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  • Después de Dudamel, ¿qué?

    Después de Dudamel, ¿qué?

    Tras el empate ante Colombia, el seleccionador venezolano Rafael Dudamel, abrió la puerta a la posibilidad de retirarse de la conducción del conjunto criollo tras el final de la actual eliminatoria. Fue él quien instauró el tema en los medios, y si bien no son estos quienes deben aportar soluciones, sí debe hacerse una revisión de algunos de los factores que influirán en el caso de que se concrete esa despedida.

    Hay un detalle que no puede obviarse. Pocos días antes de ese partido, Dudamel presentó a la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) su plan de cara al año 2017. Luego, tras el compromiso ante los neogranadinos, expresó que su prioridad era mantenerse a cargo del combinado nacional, pero agregó que en la actualidad no hay recursos para la revisión de su contrato, aunque espera que en los meses por venir aparezcan.

    Más allá de determinar si esa rueda de prensa era el escenario idóneo para ventilar el tema, o discutir el hecho de que Dudamel hablara más de sus aspiraciones que de los costos de la preparación de la selección nacional, es necesario sumergirse en la actualidad del fútbol venezolano para tener una idea sobre qué significaría el adiós del primer entrenador criollo que ha conseguido dos clasificaciones a mundiales juveniles.

    Actualidad de la FVF

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    Para todos es conocido que la Federación Venezolana de Fútbol tiene en Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) a su mayor contribuyente. En esta economía de guerra –vender la realidad venezolana como otra cosa es de ilusos, de propagandistas o de “agraciados”- el único que posee divisas extranjeras es el Estado, por lo que el aporte de la petrolera es vital.

    El vínculo contractual actual finaliza en 2018. Queda por conocerse si ambos bandos, FVF y PDVSA, trabajan en un nuevo acuerdo, ya que de lo contrario, la federación se vería en la necesidad de hacer magia para tan si quiera cumplir con sus compromisos competitivos. No debe olvidar el lector que en el mundo del fútbol se trabaja en dólares o euros, así que el maltratado bolívar no cuenta para viajes, viáticos, hoteles y demás obligaciones típicas de cualquier selección.

    Ahora bien, si lo pactado está garantizado hasta 2018, cabe preguntarse qué razones tendría Dudamel para abandonar el un año antes, sobre todo si se tiene en cuenta que, tras el inédito segundo lugar logrado en el Mundial Sub-20 de 2017, el entrenador tendría carta blanca frente a sus jefes.

    Podría suponerse, entre las millones de hipótesis, que la propia federación no ve segura la continuidad contractual entre ellos y PDVSA; que el seleccionador prefiere dar un paso al costado y aceptar la oferta de un club colombiano (una meta que siempre ha tenido el técnico yaracuyano), o que la declaración del entrenador sea parte de su estrategia negociadora. Son miles las posibilidades, y hasta que los protagonistas no hablen claro, poco se puede asegurar.

    Considerando únicamente el apartado económico, es necesario preguntarse si la FVF podría conseguir un patrocinio distinto al que ofrece PDVSA o el Estado venezolano, algo que por los momentos es imposible. Mientras se mantenga el control de cambio y la guerra contra la empresa privada, todo equipo deportivo dependerá en exclusiva de estos entes.

    La silla caliente

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    Aún en los peores momentos, el cargo de seleccionador nacional ha seducido a todos los entrenadores que hacen vida en el fútbol criollo. Pero más allá del hambre y las ganas de comer, existen en la actualidad posee dos condicionantes que no se encontraban desde hace mucho tiempo: la falta de dinero y el nivel de los conductores criollos.

    Del primer ítem no hay mucho más que agregar tras la confesión de Dudamel. Por ello, en caso de quedarse sin seleccionador, la FVF tendría que olvidarse, casi inmediatamente, de la opción de contratar a un entrenador foráneo. Dudamel no miente cuando asegura no ser un técnico caro, por lo que la imposibilidad federativa de cumplirle el aumento deseado al criollo daría un alarmante mensaje a los posibles sucesores.

    La otra arista que condiciona el proceso tiene que ver con la formación de los directores técnicos venezolanos en la actualidad.

    Cómo consecuencia de la economía de guerra –no confundir con la mentira de la “guerra económica”- que antes mencionaba, los entrenadores criollos no cuentan con el dinero suficiente para viajar al extranjero. Ese encuentro con sus pares en otras latitudes es probablemente el requisito formativo más subestimado en el balompié local. No voy a extenderme más de lo necesario, pero la historia de este juego está repleta de ejemplos que enseñan que los viajes y el intercambio de ideas han sido fundamentales en la evolución del fútbol y de los entrenadores.

    ¿Quiénes han viajado al extranjero para actualizarse? Puedo mencionar a unos pocos: Richard Páez, José Hernández, Daniel De Oliveira, César y Daniel Farías, Noel Sanvicente y Eduardo Saragó. Seguramente hay un puñado más que en este momento no recuerdo, pero que, lejos de defender el actual modelo criollo, constituyen una excepción.

    Los equipos profesionales, bien sea por ignorancia, avaricia o simple desprecio por la educación, hace mucho que no apoyan esas iniciativas. A ello debe sumársele que el colegio de entrenadores no actualiza su pensum ni sus actividades. Si comparamos esta realidad con, por ejemplo, la de Colombia, el susto puede ser enorme.

    El vecino país inauguró recientemente su Escuela Mayor de Técnicos y Entrenadores de Fútbol, lo que “permitirá a los entrenadores colombianos obtener las certificaciones para el ejercicio de sus actividades con el sello de la Convención de Entrenadores de la CONMEBOL”.

    Si en Venezuela no hay recursos ni divisas para traer profesores y multiplicadores, avances metodológicos o acercar la ciencia al deporte; si los mandamases del Colegio de Entrenadores se mantienen en sus puestos a pesar de lo expuesto en estas líneas, y de otras situaciones aun peores que no vale la pena mencionar, y si se sostienen los equivocados paradigmas que olvidan a los entrenadores de base como verdaderos responsables del futuro, el porvenir de este fútbol dependerá más de lo divino que de lo humano.

    Una posible solución sería que la propia federación promueva y profundice la formación de los entrenadores, luego contratándolos para que, en el rol de multiplicadores del conocimiento, recorran el país. Sí, como entrenadores pagados por la propia FVF y que no dependan del seleccionador nacional; empleados federativos que promuevan el crecimiento de todos los entrenadores del fútbol base. Pero esa propuesta es harina de otro costal.

    Volviendo al posible adiós de Rafael Dudamel, su sucesión, teniendo en cuenta lo aquí descrito, se antoja complicada. Sin dinero ni candidatos criollos que hayan cultivado sus conocimientos en otras latitudes, insisto, estamos a merced del azar y nada más.

    Por último, le pido a los entrenadores jóvenes que no se ofendan con estas líneas. En ningún momento cuestiono sus capacidades ni su hambre de aprendizaje. La intención es recordarle, tanto a la FVF como los dirigentes de los equipos, que deben trabajar mancomunadamente por un fútbol mejor, y que esto no se consigue reuniéndose con presidentes de ligas sino conociendo los ejemplos de federaciones y clubes. Ya no vale aquello de que “de eso se ocupa la federación”, o “eso le toca a los equipos”. Estudien el caso alemán y entenderán que el progreso depende más de la voluntad que del dinero.

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    Analicen también el paso de Marcelo Bielsa por Chile y como, gracias a la creatividad del propio entrenador y del presidente de la ANFP, Harold Mayne-Nicholls, Chile encontró soluciones para palear la escasez de recursos. El tiempo perdido no volverá, no jueguen más con el que está por llegar.

    Fotografías cortesía EFE, Prensa Vinotinto y http://www.lacuarta.com

  • Ahora sí se piensa en Catar 2022

    Ahora sí se piensa en Catar 2022

    La selección nacional vuelve al ruedo de las Eliminatorias Sudamericanas para enfrentarse a Perú y Chile. En esta ocasión, el combinado nacional no contará con tres futbolistas que venían siendo protagonistas del ciclo de Rafael Dudamel: Oswaldo Vizcarrondo, Roberto Rosales y Daniel Hernández. Aun cuando la medida es la misma, cada caso es distinto y merece una mirada individual.

    Dudamel asumió la conducción de la Vinotinto el 1 de abril de 2016, tras la renuncia de Noel Sanvicente. El ex arquero, lejos de iniciar una inmediata renovación del plantel criollo, prefirió mantener la misma base que sus antecesores en el cargo, quizá con la intención de familiarizarse con el grupo y conocer de primera mano las razones por las que el equipo no lograba reeditar viejos rendimientos. Los resultados en la Copa América parecían darle empuje a esa continuidad, aunque el análisis de cada presentación venezolana dejaba la duda sobre si la supuesta mejoría era producto de un renacer o de la larga convivencia antes del torneo continental, un contexto irrepetible en las eliminatorias.

    Las siguientes presentaciones confirmaron lo que se temía: la muy buena participación en suelo norteamericano fue un episodio puntual. Por las clasificatorias, el apabullante triunfo ante Bolivia o el empate frente a Argentina no disimularon las duras derrotas ante Colombia, Uruguay y Brasil, por lo que, ahora sí, Dudamel parece convencido en darle oportunidades a futbolistas que probablemente serán protagonistas en la próxima eliminatoria.

    Aunque en el fútbol pocas cosas son absolutas, la aparición de nuevos valores supone el adiós a viejas glorias, y en este caso los primeros en ceder su espacio han sido Vizcarrondo, Rosales y Hernández. Hago énfasis en que nada es terminante porque cualquiera de ellos puede reaparecer en futuros llamados, pero hoy parecen ser la cara visible del cambio que tanto se postergó.

    La ausencia de Oswaldo Vizcarrondo es quizá la más llamativa, no tanto por su actualidad sino por un inexplicable rechazo de parte del público. A punto de cumplir 33 años, y a pesar de haber sido protagonista indiscutible de los más importantes lances de la selección en los últimos tiempos, da la impresión de que sus mejores días han quedado atrás, lo que futbolísticamente sostendría la decisión del cuerpo técnico. Sin embargo, al caraqueño se le condenan los errores como si de un traidor a la patria se tratara, cuando, hasta en los momentos más duros, ha sido quizá uno de los pocos en dar la cara y asumir culpas. El público no perdona sus equivocaciones, a diferencia de algún mercenario que sólo vino cuando se le cumplieron sus exigencias económicas. Una vez más queda demostrado que el fútbol nos retrata como sociedad: lejos de valorar el esfuerzo y la honestidad de algunos, nos regalamos ante el oportunista de turno. Somos un ecosistema futbolístico tan pobre que copiamos con felicidad los malos ejemplos que llegan desde el sur del continente y la madre patria. A pesar de las sugerencias de los optimistas, vivimos igual que en tiempos del Imperio Romano: queremos sangre y sangre tendremos.

    En cuanto a Roberto Rosales la situación es diametralmente opuesta. Su actualidad en el Málaga y sus 28 años hacen suponer que los rumores que se escuchan desde la Copa América Centenario son ciertos: Dudamel prefiere a Alexander González. Un entrenador está para tomar decisiones, y en el caso del seleccionador criollo, elegir a González por encima de Rosales no es más que una de ellas. Ahora bien, que ni siquiera se haya convocado al lateral derecho del Málaga despierta algunas incógnitas, pero Dudamel decidirá si vale la pena o no aclarar esta situación. En los últimos años, Rosales ha dejado de ser, por lo menos en la selección venezolana, aquel lateral incisivo y de desbordes oportunos para convertirse en un futbolista más cercano al equilibrio que algunos promueven. González, por su parte, obedeciendo a su formación de volante ofensivo, ofrece esa voluntad creativa a costa de algunas lagunas defensivas, riesgo que Dudamel está dispuesto a correr. La salida de Rosales debe servir para motivar también a Víctor García, quien a sus 22 años debe probar si quiere competir por el puesto.

