Etiqueta: Juego de posición

  • Naufragio catarí: Día 19

    Naufragio catarí: Día 19

    Como la frase que titula estos envíos mundialistas, España naufragó en el Mundial Catar 2022. Luis Enrique no sigue en el cargo y Luis de la Fuente es su reemplazante. La desilución ha sido muy grande y, como en muchos de los casos, los análisis no se dirigen hacia la comprensión del fenómeno. Por el contrario, el público lee y escucha datos insignifcantes como porcentaje de posesión o cantidad de pases dados. Un entrenador de alto nivel no exige a sus futbolistas dar pases así, sin intencionalidad. Tampoco les prohibe aprovechar desmarques de ruptura o piques al vacío. Todo equipo se pasa la pelota, bien sea en corto o en largo, con el objetivo de encontrar espacios libres y explotarlos en su beneficio. Lo demás, lo que gritan desde algunos medios, es pescado podrido que únicamente tiene como finalidad llenar las incontables horas que deben cumplir al aire.

    Hoy, la correspondencia va en modo video, aprovechando que la peste parece alejarse del autor y el optimismo crece.

    “No me considero pesimista. Pienso en un pesimista como alguien que está esperando que llueva. Y yo me siento empapado hasta los huesos”. Leonard Cohen

     

  • Naufragio catarí: Día 2

    Naufragio catarí: Día 2

    -. Albert Capellas sostiene que el “Juego de Posición” tiene tres pilares: posición, posesión y presión. Estar bien posicionado es ocupar racionalmente los espacios, con una postura corporal adecuada que facilite la fluidez del juego; la posesión es una herramienta que define a cada equipo: la relación con la pelota da identidad, permite cambios y la explotación de espacios, así como la comunicación futbolística entre compañeros. Por último, la presión es la manera más eficaz de intentar recuperar la pelota dado el estado de inestabilidad en el que está un equipo que recién se ha hecho con la titularidad del balón. Los ítems que menciona Capellas, y cuyo desarrollo conceptual merecen y requieren de mayor espacio, son también las raíces del bien jugar. César Menotti lo aclara de la siguiente manera: “El fútbol tiene 4 acciones: defender, recuperar, generar juego y definir.” Para poder ejecutar las cuatro acciones que menciona el argentino es necesario saber disponer de la pelota, estar bien posicionado e intentar recuperar la pelota lo más rápido posible. El fútbol bien jugado no cuenta pases ni regates sino decisiones correctas en función de algo que llamamos equipo. Pero el fútbol es circunstancia, es momento, es ahora, por lo que interpretarlo de manera adecuada requiere algo más que las instrucciones de un entrenador. Por ello se dice que el fútbol es de los futbolistas. Son ellos los que actúan, deciden, reaccionan y se reorganizan. ¿Cuánto pueden modificar un partido Menotti, Capellas o, en este caso, Louis van Gaal, si los futbolistas, rehenes de las emociones, juegan como les nace o pueden, en contraposición al como quieren? Ah, que no se olvide: se juega contra un oponente, pero también con ese rival. El fútbol es la vida misma, existe un mapa y luego hay que vivir el territorio.

    -. Se juega como se vive. No hay caso. No importa la influencia de entrenadores de primer nivel que trabajan de la Premier League porque Inglaterra, su selección, sigue en la suya. El fútbol que sienten como propio se niega a adoptar matices que le enriquezcan. Convive con ellos pero no los suma a su ser. Ni un rival tan defensivo como Irán es suficiente para que Southgate ponga en marcha algo más atractivo o más ingenioso que el insoportable bombardeo desde las bandas. Disponen de la pelota con la intención de ir hacia los costados y lanzar un centro. Todos los rivales están alertas de que ese es el estilo y para ello se esfuerzan en interrumpir el juego en zonas intermedias y lejanas al área. Para otros entrenadores, pasarse la pelota y que ésta circule rápidamente es una manera de mover la estructura defensiva del oponente hasta que se desordenen, aparezcan espacios útiles y ahí sí lanzar al equipo. Estos también pregonan que la conducción de la pelota es una herramienta para generar superioridades, bien sea a través de los uno contra uno, o porque siempre saltará un defensor al ataque de quien lleva el balón y esa reacción por sí sola genera ese pequeño desequilibrio en la organización del rival. Todo esto ya fue denunciado por grandes pensadores del estilo inglés, como Willy Meisl, por ejemplo. Sin embargo, el relato de la efectividad y el “safety first” parecen inamovibles. Ni ganando por cuatro goles ante un inocente rival hubo tentación alguna de ensayar algo diferente. La insularidad, es decir, la manera como viven, determina a lo que se juega. ¿Se puede discutir una goleada? Desde el marcador final no, pero las formas, ay las formas. El fútbol tiende trampas… Atentos a la advertencia formulada por Schopenhauer: “A excepción del hombre, ningún ser se maravilla de su propia existencia”.

    -. FIFA, como en cada torneo que organiza, ha creado un comité de expertos cuya misión es la observación y el análisis de todos los datos que dejen los partidos del mundial. Sin embargo, existe un área que no parece estar en la consideración de los contratados ni del contratante: la fatiga cognitiva. La lista de futbolistas que han quedado fuera del torneo a causa de percances físicos es enorme, aunque lo más grave es que se mantenga la tendencia de creer que los problemas del cuerpo son solamente eso. El filósofo francés Edgar Morín ha dicho: “Conocer al humano no es aislarlo del Universo, sino situarlo en él. Todo conocimiento (…) debe contextualizar su objeto para ser relevante. ‘Quiénes somos es inseparable de un dónde estamos, de dónde venimos, a dónde vamos.” Así como el entrenamiento del fútbol no puede compartimentarse en parcelas aisladas, tampoco puede entenderse el rendimiento del ser humano futbolista sin atender a todo aquello que le afecta. Cada año hay más partidos, más torneos, mayores obligaciones y más presión. De esta manera se combate el descanso, se desprecia al músculo cerebral y se vulgariza al fútbol. Arsene Wenger y su comité de expertos harían bien en ampliar su mirada y no quedarse exclusivamente con aquello que observarán en este torneo.

