Etiqueta: Pep Guardiola

  • El arte de defender

    El arte de defender

    A raíz de la actuación de la Selección Vinotinto Sub-20 en el pasado campeonato sudamericano, que se saldó con la segunda clasificación a un mundial de la categoría, ha quedado en el aire la necesidad de discutir y profundizar sobre lo que significa defender y atacar en el fútbol. De no hacerlo, el entendimiento de esta maravillosa disciplina será cada vez menor.

    Comencemos por reiterar una noción que debe ser comprendida: atacar y defender no son conductas disociadas; es imposible entender una sin la otra. Por ello, cuando un protagonista declara que el primer defensor de un equipo es su delantero más adelantado o que el primer atacante es el arquero, no está vendiendo humo ni mintiendo: el fútbol, al igual que la gran mayoría de los deportes de conjunto, no puede comprenderse a través de esa especie de amputación de momentos que sólo benefician a la banalidad. Este deporte es un todo, y como tal debe observarse.

    Pero para no hacer de esta reflexión un testamento sin fin, concentraré mis esfuerzos exclusivamente en lo que significa defender en un equipo de fútbol, esto es repeler o intentar neutralizar los avances y ataques del rival. Pueden ejercerse estas conductas con la titularidad del balón o sin ella, porque, al fin y al cabo, no hay mejor manera de evitar el avance enemigo que quitándole la herramienta de trabajo.

    Claro que también hay que considerar un tema espacial, pero me mantendré en lo básico, ya que para las profundidades del tema podemos utilizar otros foros.

    Defender correctamente trae como consecuencia que el contrario no produzca situaciones reales de gol. Si nos trasladamos a un deporte como el baloncesto, la correcta implementación de las estrategias defensivas evitará que el equipo rival goce de oportunidades claras para encestar. El concepto parece ser indiscutible, pero en el fútbol, este se manipula a la conveniencia de todo aquel que necesite caer en gracia del poder o el protagonista de turno. Es por ello que muchas veces, a pesar de que el portero fue la figura de su equipo, se alaba, sin mayor apoyo que las tripas, al comportamiento defensivo de un conjunto, sólo porque el adversario no pudo anotar.

    Procedo a citar dos ejemplos que involucran a los mismos protagonistas aunque con dos años de diferencia. Me refiero a dos semifinales de la Liga de Campeones, protagonizadas por el FC Barcelona y el Chelsea.

    En la primera de ellas, en el partido de vuelta en 2009, el club catalán superó al equipo inglés gracias a un espectacular remate de Andrés Iniesta, y para muchos, quedó la sensación de un equipo blaugrana totalmente superior. Pero las estadísticas nos recuerdan que, en aquel partido, los dirigidos por Pep Guardiola apenas pudieron disparar una sola vez bajo los tres palos del arco que defendía Petr Chech

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    Aunque el resultado no haya sido favorable para el equipo de José Mourinho, este, aún sin la posesión del balón, ofreció una clase magistral de cómo defenderse ante el que en aquel momento era considerado el mejor equipo de Europa.

    La clasificación blaugrana a la final hizo palidecer al maravilloso dispositivo defensivo del conjunto británico, lo que en sí mismo debería destrozar cualquier referencia al resultado como explicación de este deporte.

    Dos años después, los mismos equipos volvieron a cruzarse en la misma instancia de la competición continental. En aquella ocasión, los británicos eran dirigidos por el italiano Roberto Di Matteo, y en aquellos enfrentamientos, los españoles generaron hasta once ocasiones claras por cuatro de su contrincante. El periodismo, adicto a las emociones fuertes sin mayor reflexión, estableció que la victoria azul se originó en un correcto comportamiento defensivo, lo que, si recurrimos a las estadísticas finales de aquella llave, es insostenible.

    Repasemos los números: Barcelona remató treinta y seis veces (Chelsea apenas lo hizo en once ocasiones), y aunque no consiguió la clasificación, superó sin grandes problemas a la retaguardia “blue”. A diferencia del Chelsea de Mou, aquella versión de Di Matteo dejó la impresión de haber descuidado importantes conductas defensivas, haciendo del amontonamiento de jugadores cerca de su área su mejor respuesta.

    Hay miles de episodios más que sustentan lo que aquí trato de explicar. El espíritu de cualquier dispositivo defensivo es justamente lo contrario a lo mostrado por aquel conjunto inglés que ganó la Liga de Campeones de Europa. Cuando un equipo genera hasta veintiséis ocasiones por partido, deja en evidencia la no fiabilidad de las conductas preventivas del rival; el éxito de ese dispositivo defensivo dependerá, casi exclusivamente, de la fe, la suerte y hasta del santo de turno. Juan Manuel Lillo, mano derecha de Jorge Sampaoli en el Sevilla, dijo en alguna ocasión, que » los que juegan con todos atrás y con Dios adelante, no necesitan jugadores, sino un milagro«.

