Etiqueta: Vinotinto

  • Empate por parálisis

    Empate por parálisis

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    En psicología existe un fenómeno llamado “miedo al éxito”, el cual se define como “una condición caracterizada porque el individuo, ante la posibilidad de alcanzar el éxito en un área determinada, realiza esfuerzos, conscientemente o no, por arruinar dicha posibilidad”.

    Es imposible determinar si la selección Vinotinto sub-20 padeció esa condición en el debut del Hexagonal final del Sudamericano, pero queda la impresión de que le grupo sufrió una especie de parálisis en el momento que debía dar un paso al frente. No supo o no pudo replicar lo hecho en la primera etapa y Colombia, aun con diez futbolistas tras la expulsión de Carlos Cuesta, terminó más cerca del triunfo.

    El partido mostró a una Venezuela más calmada, con un traslado de pelota mucho más pensado y menos reaccionario. Esto trajo como consecuencia que el ritmo fuese más pausado, evitando que los futbolistas estuviesen en un insoportable ida y vuelta cual pelota de en partido de tenis. Ronaldo Lucena y Yangel Herrera jugaron más cerca de los centrales cuando estos tenían posesión de la pelota en la salida, permitiendo que el equipo manejara mejor la construcción. Gracias a que la misma era en corto, el equipo fue, por muchos momentos del primer tiempo, un bloque más compacto de lo habitual, mejorando así la elaboración y aumentando las posibilidades de recuperación del balón cuando este se perdía por alguna imprecisión.

    Aun así faltó velocidad en la circulación de pelota. Esto no quiere decir que los pases han debido ser más violentos sino que los futbolistas, al momento de recibir la pelota, perdían un segundo perfilándose, por lo que terminaban jugando a dos o hasta tres toques. Colombia nos hizo recordar que muchas veces, para poder avanzar, es mucho mejor dar un paso hacia atrás que forzar una entrega hacia adelante.

    Y es que la selección cafetera mostró un oficio que debe servir de inspiración. Fue un equipo que no rifaba la pelota y en la gran mayoría de sus avances aplicó la vieja fórmula de comenzar por el centro, avanzar por las bandas hasta regresar al centro para definir. Muchas veces se subestima la importancia del juego por los costados, pero es gracias a este que se puede aprovechar la totalidad del campo, evitando además que el contrario acumule defensores en pequeños espacios de terreno. Decía un entrenador que para ser fuertes en el juego central había que promover el juego por fuera.

    No se ha hecho justicia con el rol de Wuilker Faríñez. El arquero criollo es mucho más que sus atajadas, y es que su capacidad de anticipación lo convierte en un arquero atrevido y protagonista. No se queda bajo los tres palos y por ello puede achicar o atacar cualquier avance del rival sin que ello suponga un largo recorrido. Además, cada vez que ha tenido que desviar un remate lo ha hecho hacia los costados, cumpliendo con las obligaciones referentes a su puesto.

    El golazo de Yeferson Soteldo es un acto de justicia para el futbolista portugueseño. No puede olvidarse que su fútbol se ha visto afectado por la ausencia de un lateral que haga las veces de cómplice, lo que ha dejado al volante 10 en una soledad casi insoportable. Sólo cuando se ha trasladado hacia el centro del campo es que ha encontrado socios que le permiten desarrollar lo mejor de sus características. Por ello su golazo es justicia, justicia poética.

    Pero Soteldo fue más que el gol. La ubicación de Ronaldo Peña en el costado derecho liberó al volante de Huachipato, permitiendo que aumentara su influencia en la generación de juego. Ante Colombia fue la versión más constante del 10 en lo que va de torneo. Rafael Dudamel parece haber encontrado la estrategia ideal para potenciar al futbolista más habilidoso de su plantilla.

    Tras el gol apareció el escenario ideal para esta selección. A pesar de los gustos, hay que aceptar que este es un equipo que se preparó para jugar al fútbol de transiciones, partiendo siempre desde el repliegue defensivo. Con la anotación de Soteldo, la Vinotinto encontró la posibilidad de volver a su zona de confort, y obligó a Colombia a asumir conductas más ofensivas, suponiendo, quien sabe, que con esto aparecerían espacios que podían ser explotados gracias a la velocidad de Antonio Romero, quien a pesar de no entrar en contacto muchas veces con el balón durante la primera etapa, cumplió con el difícil rol de mantener la amplitud del equipo.

