Etiqueta: Ignacio Benedetti

  • Correspondencia: Recuerdos del fracaso

    Correspondencia: Recuerdos del fracaso

    Fue mi mayor fracaso. Del que no me repongo ni me repondré jamás. Creí tenerlo todo y el tiempo me enseñó que no tuve nada. Porque el tiempo, mejor dicho, el paso del mismo, es un verdadero hijo de puta. Te seduce, te embriaga, hasta hacerte olvidar su fuerza, esa que determina la mortalidad de todo aquello que existe. Después de aquel mayo de 2014 sé y acepto que fracasé.

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    Sobre el final, todo había cambiado. Los enemigos y traidores brillaban por su ausencia. Parecía que teníamos barra libre. Éramos, lo que ya es una gran victoria. Y en ese poder ser, sin planificarlo, torcimos el rumbo, dimos una vuelta más a la gastada y oxidada tuerca. Introducimos la voluntad de educar. Tocamos la periodización táctica, el juego de posición, las estructuras que componen al ser humano deportista y hasta pinceladas del pensamiento complejo. No lo escondo, sentí que podíamos hacer una diferencia. Sin embargo, todo muere, todo desaparece.

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    Hace unas horas, un impertinente comentario me hizo recordar aquella época. Gabriel García Márquez dijo aquello de que «la muerte no llega con la vejez sino con el olvido.«. La referencia bien podría hacerme creer que aquello no ha desaparecido, que vive en el recuerdo de algunos pocos. Sin embargo, en esa trampa no vuelvo a caer. Es el mayor fracaso de mi vida porque, once años después, nada de lo que se expuso en aquellos programas quedó. Este fútbol se comporta como el perro que persigue su propia cola: da vueltas sobre sí mismo, sin avanzar ni atrapar su rabo. Los vicios, los errores, las carencias y las miserias están ahí. Maquilladas y tapadas, pero vivas al fin.

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    Ese naufragio es mi vida. Lo tengo presente cada día. me acompañará hasta mi muerte. Recordarlo me fortalece, me motiva y sostiene esta inmunda e insignifcante trinchera que habito orgullosamente. Desde ella alzo mi voz. Alimenta la resistencia y evita que sea el próximo rehén de la cultura del entretenimiento.

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    Aquel 26 de mayo terminó un sueño. Explotó en mil pedazos. Once años después sigo recogiendo los pedacitos de aquel estallido. Lo hago para recomponer el rompecabezas, para intentar aprender las lecciones. Pero también, para no olvidar jamás que el tiempo es un verdadero hijo de puta

  • Segunda correspondencia de un náufrago

    Segunda correspondencia de un náufrago

    El tipo dice una cosa y hace lo contrario. El discurso, cuidado y planificado para seducir mentes histéricas, se cae a pedazos cuando hasta el más tonto de la clase se anima a cuestionarlo. No hay nada que lo sostenga. Los ideales, mejor dicho, sus ideales, son tan frágiles como una hoja en un temporal.

    Todo vale, todo suma. Una mentira tras otra, una raya más para un tigre.

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    Al artista lo conocemos por medio de sus obras. En este caso, el protagonista, más que artista, es lo que en Argentina se conoce como chanta. El diccionario de americanismos, de la Asociación de Academias de la Lengua Española, define al chanta como aquella “persona que destaca sus propias virtudes o presume de algo que no posee o posee en bajo grado..

    Hay otras acepciones.“Chanta viene de Chantapufi que es la castellanización de una palabra del dialecto genovés: ciantapuffi, clava clavos. Y un clava clavos puede dar para varias interpretaciones, entre ellas un inútil que cobra por algo que no tiene sentido.” Así lo define Nicolás Lucca en su artículo titulado La Chantocracia.

    El chanta supone tontos a todos aquellos que le escuchan. Se ha acostumbrado a lidiar con necios, memos y mentecatos que le ríen las gracias. Nada es más económico en la industria del entretenimiento que un sí, y el chanta ha aprendido que son muchos los militantes del elogio barato y la adhesión sin crítica.