    Esta pequeña exposición viene a colación de la glorificación del cerrojo que utilizó la selección venezolana en el pasado sudamericano sub-20. Como demuestran las estadísticas de CONMEBOL, este equipo recibió treinta y un disparos bajo los tres palos, que se tradujeron en siete tantos en contra. Debo recordar que las ocasiones contadas se refieren exclusivamente a aquellas que pudieron convertirse en anotaciones para los rivales. Si sumamos que la organización del torneo y los propios entrenadores de las otras elecciones coincidieron en que el futbolista diferencial de toda la competencia fue Wuilker Faríñez, no queda más remedio que concluir la propaganda se cae por sí sola.

    Esta reflexión no es una crítica a la forma de juego del equipo criollo -el cual debemos seguir analizando en otras ocasiones- sino un llamado de atención: en el fútbol no hay nada escondido. A propósito de ello, el entrenador español Oscar Cano Moreno, uno de los más respetados conocedores del juego hoy en día, escribió en su cuenta de Twitter una frase que constituye una importante advertencia : «Cómo me gustaría alguna vez que hablásemos bien de quien no gana, que dejemos de inventarles capacidades a quienes obtienen la victoria«.

    La propaganda seguirá existiendo porque muchas bocas que necesitan comer (o viajar, si usted lo prefiere), y no hay mejor manera de conseguirlo que adhiriéndose al poder. Pero usted, que ha llegado hasta hasta el final de estas líneas, sabe muy bien que el fútbol, al igual que la vida, no se bate entre blancos y negros, sino que son los matices los que nos ayudan a comprender esta actividad, y es en ellos en donde se encuentran las grandes lecciones.

    Columna publicada  el 13/02/2017 en http://elestimulo.com/blog/defenderfutbol/  

  • El problema no es Luis Enrique

    El problema no es Luis Enrique

    Parte importante de la cultura que rodea al FC Barcelona es fatalista. Pero este no es el caso. Andrés Iniesta declaró a los medios catalanes, tras el terrible partido ante el PSG, con derrota 4-0 incluida, que el mal rendimiento del equipo de Luis Enrique «no es cuestión de actitud, es cuestión de fútbol«. La frase encierra en su sencillez un problema mayúsculo que no podrá resolver el míster actual ni quien llegue a la institución, porque es consecuencia directa de una conducción fatal, con un resentimiento descomunal a todo lo que les recuerde a Johan Cruyff o a Pep Guardiola.

    Bajo ese resentimiento atentaron contra el modelo blaugrana y vencieron. Con ellos bajó el Barça B a tercera, pero antes de ese episodio ya se habían dedicado a fichar futbolistas para el conjunto que debía servir de antesala al primer equipo. Mientras los Messi, Xavi, Iniesta y Busquets ganaban, desde las oficinas derrumbaban cualquier columna sobre la que se sostenía el exitoso modelo que ganaba admiradores en el mundo entero.

    Una de las máximas de Josep Guardiola era que «si no encontramos lo que buscamos en casa, lo iremos a buscar fuera». Con la victoria de Sandro Rosell llegó Andoni Zubizarreta, un hábil declarante que, entre tantas cosas, supo modificar la instrucción del entrenador hasta convertirla en un «Si no encontramos lo que buscamos fuera, trataremos dentro».

    El último partido de Guardiola al mando del club fue la final de la Copa del Rey, edición 2011-2012. La alineación para aquel partido fue la siguiente:

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    Como se observa, de los once titulares, siete futbolistas pasaron por el fútbol formativo del Barça, y dos de los tres cambios también conocían las intimidades del juego de posición. Quienes llegaban a sumarse a esa propuesta aportaban sus particularidades, aquellas que no se conseguían en La Masía.

    En el siguiente gráfico están todos los futbolistas que componían aquella plantilla:

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    De los treinta y cuatro jugadores que vieron acción en la temporada 2011-2012, veintitrés habían recorrido algunas etapas en el fútbol formativo blaugrana, lo que representaba un 67%. No eran mejores ni peores futbolistas que los que hoy componen la plantilla que maneja Luis Enrique, simplemente comprendían mejor el sistema.

