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  • Jugar bien al fútbol

    Jugar bien al fútbol

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    Para saber de fútbol hay que saber de futbolistas”. Juan Manuel Lillo

    Quienes hacemos vida alrededor del fútbol tenemos mucho que aprender. Bien podría argumentarse que incluso quienes estudian esta disciplina apenas están recorriendo las etapas embrionarias del juego, por lo que no debe extrañarnos que un 99% de los conceptos que se exponen para hablar del juego disocien, separen, o incluso hablen de integración (integrar es unir, y para unir debe existir primero una separación), cuando en realidad, el fútbol es un todo y vive de la continuidad. No hay ataque y defensa como estados separados sino que todo está interrelacionado e intercomunicado.

    Bien podría decirse que con el fútbol femenino y el fútbol masculino sucede algo similar. No me refiero a las diferencias notables y notorias en cuanto a su tratamiento comercial y mediático, sino a la comprensión y respeto que merece el juego en sí.

    No importa quién lo juegue, al final es fútbol, y como tal debe ser tratado, lo que quiere decir que, más allá del resultado final, el dinero que se reparta o el espacio que ocupe en determinados medios de comunicación, el juego contiene y produce una serie de pautas sumamente ricas que no reconocen las diferencias ni las barreras que nosotros mismos nos hemos autoimpuesto.

    No me malinterprete. El objetivo de todo deportista es vencer, pero en el camino, aquellos que disfrutamos del juego nos encontramos ante la difícil tarea de considerar otras cosas, sobre todo si nos interesa esa relación casi dicotómica entre la intención del juego (competir para ganar) y el respeto por el juego mismo, aun por encima de esas obligaciones que genera precisamente jugar al fútbol de forma competitiva.

    Más allá de la elección de si jugar por arriba o jugar a ras de piso, con cuatro atacantes o tres defensores, el juego exige una comprensión que nada tiene que ver con esas numeraciones o con términos muy utilizados y manoseados, tales como la velocidad o la intensidad. Jugar bien al fútbol es, entre otras cosas, adaptarse y reaccionar a lo que va reclamando la dinámica del juego. Existe un plan, un mapa (como explicó el profesor Julio Garganta en una entrevista para la revista The Tactical Room) y un territorio, y en el segundo la exigencia es jugar, que no es otra cosa que adaptarse, reorganizarse y seguir haciéndolo.

    Escribo estas líneas pensando en Amanda Sampedro. No descubro el agua tibia si le digo que la futbolista del Atlético de Madrid juega muy bien al fútbol, pero no por ello debe pasar por debajo de la mesa qué la hace una futbolista superlativa.

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    Explicaba Pablo Machín, entrenador del Girona, en una entrevista para The Tactical Room, que aprovechar la anchura del campo “facilita generar y tener espacios interiores intermedios por los que puedes sorprender”. Y eso hizo Sampedro el sábado, ante el Madrid CFF, en el marco de un día histórico para el fútbol femenino español, debido a que el derby ante el Madrid CFF se jugó, por primera vez, en el estadio Wanda Metropolitano.

    La “10” rojiblanca se ubicó pegada a la banda derecha. Cada una de sus conducciones derivó en la progresión futbolística de su equipo (el continuum), bien fuese por alguna maniobra individual o por su correcta asociación con la compañera mejor ubicada. La toma de decisiones, en un deporte colectivo, depende de muchas circunstancias, siendo la adaptabilidad (capacidad para adaptarse) una de ellas. Y eso lo mostró la capitana colchonera.

    Sepan disculparme los estadísticos por no llevar la cuenta de las ocasiones en las que Sampedro rifó un balón, perdió un duelo o dio un mal pase. Más allá del resultado final, lo que realmente emociona es observar a una futbolista con semejante capacidad para interpretar cada situación del juego. Y es que, así como sus conducciones tenían una intención de potenciar el juego colectivo del Atleti, su ubicación, cuando el juego se desarrollaba en el sector contrario, ayudó a que el concepto que expuso Machín fuese realidad.