    Pero todo ese trabajo desgasta y mucho, porque nada cansa más a un futbolista que correr y correr detrás de la pelota sin llegar a tener contacto con ella, y es que en el segundo tiempo la selección criolla, sorpresivamente, cedió mucho terreno al rival, a quien le costó aprovechar semejante obsequio de los venezolanos. Su entrenador sumó volantes con la intención de multiplicar las situaciones de gol.

    Atento a ello. Dudamel sacó del terreno a Romero y dio entrada a Luis Ruiz. El cambio llevó a Peña a asumir nuevamente el rol de centro delantero y a Soteldo a alejarse de sus compañeros. El problema con esta modificación es que no solucionaba el principal problema vinotinto sino que lo acentuaba; la selección no tenía control del partido y aceptaba el rol de ser un equipo reaccionario. Aquello constituyó un riesgo innecesario, ya que aupó a que Colombia se instalara en territorio criollo. Es inexplicable que desde el minuto 60 la selección se haya tirado tan atrás y le haya regalado tanto protagonismo al rival, más aún cuando no existió una expulsión que invitara a tomar esa decisión.

    Tras la salida de Romero, Peña quien se encargó de luchar cada pelota frente a los centrales rivales. Ha sido característico de este equipo que el delantero sea más luchador que futbolista. Si bien es cierto este es un deporte de oposición directa en el que se pelea por la titularidad del balón, se echa en falta que los atacantes criollos sean más atacantes que luchadores.

    Guste o no, el empate se ajusta al guion del partido. Queda la impresión de que Faríñez no comete infracción y que el penal no fue tal, pero sin duda que el rendimiento cafetero, aun en inferioridad numérica, hacía pensar que la igualdad era posible, una esperanza que se sostenía en el juego neogranadino y la timidez venezolana. Esos son los riesgos de ceder tanto protagonismo y tanto terreno al rival.

    El empate no es negativo, sobre todo porque todavía faltan cuatro partidos y el torneo otorga cuatro cupos al mundial. Pero debe examinarse muy bien el por qué una selección que jugaba de igual a igual decidió irse del partido, asumiendo la postura de víctima, y permitiendo al rival jugar a su voluntad. El futuro es incierto y puede que de esta manera se consiga el objetivo, pero resulta cuando menos llamativo que la estrategia elegida sea aquella que renuncia al protagonismo y se entregue a los arrebatos de la suerte.

    Marcelo Bielsa patentó la idea de «Parálisis por exceso de análisis» para referirse a cuestiones del juego que implicaban profundas reflexiones. Venezuela tiene dos días antes de su próximo duelo, los suficientes para evitar esa situación a la que hizo referencia el entrenador argentino.

    Fotografía cortesía de Caracol.com.co y Agencia EFE

  • El caso Soteldo

    El caso Soteldo

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    Tras cuatro partidos, tres de los cuales como titular, Yeferson Soteldo no ha sido el futbolista desequilibrante que todos conocemos. O por lo menos no ha encontrado como sostener su juego en largos períodos de los duelos.

    El hincha se desespera. Ante la falta de gol y de contundencia, el seguidor de la selección apunta a Soteldo como una de las causas de este suspenso que ha caracterizado el andar de la selección sub-20. Identifican al camiseta diez como alguien que traslada en exceso o que retiene el balón sin necesidad. Lo ideal en este caso es revisar si esas conductas son causa o consecuencia. En mi opinión es la segunda opción la que define el rendimiento del futbolista portugueseño.

    El fútbol es un juego colectivo. No se puede explicar la actuación de un jugador si no se pone en contexto con lo que hacen sus compañeros y con las respuestas del rival. En el caso del volante criollo, sus mejores prestaciones han sido cuando se ubicó por el centro del campo o por el costado derecho, zonas en las que su dribbling no era la única herramienta que podía emplear, dada la cercanía de sus compañeros.

    Las siguientes imágenes explican mucho mejor lo que estas líneas plantean:

    Ahora bien, si por el contrario, Soteldo o cualquier futbolista recibe la pelota y sus posibles socios están a 10 metros o más de distancia, las posibilidades de sostener la maniobra se reducen considerablemente. Esto que aquí señalo es una de las debilidades de este fútbol de transiciones: la dificultad extrema de mantener la titularidad del balón. Es muy complicado superar situaciones de 2×1 o hasta de 3×1.

    Lo deseable, en el caso de la selección que conduce Rafael Dudamel, es que estos pases largos que definen al equipo se combinen con una construcción de juego más colectiva. El primer tiempo ante Uruguay y el segundo ante Bolivia constituyen la prueba de que la selección sabe utilizar ambas herramientas. Ahora que por calendario se suma un día más de descanso bien podrían repasarse esas acciones para que los futbolistas retomen la confianza, lo mismo que Soteldo deje de ser la referencia inmediata para los rivales.