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    También argentino fue José Ingenieros. Su libro, El Hombre Mediocre, fue anterior a La Rebelión de las Masas, de José Ortega y Gasset. También más punzante: “El hipócrita transforma su vida entera en una mentira metódicamente organizada. Hace lo contrario de lo que dice, toda vez que ello le reporte un beneficio inmediato; vive traicionando con sus palabras”.

    Puede que el chanta y el hombre mediocre se parezcan. No obstante, el primero es más peligroso que el segundo. “(El hombre mediocre) Su rasgo característico, absolutamente inequívoco, es su deferencia por la opinión de los demás. No habla nunca; repite siempre. Juzga a los hombres como los oye juzgar. Reverenciará a su más cruel adversario, si éste se encumbra; desdeñará a su mejor amigo si nadie lo elogia. Su criterio carece de iniciativas. Sus admiraciones son prudentes. Sus entusiasmos son oficiales.

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    Pensándolo bien, tengo la impresión de que el chanta que protagoniza estas líneas ha sabido rodearse de hombres mediocres, hambrientos de protagonismo y notoriedad. Analizando aún más, ¿cómo negar el triunfo de este chanta? Al fin y al cabo, ocupa hoy un espacio que no se ajusta a sus (in)capacidades mientras es venerado por los más extravagantes mediocres de la corte.

    Salud, maestro, usted ha triunfado. Sin embargo, cuando se mire en el espejo en búsqueda de nuevas formas para engañar a la masa, le recomiendo tener en consideración a Miguel de Unamuno y sepa que usted «vencerá, pero jamás convencerá…»

  • A mi amigo Iñaki García

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    Porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas… Jack Kerouac

    No conozco mayor sensación de incertidumbre que aquella que me invade antes de iniciar un viaje. Usted pensará que soy masoquista pero lo que más me ilusiona es la certeza – llamémosla así – de que entre la salida y la llegada sucederán mil cosas que no he planificado, que no controlo, pero que a la misma vez, son ellas las que realmente llenan de emoción y valor cada excursión.

    Me pasa lo mismo con el fútbol. Ha sido un proceso largo, pero hoy en día no soy de pasar mi tiempo frente a la tele observando largas previas que nada pueden decir acerca de lo que está por suceder en el campo. Entonces no me hago expectativas, de hecho estoy seguro que quienes han optado por entrevistarme terminan fastidiados por mi tolerancia a lo espontáneo y mi alergia a los lugares comunes. A mi parecer eso es el fútbol: un viaje que dura noventa minutos y que durante ese tiempo podemos aprehender o rechazar. Prefiero la primera opción

    Este deporte es muy similar a los viajes que emprendió Jack Kerouac a finales de la década del 40 y que se encuentran detallados en su novela “On the road”. Soy creyente de que todo en esta vida es una excursión, un periplo, un trayecto que recorremos y en el que nos encontramos con el éxito y el fracaso; con las peleas y los amores que luego nos definirán como personas, y por supuesto, en esta afirmación cabe el juego y todo lo que lo compone.

    Pongamos un par de ejemplos que acercan a ese magnífico libro al fútbol. Comienzo por Sal Paradise y su gusto por las expediciones. Una vez llegado el verano, el personaje principal de esa historia sentía la obligación de tomar su saco de ropa y lanzarse a la carretera. Ninguno de sus viajes finalizó como esperaba y en muchos de ellos pasó largos ratos sin dinero, con hambre y afectado por alguna enfermedad, ¿pero qué sería del ser humano sin ese espíritu aventurero?

    Lo mismo pienso cuando veo a Daniel Alves desbordar por el carril derecho del FC Barcelona. Todas y cada una de sus proyecciones nacen de la seducción propia de esa mezcla tan extraordinaria entre carretera y duda . Estoy seguro que en su hoja de ruta inicial, el lateral brasileño siempre sueña una misma conclusión: centro suyo y gol de algún compañero. Pero el verdadero valor de la aventura no está en su final – en este caso la resolución de la jugada – sino en todo lo que puede producir la decisión de comenzar una nueva andanza y los imprevistos que nacen en ella.

