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  • Detalles de Rusia 2018

    Detalles de Rusia 2018

    Una vez finalizada la etapa de grupos del Mundial Rusia 2018, es momento de hacer algunas consideraciones sobre lo visto hasta ahora. Las observaciones que el lector encontrará a continuación no son más que una serie de aspectos, no todos, que vale la pena rescatar para hacer ese viejo y descuidado oficio que es estudiarse a sí mismo.

    Desde varias tribunas he expuesto una visión: el fútbol no se estudia a sí mismo. He explicado la razón de esa creencia, y con gusto he observado que algunos han tomado el argumento, aunque no expliquen ni un 1% de su significado. No seré yo quien señale el camino o el remedio a tomar por quienes hacen vida del juego y en el juego, sin embargo, mantendré que para medianamente comprender en dónde estamos –perdone que insista, pero no existe forma real de saber hacia dónde iremos- es imprescindible conocer de dónde venimos.

    Por ello, la única intención de estas líneas es agregar un granito de arena a esa intención de revisar el juego, para no caer en el eterno retorno que muchos, entre ellos Friedrich Nietzsche, explicaron.

    Insisto, son apenas unas observaciones de lo que he visto, no verdades absolutas ni excluyentes.

    1.- Transiciones:

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    El mundo del fútbol adoptó este término y lo convirtió en parte de su lenguaje. Se ejecutan en distintas zonas del campo y tienen tantas formas de construirse como jugadores que las protagonizan.

    César Menotti ha declarado siempre que “el fútbol no es tan complejo, tiene cuatro acciones: defender, recuperar la pelota, gestar y definir”.

    La definición de transición que creo mejor se adapta al fútbol es la siguiente: “Estado intermedio entre uno más antiguo y otro a que se llega en un cambio”. Para llevarlo al fútbol, las transiciones se observan en esos momentos entre la recuperación del balón y el inicio de una ofensiva, o entre la pérdida del balón y la reorganización colectiva para intentar recuperar la pelota.

    Debo aclarar que nunca he estado a favor del término, sin embargo, comprendo que se ajusta perfectamente al fútbol, por lo que dejaré de lado mi malcriadez conceptual.

    Una vez repasado el concepto de transición, es necesario explicarle al lector que esta acción, tal como se expuso anteriormente, no tiene un manual de reglas sino más bien goza de una infinidad de formas de llevarse a cabo.

    Hay equipos, como aquel viejo Inter de Milán, comandado por José Mourinho, que las ejecutaban desde una zona cercana a su área y con máximo tres futbolistas atacando al contrario, y otros como el FC Barcelona de Pep Guardiola, que las iniciaba, gracias a la presión tras pérdida que hacía sobre el rival, a escasos metros del área contraria y con muchos futbolistas protagonizándola. Esos son los dos extremos geográficos inicio de las transiciones. Cada colectivo dará su propio sello a esta herramienta, convirtiéndola así en una versión original e irrepetible.

    En este mundial, la sensación que tengo, una vez finalizada la etapa de grupos, es que los equipos han apostado a construir sus avances de manera muy rápida, partiendo de la zona en la que más cómo se sienten defendiendo e involucrando hasta cinco jugadores en el avance hacia campo rival.

    Lo he observado en selecciones como Brasil, Francia, Bélgica, Croacia, Portugal, Rusia, México e Inglaterra. Estos equipos han construido estructuras en las que, cuando recuperan la pelota, salen rápidamente, y en manada, hacia la portería contraria. No atacan con dos sino con hasta cinco futbolistas. Sus problemas, salvo en el caso de Croacia, han llegado cuando el adversario los espera muy atrás y deben profundizar en sus ataques organizados o posicionales.

    Por otro lado, hay equipos que han elegido caminos en apariencia distintos, como España (cuando promueve esta herramienta la ejecuta con dos jugadores, probablemente uno de los demonios que acarrea jugar con un delantero como Diego Costa); Argentina (sus transiciones son con pocos jugadores, siendo Messi, Di María y el delantero de turno los protagonistas habituales, pero además convirtiéndose, cuando las ejecuta, en un bloque partido en dos); Uruguay (que juega a esto sin mayor problema pero con dos protagonistas claros, Suárez y Cavani, y algún volante que se sume por sorpresa); y Colombia (que al igual que Argentina, corre el riesgo de que cada pelota de gol que nace de Quintero requiera más del acompañamiento de Cuadrado para sostener al equipo que de cualquier otra intervención).