    Recordemos: este es un juego en equipo, una actividad colectiva. Ni el mismísimo gol de Maradona a los ingleses fue, en su naturaleza, una jugada individual: sin los movimientos de sus compañeros, la humanidad no hubiese disfrutado de semejante joya.

    Fotogrtafía cortesía de Notitarde y Agencia EFE

  • Mucho suspenso y poco juego

    Mucho suspenso y poco juego

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    El aprendizaje es un proceso continuo, que no se detiene aun cuando creemos que hemos superado etapas. Cada situación vivida es una experiencia que almacenamos y que, en algún momento dado, cuando la situación así lo requiera, nos servirá de apoyo, sin importar que la búsqueda de esa referencia sea consciente o inconsciente.

    En ese complejo proceso que antes mencionaba existe un contribuyente especial: las situaciones límite. El ser humano, ante un panorama que se presenta decisivo, se enfrentará a la urgencia de tomar decisiones trascendentales, cuyas consecuencias no son sólo inmediatas. Me explico: para enfrentarse Argentina en la búsqueda de un resultado que asegurara la consecución del primer objetivo, la selección sub-20 adoptó una estrategia que idealmente lo acercaría a esa meta; hubo una respuesta, que más allá del éxito de la misma, se constituyó en parte importante del crecimiento y la formación de los futbolistas que la pusieron en práctica. Esto define el verdadero valor de la competencia en la formación del deportista.

    Puede sonar a lugar común, pero ante la dificultad que significa quedar alejado de la meta o el objetivo, el ser humano normalmente saca lo que se conoce como el instinto de supervivencia. Una muestra de ello es la alineación titular con la que salió Venezuela para enfrentarse Argentina, buscando repetir lo mejor que ha producido el equipo como tal.

    La alineación fue una declaración de intenciones. Más allá de los gustos y todo lo que se pueda discutir en cuanto a las alternativas, Rafael Dudamel se decidió por los mediocampistas que más han rendido en este torneo: Ronaldo Lucena, Luis Ruiz y Yangel Herrera, tres volantes con notorias capacidades para conectar a todo el equipo. Los jugadores antes mencionados son especialistas en promover sociedades, por lo que juntarlos desde el inicio suponía una apuesta por el control del partido y una construcción de juego acorde a lo que el equipo mostró ante Bolivia.

    El retorno de Yeferson Soteldo a la titularidad vino acompañado de una modificación táctica. Ronaldo Peña, quien había hecho de delantero más adelantado durante todo el torneo se ubicó como mediapunta por el costado derecho, cediendo el puesto de punta de lanza a Antonio Romero, un futbolista más veloz y mejor capacitado para explotar los espacios que dejaba la defensa rival. El cambio alejó a Peña del área pero lo acercó a sus compañeros; se hizo parte del circuito de construcción de fútbol y sumó en situaciones defensivas.

    La entrada de Nahuel Ferraresi permitió que la selección contara con un central capacitado para salir jugando. Es muy importante hacer referencia a que esa cualidad no es excluyente; los grandes defensores centrales son aquellos que identifican correctamente cuando es necesario salir en corto, cuando se debe jugar largo, cuando hay apoyarse en el portero o cuando hay que reventar la pelota. Es imposible aislar o fraccionar el juego en etapas o secciones: un defensor hace más que defender y un delantero no se dedica exclusivamente a atacar; cada futbolista tiene la capacidad para jugar, esto es decir, para adaptarse y actuar según lo que requiera el momento.

    El entrenador José Hernández, quien estuvo en la transmisión de TLT, habló sobre un concepto que vale la pena rescatar. El seleccionador nacional sub-17 explicó que este es un equipo, el Vinotinto, que se puede ver beneficiado por la dinámica propia del torneo, e ir de menos a más. La impresión de Hernández se basa seguramente en que la acumulación de minutos competitivos favorece al desarrollo de los modelos de juego. Son pocos los seleccionados que logran sostener altas cuotas de rendimiento en torneos como este. Esa es la apreciación de uno de los entrenadores que mejor conoce los procesos de enseñanza en nuestro país.

    La conexión entre Peña y Ronald Hernández probó ser muy positiva, invitando a reflexionar el por qué no se explotó más. A la habilidad de Hernández se le sumaba la capacidad táctica de Peña, que reconocía los movimientos del lateral y jugaba en función de ellos: se acercaba o se alejaba según beneficiara el recorrido de su compañero. Debo insistir en el viejo concepto que sugiere que, ante la ausencia de extremos, son los laterales quienes con sus proyecciones deben hacer profundo y amplio al equipo, lo que se traduce en la utilización total del campo de juego.