    «Hoy corremos detrás de la información sin alcanzar un saber.» Byung -Chul Han

  • Telegrama 3: El Barça y la idea

    Telegrama 3: El Barça y la idea

    El mejor Barça no se construyó en torno a un futbolista. Fue la consecuencia de la ejecución de una idea. Las ideas no son estáticas sino que tienen vida propia. Por ello es clave pensar en la gestión.

    Aquel modelo murió, la idea no. Esta sigue viva y vigente. Se puede volver a ella pero no bajo la conducción de quienes la fusilaron mientras brindaban por el exilio del penúltimo guardián del credo blaugrana.

    El concepto nunca fue la posesión ni jugar para Messi. La primera era una herramienta, fundamental, pero herramienta al fin; Messi era la guinda del pastel, no el alfa y omega del ser azulgrana.

    Las ideas nunca mueren. Aunque se les envíe al más frío de los confinamiento, estas siempre están. Solamente es necesario que algún valiente tenga la humildad suficiente para rescatarlas.

  • Detalles de Rusia 2018

    Detalles de Rusia 2018

    Una vez finalizada la etapa de grupos del Mundial Rusia 2018, es momento de hacer algunas consideraciones sobre lo visto hasta ahora. Las observaciones que el lector encontrará a continuación no son más que una serie de aspectos, no todos, que vale la pena rescatar para hacer ese viejo y descuidado oficio que es estudiarse a sí mismo.

    Desde varias tribunas he expuesto una visión: el fútbol no se estudia a sí mismo. He explicado la razón de esa creencia, y con gusto he observado que algunos han tomado el argumento, aunque no expliquen ni un 1% de su significado. No seré yo quien señale el camino o el remedio a tomar por quienes hacen vida del juego y en el juego, sin embargo, mantendré que para medianamente comprender en dónde estamos –perdone que insista, pero no existe forma real de saber hacia dónde iremos- es imprescindible conocer de dónde venimos.

    Por ello, la única intención de estas líneas es agregar un granito de arena a esa intención de revisar el juego, para no caer en el eterno retorno que muchos, entre ellos Friedrich Nietzsche, explicaron.

    Insisto, son apenas unas observaciones de lo que he visto, no verdades absolutas ni excluyentes.

    1.- Transiciones:

    390

    El mundo del fútbol adoptó este término y lo convirtió en parte de su lenguaje. Se ejecutan en distintas zonas del campo y tienen tantas formas de construirse como jugadores que las protagonizan.

    César Menotti ha declarado siempre que “el fútbol no es tan complejo, tiene cuatro acciones: defender, recuperar la pelota, gestar y definir”.

    La definición de transición que creo mejor se adapta al fútbol es la siguiente: “Estado intermedio entre uno más antiguo y otro a que se llega en un cambio”. Para llevarlo al fútbol, las transiciones se observan en esos momentos entre la recuperación del balón y el inicio de una ofensiva, o entre la pérdida del balón y la reorganización colectiva para intentar recuperar la pelota.

    Debo aclarar que nunca he estado a favor del término, sin embargo, comprendo que se ajusta perfectamente al fútbol, por lo que dejaré de lado mi malcriadez conceptual.

    Una vez repasado el concepto de transición, es necesario explicarle al lector que esta acción, tal como se expuso anteriormente, no tiene un manual de reglas sino más bien goza de una infinidad de formas de llevarse a cabo.

    Hay equipos, como aquel viejo Inter de Milán, comandado por José Mourinho, que las ejecutaban desde una zona cercana a su área y con máximo tres futbolistas atacando al contrario, y otros como el FC Barcelona de Pep Guardiola, que las iniciaba, gracias a la presión tras pérdida que hacía sobre el rival, a escasos metros del área contraria y con muchos futbolistas protagonizándola. Esos son los dos extremos geográficos inicio de las transiciones. Cada colectivo dará su propio sello a esta herramienta, convirtiéndola así en una versión original e irrepetible.

    En este mundial, la sensación que tengo, una vez finalizada la etapa de grupos, es que los equipos han apostado a construir sus avances de manera muy rápida, partiendo de la zona en la que más cómo se sienten defendiendo e involucrando hasta cinco jugadores en el avance hacia campo rival.

    Lo he observado en selecciones como Brasil, Francia, Bélgica, Croacia, Portugal, Rusia, México e Inglaterra. Estos equipos han construido estructuras en las que, cuando recuperan la pelota, salen rápidamente, y en manada, hacia la portería contraria. No atacan con dos sino con hasta cinco futbolistas. Sus problemas, salvo en el caso de Croacia, han llegado cuando el adversario los espera muy atrás y deben profundizar en sus ataques organizados o posicionales.

    Por otro lado, hay equipos que han elegido caminos en apariencia distintos, como España (cuando promueve esta herramienta la ejecuta con dos jugadores, probablemente uno de los demonios que acarrea jugar con un delantero como Diego Costa); Argentina (sus transiciones son con pocos jugadores, siendo Messi, Di María y el delantero de turno los protagonistas habituales, pero además convirtiéndose, cuando las ejecuta, en un bloque partido en dos); Uruguay (que juega a esto sin mayor problema pero con dos protagonistas claros, Suárez y Cavani, y algún volante que se sume por sorpresa); y Colombia (que al igual que Argentina, corre el riesgo de que cada pelota de gol que nace de Quintero requiera más del acompañamiento de Cuadrado para sostener al equipo que de cualquier otra intervención).