    Visto esto, queda la impresión de que a todos, incluso a España, se les ha hecho insoportable cada etapa del juego en la que han debido atacar defensas organizadas. Habría que agregar a esta sensación infernal a la selección alemana, que tampoco pudo resolver con claridad sus ataques posicionales, pero tampoco logró hacerlo por medio de transiciones.

    Lo rico de observar estas transiciones es identificar los patrones, es decir, observar desde dónde se originan y cómo se efectúan, más que el resultado, porque sabemos que este es tan caprichoso como un niño malhumorado.

    2.- El pase

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     La relación entre los jugadores se construye con el pase. Es la herramienta que los comunica y que ayuda a observar cual es la reacción ante las distintas emergencias que nacen del juego. Es por ello que el pase no termina cuando la recibe un compañero. Esta definición debe revisarse para profundizar un tanto en las entrañas del juego.

    El pase supone el nacimiento o la continuación de algo, no puede ser el final ni la muerte. Y el pase es eso, muerte o condena, cuando la entrega al compañero es para que el pasador se quite de encima presión, responsabilidades o rivales, transfiriendo esas dificultades a un compañero. Un pase es realmente efectivo sólo y cuando deja al receptor en situación de ventaja, no cuando le sirve al emisor para evadir responsabilidades.

    El pase es un acto de solidaridad. Le entrego la pelota a un compañero porque él, y no yo, está mejor ubicado para que aumenten las probabilidades de éxito del equipo. Me quito la capa de súper héroe para soportar y empujar a favor del interés colectivo. Se asemeja al contrato social porque, al sacrificar alguna conducta individualista, potenciamos el crecimiento de todos como unidad.

    Pero equivocadamente se habla de la relación que promueve al pase como una de amistad, y ello es falso.

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    Gracias a las reflexiones del Profesor Paco Seirul.lo, se comprende que nos pasamos el balón para construir vínculos que nos ayuden a conseguir el objetivo. Pueden ser pases cortos o largos, pero son pases al fin. Pasarse el balón muchas veces significa la transferencia de aspiraciones, que van creciendo a medida que el equipo avanza en el terreno de juego: aspiramos a convertir un gol, y mientras más cerca estamos del arco, más poderosa es la lupa con que se nos observa. Existe sí eso de la transferencia de responsabilidades, que es muy distinto a la transferencia de los miedos.

    Es por ello que se puede concluir que la construcción del lenguaje común, a través de pasarnos el balón, se hace en base a intereses comunes, y para que tenga éxito no puede construirse en torno a amistades.

    Ahora bien, en tiempos en los que sorpresivamente se sigue mencionando a los porcentajes de posesión como algo a tener en cuenta, hay que recordarle al público que nadie, léase bien, nadie juega al “juego de posesión” porque eso no existe. Existe sí el “Juego de Posición”, rebautizado como “Juego de Ubicación” por Juan Manuel Lillo y cuya explicación se encuentra en el fantástico libro “Pep Guardiola. La Metamorfosis”, de Martí Perarnau.

    No existe el “juego de posesión” porque la posesión de la pelota no es un estilo ni una metodología. Es una herramienta, una de las tantas de las que dispone cada equipo con la intención de alcanzar un objetivo. Nada más que eso.

    Cuando un equipo dispone del balón –otra de las razones por las que no existe el juego de posesión es porque nadie posee el balón; se dispone de él- se pasa el mismo para superar al rival. El “Juego de Ubicación” expone razones por las cuales esos pases deben tener una intención y un fin, con unos movimientos y una paciencia china. Pasarse el balón por pasárselo, sin mayor plan, es la puerta de entrada a la catástrofe futbolística.

    3.- Acciones a balón parado

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    Dante Panzeri habló de chantocracia para referirse a un sistema pervertido y sin remedio, conducido por aquellos que, o bien lo instalaron o bien son los grandes benefactores de la podredumbre intelectual y espiritual. El fútbol sabe mucho de esto, porque desde hace décadas es la chantocracia por excelencia.