    Hay que hablar también de la falta de gol el seleccionado criollo. Desde el partido ante Bolivia el conjunto nacional ha generado un buen número de ocasiones peligrosas, las suficientes como para pensar que la victoria era más que posible. Pero se falló, no hubo eso que llaman contundencia, virtud que algunos equivocadamente creen que se puede entrenar. Y es que por más que los futbolistas pasen largas sesiones rematando el arco, desde distintas posiciones y con diferentes grados de dificultad, los partidos requieren respuestas que no son idénticas a las practicadas, por el simple hecho de que el partido es como un examen final, y el rival ofrece respuestas imposibles de programar. Claro que hay que entrenar, siempre con la intención de que esa sesión preparatoria tenga el mayor parecido posible a un partido de fútbol, pero aceptando que los partidos tienen situaciones condicionantes muy distintas a lo que ensaya.

    El gol es hijo del juego y de los estados anímicos; en el caso venezolano fue apenas ante Bolivia que empezó a verse la mejor versión criolla, y en cuanto al estado anímico, queda claro que este no pasa por su mejor momento. Por ello es tan importante lo que mencionaba el seleccionador Hernández en cuanto al formato del torneo y como este puede ayudar al crecimiento de una selección.

    Parece que no hay solución al caso de Yeferson Soteldo. Ante Bolivia fue el revulsivo porque encontró muchos compañeros cercanos. Pero ante Argentina volvió ver el Soteldo pegado a la banda izquierda, solitario, sin ayudas, casi dependiente de algún milagro propio que lo ayudara a sortear los hasta tres marcadores que lo acechaban. Da la sensación de que falta algo en este equipo, porque si al 10 lo marcan tres futbolistas, esto significa que en otro sector del campo se produce una superioridad numérica venezolana que no fue aprovechada. Soteldo, salvo cuando se tiró hacia el centro, no tuvo en el lateral Edwin Quero una vía de oxígeno. No fue sino hasta el minuto 67 que Quero recorrió su banda hacia el área rival.

    Es evidente que a la selección criolla le cuesta mucho la construcción de juego. Cada una de las situaciones de gol que produjo en los cuatro partidos tuvo su origen en jugadas a balón parado o ataques sustentados en rápidas transiciones. Pero cuando el rival defendía acerca de su propia área, a los venezolanos se le hizo casi imposible crear peligro. Esto no va a cambiar en la segunda etapa el torneo porque son comportamientos propios de una idea de juego desarrollada en más de treinta módulos de entrenamiento, pero, aun así, no deja de sorprender que durante todo ese tiempo no se desarrollaran variantes al plan de la selección. No hay respuestas ante defensas organizadas.

    Es igual de sorprendente que, jugando contra diez, a Wuilker Fariñez se le exija, sin tener rivales cerca que lo presionen, que lanzar un pelotazo antes que promover secuencias que muevan y desordenen al contrario. No está en el ADN de esta selección otra cosa que el juego de transiciones.

    Al principio hablaba de las situaciones límites y cómo estas comprometen la respuesta de quienes las viven. Me da la impresión de que la selección nacional sub-20 no sintió el partido como tal, sino como un episodio más de un tránsito que, según los cálculos, no terminaba hoy. Es cierto que el primer objetivo (clasificar al Hexagonal final) se consiguió, pero no puede decirse que los criollos arrollaron a sus rivales. Insisto, se avanza de fase, pero el balance de un gol en cuatro partidos, así como la ausencia de alternativas al juego largo son alarmantes. Puede que todo mejore, como también es posible que esta sea la manera a través de la cual se intente la consecución del siguiente objetivo: la clasificación al mundial. Pero que no se olvide que el gol es hijo del juego, y por ahora, de juego, esta selección, ha mostrado muy poco.

    Fotografía: Clarín.com y Agencia EFE

  • Convencerse de jugar

    Convencerse de jugar

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    La selección venezolana Sub-20 enfrenta su mayor reto hasta ahora: vencer a su similar de Argentina para clasificar al Hexagonal final. El duelo no es sencillo; a pesar del desastre que es hoy el fútbol argentino, sus jugadores están acostumbrados a competir desde edades muy tempranas, por lo que aun cuando el contexto conspire en su contra, son futbolistas que no dejan de combatir. Es un tema formativo que por estos lados no se entiende.