    Por último, está la no convocatoria de Dani Hernández. Pareciera que Dudamel quedó sumamente convencido con la actuación de Wuilker Faríñez en el Sudamericano Sub-20, por lo que la ausencia del arquero del Tenerife promovería una sana competencia entre los dos mejores valores que tiene el arco venezolano en estos momentos: Faríñez y José Contreras. Esta puede ser la decisión que defina con mayor claridad la hoja de ruta para el resto de las eliminatorias mundialistas. No es descabellado pensar que el seleccionador nacional, de ahora en adelante, aprovechará el resto de los compromisos para ir construyendo un equipo que llegue el proceso eliminatorio de Catar 2022 con el mayor recorrido posible. Dejo esto como una posibilidad porque, como afirmaba anteriormente, en el fútbol, al igual que en el mundo de la política, siempre se puede volver atrás.

    El resto de la lista es cónsona con este mensaje. Apellidos como Ponce, Machís, Murillo, Soteldo, Romero, Zambrano, Herrera y el propio Graterol están ante una fantástica oportunidad de ganarse su continuidad en la élite del fútbol criollo. Dependerá de cada uno de ellos hacerse imprescindible o dejarse ganar terreno por otros que, como Jefferson Savarino, tocan la puerta con la fuerza de quien desea derribarla. En medio de este panorama queda claro que por fin comenzó el camino hacia Catar.

    Las convocatorias son eso, intenciones y mensajes. Para hablar de fútbol y posibles modificaciones al estilo que trata imponer Rafael Dudamel y su staff hay que esperar.

    Columna publicada el 16/03/2017 en El Estímulo.

    Fotografía cortesía de Telemundo Deportes.

  • Robert Hernández: un extremo como los de toda la vida

    Robert Hernández: un extremo como los de toda la vida

    El regreso de Noel Sanvicente al equipo capitalino es sin duda la noticia que define el inicio del Torneo Apertura para “Los rojos del Ávila”. Pero para que su vuelta sea exitosa, muchos futbolistas deben mostrar su mejor cara, entre ellos el extremo oriental.

    El fútbol es un juego en el que se enfrentan veintidós futbolistas, en las inmediaciones de un campo que debe medir entre 100 y 110 metros de largo por 45 y 90 de ancho, aunque estas medidas varían en partidos internacionales. Las disposiciones han sido las mismas desde 1863, siendo estas las que menos revisiones han tenido por parte de la International Football Association Board, organismo que define y revisa las reglas de este juego. Para que se entienda: el espacio en el que se juega ha sido el mismo desde que el fútbol es fútbol.

    Si se tiene en cuenta que los avances científicos han ayudado a que los futbolistas recorran esas distancias en menor tiempo, cualquiera que decida pensar un poco en el desarrollo de este deporte podría preguntarse por qué se ha prescindido de los extremos, siendo estos especialistas en ensanchar y agrandar el terreno.

    Estas líneas no pretenden convertirse en una revisión histórica sobre la desaparición de este tipo de jugador, sino hacer énfasis en un futbolista que, si logra reencontrarse con la regularidad, puede convertirse en protagonista de la campaña del Caracas y, quien sabe, hasta ganarse un llamado a cualquier módulo de la selección nacional.

    El puntero criollo brilló por cuatro temporadas con el Deportivo Anzoátegui, siendo protagonista del histórico segundo semestre de 2012, en el que, bajo el mando de Daniel Farías, los aurirrojos ganaron el Torneo Apertura y la Copa Venezuela. Aquel final de temporada coincidió con su llamado a la selección Sub-20 para participar del Sudamericano que se jugaría en Argentina, en 2013, y en el que Hernández no brilló. Su carrera perdió fuelle en medio de un confuso paso por el fútbol norteamericano (jugó en la United Soccer League), y desde 2016 intenta reencontrarse consigo mismo en el club de la capital.

    Johan Cruyff explicaba en una entrevista con la revista Voetbal International, en 2004, que los extremos son clave en el fútbol:

    En la formación inicial, es mejor utilizar extremos. Si eliges jugar con dos delanteros, entonces yo pondría a dos extremos, pero haría que los delanteros retrasaran sus líneas, para reforzar así el centro del campo. Si haces eso, los centrales contrarios tienen que adelantar sus líneas para marcar a los delanteros… Este sistema de dos extremos te dará muchas más opciones que jugando con dos delanteros. Tus defensas centrales pueden ahora apoyarse el uno al otro, y tus laterales sólo deben meterse un poco en el medio para respaldarles apropiadamente. Así que la verdadera pregunta es, ¿existe la posibilidad de jugar a un fútbol de gran nivel sin extremos«.

    Se entiende que el ex entrenador del FC Barcelona pensaba que los punteros eran los encargados de promover el caos en la defensa rival, y al mismo tiempo, generar espacios para sus atacantes. De esto se beneficiarían tanto el delantero como los posibles «llegadores».

    Otro de los valedores de estos futbolistas es Pep Guardiola. El catalán explica que su gusto por este tipo de jugador nace en las ideas del propio Johan:

    Cruyff impuso una nueva filosofía dentro del Barcelona, un nuevo concepto, en vías de extinción, desde que se murió Garrincha. Johan quería que jugáramos así, por los extremos y con los extremos y aplicó esa teoría por encima de todas las circunstancias”.

    Cómo se puede observar en el siguiente video, Robert Hernández es el prototipo de futbolista al que hacen referencia Cruyff y Guardiola:

    Robert Hernández from Ignacio Benedetti on Vimeo.

    No sería una locura inferir, tras observar los movimientos de Hernández, que el oriental no se dedica exclusivamente a ensanchar y alargar el campo; su capacidad en el uno contra uno le permite situarse en ambas bandas y decidir según las circunstancias y lo que beneficie a su equipo. El fútbol del extremo oriental ayuda a abrir defensas y evitar que estas actúen exclusivamente por acumulación de jugadores cerca de su área. Robert hace posible la explotación total del terreno de juego

    Juan Manuel Lillo, entrenador español, explicó alguna vez que “el reglamento dice que los campos son más anchos que largos, porque hay una regla (el fuera de juego) que dice que el espacio en profundidad se puede regular hasta la mitad del campo”.  Esa reflexión, por sí sola, supondría el mayor espaldarazo para que en las categorías juveniles se promueva el desarrollo de este tipo de futbolistas, pero si hay algo en lo que podemos coincidir es que, lamentablemente, la gran mayoría de los entrenadores, antes que reflexionar, prefieren apegarse a las modas, y por ello, son pocos los equipos que innovan o se muestran abiertos al cambio. Se imponen los planteamientos reactivos antes que los proactivos.

    Es por esto que considero que Sanvicente tiene en sus manos a un jugador que mucho puede contribuir a la resurrección de la institución capitalina. Nadie en el fútbol criollo actual conoce las bondades de jugar con la raya de cal como aliada. Con apenas veintitrés años, Robert Hernández todavía está a tiempo de explotar todo su potencial y cumplir los sueños de cualquier futbolista. De hacerlo lograría algo más que su consagración personal: ayudaría a la reivindicación de aquellos locos olvidados que, influenciados por Garrincha, hicieron de caminar al borde del precipicio todo un arte.

    Columna publicada en El Estímulo el 20/02/2017 http://elestimulo.com/blog/robert-hernandez-un-extremo-como-los-de-toda-la-vida/

    Fotografía cortesía Prensa Caracas FC

  • La Vinotinto en 2015

    El Universal

    El jueves 17 de Julio del pasado año, Noel Sanvicente fue presentado como seleccionador nacional. El tránsito del equipo nacional en esos cinco meses son harto conocidos: cuatro derrotas en igual número de partidos – una de ellas por alineación indebida – y un módulo de trabajo en Madrid, España. El pasado no se discute, así que el presente trabajo intentará conocer de la voz de algunos expertos, qué le depara este nuevo año a la selección nacional.

    Sanvicente ha sido muy claro en sus declaraciones: no hay que hablar del pasado y la meta es clasificar al mundial. Este año que recién empieza es vital; así como César Farías y Richard Páez necesitaron de partidos, derrotas y horas/entrenamiento para desarrollar y establecer sus ideas, Noel está en el mismo lugar, sólo que su ciclo comienza al mismo tiempo que el calendario FIFA hacia el próximo mundial, a diferencia de Páez y Farías que llegaron al equipo nacional con parte del camino ya recorrido.

    Su elección fue cosa lógica: se llamaba a conducir los destinos de la selección nacional al entrenador más exitoso del fútbol venezolano. Si su pasado por el Caracas F.C. generaba dudas acerca de sus cualidades, sus éxitos con el Zamora, equipo de pocos recursos económicos, terminó por convencer a algunos escépticos. Más que estrellas, Sanvicente plasmaba en su currículo algo que pocos poseen en su profesión: versatilidad, entendida ésta como una virtud necesaria para adaptarse a las distintas circunstancias que se le presentarán en su nuevo trabajo.

    En la Vinotinto tendrá que manejarse con futbolistas que vienen de realidades muy distintas a la que presenta el torneo nacional, y que desde su salida del país han conocido otras formas de trabajo. Sanvicente, conocedor de las miserias e este fútbol, siempre ha tenido esto muy en cuenta y por ello se ha empeñado en prepararse para estar siempre a la vanguardia y así conocer las nuevas y más exitosas metodologías de trabajo, siempre bajo la condición de no copiarlas sino adaptarlas a la realidad venezolana.

    Pero el futbolista es futbolista; hoy en día ha sido desbordado por las miles y miles de distracciones que caracterizan la vida humana y son muy pocos los que viven el fútbol después del fútbol. Todos tienen los gadgets tecnológicos más recientes y de colores más llamativos, pero sólo un puñado de ellos dedica tiempo a estudiar el juego, ver partidos y ejercer la autocrítica. Es ahí dónde el actual seleccionador va a encontrase con un mundo mucho más complejo, y es que los jugadores venezolanos que hacen vida en el extranjero están más cerca de estas modas y estos comportamientos que el que juega en nuestro torneo de primera división. Por ello no es descabellado pensar que las charlas con los futbolistas y los mensajes motivacionales sean, cuando menos, tan importantes como las indicaciones tácticas.

    La llegada de Noel

    Balonazos

    ¿Cómo fue el proceso que derivó en la contratación de Noel Sanvicente en el puesto de director técnico de la selección? Los seguidores del fútbol venezolano, hasta el más distraído sabía que Noel nunca fue la primera opción de Rafael Esquivel y sus pares de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF). No lo fue cuando Richard Páez renunció al cargo, en el año 2007, como tampoco a finales de 2013, luego de la renuncia de César Farías. Dos entrenadores estaban mejor posicionados en las preferencias federativas: Richard Páez y Ratomir Dujkovic. Sólo Nelson Carrero, representante de los jugadores en el ente federativo, y otro directivo más, estaban a favor de la llegada de Noel.

    Desde las oficinas de la FVF cuentan que Páez se autoexcluyó por su participación en la fatídica jornada 7 del Torneo Clausura de 2014, cuando las turbulencias que afectaban al país hacían casi imposible realizar aquella jornada. Para todos es conocido que el poder político movió sus hilos y se jugó dónde se pudo. Las razones de la desaparición del serbio en la lista de candidatos a dirigir el equipo criollo es algo que desconozco, pero que seguramente tienen que ver más con sus razones que con las de Esquivel.