    Una de las situaciones de juego que mejor expone esto es el tema de las acciones a balón parado. Es mucho lo que se puede practicar esta herramienta, sin embargo, a pesar de que sean mil o cien mil centros en cada entrenamiento, ese ensayo carece de un elemento vital: la presencia del rival.

    Se pueden practicar desmarques, señas, movimientos, colaboraciones, etc. Pero una vez comenzado el partido, la influencia del contrincante es tan fuerte como en cualquier otro aspecto del fútbol.

    No quiero decir con esto que no deban entrenarse, pero es necesario que los chantas, que se rinden desde una caseta de transmisión a la efectividad de estas acciones, recuerden que el rival juega, salta, empuja, choca, y que la participación del adversario no se puede practicar. Ni hablar de las sensaciones del pateador, que por muy bueno que sea, se enfrenta a un contexto muy distinto que al de los entrenamientos.

    Por otro lado, hay que reconocer que la cantidad de goles conseguidos como consecuencia de estas acciones es muy alto. Pero es bueno recordar lo expuesto anteriormente, que concierne a la intervención del contrario como parte fundamental de lo que sucede en un espacio muy reducido el terreno de juego.

    Panzeri escribió alguna vez: “Versión frecuente del neo-fútbol: jugar no sabemos; busquemos un tiro libre. Hagamos del fútbol un partido de golf. Apuntemos a embocar”. Y no se equivocó, porque algunos, como no intentan profundizar en sus ideas, creen que lanzando pelotazos al área encontrarán lo que por inventiva propia les ha sido esquivo.

    4.- Juego con los pies de los porteros

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    Tras el costoso error de Wilfredo Caballero, recobró vida un debate que jamás debió existir, pero como el fútbol no se estudia a sí mismo, cobra vida y llena titulares de prensa, espacios en radio y TV, y, como no podía ser de otra manera, alimenta a los chantas de twitter, aquellos que roban frases o que repiten bobadas.

    Desde hace dieciséis años, FIFA y la International Board decidieron que los porteros están obligados a desarrollar una mayor interpretación del juego, debido a que salvo en casos muy puntuales, no pueden tomar con sus manos la pelota tras una cesión de un compañero. Entonces, el juego con los pies del arquero es tan importante como el del lateral o el mediocentro. ¿Por qué? Porque al igual que sus compañeros, el portero está obligado a interpretar cada acción antes de tomar una decisión.

    El caso de Caballero es paradigmático. Su equivocación en el primer gol de Croacia sirvió para crucificar el juego de pies del arquero, cuando lo que debía analizarse era si el argentino interpretó correctamente qué hacer según lo que estaba sucediendo. Su apresuramiento en solucionar una acción de juego fue el responsable del error, no la intención de jugar en corto.

    Y este es otro ítem a revisar: saber jugar con los pies, al igual que en el caso de sus compañeros, no es sinónimo de jugar siempre en corto. Se ha confundido al espectador porque quienes tienen la obligación de explicar no se han dado a la tarea de estudiar. Si se revisa el primer gol del FC Barcelona en la final de la Copa del Rey 2018, que nace de un pase largo del arquero Jasper Cillessen, podremos educar correctamente a la audiencia:

     

    Ese pase largo del holandés nace precisamente de su buena interpretación del juego. Saca en largo, busca al lejano, porque eso es lo que beneficiaría a su equipo.

    En el fútbol no son todas largas ni todas cortas. Jugar bien a este juego es interpretar correctamente las emergencias que nacen del mismo y actuar en consecuencia. A veces buscando al lejano, a veces al cercano; a veces promoviendo transiciones largas y otras más cortas. Pero jugar bien al fútbol es, ante todo, un acto de solidaridad, el respeto por un contrato social.

    Fotografías encontradas en Internet. Crédito a quienes correspondan

  • El talento y el reduccionismo

    El talento y el reduccionismo

    Le pido al lector que haga un poco de memoria y recuerde cada selección que a continuación le presento. Entre paréntesis está la edición mundialista a la que pretendo remitirle: Brasil (1982); Colombia (1994); España (1998); Argentina (2002); Francia (2002); Serbia y Montenegro (2006); Francia (2010); Italia (2010); España (2014); Croacia (2014); Italia (2014); Portugal (2014).