    Decía que el desafío es inmenso, pero no por ello imposible. Hay dos factores que deberían ayudar a los nuestros en esta misión: 1) el muy buen segundo tiempo ante Bolivia, en el que quedó demostrado que esta Vinotinto puede alternar con éxito los pases largos con las entregas cortas, siempre apoyándose en los constantes movimientos de sus jugadores; y 2) el regreso de Yangel Herrera y el orgullo herido de Yeferson Soteldo, que ya probó ser un elemento de mucha influencia. Pero un equipo es mucho más que la simple suma de sus partes, por lo que Rafael Dudamel y su cuerpo técnico deben elegir muy bien quienes entran hoy como titulares y para qué entran.

    En cuanto a la amenaza que representa esta Argentina y su ir de menos a más, no hay duda que quienes han competido encuentran en la calidad de sus rivales una motivación inmensa. El deportista está consciente de la trascendencia que puede adquirir un victoria ante uno de los etiquetados como favoritos.

    ¿Cual es la vía? No hay una sola, pero sin duda alguna esa alternancia entre el juego asociativo y la búsqueda en largo de los delanteros es quizá el paso más importante porque permite no ser previsible. Venezuela ha demostrado durante el torneo posibilidades de llevarlo a cabo, por lo que Dudamel no estaría pidiéndole a sus dirigidos algo que no se ha entrenado. ¿El estado del terreno afecta? Sí, pero no vale sumar obstáculos, hay que superarlos, y este equipo demostró ante Bolivia que sabe hacerlo. Es cuestión de creer, de convencerse de jugar.

    Fotografía cortesía http://www.cooperativa.cl/ y Agencia EFE

  • Pim Pam Pum: ataque vinotinto

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    Las horas previas al debut de Rafael Dudamel en las Eliminatorias Sudamericanas camino al Mundial Rusia 2018 puede que sean más largas y pesadas aún para quienes no vivimos la intimidad de la selección. Somos todos nosotros rehenes de la especulación, porque como resalta el periodista del diario Líder, Juan Sifontes Sousa, todos los entrenamientos en tierras colombianas han sido a puerta cerrada.

    Por ello, más que agregarle variantes a todas las suposiciones, lo mejor en estos casos es revisar el pasado reciente, a conciencia de que no éste condiciona el presente tanto como nuestra soberbia quisiera -mucho menos en contextos de selecciones nacionales en los que transcurren meses y meses entre presentaciones- y tampoco los protagonistas, aún cuando sean los mismos, tendrán reacciones idénticas a las de su última aparición. Pero vale la pena repasar ese tiempo anterior justamente para no caer en el juego que plantean las emociones y la publicidad, y dedicarnos exclusivamente al fútbol.

    Dudamel asumió la selección teniendo a la Copa América Centenario como primer gran escollo. Previo a la participación en el torneo continental, la selección jugó hasta cuatro partidos amistosos, en los que importaba tanto el descanso como el aprendizaje y posterior puesta en práctica de la idea. Cuando se habla de reposo aún hay quienes no comprenden la importancia de esa tregua y como una salida a un centro comercial o a caminar en la playa muchas veces es más importante que tensar la convivencia. En fin, que aquellos encuentros fueron tomados como lo que eran: episodios preparatorios.

    Aún en un mundo globalizado, el fútbol sudamericano se niega a comprender el valor del archivo estadístico; encontrar algunos números que dejan los partidos de los torneos Conmebol es harto complicado, y en algunos casos imposible. Aún así, el ejercicio que motivó estas líneas fue posible gracias a algunos archivos en la web y las estadísticas de la compañía rusa Instat.

    Ataque criollo

    Una de las conductas que se observan en los equipos de fútbol es cómo preparan la pérdida del balón: sus reacciones, posicionamiento, presión, su transición ataque-defensa, su repliegue y su reordenamiento. Pero para esta ocasión he preferido repasar cómo ataca el equipo de Dudamel tras recuperación de la pelota, teniendo en cuenta que en los últimos años, las versiones vinotinto han encontrado en las transiciones defensa-ataque su fortaleza ofensiva. No significa esto que los jugadores estén incapacitados de adaptarse a un ataque posicional, algo que demostraron en el juego inaugural de la Copa ante Jamaica, sino que es un simple reconocimiento a las cualidades del equipo.

    Lo primero a evaluar es la bendita estadística de la posesión del balón. Todos los entrenadores saben que la tenencia de la pelota no es más que una herramienta, pero ésta puede indicarnos algo más, y es cómo consigue sus opciones de gol cada equipo. Para nadie es un secreto que Pep Guardiola trabaja para que sus equipos se ordenen y desordenen a los rivales por medio de pases, mientras que los de Diego Simeone son equipos más reactivos, siempre dispuestos a correr una vez que recuperan la titularidad del balón.