    Pero hay un dato que es aún más revelador: los futbolistas que más minutos jugaron en aquel año fueron: Valdés, Álves, Mascherano, Puyol, Piqué, Adriano, Busquets, Iniesta, Fàbregas, Xavi, Messi, Pedro y Thiago. Los futbolistas resaltados en negritas representan a los «de la casa». El porcentaje de influencia de los futbolistas educados por el club aumenta hasta un impresionante 77%.

    Cinco años después, y con una junta que aparenta ser distinta -pero no lo es-, la plantilla actual está compuesta de la siguiente manera:

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    De los treinta y tres futbolistas que han jugado esta temporada, quince han pasado por el fútbol formativo. Incluyo en esta lista a Denis y a Aleix, aunque su recorrido fue corto. El promedio es de 45%, lo que supone una baja de más de 20 puntos con respecto al último curso al mando de Guardiola.

    Pero el dato que sentencia a la conducción actual es el del reparto de minutos. Los futbolistas más utilizados por Luis Enrique son: Ter Stegen, Sergi Roberto, Jordi Alba, Piqué, Mascherano, Busquets, Rakitic, Luis Suárez, Messi, Neymar Jr, André Gomes, Umtiti y Denis. Iniesta se perdió parte importante de la temporada y por ello no clasifica. De los trece, apenas seis se educaron en el «idioma Barça», un porcentaje de 46%.

    Seguramente muchos encontrarán como el gran responsable a Luis Enrique, pero, si se me permite, pretendo levantar la mirada e ir más allá: quizá el ascensorista no tiene pasajeros capaces de asumir el reto. Defiendo la tesis de que el entrenador ha tenido que ir al mercado exterior por no encontrar soluciones en casa.

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    El diez de enero de 2011, Martí Perarnau publicó el libro «Senda de Campeones». Además de hacer un análisis exhaustivo del «idioma Barça», el periodista y escritor se atrevió a dejar una lista de lo que él llamó «Las joyas de la corona».

    Escribió Perarnau: «Bastantes caerán en mitad del camino, e incluso algunos, en mitad de la nada. Muchos habrán sido los llamados y muy pocos los elegidos para completar la corona«. A cinco años de aquella publicación, asusta revisar aquellos nombres.

    No pretendo hacer una revisión completa, sí voy a sumar los nombres de aquellos cincuenta que se han establecido en el primer equipo, sin discriminar entre titulares o suplentes.

    Jordi Masip, Martín Montoya, Marc Bartra, Sergi Roberto, Thiago, Rafinha, Cristian Tello, Isaac Cuenca y Sandro Ramírez. De todos estos futbolistas, solo Masip, Rafinha y Sergi se mantienen en la disciplina blaugrana. Y de los que debutaron tras la etapa Guardiola, ninguno, léase bien, ninguno se ha consolidado en el primer equipo.

    Insisto: si Luis Enrique ha tenido que buscar afuera antes que revisar en casa, puede que el problema esté justamente en cómo se hacen las cosas en la casa blaugrana.

    Volviendo al presente, la derrota en París seguramente encenderá las alarmas, pero no por los motivos correctos. La goleada quitará el sueño a los dirigentes porque su modelo quedó expuesto ante el mundo como contrario a lo que predican. El Barcelona no pudo refugiarse en el juego porque aquel desapareció de los anaqueles, motivado por la dependencia del tridente y la ausencia de respuestas Made in Barça. Si las respuestas a las interrogantes son André Gomes o Ivan Rakitic, muchas veces, por la calidad individual y el nivel competitivo, se conseguirá el objetivo, pero ante las grandes noches, la superioridad no será la misma de antaño.

    No es un tema de calidad individual sino de software, y este, abandonado y repudiado por los conductores de la institución, no reaparecerá por arte de magia.

    Puede que me equivoque, pero la travesía por el desierto apenas parece estar en sus primeras noches. Puede que retornen los triunfos, pero el estilo, ese carnet diferencial, no aparece.

    Fotografías cortesía de http://www.eumd.es/

  • Nueva correspondencia de un náugrafo en The Tactical Room

    Nueva correspondencia de un náugrafo en The Tactical Room

    En este caso se comunican Stan Getz, uno de los solista blancos de jazz más importantes, Pep Guardiola, los Sex Pistols y algún consejo de Friedrich Nietzsche. Todo para recordarnos que lo que intentemos debe ser único, caótico e irrepetible.

    Se puede comprar en http://www.martiperarnau.com/tienda/

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  • La Volpe desafía los lugares comunes

    La Volpe desafía los lugares comunes

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    El América de México cayó 2-0 ante el Real Madrid en las semifinales del Mundial de Clubes FIFA 2016. La superioridad del conjunto que dirige Zinedine Zidane es tal que sólo una catástrofe evitaría que obtuviesen el trofeo que los acredite como campeones mundiales.