    Visto esto, queda la impresión de que a todos, incluso a España, se les ha hecho insoportable cada etapa del juego en la que han debido atacar defensas organizadas. Habría que agregar a esta sensación infernal a la selección alemana, que tampoco pudo resolver con claridad sus ataques posicionales, pero tampoco logró hacerlo por medio de transiciones.

    Lo rico de observar estas transiciones es identificar los patrones, es decir, observar desde dónde se originan y cómo se efectúan, más que el resultado, porque sabemos que este es tan caprichoso como un niño malhumorado.

    2.- El pase

    1475691095_965019_1475782764_noticia_normal

     La relación entre los jugadores se construye con el pase. Es la herramienta que los comunica y que ayuda a observar cual es la reacción ante las distintas emergencias que nacen del juego. Es por ello que el pase no termina cuando la recibe un compañero. Esta definición debe revisarse para profundizar un tanto en las entrañas del juego.

    El pase supone el nacimiento o la continuación de algo, no puede ser el final ni la muerte. Y el pase es eso, muerte o condena, cuando la entrega al compañero es para que el pasador se quite de encima presión, responsabilidades o rivales, transfiriendo esas dificultades a un compañero. Un pase es realmente efectivo sólo y cuando deja al receptor en situación de ventaja, no cuando le sirve al emisor para evadir responsabilidades.

    El pase es un acto de solidaridad. Le entrego la pelota a un compañero porque él, y no yo, está mejor ubicado para que aumenten las probabilidades de éxito del equipo. Me quito la capa de súper héroe para soportar y empujar a favor del interés colectivo. Se asemeja al contrato social porque, al sacrificar alguna conducta individualista, potenciamos el crecimiento de todos como unidad.

    Pero equivocadamente se habla de la relación que promueve al pase como una de amistad, y ello es falso.

    Paco-Seirul.lo_-312x186

    Gracias a las reflexiones del Profesor Paco Seirul.lo, se comprende que nos pasamos el balón para construir vínculos que nos ayuden a conseguir el objetivo. Pueden ser pases cortos o largos, pero son pases al fin. Pasarse el balón muchas veces significa la transferencia de aspiraciones, que van creciendo a medida que el equipo avanza en el terreno de juego: aspiramos a convertir un gol, y mientras más cerca estamos del arco, más poderosa es la lupa con que se nos observa. Existe sí eso de la transferencia de responsabilidades, que es muy distinto a la transferencia de los miedos.

    Es por ello que se puede concluir que la construcción del lenguaje común, a través de pasarnos el balón, se hace en base a intereses comunes, y para que tenga éxito no puede construirse en torno a amistades.

    Ahora bien, en tiempos en los que sorpresivamente se sigue mencionando a los porcentajes de posesión como algo a tener en cuenta, hay que recordarle al público que nadie, léase bien, nadie juega al “juego de posesión” porque eso no existe. Existe sí el “Juego de Posición”, rebautizado como “Juego de Ubicación” por Juan Manuel Lillo y cuya explicación se encuentra en el fantástico libro “Pep Guardiola. La Metamorfosis”, de Martí Perarnau.

    No existe el “juego de posesión” porque la posesión de la pelota no es un estilo ni una metodología. Es una herramienta, una de las tantas de las que dispone cada equipo con la intención de alcanzar un objetivo. Nada más que eso.

    Cuando un equipo dispone del balón –otra de las razones por las que no existe el juego de posesión es porque nadie posee el balón; se dispone de él- se pasa el mismo para superar al rival. El “Juego de Ubicación” expone razones por las cuales esos pases deben tener una intención y un fin, con unos movimientos y una paciencia china. Pasarse el balón por pasárselo, sin mayor plan, es la puerta de entrada a la catástrofe futbolística.

    3.- Acciones a balón parado

    brasil_serbia_silva

    Dante Panzeri habló de chantocracia para referirse a un sistema pervertido y sin remedio, conducido por aquellos que, o bien lo instalaron o bien son los grandes benefactores de la podredumbre intelectual y espiritual. El fútbol sabe mucho de esto, porque desde hace décadas es la chantocracia por excelencia.

    Una de las situaciones de juego que mejor expone esto es el tema de las acciones a balón parado. Es mucho lo que se puede practicar esta herramienta, sin embargo, a pesar de que sean mil o cien mil centros en cada entrenamiento, ese ensayo carece de un elemento vital: la presencia del rival.

    Se pueden practicar desmarques, señas, movimientos, colaboraciones, etc. Pero una vez comenzado el partido, la influencia del contrincante es tan fuerte como en cualquier otro aspecto del fútbol.

    No quiero decir con esto que no deban entrenarse, pero es necesario que los chantas, que se rinden desde una caseta de transmisión a la efectividad de estas acciones, recuerden que el rival juega, salta, empuja, choca, y que la participación del adversario no se puede practicar. Ni hablar de las sensaciones del pateador, que por muy bueno que sea, se enfrenta a un contexto muy distinto que al de los entrenamientos.

    Por otro lado, hay que reconocer que la cantidad de goles conseguidos como consecuencia de estas acciones es muy alto. Pero es bueno recordar lo expuesto anteriormente, que concierne a la intervención del contrario como parte fundamental de lo que sucede en un espacio muy reducido el terreno de juego.

    Panzeri escribió alguna vez: “Versión frecuente del neo-fútbol: jugar no sabemos; busquemos un tiro libre. Hagamos del fútbol un partido de golf. Apuntemos a embocar”. Y no se equivocó, porque algunos, como no intentan profundizar en sus ideas, creen que lanzando pelotazos al área encontrarán lo que por inventiva propia les ha sido esquivo.

    4.- Juego con los pies de los porteros

    r1ihXc5-m_930x525__1

    Tras el costoso error de Wilfredo Caballero, recobró vida un debate que jamás debió existir, pero como el fútbol no se estudia a sí mismo, cobra vida y llena titulares de prensa, espacios en radio y TV, y, como no podía ser de otra manera, alimenta a los chantas de twitter, aquellos que roban frases o que repiten bobadas.