    Una vez hecho el repaso, le pregunto, ¿acaso esas selecciones no poseían futbolistas talentosos? Entonces, si aquellos equipos poseían futbolistas talentosos, de los mejores de su tiempo, ¿cómo se explica que no triunfaran?

    Podría hacer una larga y pesada enumeración de los factores que influyen en el rendimiento de un colectivo. Además de incompleta, esa lista tampoco gozaría de total credibilidad, debido a que cada episodio es único e irrepetible; sus componentes, así como el grado de influencia que ejercen en cada muestra, nunca podrán reproducirse o copiarse sin que sean modificados.

    Pero el punto a discutir es el talento.

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    Talento tiene que ver con las posibilidades innatas, naturales, de conseguir algo. Se nace con determinado(s) talento(s) y es el poseedor de esa(s) virtud(es) quien decide si cultivarlo o dejarlo morir. No existe mérito alguno en la sola posesión de cualidades.

    Todo lo contrario sucede con quienes toman la decisión de multiplicar aquello que la naturaleza, la genética o el azar les dio. Pero quien no tiene en su ser esas facultades jamás podrá obtenerlas. Se mejora lo que se posee, pero el talento es intransferible.

    Corren versiones, en medio de la insoportable idiotez que obliga a elegir entre Cristiano Ronaldo o Lionel Messi, de que el portugués es trabajo y el argentino talento. Nada más alejado de la realidad; cada uno ha explorado y explotado virtudes propias, no potencialidades compradas o traspasadas.

    Así mismo, el talento se ha convertido en una respuesta rápida, casi automática, para justificar o hacer que explicamos lo que desconocemos. Estos expertos en lo divino, al verse imposibilitados de justificar lo que no comprenden, como la eliminación de la selección alemana en el mundial ruso, recurren, con una sospechosa agilidad, a la ausencia de talento de su entrenador o de alguno de sus futbolistas.

    El mismo argumento se emplea para definir las carencias de todos los demás eliminados.

    Por alguna razón que desconozco, y que probablemente tenga que ver más con la educación que hemos recibido y que nos ha llevado a ser grandes reduccionistas, el aficionado explica el deporte, el éxito y/o la derrota, como la consecuencia natural y lógica de la acumulación de talento o la falta del mismo, dejando de lado la influencia de factores tan determinantes como el estudio, el entrenamiento, la preparación, la suerte, el error propio y del contrario, el contexto, etc. Reducimos una actividad colectiva a lo mínimo, es decir, a cuotas de talento que por cierto, nadie puede medir.

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    Julio Velasco, entrenador argentino de vóley, exponía su propia versión sobre la inclinación a justificar y explicar los triunfos a partir de esas cuotas de talento:

    Ese mundial (NR: de vóley de 1982) dejó cosas muy positivas, pero dejó alguna negativa… La negativa es que se empezó a usar una palabra, demasiado para mi gusto, en la Argentina, que es la palabra talento. Una de las conclusiones fue que parecía que ese equipo había nacido del descubrimiento casi azaroso de seis, siete u ocho talentos que nadie sabía de dónde habían salido, y que con el genio de un entrenador extranjero habían logrado una medalla de bronce por primera vez… En realidad, ese equipo estuvo por dos años (los jugadores) a disposición exclusiva de la selección nacional. ¿Con qué dinero? Con el dinero de los padres de los jugadores, porque no les pagaban nada. No les pagaban ni el viaje en micro (bus). ¡Cero! Los padres pagaban”.

    El crecimiento exponencial de tribunas y el aprovechamiento de estas por pseudo especialistas no ha hecho más que desvirtuar la figura del observador hasta convertirlo en analista. Hoy nadie habla del juego, mucho menos de la complejidad del mismo. Complejidad hoy es asumida como un sinónimo de dificultad, de la misma manera que talento es el causante del éxito.

