Etiqueta: Salomón Rondón

  • Vinotinto ante Paraguay: la fuerza del compromiso

    Vinotinto ante Paraguay: la fuerza del compromiso

    -. Las eliminatorias sudamericanas son crueles. No deseo entrar en el debate de si son o no las más difíciles del mundo porque tengo amigos que han disputado las clasificatorias africanas y las historias que me han contado todavía me persiguen. No obstante, recordemos algo: la selección Vinotinto disputará seis partidos en tres meses y después tendrá una prolongada pausa hasta el mes de Marzo de 2024, fecha de ventana para partidos internacionales según el calendario FIFA.

    -. Asimilado esto, deseo centrarme en esos seis cotejos que se juegan este año. Para cada doble jornada, los seleccionadores tendrán a su disposición entre siete y nueve días para practicar y entrenar con sus dirigidos de cara a dos compromisos oficiales. En el caso que nos ocupa, Fernando Batista, a diferencia de sus colegas europeos, recibe a los futbolistas convocados luego de que estos realicen largos y tediosos viajes. Esta circunstancia resta horas de ensayo. Lo mismo sufren sus pares de América del Sur. ¿Cuánto puede el entrenador modificar en un lapso de tiempo que no le ofrece margen para el ensayo?

    -. Esta es la razón por la que el fútbol que observamos no es idéntico al que aspiramos. Juan Pablo Varsky contó, hace años, una anécdota con Marcelo Bielsa en Venezuela. En esa ocasión, y mientras Varsky esperaba abordar el avión que lo llevaría de vuelta a su país, Bielsa se le acercó y, palabras más, palabras menos, le dijo que era evidente que el periodista sabía de fútbol, sin embargo, debía concentrarse más en lo que el partido comunicaba que en aquello que él deseaba ver. Desde mi perspectiva, y teniendo a la complejidad como punto de sostén, agregaría que hay muchas circunstancias que desconocemos que influencian lo que luego observaremos en el campo de juego.

    -. La Vinotinto venció a Paraguay y con ello encontró mucho más que tres puntos. El equipo y la Federación Venezolana de Fútbol necesitaban un triunfo. Los futbolistas, entre otras cosas, porque deseaban sacarse de encima toda la bronca acumulada; el ente federativo porque hay un trabajo invisible, destinado a atacar falencias en procesos de formación, que requiere de una institución fuerte, en paz, para sostenerlo y alimentarlo.

    -. El duelo contra Paraguay dejó mucho. Sin embargo, no seré yo quien aburra al lector exponiendo todas aquellas que mi limitada capacidad atesoró. Aún así, compartiré algunas que me parecen primordiales.

    -. Alexander González es un futbolista muy válido cuando puede jugar de él. En Colombia, tuvo que concentrarse en el duelo que protagonizó contra Luis Díaz, lo que impidió salir del estado de concentración y pasar a la atención. Por el contrario, ante Paraguay mostró lo que realmente puede ofrecer en el rol de lateral derecho. Recorrió su banda, formó sociedades con los futbolistas que se acercaban a su zona de influencia y no perdió de vista sus responsabilidades en fase de recuperación de pelota. Quedó claro, tanto en su caso como en otros, que saber de fútbol es reconocer las capacidades del jugador puestas en el contexto de un juego colectivo de oposición-cooperación como el fútbol.

    -. Una vez recuperado el balón, queda pendiente hacerse fuerte en el juego interior, por el centro del campo. La Vinotinto apostó en estos partidos por una estrategia en la que prevalecían los desbordes por las bandas, pero si algo nos enseña el fútbol es que, para lograr superioridades por fuera, hay que crearlas primero por dentro. Los volantes centrales tuvieron pocos apoyos para construir esa fortaleza, lo que alimentaba la impresión de que la estrategia inicial no contaba con los pilares suficientes para ser tan potente como se imaginó. La amplitud y la profundidad se sostienen en el centro del campo.