    Pero más allá de actuaciones realmente maravillosas de jugadores blancos como Nacho, Benzema, Modric, Casemiro o Kroos, el equipo mexicano, aún cuando cayó derrotado, dejó algunas lecciones que podrían ser aprendidas y aprehendidas por los entrenadores que tanto disfrutan escudarse detrás del manual de las excusas.

    El argentino Ricardo La Volpe se hizo cargo del histórico club mexicano el 22 de septiembre de 2016. Su influencia ha ido más allá de lo palpable -las «Águilas» jugarán la final del torneo local frente a los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León- y ello sólo puede comprenderse desde el juego.

    Ante el Real Madrid, y con todas las de perder, el entrenador no le pidió a sus jugadores otra cosa que ser fieles al estilo que les ha marcado en el último semestre. En la rueda de prensa previa al partido, el entrenador dejó las siguientes frases:

    1. «Hay que achicar a lo largo y a lo ancho. Y mi punto de vista es tener la pelota. Si tenemos la pelota no la tiene el contrario. Y cuando la tengamos hay que ser agresivos y ofensivos».

    2. «Al Madrid no le vamos a ganar sólo echándole ganas. Hay que ser muy inteligente. Le vengo diciendo a mis jugadores que jugamos ante un sistema, no ante pepito o fulanito, ni ante camisetas. Siempre digo que el fútbol es como el ajedrez».

    3. “Si no tenemos la pelota no podemos regalar espacios».

    Todo lo mencionado por el conductor argentino es moneda común de la gran mayoría de las ruedas de prensa previas a cualquier partido de fútbol. Pero La Volpe, a diferencia de muchos, sí pone en práctica lo que anuncia.

    Veamos tres situaciones de juego en las que su América, a pesar de enfrentarse al equipo más poderoso de Europa, mantuvo su plan y su estilo:

    Salida Lavolpiana

    Esta herramienta define mucho del pensamiento del argentino. Su intención es que la construcción del juego nazca desde su arquero. No es un capricho; al igual que muchos entrenadores, La Volpe siente que el ataque se construye desde el primer pase, y para que este sea eficaz, deben involucrarse todos los jugadores. Dijo alguna vez Pep Guardiola que «su primera opción de salida al frente con el balón, es de las mejores que he visto».

    «El objetivo es ensanchar el equipo para lograr ocupar el mayor espacio posible, dificultando lo más posible la presión rival, los centrales y el medio-centro intentarán salir combinando con los laterales y los interiores para intentar conseguir una salida de balón lo más limpia posible».

    Ante el Real Madrid:

    Salir de novios

    Durante el Mundial Alemania 2006, Guardiola hizo de columnista en el diario español El País. En uno de sus aportes hizo hincapié en el juego que proponía la selección mexicana que conducía Lavolpe, y el título de aquella exposición era «salir de novios». Acerca de esa intención, el hoy entrenador del Manchester City explicó:

    «Ricardo Lavolpe, argentino él y seleccionador mexicano, ha escogido que su defensa salga jugando. No que empiece jugando, que es otra cosa. Para Ricardo Lavolpe, empezar jugando es pasarse la pelota entre los defensas, sin mucha intención, para pasar la pelota algunas veces y lanzarla, la mayoría de las veces. Pero Lavolpe obliga a otra cosa. Obliga a salir jugando, que no es otra cosa que jugadores y pelota avancen juntos, al mismo tiempo. Si lo hace uno solo no hay premio, no vale. Han de hacerlo juntos. Como lo hacen los novios cuando salen juntos.»

    Más adelante, y como no podía ser de otra manera, el catalán recordaba a Johan Cruyff, su maestro:

    «Me viene a la memoria que un día, escuchando a Johan Cruyff, contaba que los jugadores más importantes para que un equipo juegue bien con la pelota en su poder, son sus defensores. Si sales bien, puedes llegar a jugar bien; si no lo haces, no hay opción. Johan cree que aquello que equilibra el juego es la pelota. Pierde muchas, y serás un equipo desequilibrado. Pierde pocas, y será todo equilibrio».

    Esto que describe Guardiola también fue puesto en práctica por el América ante el equipo español:

    Buscar al lejano

    De Johan Cruyff es el concepto que motiva el siguiente video. Aunque no se hable de ello, el holandés no negaba la posibilidad de utilizar un pase largo, por ello siempre le recomendaba a sus futbolistas «mirar siempre al compañero más alejado«.

