea sobre qué significaría el adiós del primer entrenador criollo que ha conseguido dos clasificaciones a mundiales juveniles.

    Actualidad de la FVF

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    Para todos es conocido que la Federación Venezolana de Fútbol tiene en Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) a su mayor contribuyente. En esta economía de guerra –vender la realidad venezolana como otra cosa es de ilusos, de propagandistas o de “agraciados”- el único que posee divisas extranjeras es el Estado, por lo que el aporte de la petrolera es vital.

    El vínculo contractual actual finaliza en 2018. Queda por conocerse si ambos bandos, FVF y PDVSA, trabajan en un nuevo acuerdo, ya que de lo contrario, la federación se vería en la necesidad de hacer magia para tan si quiera cumplir con sus compromisos competitivos. No debe olvidar el lector que en el mundo del fútbol se trabaja en dólares o euros, así que el maltratado bolívar no cuenta para viajes, viáticos, hoteles y demás obligaciones típicas de cualquier selección.

    Ahora bien, si lo pactado está garantizado hasta 2018, cabe preguntarse qué razones tendría Dudamel para abandonar el un año antes, sobre todo si se tiene en cuenta que, tras el inédito segundo lugar logrado en el Mundial Sub-20 de 2017, el entrenador tendría carta blanca frente a sus jefes.

    Podría suponerse, entre las millones de hipótesis, que la propia federación no ve segura la continuidad contractual entre ellos y PDVSA; que el seleccionador prefiere dar un paso al costado y aceptar la oferta de un club colombiano (una meta que siempre ha tenido el técnico yaracuyano), o que la declaración del entrenador sea parte de su estrategia negociadora. Son miles las posibilidades, y hasta que los protagonistas no hablen claro, poco se puede asegurar.

    Considerando únicamente el apartado económico, es necesario preguntarse si la FVF podría conseguir un patrocinio distinto al que ofrece PDVSA o el Estado venezolano, algo que por los momentos es imposible. Mientras se mantenga el control de cambio y la guerra contra la empresa privada, todo equipo deportivo dependerá en exclusiva de estos entes.

    La silla caliente

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    Aún en los peores momentos, el cargo de seleccionador nacional ha seducido a todos los entrenadores que hacen vida en el fútbol criollo. Pero más allá del hambre y las ganas de comer, existen en la actualidad posee dos condicionantes que no se encontraban desde hace mucho tiempo: la falta de dinero y el nivel de los conductores criollos.

    Del primer ítem no hay mucho más que agregar tras la confesión de Dudamel. Por ello, en caso de quedarse sin seleccionador, la FVF tendría que olvidarse, casi inmediatamente, de la opción de contratar a un entrenador foráneo. Dudamel no miente cuando asegura no ser un técnico caro, por lo que la imposibilidad federativa de cumplirle el aumento deseado al criollo daría un alarmante mensaje a los posibles sucesores.

    La otra arista que condiciona el proceso tiene que ver con la formación de los directores técnicos venezolanos en la actualidad.

    Cómo consecuencia de la economía de guerra –no confundir con la mentira de la “guerra económica”- que antes mencionaba, los entrenadores criollos no cuentan con el dinero suficiente para viajar al extranjero. Ese encuentro con sus pares en otras latitudes es probablemente el requisito formativo más subestimado en el balompié local. No voy a extenderme más de lo necesario, pero la historia de este juego está repleta de ejemplos que enseñan que los viajes y el intercambio de ideas han sido fundamentales en la evolución del fútbol y de los entrenadores.

    ¿Quiénes han viajado al extranjero para actualizarse? Puedo mencionar a unos pocos: Richard Páez, José Hernández, Daniel De Oliveira, César y Daniel Farías, Noel Sanvicente y Eduardo Saragó. Seguramente hay un puñado más que en este momento no recuerdo, pero que, lejos de defender el actual modelo criollo, constituyen una excepción.

    Los equipos profesionales, bien sea por ignorancia, avaricia o simple desprecio por la educación, hace mucho que no apoyan esas iniciativas. A ello debe sumársele que el colegio de entrenadores no actualiza su pensum ni sus actividades. Si comparamos esta realidad con, por ejemplo, la de Colombia, el susto puede ser enorme.