    El otro caso es el de Dean Moriarty, ese fantástico agitador con la capacidad de contagiar a todos con sus sueños y sus locuras. Es él quien nos enseña que la emoción nace de la inquietud y que esa espontaneidad es la razón real de la existencia del ser humano; es lo imprevisible lo que nos maravilla, nos llena de anécdotas y nos anima a seguir adelante. Lionel Messi es justamente eso, una descarga eléctrica impensada que nos deja anhelando aún más. Esa adicción de Moriarty por la vida, el alcohol, las chicas y las anfetaminas es la misma del diez blaugrana, aunque al argentino le interesa la pelota, la pelota y sólo la pelota. Con esa energía nos cautiva, de la misma manera que Dean lo hizo con sus atolondradas reflexiones.

    Vuelvo al fútbol y lo que representa: lanzarnos a la carretera con un grupo de amigos, acompañados únicamente por el deseo de competir y ganar. Cierto que pocos lo entienden así, pero pasa que la gran mayoría de los seres humanos prefiere que le cuenten antes que vivir su propio camino, lo que los lleva a ser narradores de experiencias ajenas y verdugos de sus propias emociones

    A mi amigo Iñaki García le digo siempre que el juego es la vida, y la vida está en el camino que recorremos. En él se vive mejor, sobre todo si recordamos que la meta no es llegar sino continuar caminando.

     Y también esto que termina ahora – estas líneas – es sólo un final, no el fin. La aventura continúa- Alessandro Robecchi

    Salud amigo

  • Apuntes post Uruguay

    – El fútbol carece de lógica, o por lo menos de la lógica que todos suponen posee. Estos pintorescos personajes no sólo no entienden de fútbol – que simplemente se trata de entender que el pasado no se repite y que solamente somos analistas de los tiempos anteriores y observadores de lo que está ocurriendo – sino que además son unos ignorantes con pretensiones.

    – Heráclito expresaba hace demasiado tiempo aquello de que podemos bañarnos en el mismo río pero nunca en las mismas aguas. Juanma Lillo me decía hace un mes que además, en cada intento por entrar en esas aguas, tampoco somos nosotros los mismos que antes. La vida es cambio, dinámica, modificaciones, caos. En fin, lo que hoy sirve sólo sirve de guía, no de referencia.

    – El partido ante Bolivia se jugó pensando en Bolivia. Más allá del resultado, no se entiende que los supuestos analistas sigan creyendo que lo hecho en la tarde boliviana serviría de guía para la noche bolivarense. Son capaces de estimular un discurso que ignora lo expuesto en el segundo punto de estos apuntes pero además, asumen que no existe el cansancio o que el rival de turno es similar al anterior.

    – Venezuela duda – me refiero a la alineación –  y eso se nota con la designación de Frank Feltscher como titular. No es un buen o mal jugador, simplemente es como todo futbolista: necesita del colectivo y de la idoneidad del modelo de juego para poder brillar. Anoche, frente a un equipo charrúa que pocas veces dejó espacios en su retaguardia, la titularidad del jugador del Grasshopper no se entendió, pero aún más notoria fue su larga permanencia en el terreno de juego.

    – Es aquí donde Farías ha debido leer mejor el partido y hacer una modificación en el primer tiempo. La admiración por otros procederes – entrenadores o modelos de juego – de nada sirve si no se copia lo mejor de ellos. Ya lo decía Pep Guardiola que todos somos un poquito ladrones de las iniciativas ajenas.

