Etiqueta: FC Barcelona

  • El arte de defender

    El arte de defender

    A raíz de la actuación de la Selección Vinotinto Sub-20 en el pasado campeonato sudamericano, que se saldó con la segunda clasificación a un mundial de la categoría, ha quedado en el aire la necesidad de discutir y profundizar sobre lo que significa defender y atacar en el fútbol. De no hacerlo, el entendimiento de esta maravillosa disciplina será cada vez menor.

    Comencemos por reiterar una noción que debe ser comprendida: atacar y defender no son conductas disociadas; es imposible entender una sin la otra. Por ello, cuando un protagonista declara que el primer defensor de un equipo es su delantero más adelantado o que el primer atacante es el arquero, no está vendiendo humo ni mintiendo: el fútbol, al igual que la gran mayoría de los deportes de conjunto, no puede comprenderse a través de esa especie de amputación de momentos que sólo benefician a la banalidad. Este deporte es un todo, y como tal debe observarse.

    Pero para no hacer de esta reflexión un testamento sin fin, concentraré mis esfuerzos exclusivamente en lo que significa defender en un equipo de fútbol, esto es repeler o intentar neutralizar los avances y ataques del rival. Pueden ejercerse estas conductas con la titularidad del balón o sin ella, porque, al fin y al cabo, no hay mejor manera de evitar el avance enemigo que quitándole la herramienta de trabajo.

    Claro que también hay que considerar un tema espacial, pero me mantendré en lo básico, ya que para las profundidades del tema podemos utilizar otros foros.

    Defender correctamente trae como consecuencia que el contrario no produzca situaciones reales de gol. Si nos trasladamos a un deporte como el baloncesto, la correcta implementación de las estrategias defensivas evitará que el equipo rival goce de oportunidades claras para encestar. El concepto parece ser indiscutible, pero en el fútbol, este se manipula a la conveniencia de todo aquel que necesite caer en gracia del poder o el protagonista de turno. Es por ello que muchas veces, a pesar de que el portero fue la figura de su equipo, se alaba, sin mayor apoyo que las tripas, al comportamiento defensivo de un conjunto, sólo porque el adversario no pudo anotar.

    Procedo a citar dos ejemplos que involucran a los mismos protagonistas aunque con dos años de diferencia. Me refiero a dos semifinales de la Liga de Campeones, protagonizadas por el FC Barcelona y el Chelsea.

    En la primera de ellas, en el partido de vuelta en 2009, el club catalán superó al equipo inglés gracias a un espectacular remate de Andrés Iniesta, y para muchos, quedó la sensación de un equipo blaugrana totalmente superior. Pero las estadísticas nos recuerdan que, en aquel partido, los dirigidos por Pep Guardiola apenas pudieron disparar una sola vez bajo los tres palos del arco que defendía Petr Chech

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    Aunque el resultado no haya sido favorable para el equipo de José Mourinho, este, aún sin la posesión del balón, ofreció una clase magistral de cómo defenderse ante el que en aquel momento era considerado el mejor equipo de Europa.

    La clasificación blaugrana a la final hizo palidecer al maravilloso dispositivo defensivo del conjunto británico, lo que en sí mismo debería destrozar cualquier referencia al resultado como explicación de este deporte.

    Dos años después, los mismos equipos volvieron a cruzarse en la misma instancia de la competición continental. En aquella ocasión, los británicos eran dirigidos por el italiano Roberto Di Matteo, y en aquellos enfrentamientos, los españoles generaron hasta once ocasiones claras por cuatro de su contrincante. El periodismo, adicto a las emociones fuertes sin mayor reflexión, estableció que la victoria azul se originó en un correcto comportamiento defensivo, lo que, si recurrimos a las estadísticas finales de aquella llave, es insostenible.

    Repasemos los números: Barcelona remató treinta y seis veces (Chelsea apenas lo hizo en once ocasiones), y aunque no consiguió la clasificación, superó sin grandes problemas a la retaguardia “blue”. A diferencia del Chelsea de Mou, aquella versión de Di Matteo dejó la impresión de haber descuidado importantes conductas defensivas, haciendo del amontonamiento de jugadores cerca de su área su mejor respuesta.