    Desde hace dieciséis años, FIFA y la International Board decidieron que los porteros están obligados a desarrollar una mayor interpretación del juego, debido a que salvo en casos muy puntuales, no pueden tomar con sus manos la pelota tras una cesión de un compañero. Entonces, el juego con los pies del arquero es tan importante como el del lateral o el mediocentro. ¿Por qué? Porque al igual que sus compañeros, el portero está obligado a interpretar cada acción antes de tomar una decisión.

    El caso de Caballero es paradigmático. Su equivocación en el primer gol de Croacia sirvió para crucificar el juego de pies del arquero, cuando lo que debía analizarse era si el argentino interpretó correctamente qué hacer según lo que estaba sucediendo. Su apresuramiento en solucionar una acción de juego fue el responsable del error, no la intención de jugar en corto.

    Y este es otro ítem a revisar: saber jugar con los pies, al igual que en el caso de sus compañeros, no es sinónimo de jugar siempre en corto. Se ha confundido al espectador porque quienes tienen la obligación de explicar no se han dado a la tarea de estudiar. Si se revisa el primer gol del FC Barcelona en la final de la Copa del Rey 2018, que nace de un pase largo del arquero Jasper Cillessen, podremos educar correctamente a la audiencia:

     

    Ese pase largo del holandés nace precisamente de su buena interpretación del juego. Saca en largo, busca al lejano, porque eso es lo que beneficiaría a su equipo.

    En el fútbol no son todas largas ni todas cortas. Jugar bien a este juego es interpretar correctamente las emergencias que nacen del mismo y actuar en consecuencia. A veces buscando al lejano, a veces al cercano; a veces promoviendo transiciones largas y otras más cortas. Pero jugar bien al fútbol es, ante todo, un acto de solidaridad, el respeto por un contrato social.

    Fotografías encontradas en Internet. Crédito a quienes correspondan

  • Jorge Sampaoli, entre el «Bielsismo» y algo más

    Jorge Sampaoli, entre el «Bielsismo» y algo más

    agencia-efe_multimedia_3365656.multimedia.photos.13320711.file

    El proceso que vive Jorge Sampaoli al mando de la selección argentina ha sido muy rico para aquellos que observamos los toros desde la barrera. El casildense protagoniza un recorrido que todavía no tiene fin, en el que él mismo, al lado de su selección, buscan una identidad desde la cual construir eso que se conoce como equipo.

    En una comparecencia pública de marzo de este año, Sampaoli expuso un concepto propio sobre la utilidad de los sistemas en el fútbol:

    Más allá de juzgar la concepción del entrenador, creo que lo más interesante es reconocer que, por primera vez desde que sumó a Juan Manuel Lillo a su grupo de colaboradores en Chile, con vistas a la Copa América de aquel país, Sampaoli renegó públicamente del juego posicional, mejor entendido como juego de ubicación.

    sampaoli_lillo

    Con Lillo como asesor más cualificado (maestro entre maestros), Chile ganó su primer gran trofeo internacional, y Sampaoli sumó reconocimientos como uno de los abanderados de ese estilo.

    Pero tanto en su Sevilla como en los pocos partidos que ha tenido al mando de la selección albiceleste, el nativo de Casilda ya había dado muestras de su alejamiento, retornando a sus orígenes, entendido esto como una reconocida predilección por un estilo en el que predominan las transiciones. Pero nunca antes hizo pública esta ruptura con las ideas que una vez promulgó. No quiere decir esto que el entrenador haya dejado de lado su intención de protagonizar los partidos; lo que varía en la hoja de ruta que va diseñando es la relación de su equipo con el balón.

    Uno de los condicionantes que influyó en esto que describo fue la (inexplicable) separación de Lillo y su reunión con Sebastián Beccacece, antiguo hombre de confianza del casildense, quien es un reconocido seguidor del estilo de juego que propone Marcelo Bielsa.

    Sampaoli, siempre según sus declaraciones, rompe con la totalidad del juego y habla de ataque y defensa. Da la impresión de que los entiende como entes disociados, haciendo énfasis en diferenciar el trabajo defensivo del ofensivo. Puede que este cambio de discurso sea producto de la incertidumbre del momento, o puede que jamás se haya sentido realmente convencido de las virtudes del pensamiento complejo, aunque no hay que descartar que en la búsqueda de una identidad para su equipo, Sampaoli retorne a territorios conocidos que hacen las veces de zona de confort..

    Me explico: todo lo expresado es contrario a la concepción del fútbol que tienen Lillo, Pep Guardiola o Marcelo Bielsa. Trataré de explicarlo:

    Para comenzar, es pertinente volver a una maravillosa exposición hecha por Thierry Henry, en un canal de televisión británico, sobre cómo jugaba el Barcelona bajo la conducción de Pep Guardiola. No es descabellado asumir, tras escuchar al futbolista francés, que el seleccionador argentino ha firmado la separación, aunque sea de manera momentánea, con las ideas de Lillo y el mismo Guardiola:

    Incluso, vale la pena escuchar a Lillo, defensor a ultranza de la complejidad y del holismo, en declaraciones previas a un partido:

    En su exposición, Lillo reafirma una de sus máximas: en todos los procesos convivimos con la incertidumbre, pero aún así no hay que desestimar el valor del entrenamiento, de la práctica. Al fin y al cabo, es en ese escenario en el que los futbolistas cultivan sus relaciones, sus comunicaciones y sus interacciones.

