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  • Vinotinto ante Paraguay: la fuerza del compromiso

    Vinotinto ante Paraguay: la fuerza del compromiso

    -. Las eliminatorias sudamericanas son crueles. No deseo entrar en el debate de si son o no las más difíciles del mundo porque tengo amigos que han disputado las clasificatorias africanas y las historias que me han contado todavía me persiguen. No obstante, recordemos algo: la selección Vinotinto disputará seis partidos en tres meses y después tendrá una prolongada pausa hasta el mes de Marzo de 2024, fecha de ventana para partidos internacionales según el calendario FIFA.

    -. Asimilado esto, deseo centrarme en esos seis cotejos que se juegan este año. Para cada doble jornada, los seleccionadores tendrán a su disposición entre siete y nueve días para practicar y entrenar con sus dirigidos de cara a dos compromisos oficiales. En el caso que nos ocupa, Fernando Batista, a diferencia de sus colegas europeos, recibe a los futbolistas convocados luego de que estos realicen largos y tediosos viajes. Esta circunstancia resta horas de ensayo. Lo mismo sufren sus pares de América del Sur. ¿Cuánto puede el entrenador modificar en un lapso de tiempo que no le ofrece margen para el ensayo?

    -. Esta es la razón por la que el fútbol que observamos no es idéntico al que aspiramos. Juan Pablo Varsky contó, hace años, una anécdota con Marcelo Bielsa en Venezuela. En esa ocasión, y mientras Varsky esperaba abordar el avión que lo llevaría de vuelta a su país, Bielsa se le acercó y, palabras más, palabras menos, le dijo que era evidente que el periodista sabía de fútbol, sin embargo, debía concentrarse más en lo que el partido comunicaba que en aquello que él deseaba ver. Desde mi perspectiva, y teniendo a la complejidad como punto de sostén, agregaría que hay muchas circunstancias que desconocemos que influencian lo que luego observaremos en el campo de juego.

    -. La Vinotinto venció a Paraguay y con ello encontró mucho más que tres puntos. El equipo y la Federación Venezolana de Fútbol necesitaban un triunfo. Los futbolistas, entre otras cosas, porque deseaban sacarse de encima toda la bronca acumulada; el ente federativo porque hay un trabajo invisible, destinado a atacar falencias en procesos de formación, que requiere de una institución fuerte, en paz, para sostenerlo y alimentarlo.

    -. El duelo contra Paraguay dejó mucho. Sin embargo, no seré yo quien aburra al lector exponiendo todas aquellas que mi limitada capacidad atesoró. Aún así, compartiré algunas que me parecen primordiales.

    -. Alexander González es un futbolista muy válido cuando puede jugar de él. En Colombia, tuvo que concentrarse en el duelo que protagonizó contra Luis Díaz, lo que impidió salir del estado de concentración y pasar a la atención. Por el contrario, ante Paraguay mostró lo que realmente puede ofrecer en el rol de lateral derecho. Recorrió su banda, formó sociedades con los futbolistas que se acercaban a su zona de influencia y no perdió de vista sus responsabilidades en fase de recuperación de pelota. Quedó claro, tanto en su caso como en otros, que saber de fútbol es reconocer las capacidades del jugador puestas en el contexto de un juego colectivo de oposición-cooperación como el fútbol.

    -. Una vez recuperado el balón, queda pendiente hacerse fuerte en el juego interior, por el centro del campo. La Vinotinto apostó en estos partidos por una estrategia en la que prevalecían los desbordes por las bandas, pero si algo nos enseña el fútbol es que, para lograr superioridades por fuera, hay que crearlas primero por dentro. Los volantes centrales tuvieron pocos apoyos para construir esa fortaleza, lo que alimentaba la impresión de que la estrategia inicial no contaba con los pilares suficientes para ser tan potente como se imaginó. La amplitud y la profundidad se sostienen en el centro del campo.

    -. Le pregunté a Batista sobre las distancias entre jugadores cercanos cuando el equipo recuperaba el balón y, también, acerca de los largos recorridos de algunos futbolistas tras retomar la disposición de la pelota. Su respuesta fue esclarecedora: hay una intención de ser un bloque corto, de cuarenta metros, pero el partido muchas veces cambia esa voluntad inicial. Esta afirmación reafirma lo expuesto anteriormente: no hay mucho espacio y tiempo para ensayar distintas maneras de reorganizarse, por lo que estos episodios solamente se corregirán con el paso de los partidos.

    -. Salomón Rondón y Tomás Rincón no ceden ante la histeria colectiva. Ambos son víctimas del paso del tiempo, ese enemigo despiadado e invencible que nos jode a todos y nos acerca a nuestra única verdad: recuerda que morirás. Este tipo de futbolistas son indispensables en un proceso que la Vinotinto pretende escribir en la historia de nuestro fútbol. Marcelo Salas en Chile o Álex Guinaga constituyen dos ejemplos que debemos revisar antes de sumarnos a la masa que exige renuncias, despidos y demás atrocidades sin mayor sustento que la pasión.

    -. Queda mucho por destacar. El compromiso de Soteldo; la versatilidad de Herrera; la valentía de Miguel Navarro; la sobriedad de los defensores centrales, etc. De todo ello se ha hablado y se seguirá conversando, pero el lector debe recordar que los futbolistas que integran la selección han vuelto a sus equipos, a su vida regular y que en un mes, serán llamados nuevamente para repetir el cruel ciclo que describí al inicio. Téngase en cuenta para que en los momentos oscuros, mantengamos la discusión en los márgenes que ofrece el juego antes de caer en la tiranía de la histeria y las soluciones mágicas.

     

    Imagen encontrada en internet. Créditos a quién corresponda

  • El reto de Leonardo González

    El reto de Leonardo González

    Dos entrenamientos. Máximo tres. Ese es el gran obstáculo que enfrenta el seleccionador venezolano en su rol de “interino”. Nadie, por lo menos en el fútbol, está capacitado para hacer magia en tan poco tiempo. El reto de Leonardo González es enorme: producir pequeñas modificaciones sin contar con los ensayos suficientes para convencer a sus futbolistas de la idoneidad de sus planteamientos.

    Es un hecho que en el fútbol se confunden las aspiraciones con las probabilidades. Tanto González como sus futbolistas desean e intentarán ganar los tres partidos que tienen por delante. Son profesionales de esta actividad, pero sobre todo, son atletas acostumbrados a competir. Ganarán o perderán, pero por su condición de deportista harán lo que esté a su alcance para conseguir sus objetivos.

    Todo eso se circunscribe al terreno de la ilusión, que también hace las veces de combustible emocional para esa masa que agrupa hinchas, seguidores, simpatizantes y curiosos en un solo colectivo que aspira a ver a los suyos vencer. No obstante, a ese conglomerado de seres vivos hay que explicarles que todo lo que se habla cuando se habla de fútbol requiere trabajo, convencimiento, empatía, ensayo y, como si fuera poco, desarrollar relaciones entre entrenador y futbolistas. Roma no se construyó en un día, pero tampoco un equipo de fútbol se edifica en tres.

    Todo lo que la selección venezolana consiga en los próximos duelos ante Argentina, Perú y Paraguay estará emparentado, más que nada, a dos hechos que tampoco son moco de pavo: la capacidad de convencer que demuestre el seleccionador y la confianza en él que tengan los futbolistas.

    Presión alta, media o baja; repliegues; pequeñas sociedades; acciones a balón parado; transiciones, etc. Todo eso que compone el vocabulario de analistas, periodistas y público no puede construirse en diez días. No en vano, el período de readaptación a la competencia, eso que conocemos como “pretemporadas”, requiere de tiempo para el ensayo de postulados de juego que no se aprenden ni se aprehenden en cuestión de minutos. Ni qué decir de la continuidad de conductas que resulten beneficiosas para el equipo. En el fútbol, como en cualquier otro orden de la vida, es el tiempo, o la falta del mismo, el mayor enemigo al que se enfrenta cualquier ser vivo.

    En tres entrenamientos –si se piensa exclusivamente en el partido contra Argentina- no existe posibilidad alguna de desarrollar y ensayar una estrategia de comportamientos que abarquen los dos momentos que componen un partido de fútbol: disponer del balón y no disponer del mismo. Por ello he querido resaltar que todo aquello que enseñe esta versión “interina” de la selección venezolana –me refiero al juego y no al resultado- será consecuencia de la más trascendental de las herramientas con las que cuenta un entrenador: la capacidad de convencer a sus futbolistas. Es imposible que González o quién fuese el entrenador mantenga algo de lo hecho por José Peseiro por la sencilla razón de que ni él es Peseiro ni tampoco formó parte de su staff técnico.

    El reto de Leonardo González es convencer a los jugadores de algo en lo que él debe estar totalmente convencido, así como elegir a los que él vea convencidos de su plan, incluso por encima nombres. Gane o pierda, conseguir tal objetivo le valdrá la admiración de la gente de fútbol, es decir, de su gente. Todo lo demás será, como ya lo adivina el lector, material para redes sociales, acusadores, alcahuetes y demás productores de esa materia que recorre ciertas cañerías.

  • Del Olimpo al infierno en cuestión de minutos

    Del Olimpo al infierno en cuestión de minutos

    No encuentro otra actividad en la que los roles de los protagonistas se alteren tan violentamente como en el fútbol. Se pasa del Olimpo al infierno en cuestión de minutos, o si se quiere, entre un partido y otro. Vivimos en la tiranía de la hipérbole, lo que supone que todo es maravilloso o repugnante. No hay términos medios ni tampoco tiempo para la contemplación, tan necesaria para examinar los procesos.