    El vecino país inauguró recientemente su Escuela Mayor de Técnicos y Entrenadores de Fútbol, lo que “permitirá a los entrenadores colombianos obtener las certificaciones para el ejercicio de sus actividades con el sello de la Convención de Entrenadores de la CONMEBOL”.

    Si en Venezuela no hay recursos ni divisas para traer profesores y multiplicadores, avances metodológicos o acercar la ciencia al deporte; si los mandamases del Colegio de Entrenadores se mantienen en sus puestos a pesar de lo expuesto en estas líneas, y de otras situaciones aun peores que no vale la pena mencionar, y si se sostienen los equivocados paradigmas que olvidan a los entrenadores de base como verdaderos responsables del futuro, el porvenir de este fútbol dependerá más de lo divino que de lo humano.

    Una posible solución sería que la propia federación promueva y profundice la formación de los entrenadores, luego contratándolos para que, en el rol de multiplicadores del conocimiento, recorran el país. Sí, como entrenadores pagados por la propia FVF y que no dependan del seleccionador nacional; empleados federativos que promuevan el crecimiento de todos los entrenadores del fútbol base. Pero esa propuesta es harina de otro costal.

    Volviendo al posible adiós de Rafael Dudamel, su sucesión, teniendo en cuenta lo aquí descrito, se antoja complicada. Sin dinero ni candidatos criollos que hayan cultivado sus conocimientos en otras latitudes, insisto, estamos a merced del azar y nada más.

    Por último, le pido a los entrenadores jóvenes que no se ofendan con estas líneas. En ningún momento cuestiono sus capacidades ni su hambre de aprendizaje. La intención es recordarle, tanto a la FVF como los dirigentes de los equipos, que deben trabajar mancomunadamente por un fútbol mejor, y que esto no se consigue reuniéndose con presidentes de ligas sino conociendo los ejemplos de federaciones y clubes. Ya no vale aquello de que “de eso se ocupa la federación”, o “eso le toca a los equipos”. Estudien el caso alemán y entenderán que el progreso depende más de la voluntad que del dinero.

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    Analicen también el paso de Marcelo Bielsa por Chile y como, gracias a la creatividad del propio entrenador y del presidente de la ANFP, Harold Mayne-Nicholls, Chile encontró soluciones para palear la escasez de recursos. El tiempo perdido no volverá, no jueguen más con el que está por llegar.

    Fotografías cortesía EFE, Prensa Vinotinto y http://www.lacuarta.com

  • Primeras sensaciones de los Xolos de Farías

    – Empate a tres goles entre América y Xolos de Tijuana en un partido típico de esta etapa de readaptación a la competencia. Digo típico porque salvo contadas ocasiones, en estos encuentros el dominio del partido es compartido, un tiempo para cada uno. Y hago énfasis en el término «etapa de readaptación a la competencia» porque entre torneo y torneo no hay tiempo para realizar una pretemporada.

    – En los primeros minutos del partido se ve a Xolos presionando arriba, siendo un equipo corto, recuperando la pelota en campo del América. No logró pisar el área rival pero si colocó hasta siete futbolistas en campo americanista.

    – Esa intención de realizar una presión alta llevó a la defensa de Farías a ubicarse cerca del centro del campo para que el equipo no cediera espacios al rival. Me decía en estos días un entrenador venezolano, conocedor del fútbol mejicano, que esa es una costumbre de los defensores de aquel país: jugar lejos de su área. De ser así, Farías tiene tarea por delante para evitar errores que se observaron en este partido.

    – América picó adelante tras una pelota parada que encontró a los defensores de Tijuana más pendientes de reclamar un fuera de lugar que de defender. Observaron la pelota, perdieron la referencia del rival y la pelota fue a las redes. Hay que acotar que el gol tuvo que ser anulado por fuera de juego.

    – Desde ese momento, el equipo de Farías fue un «equipo de Farías». Esto quiere decir que se agrupó cerca de su área y cuando recuperaba el control del balón salía a través de largos pelotazos que, por ser tan anunciados, carecieron de sorpresa o efectividad. El plan inicial de hacerse dueño de la pelota, ser un equipo corto y colocar muchos futbolistas en campo rival dejó de ser la idea principal para darle paso a transiciones rápidas.