    Hay miles de episodios más que sustentan lo que aquí trato de explicar. El espíritu de cualquier dispositivo defensivo es justamente lo contrario a lo mostrado por aquel conjunto inglés que ganó la Liga de Campeones de Europa. Cuando un equipo genera hasta veintiséis ocasiones por partido, deja en evidencia la no fiabilidad de las conductas preventivas del rival; el éxito de ese dispositivo defensivo dependerá, casi exclusivamente, de la fe, la suerte y hasta del santo de turno. Juan Manuel Lillo, mano derecha de Jorge Sampaoli en el Sevilla, dijo en alguna ocasión, que » los que juegan con todos atrás y con Dios adelante, no necesitan jugadores, sino un milagro«.

    Esta pequeña exposición viene a colación de la glorificación del cerrojo que utilizó la selección venezolana en el pasado sudamericano sub-20. Como demuestran las estadísticas de CONMEBOL, este equipo recibió treinta y un disparos bajo los tres palos, que se tradujeron en siete tantos en contra. Debo recordar que las ocasiones contadas se refieren exclusivamente a aquellas que pudieron convertirse en anotaciones para los rivales. Si sumamos que la organización del torneo y los propios entrenadores de las otras elecciones coincidieron en que el futbolista diferencial de toda la competencia fue Wuilker Faríñez, no queda más remedio que concluir la propaganda se cae por sí sola.

    Esta reflexión no es una crítica a la forma de juego del equipo criollo -el cual debemos seguir analizando en otras ocasiones- sino un llamado de atención: en el fútbol no hay nada escondido. A propósito de ello, el entrenador español Oscar Cano Moreno, uno de los más respetados conocedores del juego hoy en día, escribió en su cuenta de Twitter una frase que constituye una importante advertencia : «Cómo me gustaría alguna vez que hablásemos bien de quien no gana, que dejemos de inventarles capacidades a quienes obtienen la victoria«.

    La propaganda seguirá existiendo porque muchas bocas que necesitan comer (o viajar, si usted lo prefiere), y no hay mejor manera de conseguirlo que adhiriéndose al poder. Pero usted, que ha llegado hasta hasta el final de estas líneas, sabe muy bien que el fútbol, al igual que la vida, no se bate entre blancos y negros, sino que son los matices los que nos ayudan a comprender esta actividad, y es en ellos en donde se encuentran las grandes lecciones.

    Columna publicada  el 13/02/2017 en http://elestimulo.com/blog/defenderfutbol/  

  • Un partido para dudar

    Un partido para dudar

    Partidos como el que jugó el FC Barcelona ante el Borussia Mönchengladbach por la última fecha de la Liga de Campeones tienen trampa. Por más que los catalanes habían asegurado su clasificación como primeros de su grupo, el duelo podía servirle a algunos futbolistas que naturalmente no son titulares por diversos motivos.

    Los jugadores deben aprovechar estas oportunidades para hacer dudar al entrenador. Hay que convenir que apenas un solo partido no es suficiente para sacar conclusiones definitivas, entonces el objetivo, más que ganar minutos, es ganar la atención de los que toman las decisiones. Se puede perder el tren o comprar un poco de estabilidad; el futbolista tiene la obligación de identificar las oportunidades y sacar provecho de las mismas.

    Es por ello que más allá del triunfo ante los alemanes, Luis Enrique debe estar satisfecho por la actuación de algunos de sus dirigidos. La reacción de estos fomenta y alimenta la competencia en la plantilla, consolidando opciones y quien sabe si hasta redimiendo algunos casos que parecían perdidos. Enumeraré dos de ellos:

    1. André Gomes: El portugués cuajó una interesante actuación en el puesto de Sergio Busquets, confirmando que ante una posible baja del volante catalán, el ex Valencia puede jugar en esa posición. No quiere decir esto que Gomes sea el sustituto natural de Busquets porque ese sería un mensaje equivocado; sí va quedando la sensación de que el portugués puede ocupar ese rol con mejores prestaciones que Mascherano. Gomes no supera todavía de una fase de aprendizaje y conocimiento de sus compañeros y de la idea del equipo, pero partidos como el de hoy lo ayudarán a comprender que en Can Barça la pelota debe correr más que el jugador. Gomes no será nunca Busquets, pero nadie debe exigirle que lo intente.
    2. Aleix Vidal: Retomemos el argumento fundamental de estas líneas: un solo partido no es suficiente para medir a un futbolista, mucho menos uno en el que todo ya está definido. Sin embargo, no debe pasar por debajo de la mesa la buena actuación de Vidal, un lateral que ensanchó y alargó el campo de juego siempre en favor del equipo. Jordi Quixano, en una magnífica pieza titulada «El Barcelona encoge las alas», publicada en el diario El País, hacía siguiente diagnóstico: «No hay un lateral derecho específico… Ni tan siquiera hay extremos, figuras que definieron a Cruyff y a Guardiola como técnicos del Barça. Y eso se nota en el ataque azulgrana, que con el paso de los partidos ha encogido las alas«. A la distancia es imposible saber si la relación entre Luis Enrique y Vidal es tan complicada como algunos anuncian (a los entrenamientos del club no entra la prensa, y la misma prensa «especializada» ya sabemos de lo que es capaz…) pero tras el duelo europeo da la impresión de que Vidal es un futbolista muy válido para el Barcelona, y mucho más válido aún para este modelo del Barça que bien describe Quixano.