    En el caso criollo, los cuatro partidos de la Copa Centenario dejaron los siguientes números en cuanto a la posesión:

    Jamaica 41% Venezuela 59%

    Uruguay 58% Venezuela 42%

    México 66% Venezuela 34%

    Argentina 60% Venezuela 40%

    Salvo contra los isleños, los venezolanos no dominaron jamás ese rubro, lo que no impidió su clasificación a cuartos de final del torneo continental, por lo que no sería injusto concluir que esta selección no se aleja de esas carreras que hemos visto en los últimos años.

    Ahora bien, repasemos los números de una buena parte de los ciclos de César Farías y Noel Sanvicente para tener una idea, sólo eso, de cómo se ha comportado el combinado nacional en este aspecto:

    1) Etapa Farías:

    Copa América 2011

    Venezuela 46% Ecuador 54%

    Paraguay 60% Venezuela 40%

    Chile 63% Venezuela 37%

    Paraguay 58% Venezuela 42%

    Perú 44% Venezuela 56%

    Eliminatorias al Mundial Brasil 2014

    Uruguay 53% Venezuela 47%

    Venezuela 35% Chile 65%

    Perú 63% Venezuela 37%

    Paraguay 45% Venezuela 55%

    Venezuela 51% Ecuador 49%

    Argentina 61% Venezuela 39%

    Venezuela 41% Colombia 59%

    Bolivia 57% Venezuela 43%

    Venezuela 62% Uru 38%

    Chile 63% Venezuela 37%

    Venezuela 65% Peru 35%

    Venezuela 65% Paraguay 35%

    2) Etapa Sanvicente

    Copa América Chile 2015

    Colombia 56% Venezuela 44%

    Perú 69% Venezuela 31%

    Brasil 58% Venezuela 42%

    Eliminatorias al Mundial Rusia 2018

    Venezuela 53% Paraguay 47%

    Brasil 62% Venezuela 38%

    Bolivia 71% Venezuela 29

    Venezuela 55% Ecuador 45%

    Perú 61% Venezuela 39%

    Venezuela 44% Chile 56%

    Como se puede concluir, los niveles de tenencia de la pelota no han sido determinantes en las presentaciones criollas, y si me apuran, diría que estos futbolistas, los que están y los que estuvieron, se sienten mucho más cómodos jugando ese juego de transiciones. Esta afirmación está basada en las actuaciones recientes, es decir, lo expuesto en la Copa América Centenario. Tras la revisión de los cuatro encuentros de la Vinotinto bajo el mando de Dudamel, hay algunas consideraciones que planteo antes de invitarlo a revisar los resúmenes videográficos, hechos para este trabajo, de los encuentros ante Uruguay, México y Argentina.

    • Distancia entre quien conduce y posibles receptores.
    • Distancia recorrida para llegar al área rival.
    • Lugar en donde mayoritariamente recupera la selección.
    • La pausa depende de Rincón y Figuera.
    • Cantidad de futbolistas que defienden en el área criolla.
    • Venezuela juega a esto porque sus atacantes disfrutan esas carreras, pero es un riesgo porque se asume que el origen de esas reacciones es tras la pérdida de la pelota de quien lleva la iniciativa.
    • Venezuela no se ordena a través del pase ni se preocupa por ser un bloque; se siente a gusto en las transiciones y los mano a mano.
    • Pelota al espacio para generar enfrentamientos 1×1. Con sus características y sus diferencias, Adalberto Peñaranda, Josef Martínez, Yeferson Soteldo, Rómulo Otero, Jhon Murillo, Juan Pablo Añor y Yonathan Del Valle son especialistas en esos mano a mano.
    • Cuando participa Añor el equipo muestra otra faceta sin abandonar totalmente las transiciones; es más rica su propuesta.
    • Siempre que se recupera la pelota se busca al más alejado, al compañero más lejano.

    Le pido tener en cuenta esas observaciones a la hora de revisar los videos. Los resúmenes tienen un tiempo de duración promedio de 5 minutos, una extensión necesaria para hacer válido el análisis y no pecar de hacer una selección interesada de jugadas.