    A partir de ahí, y con la llegada del Mundial Brasil 2014, fueron muchos los nombres que salieron a la palestra, pero ninguno con el peso suficiente como para convencer al presidente de la FVF. En el medio, el viejo zorro – y probablemente el político más hábil del país, luego del difunto Hugo Chávez – se inventó una reunión matinal con Sanvicente para “limar asperezas” y tenerlo cerca, en caso de que su contratación respondiese a los intereses federativos. ¿Cuáles fue el atractivo de la opción Sanvicente? ¿Por qué fue elegido por encima de otros candidatos? Estas respuestas llegarán con el tiempo; no las encontrará en este trabajo por respeto a la idea inicial del mismo y por consideración a quienes de alguna manera han ayudado a reconstruir unas negociaciones muy complejas. Pero cuando el tiempo así lo decida, las daré a conocer.

    Vinotinto: una nueva forma de jugar

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    Para nadie es un secreto que la filosofía futbolística del seleccionador nacional es diametralmente opuesta a la de su predecesor en el cargo. Con clara dependencia de las cualidades y las características de los jugadores que entrena, sus equipos no cesan en la búsqueda del arco contrario, asumiendo conductas que muchos “entendidos” califican de riesgosas sin reparar que éstas son las que lo han llevado al éxito que antes mencionaba.

    Por ello, su llegada al equipo nacional significó una ruptura con el modelo de juego que caracterizó al ciclo de César Farías. En este punto hay que dejar bien claro que una no es mejor que otra; en el fútbol el éxito se consigue con distintas maneras de concebir el juego, y es por ello que el no gana quien juega bonito sino quien juega mejor a este deporte.

    Ahora bien, para poder comprender que cambios está intentando llevar a cabo Sanvicente y su cuerpo técnico, hay que recurrir a voces expertas y reconocidas, por ello, y para dejar de lado cualquier duda acerca de qué es un modelo de juego, cómo se implanta y desarrolla y las diferencias entre llevarlo a cabo en un club o una selección.

    Alex Couto Lago, entrenador español de fútbol certificado por UEFA, con un Máster en fútbol profesional y autor del libro “Grandes Escuelas de Fútbol Moderno” (Editorial Fútbol del Libro, 2014) es quien nos guiará en esta primera parte del trabajo, necesaria para luego adentrarnos en la incertidumbre que es el futuro, sobre todo, en el 2015 de la Vinotinto. Conocer qué es un modelo de juego y cómo se desarrolla es indispensable si deseamos descifrar cuál es el camino elegido por el seleccionador criollo.

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    Para mí, el modelo de juego es la manera en que el equipo (sistema) se articula para dar respuestas generales a problemas particulares. Es el esqueleto, el índice a través del cual se inicia el proceso para desentrañar el contenido complejo del juego. Me explico: para resolver los problemas que plantea el rival en el continuo del juego (atacar y defender) se necesita una pauta de comportamiento común en el que aglutinas todas las potencialidades de tus jugadores, sus interacciones y sus interrelaciones para combatir y contrarrestar el juego rival. En él determinas el comportamiento global y dentro de este, las pautas generales que cada jugador ha de acometer para generar sinergias que deriven en la cohesión del grupo”.

    Couto, como todo aquel que comprenda la importancia del contexto, del futbolista y de la relación entre futbolista y contexto, no omite que esta es una explicación genérica, la cual luego, al intentar llevarla al terreno de juego, dependerá de eso que el señala como las sinergias necesarias para la cohesión del grupo:

    Te pongo un ejemplo de lo que yo presento con mi equipo, (hipotético, no sabremos cómo son las particularidades de los jugadores):

    Defensivamente: debemos establecer un patrón común.

    • Tipo de defensa: zona, mixta, combinada, etc.
    • Posicionamiento defensivo: avanzado, plegado (en medio campo), replegado.
    • Objetivo defensivo: robar el balón o ceder terreno esperando forzar la pérdida al rival.
    • Desarrollo de las actividades grupales para alcanzar el objetivo defensivo:
      • Robar el balón implica:
        • Intervención inmediata sobre el poseedor con ánimo de hacer entrada si procede o temporizar.
        • Presión, todos presionan, movimientos hacia los espacios relevantes en los que incide la pelota.
        • Ayudas defensivas sobre quien interviene. Marcajes sobre cercanos, coberturas, reducción espacios, etc.… Superioridades posicionales…
      • Desarrollo de las actividades individuales de los jugadores que intervienen cerca del balón y de quienes se encuentran en cada momento alejados del mismo.
      • Pautas y orientaciones en caso de ser desequilibrados, repliegues, cómo son, hacia donde, quienes los realizan. Reutilización de jugadores desbordados que se mueven aún cerca de la pelota, etc.…
      • Acciones a realizar en caso de máximo peligro, entrada en caos, inferioridades posicionales, etc.…

     

    Ofensivamente: Establecemos un patrón común.

    • Ataque combinativo, directo, alterno…
    • Profundidad, amplitud ofensiva.
    • Iniciación, quienes inician, qué hacen, cómo se mueven, qué alternativas proponen los jugadores por delante del balón y los que quedan detrás del mismo.
    • Elaboración, con cuántos elaboramos, cuántos quedan por detrás, quienes quedan por delante, en qué posición y situación.
    • Finalización, con cuántos finalizamos, quienes y en qué posición llegan a la fase final, quienes hacen rechaces, quienes vigilancias en función del rival…
    • A partir de qué momento se pueden hacer acciones individuales, en qué espacios del terreno de juego es importante imponerse individualmente. Tipos de desmarques, tipos de apoyos, superioridades posicionales…

    ¿Estas pautas de trabajo aseguran la elaboración y desarrollo de un modelo de juego? Según el entrenador español faltaría, además, recordar la importancia de “la estructura emotivo-volitiva, psicológica, que también ha de considerarse pero para eso tienes que saber qué jugadores tienes y cómo se encuentran, qué ambiente van a vivir, qué niveles de presión, de exigencia y autoexigencia, la importancia de la competición y lo que se espera de ellos. Todo forma parte ineludible del todo complejo que se trata de construir”. Para resumir, Couto aclara que “el modelo de juego es lo que analizas cuando vas a ver a un equipo rival, pero enfocado en ti mismo”.

    El factor tiempo

    Noticia al dia com

    Nada es más decisivo en el fútbol que el correcto aprovechamiento del tiempo. Un segundo más o un segundo menos pueden determinar la continuidad o la validez de un proceso. En el caso de una selección, la explotación de los escasos períodos de entrenamiento, así como la rápida identificación de las necesidades del conjunto determinarán si se estaba en condiciones o no de derrotar ese poderoso enemigo. Más allá de poder contar con los mejores exponentes de esta disciplina, un seleccionador debe poseer la claridad necesaria para no encapricharse con determinados modelos sistemas y no desperdiciar las pocas ocasiones de trabajo con las que cuenta.

    Por ello, Couto Lago es muy enfático al señalar que: “el tiempo necesario para realizarlo no se puede cuantificar; se depende de quienes sean los jugadores y el entorno en el que se desarrolle. Se alcanzará antes o después pero creo que para la Copa América, Sanvicente lo tendrá perfilado. Deberá considerarse igualmente las injerencias y el aislamiento que se pueda lograr con respecto a los jugadores y la opinión pública para evitar juicios preconcebidos de los jugadores y también se ha de considerar las diferentes inteligencias de los futbolistas, cuales aplican y cuales no son capaces de desarrollar”.

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    Una vez finalizado el Mundial Brasil 2014 tuve la oportunidad de charlar con Jorge Luis Pinto, entrenador de Costa Rica en ese torneo. El entrenador colombiano, cuando lo cuestioné acerca de si se sentía sorprendido por el rendimiento de la selección costarricense en Brasil me respondió: “Yo le dije al equipo una frase que puede ser histórica: . Eso se lo repetí siempre al grupo”. El resto de la entrevista se puede leer en el número 13 del Club Perarnau.

    En “El Libro del Mundial – Brasil 2014”, el mismo Alex Couto, en un magnífico escrito llamado “Un mundial histórico. Cambios de paradigma”, afirmaba, sin conocer aún la opinión de su colega colombiano, que el esfuerzo de un conjunto “no es fruto de la acumulación del músculo, ni del ejercicio de capacidades y destrezas específicas, sino de la activación nerviosa para que psicológicamente estemos dispuestos a esforzarnos y poner el músculo a disposición del objetivo… La táctica y la planificación estratégica previa está directamente condicionada por los estados de ánimo individuales y el holismo hace presencia en otros factores que antes no se contemplaban, , por ahí se empieza a forjar un equipo competitivo con los nuevos paradigmas, si a esto unimos calidad individual y capacidad para implementarla con el mismo principio holístico a nivel colectivo llegamos a la forja de un equipo campeón, algo que nosotros hemos conocido a lo largo de los últimos seis años”.

    No es casual entonces que tanto Pinto como Couto hagan referencia al estado anímico, a la fortaleza psicológica como aspectos necesarios para lograr una meta, que en el caso de una selección, no es otra que superar obstáculos inmediatos. ¿Por qué hago referencia a la inmediatez’ Porque bajo el esquema actual, los equipos nacionales apenas tienen tiempo de compartir; llegan el lunes a la concentración y el miércoles o el jueves ya enfrentan un partido. No en vano la presencia de psicólogos y la figura del Coach deportivo han ganado mucho espacio en el fútbol.

    Pero volvamos al tiempo y al uso que Sanvicente y su cuerpo técnico deben darle de cara al mayor reto de este año, que no es otro que la Copa América de Chile. El entrenador criollo utilizó los cuatro partidos amistosos que jugó en 2014, así como la concentración de Madrid, para medir las posibilidades de llevar a cabo su idea original, en la que hay herramientas como la presión alta o la ubicación de sus defensores en campo rival. Los resultados no fueron positivos y esto quizá lo lleve a matizar un poco su plan inicial, es decir, a agregarle variantes. En ese caso, Couto Lago nos advierte que “con la variable tiempo se ha de jugar para incrementar o renunciar a partes del proceso, eso supone una diferencia entre la preparación de un equipo con respecto a una selección o la diferencia entre la preparación de diferentes equipos en función de los distintos puntos de partida”.

    Entonces, si nos atenemos a esta posibilidad que señala el entrenador español, a los resultados de los amistosos, y a la principal labor de un entrenador (diseñar un modelo de juego que potencie las virtudes de sus futbolistas y disminuya sus carencias y miedos), no sería descabellado que en los próximos amistosos o hasta en la misma Copa América, observemos una selección menos atrevida, con más pausa, más cercana al centro del campo y con mayor elaboración de juego. Es una posibilidad dados los resultados y las características de los futbolistas criollos.

    Cuando Sanvicente expresa que necesita tiempo para trabajar no miente; tanto Páez como Farías necesitaron de esa fase para corregir, convencer y modificar su idea inicial. A Páez le costó una goleada 5 a 0 ante Argentina por las eliminatorias mientras que a Farías le hizo falta cinco partidos eliminatorios (un empate y cuatro derrotas consecutivas) para hacer fuerte su idea, sin olvidar que el oriental llegó a convocar la desproporcionada cifra de ¡120! jugadores.

    ¿Tendrá el tiempo suficiente la selección para acomodarse a lo que desea Noel? En el calendario FIFA del año 2015, sólo hay existe la posibilidad de jugar cuatro partidos oficiales antes de la Copa América. Dos en el mes de Marzo y dos en el mes de Junio. Es imposible determinar si será posible llevar a cabo o no las modificaciones que pretende Sanvicente, pero a partir de esta explicación se puede comprender porqué las casi cuatro semanas de concentración previas al torneo chileno son tan importantes. Con ellas no se garantiza nada más que trabajo, y tiempo para poder ejecutarlo. No olvidemos las palabras de Couto Lago: “todo radica en la variable tiempo”.