    – Uruguay, contrario a lo que los mal llamados expertos anunciaban no salió a comerse el partido. Hizo gala de su veteranía y llevó a Venezuela al terreno que más le convenía: el de la lucha. Antes del gol era un partido mal jugado por ambos, con demasiadas impresiciones y con un irrespeto total y declarado por el centro del campo. No pudieron Rincón y Lucena bajar una pelota, inyectar pausa y hacerle sentir al rival que quienes mandaban eran ellos. Se jugó a lo que quiso Uruguay antes y después del gol.

    – Hago referencia a la etapa posterior al gol de Cavani y es que el partido fue otro a partir de esa anotación. El equipo de Tabárez cedió intencionalmente la pelota y una amplia porción del campo de juego con la intención de jugar a lo que mejor se le da: el contragolpe. No es la selección charrúa un equipo que pueda superar el rival a partir de la posesión de la pelota. De hecho, con la inclusión de «Cebolla» Rodríguez por la izquiera y de Gastón Ramírez por derecha, su propuesta pasa por defender bien cerca de su propia área – que no adentro – y una vez recuperado el balón, armar cortas y violentas secuencias ofensivas. ¿Les suena conocido?

    – Es que no es muy distinto lo planteado por Uruguay a lo que normalmente hace la Vinotinto. Esta es la idea de Farías y ya a estas alturas no vale la pena cuestionarla sino tratar de enriquecerla.

    – Pero en ese proceso de sumar opciones a la idea madre, sorprendió la conformación del banco de suplentes. Hagamos un repaso de la situación: Uruguay replegado ante una Vinotinto que ocupaba el campo rival pero que no tenía pase, no poseía la claridad necesaria para meter alguna pelota de gol. Ante eso, y salvando las dos primeras modificaciones hechas por Farías, la selección no tenía un jugador con esas características en el banco de suplentes. Él decidió la salida de la convocatoria de jugadores con más cerebro que músculo y al final, más allá del aporte y las ganas de Richard Blanco, sus virtudes no podían tener la misma influencia que las de un Josef Martínez, Rómulo Otero o Anyelo Peña, futbolistas acostumbrados a buscar ese último pase.

    – Una nota para Tomás Rincón: el discruso bélico del cuerpo técnico no puede ser tomado literalmente. Es un jugador con una importancia incuantificable en este equipo y debe reflexionar acerca de sus acciones. Siempre ha sido ejemplo de voluntad, garra y lucha, pero debe servirle lo sucedido anoche para que de una vez por todas aprenda a controlar sus velocidades. Me refiero a un jugador sin igual en nuestro país y futuro capitán de la selección, pero sus reiteradas ausencias por sanción en nada benefician al grupo.

    – Más allá del discurso victimista y poco autocrítico de Farías, acá no se ha perdido nada ni se necesitan soluciones dramáticas. Lo que si es obligatorio de cara a los próximos y vitales partidos es que se enriquezca el modelo de juego y a la hora de conformar el banco de suplentes se piense en todos los escenarios posibles. No sirve para un carajo tener tres delanteros como variantes si no hay jugadores que puedan surtirlos de pelotas. Repasemos la actuación de Muslera y comprenderemos lo dicho. Se perdió un partido, pero no caigamos en la bipolaridad que propone el DT con sus dichos y pensemos en el futuro, ese que todavía puede ser brillante.

    – Nunca pido nada porque ya con su lectura estoy en deuda, pero en esta ocasión quiero hacerlo: no se puede dudar jamás del compromiso y la entrega de estos futbolistas. Ganen o pierdan, han dado un ejemplo extraordinario que bien valdría copiarlo en otros ámbitos de la vida.

  • Escenario Vinotinto

    – No ha existido en la historia una victoria que haya estado alejada del riesgo. Para ganar se precisa tomar decisiones y cuando se advierta que alguna de ellas aparece como atrevida sólo hay que examinar la fe que se tiene en ella y a partir de ahí adoptarla o no. La ubicación de Seijas como lateral es una de esas manifestaciones a las que el sentido común se opone – yo el primero – pero bien vale la pena recordar que sin riesgos no hay mundial.