    Así como estos dos futbolistas jugaron para que el entrenador dude, Paco Alcácer no acierta en su intención de conseguir lo mismo. No pretendo medir el rendimiento de un delantero únicamente por los goles que convierta o erre, y es por ello que mi revisión pasa por las impresiones que deja el atacante cada vez que intenta asociarse con sus compañeros. En el caso del Alcácer, puede que sea la ausencia de minutos de juego, la ansiedad o cualquier otro factor imposible de identificar con claridad para aquellos que no estamos dentro de la dinámica del club catalán lo que atente en contra de su adaptación. Insisto, no es su ineficacia lo que debe ocupar la mente de Luis Enrique y su cuerpo técnico sino la falta de sintonía y de entendimiento notable con quienes se acercan a él. Es como si sus compañeros quisieran que el delantero juegue al ritmo del bolero y este sólo comprenda los tiempos del Rockabilly. Por ahora hablan en lenguas distintas.

    No debe existir mejor sensación para un entrenado que aquella que lo haga plantearse diferentes posibilidades al momento de planificar el próximo duelo. Gomes parece otorgarle esa posibilidad siempre que se piense en un descanso para Busquets, y en el caso de Vidal, Luis Enrique puede ganar un futbolista que va al espacio, que disfruta jugar pegado a la banda y que ofrece una variante distinta a las posibilidades natas de Sergi Roberto. Sólo el tiempo dirá si logran mantenerse y superarse, así como, en el caso de Alcácer, hacer olvidar que por ahora, lo suyo no es más que lo de Munir.

    Fotografía cortesía de Mundo Deportivo

  • Jugar con los pies

    Jugar con los pies

    En 1992, la International Board modificó el comportamiento de los arqueros en el fútbol, y con ello dio pie a que se agregara una nueva vuelta de tuerca a la concepción del fútbol.

    Aquel cambio que prohibió a los arqueros tomar el balón con la mano tras un pase deliberado de un compañero ,que no haya sido hecho con el muslo, cabeza, hombros o pecho, debía traer como consecuencia una evolución en la forma como se comprendía este juego.

    El gran escenario para mostrar aquella innovación fue el Mundial de USA 94. Si tomamos como referencia la competencia norteamericana estaríamos hablando de 22 años de vigencia. El juego debía cambiar para siempre pero algunos no se han dado cuenta de lo que esa revisión significó.

    La regla 12 de las leyes del juego, aquella que trata faltas e incorrecciones, establece lo siguiente:

    Se concederá un tiro libre indirecto al equipo adversario si un guardameta comete una de las siguientes cuatro infracciones dentro de su propia área penal:

    • Tarda más de seis segundos en poner el balón en juego después de haberlo controlado con sus manos.

    • Vuelve a tocar el balón con las manos después de haberlo puesto en juego y sin que cualquier otro jugador lo haya tocado.

    Toca el balón con las manos después de que un jugador de su equipo se lo haya cedido con el pie.

    • Toca el balón con las manos después de haberlo recibido directamente de un saque de banda lanzado por un compañero.

    A partir de esa decisión, los porteros de todos los equipos de fútbol del mundo, en cualquiera de los niveles y categorías, se vieron obligados a incorporar otra posibilidad a su proceso de toma de decisiones: había que identificar rápidamente de dónde y cómo partía el balón que estaba por llegar a sus dominios.