    Para finalizar dejo una opinión muy personal: la táctica ante los Colombianos no debe ser muy distinta a lo mostrado en estos tres ejemplos. El equipo de José Pekerman buscará la iniciativa y el control de la pelota, y el combinado nacional puede aprovechar justamente esos desplazamientos del rival hacia el arco criollo para, una vez recuperada la pelota, atacar los espacios y provocar esos enfrentamientos mano a mano. Por ello me atrevo a pensar que los futbolistas más adelantados para esta ocasión serán Otero, Peñaranda, Martínez y Salomón Rondón.

    El jueves sabremos si todo este repaso sirvió para algo más que pelearle unos segundos a tanta banalidad que rodea al fútbol.

    Foto cortesía Reuters

  • La Vinotinto en 2015

    El Universal

    El jueves 17 de Julio del pasado año, Noel Sanvicente fue presentado como seleccionador nacional. El tránsito del equipo nacional en esos cinco meses son harto conocidos: cuatro derrotas en igual número de partidos – una de ellas por alineación indebida – y un módulo de trabajo en Madrid, España. El pasado no se discute, así que el presente trabajo intentará conocer de la voz de algunos expertos, qué le depara este nuevo año a la selección nacional.

    Sanvicente ha sido muy claro en sus declaraciones: no hay que hablar del pasado y la meta es clasificar al mundial. Este año que recién empieza es vital; así como César Farías y Richard Páez necesitaron de partidos, derrotas y horas/entrenamiento para desarrollar y establecer sus ideas, Noel está en el mismo lugar, sólo que su ciclo comienza al mismo tiempo que el calendario FIFA hacia el próximo mundial, a diferencia de Páez y Farías que llegaron al equipo nacional con parte del camino ya recorrido.

    Su elección fue cosa lógica: se llamaba a conducir los destinos de la selección nacional al entrenador más exitoso del fútbol venezolano. Si su pasado por el Caracas F.C. generaba dudas acerca de sus cualidades, sus éxitos con el Zamora, equipo de pocos recursos económicos, terminó por convencer a algunos escépticos. Más que estrellas, Sanvicente plasmaba en su currículo algo que pocos poseen en su profesión: versatilidad, entendida ésta como una virtud necesaria para adaptarse a las distintas circunstancias que se le presentarán en su nuevo trabajo.

    En la Vinotinto tendrá que manejarse con futbolistas que vienen de realidades muy distintas a la que presenta el torneo nacional, y que desde su salida del país han conocido otras formas de trabajo. Sanvicente, conocedor de las miserias e este fútbol, siempre ha tenido esto muy en cuenta y por ello se ha empeñado en prepararse para estar siempre a la vanguardia y así conocer las nuevas y más exitosas metodologías de trabajo, siempre bajo la condición de no copiarlas sino adaptarlas a la realidad venezolana.

    Pero el futbolista es futbolista; hoy en día ha sido desbordado por las miles y miles de distracciones que caracterizan la vida humana y son muy pocos los que viven el fútbol después del fútbol. Todos tienen los gadgets tecnológicos más recientes y de colores más llamativos, pero sólo un puñado de ellos dedica tiempo a estudiar el juego, ver partidos y ejercer la autocrítica. Es ahí dónde el actual seleccionador va a encontrase con un mundo mucho más complejo, y es que los jugadores venezolanos que hacen vida en el extranjero están más cerca de estas modas y estos comportamientos que el que juega en nuestro torneo de primera división. Por ello no es descabellado pensar que las charlas con los futbolistas y los mensajes motivacionales sean, cuando menos, tan importantes como las indicaciones tácticas.

    La llegada de Noel

    Balonazos

    ¿Cómo fue el proceso que derivó en la contratación de Noel Sanvicente en el puesto de director técnico de la selección? Los seguidores del fútbol venezolano, hasta el más distraído sabía que Noel nunca fue la primera opción de Rafael Esquivel y sus pares de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF). No lo fue cuando Richard Páez renunció al cargo, en el año 2007, como tampoco a finales de 2013, luego de la renuncia de César Farías. Dos entrenadores estaban mejor posicionados en las preferencias federativas: Richard Páez y Ratomir Dujkovic. Sólo Nelson Carrero, representante de los jugadores en el ente federativo, y otro directivo más, estaban a favor de la llegada de Noel.

    Desde las oficinas de la FVF cuentan que Páez se autoexcluyó por su participación en la fatídica jornada 7 del Torneo Clausura de 2014, cuando las turbulencias que afectaban al país hacían casi imposible realizar aquella jornada. Para todos es conocido que el poder político movió sus hilos y se jugó dónde se pudo. Las razones de la desaparición del serbio en la lista de candidatos a dirigir el equipo criollo es algo que desconozco, pero que seguramente tienen que ver más con sus razones que con las de Esquivel.