    -. Le pregunté a Batista sobre las distancias entre jugadores cercanos cuando el equipo recuperaba el balón y, también, acerca de los largos recorridos de algunos futbolistas tras retomar la disposición de la pelota. Su respuesta fue esclarecedora: hay una intención de ser un bloque corto, de cuarenta metros, pero el partido muchas veces cambia esa voluntad inicial. Esta afirmación reafirma lo expuesto anteriormente: no hay mucho espacio y tiempo para ensayar distintas maneras de reorganizarse, por lo que estos episodios solamente se corregirán con el paso de los partidos.

    -. Salomón Rondón y Tomás Rincón no ceden ante la histeria colectiva. Ambos son víctimas del paso del tiempo, ese enemigo despiadado e invencible que nos jode a todos y nos acerca a nuestra única verdad: recuerda que morirás. Este tipo de futbolistas son indispensables en un proceso que la Vinotinto pretende escribir en la historia de nuestro fútbol. Marcelo Salas en Chile o Álex Guinaga constituyen dos ejemplos que debemos revisar antes de sumarnos a la masa que exige renuncias, despidos y demás atrocidades sin mayor sustento que la pasión.

    -. Queda mucho por destacar. El compromiso de Soteldo; la versatilidad de Herrera; la valentía de Miguel Navarro; la sobriedad de los defensores centrales, etc. De todo ello se ha hablado y se seguirá conversando, pero el lector debe recordar que los futbolistas que integran la selección han vuelto a sus equipos, a su vida regular y que en un mes, serán llamados nuevamente para repetir el cruel ciclo que describí al inicio. Téngase en cuenta para que en los momentos oscuros, mantengamos la discusión en los márgenes que ofrece el juego antes de caer en la tiranía de la histeria y las soluciones mágicas.

     

    Imagen encontrada en internet. Créditos a quién corresponda

  • Salomón Rondón en tiempos de caníbales

    Salomón Rondón en tiempos de caníbales

    “Aquella noche en que cenaron en Nueva York, Garry Kaspárov miró a Guardiola y le dijo:

    -Cuando gané mi segundo campeonato del mundo en 1986 ya tuve muy claro quién me derrotaría.’

    -¿Ah, sí? ¿Quién? – le preguntó el entrenador.

    -El tiempo, Pep, el tiempo…”. Martí Perarnau – Herr Pep

     

    La vida es cruel. Apenas nos ofrece una verdad indiscutible: vamos a morir. Todo lo demás será producto de la incertidumbre, de lo eventual, de lo aleatorio.

    La tan aterradora finitud de nuestra existencia también es borrosa. Tal y cómo todos los finales que experimentamos en nuestro recorrido vital, estos llegan a su manera y a su tiempo, sin que nada podamos hacer. El horror del adiós no está enraizado tanto en la conclusión de algo sino en el desconocimiento de aquello que vendrá. Estamos educados sobre certezas y lo que ignoramos nos debilita, nos devuelve a los estados más primitivos de nuestro ser, aquellos en los que sobrevivir era lo único.

    El fútbol, como no podía ser de otra manera, es cruel, despiadado e implacable. Una vez que se constituyó como un hecho competitivo, aceptó las reglas básicas de la vida. Cada uno de nosotros está en capacidad de jugar cualquier pachanga entre amigos, sin embargo, solamente unos pocos pueden hacerlo al más alto nivel. Pero ese alto rendimiento, como ya se escribió, es una brutal trituradora, sin memoria ni sentimientos hacia aquellos que lo han honrado en un campo de juego; no perdona el declive y los expone.

    Debo hacer un inciso. Lo hago con la intención de respetar el idioma. El futbolista profesional no pasa nunca por una etapa de decrepitud. Ese concepto debe ser asociado a la salud y no exclusivamente a la pérdida de determinadas facultades. Por ello, cuando un jugador profesional pierde aptitudes es más acertado utilizar el término declive, de esta manera honraremos su realidad.

    José Salomón Rondón está atravesando esa etapa. Es el inevitable destino de todos los futbolistas. Esta fase de la vida, como se dijo anteriormente, llega a su manera y a su tiempo; nadie está preparado realmente para afrontarla, sólo queda vivirla y aceptarla.