    Volvamos a las declaraciones de Sampaoli. En aquellos días brillantes al mando de la Universidad de Chile, al igual que en sus primeras apariciones con la selección de aquel país, el argentino fue definido por su cercanía hacia las ideas de Marcelo Bielsa. Pero la declaración de marzo es diametralmente opuesta a uno de los principios de Bielsa:

    Yo soy un obsesivo del ataque. Yo miro videos para atacar, no para defender. ¿Saben cuál es mi trabajo defensivo? `Corremos todos´. El trabajo de recuperación tiene 5 o 6 pautas y chau, se llega al límite. El fútbol ofensivo es infinito, interminable. Por eso es más fácil defender que crear. Correr es una decisión de la voluntad, crear necesita del indispensable requisito del talento”.

    Consultado hace menos de un año sobre un posible parecido entre ambos, el ex entrenador del Lille francés dijo que “Yo no cedo en mis ideas y eso no es una virtud, es un defecto. Sampaoli sí cede porque tiene un poder de adaptación que yo no tengo. Eso lo hace mejor que yo, indudablemente«. El elogio, más que un simple formalismo, dejaba en claro que la condición camaleónica del hoy seleccionador argentino es un ítem a tomar en cuenta a la hora de armar el plantel que dirigirá en el mundial. Esa búsqueda de una personalidad propia no tiene fecha definitoria, y por ello, observar el proceso es tan enriquecedor como frustrante.

    Todo lo expuesto me hace pensar en que Sampaoli está viviendo un proceso caracterizado por la incertidumbre. Sin laterales de largo recorrido, (“Si Argentina tuviera a Dani Alves y a Marcelo seguro jugaríamos con dos laterales.”) y por ahora con la búsqueda del protagonismo como única certeza, es imposible definir hoy con qué plan afronta el casildense su segundo campeonato mundial, éste con la etiqueta de favorito y al mando del equipo de su país.

    Lo expuesto en estas líneas no tiene como propósito cuestionar al argentino, sino recordar que también los entrenadores viven procesos de introspección. Al fin y al cabo, hasta aquellos a quienes señalamos como dueños de verdades y conocimiento indiscutibles, cambian y se renuevan con cada segundo. Deben ser flexibles, deben adaptarse, y quien sabe, si tal como Sampaoli, deban adoptar un perfil camaleónico con tal de ayudar a su equipo a competir de la mejor manera posible. Pero con ideas firmes, porque sin ellas jugar al fútbol es lo mismo que jugarle unas fichas al azar. Con dos partidos preparatorios en el horizonte, el proceso que protagoniza Sampaoli promete seguir siendo muy interesante para los observadores desinteresados.

    Fotografías encontradas en la web. Créditos a quienes corresponda.

  • La idiotez en el fútbol no descansa, ni siquiera en Semana Santa

    La idiotez en el fútbol no descansa, ni siquiera en Semana Santa

    La soberbia los lleva a decir idioteces sin parar. En un programa de fútbol de TV, en Argentina, se gritan bobadas como si tuviesen licencia para mentir. Con una histeria sin parangón, se discute al posible cuerpo técnico de Jorge Sampaoli en la selección argentina. Las barbaridades son preocupantes:

    Juan Manuel Lillo es un fracasado que descendió a Dorados en el fútbol mexicano. La historia verdadera: «Lillo heredó un equipo que había sumado cuatro puntos en las seis primeras jornadas. Lillo mejoró los registros del Dorados, consiguiendo que su equipo culminara en el octavo puesto al final del torneo, pero por cuestión del porcentual que marca los descensos y que se arrastra de temporadas anteriores el equipo culichi acabó descendiendo a la Primera «A» en la última jornada del Clausura 2006″. Luego de los señalamientos hechos en ese programa, entre los cuales el veterano acusador calificó a Jorge Sampaoli de «vendedor de humo«, Sebastián Abreu llamó a otro de los panelistas. «El Loco» quiso defender a Lillo y decirle al periodista en cuestión que los métodos del español son top. El silencio fue abrumador.

    Lillo es militante de la periodización táctica y el juego de POSESIÓN. Aclaratoria: La metodología no es de «posesión» sino de «posición», una sutil diferencia lingüística pero enorme en cuanto a lo futbolístico. No recuerdo a Juanma como gran defensor de la metodología del profesor Vítor Frade- tampoco es contrario, simplemente no la aplica como tal- sino del juego posicional, al que él mismo, en el libro «Pep Guardiola. La Metamorfosis» de Martí Perarnau, rebautiza como juego de «UBICACIÓN«.

    Lillo fracasó en Millonarios de Colombia. La historia verdadera: «En su primer torneo en Colombia, su equipo Millonarios consiguió 33 puntos en 18 partidos disputados (10 victorias, 3 empates y 5 derrotas). Millonarios culmina en el segundo lugar del torneo y clasifica al play-off final. En dicho certamen, cae por penales ante Junior en semifinales tras igualar 0 a 0 en el desarrollo del partido y pierde la chances de jugar en el partido final. En el segundo semestre de 2014 el club entró en una debacle deportiva luego que los fichajes del club no cumplieran las expectativas, esto hizo que Millonarios quedara último en el grupo C de la Copa Colombia,28 además, Millonarios perdió los últimos cuatro partidos de liga, siendo goleado 5-0 por Nacional en Medellín29 y luego de perder el Clásico Capitalino, contra Santa Fe, 1 – 0.30 Asimismo el equipo fue eliminado en la primera ronda de la Copa Suramericana luego de caer 1-2 con César Vallejo en Bogotá, y de empatar a 2 goles en Perú.31 Esto hizo que la situación de Lillo se complicara, hasta que el 2 de septiembre de 2014 las directivas del club informaron a la opinión pública que se había determinado remover del cargo a Lillo«. En resumen, Lillo tuvo un muy buen primer torneo y otro muy malo. Ni fracaso ni gloria, sencillamente la normalidad en la vida de un entrenador.