    Pero esta forma de interiorizar la regla es cuando menos reduccionista, ya que sus defensores parecen dedicarse exclusivamente a la llegada de la pelota y no a cómo, gracias a esa norma, el juego ganaba un aliado para su construcción, una que tomaba una nueva dimensión gracias a la imposibilidad del portero de retener el balón con sus manos para enfriar el partido.

    Revisemos la consecuencia del cambio reglamentario: el portero queda inhabilitado a tomar el balón con las manos tras un pase con el pie de alguno de sus compañeros, por ende, debe mejorar su interpretación de este deporte y cuando menos profundizar su juego a uno o dos toques, ya que en la mayoría de los casos, los delanteros rivales iban a ir «a por él» para explotar su debilidad, entendida esta como la falta de continuidad de su juego de pies.

    Contrario a lo que algún outsider podría suponer, en el fútbol, deporte jugado con los pies, existe un rol al que, aún a 24 años de la implantación de la regla y a 22 de su ejecución en el contexto de mayor exposición (Mundial de fútbol), se le libera de las responsabilidades de jugar con sus pies, siempre y cuando tenga buenas actuaciones con sus manos.

    Lejos de comprender las ventajas de que el portero se convirtiera en un socio más para elaborar y construir avances con sus pies, los grandes entrenadores y especialistas de la posición han dejado de lado esto para seguir entrenando al portero como un futbolista que no necesita más que saber despejar la pelota en momentos de apremio. No he encontrado una estadística fehaciente pero no debe extrañarnos que más del 80% de los rechaces de los arqueros caigan en la titularidad de jugadores rivales, o cuando menos, sean pelotas divididas.

    Estas líneas, lejos de descubrir el agua tibia, nacieron a partir del más reciente enfrentamiento entre el FC Barcelona y el Real Madrid, el pasado 3 de diciembre en el Camp Nou de Barcelona.

    Durante el duelo, y sin mayor justificación que un arrebato pasional, algún experto repitió que para él la misión fundamental de un portero es tapar con las manos, y que luego, si podía ejecutar correctamente acciones con sus pies, perfecto, pero primer debía saber atajar.

    Aquella afirmación carecía de argumentos. Cuando uno hace referencia a la alta competencia sabe que cada deportista, más allá de sus equivocaciones y las diferencias en sus respectivas aptitudes, está en condiciones de enfrentar los retos que trae consigo el más alto nivel; un arquero sabe tapar con las manos porque para ello ha entrenado toda su carrera, pero si a esa cualidad se le agrega la comprensión del juego, el equipo sumará posibilidades y respuestas a las emergencias que nacen en el juego y del juego.

    Por ello quise tomar como ejemplo al alemán Marc André Ter Stegen y su actuación en el mencionado encuentro. Cómo se observará en el video, el guardameta del club catalán supo ejercer las distintas obligaciones de su rol, que si a ver vamos, son las mismas que cualquier otro papel en el fútbol: defender y atacar. El #1 defendió con las manos y atacó con los pies:

    Queda claro que aprovechar el juego de pies del portero es agregarle variantes al juego del equipo. Pero debe explicarse que esto que debe entrenarse, únicamente encontrará el éxito si su práctica se realiza en contextos o ejercicios que simulen situaciones de juego.

    Los arqueros normalmente hacen entrenamientos diferenciados y alejados del resto de sus compañeros, pero para poder poner en práctica esto que aquí se menciona, hay que sumarlos a los ejercicios grupales. No en vano José Antonio Marina, filósofo español, afirma que «la práctica deliberada lo es todo«.

    Marc André Ter Stegen es uno de los tantos arqueros que siguen el camino que la regla les muestra, siguiendo las indicaciones de Marcelo Bielsa de «utilizar el reglamento para que el juego sea mejor«.

    Gianluigi Buffon, Claudio Bravo, Víctor Valdés, Andoni Zubizarreta, Petr Cech, Manuel Neuer, Diego López. Estos son apenas algunos de los nombres que pueden ser señalados como arqueros que no se limitan a tapar sino que comprenden el juego y lo interpretan tanto con sus manos como con sus pies. En Venezuela también han existido en los últimos años algunos exponentes de esta escuela, siendo José David Contreras el más reciente en ingresar a este grupo que comandaron Rafael Dudamel, Renny Vega y Leo Morales.

    Hay que insistir en algo: si el reglamento «obliga» a los guardametas a resolver una cantidad de situaciones con los pies, ¿por qué no aprovecharlo? Claro que no vale únicamente que el portero intervenga correctamente, sino que es necesario que todo el equipo adopte conductas que favorezcan la construcción del juego desde el puesto del arquero.