    – En cada pelotazo se pudo observar que la defensa de Xolos salía muy rápido de su zona defensiva para acercarse al medio del campo. Esa parece ser la naturaleza de estos jugadores, por lo que queda ver si Farías se adapta a esas condiciones o convence a sus futbolistas de ser representantes de una idea más conservadora, más de su técnico.

    – Antes hacía mención a los errores que presentó Xolos en defensa. Defensores muy adelantados que dudaban entre achicar o no cuando el rival llegaba a esa zona, lo que permitió que América encontrara tranquilamente el camino para convertir el segundo gol. Tres defensores, uno de ellos da un paso hacia adelante y los otros dudan mientras que los jugadores americanistas van de cara al marco y consiguen el segundo tanto.

    – Mientras tanto, Xolos no generaba sociedades; era un equipo que no encontraba como juntar a sus jugadores más talentosos y sólo pisaba el área rival a través de cobros de faltas que de no haber sido por la inseguridad del arquero americanista no hubiesen tenido mayor significado. Así terminaba el primer tiempo, con un América que ganaba y dominaba y un Xolos que no tenía rumbo cierto más allá de las apariciones del lateral Edgar Castillo y el delantero Paul Arriola, dos futbolistas que le puedan servir de mucho a Farías.

    – Xolos no tuvo desde el inicio a figuras importantes como Hércules Gómez o Hernán Pellerano, ambos futbolistas llamados a contribuir decisivamente en la causa del equipo de Tijuana y que hoy, cuando hicieron su aparición, se mostraron influyentes e importantes.

    – Hay otro jugador del equipo de Farías que me llamó la atención: Greg Garza. Es un lateral de pryección que hoy se movió por la izquierda como variante de Castillo. No se si alguno tenga la posibilidad de adelantar su posición y hacer de volante por ese costado, pero si Farías consigue eso, tendrá una banda izquierda muy veloz y ofensiva.

    – Xolos empata el partido justo cuando el tres a cero favorable al América presagiaba una goleada. Casi de manera inmediata consiguieron el segundo gol en la mejor jugada de todo el partido para el conjunto del venezolano. Varios toques del centro a la izquierda para luego ir de afuera hacia adentro y conseguir el segundo tanto.

    – Esa maniobra da a entender que Xolos no es un equipo limitado o carente de herramientas sino que es un conjunto con limitaciones, quien sabe si por el poco tiempo que han tenido de trabajo con el cuerpo técnico o porque la idea de Farías no termina de ser aceptada por el equipo. Es muy temprano para sacar una conclusión, pero da la sensación de ser un equipo que puede ir a más.

    – El empate a tres es lo de menos. La remontada le sirve al equipo de Farías más en lo anímico que en lo futbolístico porque les permite seguir trabajando con algo de tranquilidad y porque deja la impresión de poder afrontar los partidos de eliminatoria directa (Concacaf Liga Campeones) con un plus: la fortaleza para resistir y levantarse. No hay que olvidar que aprovechar los errores del rival es una virtud y hoy el equipo de Tijuana supo hacer justamente eso.

    – El camino de Farías recién empieza y parece que necesitará algo más de tiempo, pero  hoy, después de remontar un tres a cero, todo parece caer como anillo al dedo: cuchillo entre los dientes, espíritu de lucha y poco fútbol.

  • Un adiós tal cual se esperaba

    El final del ciclo de César Farías al mando de la selección nacional no podía ser distinto a lo que fue su contratación y su paso por el equipo criollo. Declaraciones desafiantes, uso de herramientas poco comunes para llamar la atención (blogs, mensajería instantánea) , frases y personajes utilizados a conveniencia por la propaganda oficial (Bielsa, Mourinho, Valdano, Guardiola, etc.) y por supuesto, la ausencia del fútbol en sus reflexiones.

    Durante la rueda de prensa de despedida, el ex entrenador vinotinto se negó a responder cuestiones básicas como el pobre promedio goleador del equipo nacional en las Eliminatorias Sudamericanas, asegurando que ese análisis debería hacerlo su substituto. Dicha afirmación llama la atención porque en ella se evita hablar acerca del equipo que él condujo y le pasa la responsabilidad del pasado a quien venga en el futuro, algo así como que no hablo de mí, que lo hagan los demás.

