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  • Fútbol con Ignacio Benedetti, capítulo 3: La construcción de una selección

    Fútbol con Ignacio Benedetti, capítulo 3: La construcción de una selección

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    En esta nueva video columna, opino sobre la construcción de una selección, poniendo la atención en el caso de Venezuela. En tiempos en los que se habla de rotaciones o de onces fijos, creo que es importante tener en cuenta otra mirada.

    Fotografías Agencia EFE.

    Videos cortesía Directv Sports y diario El País

     

  • Pim Pam Pum: ataque vinotinto

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    Las horas previas al debut de Rafael Dudamel en las Eliminatorias Sudamericanas camino al Mundial Rusia 2018 puede que sean más largas y pesadas aún para quienes no vivimos la intimidad de la selección. Somos todos nosotros rehenes de la especulación, porque como resalta el periodista del diario Líder, Juan Sifontes Sousa, todos los entrenamientos en tierras colombianas han sido a puerta cerrada.

    Por ello, más que agregarle variantes a todas las suposiciones, lo mejor en estos casos es revisar el pasado reciente, a conciencia de que no éste condiciona el presente tanto como nuestra soberbia quisiera -mucho menos en contextos de selecciones nacionales en los que transcurren meses y meses entre presentaciones- y tampoco los protagonistas, aún cuando sean los mismos, tendrán reacciones idénticas a las de su última aparición. Pero vale la pena repasar ese tiempo anterior justamente para no caer en el juego que plantean las emociones y la publicidad, y dedicarnos exclusivamente al fútbol.

    Dudamel asumió la selección teniendo a la Copa América Centenario como primer gran escollo. Previo a la participación en el torneo continental, la selección jugó hasta cuatro partidos amistosos, en los que importaba tanto el descanso como el aprendizaje y posterior puesta en práctica de la idea. Cuando se habla de reposo aún hay quienes no comprenden la importancia de esa tregua y como una salida a un centro comercial o a caminar en la playa muchas veces es más importante que tensar la convivencia. En fin, que aquellos encuentros fueron tomados como lo que eran: episodios preparatorios.

    Aún en un mundo globalizado, el fútbol sudamericano se niega a comprender el valor del archivo estadístico; encontrar algunos números que dejan los partidos de los torneos Conmebol es harto complicado, y en algunos casos imposible. Aún así, el ejercicio que motivó estas líneas fue posible gracias a algunos archivos en la web y las estadísticas de la compañía rusa Instat.

    Ataque criollo

    Una de las conductas que se observan en los equipos de fútbol es cómo preparan la pérdida del balón: sus reacciones, posicionamiento, presión, su transición ataque-defensa, su repliegue y su reordenamiento. Pero para esta ocasión he preferido repasar cómo ataca el equipo de Dudamel tras recuperación de la pelota, teniendo en cuenta que en los últimos años, las versiones vinotinto han encontrado en las transiciones defensa-ataque su fortaleza ofensiva. No significa esto que los jugadores estén incapacitados de adaptarse a un ataque posicional, algo que demostraron en el juego inaugural de la Copa ante Jamaica, sino que es un simple reconocimiento a las cualidades del equipo.

    Lo primero a evaluar es la bendita estadística de la posesión del balón. Todos los entrenadores saben que la tenencia de la pelota no es más que una herramienta, pero ésta puede indicarnos algo más, y es cómo consigue sus opciones de gol cada equipo. Para nadie es un secreto que Pep Guardiola trabaja para que sus equipos se ordenen y desordenen a los rivales por medio de pases, mientras que los de Diego Simeone son equipos más reactivos, siempre dispuestos a correr una vez que recuperan la titularidad del balón.

    En el caso criollo, los cuatro partidos de la Copa Centenario dejaron los siguientes números en cuanto a la posesión:

    Jamaica 41% Venezuela 59%

    Uruguay 58% Venezuela 42%

    México 66% Venezuela 34%

    Argentina 60% Venezuela 40%

    Salvo contra los isleños, los venezolanos no dominaron jamás ese rubro, lo que no impidió su clasificación a cuartos de final del torneo continental, por lo que no sería injusto concluir que esta selección no se aleja de esas carreras que hemos visto en los últimos años.