    Variantes hay muchas. No es obligatorio que se juegue en corto o en largo, sí que se haga según las posibilidades de su propio equipo. Es igual de positivo jugar como muestra el video de Ter Stegen a como interpretaba y ejecutaba Cech sus conexiones con Didier Drogba en el primer Chelsea de José Mourinho. Lo realmente diferencial es sacar provecho del reglamento y sumar opciones de construcción al equipo.

    Fotografía cortesía diario Marca

  • El alley oop de Messi se entrena

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    Primer partido de la temporada y el Barcelona ya muestra algunas conductas que lo caracterizan. Está más que claro que bajo la tutela de Luis Enrique no se practica el juego de posición versión ortodoxa sino que al mismo se le han agregado variantes que enriquecen al equipo. Pero el ADN de los jugadores es como el de usted y el mío: innegable.

    En los primeros diez minutos del encuentro frente al Betis, Messi ensayó dos veces lo que Martí Perarnau bautizó como el «alley oop», jugada típicamente asociada al baloncesto pero que el argentino ha trasladado al fútbol. ¿Qué necesita esa maniobra para ser efectiva? Entre otras cosas respetar principios del juego de posición, idea que como cualquier otra necesita horas y horas de ensayo para asimilarla.

    Podemos repasar varios de ellos, expuestos por Dani Fernández en el mejor trabajo que conozca sobre esta forma de jugar:

    • Es fundamental dar amplitud para que aparezcan pasillos interiores (ya sea con extremos o con laterales)
    • La conducción permite atraer rivales provocando así la aparición de ‘hombres libres’.
    • La idea madre de todo es ir generando superioridades a la espalda de la línea que viene a apretar al poseedor de balón

    El mismo Fernández, citado por Enric Soriano, explicaba qué es un hombre libre:

    «Un jugador es hombre libre, cuando recibe balón, sin oposición de marca, y además dispone de mucho tiempo y espacio para generar nuevas cosas. El objetivo fundamental del juego de posición es encontrar un hombre libre a la espalda de la línea que presiona el balón».

    Observemos los alley oop de Messi durante los primeros minutos del partido frente al Betis, recordando que el primero de ellos provocó el primer tanto catalán:

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    Tras revisar estos dos ejemplos, y valorar la visión panorámica del 10 y su genial recurso, queda claro que el equipo tiene variantes para que el rival no pueda reconocer con facilidad que se aproxima esa maniobra. En el primer ejemplo observamos como Denis Suárez y Alba atacan el área, uno por adentro y el otro por afuera; en el segundo, Suárez se queda de interior, casi al borde del área, mientras el lateral izquierdo hace la diagonal hacia el arco contrario. Con estas variantes, el oponente encontrará muy difícil identificar los movimientos previos al alley oop, más allá del recorte de Messi y su carrera hacia el centro.

    La mejor demostración de que esta maniobra se entrena, aunque nazca de las calidades de Messi, es que ante el conjunto andaluz tuvo a Denis como cómplice, un futbolista que apenas cuenta sus partidos en el Barcelona con los dedos de una mano. Normalmente quien ataca ese espacio es Neymar, como se demuestra en esta secuencia del 15 de febrero de 2015:

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    Con estas líneas no deseo más que recordar que a la inspiración y el talento del atleta hay que dotarlo de posibilidades, todas estas originadas en las interacciones con sus compañeros y las directrices del entrenador y su cuerpo técnico. Las sinergia que muchas veces señalamos como necesaria nace en el entrenamiento, por ello es que se hace imprescindible darle su verdadero valor y reconocerlo como el espacio propicio para crear un modelo de juego, desarrollarlo y mejorarlo. Nada de eso se consigue en las montañas, la playa ni trotando alrededor del campo. Es con la pelota y en contexto apropiado que el jugador estará en condiciones de identificar soluciones a las emergencias que plantea el juego, así como el entrenador poner en práctica todo aquello que potenciará el rendimiento de su equipo.

    Como el alley oop de Messi..

  • Numeraciones telefónicas

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    Ya sé que cansa el tema, pero más cansa la mentira.