    Farías, a quien hay que reconocerle lo positivo de su gestión – en esta columna no interesan los extremos – tiene la clara intención de hacerle creer al público que su llegada significó la transformación futbolística de la selección, cuando en realidad, la dinámica que caracteriza a estos procesos de cambio tan complejos no puede ser explicada tan a la ligera. El ahora DT del Tijuana mejicano es tan protagonista de esa metamorfosis como lo han sido Richard Páez, José Pastoriza (+) y muchos otros que en silencio, y sin haber llegado a conducir la selección, han contribuido al cambio en la Vinotinto.

    Y acá debo detenerme, porque como bien lo explica Willy Mckey en un escrito para el sitio web http://www.prodavinci.com «la posteridad quita mucho tiempo«. Esa enorme frase encierra la inquietud del ex seleccionador nacional: quedar en la historia. La clasificación al mundial sub 20 de 2.009 ya le otorgó ese espacio que tanto le preocupa, sólo que Farías no lo comprende así y pretende que una simple entrevista para un medio argentino se convierta en un hecho trascendental y único, olvidando que a Richard Páez también lo entrevistaron en un show de aquel país – Hablemos de Fútbol, conducido por Víctor Hugo Morales y Roberto Perfumo – y, al igual que en el caso del DT oriental, dicha conversación no ayudó a conseguir la meta primordial: llegar al mundial.

    A Farías hay que desearle mucha suerte. De su éxito dependerá que se le abran las puertas a otros criollos en el difícil mercado mejicano. Por nuestra parte podemos aprender la lección: nadie es tan importante ni el único protagonista de los cambios. Como diría Mckey, «los soberbios se refugian en la espera de la posteridad».

    http://www.liderendeportes.com/Opinion/Columnas/Apuntes-del-Camino/Un-adios-tal-cual-se-esperaba.aspx

    Columna publicada en el diario Líder el jueves 05 de diciembre de 2.013

  • Bochorno vinotinto

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    César Farías renunció a su cargo de seleccionador nacional. Lo hizo a través de una carta publicada en su blog (http://cesarfariasdt.blogspot.com/2013/11/carta-la-aficion-vinotinto.html) y en ella hay algunas consideraciones que, más que esclarecer el misterio que tanto él como la FVF han alimentado, aumentan las dudas que caracterizaron la relación Farías-Esquivel. Ateniéndome únicamente al comunicado – publicado por Gustavo Pellicena y no por Farías – quisiera compartir algunas consideraciones.

    – El entrenador, o quien haya redactado el comunicado, afirma lo siguiente: «debo aclarar ante el país que el no haber hecho declaración alguna sobre este delicado aspecto ha sido única y exclusivamente por respetar los lapsos  acordados con la Federación Venezolana de Fútbol y, particularmente, con Rafael Esquivel, con quien siempre abordé todo lo concerniente a mi labor«. Pregunto, ¿cómo se combina ese respeto al cual hace referencia el Sr. Farías con la negociación que ha llevado a cabo con el equipo mexicano Xolos de Tijuana? ¿La relación laboral era entre Esquivel y Farías o entre la FVF y Farías?

    – Unos párrafos más abajo, Farías cuenta la razón por la que hasta hoy no se había separado del cargo: «Esquivel, de manera reiterada, me pidió que lo pensara con calma y que me tomara un tiempo prudente, que su deseo era que siguiera en el cargo y que esperáramos la convención de la FVF prevista para el 28 y 29 de noviembre en Porlamar, en la cual se trataría mi caso«. Justifica lo intempestivo de esta comunicación ya que el día de ayer se enteró «a través de los medios de comunicación, que no será hasta el mes de enero cuando probablemente se discuta el tema de la dirección técnica. Ante esta realidad, quiero expresar públicamente mi decisión irrevocable de renunciar al cargo de Seleccionador Nacional. Otro lapso de espera sería perjudicial para la propia selección«. Hay que hacer notar que en la carta publicada en el blog del seleccionador no hay en ninguno de sus párrafos una continuación de esa charla que sostuvo con Rafael Esquivel luego del partido ante Paraguay. Según lo publicado en ese blog, Farías no respondió contundentemente a la propuesta hecha por el presidente de la FVF para continuar a cargo de la selección nacional. No hubo un sí ni un no, y esto es llamativo, porque si no había renunciado a sus obligaciones, ¿cómo se explica que haya entrado en un proceso de negociaciones con otro club?