    Es muy jodido hacer comprender que no existe, en los procesos de los sistemas dinámicos abiertos, esa causa=efecto con la que hemos crecido. Sin embargo, la pelea hay que seguir dándola, así sea desde esta insignificante trinchera.

    Fotografías encontradas en Internet. Crédito a quién corresponda

  • La idiotez en el fútbol no descansa, ni siquiera en Semana Santa

    La idiotez en el fútbol no descansa, ni siquiera en Semana Santa

    La soberbia los lleva a decir idioteces sin parar. En un programa de fútbol de TV, en Argentina, se gritan bobadas como si tuviesen licencia para mentir. Con una histeria sin parangón, se discute al posible cuerpo técnico de Jorge Sampaoli en la selección argentina. Las barbaridades son preocupantes:

    Juan Manuel Lillo es un fracasado que descendió a Dorados en el fútbol mexicano. La historia verdadera: «Lillo heredó un equipo que había sumado cuatro puntos en las seis primeras jornadas. Lillo mejoró los registros del Dorados, consiguiendo que su equipo culminara en el octavo puesto al final del torneo, pero por cuestión del porcentual que marca los descensos y que se arrastra de temporadas anteriores el equipo culichi acabó descendiendo a la Primera «A» en la última jornada del Clausura 2006″. Luego de los señalamientos hechos en ese programa, entre los cuales el veterano acusador calificó a Jorge Sampaoli de «vendedor de humo«, Sebastián Abreu llamó a otro de los panelistas. «El Loco» quiso defender a Lillo y decirle al periodista en cuestión que los métodos del español son top. El silencio fue abrumador.

    Lillo es militante de la periodización táctica y el juego de POSESIÓN. Aclaratoria: La metodología no es de «posesión» sino de «posición», una sutil diferencia lingüística pero enorme en cuanto a lo futbolístico. No recuerdo a Juanma como gran defensor de la metodología del profesor Vítor Frade- tampoco es contrario, simplemente no la aplica como tal- sino del juego posicional, al que él mismo, en el libro «Pep Guardiola. La Metamorfosis» de Martí Perarnau, rebautiza como juego de «UBICACIÓN«.

    Lillo fracasó en Millonarios de Colombia. La historia verdadera: «En su primer torneo en Colombia, su equipo Millonarios consiguió 33 puntos en 18 partidos disputados (10 victorias, 3 empates y 5 derrotas). Millonarios culmina en el segundo lugar del torneo y clasifica al play-off final. En dicho certamen, cae por penales ante Junior en semifinales tras igualar 0 a 0 en el desarrollo del partido y pierde la chances de jugar en el partido final. En el segundo semestre de 2014 el club entró en una debacle deportiva luego que los fichajes del club no cumplieran las expectativas, esto hizo que Millonarios quedara último en el grupo C de la Copa Colombia,28 además, Millonarios perdió los últimos cuatro partidos de liga, siendo goleado 5-0 por Nacional en Medellín29 y luego de perder el Clásico Capitalino, contra Santa Fe, 1 – 0.30 Asimismo el equipo fue eliminado en la primera ronda de la Copa Suramericana luego de caer 1-2 con César Vallejo en Bogotá, y de empatar a 2 goles en Perú.31 Esto hizo que la situación de Lillo se complicara, hasta que el 2 de septiembre de 2014 las directivas del club informaron a la opinión pública que se había determinado remover del cargo a Lillo«. En resumen, Lillo tuvo un muy buen primer torneo y otro muy malo. Ni fracaso ni gloria, sencillamente la normalidad en la vida de un entrenador.

    Lillo aprendió muy mal de Guardiola. Contemos la verdad: Pep Guardiola tiene en Lillo una de sus referencias de cabecera. Lo consulta permanentemente y esto lo afirma el propio Guardiola, quien dijo una vez: «Lillo es el mejor entrenador que he tenido«. Pero además, Jorge Sampaoli, además de llevar a Lillo como su mano derecha al Sevilla, lo convenció de acompañarlo en la selección de Chile para diseñar un plan que los ayudara a ganar la Copa América de Chile. El plan era agregar matices del juego posicional a un equipo que siempre fue muy violento en sus transiciones. Esto se pudo observar, entre varios ejemplos, en el rol de Isla, lateral derecho, quien hizo muchas veces de «Pedro» en aquella selección que ganó la Copa por penales, ensanchando el campo con sus desbordes, manteniendo la posición, casi de extremo, aun en momentos en los que el juego se inclinaba por el otro costado.