    Ocho meses y dos partidos fueron suficientes para que José Peseiro dejara de ser el seleccionador ideal y convertirse en un perfecto incapaz. Su condición de entrenador europeo excitó a muchos, de la misma manera que su breve paso por el Real Madrid en la función de asistente técnico de Carlos Queiroz. Hay algo en la autoestima del venezolano que le invita a creer que ciertas particularidades son determinantes cuando en realidad no son más que actos del azar. Se dogmatiza, ingenuamente, que el lugar de nacimiento concede algunas virtudes. Esto, por supuesto, es la banalidad en su máxima expresión.

    La designación del técnico portugués fue celebrada, de entrada, por su origen. Luego se fue ganando el apoyo de parte de la masa gracias a su disposición a conversar con los medios. En esas apariciones habló de lo terrenal y de lo divino. Cómo se dice en criollo, cayó bien. No se le cuestionó acerca de temas relevantes, como por ejemplo el empeño en hablar de esquemas tácticos por encima de futbolistas o su fijación por la presión alta, la bendita presión alta que los medios han encumbrado hasta el nivel de herramienta sine qua non.

    El fútbol, así lo creo, no es un proceso lineal en el que se triunfa en base a esas disposiciones geográficas iniciales, así como tampoco a través del uso testarudo de herramientas; este es un juego en el que lo más importante es qué se hace cuando se dispone de la pelota y cómo se actúa cuando no se posee. Esta es una actividad en la que esas numeraciones nos distraen de lo que realmente merece atención: cómo se reorganiza un equipo en medio del caos que es un partido de fútbol.

    Bajo esa forma de observar el fútbol es claro que tanto Peseiro como sus futbolistas tuvieron dos malas presentaciones. Salvo por los minutos finales ante Paraguay, Venezuela fue un colectivo que jamás encontró respuestas colectivas; prevaleció el detalle individual por sobre la cultura de equipo. Esto, aunque sea antagónico con la frustración popular, era presumible.

    La dura realidad

    Las selecciones no son un equipo. No pueden serlo. Reunirse una semana cada cierto tiempo ralentiza la construcción colectiva de una identidad. Además, los futbolistas que la componen varían y llegan con el condicionante de ser parte de otra cultura futbolística, y de otro contexto, y al sumarse a la dinámica de los equipos nacionales, se ven obligados a reaprender viejas conductas y sumar otras que se ajusten al episodio competitivo que están por protagonizar. Esto es lo que encierra el manoseado y despreciado concepto de proceso.

    Inmersos en una pandemia, sin partidos amistosos y con menos de diez entrenamientos, era muy difícil, por no decir imposible, que la selección venezolana, bajo la batuta de un nuevo y desconocido entrenador, lograse ser algo opuesto a un colectivo confundido. Los goles que no subieron al marcador frente a Paraguay no deberían modificar esa frustrante realidad. Los resultados no se discuten; lo que es materia de debate es el funcionamiento colectivo.

    Aún bajo ese desalentador panorama que se narra en las líneas anteriores, a José Peseiro se le publicitó como una especie de redentor futbolístico, casi como el mesías capaz de desterrar todas nuestras frustraciones. Inclusive se magnificaron hechos naturales de la convivencia de un grupo. Aquello no entra dentro de sus responsabilidades; es en la factura de los alcahuetes de siempre donde deben contabilizarse estos despropósitos. Sus decisiones durante los partidos ante colombianos y paraguayos le devolvieron su condición de simple ser humano. Pasó del Olimpo al infierno en cuestión de minutos.

    Las dos primeras presentaciones de la selección venezolana fueron un enorme balde de agua fría sobre aquellos que alimentan la euforia con la que los hinchas esperaban las intervenciones del portugués. Los mismos que hoy venden la opción de despedir al seleccionador. Como buenos discípulos del Realismo Mágico, se proponen soluciones que únicamente encuentran inspiración en esa necesidad ancestral de hacer parecer lo irreal como natural. Esto es fútbol y en él se ha hecho costumbre discutir cualidades que no son tales o limitar el análisis a lo que se quiere ver y no a lo que realmente sucede.

    El futuro

    Peseiro tomó decisiones equivocadas. Desde el plan de cada duelo hasta los cambios que realizó durante los mismos. Las derrotas son indiscutibles y su responsabilidad en ellas es evidente. Sin embargo, promover su separación del cargo como solución a esto que aquí se describe es, al menos, un atentado en contra de los procesos que muchos dicen defender. ¿Realmente alguien se va a comer el caramelo de que un nuevo entrenador dispondrá de los entrenamientos y partidos amistosos que el calendario y la pandemia le han negado al portugués?

    Peseiro todavía tiene tiempo de maniobra, de hacer que esta sea su selección. Debe identificar cómo lograrlo y tomar decisiones, por más incómodas que estas sean. Su condición de agente externo a los vicios del fútbol venezolano le da la libertad suficiente de actuar sin estar atado a intereses ajenos a su oficio ni a nuestra insoportable condición de aspirantes a la intervención divina. De no hacerlo, será él, no los altaneros mediáticos, quien le ponga fecha de vencimiento a su estadía en el cargo.

  • Madrugar. De José Peseiro y el poder

    Madrugar. De José Peseiro y el poder

    Luego de perder un partido y no encontrarle una explicación racional a muchas cosas, un grupo de amigos nos vimos las caras y nos conjuramos en mandar todo al carajo. No obstante, el menos reflexivo de aquel grupo pronunció unas palabras que hasta el día de hoy me acompañan: nunca hay que tomar decisiones trascendentales en la madrugada.

    Aquella frase hizo que interrumpiésemos el plan inicial. Valió la pena porque lo que vivimos posteriormente fue inolvidable. Sin embargo, mientras creíamos que podíamos continuar con lo soñado, perdimos de vista que a nosotros ya nos habían madrugado.

    La madrugada es aquel período que sucede a la noche y antecede a la mañana. Sirve de refugio para ladrones y mal vivientes, como también para las más intensas pasiones. Por eso, salvo que uno sea un malhechor o esté sumergido en determinados placeres de esta vida, mejor dejar la madrugada para el descanso y la paz.

    Madrugar es anticiparse; a alguien lo madrugan cuando se le gana el tiempo. Quienes pretendan madrugar a sus oponentes necesitan cumplir con varios requisitos. Algunos de ellos variarán según la circunstancia mientras que otros son imprescindibles. Podría decirse que estos últimos forman parte del manual de la anticipación y entre ellos está el conocimiento del campo de batalla: sólo quien domina los espacios podrá triunfar. Y los espacios contienen personas, seres humanos, por ende, esto se trata de geografía y de antropología.

    La más que probable asunción de José Peseiro como seleccionador nacional descubre un panorama que algunos han ignorado: nadie se sostiene en el ejercicio del poder por mera casualidad. Lamento informarle al lector desprevenido que, aunque exista el azar y este influya a niveles insospechados en todas las áreas de nuestra existencia, también es imprescindible conducir a la fortuna para que esta nos favorezca.

    Hay en la Federación Venezolana de Fútbol algo mucho más sustancial que una guerra de poderes, que puede que exista y sea a cuchillo, pero esta no explica casi nada. En la FVF conviven personas que conocen el terreno a la perfección; funcionarios que son expertos en contemplar e identificar conductas, lo que les ayuda no a sobrevivir sino a mantener el poder. No es necesario apuntar nombres: si usted ha llegado hasta acá es porque conoce un poco de la realidad del fútbol venezolano. Son gente del fútbol venezolano, que no se desviven por el balompié extranjero sino que han construido lo que hoy es el fútbol venezolano. Esto que para muchos es un desastre es para otros su obra de vida.

    Recuerdo que tras visitar la residencia presidencial argentina y cantar para Carlos Menem, a Charly García, autor de un sinfín de melodías que ya son universales, le cuestionaron sobre las razones que motivaron su visita al mandatario, a lo cual respondió, con su acostumbrada genialidad, que le interesaba conocer al poder desde dentro.

    Quienes de alguna u otra forma han interactuado con quienes dominan realmente al fútbol venezolano pueden dar fe de lo que aquí se escribe. No podrán decir lo mismo quienes se inmovilizan ante el brillo que emana de la autoridad. Tampoco los necios que producto de un ataque de soberbia se creen capaces de manipular a la experiencia y al conocimiento. Estos papanatas, animados por el terrible afán de hacerse notar, cumplen a la perfección con el rol que el poder les ha asignado: ser altavoces de la confusión que el poder instaló hace más de cuarenta años y que solamente le beneficia a él.

    Ni que hablar de los recién llegados mercaderes que aspiran a aprovecharse de la sonrisa cómplice y circunstancial de quién tiene todo y lo maneja todo. Sepan de una buena vez que el poder es poder porque otros no tienen cómo llegar a serlo. Solamente los idiotas niegan una realidad tan potente. Además, el poder sabe cómo garantizarse su subsistencia mientras que los aspirantes y sus alcahuetes apenas si pueden ponerse de acuerdo en su reconocimiento existencial.

    Kaiser Soze, el mítico personaje interpretado por Kevin Spacey en el inolvidable film, dijo aquello que “el mayor truco del diablo fue hacerle creer a la humanidad que él no existía”.

    Todo sigue igual en el fútbol venezolano. Y no hay hasta ahora señal alguna para creer que el poder se debilita. Porque para atacar al poder hay que saber algo más que de números. Es necesario saber de personas, conocer sus vidas y sus debilidades, y en eso nadie le gana al poder.