    En el caso del delantero venezolano, bien valdría la pena pensar antes que reaccionar. Lo que aparenta ser el final de su período profesional en el fútbol se da, nada más y nada menos que en el Club Atlético River Plate. Con luces y sombras, pero formando parte de uno de las instituciones más reconocidas a nivel mundial. Cómo bien dice un admirado cantautor, “esto no es sopa”.

    Esa trituradora es hoy alimentada por un combustible en la que habitan, la mencionada histeria de la competitividad, como también las miserias de aquellos que no pudimos ser lo que Rondón sí logró. Esto no constituye por sí misma una novedad, sin embargo, la llegada de las redes sociales ha magnificado el despreciable oficio de renegar de todo, convirtiendo en aceptable cualquier expresión de odio. Lo está sufriendo Rondón, al igual que muchos de sus colegas en diferentes latitudes.

    No lo conozco a Salomón. Fuera de alguna entrevista y de cortas charlas en mi paso por la selección, no he tenido mayor contacto con él. Aún así, intento ver los juegos de River, con la única intención de observarlo una vez más. Claro que estallo en bronca cuando no convierte, de la misma manera que le sucede a todo aquel que ha celebrado gracias a sus goles o a sus actuaciones.

    En mi caso, ese maremágnum de emociones no está emparentado en que, como yo, Rondón es venezolano; todo aquello que admiro de él brota en que Salomón pudo ser y es todo aquello que yo no. Por ello, cuando la inconsciencia se apodera de mí, no recurro a estadísticas ni fríos números. Simplemente maldigo al paso del tiempo. Me recuerda que todos y cada uno de nosotros estamos muriendo. Algunos de manera más rápida y dura, y otros con la complicidad que a veces regala la naturaleza. Pero a todos, ese hijo de puta que es el tiempo, nos pone y pondrá en nuestro lugar.

    Quizá, antes que llegue mi tiempo, logremos convertirnos en una sociedad más respetuosa y sosegada, con el tiempo necesario para dejar de lado los gritos para abrirle paso a la contemplación. Lo dudo, porque no soy un optimista consagrado y la naturaleza humana me asusta cada vez más. Pero, como citaba Eduardo Galeano, esto que son las utopías sirven para seguir caminando…

    Fotografía encontrada en internet. Créditos a quién corresponda.

  • Pequeñas sociedades nutren el optimismo Vinotinto

    Pequeñas sociedades nutren el optimismo Vinotinto

    “Las pequeñas sociedades crean grandes equipos”. César Luis Menotti

    No podemos cuantificar las emociones, por ello es imposible determinar cuánto influyó en la victoria de la selección venezolana aquel adagio que sugiere que el futbolista desarrolla un grado superior de motivación con la llegada de un nuevo entrenador. Por otro lado, se pueden enumerar una serie de conductas que llevaron al equipo a mostrar una mejor versión en comparación con partidos anteriores. Hay muchas más, pero estas son apenas unas que consideré relevantes.

    1. El juego de los laterales. A diferencia de lo observado en el pasado reciente, el rol de Hernández y González varió y los llevó a ser futbolistas proactivos y con sentido. Sus proyecciones fueron avances con la intención de construir sociedades con los atacantes que ocupaban las bandas, tanto para el juego corto como para el desborde. Recorrieron la banda o realizaron diagonales hacia el centro siempre según lo que las sociedades que armaron requerían. Además de la instrucciones iniciales del entrenador, esto prueba que son futbolistas que tienen capacidad para interpretar el juego. Carlos Peucelle dió la receta hace décadas: «El juego por las puntas no tiene manera de ser anulado cuando se le hace con punteros veloces, apoyados por interiores de rápida salida de pelota”.

    2. En esas sociedades, Machís y Soteldo fueron relevantes. Lejos de aquellos futbolistas aislados en los costados, sin compañía, en este partido se movieron sin mayores impedimentos. Ocuparon las bandas, intercambiaron perfiles y también sacaron provecho de los carriles interiores. La presencia de Otero por el centro fue, además, una señal clara de que contarían con otro socio, capaz de acercarse y unirse a la sociedad lateral-atacante que antes mencionaba.