    – El ex seleccionador confiesa también que «mi permanencia o no como seleccionador nacional nunca ha dependido de un contrato ni de cláusulas de rescisión, ni nada parecido. No existe contrato porque todo giró alrededor de un acuerdo verbal con el presidente de la Federación, quien cabalmente cumplió con lo acordado, por tanto he esperado pacientemente, tal y como lo solicitó el propio Esquivel, por la decisión de la FVF hasta el día de hoy«. Rafael Esquivel, presidente de la FVF, tiene una idea distinta a la expresada por su (ex?) empleado, como así lo explicaba al diario El Nacional el 04 de octubre de este año: «César Farías tiene contrato vigente hasta el final del Mundial, es decir, hasta agosto de 2014. Después de ese momento, decidiremos qué ocurrirá con el seleccionador nacional, y lo informaremos oportunamente al país«. Estimado lector, las confusiones son el pan nuestro de cada día y ninguno de nosotros está libre de caer en una de ellas, pero olvidar si se ha firmado o no un contrato es algo muy peligroso, sobre todo porque indicaría graves problemas cognitivos. Ahora bien, si en vez de olvidar la existencia del vínculo contractual lo que hay es una pequeña mentira blanca, pues abróchense los cinturones; al fútbol venezolano lo conducen personajes capaces de estas conductas con tal de mantenerse en el poder o, peor aún, de hundir al adversario de turno.

    – En esa misma afirmacion hay otra cosa que queda clara: el desprecio de la FVF por las formas. Supongamos – ya no se puede descifrar qué es cierto y qué es falso – que el vínculo, como lo expresa el Sr. Farías, haya sido de palabra, dado el grado de confianza entre Esquivel y Farías. Pero, ¿puede una institución tan grande como la Federación Venezolana de Fútbol manejarse de manera tan informal? ¿Cómo le explicaría Esquivel a sus directivos que él y sólo él está en capacidad de negociar con el director técnico el futuro de la selección? De ser cierto el acuerdo verbal entre Esquivel y Farías, ¿para qué diablos están entonces los otros miembros de la directiva?

    – Ante la asombrosa e inexplicable decisión de la FVF de no discutir el tema del seleccionador nacional hasta finales de enero de 2.014, Farías responde que «ante esta realidad, quiero expresar públicamente mi decisión irrevocable de renunciar al cargo de Seleccionador Nacional. Otro lapso de espera sería perjudicial para la propia selección«. Sigo sin comprender algo: si hay un contrato y no se ha confirmado la intención de rescindirlo, ¿cómo es que había que tomar una decisión acerca del mismo? Recapitulemos para que no hayan confusiones: el seleccionador había tomado la decisión de abandonar el cargo una vez finalizada la eliminatoria. Esquivel le pidió que reconsiderara y hasta el día de hoy no hubo una respuesta que confirmara su voluntad de renunciar. En el interín algo se quebró; el seleccionador negoció con el equipo Xolos de Tijuana y según trascendidos de la prensa, viajaría la semana que viene para hacerse cargo de ese club.

    – César Farías tiene derecho de decidir su futuro profesional. Rafael Esquivel tiene la potestad de contratar o destituir a quien le parezca. La FVF puede seguir siendo un ente presidencialista cerrado a los cambios y poco dado a comprender la realidad de este deporte en nuestro país y en el mundo. Los actores mencionados, sumados a quienes se acomodaron y aplaudieron estas aberraciones, son cómplices del deterioro de nuestro fútbol. Porque si bien es cierto que la Vinotinto se ha ganado un respeto internacional gracias a sus actuaciones, no se equivoquen; eso lo han logrado los futbolistas y sólo ellos con su rebeldía, sus cualidades y su hambre de triunfos. Hoy ha vuelto a quedar claro que tanto el entrenador como la dirigencia tenían una agenda personal que iba más allá del fútbol y gracias a su egoísmo desmedido, han logrado lo que hace un tiempo parecía imposible: manchar el nombre Vinotinto.

    Hoy, a través de Twitter, de un blog y del silencio quedaron todos retratados.