    Estos son ejemplos de barbaridades que escuché hoy en un programa de TV en el que, como si fuera poco, el mismo señor grita que el fútbol es «dinámica de lo impensado», haciendo del título del maravilloso libro de Panzeri una ordinaria muletilla, porque los gritos y obscenidades que vomita no le permiten tan solo explicar la intención de aquel maravilloso periodista y analista, que no era otra que recordar que las cualidades de cada quien son intransferibles, y que el fútbol es pillería, viveza, engaño, pero también mucho de estrategia.

    Pasa en Argentina. Pasa en España, y cómo no, pasa en Venezuela. La mentira y la banalidad se instalaron en el fútbol hace muchos años, pero ahora, gracias a la barbarie de las redes sociales, conquistaron todos los territorios. Hasta saludamos el éxito de algún ladrón de siete suelas.

    No hago sino recordar a un querido amigo cuando me dijo que la guerra estaba perdida, pero por si acaso, aquí dejo algunas reflexiones de Juan Manuel Lillo, un entrenador magnífico y un soberbio pensador.

    “La posesión del balón es un objetivo parcial del juego.”

    “Cuando se piensa en el resultado se tiene temor al juego.”

    “Lo que debe temer cualquier entrenador es que el equipo rival se ponga a jugar, y no temer que se ponga a correr.”

    “No te puedes tapar un ojo y jugar a solo una cosa; ¡defender!O¡atacar!”

    “Hay algunos equipos tan defensivos que no saben de que color es la línea de medio campo.”

    “En el fútbol existen dos miedos, a ganar y a perder.”

    “Estar atento a la intención del jugador adversario poseedor del balón es la mejor manifestación del talento defensivo.”

    “Cuando no se tiene la posesión del balón hay que defender, no contener.”

    “La táctica nace de los problemas que plantea el juego por un lado, y de las soluciones que encuentra el jugador para esos citados problemas, y todo esto trasladado a la
    colectividad. La génesis es el juego y el jugador”.

    “La fuente principal para conocer el juego es conocer al jugador. Porque saber de fútbol
    es saber de jugadores”.

    “La táctica es la forma en la que se juega, el porqué se juega, cuando se juega, cómo
    se juega y dónde se juega”.

    “Mi gran misión como entrenador es crear cultura táctica. Enseñar al jugador a interpretar las situaciones, y eso parte de dar mucha información, es decir darle una razón para hacer las cosas. Al final elige el jugador”.

    “El punto de partida no es el cambio, sino la contratación. No se contratan ideas, sino al
    último ganador, un buen currículo para tranquilizar a los medios y al público. Si los
    presidentes contratan una idea, la aguantarían como propia y habría contratos largos. Aquí el crédito de un entrenador es el siguiente domingo, y eres tan bueno como tu último resultado”.

    “Los equipos no solo deben de ser felices atacando, también lo deben de ser
    defendiendo.”

    «No voy a opinar sobre las opiniones. Eso es lo bonito del fútbol, opinar»

    «Cuando más te aproximas a la portería, más te alejas del gol».

    «Que Cristiano Ronaldo sea el símbolo para la sociedad actual significa que hay algo que no funciona».

    «Ahora es mucho más importante en el fútbol lo que pasa de lunes a viernes. Lo que ocurre el domingo importa cada vez menos».

    «El fútbol se ha convertido en un consolador social».

    «Messi representa el paradigma sistémico y contextual. Todos estamos en el contexto y el contexto está en nosotros. Leo Messi es la prueba más evidente».

    «Iniesta representa el todo y Messi la parte. Messi necesita más a Andrés que Andrés a Messi».

    «Tu rival también es parte de ti».

    «No es lo mismo la posibilidad que la probabilidad. A mí me gustan los equipos que buscan la probabilidad».

    «No soy de los que cree que el liderazgo ha de ejercerse desde el banquillo. El entrenador ha de ser como Dios, en todas partes y en ninguna visible».