    Opinan los expertos

    Jaume Perich Escala, humorista y escritor español, decía que “la experiencia sólo sirve para recordarnos que la experiencia no sirve para nada”. Pero aún así, no hay que olvidar que quien desconoce su pasado está condenado a repetir los mismos errores. Por ello es necesario escuchar voces de quienes han seguido muy de cerca procesos anteriores; estos protagonistas han sido elegidos por su conocimiento, pero más aún, por su desapego al protagonismo que hoy caracteriza a quienes no juegan ni toman decisiones. Sus palabras no constituyen verdades absolutas, pero en ellas hay mucho para pensar y analizar de cara al panorama vinotinto.

    Cómo es de conocimiento público, la selección criolla sólo contará con cuatro amistosos oficiales y tres semanas de concentración previa para preparar su participación en la Copa América Chile 2015. Insertada en el grupo C, el equipo venezolano tendrá como rivales a las selecciones de Brasil, Colombia y Perú, rivales que no invitan al optimismo si no fuese porque hay que recordar que el formato del torneo (tres grupos de cuatro equipos) permite la clasificación a cuartos de final de los dos mejores terceros de grupo, lo que ayuda a aclarar un poco el horizonte.

    Pero los obstáculos criollos no se limitan a sus adversarios, sino que hay otros elementos a considerar. Es por esta razón que El Estímulo buscó la palabra de aquellos que han estado cerca de las selecciones nacionales en distintos ciclos o bien han sido partícipes de competiciones como ésta.

    1) Daniel De Oliveira (@Danideo70): aprovechar la Copa para preparar las eliminatorias

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    El ex seleccionador nacional Sub-15 y Sub-17, consultado acerca del objetivo vinotinto para el 2015 no dudó en señalar que “la pregunta que nos debemos hacer es si Venezuela estará lista para afrontar la Copa América y el inicio de las eliminatorias.  Plasmar este concepto de juego desde un grupo técnico nuevo, el cual ha sido exitoso a nivel nacional, necesita tiempo efectivo.  A diferencia de un entrenador de club, un seleccionador nacional debe contar con los mejores jugadores por posición, adaptados al concepto de juego requerido.  En pocas palabras, un rompecabezas formado por numerosos jugadores de altísimo nivel que cuadre a la perfección durante un calendario relativamente largo y continuo.  Por eso, estamos esperanzados en que nuestros legionarios puedan tener minutos de juego en ligas competitivas.  Es una fórmula que estadísticamente incrementa las posibilidades reales de éxito, y que en el pasado ha opacado nuestros objetivos”.

    Las emociones que desata el éxito nos tientan a que desechemos el estudio de cómo se llegó a ese lugar. El recuerdo de la Copa América 2011, en la que la selección criolla alcanzó un extraordinario y desconocido cuatro lugar pesa tanto que nos olvidamos que para aquel momento, César Farías, seleccionador nacional, tenía ya tres años y monedas al mando de la Vinotinto. Es por ello que De Oliveira, instructor FIFA, advierte “No hay dudas que Venezuela tendrá en este 2015 un panorama competitivo complicado, porque mediáticamente se exigirá mejorar o al menos igualar lo hecho en la Copa América anterior de Argentina, además de contar con la modesta obligación como país de tener un inicio sólido en las eliminatorias a partir de Octubre. Con un calendario similar al de las últimas 2 eliminatorias, todo estará directamente relacionado a la planificación previa a la Copa América. Como dicta uno de los lineamientos, si el desarrollo es sistemático y bien planificado, las oportunidades no dependerán exclusivamente de una buena tarde”.

    Lo que explica el entrenador venezolano no difiera de lo expuesto por Couto; la concentración y preparación previa al evento son de vital importancia, más aún si tomamos en cuenta que será en esos días cuando el cuerpo técnico actual podrá trabajar su idea, su modelo de juego, sin mayores interrupciones. De Oliveira además hace énfasis en la “enumeración de 3 lineamientos fundamentales que estadísticamente están relacionados al éxito y los resultados”, y que sería lo siguiente:

    a). Todo desempeño esta directamente relacionado al concepto del desarrollo de la personalidad..

    b). El desarrollo debe ser sistemático y planificado a través de un proceso metodológico de observación, planificación, ejecución, evaluación y corrección.

    c). Tener un concepto de juego lógico y efectivo caracterizado por 5 factores fundamentales como lo son el sistema de juego (posicionamiento) y sus variantes, sus principios (elementos), las maniobras de juego (movimientos), un plan de juego (estrategias), y una organización adecuada (repartición de tareas).

    Por todo esto, Oliveira, quien ha recorrido el país como embajador oficial de la Copa Coca Cola y se ha formado profesionalmente en Brasil, Holanda, Estados Unidos y otros países, deja una última reflexión: “como planificador no me preocuparía tanto por una presentación medianamente perfecta en la Copa América como objetivo deportivo competitivo. Lo importante sería aprovechar dicho torneo para calibrar el colectivo para las eliminatorias. Suena algo conformista, pero la realidad periódica del entrenamiento de este nuevo ciclo me dice que será durante este certamen cuando  Venezuela verdaderamente podrá ajustar su modelo de juego. En las 2 últimas ediciones, Venezuela llegó con  conceptos desarrollados y con tiempo ejecutados. Tendremos la paciencia suficiente para entenderlo ?  Todo dependerá del conocimiento inequívoco del concepto de la periodización y los actores que la interpreten. El resto será pura desconocimiento y demagogia”.

    2) Josías Castro (@Josicazam): este es un año clave.

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    Comentarista de fútbol en Venevisión, Unión Radio Deportes y en el desaparecido Sport Plus, Castro va en la misma línea que De Oliveira. Para el comunicador “pretender que Venezuela está obligada a obtener los mismos resultados que la última Copa América, no solo es osado, ilusorio y hasta irresponsable, pero también será un objetivo irrealista mostrar un buen juego, ideas claras, fluidez y armas propias que nos permitan soñar a corto plazo en el proyecto que recién inicia”.

    Pero Castro va más allá, y es que en su análisis no obvia lo que ha sido una historia marcada por la ausencia de triunfos en el torneo continental, ya que este evento “pocas veces ha sido amable en materia de resultados con nuestro país. Podríamos decir que las mejores presentaciones han sido la del 67, la del 93 en Ecuador, la del 2007 en Venezuela y la ultima en Argentina, pero de resto, ésta ha sido una competencia con resultados muy adversos. Sin embargo, esta edición pareciera ser un reto interesante, difícil, pero que no deja de plantear algunas realidades que podrían en un porcentaje pequeño, jugar a favor, como que dos de los integrantes del grupo Perú y Colombia, son de los rivales ante los que Venezuela acumula mejores números, y ante Brasil siempre será una motivación adicional hacer un gran juego ante el rival que todos le quieren ganar y que todos en el mundo quieren ver sus partidos”.

    Mucho se habla del tiempo. El seleccionador nacional, la prensa, el público y hasta los menos entendidos han coincidido en que los cambios que propone Sanvicente requieren de horas/entrenamiento, pero Castro, también entrenador de Balonmano, recuerda que si bien este “es un año de ajustes, de conseguir el universo de jugadores que pueden rendir en la nueva idea y formas de trabajo”, también hay que considerar que “hay una transición generacional en algunas piezas importantes y siempre existe alguna incertidumbre de quienes serán los nuevos referentes en algunas posiciones y Noel San Vicente debe ubicarlos y consolidarlos en un tiempo realmente corto”.

    3) Jesús Eduardo Acosta (@Jesuseacosta): la experiencia de Noel es fundamental

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    Narrador con una dilatada trayectoria en canales como Omnivisión, RCTV, DIRECTV Sports, Sport Plus y Unión Radio Deportes, Acosta es optimista en cuanto al futuro inmediato del ciclo Sanvicente: “Chita sabe como hacer cambios en corto plazo, sin embargo, siempre se podrá argumentar que su éxito ha sido comandando equipos, y en la selección no existe el tiempo necesario para desarrollar la manera de jugar, pero la experiencia de Chita , su conocimiento del jugador y el recorrido internacional en la Copa Libertadores le permitirá hacer esos cambios en benefecio de la selección”.

    Acosta, quien actualmente forma parte de las transmisiones de fútbol y béisbol en los canales norteamericanos Bein Sports, Goltv y DIRECTV también opina que el certamen continental tiene una gran importancia pero la meta es llegar al Mundial de Rusia 2018: “la Copa América debe ser la etapa final de la preparación de este año para el objetivo que en mi concepto es más importante, la eliminatoria mundialista. No con esto quiero decir que vamos a ir de paseo a la Copa América –como cualquier venezolano deseo que seamos protagonistas del torneo- pero la prioridad es el comienzo de la clasificación al Mundial de Rusia 2018. En la Copa de Argentina alcanzamos un lugar histórico en la competencia, pero después terminamos decepcionados por no lograr la meta que todo el país deseaba: clasificar a Brasil 2014”.

    El optimismo de quien fue durante muchos años el narrador oficial del Caracas F.C. es tal que no duda en pedir “paciencia, los resultados van a llegar”.

    4) Juan Carlos Rutilo (@juanrutilo): mejorar lo hecho en 2011 sería una hazaña.

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    Si alguien conoce los avatares de la selección nacional es Juan Carlos Rutilo. Desde el ciclo de Richard Páez, el director de www.lavinotinto.com , conductor del espacio “X el Fútbol” en Meridiano Televisión y Gerente de la emisora radial Deportiva 1300am Center, ha pasado más horas en aviones, aeropuertos, hoteles, estadios y cualquier lugar que la selección nacional haya visitado que en una oficina. Desde los partidos amistosos más rimbombantes hasta la participación de la Vinotinto Sub-20 en el Mundial de Egipto, su presencia ha sido una constante.

    Para Rutilo “El panorama no luce alentador. No por falta de material humano capaz (DT o jugadores) si no por la falta de preparación. En el fútbol se puede contar con un extraordinario talento pero si este no es preparado con tiempo y se logra el ritmo adecuado,  los resultados favorables tardan en llegar”, no sin antes agregar que “la Copa América de Chile se plantea como la exigente preparación que la FVF no pudo darle al inicio de este ciclo, y debe servir como el verdadero comienzo del ciclo de eliminatorias que busque el ansiado cupo al Mundial de Rusia”.

    El punto de vista psicológico: ¡es el cerebro!

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    El fútbol es un deporte que se juega con los pies. Pero esta afirmación no debe llevarnos a la negación del verdadero órgano que condiciona y determina cómo llevar a cabo este juego: el cerebro. Rafael Pol, preparador físico del FC Barcelona, citando a Duarte Araújo, nos recuerda, en su libro La preparación ¿física? en el fútbol que “sistema cognitivo (sistemas naturales o artificiales de procesamiento de la información capaces de percepción, aprendizaje, razonamiento, comunicación, actuación y comportamiento adaptativo) y sistema motor (aquel que produce los movimientos al traducir señales nerviosas en fuerza contráctil en los músculos; el que planifica, coordina y ejecuta los movimientos) están firmemente ligados”.

    Convencidos entonces de que una adecuada preparación futbolística tiene en cuenta al cerebro, y partiendo de la base de que el cuerpo técnico de la Vinotinto está consciente de ello, se hizo imprescindible contar con la opinión de una voz reconocida y respetada en el mundo del deporte.

    Rosa María Coba Sánchez, Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona (1991-1996), accedió a dar sus impresiones sobre esta etapa que vive la Vinotinto, que no es otra que la del aprendizaje de un nuevo lenguaje. “Uno de los principales retos que tiene ante sí la Selección Venezolana de Fútbol es transformarse en un equipo. El que un seleccionador convoque a los jugadores que estime más adecuados en cada momento no convierte a un conjunto en un equipo. Lo hace el trabajo dirigido hacia un fin. El objetivo final siempre está muy claro, y no es otro que el de ganar, pero ni mucho menos es suficiente tal premisa para poderlo conseguir o acercarse a ser competitivos”.