  • Rafael Dudamel le pasó la pelota a la dirigencia venezolana

    Rafael Dudamel le pasó la pelota a la dirigencia venezolana

     

    Antes de hablar de fútbol debo advertirle al amable lector que lo haré solamente porque el triunfo de Venezuela ante Argentina lo merece. Mi relación con Rafael Dudamel ha sido la que la diplomacia sugiere, tanto de su parte como de la mía. No le conozco lo suficiente como para emitir un juicio sobre sus ideas políticas, sin embargo, lo reconozco como hábil declarante, probablemente el mejor cualificado en el fútbol venezolano.

    Por ello, siento que su declaración, y la puesta de su cargo a la orden de la Federación Venezolana de Fútbol , son parte de una maniobra ajedrecista: tras un gran triunfo, de inmensas connotaciones internacionales, le ha pasado la pelota a sus jefes y será la FVF quién sufra las consecuencias de la continuidad o de la interrupción del vínculo contractual con el seleccionador. Dudamel conoce el tablero y las fichas como nadie.

    Quisiera hacer una última consideración. El único sponsor fuerte en moneda extranjera que tiene la selección venezolana es la compañía estatal Petróleos de Venezuela S.A (PDVSA). En un estado democrático, esa empresa se regiría por normas ajenas a la política partidista. Ese no es el caso de Venezuela, en el que la compañía petrolera ha sido la caja chica de un régimen que no se cansa de reprimir y destruir los derechos básicos del ciudadano. Por ello, la publicación de la visita del embajador en España, Antonio Ecarri, nombrado por Juan Guaidó, seguramente despertó la furia de quienes se creen dueños de las riquezas y los recursos naturales de la nación.

    Ojalá que algún día se conozcan todos los detalles que se suscitaron tras la visita del embajador Ecarri, pero me temo que esto no será así. El venezolano, lastimosamente, seguirá siendo guiado por la histeria y la ignorancia militante de quienes nunca están pero siempre opinan, o peor aún, de aquellos que algún whisky compra su silencio; los deudores de favores que salen de fiesta con el poder para lograr su subsistencia en un medio que se nutre de la mediocridad de estos personajes.

    Una vez aclarado esto, deseo hablar de fútbol.

    La victoria venezolana ante Argentina, más allá de los goles que fueron o que pudieron ser, deja la sensación de que estamos ante un equipo que tiene clara cuál es su identidad, es decir, quién es. Este es un logro que no debe pasar debajo de la mesa: si al individuo se le va la vida entera intentando averiguar quién es, por qué está en este mundo y para qué, imagine el lector lo difícil que es que un colectivo, que pocas veces se reúne, acepte y desarrolle esa identidad. Es por ello que la victoria de ayer debe analizarse más allá del score, que es siempre una circunstancia, y poner la lupa en el desarrollo de una idea futbolística.

    El juego obliga a generar sociedades, entendimientos y complicidades entre quienes lo protagonizan. Tomás Rincón, Yangel Herrera y Junior Moreno, los tres volantes centrales que ha utilizado como titulares Dudamel en los más recientes episodios de la selección, han demostrado sentirse tan cómodos con las responsabilidades y en su intra-relación, que transmiten esa seguridad al resto de sus compañeros.

    El fútbol requiere de movimientos, posicionamientos y de una reorganización posicional constante, cosa que demostró aceptar e interpretar este equipo ante Argentina. Para muestra un botón: dependiendo de la ubicación, Rincón o Herrera adelantaban su posición cuando el equipo perdía a disposición del balón, con la intención de recuperarla. Uno de ellos se sumaba al esfuerzo de los atacantes, sabiendo de antemano que el juego interior de su rival era, cuando menos, deficiente. Esto que le narro fue ejecutado con total efectividad: no puede hablarse exclusivamente de una mecanización sino de entendimiento entre quienes mencionaba anteriormente para actuar según requiriese la situación. No hay mecanización porque son seres humanos, entonces debemos utilizar términos como complicidad, entendimiento o solidaridad.

    A partir de esos conceptos que mencionaba podremos entender el valor de las actuaciones individuales en pro del colectivo. Los nombres los puede colocar el lector; prefiero recordar lo que para quien escribe estas líneas significa jugar bien al fútbol: estimular las capacidades de cada individuo para que estas, en una relación constante con sus compañeros y con su rival, ayuden a construir una cultura colectiva de juego. Relaciones, ahí está la clave de este juego.

    Por eso le pregunté a Dudamel en la rueda de prensa tras el partido con qué estaba más satisfecho,  si con el resultado o con la puesta en escena de lo que parece ser una identidad propia de juego. Lo que vino a continuación excedió al análisis deportivo. Su selección parece estar en el camino correcto tras este partido amistoso entre Argentina, pero el lector no debe olvidar que esto es fútbol, lo que significa que el cambio es la única constante, más aún en el ámbito de selecciones, en el que apenas si hay tiempo de crear la cultura táctica y emocional de grupo. Cómo llegará futbolisticamente este grupo a sus próximos compromisos es una interrogante natural del fútbol y de la vida. Ningún equipo puede saberlo, mucho menos una selección.

  • Basta de especular con el futuro

    Basta de especular con el futuro

    El futuro no es ni de cerca lo que deseamos. Si usted así lo prefiere, imagine que ese tiempo por venir tiene personalidad propia, y a ella la acompañan los caprichos y las reacciones sin justificación aparente.

     
    ¿Por qué hablo del futuro? Porque no lo conocemos, mucho menos podemos planificarlo. Hay mucho que hacemos con la intención de reducir el margen del error, que es lo mismo que intentar limitar la influencia del azar. Nada más que eso. Eso mismo hacen los entrenadores. Pero el periodismo no juega; es hora de que asuma su lugar.

     

    A Venezuela, o mejor dicho, a su selección de fútbol, muchos le auguran un futuro promisorio. Apoyados en episodios competitivos recientes, así como en el segundo puesto obtenido en el Mundial sub-20, muchos, casi todos, hacen futurología, olvidando que nada nunca será lo que esperamos. Puede que el porvenir sea mejor o peor, pero será distinto. Ese es el espíritu de este juego, y el de la vida misma.

     
    La labor del analista no es contagiar al respetable ni mostrar sus necesidades -llamémoslas miserias para que se entienda mejor. El análisis, en el fútbol, es el repaso de lo sucedido con la intención de tener una idea de cómo puede ser el futuro. Nunca, al menos en un deporte colectivo y cooperativista como el fútbol, esa revisión tendrá el peso de una fórmula científica. ¡Juegan seres humanos!

     
    Seres humanos. El concepto parece tan básico, y sin embargo lo despreciamos como si no tuviese valor. Seres humanos que cambian, que evolucionan, que relacionan con muchos, que de esas interrelaciones nacerán miles de dudas y de respuestas; seres vivos que sufrirán los altibajos típicos en su vida personal y profesional. En fin, que lo que hoy vemos como una verdad absoluta e invariable mañana puede ser una habitante más en el trasto de las promesas perdidas.

     
    La manera de competir de la Vinotinto, sobre todo en los últimos partidos, alimenta la ilusión. Podría decirse que es un punto de partida. Pero nada más. Esto no es una crítica ni nada que se le parezca, es solamente un aviso para navegantes, el recordatorio de que las aguas calmadas siempre pueden variar su carácter.

     
    Al anterior seleccionador se le cuestionó que pidiera públicamente mayor ambición a sus futbolistas. Ojalá que todos los futbolistas venezolanos alguna vez comprendan la intención que encerraba aquel mensaje: un recordatorio de que nunca se es lo suficientemente bueno.

     

    En aquella ocasión los alcahuetes le hicieron creer a los deportistas que ese discurso era una lanza contra ellos. Hoy, que los vividores son más vividores y menos contra, vale la pena recordar esa sugerencia.

     
    Insisto: nada será lo que creemos. Será lo que deba ser. No es que el destino esté escrito , sino que se construye con el paso de los años, meses, semanas, días, horas y segundos.
    Fotografía encontrada en internet. Cortesía a quien corresponda

  • Después de Dudamel, ¿qué?

    Después de Dudamel, ¿qué?

    Tras el empate ante Colombia, el seleccionador venezolano Rafael Dudamel, abrió la puerta a la posibilidad de retirarse de la conducción del conjunto criollo tras el final de la actual eliminatoria. Fue él quien instauró el tema en los medios, y si bien no son estos quienes deben aportar soluciones, sí debe hacerse una revisión de algunos de los factores que influirán en el caso de que se concrete esa despedida.

    Hay un detalle que no puede obviarse. Pocos días antes de ese partido, Dudamel presentó a la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) su plan de cara al año 2017. Luego, tras el compromiso ante los neogranadinos, expresó que su prioridad era mantenerse a cargo del combinado nacional, pero agregó que en la actualidad no hay recursos para la revisión de su contrato, aunque espera que en los meses por venir aparezcan.

    Más allá de determinar si esa rueda de prensa era el escenario idóneo para ventilar el tema, o discutir el hecho de que Dudamel hablara más de sus aspiraciones que de los costos de la preparación de la selección nacional, es necesario sumergirse en la actualidad del fútbol venezolano para tener una idea sobre qué significaría el adiós del primer entrenador criollo que ha conseguido dos clasificaciones a mundiales juveniles.

    Actualidad de la FVF

    laureano-gonzalez 

    Para todos es conocido que la Federación Venezolana de Fútbol tiene en Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) a su mayor contribuyente. En esta economía de guerra –vender la realidad venezolana como otra cosa es de ilusos, de propagandistas o de “agraciados”- el único que posee divisas extranjeras es el Estado, por lo que el aporte de la petrolera es vital.