    «Pep y yo intentamos lo mismo: conseguir superioridades a partir de la posición. ¿De qué sirve jugar entre líneas si no es para eliminar a rivales?».

    «El fútbol no es ofensivo ni defensivo. El reglamento solo dice que hay que marcar más goles para ganar. Y nosotros hemos decidido no llevarle la contraria. Por eso partimos del balón, porque sin él no se puede hacer goles».

    «El entrenador debe saber tratar al grupo como personas de lunes a sábado y el domingo hacerlo como jugadores».

    «Creo que el entrenador tiene que pelear por ser, no por estar. Y creo que yo en día, con tal de estar, el entrenador deja de ser».

    «No hay que atender a los dibujitos. Para mí en el 4-1-4-1 hay tres delanteros. Y es que en cuanto se mueve el balón, el dibujito se fue al carajo».

    «Cada día me lo pregunto más… dime con qué mediocentro andas y te diré qué equipo eres».

    «Las ideas siempre tienen validez en cualquier ámbito de la vida. Incluso no tener ideas es una idea en sí misma».

    «No arriesgar es lo más arriesgado, así que, para evitar riesgos, arriesgaré».

    Imagen cortesía del Diario AS

  • La Volpe desafía los lugares comunes

    La Volpe desafía los lugares comunes

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    El América de México cayó 2-0 ante el Real Madrid en las semifinales del Mundial de Clubes FIFA 2016. La superioridad del conjunto que dirige Zinedine Zidane es tal que sólo una catástrofe evitaría que obtuviesen el trofeo que los acredite como campeones mundiales.

    Pero más allá de actuaciones realmente maravillosas de jugadores blancos como Nacho, Benzema, Modric, Casemiro o Kroos, el equipo mexicano, aún cuando cayó derrotado, dejó algunas lecciones que podrían ser aprendidas y aprehendidas por los entrenadores que tanto disfrutan escudarse detrás del manual de las excusas.

    El argentino Ricardo La Volpe se hizo cargo del histórico club mexicano el 22 de septiembre de 2016. Su influencia ha ido más allá de lo palpable -las «Águilas» jugarán la final del torneo local frente a los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León- y ello sólo puede comprenderse desde el juego.

    Ante el Real Madrid, y con todas las de perder, el entrenador no le pidió a sus jugadores otra cosa que ser fieles al estilo que les ha marcado en el último semestre. En la rueda de prensa previa al partido, el entrenador dejó las siguientes frases:

    1. «Hay que achicar a lo largo y a lo ancho. Y mi punto de vista es tener la pelota. Si tenemos la pelota no la tiene el contrario. Y cuando la tengamos hay que ser agresivos y ofensivos».

    2. «Al Madrid no le vamos a ganar sólo echándole ganas. Hay que ser muy inteligente. Le vengo diciendo a mis jugadores que jugamos ante un sistema, no ante pepito o fulanito, ni ante camisetas. Siempre digo que el fútbol es como el ajedrez».

    3. “Si no tenemos la pelota no podemos regalar espacios».

    Todo lo mencionado por el conductor argentino es moneda común de la gran mayoría de las ruedas de prensa previas a cualquier partido de fútbol. Pero La Volpe, a diferencia de muchos, sí pone en práctica lo que anuncia.

    Veamos tres situaciones de juego en las que su América, a pesar de enfrentarse al equipo más poderoso de Europa, mantuvo su plan y su estilo:

    Salida Lavolpiana

    Esta herramienta define mucho del pensamiento del argentino. Su intención es que la construcción del juego nazca desde su arquero. No es un capricho; al igual que muchos entrenadores, La Volpe siente que el ataque se construye desde el primer pase, y para que este sea eficaz, deben involucrarse todos los jugadores. Dijo alguna vez Pep Guardiola que «su primera opción de salida al frente con el balón, es de las mejores que he visto».

    «El objetivo es ensanchar el equipo para lograr ocupar el mayor espacio posible, dificultando lo más posible la presión rival, los centrales y el medio-centro intentarán salir combinando con los laterales y los interiores para intentar conseguir una salida de balón lo más limpia posible».