    P.D: ¿No se consideró comprar un dominio web? Hacer todo esto a través de un blog es cuando menos un insulto a la solemnidad y el respeto que merece la Vinotinto

  • El substituto de Farías

    La más que probable salida de César Farías de la Vinotinto ha desconcertado a muchos, sobre todo a quienes pensábamos que su continuidad estaba asegurada. Sorprende además que al mencionar los posibles candidatos para sucederlo, solo se tome en cuenta la cantidad de trofeos que estos han logrado sin reparar en cómo han jugado sus equipos, olvidando que la valía de un entrenador no se cuantifica en medallas sino a través de la construcción de un modelo de juego acorde con sus futbolistas. No pretendo restarle importancia al papel del director técnico, pero sí creo necesario recordar que su elección comprende algo más que una manifestación de gustos o caprichos y la FVF así debe entenderlo.
    La nacionalidad del futuro técnico no debería ser un valor tan importante, y por ello prefiero ocuparme en las virtudes que este debe poseer. Un seleccionador es justamente eso, alguien que debe tener la capacidad de identificar el momento que vive cada uno de sus futbolistas para así conjugar esa actualidad con las cualidades innatas de cada jugador y las relaciones que se sucedan en el terreno de juego.
    Esto quiere decir que el seleccionador debe tener la fortaleza de tomar decisiones que beneficien a la idea de colectivo. No es un trabajo sencillo porque la FIFA se ha encargado de restarles tiempo de preparación a los conjuntos nacionales y por ello los seleccionadores no cuentan con las horas de entrenamiento necesarias para transmitir todo lo que desean.
    La repetición del término seleccionador no es casual. Hay que tener en cuenta que el DT de un equipo nacional es justamente un seleccionador, alguien que idealmente atesore la capacidad y la madurez de elegir futbolistas sin reparar en amistades o compromisos; si lo prefiere, un seleccionador es una especie de coleccionista de futbolistas. No basta sumar trofeos o distinciones, hay que ir más allá y considerar todo lo que lo caracteriza, como, por ejemplo, la relación con los jugadores, su salida de los equipos, su manejo ante la prensa y su adaptabilidad a los recursos; es decir, a las cualidades de los jugadores.
    Saque usted su conclusión acerca de cuáles de los candidatos cumplen con los requisitos que señalo en este espacio. Hay otras condiciones que exploraré en próximas entregas y que seguramente harán que vayan desapareciendo nombres. Eso sí, le recuerdo que este ejercicio que hacemos es solo eso, un juego, ya que seguramente la FVF ya ha hecho su elección.
    Columna publicada en el diario Líder el jueves 28 de noviembre de 2.013
  • Números que no mienten

    Catorce goles. Ese es el balance de la Vinotinto en toda la eliminatoria, pero según César Farías, es la efectividad y no la cantidad lo que debemos medir. Más allá del discurso oportunista, y tomando a las estadísticas como referencia, a esta selección le faltó gol, y quien no convierte goles no gana los partidos.

    El promedio es preocupante: menos de un gol por encuentro. Si además desmenuzamos esa cifra nos encontramos con que casi la mitad de esos tantos – seis para ser exacto – tuvieron su origen en un tiro libre. Se aplaude la utilización de la pelota parada como instrumento, pero vale recordar que no hay situación en el fútbol que sea más imprevisible que ésta, ya que para que dicha herramienta sea eficaz primero se debe generar una infracción a favor – que nunca podremos anticipar – para después ejecutar el tiro libre con una precisión que muchas veces no va de la mano con la intención del cobrador. Y por último, hay que superar estratégica y físicamente a una defensa que no sabemos como va a reaccionar. Como ven, es una situación muy difícil de concluir e imposible de prever.

    Pasemos a la efectividad. ¿Puede un entrenador influir en la contundencia de sus delanteros frente al arco rival? Categóricamente no. La labor de un técnico es ayudar a que sus jugadores encuentren, amparados en la táctica, los caminos para  producir ocasiones de gol. El remate, como toda culminación, no puede ser manipulado por quien no participa en él. Es una ley natural: a mayor cantidad de ocasiones de gol, mayores serán las oportunidades de convertir. Saber leer e identificar las cualidades de sus dirigidos para que estos desarrollen su mayor potencial es la condición que separa al buen entrenador del resto.