    – Alineación confirmada con la ausencia de Oswaldo Vizcarrondo como situación más llamativa, tanto que en Venezuela se ha escuchado el suspiro de alivio boliviano, pero ojo, no debemos olvidar que a pesar del irregular año de Perozo, hay pocos jugadores que conocen el modelo de juego de esta selección como el hasta los momentos jugador del Deportivo Táchira. Que se confíe el rival es una buena señal.

    – El término «equilibrio» en el fútbol es usado de manera muy superficial. A pesar de su manoseo, conseguir esa situación es muy difícil por lo que este juego es: uno de oposición directa, es decir, se depende tanto del rival como de las intenciones propias. La posición de Seijas le abre la puerta a la titularidad de Agnel Flores, no para «equilibrar» sino para compensar, ayudar y hasta colaborar.

    – Se habla de defender, lo que para muchos «especialistas» significa regalar pelota y espacio al rival mientras que nos «amontonamos» al borde del área para dificultar el tránsito del oponente. Permítame proponerle algo: pensemos que defender es el conjunto de acciones en las que  nuestro equipo intentará robarle la pelota al contrario para así armar secuencias ofensivas. En esta definición se destaca la voluntad de recuperación para atacar, no sólo para evitar.

    – Es necesario que la inteligencia de Josef Martínez aparezca en toda su dimensión para que el ex Caracas FC decida correctamente la longitud de sus desplazamientos. No debe correr 60 metros permanentemente sino hacerlo cuado sea necesario.

    – Aristeguieta llamará la atención de dos de los tres centrales. ¿Cuales? Dependerá de la zona que el delantero del Nantes ocupe. En muchas ocasiones se panteará un solitario 2×1, y es ahí donde Josef debe entender su condición de acompañante/solución. De ser así, el camino se ve claro a pesar de ser largo y con obstáculos.

    – La importancia de Renny Vega no se limita a sus capacidades como arquero sino que hay que sumar sus cualidades de jugador de fútbol. Discutido por muchos, no ha existido en nuestro medio un portero que lea mejor los partidos que el aragüeño. Se equivoca muchas veces pero ello no disminuye su confianza ni condiciona sus virtudes. Hoy todos esperan sus atajadas, pero ojo con su juego de pies, de ahí puede nacer el pago inicial del boleto a Brasil

  • Fantasía Vinotinto

    Conocimiento y pronóstico no van de la mano. En tiempos en los que el narcicismo y la falta de cariño han llevado a que twitter se convierta en tierra fértil para los adivinadores – que ante cualquier situación buscan llenar su vacío emocional con frases como “lo dije” o “yo sabía” – bien vale la pena rebelarse y fomentar el razonamiento. En este caso, mi idea es proponer una alineación para enfrentar a Bolivia señalando los argumentos que la justifiquen, sin atribuirme funciones de entrenador pero recordando que el verdadero objetivo de las antesalas es eso, promover explicaciones y razones a sabiendas de que el futuro – el partido – es incierto.

    Lo primero que se debe hacer es aceptar el modelo de juego Vinotinto, es decir, no podemos pretender una versión similar a la mostrada en el partido ante Paraguay, o por lo menos no para este partido. La selección ha adoptado un estilo en el que no se promueven las largas secuencias de pases sino que por el contrario, se intenta llegar al arco rival de la manera más rápida y concreta posible. Esta idea no es buena o mala, es simplemente la elegida.

    Asumo que la Vinotinto defenderá cerca del arco que debe ocupar Renny Vega. La experiencia del ex Caracas, así como su buen saque de pies, debe asegurarle la titularidad en este partido, ya que de sus intervenciones puede nacer una jugada de ataque. El aragüeño debería estar acompañado por Oswaldo Vizcarrondo y Gabriel Cichero, quienes ya saben lo que es jugar en la altura y poseen las cualidades para rechazar los centros que puedan partir desde los costados. En el caso de Vizcarrondo, es necesario que asuma una vez más la condición de líder de la defensa para poder superar pasajes de mucha confusión producto de la falta de oxígeno y de la presión rival.