    Ahora bien, repasemos los números de una buena parte de los ciclos de César Farías y Noel Sanvicente para tener una idea, sólo eso, de cómo se ha comportado el combinado nacional en este aspecto:

    1) Etapa Farías:

    Copa América 2011

    Venezuela 46% Ecuador 54%

    Paraguay 60% Venezuela 40%

    Chile 63% Venezuela 37%

    Paraguay 58% Venezuela 42%

    Perú 44% Venezuela 56%

    Eliminatorias al Mundial Brasil 2014

    Uruguay 53% Venezuela 47%

    Venezuela 35% Chile 65%

    Perú 63% Venezuela 37%

    Paraguay 45% Venezuela 55%

    Venezuela 51% Ecuador 49%

    Argentina 61% Venezuela 39%

    Venezuela 41% Colombia 59%

    Bolivia 57% Venezuela 43%

    Venezuela 62% Uru 38%

    Chile 63% Venezuela 37%

    Venezuela 65% Peru 35%

    Venezuela 65% Paraguay 35%

    2) Etapa Sanvicente

    Copa América Chile 2015

    Colombia 56% Venezuela 44%

    Perú 69% Venezuela 31%

    Brasil 58% Venezuela 42%

    Eliminatorias al Mundial Rusia 2018

    Venezuela 53% Paraguay 47%

    Brasil 62% Venezuela 38%

    Bolivia 71% Venezuela 29

    Venezuela 55% Ecuador 45%

    Perú 61% Venezuela 39%

    Venezuela 44% Chile 56%

    Como se puede concluir, los niveles de tenencia de la pelota no han sido determinantes en las presentaciones criollas, y si me apuran, diría que estos futbolistas, los que están y los que estuvieron, se sienten mucho más cómodos jugando ese juego de transiciones. Esta afirmación está basada en las actuaciones recientes, es decir, lo expuesto en la Copa América Centenario. Tras la revisión de los cuatro encuentros de la Vinotinto bajo el mando de Dudamel, hay algunas consideraciones que planteo antes de invitarlo a revisar los resúmenes videográficos, hechos para este trabajo, de los encuentros ante Uruguay, México y Argentina.

    • Distancia entre quien conduce y posibles receptores.
    • Distancia recorrida para llegar al área rival.
    • Lugar en donde mayoritariamente recupera la selección.
    • La pausa depende de Rincón y Figuera.
    • Cantidad de futbolistas que defienden en el área criolla.
    • Venezuela juega a esto porque sus atacantes disfrutan esas carreras, pero es un riesgo porque se asume que el origen de esas reacciones es tras la pérdida de la pelota de quien lleva la iniciativa.
    • Venezuela no se ordena a través del pase ni se preocupa por ser un bloque; se siente a gusto en las transiciones y los mano a mano.
    • Pelota al espacio para generar enfrentamientos 1×1. Con sus características y sus diferencias, Adalberto Peñaranda, Josef Martínez, Yeferson Soteldo, Rómulo Otero, Jhon Murillo, Juan Pablo Añor y Yonathan Del Valle son especialistas en esos mano a mano.
    • Cuando participa Añor el equipo muestra otra faceta sin abandonar totalmente las transiciones; es más rica su propuesta.
    • Siempre que se recupera la pelota se busca al más alejado, al compañero más lejano.

    Le pido tener en cuenta esas observaciones a la hora de revisar los videos. Los resúmenes tienen un tiempo de duración promedio de 5 minutos, una extensión necesaria para hacer válido el análisis y no pecar de hacer una selección interesada de jugadas.

    Para finalizar dejo una opinión muy personal: la táctica ante los Colombianos no debe ser muy distinta a lo mostrado en estos tres ejemplos. El equipo de José Pekerman buscará la iniciativa y el control de la pelota, y el combinado nacional puede aprovechar justamente esos desplazamientos del rival hacia el arco criollo para, una vez recuperada la pelota, atacar los espacios y provocar esos enfrentamientos mano a mano. Por ello me atrevo a pensar que los futbolistas más adelantados para esta ocasión serán Otero, Peñaranda, Martínez y Salomón Rondón.