    En todas y cada una de las transmisiones de fútbol por radio y/o televisión se hace referencia a ellas para que quien las pronuncia quede como un erudito ante la opinión pública, o por lo menos como alguien que identifica lo que los demás no vemos. Algunos dicen que sirve de referencia para saber cómo se para un equipo. Yo le creo a La Volpe y digo que no son más que una foto desde el helicóptero y nada tienen que ver con el desarrollo de un partido.

    Revisemos al FC Barcelona que jugó la vuelta de la Supercopa Española ante el Sevilla. La alineación del club catalán se nos presentó de la siguiente manera:

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    ¿Qué se concluye tras observar el gráfico? Que el módulo típico es el 1-4-3-3, una presentación que se hace obviando que Lionel Messi no se mueve exclusivamente como delantero; que Arda Turan no es delantero y que Munir, a pesar de ser punta, sale de la zona de definición constantemente para participar en la creación de la jugada. La deducción es que las numeraciones telefónicas no limitan el análisis, lo desechan. El fútbol es un juego dinámico, y es a través del movimiento que se puede intentar comprender, siempre que se acepte que cada manifestación es distinta a la anterior y a la que está por venir.

    Pasemos a la siguiente gráfica, propia del segundo minuto del encuentro:

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    ¿Qué observamos? La dinámica del partido, en la cual se debe tener en cuenta la oposición del rival, permite al Barça iniciar esa jugada como queda explicado en la gráfica, por lo que el hincha de las numeraciones telefónicas podría concluir que en ese momento los catalanes aplican una versión del 1-3-5-2. Una numeración que no explica nada si no se tiene en cuenta que quien se convirtió en tercer central es Busquets, o que la construcción del avance catalán involucra a todos sus futbolistas, quienes se encuentran en una extensión no mayor de 30-35 metros. Ojo, apenas dos minutos de juego han transcurrido y ya hay cambios visibles hasta para quienes observamos el partido por tv…

    La conexión de Busquets con Digne y posteriormente con Turan dejó la siguiente imagen:

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    Cuatro futbolistas  (Digne, Munir, Messi y Aleix Vidal) se visten de «delanteros» y uno (Turan) conduce. Lo escoltan dos escuderos (Suárez y Gomes) y quedan tres jugadores (Mascherano, Busquets y Umtiti) más retrasados. Siguiéndole el juego a quienes hablan y hablan de esas numeraciones, el Barcelona emplea en ese momento un 1-3-2-1-4. Cómo prueba el cronómetro de la transmisión del partido, los blaugrana, en apenas dos minutos de partido, modificaron su fotografía inicial en un par de ocasiones. La foto del helicóptero no sirvió de nada porque el partido no se juega con esas indicaciones sino desde la capacidad de adaptación de los futbolistas a lo que el encuentro les demande. Flexibilidad.

    Aviso al que desayuna tarde: todo esto se practica. El entrenamiento permite afirmar y reafirmar conceptos de juego, pero nunca a partir de esas numeraciones telefónicas sino desde las urgencias y los requerimientos del partido. Insisto: flexibilidad.

    ¿Flexibilidad? El futbolista, élite o amateur, jamás se mantiene estático en el lugar donde inició su accionar. De ser así no habría estrategia más sencilla que atacar los espacios que este deja libres.

    Podría continuar, pero creo que el punto ha quedado claro.

  • Equilibrio en la cristalería

    A raíz de las opiniones expresadas hoy martes 25 de Marzo de 2.014 por Johan Cruyff, quiero recordar unas frases que escribí para mi querida casa online Masliga.com en las expresaba mis dudas acerca de idoneidad de fichar a Neymar por aquello que siempre ha señalado el entrenador holandés acerca de la convivencia entre estrellas. Hoy, desde Nueva Zelanda, el eterno 14 nos deja la siguiente afirmación: «El resultado siempre viene como el resultado de una convivencia. No hay otro. Y en ese sentido hubo un problema, lógicamente, que se ha creado el Barcelona, que es que han fichado a un jugador de 21 años que gana más que el resto, que lo ha ganado todo», declaró. «Con 21 años todo el mundo tiene que aprender, porque no hay nadie con 21 años que sea un Dios. No existe. Cada uno tiene que aprender»

    Antes que algún despistado se encierre en que no me gusta el juego del brasileño le advierto lo siguiente: mi opinión era justamente eso, un pensamiento acerca de lo que sería la adaptación de Neymar al ecosistema culé, por ello titulé aquel aporte de la manera que lo hice y que hoy rescato.