    ¿Quiénes deben ocupar los laterales? Para ello hay que definir el perfil que se ajuste al modelo de juego. Roberto Rosales podría ser titular por el lado derecho, ya que como experto en esa posición conoce las maneras de desactivar los desbordes por esa banda y así evitar el envío de centros al área venezolana. El jugador del Twente de Holanda además puede convertirse en salida para el equipo o en opción de pase. Imaginemos que de cada recuperación de pelota nace la posibilidad de un contragolpe venezolano, por ello mi insistencia en colocar jugadores que sepan manejarse en ese contexto.

    En el lateral izquierdo se me presenta la incógnita, y es que ninguno de los candidatos a ocupar ese puesto garantiza el rendimiento que sí ofrece Rosales. Rolf Feltscher es un central con mucha dedicación defensiva mientras que experimentar con Luis Manuel Seijas debilitaría la retaguardia pero se ganarían posibilidades de pase y sacrificio para las transiciones entre defensa y ataque. Mi elección en este caso pasa por el “suizo” para así reforzar la defensa, considerando además la ventaja que significa colocar al ex Táchira en un puesto en el que se siente más cómodo.

    Al estar sancionado Franklin Lucena, Tomás Rincón debería estar acompañado por Seijas como pareja de volantes centrales. El del Hamburgo alemán haría de perro de presa mientras que “Luisma” se convertiría en un comodín entre contención y salida así como en el primer ayudante de Feltscher. En el costado izquierdo va a ser muy importante el triángulo que puedan formar Rolf, Seijas y González o Arango, entendiendo que uno de éstos últimos debe constituirse en el vértice necesario para conformar la figura antes mencionada.

    Arango y González son sinónimos de pausa, inteligencia, pase y viveza, tan distintos pero tan similares en el entendimiento del juego: la visión de Juan y la inteligencia emocional de César; el gol del capitán y el sacrificio del oriental. Se conocen de memoria, saben cuándo alternar posiciones y cuándo ayudarse, y en un partido con el condimento adicional de la altitud, son estos dos jugadores los encargados de hacer que el equipo recuerde sus cualidades y no pierda de vista el objetivo. Son ellos quienes ante la adversidad deben promover soluciones a los obstáculos que ofrezca el partido.

    Por último, me gustaría una pareja de delanteros integrada por Josef Martínez y Richard Blanco, jugadores con gol y velocidad que viven de ocupar los espacios que dejan los defensores; en el partido del viernes esa cualidad puede traducirse en un triunfo. Bolivia intentará arrollar a la Vinotinto y la ecuación formada por buenos pasadores y jugadores que sepan aprovechar las lagunas que deje el rival puede ser fantástica para el bando nacional.

    Este once inicial que propongo es sólo una fantasía. No me refiero únicamente a los nombres sino a su disposición en el campo. Y es que en el fútbol una de las pocas verdades que existen es aquella que hace años escribió Panzeri: “fútbol es lo que no se sabe que vaya a pasar. Lo que se sabe que va a pasar, no pasa. Ya pasó”. Por ello es importante recordar que la visión que tengamos del partido es algo muy diferente a lo que va a suceder. Sólo nos queda sentarnos a disfrutar de una selección que ha sido y es la expresión más fuerte de unidad que hemos tenido en mucho tiempo, y que como pocas, nos hace soñar ya no con un mundial, sino con los triunfos que podríamos obtener el día que aparquemos nuestras diferencias y trabajemos unidos como un solo país.

    Columna publicada en http://www.cuantoacuanto.com el 05 de junio de 2.013

    *Para el momento de la publicación de esta columna Oswaldo Vizcarrondo aún estaba apro para jugar.