    El vínculo contractual actual finaliza en 2018. Queda por conocerse si ambos bandos, FVF y PDVSA, trabajan en un nuevo acuerdo, ya que de lo contrario, la federación se vería en la necesidad de hacer magia para tan si quiera cumplir con sus compromisos competitivos. No debe olvidar el lector que en el mundo del fútbol se trabaja en dólares o euros, así que el maltratado bolívar no cuenta para viajes, viáticos, hoteles y demás obligaciones típicas de cualquier selección.

    Ahora bien, si lo pactado está garantizado hasta 2018, cabe preguntarse qué razones tendría Dudamel para abandonar el un año antes, sobre todo si se tiene en cuenta que, tras el inédito segundo lugar logrado en el Mundial Sub-20 de 2017, el entrenador tendría carta blanca frente a sus jefes.

    Podría suponerse, entre las millones de hipótesis, que la propia federación no ve segura la continuidad contractual entre ellos y PDVSA; que el seleccionador prefiere dar un paso al costado y aceptar la oferta de un club colombiano (una meta que siempre ha tenido el técnico yaracuyano), o que la declaración del entrenador sea parte de su estrategia negociadora. Son miles las posibilidades, y hasta que los protagonistas no hablen claro, poco se puede asegurar.

    Considerando únicamente el apartado económico, es necesario preguntarse si la FVF podría conseguir un patrocinio distinto al que ofrece PDVSA o el Estado venezolano, algo que por los momentos es imposible. Mientras se mantenga el control de cambio y la guerra contra la empresa privada, todo equipo deportivo dependerá en exclusiva de estos entes.

    La silla caliente

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    Aún en los peores momentos, el cargo de seleccionador nacional ha seducido a todos los entrenadores que hacen vida en el fútbol criollo. Pero más allá del hambre y las ganas de comer, existen en la actualidad posee dos condicionantes que no se encontraban desde hace mucho tiempo: la falta de dinero y el nivel de los conductores criollos.

    Del primer ítem no hay mucho más que agregar tras la confesión de Dudamel. Por ello, en caso de quedarse sin seleccionador, la FVF tendría que olvidarse, casi inmediatamente, de la opción de contratar a un entrenador foráneo. Dudamel no miente cuando asegura no ser un técnico caro, por lo que la imposibilidad federativa de cumplirle el aumento deseado al criollo daría un alarmante mensaje a los posibles sucesores.

    La otra arista que condiciona el proceso tiene que ver con la formación de los directores técnicos venezolanos en la actualidad.

    Cómo consecuencia de la economía de guerra –no confundir con la mentira de la “guerra económica”- que antes mencionaba, los entrenadores criollos no cuentan con el dinero suficiente para viajar al extranjero. Ese encuentro con sus pares en otras latitudes es probablemente el requisito formativo más subestimado en el balompié local. No voy a extenderme más de lo necesario, pero la historia de este juego está repleta de ejemplos que enseñan que los viajes y el intercambio de ideas han sido fundamentales en la evolución del fútbol y de los entrenadores.

    ¿Quiénes han viajado al extranjero para actualizarse? Puedo mencionar a unos pocos: Richard Páez, José Hernández, Daniel De Oliveira, César y Daniel Farías, Noel Sanvicente y Eduardo Saragó. Seguramente hay un puñado más que en este momento no recuerdo, pero que, lejos de defender el actual modelo criollo, constituyen una excepción.

    Los equipos profesionales, bien sea por ignorancia, avaricia o simple desprecio por la educación, hace mucho que no apoyan esas iniciativas. A ello debe sumársele que el colegio de entrenadores no actualiza su pensum ni sus actividades. Si comparamos esta realidad con, por ejemplo, la de Colombia, el susto puede ser enorme.

    El vecino país inauguró recientemente su Escuela Mayor de Técnicos y Entrenadores de Fútbol, lo que “permitirá a los entrenadores colombianos obtener las certificaciones para el ejercicio de sus actividades con el sello de la Convención de Entrenadores de la CONMEBOL”.

    Si en Venezuela no hay recursos ni divisas para traer profesores y multiplicadores, avances metodológicos o acercar la ciencia al deporte; si los mandamases del Colegio de Entrenadores se mantienen en sus puestos a pesar de lo expuesto en estas líneas, y de otras situaciones aun peores que no vale la pena mencionar, y si se sostienen los equivocados paradigmas que olvidan a los entrenadores de base como verdaderos responsables del futuro, el porvenir de este fútbol dependerá más de lo divino que de lo humano.

    Una posible solución sería que la propia federación promueva y profundice la formación de los entrenadores, luego contratándolos para que, en el rol de multiplicadores del conocimiento, recorran el país. Sí, como entrenadores pagados por la propia FVF y que no dependan del seleccionador nacional; empleados federativos que promuevan el crecimiento de todos los entrenadores del fútbol base. Pero esa propuesta es harina de otro costal.

    Volviendo al posible adiós de Rafael Dudamel, su sucesión, teniendo en cuenta lo aquí descrito, se antoja complicada. Sin dinero ni candidatos criollos que hayan cultivado sus conocimientos en otras latitudes, insisto, estamos a merced del azar y nada más.

    Por último, le pido a los entrenadores jóvenes que no se ofendan con estas líneas. En ningún momento cuestiono sus capacidades ni su hambre de aprendizaje. La intención es recordarle, tanto a la FVF como los dirigentes de los equipos, que deben trabajar mancomunadamente por un fútbol mejor, y que esto no se consigue reuniéndose con presidentes de ligas sino conociendo los ejemplos de federaciones y clubes. Ya no vale aquello de que “de eso se ocupa la federación”, o “eso le toca a los equipos”. Estudien el caso alemán y entenderán que el progreso depende más de la voluntad que del dinero.

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    Analicen también el paso de Marcelo Bielsa por Chile y como, gracias a la creatividad del propio entrenador y del presidente de la ANFP, Harold Mayne-Nicholls, Chile encontró soluciones para palear la escasez de recursos. El tiempo perdido no volverá, no jueguen más con el que está por llegar.

    Fotografías cortesía EFE, Prensa Vinotinto y http://www.lacuarta.com

  • La impresentable Conmebol y la debilidad criolla

    La impresentable Conmebol y la debilidad criolla

    Rafael Dudamel no insultó. Ni tan siquiera habló de corrupción. Lo suyo fue una protesta avalada por hechos e imágenes. Pero aún así, a los impresentables dirigentes del organismo continental no les gustó que los señalaran por lo que son: un grupo de negociantes que no se interesan por nada más que las cuentas bancarias de la organización.

    No defiendo al seleccionador nacional. Dudamel tiene la edad suficiente para hacerlo por sí mismo. Lo que no comprendo es que desde uno de los organismos más señalados por el FIFAgate pretendan sentar ejemplos con casos inexistentes. Voy a insistir: Dudamel no insultó.

    La rueda de prensa se puede escuchar en su totalidad a continuación:

    Si lo prefiere, puede leerla:

    Debo afincarme en un concepto: el fútbol no es causa patriótica porque en él no se defiende el honor de la nación, mucho menos el de las personas que protagonizan la actividad. Son demasiados los ejemplos de quienes hacen carrera vendiendo medias verdades, como que existen las conspiraciones en contra de nuestro progreso, o que los futbolistas criollos no llegan a la élite por su pasaporte. Pero las injusticias, en el fútbol o en cualquier otro ámbito de la vida, deben ser denunciadas.

    Al mismo tiempo creo que es necesario recordar que si realmente tuviésemos algún peso en CONMEBOL, este tipo de sanciones no se producirían, salvo que el comportamiento del protagonista se aleje de las normas normales de los eventos. Pero insisto: Dudamel no insultó, sólo habló del mal arbitraje y nos recordó al «Gremio de los Intocables».

    Pero eso duele, molesta, de la misma manera que a los dirigentes criollos debe fastidiarle que el seleccionador nacional los haya puesto en la incómoda posición de tener que reclamar algo a sus compinches y compañeros de cenas.

    Este es el fútbol sudamericano. Cambian los apellidos de quienes ocupan el trono en Asunción, pero el desastre sigue siendo el mismo. Juegan campeonatos juveniles en los que a los chicos apenas se les da descanso; se designan árbitros incapaces de comprender su papel pedagógico; las transmisiones de TV son cada vez más pobres; se sanciona a diestra y siniestra a quienes atenten contra la»honorabilidad» de un organismo que no es honorable.

    Toda esta malaria importa poco. En Conmebol son felices porque entra dinero, y porque el bueno de Gianni Infantino, presidente de FIFA, no es más que un patrocinante de estas conductas.

  • La Vinotinto en 2015

    El Universal

    El jueves 17 de Julio del pasado año, Noel Sanvicente fue presentado como seleccionador nacional. El tránsito del equipo nacional en esos cinco meses son harto conocidos: cuatro derrotas en igual número de partidos – una de ellas por alineación indebida – y un módulo de trabajo en Madrid, España. El pasado no se discute, así que el presente trabajo intentará conocer de la voz de algunos expertos, qué le depara este nuevo año a la selección nacional.

    Sanvicente ha sido muy claro en sus declaraciones: no hay que hablar del pasado y la meta es clasificar al mundial. Este año que recién empieza es vital; así como César Farías y Richard Páez necesitaron de partidos, derrotas y horas/entrenamiento para desarrollar y establecer sus ideas, Noel está en el mismo lugar, sólo que su ciclo comienza al mismo tiempo que el calendario FIFA hacia el próximo mundial, a diferencia de Páez y Farías que llegaron al equipo nacional con parte del camino ya recorrido.