    Coba, quien ejerce en el ámbito de la psicología clínica, neuropsicología y psicología pericial y es coautora del libro Fútbol: el jugador es lo importante (editorial Wanceulen) junto con Francisco José Cervera, piensa que “se va a disponer de muy poco tiempo antes de la primera puesta de largo en la Copa América de Chile, el próximo mes de junio. Este grupo humano formado por técnicos y jugadores cohabitará y trabajará escasos días previos a la concentración ante dicha competición. Tengamos presente la falta de rodaje en torno a una serie de modificaciones esenciales, como es un nuevo cuerpo técnico y un nuevo modelo de juego. Esa es una de las grandezas y principal coherencia de este deporte: la capacidad de adaptación que exige. El fútbol es interacción y la interacción es adaptación. El tiempo y el trabajo como crecimiento en torno élun equipo y estos pueden resultartorno a es un factor clave para poder pasar de la denominación de conjunto a la de equipo, si bien no es menos cierto que el tiempo escaso ante el cambio como ruptura de dinámicas absolutamente contaminadas, pasa a ser como un tesoro por descubrir. Los segundos pueden resultar minutos cuando se viene de dinámicas en las que las horas son estériles eternidades”.

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    Aceptado el obstáculo del tiempo –o la ausencia del mismo- así como lo que implica un cambio brusco entre lo que se hizo hasta hace unos meses y lo que se pretende bajo esta nueva conducción, la psicóloga española nos da pistas del camino que debe recorrer la Vinotinto, no ya para conseguir victorias –estas dependen también de un sinfín de factores ajenos a la voluntad y el trabajo-, sino para lograr esa transformación en un equipo:

    Con estos y otros obstáculos, el primer paso a trazar desde el punto de vista psicológico para construir un equipo debe hacerse en torno a la herramienta psicológica más potente que existe: el modelo de juego. Para ello, se deben definir dos tipos de intervenciones paralelas. Una de ellas de carácter directo y la otra de carácter indirecto. En ambas se deben plantear objetivos que le den empaque al crecimiento de equipo. Estoy hablando de favorecer el aprendizaje de jugadores y cuerpo técnico hacia un binomio: planteamiento de objetivos y auto-observación”.

    ¿Cuánto influye la aceptación del jugador por las ideas que propone el cuerpo técnico? ¿Pueden Sanvicente y sus colaboradores ayudar a que los futbolistas encuentren el gusto por esta forma de entender el fútbol? Coba afirma que “es esencial que cada jugador aprenda a descubrirse y encontrarse en el terreno de juego en torno al modelo. Esto lo denomino “reciprocidad adquirida en el juego”. Para ello, hay que diseñar tareas en las que los jugadores deban hacer uso de diferentes tipos de atención, conozcan los diferentes niveles de activación por los que pueden pasar así como poder valorar los diferentes procesos cognitivos relevantes a la hora de determinar respuestas. ¿Para qué? Por ejemplo, para poder reconocer y reconocerse ante la presión y/o el miedo. No se trata de negar ni tampoco de dramatizar. Se trata de comprender que por encima de todo somos seres humanos, y los jugadores también lo son y reaccionan como tales”.

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    La psicóloga española, que además ha trabajado en colaboración con otros entrenadores españoles vuelve sobre el cambio que propone la conducción actual: “el modelo de juego, al que no abandonamos ni un instante, al igual que es la guía sobre el rectángulo de juego, lo es a nivel psicológico. Imaginemos un jugador poco acostumbrado a relacionarse en torno a un determinado modelo. La forma en la que va a tender a interpretar y utilizar los espacios ante la presión del rival le va a implicar una necesidad cognitiva y socio afectiva en el campo muy diferente que no se aprende sólo por colocarse la camiseta y oler el césped. Su cerebro siempre está preparado para aprender nuevas formas de relación. La magnífica característica de la plasticidad cerebral nos lo permite. Por todo ello, y sin perder de vista el primer reto a establecer que implica cohesionar un grupo humano y transformarlo en un equipo competitivo, como punto de partida, desde la perspectiva psicológica ordenaría los objetivos en torno a :

    -Establecer señas de identidad y no tanto de pertenencia (quienes queremos ser). Ello nos permite un constante feedback para no perder de vista lo que no queremos ser y poder crecer de un modo más garante.

    -Conocer las necesidades psicológicas que precisa nuestro modelo de juego y trabajarlas siempre en torno a la realidad de juego, del entrenamiento. Un buen punto de partida básico sería hacerlo mediante trabajos que impliquen control inhibitorio, atención sostenida, y la anticipación visual y periférica, ya que son herramientas esenciales, estableciendo objetivos a corto, medio y largo plazo ya que como muchas veces digo, no basta con hacer lo que sabes, sino lo que debes”.

    Quizá lo más determinante en todo esto que no es más que incertidumbre sea la personalidad de Sanvicente, esa a la que hacía referencia Jesús Eduardo Acosta para este trabajo. La experiencia, su versatilidad, su capacidad de adaptación, el conocimiento de los futbolistas y sus necesidades, el estudio de los rivales y un cuerpo técnico multidisciplinario parecen ser las armas con las que hoy cuenta la selección para enfrentar el período más difícil de su historia. Por ello, Coba Sánchez, colaboradora permanente de www.martiperarnau.com (http://www.martiperarnau.com/author/rosa-coba/) y de futbolcontextosvitales.blogspot.com, no escatima esfuerzos en advertir que “no se puede perder de vista que desde el inicio es muy importante que el cuerpo técnico trabaje coherentemente en torno a su estilo de liderazgo, estableciendo las pautas necesarias para tal fin. La fórmula del éxito quizás sea una utopía pero la del trabajo coherente que nos permita avanzar puede ser una realidad”.

    ¿Qué nos depara el futuro?

    Incertidumbre. Hoy, a seis meses de la Copa América, el escenario no es el más alentador. A lo largo de este trabajo usted se ha topado con una serie de condicionantes –la ausencia de horas/entrenamiento el mayor de ellos- que deberían hacernos reflexionar acerca de la verdadera importancia del torneo que se jugará en Chile desde el 11 de Junio. Todos somos libres de pensar y soñar un mejor futuro para la Vinotinto, pero también estamos en la obligación de recordar que el cuarto puesto en la pasada Copa América no se tradujo en la consecución del boleto a Brasil 2014.

    Ahora bien, una mala presentación en el torneo continental potenciaría las dudas de aquellos que no confían en el método Sanvicente, y de poco importaría señalar que la meta es el mundial y no la copa. Por esto, y por lo que significa la ruptura con el pasado inmediato, es que el 2015 es un año clave en las aspiraciones de la selección, y más aún, para la vigencia, desarrollo y aceptación de los planes del actual seleccionador.

    El camino es el qué es. Sanvicente y los suyos conocen los riesgos y aceptan el reto; el tiempo, ese viejo e incansable enemigo, será el encargado de validar las intenciones y el esfuerzo de ese colectivo llamado selección. Mientras tanto Noel se aferra a una de sus frases de cabecera: Lánzame a los lobos y regresaré liderando la manada”.

    Fotografías cortesía de El Universal, Prensa FVF, Balonazos.com, Noticiaaldia.com, Taringa.net

  • El pressing Vinotinto

    Los dos primeros amistosos de la Vinotinto con Noel Sanvicente como entrenador dejaron muchas cosas para revisar. Puede que el hilo que una a la derrota ante Corea del Sur con el empate a dos goles frente a Japón sea la intención de presionar al rival en una zona del campo distinta a la Vinotinto de César Farías. No es este un elemento para definir cual de las dos expresiones es mejor sino una declaración de dónde, cómo y a qué juega cada muestra criolla.

    Para hablar de presión o pressing hace falta definir esa conducta. El argentino Walter Dimattia, en un trabajo para la web http://www.efdeportes.com, nos ofrece una serie de definiciones que nos pueden ayudar en este primer escalón:

    Se puede definir el pressing como la acción conjunta que trata de “achicar” todos los espacios para reducir las posibilidades del adversario, “apretarlo” en las salidas, “atorarlo” en todos los sectores, no dejarlo “armar”, sea arriba o abajo, con el propósito de quitarle la pelota e impedir, a su vez, que pueda proyectarse en el juego”. (José D’Amico)

    «Es una forma de atacar cuando no tienes la pelota«. Arsene Wenger.

    Consiste en acosar sin tregua ni respiro al adversario para recuperar la posesión del balón, y no ceder a ningún precio la iniciativa del ataque al contrincante, contando con dos requisitos básicos: un espíritu de lucha inquebrantable y una perfecta preparación física, sin los cuales el sistema se derrumba irremediablemente”. (Rinus Michels.).

    A partir de estas tres definiciones podemos concluir que la presión o el pressing tiene como meta inmediata obstaculizar al poseedor del balón con la intención de recuperarlo y generar nuevas posibilidades ofensivas. Para muchos es una tarea de orden defensivo puesto que se lleva a cabo cuando no se tiene la titularidad de la pelota, mientras que para otros, como lo expresa el francés Wenger, es la manera de atacar la defensa rival. Se presiona para recuperar y luego ir hacia el arco rival.

    Ahora bien, hay que considerar que esta iniciativa puede ser colectiva o individual. En la primera opción, podemos recurrir al italiano Arrigo Sacchi y una descripción que hizo para el diario El País en el año 2011 cuando le cuestionaron acerca de las similitudes entre su Milan y el Barcelona de Pep Guardiola: “Nosotros ampliamos la idea del fútbol total de los holandeses. El Ajax ya no era la suma de 11 individualidades, sino un colectivo que actuaba con un guion. Trasladamos la presión al campo contrario y el Barça la ha llevado hasta el borde del área. La presión condiciona al rival, le ahoga, le obliga a hacer lo que tú quieras también en los momentos en los que posee el balón. Así aniquilas al rival, le quitas su autoestima”.

    El veterano entrenador nos abre la puerta a una batalla que supera a la pelota: la lucha por controlar las emociones. El pressing colectivo trae como consecuencia que los jugadores contrarios se apuren, tomen decisiones equivocadas y apresuradas, ahogados por el acoso al que se ven sometidos y pierdan la capacidad de elegir la mejor opción. Es ahí cuando aparecen los errores en los pases y la imposibilidad de salir de cierta zona, y como consecuencia, la disminución de autoestima de la que Sacchi habla. Cualquiera que haya jugado al fútbol sabe que no poder resolver el dominio contrario es extraordinariamente frustrante, y eso es lo que se logra a través de esta persecución.

    En cambio, la presión individual es, como dice su nominación, un esfuerzo de uno o dos futbolistas, dirigido no sólo a la recuperación del balón o a estorbar al rival, sino a obtener el tiempo suficiente para que el resto del equipo se reacomode en la zona en la que intentará defenderse. Este comportamiento puede ir dirigido al poseedor del balón como a alguno de sus compañeros. La diferencia es que en el primer caso se intenta robar el balón o impedir la comunicación del jugador con sus compañeros mientras que en la segunda, la intención primordial es la de vigilancia y marcaje, como así lo estipulan David Tenorio y José Del Pino en su libro La presión: conceptualización táctico-psicológica y su entrenamiento. Esta versión del pressing se utilizó con mayor frecuencia en la Vinotinto de Farías, salvo frente a Paraguay en Asunción y Perú en Venezuela.

    La primera conclusión nos la ofrecen los mismos autores cuando afirman que “Jamás encontraremos, en ninguna categoría y edad, un equipo que no presione. Todos, de forma más o menos habitual, en una o en otra zona del terreno de juego, por uno o varios jugadores utilizan la presión como medio de desarrollo de la fase defensiva. De hecho, un equipo que no presionase sería un equipo pendiente permanentemente del error no forzado del adversario para efectuar la transición defensa-ataque”.