    Lillo aprendió muy mal de Guardiola. Contemos la verdad: Pep Guardiola tiene en Lillo una de sus referencias de cabecera. Lo consulta permanentemente y esto lo afirma el propio Guardiola, quien dijo una vez: «Lillo es el mejor entrenador que he tenido«. Pero además, Jorge Sampaoli, además de llevar a Lillo como su mano derecha al Sevilla, lo convenció de acompañarlo en la selección de Chile para diseñar un plan que los ayudara a ganar la Copa América de Chile. El plan era agregar matices del juego posicional a un equipo que siempre fue muy violento en sus transiciones. Esto se pudo observar, entre varios ejemplos, en el rol de Isla, lateral derecho, quien hizo muchas veces de «Pedro» en aquella selección que ganó la Copa por penales, ensanchando el campo con sus desbordes, manteniendo la posición, casi de extremo, aun en momentos en los que el juego se inclinaba por el otro costado.

    Estos son ejemplos de barbaridades que escuché hoy en un programa de TV en el que, como si fuera poco, el mismo señor grita que el fútbol es «dinámica de lo impensado», haciendo del título del maravilloso libro de Panzeri una ordinaria muletilla, porque los gritos y obscenidades que vomita no le permiten tan solo explicar la intención de aquel maravilloso periodista y analista, que no era otra que recordar que las cualidades de cada quien son intransferibles, y que el fútbol es pillería, viveza, engaño, pero también mucho de estrategia.

    Pasa en Argentina. Pasa en España, y cómo no, pasa en Venezuela. La mentira y la banalidad se instalaron en el fútbol hace muchos años, pero ahora, gracias a la barbarie de las redes sociales, conquistaron todos los territorios. Hasta saludamos el éxito de algún ladrón de siete suelas.

    No hago sino recordar a un querido amigo cuando me dijo que la guerra estaba perdida, pero por si acaso, aquí dejo algunas reflexiones de Juan Manuel Lillo, un entrenador magnífico y un soberbio pensador.

    “La posesión del balón es un objetivo parcial del juego.”

    “Cuando se piensa en el resultado se tiene temor al juego.”

    “Lo que debe temer cualquier entrenador es que el equipo rival se ponga a jugar, y no temer que se ponga a correr.”

    “No te puedes tapar un ojo y jugar a solo una cosa; ¡defender!O¡atacar!”

    “Hay algunos equipos tan defensivos que no saben de que color es la línea de medio campo.”

    “En el fútbol existen dos miedos, a ganar y a perder.”

    “Estar atento a la intención del jugador adversario poseedor del balón es la mejor manifestación del talento defensivo.”

    “Cuando no se tiene la posesión del balón hay que defender, no contener.”

    “La táctica nace de los problemas que plantea el juego por un lado, y de las soluciones que encuentra el jugador para esos citados problemas, y todo esto trasladado a la
    colectividad. La génesis es el juego y el jugador”.

    “La fuente principal para conocer el juego es conocer al jugador. Porque saber de fútbol
    es saber de jugadores”.

    “La táctica es la forma en la que se juega, el porqué se juega, cuando se juega, cómo
    se juega y dónde se juega”.

    “Mi gran misión como entrenador es crear cultura táctica. Enseñar al jugador a interpretar las situaciones, y eso parte de dar mucha información, es decir darle una razón para hacer las cosas. Al final elige el jugador”.

    “El punto de partida no es el cambio, sino la contratación. No se contratan ideas, sino al
    último ganador, un buen currículo para tranquilizar a los medios y al público. Si los
    presidentes contratan una idea, la aguantarían como propia y habría contratos largos. Aquí el crédito de un entrenador es el siguiente domingo, y eres tan bueno como tu último resultado”.

    “Los equipos no solo deben de ser felices atacando, también lo deben de ser
    defendiendo.”

    «No voy a opinar sobre las opiniones. Eso es lo bonito del fútbol, opinar»

    «Cuando más te aproximas a la portería, más te alejas del gol».

    «Que Cristiano Ronaldo sea el símbolo para la sociedad actual significa que hay algo que no funciona».

    «Ahora es mucho más importante en el fútbol lo que pasa de lunes a viernes. Lo que ocurre el domingo importa cada vez menos».

    «El fútbol se ha convertido en un consolador social».

    «Messi representa el paradigma sistémico y contextual. Todos estamos en el contexto y el contexto está en nosotros. Leo Messi es la prueba más evidente».

    «Iniesta representa el todo y Messi la parte. Messi necesita más a Andrés que Andrés a Messi».

    «Tu rival también es parte de ti».

    «No es lo mismo la posibilidad que la probabilidad. A mí me gustan los equipos que buscan la probabilidad».

    «No soy de los que cree que el liderazgo ha de ejercerse desde el banquillo. El entrenador ha de ser como Dios, en todas partes y en ninguna visible».

    «Pep y yo intentamos lo mismo: conseguir superioridades a partir de la posición. ¿De qué sirve jugar entre líneas si no es para eliminar a rivales?».

    «El fútbol no es ofensivo ni defensivo. El reglamento solo dice que hay que marcar más goles para ganar. Y nosotros hemos decidido no llevarle la contraria. Por eso partimos del balón, porque sin él no se puede hacer goles».

    «El entrenador debe saber tratar al grupo como personas de lunes a sábado y el domingo hacerlo como jugadores».

    «Creo que el entrenador tiene que pelear por ser, no por estar. Y creo que yo en día, con tal de estar, el entrenador deja de ser».

    «No hay que atender a los dibujitos. Para mí en el 4-1-4-1 hay tres delanteros. Y es que en cuanto se mueve el balón, el dibujito se fue al carajo».

    «Cada día me lo pregunto más… dime con qué mediocentro andas y te diré qué equipo eres».

    «Las ideas siempre tienen validez en cualquier ámbito de la vida. Incluso no tener ideas es una idea en sí misma».

    «No arriesgar es lo más arriesgado, así que, para evitar riesgos, arriesgaré».