    La web especializada Ecos del Balón explica perfectamente el concepto:

    «La frase, una de las más célebres del santoral de Johan, revelaba una parte de la naturaleza de ese Barça a menudo olvidada: su amor por el pase vertical. A aquel equipo le encantaba filtrar pelotas directas, tanto por tierra como por aire. Cuando Koeman agarraba el cuero, su primera reacción era mirar a Stoichkov en busca de su clásico envío de sesenta metros, quizás el más certero que hubo nunca. En el caso de Guardiola, el de Santpedor hallaba en Bakero su perfecto punto de apoyo entre líneas para avanzar. Cuando en 1993, Cruyff compró a Romario (un delantero centro), lo primero que le dijo a Pep fue que “mirara siempre al brasileño”. Por supuesto, estos pases estaban previstos en la pizarra mental de Cruyff, obedecían al juego posicional que estaba creando para el colectivo, pero también eran el reflejo de su sentir futbolístico, que no era otro que atacar sin descanso«.

    Frente al Real Madrid, el equipo mexicano supo como promover escenarios a partir de esa búsqueda del compañero más alejado, o si lo prefiere el lector, el más adelantado:

    Conclusión

    22 de septiembre. Quiero insistir en la fecha de llegada del argentino al club mexicano porque en menos de tres meses, y en plena competencia, La Volpe ha conseguido que su equipo haga propia la manera de interpretar el juego que defiende su entrenador. Lo ha conseguido en uno de los equipos más grandes de México, uno al que no se le permite experimentar porque «no hay tiempo y sólo vale ganar».

    El argentino asumió el reto y su equipo, como dije anteriormente, está en la final de su torneo doméstico. No hay lugar para las excusas, y ante una derrota frente al equipo más poderoso de Europa, La Volpe no se escondió y dijo «perdimos una gran oportunidad de hacer historia».

    El fútbol es un deporte fascinante porque aún cuando se cae derrotado hay muchas variables que pueden y deben ser estudiadas. Quienes creen que lo único que importa es el resultado limitan sus posibilidades de crecimiento, no en vano un resultado es indiscutible porque ya no puede hacerse nada al respecto. En cambio, todo lo referente a las formas, el contenido y las herramientas es cuando menos un terreno inmensamente desconocido, tierra fértil para el análisis y la comprensión.

    FOTO: AGENCIA EFE

  • Apuntes del Pep Team (1)

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    Laterales y extremos: Laterales que varían sus recorridos según la jugada. Llegan al medio para ocupar posición de interiores o intercambiar ubicación con los extremos. Esos jugadores de banda ofrecen cada uno prestaciones distintas: Nolito con recorte y gol; Sterling largos recorridos y diagonal; Navas llegada hasta el fondo y centro; Sané potencia, disparo y centros. Ya en Múnich jugó hasta con tres a la misma vez, algo que puede repetirse en Manchester on el ingreso de Sané haciendo de Douglas Costa por el medio del campo.

    Portería: Por Claudio Bravo deben pagar lo que exija el Barcelona. Caballero es una opción de urgencia y como tal se comporta, no ordena a sus compañeros de zaga y se deja comer por los nervios. Joe Heart no cuenta. ¿Por qué Bravo? Porque juega al fútbol; ataja, ordena a sus compañeros, y juega al fútbol. Su conexión con Stones permitiría que la columna vertebral de los citizens sea cada vez más parecida al ideario de Pep.

    Fernandinho es el caso que por ahora más debe preocupar a Pep. No parece sentir la idea del catalán y se muestra incapaz de ejecutarla, aún cuando está acompañado por los laterales, Silva y De Bruyne, quien por cierto va ganando un protagonismo muy interesante por su capacidad de moverse en todo el frente de ataque. El eslabón más débil es el brasileño, y en el camino está la posibilidad de que Pep se dedique a él de la misma manera que hizo con Jérôme Boateng en Múnich, algo que dependerá de las capacidades del volante y su voluntad para aceptar una forma distinta de jugar.

    La primera misión, que se juegue con pasión, con «soul» va consolidándose. Para lo demás falta tiempo y se necesita paciencia.

    Fotografía: (uk.sports.yahoo.com)

  • Cinco fotografías que me dejó el Bayern de Pep

    Hoy ante el Hamburgo el Bayern München me dejó las siguientes impresiones que comparto con ustedes. Disculpen la calidad de las imágenes, pero creo que los conceptos quedan claros a pesar de ello.

    Al presionar sobre cada una de ellas se podrá leer lo que trato de comunicar y los garabatos que son de mi autoría.

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