    Ante el Real Madrid:

    Salir de novios

    Durante el Mundial Alemania 2006, Guardiola hizo de columnista en el diario español El País. En uno de sus aportes hizo hincapié en el juego que proponía la selección mexicana que conducía Lavolpe, y el título de aquella exposición era «salir de novios». Acerca de esa intención, el hoy entrenador del Manchester City explicó:

    «Ricardo Lavolpe, argentino él y seleccionador mexicano, ha escogido que su defensa salga jugando. No que empiece jugando, que es otra cosa. Para Ricardo Lavolpe, empezar jugando es pasarse la pelota entre los defensas, sin mucha intención, para pasar la pelota algunas veces y lanzarla, la mayoría de las veces. Pero Lavolpe obliga a otra cosa. Obliga a salir jugando, que no es otra cosa que jugadores y pelota avancen juntos, al mismo tiempo. Si lo hace uno solo no hay premio, no vale. Han de hacerlo juntos. Como lo hacen los novios cuando salen juntos.»

    Más adelante, y como no podía ser de otra manera, el catalán recordaba a Johan Cruyff, su maestro:

    «Me viene a la memoria que un día, escuchando a Johan Cruyff, contaba que los jugadores más importantes para que un equipo juegue bien con la pelota en su poder, son sus defensores. Si sales bien, puedes llegar a jugar bien; si no lo haces, no hay opción. Johan cree que aquello que equilibra el juego es la pelota. Pierde muchas, y serás un equipo desequilibrado. Pierde pocas, y será todo equilibrio».

    Esto que describe Guardiola también fue puesto en práctica por el América ante el equipo español:

    Buscar al lejano

    De Johan Cruyff es el concepto que motiva el siguiente video. Aunque no se hable de ello, el holandés no negaba la posibilidad de utilizar un pase largo, por ello siempre le recomendaba a sus futbolistas «mirar siempre al compañero más alejado«.

    La web especializada Ecos del Balón explica perfectamente el concepto:

    «La frase, una de las más célebres del santoral de Johan, revelaba una parte de la naturaleza de ese Barça a menudo olvidada: su amor por el pase vertical. A aquel equipo le encantaba filtrar pelotas directas, tanto por tierra como por aire. Cuando Koeman agarraba el cuero, su primera reacción era mirar a Stoichkov en busca de su clásico envío de sesenta metros, quizás el más certero que hubo nunca. En el caso de Guardiola, el de Santpedor hallaba en Bakero su perfecto punto de apoyo entre líneas para avanzar. Cuando en 1993, Cruyff compró a Romario (un delantero centro), lo primero que le dijo a Pep fue que “mirara siempre al brasileño”. Por supuesto, estos pases estaban previstos en la pizarra mental de Cruyff, obedecían al juego posicional que estaba creando para el colectivo, pero también eran el reflejo de su sentir futbolístico, que no era otro que atacar sin descanso«.

    Frente al Real Madrid, el equipo mexicano supo como promover escenarios a partir de esa búsqueda del compañero más alejado, o si lo prefiere el lector, el más adelantado:

    Conclusión

    22 de septiembre. Quiero insistir en la fecha de llegada del argentino al club mexicano porque en menos de tres meses, y en plena competencia, La Volpe ha conseguido que su equipo haga propia la manera de interpretar el juego que defiende su entrenador. Lo ha conseguido en uno de los equipos más grandes de México, uno al que no se le permite experimentar porque «no hay tiempo y sólo vale ganar».

    El argentino asumió el reto y su equipo, como dije anteriormente, está en la final de su torneo doméstico. No hay lugar para las excusas, y ante una derrota frente al equipo más poderoso de Europa, La Volpe no se escondió y dijo «perdimos una gran oportunidad de hacer historia».

    El fútbol es un deporte fascinante porque aún cuando se cae derrotado hay muchas variables que pueden y deben ser estudiadas. Quienes creen que lo único que importa es el resultado limitan sus posibilidades de crecimiento, no en vano un resultado es indiscutible porque ya no puede hacerse nada al respecto. En cambio, todo lo referente a las formas, el contenido y las herramientas es cuando menos un terreno inmensamente desconocido, tierra fértil para el análisis y la comprensión.

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