    Imagen cortesía del Diario AS

  • El problema no es Luis Enrique

    El problema no es Luis Enrique

    Parte importante de la cultura que rodea al FC Barcelona es fatalista. Pero este no es el caso. Andrés Iniesta declaró a los medios catalanes, tras el terrible partido ante el PSG, con derrota 4-0 incluida, que el mal rendimiento del equipo de Luis Enrique «no es cuestión de actitud, es cuestión de fútbol«. La frase encierra en su sencillez un problema mayúsculo que no podrá resolver el míster actual ni quien llegue a la institución, porque es consecuencia directa de una conducción fatal, con un resentimiento descomunal a todo lo que les recuerde a Johan Cruyff o a Pep Guardiola.

    Bajo ese resentimiento atentaron contra el modelo blaugrana y vencieron. Con ellos bajó el Barça B a tercera, pero antes de ese episodio ya se habían dedicado a fichar futbolistas para el conjunto que debía servir de antesala al primer equipo. Mientras los Messi, Xavi, Iniesta y Busquets ganaban, desde las oficinas derrumbaban cualquier columna sobre la que se sostenía el exitoso modelo que ganaba admiradores en el mundo entero.

    Una de las máximas de Josep Guardiola era que «si no encontramos lo que buscamos en casa, lo iremos a buscar fuera». Con la victoria de Sandro Rosell llegó Andoni Zubizarreta, un hábil declarante que, entre tantas cosas, supo modificar la instrucción del entrenador hasta convertirla en un «Si no encontramos lo que buscamos fuera, trataremos dentro».

    El último partido de Guardiola al mando del club fue la final de la Copa del Rey, edición 2011-2012. La alineación para aquel partido fue la siguiente:

    captura-de-pantalla-2017-02-14-a-las-7-12-53-pm

    Como se observa, de los once titulares, siete futbolistas pasaron por el fútbol formativo del Barça, y dos de los tres cambios también conocían las intimidades del juego de posición. Quienes llegaban a sumarse a esa propuesta aportaban sus particularidades, aquellas que no se conseguían en La Masía.

    En el siguiente gráfico están todos los futbolistas que componían aquella plantilla:

    captura-de-pantalla-2017-02-14-a-las-7-13-45-pm

    De los treinta y cuatro jugadores que vieron acción en la temporada 2011-2012, veintitrés habían recorrido algunas etapas en el fútbol formativo blaugrana, lo que representaba un 67%. No eran mejores ni peores futbolistas que los que hoy componen la plantilla que maneja Luis Enrique, simplemente comprendían mejor el sistema.

    Pero hay un dato que es aún más revelador: los futbolistas que más minutos jugaron en aquel año fueron: Valdés, Álves, Mascherano, Puyol, Piqué, Adriano, Busquets, Iniesta, Fàbregas, Xavi, Messi, Pedro y Thiago. Los futbolistas resaltados en negritas representan a los «de la casa». El porcentaje de influencia de los futbolistas educados por el club aumenta hasta un impresionante 77%.

    Cinco años después, y con una junta que aparenta ser distinta -pero no lo es-, la plantilla actual está compuesta de la siguiente manera:

    captura-de-pantalla-2017-02-14-a-las-7-14-20-pm

    De los treinta y tres futbolistas que han jugado esta temporada, quince han pasado por el fútbol formativo. Incluyo en esta lista a Denis y a Aleix, aunque su recorrido fue corto. El promedio es de 45%, lo que supone una baja de más de 20 puntos con respecto al último curso al mando de Guardiola.

    Pero el dato que sentencia a la conducción actual es el del reparto de minutos. Los futbolistas más utilizados por Luis Enrique son: Ter Stegen, Sergi Roberto, Jordi Alba, Piqué, Mascherano, Busquets, Rakitic, Luis Suárez, Messi, Neymar Jr, André Gomes, Umtiti y Denis. Iniesta se perdió parte importante de la temporada y por ello no clasifica. De los trece, apenas seis se educaron en el «idioma Barça», un porcentaje de 46%.

    Seguramente muchos encontrarán como el gran responsable a Luis Enrique, pero, si se me permite, pretendo levantar la mirada e ir más allá: quizá el ascensorista no tiene pasajeros capaces de asumir el reto. Defiendo la tesis de que el entrenador ha tenido que ir al mercado exterior por no encontrar soluciones en casa.

    4030596389-16102010193415

    El diez de enero de 2011, Martí Perarnau publicó el libro «Senda de Campeones». Además de hacer un análisis exhaustivo del «idioma Barça», el periodista y escritor se atrevió a dejar una lista de lo que él llamó «Las joyas de la corona».

    Escribió Perarnau: «Bastantes caerán en mitad del camino, e incluso algunos, en mitad de la nada. Muchos habrán sido los llamados y muy pocos los elegidos para completar la corona«. A cinco años de aquella publicación, asusta revisar aquellos nombres.

    No pretendo hacer una revisión completa, sí voy a sumar los nombres de aquellos cincuenta que se han establecido en el primer equipo, sin discriminar entre titulares o suplentes.

    Jordi Masip, Martín Montoya, Marc Bartra, Sergi Roberto, Thiago, Rafinha, Cristian Tello, Isaac Cuenca y Sandro Ramírez. De todos estos futbolistas, solo Masip, Rafinha y Sergi se mantienen en la disciplina blaugrana. Y de los que debutaron tras la etapa Guardiola, ninguno, léase bien, ninguno se ha consolidado en el primer equipo.

    Insisto: si Luis Enrique ha tenido que buscar afuera antes que revisar en casa, puede que el problema esté justamente en cómo se hacen las cosas en la casa blaugrana.

    Volviendo al presente, la derrota en París seguramente encenderá las alarmas, pero no por los motivos correctos. La goleada quitará el sueño a los dirigentes porque su modelo quedó expuesto ante el mundo como contrario a lo que predican. El Barcelona no pudo refugiarse en el juego porque aquel desapareció de los anaqueles, motivado por la dependencia del tridente y la ausencia de respuestas Made in Barça. Si las respuestas a las interrogantes son André Gomes o Ivan Rakitic, muchas veces, por la calidad individual y el nivel competitivo, se conseguirá el objetivo, pero ante las grandes noches, la superioridad no será la misma de antaño.