    Cuando mencioné la obligatoriedad de considerar las distintas aristas que el fútbol ofrece, lo hice con la intención de valorar lo que el sábado produjo la capitana rojiblanca. El marcador no refleja la influencia de Sampedro en el juego de su equipo ni su capacidad de interpretar cada situación. Eso vale mucho y es patrimonio de pocos, tanto en el fútbol femenino como en el masculino.

    Al final del día, es fútbol, y lo que realmente es que se juegue bien, de la manera como Amanda Sampedro lo hizo el sábado en el Wanda Metropolitano.

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    Fotografías y video de Antonio Díaz Madrid @antoniodiazmadrid

  • A propósito de Diego Costa

    A propósito de Diego Costa

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    Es una obviedad decir que la introducción de un nuevo elemento en un sistema modifica a ese organismo, de la misma manera que genera una nueva versión de ese novedoso integrante. Ahora bien, el objetivo, o la meta si así se prefiere, es identificar esas pequeñas modificaciones que confirmarán que aquel viejo sistema no será más.

    La vuelta de Diego Costa al Atlético de Madrid supone una fabulosa noticia, no solo para los seguidores colchoneros, sino para todos aquellos que ven en la plantilla rojiblanca mayores posibilidades de crecimiento futbolístico.

    El argumento más repetido en estos días es que con “La Pantera”, el club de la capital española mejorará su faceta ofensiva, pero esto no es más que un reduccionismo, ya que la evolución nunca puede ser medida en apartados; hay que hablar de mejora futbolística.

    Si un equipo ataca mejor, y lo hace por más tiempo, estará cada vez más lejos de su propio arco, lo que se traduce en un conjunto que sufrirá menos ocasiones del rival. Si esta versión del Atlético consigue que sus ataques se prolonguen y no sean sólo fulgurantes arranques (cómo se vio ante el Getafe), podría intuirse que llegar al arco de Jan Oblak será cada vez más complicado, por no decir imposible.

    No olvidemos que el equipo de Simeone se siente cómodo defendiendo como un bloque muy compacto cerca de su propia área, e incluso dentro de ella. A sus defensores no les interesa aquello de salir organizadamente desde su propio arco, y ahora, con el hispano brasileño la salida en largo tendrá nuevas y renovadas probabilidades.

    Con Costa, Atlético gana, como muchos dicen, un faro, una referencia, alguien con las características perfectas para pelear con los defensores centrales rivales esos envíos aéreos, pero también, y esto no es menos importante, retorna al equipo un futbolista que sabe aguantar muy bien el balón a la espera de que lleguen sus compañeros, lo que en principio beneficiará el aporte goleador de Antoine Griezmann y el resto de los futbolistas colchoneros.

    Esto no es poca cosa. El Atleti, como ya viene siendo costumbre, ha exprimido hasta más no poder su eficacia en las dos áreas: con pocas llegadas convierte el gol necesario y sabe repeler perfectamente a los ataques contrarios. Pero esto, en un juego complejo e incontrolable como el fútbol es equivalente a caminar sobre un alambre o bailar con el demonio.

    Los números no mienten: en 18 partidos, los rojiblancos han anotado 27 tantos, un promedio de 1,5 goles por partido. El máximo anotador es Griezmann con 5 goles. Si a ello le sumamos que apenas ha recibido ocho anotaciones, el argumento anterior cobra fuerza. Es por ello que la vuelta de Costa simboliza un cambio en el estilo de Simeone.

    Idealmente, la delantera la integrarán Costa y Griezmann. El primero se ubicará entre los dos centrales contrarios, empujándolos hasta su propia área o sacándolos de ella, siempre dependiendo de la dinámica propia del juego. Esos movimientos permitirán que tanto el francés, los volantes o cualquier otro jugador rojiblanco gocen de más oportunidades de acercarse al área rival, mejorando las relaciones espaciotemporales, algo que solamente puede beneficiar a al club que sepa sacar provecho de ello.

    Para resumir: con Costa, Simeone gana un delantero centro con virtudes muy beneficiosas para su idea. Peleador e insoportablemente testarudo, Costa convertirá goles, pero también “liberará” a Griezmann, de la misma manera que alimentará a los “llegadores” como Ferreira, Koke, Carrasco, Saúl, etc.

    Fotografías cortesía de Antonio Díaz Madrid (antoniodiazmadrid.com)