    El jueves sabremos si todo este repaso sirvió para algo más que pelearle unos segundos a tanta banalidad que rodea al fútbol.

    Foto cortesía Reuters

  • Escenario Vinotinto

    – No ha existido en la historia una victoria que haya estado alejada del riesgo. Para ganar se precisa tomar decisiones y cuando se advierta que alguna de ellas aparece como atrevida sólo hay que examinar la fe que se tiene en ella y a partir de ahí adoptarla o no. La ubicación de Seijas como lateral es una de esas manifestaciones a las que el sentido común se opone – yo el primero – pero bien vale la pena recordar que sin riesgos no hay mundial.

    – Alineación confirmada con la ausencia de Oswaldo Vizcarrondo como situación más llamativa, tanto que en Venezuela se ha escuchado el suspiro de alivio boliviano, pero ojo, no debemos olvidar que a pesar del irregular año de Perozo, hay pocos jugadores que conocen el modelo de juego de esta selección como el hasta los momentos jugador del Deportivo Táchira. Que se confíe el rival es una buena señal.

    – El término «equilibrio» en el fútbol es usado de manera muy superficial. A pesar de su manoseo, conseguir esa situación es muy difícil por lo que este juego es: uno de oposición directa, es decir, se depende tanto del rival como de las intenciones propias. La posición de Seijas le abre la puerta a la titularidad de Agnel Flores, no para «equilibrar» sino para compensar, ayudar y hasta colaborar.

    – Se habla de defender, lo que para muchos «especialistas» significa regalar pelota y espacio al rival mientras que nos «amontonamos» al borde del área para dificultar el tránsito del oponente. Permítame proponerle algo: pensemos que defender es el conjunto de acciones en las que  nuestro equipo intentará robarle la pelota al contrario para así armar secuencias ofensivas. En esta definición se destaca la voluntad de recuperación para atacar, no sólo para evitar.

    – Es necesario que la inteligencia de Josef Martínez aparezca en toda su dimensión para que el ex Caracas FC decida correctamente la longitud de sus desplazamientos. No debe correr 60 metros permanentemente sino hacerlo cuado sea necesario.

    – Aristeguieta llamará la atención de dos de los tres centrales. ¿Cuales? Dependerá de la zona que el delantero del Nantes ocupe. En muchas ocasiones se panteará un solitario 2×1, y es ahí donde Josef debe entender su condición de acompañante/solución. De ser así, el camino se ve claro a pesar de ser largo y con obstáculos.

    – La importancia de Renny Vega no se limita a sus capacidades como arquero sino que hay que sumar sus cualidades de jugador de fútbol. Discutido por muchos, no ha existido en nuestro medio un portero que lea mejor los partidos que el aragüeño. Se equivoca muchas veces pero ello no disminuye su confianza ni condiciona sus virtudes. Hoy todos esperan sus atajadas, pero ojo con su juego de pies, de ahí puede nacer el pago inicial del boleto a Brasil

  • Fantasía Vinotinto

    Conocimiento y pronóstico no van de la mano. En tiempos en los que el narcicismo y la falta de cariño han llevado a que twitter se convierta en tierra fértil para los adivinadores – que ante cualquier situación buscan llenar su vacío emocional con frases como “lo dije” o “yo sabía” – bien vale la pena rebelarse y fomentar el razonamiento. En este caso, mi idea es proponer una alineación para enfrentar a Bolivia señalando los argumentos que la justifiquen, sin atribuirme funciones de entrenador pero recordando que el verdadero objetivo de las antesalas es eso, promover explicaciones y razones a sabiendas de que el futuro – el partido – es incierto.

    Lo primero que se debe hacer es aceptar el modelo de juego Vinotinto, es decir, no podemos pretender una versión similar a la mostrada en el partido ante Paraguay, o por lo menos no para este partido. La selección ha adoptado un estilo en el que no se promueven las largas secuencias de pases sino que por el contrario, se intenta llegar al arco rival de la manera más rápida y concreta posible. Esta idea no es buena o mala, es simplemente la elegida.