    3. Otero interpretó a la perfección su rol. Además de pases filtrados que buscaban a compañeros más avanzados, se involucró en la salida del equipo y se asoció correctamente con Rondón para evitar estorbarse que cuando este retrasara su posición. Hay un detalle: a diferencia de etapas anteriores, se sintió importante y acompañado; no debió recorrer largas distancias para acercarse al área rival y tuvo futbolistas que, alejados de temores pasados, avanzaban hacia campo contrario con una estrategia, lo que ayudó a que las distancias de relación no fuesen tan amplias como en tiempos de José Peseiro.

    4. Rincón fue uno de los grandes beneficiados de la tarde. La estrategia de Pekerman, así como la compañía de Martínez, le evitaron largas carreras a alta intensidad que le desgastaran o que incluso le llevaran a llegar tarde a alguna disputa. Con esa tranquilidad supo ejecutar cambios de frente e incluso acercarse al área.

    5. Martínez aún debe corregir detalles fundamentales de la posición. Hay pases que debe evitar o situaciones en las que no debe apresurarse. No obstante, su capacidad para abarcar muchos metros es fundamental para que Rincón saque lo mejor de su juego.

    6. Los defensores centrales fueron los de menor rendimiento. Ferraresi y Chancellor mostraron algunas dudas tanto en la interrupción del juego como en la construcción del mismo. En el gol visitante, Ferraresi, muy avanzado, tarda en recuperar su posición ideal mientras que Chancellor no reacciona ante la invasión del atacante boliviano al borde del área chica. La caída futbolística boliviana ayudó a que no pasaran mayores problemas en el segundo tiempo.

    7. Pekerman hizo más que promover el orden. No subestimemos su labor. En este primer partido, la selección criolla mostró una cara proactiva producto de la estrategia y no solo de la voluntad. La alineación de Soteldo, Otero y Machís fue una declaración de intenciones, pero las sociedades construidas con los laterales y con Rondón demostraron que su discurso va de la mano con los hechos. Esto no constituye algo diferente al primer paso de un proceso que será largo e incierto. Aún así, es rescatable que el victimismo y los complejos vayan cediendo su puesto en favor de la construcción de un estilo que se asemeje a las capacidades de los futbolistas y no a los temores o las limitaciones de quien los conduzca. El reto inmediato del seleccionador sigue siendo el mismo: ayudar a que el equipo nacional siga construyendo esas pequeñas sociedades a las que Menotti siempre hace referencia.

    Fotografía cortesía de As.com

  • Salomón Rondón versus la masa

    Salomón Rondón versus la masa

    José Salomón Rondón se va al fútbol chino. Se trata de un futbolista que dio sus primeros pasos profesionales en el Aragua, que llegó a Las Palmas y que luego jugó en un Málaga plagado de estrellas, teniendo como competidor a un tal Ruud van Nistelrooy. Es el mismo delantero que posteriormente se fue a Rusia, jugó en dos clubes grandes de aquel país y en una liga insoportable, para después irse a Inglaterra para enfrentar, casi siempre en soledad, a bravos y crueles defensores centrales que no se lo comieron. En definitiva, Rondón es un futbolista que peleó todo y ganó mucho más de lo que perdió.

    Sin embargo, para el seguidor venezolano todo esto que narro es insuficiente. Sorprende e impresiona la facilidad con que desde un teclado cuestionan y juzgan las decisiones de un tipo que, insisto, venció adversidades que nadie imagina. No obstante, es aún más alarmante que estos señalamientos tengan en supuestos  “expertos” los primeros promotores de tan dañino ejercicio.

    Este carnaval es similar a aquel que se celebra tras cada actuación de la selección venezolana de fútbol. Soy el primero que deseo una Vinotinto protagonista, con una mejor relación con la pelota y un funcionamiento colectivo más cercano a las capacidades de sus futbolistas. Le recuerdo al lector que trabajé en un cuerpo técnico que intentó todo aquello y falló, mejor dicho, fallamos en esa búsqueda.Pero mis deseos no pueden tapar el bosque ni nublar la visión de la realidad; se ha confundido el análisis con la expresión de anhelos propios y, peor aún, se habla desde el desconocimiento, teniendo a las vísceras como única razón de tantas condenas.