    Su elección fue cosa lógica: se llamaba a conducir los destinos de la selección nacional al entrenador más exitoso del fútbol venezolano. Si su pasado por el Caracas F.C. generaba dudas acerca de sus cualidades, sus éxitos con el Zamora, equipo de pocos recursos económicos, terminó por convencer a algunos escépticos. Más que estrellas, Sanvicente plasmaba en su currículo algo que pocos poseen en su profesión: versatilidad, entendida ésta como una virtud necesaria para adaptarse a las distintas circunstancias que se le presentarán en su nuevo trabajo.

    En la Vinotinto tendrá que manejarse con futbolistas que vienen de realidades muy distintas a la que presenta el torneo nacional, y que desde su salida del país han conocido otras formas de trabajo. Sanvicente, conocedor de las miserias e este fútbol, siempre ha tenido esto muy en cuenta y por ello se ha empeñado en prepararse para estar siempre a la vanguardia y así conocer las nuevas y más exitosas metodologías de trabajo, siempre bajo la condición de no copiarlas sino adaptarlas a la realidad venezolana.

    Pero el futbolista es futbolista; hoy en día ha sido desbordado por las miles y miles de distracciones que caracterizan la vida humana y son muy pocos los que viven el fútbol después del fútbol. Todos tienen los gadgets tecnológicos más recientes y de colores más llamativos, pero sólo un puñado de ellos dedica tiempo a estudiar el juego, ver partidos y ejercer la autocrítica. Es ahí dónde el actual seleccionador va a encontrase con un mundo mucho más complejo, y es que los jugadores venezolanos que hacen vida en el extranjero están más cerca de estas modas y estos comportamientos que el que juega en nuestro torneo de primera división. Por ello no es descabellado pensar que las charlas con los futbolistas y los mensajes motivacionales sean, cuando menos, tan importantes como las indicaciones tácticas.

    La llegada de Noel

    Balonazos

    ¿Cómo fue el proceso que derivó en la contratación de Noel Sanvicente en el puesto de director técnico de la selección? Los seguidores del fútbol venezolano, hasta el más distraído sabía que Noel nunca fue la primera opción de Rafael Esquivel y sus pares de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF). No lo fue cuando Richard Páez renunció al cargo, en el año 2007, como tampoco a finales de 2013, luego de la renuncia de César Farías. Dos entrenadores estaban mejor posicionados en las preferencias federativas: Richard Páez y Ratomir Dujkovic. Sólo Nelson Carrero, representante de los jugadores en el ente federativo, y otro directivo más, estaban a favor de la llegada de Noel.

    Desde las oficinas de la FVF cuentan que Páez se autoexcluyó por su participación en la fatídica jornada 7 del Torneo Clausura de 2014, cuando las turbulencias que afectaban al país hacían casi imposible realizar aquella jornada. Para todos es conocido que el poder político movió sus hilos y se jugó dónde se pudo. Las razones de la desaparición del serbio en la lista de candidatos a dirigir el equipo criollo es algo que desconozco, pero que seguramente tienen que ver más con sus razones que con las de Esquivel.

    A partir de ahí, y con la llegada del Mundial Brasil 2014, fueron muchos los nombres que salieron a la palestra, pero ninguno con el peso suficiente como para convencer al presidente de la FVF. En el medio, el viejo zorro – y probablemente el político más hábil del país, luego del difunto Hugo Chávez – se inventó una reunión matinal con Sanvicente para “limar asperezas” y tenerlo cerca, en caso de que su contratación respondiese a los intereses federativos. ¿Cuáles fue el atractivo de la opción Sanvicente? ¿Por qué fue elegido por encima de otros candidatos? Estas respuestas llegarán con el tiempo; no las encontrará en este trabajo por respeto a la idea inicial del mismo y por consideración a quienes de alguna manera han ayudado a reconstruir unas negociaciones muy complejas. Pero cuando el tiempo así lo decida, las daré a conocer.

    Vinotinto: una nueva forma de jugar

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    Para nadie es un secreto que la filosofía futbolística del seleccionador nacional es diametralmente opuesta a la de su predecesor en el cargo. Con clara dependencia de las cualidades y las características de los jugadores que entrena, sus equipos no cesan en la búsqueda del arco contrario, asumiendo conductas que muchos “entendidos” califican de riesgosas sin reparar que éstas son las que lo han llevado al éxito que antes mencionaba.

    Por ello, su llegada al equipo nacional significó una ruptura con el modelo de juego que caracterizó al ciclo de César Farías. En este punto hay que dejar bien claro que una no es mejor que otra; en el fútbol el éxito se consigue con distintas maneras de concebir el juego, y es por ello que el no gana quien juega bonito sino quien juega mejor a este deporte.

    Ahora bien, para poder comprender que cambios está intentando llevar a cabo Sanvicente y su cuerpo técnico, hay que recurrir a voces expertas y reconocidas, por ello, y para dejar de lado cualquier duda acerca de qué es un modelo de juego, cómo se implanta y desarrolla y las diferencias entre llevarlo a cabo en un club o una selección.

    Alex Couto Lago, entrenador español de fútbol certificado por UEFA, con un Máster en fútbol profesional y autor del libro “Grandes Escuelas de Fútbol Moderno” (Editorial Fútbol del Libro, 2014) es quien nos guiará en esta primera parte del trabajo, necesaria para luego adentrarnos en la incertidumbre que es el futuro, sobre todo, en el 2015 de la Vinotinto. Conocer qué es un modelo de juego y cómo se desarrolla es indispensable si deseamos descifrar cuál es el camino elegido por el seleccionador criollo.

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    Para mí, el modelo de juego es la manera en que el equipo (sistema) se articula para dar respuestas generales a problemas particulares. Es el esqueleto, el índice a través del cual se inicia el proceso para desentrañar el contenido complejo del juego. Me explico: para resolver los problemas que plantea el rival en el continuo del juego (atacar y defender) se necesita una pauta de comportamiento común en el que aglutinas todas las potencialidades de tus jugadores, sus interacciones y sus interrelaciones para combatir y contrarrestar el juego rival. En él determinas el comportamiento global y dentro de este, las pautas generales que cada jugador ha de acometer para generar sinergias que deriven en la cohesión del grupo”.

    Couto, como todo aquel que comprenda la importancia del contexto, del futbolista y de la relación entre futbolista y contexto, no omite que esta es una explicación genérica, la cual luego, al intentar llevarla al terreno de juego, dependerá de eso que el señala como las sinergias necesarias para la cohesión del grupo:

    Te pongo un ejemplo de lo que yo presento con mi equipo, (hipotético, no sabremos cómo son las particularidades de los jugadores):

    Defensivamente: debemos establecer un patrón común.

    • Tipo de defensa: zona, mixta, combinada, etc.
    • Posicionamiento defensivo: avanzado, plegado (en medio campo), replegado.
    • Objetivo defensivo: robar el balón o ceder terreno esperando forzar la pérdida al rival.
    • Desarrollo de las actividades grupales para alcanzar el objetivo defensivo:
      • Robar el balón implica:
        • Intervención inmediata sobre el poseedor con ánimo de hacer entrada si procede o temporizar.
        • Presión, todos presionan, movimientos hacia los espacios relevantes en los que incide la pelota.
        • Ayudas defensivas sobre quien interviene. Marcajes sobre cercanos, coberturas, reducción espacios, etc.… Superioridades posicionales…
      • Desarrollo de las actividades individuales de los jugadores que intervienen cerca del balón y de quienes se encuentran en cada momento alejados del mismo.
      • Pautas y orientaciones en caso de ser desequilibrados, repliegues, cómo son, hacia donde, quienes los realizan. Reutilización de jugadores desbordados que se mueven aún cerca de la pelota, etc.…
      • Acciones a realizar en caso de máximo peligro, entrada en caos, inferioridades posicionales, etc.…

     

    Ofensivamente: Establecemos un patrón común.

    • Ataque combinativo, directo, alterno…
    • Profundidad, amplitud ofensiva.
    • Iniciación, quienes inician, qué hacen, cómo se mueven, qué alternativas proponen los jugadores por delante del balón y los que quedan detrás del mismo.
    • Elaboración, con cuántos elaboramos, cuántos quedan por detrás, quienes quedan por delante, en qué posición y situación.
    • Finalización, con cuántos finalizamos, quienes y en qué posición llegan a la fase final, quienes hacen rechaces, quienes vigilancias en función del rival…
    • A partir de qué momento se pueden hacer acciones individuales, en qué espacios del terreno de juego es importante imponerse individualmente. Tipos de desmarques, tipos de apoyos, superioridades posicionales…

    ¿Estas pautas de trabajo aseguran la elaboración y desarrollo de un modelo de juego? Según el entrenador español faltaría, además, recordar la importancia de “la estructura emotivo-volitiva, psicológica, que también ha de considerarse pero para eso tienes que saber qué jugadores tienes y cómo se encuentran, qué ambiente van a vivir, qué niveles de presión, de exigencia y autoexigencia, la importancia de la competición y lo que se espera de ellos. Todo forma parte ineludible del todo complejo que se trata de construir”. Para resumir, Couto aclara que “el modelo de juego es lo que analizas cuando vas a ver a un equipo rival, pero enfocado en ti mismo”.