    Asumo que la Vinotinto defenderá cerca del arco que debe ocupar Renny Vega. La experiencia del ex Caracas, así como su buen saque de pies, debe asegurarle la titularidad en este partido, ya que de sus intervenciones puede nacer una jugada de ataque. El aragüeño debería estar acompañado por Oswaldo Vizcarrondo y Gabriel Cichero, quienes ya saben lo que es jugar en la altura y poseen las cualidades para rechazar los centros que puedan partir desde los costados. En el caso de Vizcarrondo, es necesario que asuma una vez más la condición de líder de la defensa para poder superar pasajes de mucha confusión producto de la falta de oxígeno y de la presión rival.

    ¿Quiénes deben ocupar los laterales? Para ello hay que definir el perfil que se ajuste al modelo de juego. Roberto Rosales podría ser titular por el lado derecho, ya que como experto en esa posición conoce las maneras de desactivar los desbordes por esa banda y así evitar el envío de centros al área venezolana. El jugador del Twente de Holanda además puede convertirse en salida para el equipo o en opción de pase. Imaginemos que de cada recuperación de pelota nace la posibilidad de un contragolpe venezolano, por ello mi insistencia en colocar jugadores que sepan manejarse en ese contexto.

    En el lateral izquierdo se me presenta la incógnita, y es que ninguno de los candidatos a ocupar ese puesto garantiza el rendimiento que sí ofrece Rosales. Rolf Feltscher es un central con mucha dedicación defensiva mientras que experimentar con Luis Manuel Seijas debilitaría la retaguardia pero se ganarían posibilidades de pase y sacrificio para las transiciones entre defensa y ataque. Mi elección en este caso pasa por el “suizo” para así reforzar la defensa, considerando además la ventaja que significa colocar al ex Táchira en un puesto en el que se siente más cómodo.

    Al estar sancionado Franklin Lucena, Tomás Rincón debería estar acompañado por Seijas como pareja de volantes centrales. El del Hamburgo alemán haría de perro de presa mientras que “Luisma” se convertiría en un comodín entre contención y salida así como en el primer ayudante de Feltscher. En el costado izquierdo va a ser muy importante el triángulo que puedan formar Rolf, Seijas y González o Arango, entendiendo que uno de éstos últimos debe constituirse en el vértice necesario para conformar la figura antes mencionada.

    Arango y González son sinónimos de pausa, inteligencia, pase y viveza, tan distintos pero tan similares en el entendimiento del juego: la visión de Juan y la inteligencia emocional de César; el gol del capitán y el sacrificio del oriental. Se conocen de memoria, saben cuándo alternar posiciones y cuándo ayudarse, y en un partido con el condimento adicional de la altitud, son estos dos jugadores los encargados de hacer que el equipo recuerde sus cualidades y no pierda de vista el objetivo. Son ellos quienes ante la adversidad deben promover soluciones a los obstáculos que ofrezca el partido.

    Por último, me gustaría una pareja de delanteros integrada por Josef Martínez y Richard Blanco, jugadores con gol y velocidad que viven de ocupar los espacios que dejan los defensores; en el partido del viernes esa cualidad puede traducirse en un triunfo. Bolivia intentará arrollar a la Vinotinto y la ecuación formada por buenos pasadores y jugadores que sepan aprovechar las lagunas que deje el rival puede ser fantástica para el bando nacional.

    Este once inicial que propongo es sólo una fantasía. No me refiero únicamente a los nombres sino a su disposición en el campo. Y es que en el fútbol una de las pocas verdades que existen es aquella que hace años escribió Panzeri: “fútbol es lo que no se sabe que vaya a pasar. Lo que se sabe que va a pasar, no pasa. Ya pasó”. Por ello es importante recordar que la visión que tengamos del partido es algo muy diferente a lo que va a suceder. Sólo nos queda sentarnos a disfrutar de una selección que ha sido y es la expresión más fuerte de unidad que hemos tenido en mucho tiempo, y que como pocas, nos hace soñar ya no con un mundial, sino con los triunfos que podríamos obtener el día que aparquemos nuestras diferencias y trabajemos unidos como un solo país.

    Columna publicada en http://www.cuantoacuanto.com el 05 de junio de 2.013

    *Para el momento de la publicación de esta columna Oswaldo Vizcarrondo aún estaba apro para jugar.