    Pressing Vinotinto ayer y hoy

    El equipo de César Farías intentaba llevar a cabo una presión en la zona medular, o lo que se conoce como presión media, aunque la tendencia natural de los futbolistas durante ese ciclo fuese defender lo más cercano posible al arco criollo.

    En el siguiente video se puede observar que la intención de esperar al rival cerca del círculo central no era ejecutada con la precisión necesaria y por ello, ante el primer fallo, la reacción era correr hacia atrás. No se busca al rival ni se protege al equipo:

    Estos comportamientos no son extraños ya que como muchas veces he expresado, el defensor criollo defiende corriendo hacia su propia área, conducta que dificultaría en demasía la correcta aplicación de la instrucción de Sanvicente de presionar arriba.

    La llegada del ex entrenador de Zamora sirvió para potenciar en el público y la prensa especializada el concepto de presión alta, que no es otra cosa que el intento de recuperar la pelota lo más cerca al arco rival. Esto se intenta porque cuando el equipo ataca, lo hace con una alta cantidad de efectivos, lo que permite que cuando se pierda la titularidad del balón se intente entorpecer al contrario hasta que ceda la pelota en zona de ataque criollo. Ahora bien, si dejamos de lado algunas emociones, podremos observar que esta herramienta no es una novedad para los futbolistas criollos, quienes con la conducción anterior ya supieron, en contadas ocasiones, ejercer ese pressing alto de forma colectiva. Veamos uno de esos pocos ejemplos:

    Cómo se puede observar, la Vinotinto realiza una larga secuencia de pases antes de llegar al gol de Salomón Rondón. En ella hay pequeñas interrupciones que rápidamente son neutralizadas por el posicionamiento de los futbolistas criollos – todos salvo el portero se instalaron en campo paraguayo – y su rápida reacción. Esa inmediata respuesta fue posible porque en vez de entregarle al contrincante algo de tiempo y espacio para que se organizara y pensara, el equipo de Farías llevó las acciones del juego a un terreno mucho más reducido. Para que se entienda mejor, la selección nacional obligaba a que se jugara en una sola mitad del campo, lo que significaba una reducción importante del espacio paraguayo.

    Repasemos: presionar no es más que el intento por limitar o reducir las conductas ofensivas del rival. Según Tenorio y Del Pino, es “una reducción del espacio de juego y del tiempo de actuación”. Comprendido esto, volvamos al caso venezolano.

    La presión alta

    El término presión alta llegó para instalarse. Muchos han querido darle la fuerza de un dogma, cuando en la historia han sido muchos los equipos que han triunfado presionando en otras zonas del terreno. Hay que aclarar que no se miente cuando se señala a esta versión de la Vinotinto como una aspirante a ejercer esa herramienta, pero se podría estar faltando a una de las pocas verdades absolutas de este juego: el rival juega y condiciona. Existirán partidos en los que el equipo contrario obligue a que la Vinotinto se defienda de otras maneras y será en esos momentos en los que realmente se podrá definir la verdadera madurez del equipo.

    En declaraciones al periodista Alfredo Coronís, en vísperas del módulo que la selección Vinotinto realizaría en España, Sanvicente dejaba claro que “hay que trabajar lo táctico, ofensiva, defensiva, la salida del balón, cuando hacer presión y cuando no, cuando debe replegarse, todas esas cositas que no dan tiempo de trabajar en dos o tres días… hablar para identificar cuando jugar en cortico y cuando jugar con pases largos. Repasando rápidamente los planes del entrenador criollo, es sencillo identificar que la presión está entre sus mayores prioridades. Por ello hace referencia a los tiempos en los que se debe ejercer y las respuestas que debe poseer el futbolista en caso de que se recupere el balón y también en el supuesto de que no se logre esa meta inmediata.

    Por otro lado, Oswaldo Vizcarrondo, en conversación desde Madrid con el periodista Daniel Prat, expresaba que “para presionar se requiere una exigencia física grande, porque si el rival sale de esa presión la cancha se nos hace grande”. No miente el central del Nantes francés, pero quizá descuida que el trabajo primordial para llevar a cabo una filosofía de juego que comprenda empujar al rival contra su propia área no es físico sino futbolístico. Por ello hoy es tan importante conocer las teorías de la complejidad y así llegar a la conclusión de que es imposible disociar en partes el entrenamiento. Como bien se explica en la web Wikipedia: “es el reconocimiento de que nuestra realidad es compleja: no puede contemplarse desde un pensamiento disyuntivo, reduccionista, simplificador y predominantemente acrítico. Se requiere de una visión holística que vislumbre las distintas perspectivas de un objeto o situación. Desde la óptica psicológica este tipo de pensamiento se conceptualiza como <aquel capaz de profundizar críticamente en la esencia de los fenómenos, jugando con la incertidumbre y concibiendo la organización> (Fariñas, 2006, p. 6).

    Volvamos a la presión alta.

    Partamos de la base de que la intención inicial no es presionar arriba sino atacar con muchos jugadores. Idealmente, y teniendo como ejemplos los dos amistosos jugados, el equipo de Sanvicente jugaría con un delantero centro que se mueva muy cerca del área, tres media puntas que lleguen y ocupen todo el frente de ataque, dos laterales que se proyecten, dos volantes centrales que marquen, juegue, y se acerquen al área rival, y dos centrales que deben llegar hasta el centro del campo para que el equipo sea un bloque muy compacto. Ante la limitación que significan la escasez de ensayos, hay que asumir quienes serían los encargados de plasmar esa idea: Hernández; González, Vizcarrondo, Amorebieta y Cichero; Rosales y Rincón; M. Rondón, Martínez y Guerra; S.Rondón. Esos serían los once indicados y esta sería la ubicación ideal, teniendo en cuenta de que esta es una foto desde el helicóptero que lo único que persigue es mostrar la conquista del campo contrario:

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    Ahora bien, hay que comprender que esta presión alta es un comportamiento colectivo, distinto a aquel en el que uno o dos futbolistas van en búsqueda del contrario mientras el resto de sus compañeros se organizan defensivamente, algo que se asemejaba más al ciclo Farías. Por ello es tan importante que se practique muchas veces, pero más que nada, se convenza a los jugadores de que no se trata únicamente de atacar en detrimento de defender. El juego es una sola conducta, y si se comprende esto, será más fácil integrar a todos los futbolistas en la idea de ir hacia adelante sin miedo a ser derrotados. Si los defensores centrales no se sienten cómodos correrán hacia atrás cuando alguno de sus compañeros pierda la pelota, lo que traerá como consecuencia situaciones de gol como la vivida ante Japón en el siguiente video:

    Como se puede observar, los defensores centrales, ante la recuperación enemiga, inician su indetenible recorrido hacia atrás como primer y único recurso. No existe la voluntad de cortar el juego rival o de achicar para que se produzca una interrupción como la trampa del offside. Y aquí llegamos a un tema primordial para comprender un poco más las razones por la que los defensores criollos defienden corriendo hacia atrás.

    El Offside

    El tema es complejo y vale la pena escuchar a varios protagonistas del juego para poder acercarnos a una posible respuesta, que no es la verdad verdadera, pero sí que nos ayudará a seguir alimentando la curiosidad.

    Le pregunto a Ruberth Morán, entrenador del Deportivo Anzoátegui y ex delantero de la selección Vinotinto, por qué pasa esto. La intención es conocer su perspectiva como conductor de grupos pero también tener una idea de si en sus tiempos de jugador notaba esos comportamientos en los defensas criollos. Me explica, en una entrevista de radio por Deportiva 1300, que no se entrena el achique en las categorías infantiles por miedo y por ignorancia del juego. Los entrenadores, antes que pensar y promover el atrevimiento, acostmbran al futbolista a temer, a sentir miedo, y, como diría mi amigo entrenador y escritor, pero más que nada pensador, Ismael Díaz Galán “el cobarde cree que defiende mejor su casa no moviéndose de ella”. Entonces, no es el jugador que es temeroso sino que no lo enseñaron a combatir esa sensación.

    Escucho también a Daniel Nikolac, ex arquero vinotinto y para el momento entrenador de Tucanes de Amazonas, cuando me dice, en la misma Deportiva 1300am, que el fútbol venezolano no se ha acostumbrado a generar situaciones de peligro y por ello se observa a muchos equipos que dominan un partido sin que produzcan nada más que centros cruzados al área. Esto lleva a que los ataques sean previsibles y los defensores se preocupen, casi exclusivamente, en defender esos centros desde los costados. Su apreciación no es incorrecta y por ello le propongo al lector que cuente cuantos disparos directos al arco puede contabilizar en un partido del torneo local.

    Pero hay algo más, y es Noel Sanvicente, entrenador de la selección nacional, quien aporta un elemento que no había considerado: el arbitraje. Revisemos el achique que hizo famoso Arrigo Sacchi con su Milan a finales de los años 80:

    Nótese como todos los futbolistas de aquel fabuloso equipo estaban implicados en los comportamientos defensivos. Luego de que la presión inicial no resultase, el Milan se repliega hasta cierta zona del campo y a partir de esa ubicación, intenta presionar de tal manera que obliga al rival a equivocarse en la entrega o a quedar en fuera de juego. Esta conducta, dirán algunos, supone una alta cuota de riesgo, olvidando que refugiarse dentro de su propia área también trae consigo mucho peligro. Vale la pena observar nuevamente el gol japonés para comprobarlo.

    Hay quienes sienten que estas conductas sólo pueden llevarlas a cabo grandes equipos como aquel Milan o el Barcelona de Guardiola, y me permito decirles que están equivocados. Más allá de las palabras, vale revisar el ejemplo del Corinthians vs. Chelsea en la final del Mundial de Clubes de 2012. Teoricamente inferior a su rival, el conjunto de Tite no sólo se llevó el título sino que dejó postales como la siguiente:

    En ese equipo no estaban Baresi, Maldini o Costacurta. Y es que si bien el fútbol es de los jugadores, toda estrategia se puede aplicar, claro está, dependiendo de la claridad de la instrucción, el convencimiento del futbolista y las largas sesiones de ensayo. Es tan complicado defender hacia delante como hacerlo hacia atrás.

    Sanvicente expresaba que para comprender el miedo a achicar de nuestros futbolistas hay que considerar la variable del arbitraje. Si los jueces y sus asistentes no comprenden el reglamento ni el juego, el futbolista elegirá resguardarse antes que salir a comerse al rival porque sabe que los encargados de impartir justicia no lo harán. Me sugiere que revise cuantos equipos en Venezuela practican ese achique y no recuerdo ninguno. Puede que alguna versión de su Caracas o de su Zamora, pero no a los niveles que pretende hacerlo con la Vinotinto. Es tan fundamental el tema del arbitraje y el miedo que causa en los defensores el error de los jueces que ya en 1965 el argentino Osvaldo Zubeldía explicaba que «si el offside no es sancionado por cualquier circunstancia, al atacante adversario sólo le resta el arquero como último obstáculo, ya que nuestra defensa extrema se ha colocado en línea recta para provocarlo, rompiendo así los principios fundamentales de la táctica defensiva: defensa escalonada, coberturas, relevos«-

    Entonces tenemos, como elementos que condicionan negativamente el ejercicio del pressing, a la mala formación del futbolista, al mal juego y al mal arbitraje. Vaya labor la que le toca al cuerpo técnico de la selección criolla si desea que su versión sea consecuente con la idea de jugar en campo rival, más aún cuando la mayoría de los integrantes del equipo nacional vienen jugando en clubes que tampoco aprovechan esta herramienta.

    El pressing tiene principio y final

    En la entrevista que el seleccionador nacional le ofreció a Alfredo Coronís hay otro aspecto muy interesante que debe ser considerado, y no es otro que el trabajo de identificación de lo que requiere cada jugada. Esto quiere decir saber cuándo y cómo presionar y, por supuesto, cuándo y cómo replegarse.