    El factor tiempo

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    Nada es más decisivo en el fútbol que el correcto aprovechamiento del tiempo. Un segundo más o un segundo menos pueden determinar la continuidad o la validez de un proceso. En el caso de una selección, la explotación de los escasos períodos de entrenamiento, así como la rápida identificación de las necesidades del conjunto determinarán si se estaba en condiciones o no de derrotar ese poderoso enemigo. Más allá de poder contar con los mejores exponentes de esta disciplina, un seleccionador debe poseer la claridad necesaria para no encapricharse con determinados modelos sistemas y no desperdiciar las pocas ocasiones de trabajo con las que cuenta.

    Por ello, Couto Lago es muy enfático al señalar que: “el tiempo necesario para realizarlo no se puede cuantificar; se depende de quienes sean los jugadores y el entorno en el que se desarrolle. Se alcanzará antes o después pero creo que para la Copa América, Sanvicente lo tendrá perfilado. Deberá considerarse igualmente las injerencias y el aislamiento que se pueda lograr con respecto a los jugadores y la opinión pública para evitar juicios preconcebidos de los jugadores y también se ha de considerar las diferentes inteligencias de los futbolistas, cuales aplican y cuales no son capaces de desarrollar”.

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    Una vez finalizado el Mundial Brasil 2014 tuve la oportunidad de charlar con Jorge Luis Pinto, entrenador de Costa Rica en ese torneo. El entrenador colombiano, cuando lo cuestioné acerca de si se sentía sorprendido por el rendimiento de la selección costarricense en Brasil me respondió: “Yo le dije al equipo una frase que puede ser histórica: . Eso se lo repetí siempre al grupo”. El resto de la entrevista se puede leer en el número 13 del Club Perarnau.

    En “El Libro del Mundial – Brasil 2014”, el mismo Alex Couto, en un magnífico escrito llamado “Un mundial histórico. Cambios de paradigma”, afirmaba, sin conocer aún la opinión de su colega colombiano, que el esfuerzo de un conjunto “no es fruto de la acumulación del músculo, ni del ejercicio de capacidades y destrezas específicas, sino de la activación nerviosa para que psicológicamente estemos dispuestos a esforzarnos y poner el músculo a disposición del objetivo… La táctica y la planificación estratégica previa está directamente condicionada por los estados de ánimo individuales y el holismo hace presencia en otros factores que antes no se contemplaban, , por ahí se empieza a forjar un equipo competitivo con los nuevos paradigmas, si a esto unimos calidad individual y capacidad para implementarla con el mismo principio holístico a nivel colectivo llegamos a la forja de un equipo campeón, algo que nosotros hemos conocido a lo largo de los últimos seis años”.

    No es casual entonces que tanto Pinto como Couto hagan referencia al estado anímico, a la fortaleza psicológica como aspectos necesarios para lograr una meta, que en el caso de una selección, no es otra que superar obstáculos inmediatos. ¿Por qué hago referencia a la inmediatez’ Porque bajo el esquema actual, los equipos nacionales apenas tienen tiempo de compartir; llegan el lunes a la concentración y el miércoles o el jueves ya enfrentan un partido. No en vano la presencia de psicólogos y la figura del Coach deportivo han ganado mucho espacio en el fútbol.

    Pero volvamos al tiempo y al uso que Sanvicente y su cuerpo técnico deben darle de cara al mayor reto de este año, que no es otro que la Copa América de Chile. El entrenador criollo utilizó los cuatro partidos amistosos que jugó en 2014, así como la concentración de Madrid, para medir las posibilidades de llevar a cabo su idea original, en la que hay herramientas como la presión alta o la ubicación de sus defensores en campo rival. Los resultados no fueron positivos y esto quizá lo lleve a matizar un poco su plan inicial, es decir, a agregarle variantes. En ese caso, Couto Lago nos advierte que “con la variable tiempo se ha de jugar para incrementar o renunciar a partes del proceso, eso supone una diferencia entre la preparación de un equipo con respecto a una selección o la diferencia entre la preparación de diferentes equipos en función de los distintos puntos de partida”.

    Entonces, si nos atenemos a esta posibilidad que señala el entrenador español, a los resultados de los amistosos, y a la principal labor de un entrenador (diseñar un modelo de juego que potencie las virtudes de sus futbolistas y disminuya sus carencias y miedos), no sería descabellado que en los próximos amistosos o hasta en la misma Copa América, observemos una selección menos atrevida, con más pausa, más cercana al centro del campo y con mayor elaboración de juego. Es una posibilidad dados los resultados y las características de los futbolistas criollos.

    Cuando Sanvicente expresa que necesita tiempo para trabajar no miente; tanto Páez como Farías necesitaron de esa fase para corregir, convencer y modificar su idea inicial. A Páez le costó una goleada 5 a 0 ante Argentina por las eliminatorias mientras que a Farías le hizo falta cinco partidos eliminatorios (un empate y cuatro derrotas consecutivas) para hacer fuerte su idea, sin olvidar que el oriental llegó a convocar la desproporcionada cifra de ¡120! jugadores.

    ¿Tendrá el tiempo suficiente la selección para acomodarse a lo que desea Noel? En el calendario FIFA del año 2015, sólo hay existe la posibilidad de jugar cuatro partidos oficiales antes de la Copa América. Dos en el mes de Marzo y dos en el mes de Junio. Es imposible determinar si será posible llevar a cabo o no las modificaciones que pretende Sanvicente, pero a partir de esta explicación se puede comprender porqué las casi cuatro semanas de concentración previas al torneo chileno son tan importantes. Con ellas no se garantiza nada más que trabajo, y tiempo para poder ejecutarlo. No olvidemos las palabras de Couto Lago: “todo radica en la variable tiempo”.

    Opinan los expertos

    Jaume Perich Escala, humorista y escritor español, decía que “la experiencia sólo sirve para recordarnos que la experiencia no sirve para nada”. Pero aún así, no hay que olvidar que quien desconoce su pasado está condenado a repetir los mismos errores. Por ello es necesario escuchar voces de quienes han seguido muy de cerca procesos anteriores; estos protagonistas han sido elegidos por su conocimiento, pero más aún, por su desapego al protagonismo que hoy caracteriza a quienes no juegan ni toman decisiones. Sus palabras no constituyen verdades absolutas, pero en ellas hay mucho para pensar y analizar de cara al panorama vinotinto.

    Cómo es de conocimiento público, la selección criolla sólo contará con cuatro amistosos oficiales y tres semanas de concentración previa para preparar su participación en la Copa América Chile 2015. Insertada en el grupo C, el equipo venezolano tendrá como rivales a las selecciones de Brasil, Colombia y Perú, rivales que no invitan al optimismo si no fuese porque hay que recordar que el formato del torneo (tres grupos de cuatro equipos) permite la clasificación a cuartos de final de los dos mejores terceros de grupo, lo que ayuda a aclarar un poco el horizonte.

    Pero los obstáculos criollos no se limitan a sus adversarios, sino que hay otros elementos a considerar. Es por esta razón que El Estímulo buscó la palabra de aquellos que han estado cerca de las selecciones nacionales en distintos ciclos o bien han sido partícipes de competiciones como ésta.

    1) Daniel De Oliveira (@Danideo70): aprovechar la Copa para preparar las eliminatorias

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    El ex seleccionador nacional Sub-15 y Sub-17, consultado acerca del objetivo vinotinto para el 2015 no dudó en señalar que “la pregunta que nos debemos hacer es si Venezuela estará lista para afrontar la Copa América y el inicio de las eliminatorias.  Plasmar este concepto de juego desde un grupo técnico nuevo, el cual ha sido exitoso a nivel nacional, necesita tiempo efectivo.  A diferencia de un entrenador de club, un seleccionador nacional debe contar con los mejores jugadores por posición, adaptados al concepto de juego requerido.  En pocas palabras, un rompecabezas formado por numerosos jugadores de altísimo nivel que cuadre a la perfección durante un calendario relativamente largo y continuo.  Por eso, estamos esperanzados en que nuestros legionarios puedan tener minutos de juego en ligas competitivas.  Es una fórmula que estadísticamente incrementa las posibilidades reales de éxito, y que en el pasado ha opacado nuestros objetivos”.

    Las emociones que desata el éxito nos tientan a que desechemos el estudio de cómo se llegó a ese lugar. El recuerdo de la Copa América 2011, en la que la selección criolla alcanzó un extraordinario y desconocido cuatro lugar pesa tanto que nos olvidamos que para aquel momento, César Farías, seleccionador nacional, tenía ya tres años y monedas al mando de la Vinotinto. Es por ello que De Oliveira, instructor FIFA, advierte “No hay dudas que Venezuela tendrá en este 2015 un panorama competitivo complicado, porque mediáticamente se exigirá mejorar o al menos igualar lo hecho en la Copa América anterior de Argentina, además de contar con la modesta obligación como país de tener un inicio sólido en las eliminatorias a partir de Octubre. Con un calendario similar al de las últimas 2 eliminatorias, todo estará directamente relacionado a la planificación previa a la Copa América. Como dicta uno de los lineamientos, si el desarrollo es sistemático y bien planificado, las oportunidades no dependerán exclusivamente de una buena tarde”.

    Lo que explica el entrenador venezolano no difiera de lo expuesto por Couto; la concentración y preparación previa al evento son de vital importancia, más aún si tomamos en cuenta que será en esos días cuando el cuerpo técnico actual podrá trabajar su idea, su modelo de juego, sin mayores interrupciones. De Oliveira además hace énfasis en la “enumeración de 3 lineamientos fundamentales que estadísticamente están relacionados al éxito y los resultados”, y que sería lo siguiente:

    a). Todo desempeño esta directamente relacionado al concepto del desarrollo de la personalidad..

    b). El desarrollo debe ser sistemático y planificado a través de un proceso metodológico de observación, planificación, ejecución, evaluación y corrección.

    c). Tener un concepto de juego lógico y efectivo caracterizado por 5 factores fundamentales como lo son el sistema de juego (posicionamiento) y sus variantes, sus principios (elementos), las maniobras de juego (movimientos), un plan de juego (estrategias), y una organización adecuada (repartición de tareas).