    El periodista Juan Pablo Varsky recuerda constantemente un encuentro con Marcelo Bielsa, por aquel entonces era seleccionador argentino, tras una victoria albiceleste precisamente frente a la Vinotinto. Bielsa, con la parquedad que le caracteriza, se acercó al periodista para decirle algo así como que no vale comentar el partido que uno sueña ver sino que debe analizarse el partido que en realidad se está jugando. Una impagable enseñanza, no ya para el bueno de Juan Pablo, sino para todos nosotros.

    En algún momento de la historia reciente se decía que para hablar de fútbol era necesario observar muchos partidos de fútbol. Una idiotez sin mayor sustento. Esto no ha cambiado. Lo que sí ha ido modificándose hasta hacerse insoportable es la cantidad de duelos que se retransmiten por tv, algo que es consecuencia del triunfo del negocio por encima del juego.

    Hoy se habla con ligereza de ver fútbol, como si aquello fuese una virtud, y se suman los partidos observados como si de la acumulación de monedas se tratase. Pobre sociedad que, lejos de alimentar el análisis y la reflexión, satura al ser humano y llena sus días con basura perfumada para el consumo, fomentando una hiper-conectividad que es enemiga a muerte de cualquier proceso reflexivo.

    José Ortega y Gasset intentó advertir sobre esta realidad. En su libro «La Rebelión de las Masas» dejó patente sus temores:

    En la vida intelectual, que por sí misma esencia requiere y supone la calificación, se advierte el progresivo triunfo de los pseudo intelectuales incualificados, incalificables y descalificados por su propia contextura”.

    El filósofo español no castigaba a la masas por tener una opinión sin fundamento, al fin y al cabo, el ciudadano común opina sde esa manera desde tiempos inmemorables. Sus palabras apuntaban, y aun lo hacen, a aquellos que, en su función de generadores de opinión, se valen de los altavoces que disponen, no ya para educar al público sino para engañarle, con el único objetivo de hacerse potables y queridos por esa masa.

    Anteriormente, esto que describo sólo iba de ventas y elogios, de mantener puestos de poder; hoy se han sumado los likes y una alcahuetería a niveles nunca antes vistos.Vivimos en los tiempos de estar antes que ser.

    Quiero retornar al caso Rondón. ¿Cuántos de estos opinadores conocen la totalidad de situaciones que llevaron al futbolista a elegir este nuevo destino? ¿Acaso estas sugerencias no hacen más que subestimar al jugador/humano? Cabría además preguntar a todos los expertos, esos que hoy multiplican su indignación pública con el solo objetivo de ser aceptados por la masa, quién carajo les dio la potestad de cuestionar decisiones cuyas causas desconocen.Esto no es periodismo deportivo sino telebasura y comida rápida.

    La superficialidad reinante se desnuda en el caso Rondón. Deja a la vista de los interesados todas sus cicatrices, sus arrugas y hasta sus entrañas. Como sus militantes no pueden ni saben rebelarse ante las incoherencias de siempre -se repiten burradas como que “Rondón juega bien de espalda”, cuando en realidad lo que hace maravillosamente es ganar la posición y perfilarse para sacar provecho de esa ubicación- han adoptado las formas del periodismo de farándula, de chismes, de mierda. La masa, hambrienta y feroz, aplaude que sus expertos, esos que ella misma ha impulsado, repitan lo que ella siente propio. El analista ya no cuestiona ni educa, hoy apenas si es una puta dispuesta a todo con tal de seguir gozando de la aceptación popular.

    Desconozco el nivel de la liga de fútbol profesional china. No poseo información sobre las causas que llevaron a Rondón a decidirse por esa oferta. Tampoco sé, a ciencia cierta, cuánto influirá esta nueva situación en su rendimiento con la selección venezolana de fútbol. Lo que si estoy en capacidad de asegurar es que, a pesar de haber hecho una carrera admirable, ganándole espacio a competidores como Van Nistelrooy y duelos a feroces defensores, Rondón no ganará nunca el partido contra la masa ni contra los traficantes que la necesitan para así justificar su existencia.