  • Certezas y anhelos Vinotinto

    Hace cuatro años la Vinotinto logró su primera victoria frente a Bolivia en la ciudad de La Paz. En aquella ocasión César Farías y su cuerpo técnico diseñaron una hoja de ruta en la que jugadores del torneo local y algunos mundialistas sub 20 eran los encargados de cumplir con el plan trazado. Hoy el escenario es totalmente distinto y los riesgos que se tomaron en aquella ocasión han sido reemplazados por la “seguridad” que entregan protagonistas habituales en esta eliminatoria, aunque esto no se traduzca obligatoriamente en un resultado positivo.

    Ante la posibilidad cierta de lograr un cupo al próximo mundial, Farías ha decidido llevar a Bolivia los mejores jugadores disponibles. Frente a quienes “olvidan” que el partido importante es el próximo y no uno posterior, el seleccionador nacional dedica toda su atención al encuentro ante los bolivianos y sólo cuando terminen esos noventa minutos pensará en Uruguay. Es una apuesta fuerte y decidida, que tiene como meta real generar una convivencia sin distracciones y con un objetivo claro e inmediato: Bolivia.

    Las certezas para este partido pasan por la preparación y la convocatoria. No hay duda de que ésta ha sido la mejor planificación que ha vivido selección alguna para poder dedicarse a jugar fútbol en la altura, pero además, a ello hay que sumarle que, salvo la ausencia de José Salomón Rondón, no hay limitantes para poner en cancha a quienes viven su mejor momento futbolístico. El entrenador tendrá a su disposición lo que muchos consideran como lo más granado de nuestro fútbol, por lo que el plan cobra mayor importancia y es ahí donde podemos dudar, o por qué no, soñar.

    Como todo en el fútbol, hay vacilaciones que sólo el inicio del juego podrá resolver. ¿Intentará la selección disputarle la pelota a Bolivia? ¿Largas secuencias de posesión o transiciones rápidas? ¿Dos delanteros o uno sólo acompañado por un media punta que sirva de hilo conductor entre volantes y el atacante? ¿Laterales tímidos o atrevidos? ¿Paciencia o verticalidad en el primer pase después de una recuperación? ¿Delanteros veloces que sepan aprovechar los espacios o atacantes que disputen cada pelota con la intención de aguantarla hasta que aparezcan los volantes “llegadores”?

    Todas estas interrogantes tienen respuestas que nacen en los entrenamientos, pero no debemos olvidar que este es un juego de oposición directa y el rival influye tanto como la hoja de ruta propia. Mañana, más allá de la excelente preparación, importará tanto la toma de decisiones – antes y durante el partido – así como la fe en el plan. Por ahora parece que ésta es grande, y ya sabemos que desde la creencia se derrota a los mayores enemigos.

    Columna publicada en el diario Líder el 06 de junio de 2.013
  • Estrenando hogar

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    «Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo…. del miedo al cambio». Octavio Paz

    Este es el primer post en este nuevo hogar. Es la continuación del camino pero ahora con nueva ropa. Nada variará, o quizás si, quien sabe, el futuro es lo que Joe Strummer siempre decía: incierto.

    ¿Por qué cambiar? Porque está en nuestra naturaleza. Sin modificaciones – grandes o pequeñas – no se podría explicar el caos, y para mi el caos es vital. Duda y caos son los ingredientes para mantener las ganas de vivir, y como la vida la entiendo como ese constante caminar, pues listo, esa mezcla de incertidumbre y vorágine producen el combustible necesario para seguir viajando.

    ¿A donde? No hay destino predeterminado. James Murphy de LCD Soundsystem se empeñaba en cantar esa hermosa frase que decía «when the trip and the plan come apart in your hands» (cuando el viaje y el plan se desmoronan en tus manos) y yo la he convertido en una especie de disparador que justifica todo lo que sucede. No quiero decir que no planifico o que mi existencia está a la deriva, pero si que desde hace un tiempo me he desprendido de las ataduras convencionales para darle paso a la emocion y la incertidumbre que caracterizan a la vida, al camino.

    En fin, el camino es desconocido y hacía falta cambiar el traje para poder continuar su recorrido.