    Por todo esto, Oliveira, quien ha recorrido el país como embajador oficial de la Copa Coca Cola y se ha formado profesionalmente en Brasil, Holanda, Estados Unidos y otros países, deja una última reflexión: “como planificador no me preocuparía tanto por una presentación medianamente perfecta en la Copa América como objetivo deportivo competitivo. Lo importante sería aprovechar dicho torneo para calibrar el colectivo para las eliminatorias. Suena algo conformista, pero la realidad periódica del entrenamiento de este nuevo ciclo me dice que será durante este certamen cuando  Venezuela verdaderamente podrá ajustar su modelo de juego. En las 2 últimas ediciones, Venezuela llegó con  conceptos desarrollados y con tiempo ejecutados. Tendremos la paciencia suficiente para entenderlo ?  Todo dependerá del conocimiento inequívoco del concepto de la periodización y los actores que la interpreten. El resto será pura desconocimiento y demagogia”.

    2) Josías Castro (@Josicazam): este es un año clave.

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    Comentarista de fútbol en Venevisión, Unión Radio Deportes y en el desaparecido Sport Plus, Castro va en la misma línea que De Oliveira. Para el comunicador “pretender que Venezuela está obligada a obtener los mismos resultados que la última Copa América, no solo es osado, ilusorio y hasta irresponsable, pero también será un objetivo irrealista mostrar un buen juego, ideas claras, fluidez y armas propias que nos permitan soñar a corto plazo en el proyecto que recién inicia”.

    Pero Castro va más allá, y es que en su análisis no obvia lo que ha sido una historia marcada por la ausencia de triunfos en el torneo continental, ya que este evento “pocas veces ha sido amable en materia de resultados con nuestro país. Podríamos decir que las mejores presentaciones han sido la del 67, la del 93 en Ecuador, la del 2007 en Venezuela y la ultima en Argentina, pero de resto, ésta ha sido una competencia con resultados muy adversos. Sin embargo, esta edición pareciera ser un reto interesante, difícil, pero que no deja de plantear algunas realidades que podrían en un porcentaje pequeño, jugar a favor, como que dos de los integrantes del grupo Perú y Colombia, son de los rivales ante los que Venezuela acumula mejores números, y ante Brasil siempre será una motivación adicional hacer un gran juego ante el rival que todos le quieren ganar y que todos en el mundo quieren ver sus partidos”.

    Mucho se habla del tiempo. El seleccionador nacional, la prensa, el público y hasta los menos entendidos han coincidido en que los cambios que propone Sanvicente requieren de horas/entrenamiento, pero Castro, también entrenador de Balonmano, recuerda que si bien este “es un año de ajustes, de conseguir el universo de jugadores que pueden rendir en la nueva idea y formas de trabajo”, también hay que considerar que “hay una transición generacional en algunas piezas importantes y siempre existe alguna incertidumbre de quienes serán los nuevos referentes en algunas posiciones y Noel San Vicente debe ubicarlos y consolidarlos en un tiempo realmente corto”.

    3) Jesús Eduardo Acosta (@Jesuseacosta): la experiencia de Noel es fundamental

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    Narrador con una dilatada trayectoria en canales como Omnivisión, RCTV, DIRECTV Sports, Sport Plus y Unión Radio Deportes, Acosta es optimista en cuanto al futuro inmediato del ciclo Sanvicente: “Chita sabe como hacer cambios en corto plazo, sin embargo, siempre se podrá argumentar que su éxito ha sido comandando equipos, y en la selección no existe el tiempo necesario para desarrollar la manera de jugar, pero la experiencia de Chita , su conocimiento del jugador y el recorrido internacional en la Copa Libertadores le permitirá hacer esos cambios en benefecio de la selección”.

    Acosta, quien actualmente forma parte de las transmisiones de fútbol y béisbol en los canales norteamericanos Bein Sports, Goltv y DIRECTV también opina que el certamen continental tiene una gran importancia pero la meta es llegar al Mundial de Rusia 2018: “la Copa América debe ser la etapa final de la preparación de este año para el objetivo que en mi concepto es más importante, la eliminatoria mundialista. No con esto quiero decir que vamos a ir de paseo a la Copa América –como cualquier venezolano deseo que seamos protagonistas del torneo- pero la prioridad es el comienzo de la clasificación al Mundial de Rusia 2018. En la Copa de Argentina alcanzamos un lugar histórico en la competencia, pero después terminamos decepcionados por no lograr la meta que todo el país deseaba: clasificar a Brasil 2014”.

    El optimismo de quien fue durante muchos años el narrador oficial del Caracas F.C. es tal que no duda en pedir “paciencia, los resultados van a llegar”.

    4) Juan Carlos Rutilo (@juanrutilo): mejorar lo hecho en 2011 sería una hazaña.

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    Si alguien conoce los avatares de la selección nacional es Juan Carlos Rutilo. Desde el ciclo de Richard Páez, el director de www.lavinotinto.com , conductor del espacio “X el Fútbol” en Meridiano Televisión y Gerente de la emisora radial Deportiva 1300am Center, ha pasado más horas en aviones, aeropuertos, hoteles, estadios y cualquier lugar que la selección nacional haya visitado que en una oficina. Desde los partidos amistosos más rimbombantes hasta la participación de la Vinotinto Sub-20 en el Mundial de Egipto, su presencia ha sido una constante.

    Para Rutilo “El panorama no luce alentador. No por falta de material humano capaz (DT o jugadores) si no por la falta de preparación. En el fútbol se puede contar con un extraordinario talento pero si este no es preparado con tiempo y se logra el ritmo adecuado,  los resultados favorables tardan en llegar”, no sin antes agregar que “la Copa América de Chile se plantea como la exigente preparación que la FVF no pudo darle al inicio de este ciclo, y debe servir como el verdadero comienzo del ciclo de eliminatorias que busque el ansiado cupo al Mundial de Rusia”.

    El punto de vista psicológico: ¡es el cerebro!

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    El fútbol es un deporte que se juega con los pies. Pero esta afirmación no debe llevarnos a la negación del verdadero órgano que condiciona y determina cómo llevar a cabo este juego: el cerebro. Rafael Pol, preparador físico del FC Barcelona, citando a Duarte Araújo, nos recuerda, en su libro La preparación ¿física? en el fútbol que “sistema cognitivo (sistemas naturales o artificiales de procesamiento de la información capaces de percepción, aprendizaje, razonamiento, comunicación, actuación y comportamiento adaptativo) y sistema motor (aquel que produce los movimientos al traducir señales nerviosas en fuerza contráctil en los músculos; el que planifica, coordina y ejecuta los movimientos) están firmemente ligados”.

    Convencidos entonces de que una adecuada preparación futbolística tiene en cuenta al cerebro, y partiendo de la base de que el cuerpo técnico de la Vinotinto está consciente de ello, se hizo imprescindible contar con la opinión de una voz reconocida y respetada en el mundo del deporte.

    Rosa María Coba Sánchez, Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona (1991-1996), accedió a dar sus impresiones sobre esta etapa que vive la Vinotinto, que no es otra que la del aprendizaje de un nuevo lenguaje. “Uno de los principales retos que tiene ante sí la Selección Venezolana de Fútbol es transformarse en un equipo. El que un seleccionador convoque a los jugadores que estime más adecuados en cada momento no convierte a un conjunto en un equipo. Lo hace el trabajo dirigido hacia un fin. El objetivo final siempre está muy claro, y no es otro que el de ganar, pero ni mucho menos es suficiente tal premisa para poderlo conseguir o acercarse a ser competitivos”.

    Coba, quien ejerce en el ámbito de la psicología clínica, neuropsicología y psicología pericial y es coautora del libro Fútbol: el jugador es lo importante (editorial Wanceulen) junto con Francisco José Cervera, piensa que “se va a disponer de muy poco tiempo antes de la primera puesta de largo en la Copa América de Chile, el próximo mes de junio. Este grupo humano formado por técnicos y jugadores cohabitará y trabajará escasos días previos a la concentración ante dicha competición. Tengamos presente la falta de rodaje en torno a una serie de modificaciones esenciales, como es un nuevo cuerpo técnico y un nuevo modelo de juego. Esa es una de las grandezas y principal coherencia de este deporte: la capacidad de adaptación que exige. El fútbol es interacción y la interacción es adaptación. El tiempo y el trabajo como crecimiento en torno élun equipo y estos pueden resultartorno a es un factor clave para poder pasar de la denominación de conjunto a la de equipo, si bien no es menos cierto que el tiempo escaso ante el cambio como ruptura de dinámicas absolutamente contaminadas, pasa a ser como un tesoro por descubrir. Los segundos pueden resultar minutos cuando se viene de dinámicas en las que las horas son estériles eternidades”.

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    Aceptado el obstáculo del tiempo –o la ausencia del mismo- así como lo que implica un cambio brusco entre lo que se hizo hasta hace unos meses y lo que se pretende bajo esta nueva conducción, la psicóloga española nos da pistas del camino que debe recorrer la Vinotinto, no ya para conseguir victorias –estas dependen también de un sinfín de factores ajenos a la voluntad y el trabajo-, sino para lograr esa transformación en un equipo:

    Con estos y otros obstáculos, el primer paso a trazar desde el punto de vista psicológico para construir un equipo debe hacerse en torno a la herramienta psicológica más potente que existe: el modelo de juego. Para ello, se deben definir dos tipos de intervenciones paralelas. Una de ellas de carácter directo y la otra de carácter indirecto. En ambas se deben plantear objetivos que le den empaque al crecimiento de equipo. Estoy hablando de favorecer el aprendizaje de jugadores y cuerpo técnico hacia un binomio: planteamiento de objetivos y auto-observación”.