    Juan Arango, José Salomón Rondón, Nicolás Fedor, Mario Rondón, Rómulo Otero, César González, Josef Martínez, Yohandry Orozco, Luis Manuel Seijas, Richard Blanco, Jesús Meza, Giancarlo Maldonado, Alexander González, Angel Chourio, Frank Feltscher, Julio Álvarez, Edgar Pérez Greco, Yonathan Del Valle, Evelio Hernández, Angelo Peña, José Miguel Reyes, Pedro Ramírez y Juan Falcón. Veintitrés nombres para apenas catorce goles; veintitrés futbolistas – laterales, volantes y atacantes – asociados con la creación de ocasiones de peligro o la definición de las mismas; veintitrés jugadores para apenas ¡sesenta! disparos bajo los tres palos en un total de dieciseis partidos. Esas son las estadísticas que explican la eliminación y nos señalan el camino del cambio en la Vinotinto.

  • Descifrando Mensajes

    En la columna de la semana pasada me atreví a escribir la siguiente afirmación como una parte de la explicación de la casi segura renovación de César Farías al mando de la Vinotinto: «está seguro – Esquivel – de que con los jóvenes valores se logrará el sueño mundialista». El proceder de ambos protagonistas permite al observador interesado sacar conclusiones que pueden servir para interpretar los mensajes que para algunos parecen encriptados. Uno de ellos se encuentra en la lista de jugadores convocados para el último partido de las eliminatorias ante Paraguay.

    Repasemos los nombres que influirían en la decisión de darle curso a la continuidad del ciclo Farías: Rafael Romo, Alexander González, Rafael Acosta, Pedro Ramírez, Rómulo Otero, Juan Falcón, Josef Martínez y Fernando Aristeguieta. En total son ocho futbolistas a los cuales habría que sumarle otros jóvenes que no están en esta ocasión junto a los lesionados Salomón Rondón y Tomás Rincón para entender el entusiasmo de Rafael Esquivel en cuanto a la renovación del técnico oriental.

    «La verdad real sólo se da respecto a lo que ya existe. Todo lo que afirmo sobre la realidad lo afirmo porque me parece verdad. En cambio, respecto de lo posible, de la creación, de la ética, no debe aplicarse el concepto de verdad, sino el de bondad. Lo que importa es preguntarnos: ¿Sería bueno que fuera así?». Esta frase le pertenece al filósofo español José Antonio Marina y bien vale adecuarla a nuestro contexto para comprender ese futuro que en la FVF ven tan claro.

    Un conjunto de fútbol es un organismo que vive, piensa, actúa, teme y busca el éxito según sus cualidades; es un grupo de seres humanos que juntos conforman un nuevo ser vivo, y desde el momento de su nacimiento, comienzan un recorrido similar a lo que como individuos llamamos vida. Pero para que el proceso existencial tenga sentido debe venir acompañado de una evolución, proceso natural que debe ser aceptado y fomentado por ese ente llamado equipo.

    No hay duda acerca de las virtudes de los futbolistas antes mencionados, pero ¿seguiremos creyendo que la sola presencia de talento es capaz de ofrecer respuestas contundentes en un juego que necesita más variantes que la simple acumulación de aptitudes? ¿Basta con el optimismo que caracteriza a la juventud para que se mantenga el sueño mundialista? ¿Acaso los jugadores que estaban antes no eran talentosos? Estas y otras interrogantes apuntan a que la intención de renovación del ciclo no nace de la reflexión sino de las emociones que produce un incierto tiempo por venir.

    Columna publicada en el diario Líder el 27 de septiembre de 2.013 http://www.liderendeportes.com/Opinion/Columnas/Apuntes-del-Camino/Descifrando-mensajes.aspx#ixzz2g7bhYcM0

  • Hablemos de Bielsa

    De manera sorprendente ha empezado a correr un rumor que involucraría a Marcelo Bielsa en unas conversaciones con la FVF para convertirse en el próximo seleccionador nacional. Permítame dudar, y para ello expresaré dos razones que según mi criterio no serían las únicas pero sí las de mayor importancia.

    La primera de ellas tiene que ver con el carácter del ex seleccionador de Argentina y Chile. Hombre de proyectos, su llegada a un club o selección viene acompañada por el compromiso innegociable por parte de la dirigencia local de llevar a cabo modificaciones profundas en las estructuras de la institución que va a dirigir. Puede que el esquema de selecciones menores no sufra tanto aunque en nuestro caso seguramente ese sería un tema de suma importancia para el “Loco”.

