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  • Veo el mar y pienso en futbol

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    ¿De qué sirve jugar sin tomar riesgos? Un partido dura apenas noventa minutos; no vale la pena vivirlo condicionado por las dudas que nos han transmitido nuestros antecesores, hay que hacerlo con las ganas de aquellos que saben que se vive una sola vez. ¿Acaso el temor nos protege? ¡Todo lo contrario! Dejar que sea el miedo quien determine nuestros comportamientos traerá consigo grandes derrotas. Puede que antes que ellas lleguen se logre uno que otro triunfo que tape el bosque y nos haga creer que con el temor como bandera podremos avanzar.

    Hay que estudiar al rival y las circunstancias para jugar. Atacar y defender, ambas facetas como una sola conducta: jugar. Ataco el ataque rival para luego atacar su arquería. Esa conducta puede voltearse: defiendo mi ataque para que no sufra mi equipo. Juego y más juego, nada de momentos desligados el uno del otro. Continuidad, como diría mi amigo Alex Couto Lago.

    Eso es el fútbol; olvidemos los resúmenes y observemos la totalidad del partido para entender que pasó aceptando que lo que puede pasar en la próxima ocasión tendrá rasgos similares con el pasado pero nunca será igual. Este juego tiene principio y fin únicas verdades absolutas que en él encontraremos – pero entre una y otra todo pasa y nada pasa; es historia y por eso existe pero también es futuro y por ello no es, o por lo menos no ha llegado a existir

    «Yo soy yo y mis circunstancias». Lo dijo Ortega y Gasset y mejor que no lo olvidemos jamás. Jugadores, entrenadores, cancha, pelota, intenciones, emociones, contexto y mil cosas más.

  • Hablemos de Bielsa

    De manera sorprendente ha empezado a correr un rumor que involucraría a Marcelo Bielsa en unas conversaciones con la FVF para convertirse en el próximo seleccionador nacional. Permítame dudar, y para ello expresaré dos razones que según mi criterio no serían las únicas pero sí las de mayor importancia.

    La primera de ellas tiene que ver con el carácter del ex seleccionador de Argentina y Chile. Hombre de proyectos, su llegada a un club o selección viene acompañada por el compromiso innegociable por parte de la dirigencia local de llevar a cabo modificaciones profundas en las estructuras de la institución que va a dirigir. Puede que el esquema de selecciones menores no sufra tanto aunque en nuestro caso seguramente ese sería un tema de suma importancia para el “Loco”.

    Bielsa se ha caracterizado además por su injerencia en la planificación y diseño de las ciudades deportivas, de esto dan fe y gracias clubes como Atlas de México, Vélez de Argentina y la misma selección chilena. Esta vocación chocaría violentamente con la realidad de los equipos venezolanos y con el modus operandi de una federación que está más cera de culpar a los marcianos que a su propia incapacidad por el inconcluso CAR.

    Por otro lado, Bielsa asiste cada fin de semana a la mayor cantidad posible de partidos de la liga local, algo que en Venezuela sería cuando menos una utopía, dada la incapacidad de la dirigencia para producir un calendario en el que cada juego se realice a un horario distinto, y ni hablar del problema de los vuelos nacionales, situación que probablemente evitaría que el rosarino pueda cumplir con esa meta. Todo esto se constituiría en la primera razón por la que no creo posible que el argentino acepte trabajar con la FVF.

    El segundo argumento es casi más importante que el primero y tiene que ver con la relación entre César Farías y Rafael Esquivel. El jefe está muy contento con el trabajo de su empleado; confía en que episodios como el protagonizado en la última rueda de prensa serán cada vez más esporádicos y está seguro de que con los jóvenes valores se logrará el sueño mundialista que hoy parece algo distante. Sabe que el de Güiria no goza del cariño popular pero para ello cuenta con el apoyo vitalicio de muchos que olvidan que el fútbol es un juego que se decide en el campo y no en clases de inglés, prácticas estas que alejarían aún más al argentino de ese futuro que muchos dicen ver.

    Columna publicada en el diario Líder el jueves 19 de septiembre de 2.013