    P.S: A propósito de los “pseudo intelectuales incualificados, incalificables y descalificados por su propia contextura” que mencionaba Ortega y Gasset, algún día se hablará sobre ciertos estafadores. Ya habrá tiempo para ello…

  • Pim Pam Pum: ataque vinotinto

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    Las horas previas al debut de Rafael Dudamel en las Eliminatorias Sudamericanas camino al Mundial Rusia 2018 puede que sean más largas y pesadas aún para quienes no vivimos la intimidad de la selección. Somos todos nosotros rehenes de la especulación, porque como resalta el periodista del diario Líder, Juan Sifontes Sousa, todos los entrenamientos en tierras colombianas han sido a puerta cerrada.

    Por ello, más que agregarle variantes a todas las suposiciones, lo mejor en estos casos es revisar el pasado reciente, a conciencia de que no éste condiciona el presente tanto como nuestra soberbia quisiera -mucho menos en contextos de selecciones nacionales en los que transcurren meses y meses entre presentaciones- y tampoco los protagonistas, aún cuando sean los mismos, tendrán reacciones idénticas a las de su última aparición. Pero vale la pena repasar ese tiempo anterior justamente para no caer en el juego que plantean las emociones y la publicidad, y dedicarnos exclusivamente al fútbol.

    Dudamel asumió la selección teniendo a la Copa América Centenario como primer gran escollo. Previo a la participación en el torneo continental, la selección jugó hasta cuatro partidos amistosos, en los que importaba tanto el descanso como el aprendizaje y posterior puesta en práctica de la idea. Cuando se habla de reposo aún hay quienes no comprenden la importancia de esa tregua y como una salida a un centro comercial o a caminar en la playa muchas veces es más importante que tensar la convivencia. En fin, que aquellos encuentros fueron tomados como lo que eran: episodios preparatorios.

    Aún en un mundo globalizado, el fútbol sudamericano se niega a comprender el valor del archivo estadístico; encontrar algunos números que dejan los partidos de los torneos Conmebol es harto complicado, y en algunos casos imposible. Aún así, el ejercicio que motivó estas líneas fue posible gracias a algunos archivos en la web y las estadísticas de la compañía rusa Instat.

    Ataque criollo

    Una de las conductas que se observan en los equipos de fútbol es cómo preparan la pérdida del balón: sus reacciones, posicionamiento, presión, su transición ataque-defensa, su repliegue y su reordenamiento. Pero para esta ocasión he preferido repasar cómo ataca el equipo de Dudamel tras recuperación de la pelota, teniendo en cuenta que en los últimos años, las versiones vinotinto han encontrado en las transiciones defensa-ataque su fortaleza ofensiva. No significa esto que los jugadores estén incapacitados de adaptarse a un ataque posicional, algo que demostraron en el juego inaugural de la Copa ante Jamaica, sino que es un simple reconocimiento a las cualidades del equipo.

    Lo primero a evaluar es la bendita estadística de la posesión del balón. Todos los entrenadores saben que la tenencia de la pelota no es más que una herramienta, pero ésta puede indicarnos algo más, y es cómo consigue sus opciones de gol cada equipo. Para nadie es un secreto que Pep Guardiola trabaja para que sus equipos se ordenen y desordenen a los rivales por medio de pases, mientras que los de Diego Simeone son equipos más reactivos, siempre dispuestos a correr una vez que recuperan la titularidad del balón.

    En el caso criollo, los cuatro partidos de la Copa Centenario dejaron los siguientes números en cuanto a la posesión:

    Jamaica 41% Venezuela 59%

    Uruguay 58% Venezuela 42%

    México 66% Venezuela 34%

    Argentina 60% Venezuela 40%

    Salvo contra los isleños, los venezolanos no dominaron jamás ese rubro, lo que no impidió su clasificación a cuartos de final del torneo continental, por lo que no sería injusto concluir que esta selección no se aleja de esas carreras que hemos visto en los últimos años.