    Determinar el tiempo de duración de la presión no es sencillo y, en el caso de una selección, se antoja mucho más complicado por la ausencia de sesiones de trabajo y de continuidad entre ellas. Claro que hay muchos casos en los que con tiempo y paciencia se ha logrado que una selección nacional logre llevar a cabo el correcto uso de este mecanismo, como así lo demuestran los casos de Chile bajo la conducción de Marcelo Bielsa y luego Jorge Sampaoli o la misma Argentina del hoy entrenador del Olympique de Marsella.

    Por ello es tan importante que se aprovechen las sesiones de entrenamiento y se usen todas las maneras posibles para convencer a los futbolistas de llevar a cabo este plan. Por ejemplo, se puede inducir a una presión de 5 segundos y repliegue inmediato si no hay recuperación. ¿Cómo? Explicándole al jugador que si defiende corriendo hacia adelante se asegura que el equipo sea mucho más «corto» y con ello se le dificulta aún más el tránsito del rival y se limita su posibilidad de pensar. Si no piensa, las respuestas del contrario estarán influenciadas más por el miedo que por cualquier otra emoción, y ahí es, como diría el mismo Bielsa: En las peleas callejeras hay dos tipos de golpeadores. Está el que pega, ve sangre, se asusta y recula. Y está el que pega, ve sangre y va por todo, a matar. Muy bien, muchachos: vengo de afuera y les juro que hay olor a sangre“. Si el equipo logra oler el miedo del rival, habrá ganado la batalla. Y eso es lo que pretende Sanvicente: ser protagonista; proponer antes que responder. Obligar al rival a jugar dónde y cómo quiera la Vinotinto.

    Pero el seleccionador habla de repliegue también. Por ello se hace necesario explicar que ningún equipo del mundo está en condiciones de llevar adelante una conducta de pressing durante los noventa minutos de juego. Por ello es importante que se entienda el momento final de esa conducta para pasar al repliegue, que no es más que el reordenamiento del equipo con la intención de repeler el ataque rival. Se hace con la intención de volver a intentar, en otra zona del campo, la conquista de la pelota.

    Lo que pide Sanvicente no es sencillo, pero no intentarlo sería un error impagable, como ya se demostró en el ciclo anterior.

    Pensando en los futbolistas que hoy son fijos en la selección, ¿puede la Vinotinto presionar de esta manera?

    Sí. Mil veces sí.

    El fútbol es de los jugadores, y más allá de los inconvenientes planteados por los entrenadores que consulté para este trabajo, no hay duda de que el futbolista venezolano puede utilizar correctamente la herramienta conocida como pressing. Dependerá de las cualidades de éstos la duración de esta conducta, y el partido ayudará a conocer como salir hacia el arco rival una vez recuperado el balón.

    Muchos asocian esa salida con máxima velocidad. Recuperada la pelota, el ataque puede ser rápido y furioso, o simplemente puede ser todo lo contrario, con la intención de fomentar la llegada del equipo como un solo bloque a zona enemiga y así permitir que se ordenen para poder recuperar la pelota en caso de volver a perderla. Si se roba el balón cerca del área rival se comprende la búsqueda inmediata del arco, pero si se retoma la posesión cerca del medio campo entonces ahí debe aparecer la buena toma de decisiones del poseedor del balón para determinar si se corre o se camina.

    No hay una única respuesta. Pero reitero, con estos jugadores, y tomando en cuenta los dos antecedentes del ciclo anterior, sí se puede intentar llevar a cabo este plan. Determinar a estas alturas si el mismo será exitoso es cuando menos una idiotez. Esto es fútbol y los sistemas no ganan los partidos, pero la correcta interpretación de los mismos nos puede acercar a esa ansiada victoria.

    El trabajo que hace la Vinotinto por estos días en España será crucial para saber si se sigue adelante con la idea del pressing o si, para sacar lo mejor de los futbolistas, se requiere de otros matices y nuevas estrategias.

  • Apuntes Vinotinto: la idea va evolucionando

    – Primera gran variante de Noel Sanvicente: Roberto Rosales como compañero de zona de Tomás Rincón. La idea es agregar visión, pase y llegada a un puesto que aún no tiene candidato claro. El DT siente que con Roberto se puede contagiar aún más al capitán Rincón y gana a un futbolista que no teme acercarse al área contraria para convertirse en opción de remate.

    – Minuto 1 con 50 segundos: el equipo criollo presiona fuertemente a Japón para evitar que este avance. La postal detenida no ofrece gran diferencia con el ciclo anterior, pero si se puede observar que el equipo entero está listo para salir en búsqueda del arco rival. Esta complicidad inicial ayuda a desterrar el pelotazo como estrategia principal.

    – Se habla de la presión sin explicar para qué se ejecuta esa conducta. La primera respuesta que se da es que con ella se busca defender, quitarle la pelota al enemigo. Pero la presión, como pauta de comportamiento colectivo, debe ir acompañada de otra reacción casi inmediata, que es la de buscar el arco rival una vez recuperada la titularidad del balón. Se puede ir cómo el Zamora de Sanvicente o cómo el Mineros de Páez, pero el propósito es el mismo: atacar. Por ello, la justificación de eso que conocemos como presión no es defender; es atacar. Esta instrucción la cumple a la perfección Roberto Rosales: cuando entra en contacto con el balón, siempre busca a un compañero para seguir ese recorrido hacia territorio adversario.

    – Dani Hernández parte como primera opción al arco vinotinto. Hoy se mostró mucho más comprensivo del modelo de juego y no se refugió bajo los tres palos. En estos días seguramente han sido muchas las charlas con el cuerpo técnico y por ello, ante Japón, adoptó esa función de líbero que tan bien ha interpretado Renny Vega. Si Hernández mantiene ese atrevimiento y se aleja de su zona de confort ganará muchos minutos más como dueño del arco criollo. Su conversión no será inmediata pero sí que puede ser magnífica.

    – Mario Rondón parece estar en una misión. Sus dos partidos llevan a pensar que pudo aportar mucho en el ciclo anterior, olvidandoq ue justamente esa conducción lo llevó a la Vinotinto. Repasar el pasado y sumergirse en hipótesis no vale la pena. Lo importante es que Rondón es un futbolista asimilado a la idea de juego que propone este cuerpo técnico y seguramente seguirá siendo importante en esta nueva etapa.

    – Se juega con la intención de encontrar recursos para batir al rival. En ocasiones hay que aplicar un ritmo más pausado y en otras servirá acelerar el paso. En cualquier caso, no basta con limitarnos a la distancia que recorrerá la pelota entre emisor y receptor sino que hay que comprender la intención de variar para no ser previsibles. Mezclar la entrega corta con la larga es la meta para no repetir errores pasados.

    – Para tener una aproximación a la definición de intensidad vale la pena repasar los primeros cuarenta y cinco minutos de la Vinotinto ante Japón. No fue perfecto pero la concentración mostrada por los criollos nos acerca a una mejor comprensión de cómo se juega: desde la voluntad. Si el futbolista está comprometido y siente que el modelo nace de sus posibilidades antes que del capricho del conductor entonces no hay nada que hablar de estado físico, sino del juego y nada más. Esto es importante además para desechar viejas y dañinas visiones que hablan de un libreto o de un guión, como si los futbolistas fuesen máquinas que ejecutan algún algoritmo. La idea es una y ellos deben reconocerla, ejecutarla y corregirla según el momento del partido.

    – El primer gol japonés es una señal de lo mucho que hay que trabajar. El jugador japonés avanza en búsqueda del arco criollo y los defensores corren apresurados hacia atrás sin plan, sin respuesta y sin comprender que al rival hay que achicarlo, estorbarlo. Cada paso hacia atrás aumenta las posibilidades de éxito del contrincante. Este es un mal endémico de la gran mayoría de los defensores venezolanos. Uno debe ir a la marca y los otros reorganizarse. Por ello, mientras algunos lanzan campanas al vuelo o culpan al modelo de juego, vale la pena recordar que esto apenas comienza y es mucho lo que falta por sudar.

    – Los entrenamientos, idealmente, deben reproducir situaciones de juego para que el equipo vaya encontrándose cómodo bajo la cobija que es el modelo de juego. Por ello es tan importante aprovechar las pocas oportunidades para ensayar que tiene una selección. En ellas se irá desarrollando la idea con la intensidad necesaria para hacerla real. Pero puede que las charlas y el repaso a través del video sea mucho más importante de lo que se supone. Cuando se hace imposible practicar, la comunicación de instrucciones con los futbolistas vía skype, youtube y otras herramientas debe convertirse en una obligación.

    – Los goles y el resultado son hechos que fastidian pero que no deben entorpecer el análisis. Los dos partidos han servido para sembrar las raíces de lo que puede ser este proceso, pero éste apenas se encuentra en una etapa embrionaria y es mucho lo que queda por hacer. Las sensaciones son positivas, pero hay que respetar los tiempos y dejar que el crecimiento siga su curso natural. Nadie llega a la universidad  sin haber pasado por la escuela, y del apuro siempre queda el cansancio.

  • Plan Vinotinto: Japón es el árbol; el bosque comienza en Chile

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    A lo que apunta el nuevo cuerpo técnico de la selección es a la construcción de un manojo de respuestas que permitan al futbolista creer que desde esas pocas certezas nacerán más verdades que sostengan esta nueva identidad. La única manera de lograr semejante meta es entrenando y compitiendo, dos escenarios naturales en los equipos pero «atípicos» en las selecciones. Es ahí dónde este cuerpo técnico debe empezar a sortear obstáculos y demostrar las calidades que lo han llevado a la cima.

    Competencia
    Desde este momento – incluyendo el amistoso ante Japón – y hasta la Copa América – primera competencia de la Vinotinto – hay apenas nueve “fechas FIFA», lo que se traduce en nueve partidos amistosos con carácter oficial en los que el cuerpo técnico tendrá la oportunidad de trabajar, sin más restricciones que el estado físico o la voluntad de los futbolistas, la consolidación de su idea de juego. Para tener una idea de lo complicado que esto es hay que recordar que entre convocatorias hay un largo período de tiempo en el que cada futbolista vivirá su propio proceso individual siendo parte de otro organismo, de otro equipo, con pautas de trabajo, compañeros, emociones y realidades distintas. Es comprensible que en el inicio se repitan nombres comunes al ciclo anterior.

    Nueve partidos que a priori parecen pocos pero que son la misma cantidad que tendrán los rivales vinotinto de cara a la Copa América Chile 2015. Son las reglas de juego.

    Entrenamientos
    La posibilidad de enfrentar a rivales mundialistas es sumamente positiva si se tiene en cuenta que lo que intenta cada cuerpo técnico es optimizar las respuestas de sus futbolistas en escenarios tan competitivos. Pero es muy posible que de cara a esos próximos partidos amistosos haya que considerar las características de cada traslado.

    Mientas menos haya que volar, mayor tiempo existirá para entrenar, conversar y volver a entrenar. Las casi cuarenta horas invertidas en el viaje a Asia supusieron dos entrenamientos menos y esto es muy negativo cuando a una selección nos referimos. Por ejemplo, si los futbolistas inician su periplo a la selección el domingo a la noche, luego de haber finalizado con sus compromisos domésticos, lo ideal es recibirlos el lunes para no perder más tiempo en la recuperación y activación. El caso de este periplo asiático no debe convertirse en la normalidad. ¿Por qué?