    En fin, sólo leerlo a Cruyff me hace recordar que cuando las directivas fichan los entrenadores sufren…

    “El problema es que han fichado a un jugador de 21 años que cobra más que el resto, que cobra más que jugadores que lo han ganado todo. Con 21 años lo que tiene que hacer es aprender, tiene tiempo por delante para ello. No hay nadie con 21 años que sea un Dios, eso no existe”.

    “El problema es que han fichado a un jugador de 21 años que cobra más que el resto, que cobra más que jugadores que lo han ganado todo. Con 21 años lo que tiene que hacer es aprender, tiene tiempo por delante para ello. No hay nadie con 21 años que sea un Dios, eso no existe”.

    “El problema es que han fichado a un jugador de 21 años que cobra más que el resto, que cobra más que jugadores que lo han ganado todo. Con 21 años lo que tiene que hacer es aprender, tiene tiempo por delante para ello. No hay nadie con 21 años que sea un Dios, eso no existe”

    “El problema es que han fichado a un jugador de 21 años que cobra más que el resto, que cobra más que jugadores que lo han ganado todo. Con 21 años lo que tiene que hacer es aprender, tiene tiempo por delante para ello. No hay nadie con 21 años que sea un Dios, eso no existe”

    Le voy a hacer una confesión mi estimado lector: cada día leo menos prensa deportiva. Prefiero enterarme de nuestra realidad al abrir el cuerpo de noticias internacionales de cualquier periódico antes que entrar a valorar ese triste foro de rumores auspiciados por agentes de jugadores. No crea que me produce algún tipo de alegría leer acerca del presente en Siria, por ejemplo, pero por lo menos son líneas e informaciones más sinceras de las cuales se puede aprender más respecto de la condición humana que leyendo acerca de la posible nueva contratación del F.C. Barcelona.

    Tomemos el caso del brasileño Neymar como ejemplo. Me da la impresión de que hay un Neymar para todos los gustos. Cada uno de nosotros nos hemos dejado llevar por alguna de las actuaciones del maravilloso jugador amazónico y ese ha sido el punto de partida para que lo imaginemos en el equipo que más nos guste. ¿A quien, en un sano estado mental, no le gustaría contar con semejante talento?  Da la impresión de que a Sandro Rosell, presidente del Barcelona, hay que ubicarlo en el grupo de personas estables.

    Soy enfático al afirmar que no me genera confianza la llegada de este chico al club catalán. No desconozco las capacidades del hasta ahora jugador del Santos de Brasil, pero me niego a reducir las posibilidades de triunfo de un individuo a las cuotas de talento que posee, ya que creo que un ser humano no es sólo un grupo de cualidades, sino también sus dudas, sus miedos, sus amistades, su familia, sus costumbres y muchos otros elementos condicionantes que componen la cotidianidad de cada quien. ¡Hasta perdernos nuestro show favorito de tv influye en nuestro día!

    Neymar es un fantástico talento de aquellos que sólo aparecen una vez en cada generación. Es el relevo de Ronaldinho, que a su vez tomó el testigo de Rivaldo y Ronaldo, éstos de Romario, etc., etc. Al igual que la gran mayoría de ellos, tiene en su haber las características típicas de muchos brasileros: alegría, despreocupación y cierto aire bohemio que no encuentra justificación en un fútbol tan profesionalizado que es capaz de rechazar el gusto por el juego. Neymar es fiel representante de estas peculiaridades, para bien y para mal. 

    Su aparición coincide con dos situaciones muy difíciles de manejar: su selección lo tiene como líder futbolístico y su país lo ha convertido en el atractivo principal del campeonato mundial que está por organizar. Un coctel explosivo en una sociedad que no entiende de segundos lugares, menos cuando es ella quien organiza la fiesta. Por ello, cada paso que da el joven amazónico es ofrecido a los medios como un evento imperdible del nuevo mesías del fútbol brasilero sin que importe realmente cómo y a qué juega este futbolista.

    Para continuar con un guión casi perfecto, Rosell parece empeñado en dinamitar el frágil equilibrio que ha logrado el vestuario barcelonista con tal de llevarse el cromo de moda. Entiéndase bien, Neymar es un extraordinario jugador de fútbol, pero, ¿necesita el equipo blaugrana los servicios de este jugador? O mejor aún: ¿su presencia solucionaría los principales problemas que ha mostrado el equipo de Tito Vilanova?