    Ahora bien, repasemos los números de una buena parte de los ciclos de César Farías y Noel Sanvicente para tener una idea, sólo eso, de cómo se ha comportado el combinado nacional en este aspecto:

    1) Etapa Farías:

    Copa América 2011

    Venezuela 46% Ecuador 54%

    Paraguay 60% Venezuela 40%

    Chile 63% Venezuela 37%

    Paraguay 58% Venezuela 42%

    Perú 44% Venezuela 56%

    Eliminatorias al Mundial Brasil 2014

    Uruguay 53% Venezuela 47%

    Venezuela 35% Chile 65%

    Perú 63% Venezuela 37%

    Paraguay 45% Venezuela 55%

    Venezuela 51% Ecuador 49%

    Argentina 61% Venezuela 39%

    Venezuela 41% Colombia 59%

    Bolivia 57% Venezuela 43%

    Venezuela 62% Uru 38%

    Chile 63% Venezuela 37%

    Venezuela 65% Peru 35%

    Venezuela 65% Paraguay 35%

    2) Etapa Sanvicente

    Copa América Chile 2015

    Colombia 56% Venezuela 44%

    Perú 69% Venezuela 31%

    Brasil 58% Venezuela 42%

    Eliminatorias al Mundial Rusia 2018

    Venezuela 53% Paraguay 47%

    Brasil 62% Venezuela 38%

    Bolivia 71% Venezuela 29

    Venezuela 55% Ecuador 45%

    Perú 61% Venezuela 39%

    Venezuela 44% Chile 56%

    Como se puede concluir, los niveles de tenencia de la pelota no han sido determinantes en las presentaciones criollas, y si me apuran, diría que estos futbolistas, los que están y los que estuvieron, se sienten mucho más cómodos jugando ese juego de transiciones. Esta afirmación está basada en las actuaciones recientes, es decir, lo expuesto en la Copa América Centenario. Tras la revisión de los cuatro encuentros de la Vinotinto bajo el mando de Dudamel, hay algunas consideraciones que planteo antes de invitarlo a revisar los resúmenes videográficos, hechos para este trabajo, de los encuentros ante Uruguay, México y Argentina.

    • Distancia entre quien conduce y posibles receptores.
    • Distancia recorrida para llegar al área rival.
    • Lugar en donde mayoritariamente recupera la selección.
    • La pausa depende de Rincón y Figuera.
    • Cantidad de futbolistas que defienden en el área criolla.
    • Venezuela juega a esto porque sus atacantes disfrutan esas carreras, pero es un riesgo porque se asume que el origen de esas reacciones es tras la pérdida de la pelota de quien lleva la iniciativa.
    • Venezuela no se ordena a través del pase ni se preocupa por ser un bloque; se siente a gusto en las transiciones y los mano a mano.
    • Pelota al espacio para generar enfrentamientos 1×1. Con sus características y sus diferencias, Adalberto Peñaranda, Josef Martínez, Yeferson Soteldo, Rómulo Otero, Jhon Murillo, Juan Pablo Añor y Yonathan Del Valle son especialistas en esos mano a mano.
    • Cuando participa Añor el equipo muestra otra faceta sin abandonar totalmente las transiciones; es más rica su propuesta.
    • Siempre que se recupera la pelota se busca al más alejado, al compañero más lejano.

    Le pido tener en cuenta esas observaciones a la hora de revisar los videos. Los resúmenes tienen un tiempo de duración promedio de 5 minutos, una extensión necesaria para hacer válido el análisis y no pecar de hacer una selección interesada de jugadas.

    Para finalizar dejo una opinión muy personal: la táctica ante los Colombianos no debe ser muy distinta a lo mostrado en estos tres ejemplos. El equipo de José Pekerman buscará la iniciativa y el control de la pelota, y el combinado nacional puede aprovechar justamente esos desplazamientos del rival hacia el arco criollo para, una vez recuperada la pelota, atacar los espacios y provocar esos enfrentamientos mano a mano. Por ello me atrevo a pensar que los futbolistas más adelantados para esta ocasión serán Otero, Peñaranda, Martínez y Salomón Rondón.

    El jueves sabremos si todo este repaso sirvió para algo más que pelearle unos segundos a tanta banalidad que rodea al fútbol.

    Foto cortesía Reuters