    No es un tema de calidad individual sino de software, y este, abandonado y repudiado por los conductores de la institución, no reaparecerá por arte de magia.

    Puede que me equivoque, pero la travesía por el desierto apenas parece estar en sus primeras noches. Puede que retornen los triunfos, pero el estilo, ese carnet diferencial, no aparece.

    Fotografías cortesía de http://www.eumd.es/

  • El alley oop de Messi se entrena

    messi

    Primer partido de la temporada y el Barcelona ya muestra algunas conductas que lo caracterizan. Está más que claro que bajo la tutela de Luis Enrique no se practica el juego de posición versión ortodoxa sino que al mismo se le han agregado variantes que enriquecen al equipo. Pero el ADN de los jugadores es como el de usted y el mío: innegable.

    En los primeros diez minutos del encuentro frente al Betis, Messi ensayó dos veces lo que Martí Perarnau bautizó como el «alley oop», jugada típicamente asociada al baloncesto pero que el argentino ha trasladado al fútbol. ¿Qué necesita esa maniobra para ser efectiva? Entre otras cosas respetar principios del juego de posición, idea que como cualquier otra necesita horas y horas de ensayo para asimilarla.

    Podemos repasar varios de ellos, expuestos por Dani Fernández en el mejor trabajo que conozca sobre esta forma de jugar:

    • Es fundamental dar amplitud para que aparezcan pasillos interiores (ya sea con extremos o con laterales)
    • La conducción permite atraer rivales provocando así la aparición de ‘hombres libres’.
    • La idea madre de todo es ir generando superioridades a la espalda de la línea que viene a apretar al poseedor de balón

    El mismo Fernández, citado por Enric Soriano, explicaba qué es un hombre libre:

    «Un jugador es hombre libre, cuando recibe balón, sin oposición de marca, y además dispone de mucho tiempo y espacio para generar nuevas cosas. El objetivo fundamental del juego de posición es encontrar un hombre libre a la espalda de la línea que presiona el balón».

    Observemos los alley oop de Messi durante los primeros minutos del partido frente al Betis, recordando que el primero de ellos provocó el primer tanto catalán:

    1

     

    2

    Tras revisar estos dos ejemplos, y valorar la visión panorámica del 10 y su genial recurso, queda claro que el equipo tiene variantes para que el rival no pueda reconocer con facilidad que se aproxima esa maniobra. En el primer ejemplo observamos como Denis Suárez y Alba atacan el área, uno por adentro y el otro por afuera; en el segundo, Suárez se queda de interior, casi al borde del área, mientras el lateral izquierdo hace la diagonal hacia el arco contrario. Con estas variantes, el oponente encontrará muy difícil identificar los movimientos previos al alley oop, más allá del recorte de Messi y su carrera hacia el centro.

    La mejor demostración de que esta maniobra se entrena, aunque nazca de las calidades de Messi, es que ante el conjunto andaluz tuvo a Denis como cómplice, un futbolista que apenas cuenta sus partidos en el Barcelona con los dedos de una mano. Normalmente quien ataca ese espacio es Neymar, como se demuestra en esta secuencia del 15 de febrero de 2015:

    3

    Con estas líneas no deseo más que recordar que a la inspiración y el talento del atleta hay que dotarlo de posibilidades, todas estas originadas en las interacciones con sus compañeros y las directrices del entrenador y su cuerpo técnico. Las sinergia que muchas veces señalamos como necesaria nace en el entrenamiento, por ello es que se hace imprescindible darle su verdadero valor y reconocerlo como el espacio propicio para crear un modelo de juego, desarrollarlo y mejorarlo. Nada de eso se consigue en las montañas, la playa ni trotando alrededor del campo. Es con la pelota y en contexto apropiado que el jugador estará en condiciones de identificar soluciones a las emergencias que plantea el juego, así como el entrenador poner en práctica todo aquello que potenciará el rendimiento de su equipo.

    Como el alley oop de Messi..

  • Imágenes del Juego de Posición II Parte

    Cinco imágenes más para continuar aprendiendo un poco sobre el juego de posición, mas aún cuando Dani Fernández (@DaFdez) me ha comentado que viene una segunda parte de su enorme artículo «El juego de posición» en la web de Martí Perarnau.

    6

    7

    8

    9

    10

    Cinco imágenes más para continuar aprendiendo un poco sobre el juego de posición, más aún cuando Dani Fernández (@DaFdez) me ha comentado que viene una segunda parte de su enorme artículo «El juego de posición» en la web de Martí Perarnau

  • Imágenes del Juego de Posición

    Veo un partido de fútbol y vuelvo a leer el extraordinario escrito de Dani Fernández para la web de Martí Perarnau acerca del juego de posición. En él, Dani explica los principios de esta forma de entender el juego y además entrega algunas formas de entrenarlo.

    Hoy, primer día del año 2.014, quise revisar aquel Athletic Club de BIlbao 2 – FC Barcelona 2 del 06 de Noviembre de 2.011 que se jugó bajo la lluvia en el desaparecido estadio de San Mamés, y que se convirtió en el primer enfrentamiento entre equipos conducidos por Marcelo Bielsa y Josep Guardiola. El encuentro tuvo mil cosas más interesantes que las fotos que voy a continuación usted podrá observar, pero la idea no es repasar aquel episodio en su totalidad – para ello le recomiendo la extraordinaria crónica del mismo Martí o buscar el partido completo en la web – sino tratar de comprender un poquito la complejidad que caracteriza al juego de posición.

    Al fin y al cabo, somos estudiantes todos, hijos de la duda…

    0

    1

    2

    3

    4

    5