    Barcelona no necesita a Neymar, y mucho menos al circo que acompaña al jugador paulista. No va a ofrecer respuestas a las incógnitas futbolísticas de este conjunto y su presencia en ese vestuario sería similar a la de un elefante en una cristalería. El comienzo del fin del equilibrio podría manifestarse en un jugador que aún necesita mucho apoyo y contención – Gerard Deulofeu – y que con la llegada del brasilero podría encontrar el camino hacia la Siberia futbolística que ya recorrió otro gran talento de la cantera blaugrana: Gio Dos Santos.

    La lección dejada por el Real Madrid de los “galácticos” es que coleccionar egos puede ser un hobby muy peligroso, especialmente en el caso de un equipo que se ha construido en base a la humildad, el trabajo y la discreción. Pero ya sabemos de qué va esto, así que no dude que a pesar de las sugerencias más calificadas, el Barcelona decida jugar a la ruleta rusa con la contratación del más reciente heredero futbolístico de Pelé.

    Ay, el equilibrio, tanto que lo buscamos y cuando lo encontramos, al carajo lo mandamos…

  • Pedro Rodríguez: un señor jugador de fútbol

    Jugar sin pelota. Pocos saben hacerlo y bien vale comprender la importancia de ese acto generoso que significa «jugar para los demás».

    Pedro Rodríguez lo hace a la perfección. Mientras muchos hablan de su cantidad de goles, hoy me quiero quedar con su trabajo sin el balón, siempre con la noción de cuándo ir, cúando quedarse, cuándo engañar y cuándo llegar hasta el fondo.

    Su partido ayer frente a Osasuna me recordó lo mucho que me hubiese gustado saber jugar como él. No llama la atención cómo Messi, Iniesta, Xavi, Alexis. Álves o Piqué. Hasta hace poco fue Pedrito. Pero cuando el tiempo pase y nos acompañe la calma, del gran Barcelona no se podrá hablar sin hacer mención a este enorme jugador llamado Pedro Rodríguez.

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  • A su salud, Pedro

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    Luis Suárez, Laudrup, Romario, Rivaldo, Ronaldo, Ronaldinho, Deco, Eto’o, Cruyff, Guardiola, Stoichkov, Abidal, Ibrahimovic, Schuster. Todos esos futbolistas universales hicieron grande al Barcelona y luego se fueron. Alguien me dirá que las instituciones están por encima de los nombres y los hombres, pero son estos, los hombres, quienes construyen la gloria y la historia que luego venden otros como «patrimonio del club».

    Este verano se irán Puyol y Valdés. Ambos, al igual que Xavi e Iniesta, fueron vistos siempre con algún recelo que sólo se escondía cuando aparecieron las victorias. Pero de Pedro siempre se dudó y ello no es más que la prueba de que la más grande lección de este equipo no ha sido aprendida: al Olimpo sólo se llega con sacrificio y mucho esfuerzo.

    Neymar, Alexis, Deoulofeu y cualquier otro tendrá más tiraje que el canario, pero si Barcelona desea seguir proyectando aquellos valores que tanto han sido manoseados en los últimos tiempos debería recordar quienes son sus verdaderos embajadores. Pedro el primero.

    Fotografía cortesía de www.fcbarcelona.es

  • Imágenes del Juego de Posición

    Veo un partido de fútbol y vuelvo a leer el extraordinario escrito de Dani Fernández para la web de Martí Perarnau acerca del juego de posición. En él, Dani explica los principios de esta forma de entender el juego y además entrega algunas formas de entrenarlo.

    Hoy, primer día del año 2.014, quise revisar aquel Athletic Club de BIlbao 2 – FC Barcelona 2 del 06 de Noviembre de 2.011 que se jugó bajo la lluvia en el desaparecido estadio de San Mamés, y que se convirtió en el primer enfrentamiento entre equipos conducidos por Marcelo Bielsa y Josep Guardiola. El encuentro tuvo mil cosas más interesantes que las fotos que voy a continuación usted podrá observar, pero la idea no es repasar aquel episodio en su totalidad – para ello le recomiendo la extraordinaria crónica del mismo Martí o buscar el partido completo en la web – sino tratar de comprender un poquito la complejidad que caracteriza al juego de posición.

    Al fin y al cabo, somos estudiantes todos, hijos de la duda…

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