    ¿Cuánto influye la aceptación del jugador por las ideas que propone el cuerpo técnico? ¿Pueden Sanvicente y sus colaboradores ayudar a que los futbolistas encuentren el gusto por esta forma de entender el fútbol? Coba afirma que “es esencial que cada jugador aprenda a descubrirse y encontrarse en el terreno de juego en torno al modelo. Esto lo denomino “reciprocidad adquirida en el juego”. Para ello, hay que diseñar tareas en las que los jugadores deban hacer uso de diferentes tipos de atención, conozcan los diferentes niveles de activación por los que pueden pasar así como poder valorar los diferentes procesos cognitivos relevantes a la hora de determinar respuestas. ¿Para qué? Por ejemplo, para poder reconocer y reconocerse ante la presión y/o el miedo. No se trata de negar ni tampoco de dramatizar. Se trata de comprender que por encima de todo somos seres humanos, y los jugadores también lo son y reaccionan como tales”.

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    La psicóloga española, que además ha trabajado en colaboración con otros entrenadores españoles vuelve sobre el cambio que propone la conducción actual: “el modelo de juego, al que no abandonamos ni un instante, al igual que es la guía sobre el rectángulo de juego, lo es a nivel psicológico. Imaginemos un jugador poco acostumbrado a relacionarse en torno a un determinado modelo. La forma en la que va a tender a interpretar y utilizar los espacios ante la presión del rival le va a implicar una necesidad cognitiva y socio afectiva en el campo muy diferente que no se aprende sólo por colocarse la camiseta y oler el césped. Su cerebro siempre está preparado para aprender nuevas formas de relación. La magnífica característica de la plasticidad cerebral nos lo permite. Por todo ello, y sin perder de vista el primer reto a establecer que implica cohesionar un grupo humano y transformarlo en un equipo competitivo, como punto de partida, desde la perspectiva psicológica ordenaría los objetivos en torno a :

    -Establecer señas de identidad y no tanto de pertenencia (quienes queremos ser). Ello nos permite un constante feedback para no perder de vista lo que no queremos ser y poder crecer de un modo más garante.

    -Conocer las necesidades psicológicas que precisa nuestro modelo de juego y trabajarlas siempre en torno a la realidad de juego, del entrenamiento. Un buen punto de partida básico sería hacerlo mediante trabajos que impliquen control inhibitorio, atención sostenida, y la anticipación visual y periférica, ya que son herramientas esenciales, estableciendo objetivos a corto, medio y largo plazo ya que como muchas veces digo, no basta con hacer lo que sabes, sino lo que debes”.

    Quizá lo más determinante en todo esto que no es más que incertidumbre sea la personalidad de Sanvicente, esa a la que hacía referencia Jesús Eduardo Acosta para este trabajo. La experiencia, su versatilidad, su capacidad de adaptación, el conocimiento de los futbolistas y sus necesidades, el estudio de los rivales y un cuerpo técnico multidisciplinario parecen ser las armas con las que hoy cuenta la selección para enfrentar el período más difícil de su historia. Por ello, Coba Sánchez, colaboradora permanente de www.martiperarnau.com (http://www.martiperarnau.com/author/rosa-coba/) y de futbolcontextosvitales.blogspot.com, no escatima esfuerzos en advertir que “no se puede perder de vista que desde el inicio es muy importante que el cuerpo técnico trabaje coherentemente en torno a su estilo de liderazgo, estableciendo las pautas necesarias para tal fin. La fórmula del éxito quizás sea una utopía pero la del trabajo coherente que nos permita avanzar puede ser una realidad”.

    ¿Qué nos depara el futuro?

    Incertidumbre. Hoy, a seis meses de la Copa América, el escenario no es el más alentador. A lo largo de este trabajo usted se ha topado con una serie de condicionantes –la ausencia de horas/entrenamiento el mayor de ellos- que deberían hacernos reflexionar acerca de la verdadera importancia del torneo que se jugará en Chile desde el 11 de Junio. Todos somos libres de pensar y soñar un mejor futuro para la Vinotinto, pero también estamos en la obligación de recordar que el cuarto puesto en la pasada Copa América no se tradujo en la consecución del boleto a Brasil 2014.

    Ahora bien, una mala presentación en el torneo continental potenciaría las dudas de aquellos que no confían en el método Sanvicente, y de poco importaría señalar que la meta es el mundial y no la copa. Por esto, y por lo que significa la ruptura con el pasado inmediato, es que el 2015 es un año clave en las aspiraciones de la selección, y más aún, para la vigencia, desarrollo y aceptación de los planes del actual seleccionador.

    El camino es el qué es. Sanvicente y los suyos conocen los riesgos y aceptan el reto; el tiempo, ese viejo e incansable enemigo, será el encargado de validar las intenciones y el esfuerzo de ese colectivo llamado selección. Mientras tanto Noel se aferra a una de sus frases de cabecera: Lánzame a los lobos y regresaré liderando la manada”.

    Fotografías cortesía de El Universal, Prensa FVF, Balonazos.com, Noticiaaldia.com, Taringa.net

  • Plan Vinotinto: Japón es el árbol; el bosque comienza en Chile

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    A lo que apunta el nuevo cuerpo técnico de la selección es a la construcción de un manojo de respuestas que permitan al futbolista creer que desde esas pocas certezas nacerán más verdades que sostengan esta nueva identidad. La única manera de lograr semejante meta es entrenando y compitiendo, dos escenarios naturales en los equipos pero «atípicos» en las selecciones. Es ahí dónde este cuerpo técnico debe empezar a sortear obstáculos y demostrar las calidades que lo han llevado a la cima.

    Competencia
    Desde este momento – incluyendo el amistoso ante Japón – y hasta la Copa América – primera competencia de la Vinotinto – hay apenas nueve “fechas FIFA», lo que se traduce en nueve partidos amistosos con carácter oficial en los que el cuerpo técnico tendrá la oportunidad de trabajar, sin más restricciones que el estado físico o la voluntad de los futbolistas, la consolidación de su idea de juego. Para tener una idea de lo complicado que esto es hay que recordar que entre convocatorias hay un largo período de tiempo en el que cada futbolista vivirá su propio proceso individual siendo parte de otro organismo, de otro equipo, con pautas de trabajo, compañeros, emociones y realidades distintas. Es comprensible que en el inicio se repitan nombres comunes al ciclo anterior.

    Nueve partidos que a priori parecen pocos pero que son la misma cantidad que tendrán los rivales vinotinto de cara a la Copa América Chile 2015. Son las reglas de juego.

    Entrenamientos
    La posibilidad de enfrentar a rivales mundialistas es sumamente positiva si se tiene en cuenta que lo que intenta cada cuerpo técnico es optimizar las respuestas de sus futbolistas en escenarios tan competitivos. Pero es muy posible que de cara a esos próximos partidos amistosos haya que considerar las características de cada traslado.

    Mientas menos haya que volar, mayor tiempo existirá para entrenar, conversar y volver a entrenar. Las casi cuarenta horas invertidas en el viaje a Asia supusieron dos entrenamientos menos y esto es muy negativo cuando a una selección nos referimos. Por ejemplo, si los futbolistas inician su periplo a la selección el domingo a la noche, luego de haber finalizado con sus compromisos domésticos, lo ideal es recibirlos el lunes para no perder más tiempo en la recuperación y activación. El caso de este periplo asiático no debe convertirse en la normalidad. ¿Por qué?

    Dejando de lado la magnitud de los rivales, la selección dispondría, normalmente, de cuatro a cinco entrenamientos antes de cada partido. A esto hay que sumarle las caras nuevas que seguramente abundarán en este trayecto. Cinco entrenamientos, dos o tres sesiones de videos y varias charlas. Ese es el itinerario regular en esta etapa pre Eliminatorias. Si se parte del enunciado «se compite como se entrena«, se antoja difícil poder acostumbrar a los futbolistas en sesiones tan cortas y limitadas a las ideas básicas y fundamentales de esta nueva conducción. Cada entrenamiento es una posibilidad muy importante como para desecharlo, por ello hay que pensar en un término medio entre el valor competitivo de los rivales y la posibilidad de realizar más y mejores entrenamientos.

    Por todo esto, el cuerpo técnico seguramente tomará nota de esta primera toma de contacto con los futbolistas que hacen vida en el extranjero y así moldear la planificación inicial. Esta, al igual que un organismo vivo, sufrirá modificaciones y sumará preguntas que deben ser respondidas. Puede que la primera de ellas se refiera a la recuperación de los futbolistas luego de largos desplazamientos aéreos o cómo aumentar la calidad y la intensidad de las prácticas.

    Seguramene existen mil interrogantes más. Cada respuesta adquirida en la gira tendrá fecha de vencimiento y traerá como consecuencia mucha más incertidumbre. Por ello, una vez aceptado el cargo de seleccionador nacional, la orden de Sanvicente ha sido trabajo, trabajo y más trabajo. Trabajo para reducir las distancias con los rivales; trabajo para equipararse y competir en igualdad de condiciones, y trabajo para que la victoria, cuando llegue, no sea efímera y accidental.

    El camino recién empieza…

    Fotografía cortesía de Prensa FVF/El Universal