    Dejando de lado la magnitud de los rivales, la selección dispondría, normalmente, de cuatro a cinco entrenamientos antes de cada partido. A esto hay que sumarle las caras nuevas que seguramente abundarán en este trayecto. Cinco entrenamientos, dos o tres sesiones de videos y varias charlas. Ese es el itinerario regular en esta etapa pre Eliminatorias. Si se parte del enunciado «se compite como se entrena«, se antoja difícil poder acostumbrar a los futbolistas en sesiones tan cortas y limitadas a las ideas básicas y fundamentales de esta nueva conducción. Cada entrenamiento es una posibilidad muy importante como para desecharlo, por ello hay que pensar en un término medio entre el valor competitivo de los rivales y la posibilidad de realizar más y mejores entrenamientos.

    Por todo esto, el cuerpo técnico seguramente tomará nota de esta primera toma de contacto con los futbolistas que hacen vida en el extranjero y así moldear la planificación inicial. Esta, al igual que un organismo vivo, sufrirá modificaciones y sumará preguntas que deben ser respondidas. Puede que la primera de ellas se refiera a la recuperación de los futbolistas luego de largos desplazamientos aéreos o cómo aumentar la calidad y la intensidad de las prácticas.

    Seguramene existen mil interrogantes más. Cada respuesta adquirida en la gira tendrá fecha de vencimiento y traerá como consecuencia mucha más incertidumbre. Por ello, una vez aceptado el cargo de seleccionador nacional, la orden de Sanvicente ha sido trabajo, trabajo y más trabajo. Trabajo para reducir las distancias con los rivales; trabajo para equipararse y competir en igualdad de condiciones, y trabajo para que la victoria, cuando llegue, no sea efímera y accidental.

    El camino recién empieza…

    Fotografía cortesía de Prensa FVF/El Universal

  • Algunos apuntes del segundo módulo Vinotinto

    – Explica Rodolfo Paladini, Preparador Físico de la Vinotinto, que: “Desde el primer momento que asumimos hemos revalorizado y destacado que el trabajo verdadero está en cada equipo. Cada cuerpo técnico tiene su manera de trabajar, respetada por nosotros, y lo que haremos es solicitar a nuestros colegas algunos apoyos. Hubo algunos puntos fuertes, otras debilidades con la zona media. Esto apenas comienza, y es un trabajo que es de todos, no de Rodolfo Paladini”. A diferencia del ciclo anterior, este cuerpo técnico no parece querer entrar en polémicas innecesarias, esto quiere decir que intentarán lavar los trapos sucios en casa para que no se repitan escenarios como aquel en el que César Farías declaraba “Hay aspectos que debemos analizar. Los jugadores del torneo local están para jugar 60 minutos, es una preocupación que nos debe tocar a todos, no solamente al grupo técnico de la selección sino a los entrenadores de los clubes; debemos hacer un esfuerzo entre todos. Para llegar a un Mundial necesitamos de todo el mundo. Es mejor intentar convencer con argumentos y seducción que con puños y gritos.

    – Este módulo contó con ocho jugadores que ya habían participado del primer llamado (Rafael Romo, Ángelo Peña, Gabriel Cichero, Edgar Jiménez, César González, Yohandry Orozco, Gelmín Rivas y Wilker Ángel) y ocho que recibían su primera convocatoria (Juan Colina, Jhon Chancellor, Jesús Lugo, Loren Ray, José Contreras, Carlos Rivero, Arles Flores y Johan Moreno). Para completar los trabajos se contó con la colaboración de la selección nacional Sub 20 que estaba trabajando en la misma ciudad de Barinas.

    – Nuevamente ha quedado de manifiesto que todos los trabajos se hacen con pelota. Esto no debería constituir una novedad si tenemos en cuenta que nos referimos a preparación futbolística, pero sí que lo es, ya que en el país, y en el mundo, son aún muchos entrenadores que diseñan entrenamientos alejados del instrumento de trabajo –el balón- y de la oficina –campo de juego-. Por ello es que, más allá de la intensidad de las pautas, el futbolista no llega “liquidado” a sus clubes. Cada ejercicio es entendido futbolísticamente y no como un elemento disociado.

    – ¿Qué quiere decir esto de que se entrena un todo llamado fútbol? Justamente algo que muchos, en algún momento de nuestras vidas hemos olvidado: que para jugar al fútbol hay que entrenar fútbol. Cada pauta laboral comprende un nivel de concentración y de esfuerzo que no puede ser disociada en lo físico, lo técnico, lo táctico, lo psicológico o lo emocional. Es un todo, no una serie de factores o partes que se juntan para conformar algo. Aunque el entrenamiento integrado así lo sugiere – me refiero a la existencia de materias que se juntan para formar esa totalidad – creo que estas pautas laborales que impone el cuerpo técnico de la selección van más hacia la concepción holística del entrenamiento.

    – Noel Sanvicente fue jugador profesional e integró a la selección nacional. Desde que se recibió como entrenador ha sostenido que el jugador venezolano es muy técnico pero le falta comprender de táctica, y es por ello que algunos fracasan en su intento por hacer vida en el fútbol europeo. El entrenador le pide a sus jugadores lo mismo que ha exigido en sus equipos: jugar a uno o dos toques, dinámica y solidaridad. Recuerda mucho a aquella exposición del argentino Marcelo Bielsa en la que explicaba que en el fútbol, él no encontraba razón alguna para no estar en movimiento. Jugador que lo comprenda y lo sepa ejecutar seguramente seguirá siendo llamado a la selección.

    – Cuando el futbolista está en movimiento, se convierte en una opción de pase para el compañero que tenga la pelota; en distracción para el rival que lo marca, o en una especie de explorador que va allanando el terreno hasta descubrir el camino hacia el arco rival. Por ello no se trata únicamente de correr por correr sino de interpretar el juego y moverse en favor de una misión: desordenar al contrario. Un jugador que no cumpla con esta instrucción será neutralizado con mayor facilidad. Recordemos, no se trata de estar sino de aparecer.

    – Terminado el módulo en Barinas se dio a conocer la lista de futbolistas que viajarán a Asia para los partidos ante Corea del Sur y Japón. Es una primera toma de contacto y a la vez, un mensaje muy claro: este cuerpo técnico no llega con la intención de desechar o rechazar el pasado, sino a intentar superar lo hecho. Nadie está fuera, pero para estar se necesitará mucho trabajo. La Copa América de Chile es el primer objetivo.

  • Algunos apuntes del primer módulo Vinotinto

    – La primera aparición del cuerpo técnico de Noel Sanvicente fue en un módulo de trabajo en la ciudad de Caracas. 25 jugadores, 12 de ellos de la selección juvenil sub 20, fueron llamados para esta toma de contacto. Los trabajos se llevaron a cabo desde el lunes 11 por la tarde hasta el miércoles 13 al mediodía, lo que se traduce en cuatro sesiones de entrenamiento.

    – De los 13 futbolistas mayores de 20 años, 6 de ellos (Vega, Lucena, Cichero, Chourio, González y Jiménez) ya habían trabajado con Sanvicente en algún club. De los 12 juveniles solamente Murillo conocía la metodología del seleccionador.

    – En el primer entrenamiento fue notoria la ausencia de Ceferino Bencomo, seleccionador nacional sub 17. Sanvicente expresó su sorpresa ante esta situación que sólo sucedió el primer día de trabajo. Tanto el martes como el miércoles todos los cuerpos técnicos de la FVF fueron parte de los trabajos.

    – Varios futbolistas de Mineros de Guayana llegaron con algunos percances de salud, como resfriados o fiebre, por lo que su aporte a las tareas seguramente fue menos intensa.

    – El entrenamiento final (miércoles a la madrugada) tuvo el condicionante de que los futbolistas del Deportivo Táchira debían partir más temprano que sus compañeros porque el vuelo que debía llevarlos de vuelta a San Cristóbal así lo requería. Aun así, participaron de la sesión de trabajos y la abandonaron cuando ya no había más tiempo.

    – Son pocas las conclusiones futbolísticas que se han podido conocer. El cuerpo técnico expresó su satisfacción por la entrega de cada uno de los citados y, según el diario Líder, Sanvicente expresó estar contento con “lo mostrado esta semana. Uno conoce bien a los futbolistas por el campeonato local, sé qué pueden dar y por qué fueron llamados. El llamado no significa que ya están listos para la selección, solamente que tienen una oportunidad de poder estar. Para ello tienen que mejorar, ser cien por ciento profesionales y tratar de destacar en sus equipos”.

    – El entrenador del Deportivo Táchira, Daniel Farías, mostró su disgusto por la convocatoria de sus futbolistas a estos módulos. Las declaraciones las recoje el periodista Carlos Luis Roa (@Carlosroacoment) y se pueden leer a continuación:

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    – Se podría asegurar que el entrenador del Táchira está defendiendo su parcela, algo bastante común en el fútbol. Pero sorprende que lo haga ahora y no cuando dirigía al Deportivo Anzoátegui. En aquellos tiempos, la selección nacional era comandada por su hermano César Farías, y de cara al duelo ante Ecuador, por la primera fecha de las Eliminatorias Suramericanas a Brasil 2014, el hoy entrenador de Xolos de Tijuana citó cuatro futbolistas del Anzoátegui (Carlos Salazar, Giácomo Di Giorgi, Francisco Flores y Leo Morales) y un juvenil (Jesús Hernández) de la misma institución. Entre aquel módulo de trabajo realizado en Mucuchíes y este que recién terminó hay una diferencia sustancial: el primero finalizaba un jueves mientras que el segundo lo hizo un miércoles, es decir, que en esta ocasión los futbolistas se reintegraron 24 horas antes a sus equipos. No es sano hacer un juicio de valor acerca de las declaraciones del director técnico del Táchira, y ojalá que el tiempo le permita a ambos protagonistas acercar posiciones, aunque me atrevo a pronosticar que no será así. Aquella convocatoria puede ser revisada en el link que sigue: http://noticiaaldia.com/2011/09/cesar-farias-convoca-a-27-jugadores-a-la-concentracion-de-la-vinotinto/

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    – Jeffre Vargas, uno de los juveniles convocados para este primer módulo, jugó el domingo los 90 minutos de la derrota de su club ante Estudiantes de Mérida. El miércoles, unas horas después de cumplir con el trabajo en el módulo vinotinto, el lateral derecho volvió a jugar los 90 minutos con el Caracas, esta vez en la victoria 3 goles por 1 frente a Metropolitanos. La alineación de esos encuentros la tomo del sitio web del Caracas Fútbol Club:

    a) http://caracasfutbolclub.com/principal/index.php/2012-08-17-23-32-01/noticias-primera-division/2470-el-buen-futbol-no-le-basto-al-rojo

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    b) http://caracasfutbolclub.com/principal/index.php/2012-08-17-23-32-01/noticias-primera-division/2476-regresaron-los-goles-y-caracas-alcanzo-su-primera-victoria

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    – Esto apenas comienza. Hay promesas de más módulos y con ellos llegarán más y más situaciones polémicas. Sanvicente no debe olvidar que se mueve en territorio enemigo y que por más que le sonrían, cerca de él, muy cerca, están quienes desean verlo fracasar. A Julio César lo traicionaron quienes estaban más cerca de él. No es el caso de quienes integran su cuerpo técnico pero sí el de otros que se acercan o comparten alguna mesa. Los saludos y las sonrisas muchas veces vienen cargadas de veneno y sólo quien se asuma mortal podrá combatir semejante escenario.

  • Noel Sanvicente: Segunda Parte

    En el año 2009 tuve la oportunidad de hacer dos programas de 45 minutos con Noel Sanvicente. En ellos hablamos de fútbol y de sus gustos. Han pasado 5 años pero ahora que ha sido nombrado Seleccionador Nacional de Venezuela, vale la pena repasar algunas de sus respuestas.

    La segunda charla fue después de haber obtenido una nueva estrella para el Caracas tras batir al Deportivo Italia en la final que enfrentó a los campeones del Torneo Apertura y el Torneo Clausura.

    Todos hemos cambiado desde aquel entonces, pero siempre es bueno recordar cómo y por qué llegamos a esto.