    Bielsa se ha caracterizado además por su injerencia en la planificación y diseño de las ciudades deportivas, de esto dan fe y gracias clubes como Atlas de México, Vélez de Argentina y la misma selección chilena. Esta vocación chocaría violentamente con la realidad de los equipos venezolanos y con el modus operandi de una federación que está más cera de culpar a los marcianos que a su propia incapacidad por el inconcluso CAR.

    Por otro lado, Bielsa asiste cada fin de semana a la mayor cantidad posible de partidos de la liga local, algo que en Venezuela sería cuando menos una utopía, dada la incapacidad de la dirigencia para producir un calendario en el que cada juego se realice a un horario distinto, y ni hablar del problema de los vuelos nacionales, situación que probablemente evitaría que el rosarino pueda cumplir con esa meta. Todo esto se constituiría en la primera razón por la que no creo posible que el argentino acepte trabajar con la FVF.

    El segundo argumento es casi más importante que el primero y tiene que ver con la relación entre César Farías y Rafael Esquivel. El jefe está muy contento con el trabajo de su empleado; confía en que episodios como el protagonizado en la última rueda de prensa serán cada vez más esporádicos y está seguro de que con los jóvenes valores se logrará el sueño mundialista que hoy parece algo distante. Sabe que el de Güiria no goza del cariño popular pero para ello cuenta con el apoyo vitalicio de muchos que olvidan que el fútbol es un juego que se decide en el campo y no en clases de inglés, prácticas estas que alejarían aún más al argentino de ese futuro que muchos dicen ver.

    Columna publicada en el diario Líder el jueves 19 de septiembre de 2.013

  • Surfear la turbulencia

    “No se trata de correr más, de hacerlo a mayor velocidad, de ser más vigoroso o de tener una enorme destreza para el juego de cabeza. Sencillamente de lo que se trata es de intervenir en concordancia con los que te circundan, de establecer combinaciones precisas”. Esta frase, del libro El modelo de juego del FC Barcelona, obra del entrenador español Oscar Cano Moreno, bien puede ayudar a entender lo que durante mucho tiempo he defendido – sin ningún tipo de originalidad de mi parte – y que ahora se ha convertido en el mantra de César Farías: no se corre para jugar sino que se juega corriendo.

    El seleccionador nacional hizo uso de una expresión similar para explicar lo que esperaba de sus jugadores en el amistoso que terminó con un empate a dos goles frente a Bolivia el pasado miércoles. Farías parece haber dado un giro de 180 grados en su discurso y por primera vez en años se refiere al talento de sus jugadores antes que al estado físico como motor del juego. No quiero quitarle mérito a la preparación del futbolista, pero como también he dicho anteriormente, a éste se le debe acondicionar para jugar al fútbol amparado en un modelo de juego y no en la cantidad de kilómetros recorridos.

    Vuelvo a Cano Moreno para clarificar la intención de estas líneas: “son recurridísimos los tópicos como la falta de chispa, el bajón físico, la diferencia de velocidad, y demás, cuando tratamos de justificar derrotas, o la perfecta ejecución del plan físico impuesto por el responsable del mismo, el impecable momento de forma como responsable último de los éxitos alcanzados. De una semana a otra, un equipo, según estos criterios, puede pasar de un estado de forma magnífica a otra esperpéntica”.

    El empate de la Vinotinto ante Bolivia nos debe llevar a una reflexión más profunda, que excluya los tópicos señalados anteriormente y que nos permita adentrarnos en las relaciones de los jugadores entre si y de ellos con el modelo de juego. Por ello, repasando lo visto en el amistoso del pasado miércoles, no puedo sino dudar acerca de la conveniencia de esas modificaciones en la idea inicial de César Farías. Las interrogantes que dejó el partido nacen por el cambio de cobija en medio de la tempestad y no por la (in)tolerancia al frío del organismo.

    He defendido las cualidades de nuestros futbolistas y su idoneidad para llevar a cabo un estilo de juego mucho más elaborado que éste que a veces resulta de arrebatos emocionales, pero no parece ser el momento adecuado para esas innovaciones que pretende Farías. No hay que temerle a la turbulencia; hay que aprender a surfear con ella…

    Columna Apuntes del camino publicada el jueves 22 de Agosto de 2013 en el diario Líder http://www.liderendeportes.com/Opinion/Columnas/Apuntes-del-Camino/Surfear-en-la-turbulencia.aspx