    A partir de ahí, y con la llegada del Mundial Brasil 2014, fueron muchos los nombres que salieron a la palestra, pero ninguno con el peso suficiente como para convencer al presidente de la FVF. En el medio, el viejo zorro – y probablemente el político más hábil del país, luego del difunto Hugo Chávez – se inventó una reunión matinal con Sanvicente para “limar asperezas” y tenerlo cerca, en caso de que su contratación respondiese a los intereses federativos. ¿Cuáles fue el atractivo de la opción Sanvicente? ¿Por qué fue elegido por encima de otros candidatos? Estas respuestas llegarán con el tiempo; no las encontrará en este trabajo por respeto a la idea inicial del mismo y por consideración a quienes de alguna manera han ayudado a reconstruir unas negociaciones muy complejas. Pero cuando el tiempo así lo decida, las daré a conocer.

    Vinotinto: una nueva forma de jugar

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    Para nadie es un secreto que la filosofía futbolística del seleccionador nacional es diametralmente opuesta a la de su predecesor en el cargo. Con clara dependencia de las cualidades y las características de los jugadores que entrena, sus equipos no cesan en la búsqueda del arco contrario, asumiendo conductas que muchos “entendidos” califican de riesgosas sin reparar que éstas son las que lo han llevado al éxito que antes mencionaba.

    Por ello, su llegada al equipo nacional significó una ruptura con el modelo de juego que caracterizó al ciclo de César Farías. En este punto hay que dejar bien claro que una no es mejor que otra; en el fútbol el éxito se consigue con distintas maneras de concebir el juego, y es por ello que el no gana quien juega bonito sino quien juega mejor a este deporte.

    Ahora bien, para poder comprender que cambios está intentando llevar a cabo Sanvicente y su cuerpo técnico, hay que recurrir a voces expertas y reconocidas, por ello, y para dejar de lado cualquier duda acerca de qué es un modelo de juego, cómo se implanta y desarrolla y las diferencias entre llevarlo a cabo en un club o una selección.

    Alex Couto Lago, entrenador español de fútbol certificado por UEFA, con un Máster en fútbol profesional y autor del libro “Grandes Escuelas de Fútbol Moderno” (Editorial Fútbol del Libro, 2014) es quien nos guiará en esta primera parte del trabajo, necesaria para luego adentrarnos en la incertidumbre que es el futuro, sobre todo, en el 2015 de la Vinotinto. Conocer qué es un modelo de juego y cómo se desarrolla es indispensable si deseamos descifrar cuál es el camino elegido por el seleccionador criollo.

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    Para mí, el modelo de juego es la manera en que el equipo (sistema) se articula para dar respuestas generales a problemas particulares. Es el esqueleto, el índice a través del cual se inicia el proceso para desentrañar el contenido complejo del juego. Me explico: para resolver los problemas que plantea el rival en el continuo del juego (atacar y defender) se necesita una pauta de comportamiento común en el que aglutinas todas las potencialidades de tus jugadores, sus interacciones y sus interrelaciones para combatir y contrarrestar el juego rival. En él determinas el comportamiento global y dentro de este, las pautas generales que cada jugador ha de acometer para generar sinergias que deriven en la cohesión del grupo”.

    Couto, como todo aquel que comprenda la importancia del contexto, del futbolista y de la relación entre futbolista y contexto, no omite que esta es una explicación genérica, la cual luego, al intentar llevarla al terreno de juego, dependerá de eso que el señala como las sinergias necesarias para la cohesión del grupo:

    Te pongo un ejemplo de lo que yo presento con mi equipo, (hipotético, no sabremos cómo son las particularidades de los jugadores):

    Defensivamente: debemos establecer un patrón común.

    • Tipo de defensa: zona, mixta, combinada, etc.
    • Posicionamiento defensivo: avanzado, plegado (en medio campo), replegado.
    • Objetivo defensivo: robar el balón o ceder terreno esperando forzar la pérdida al rival.
    • Desarrollo de las actividades grupales para alcanzar el objetivo defensivo:
      • Robar el balón implica:
        • Intervención inmediata sobre el poseedor con ánimo de hacer entrada si procede o temporizar.
        • Presión, todos presionan, movimientos hacia los espacios relevantes en los que incide la pelota.
        • Ayudas defensivas sobre quien interviene. Marcajes sobre cercanos, coberturas, reducción espacios, etc.… Superioridades posicionales…
      • Desarrollo de las actividades individuales de los jugadores que intervienen cerca del balón y de quienes se encuentran en cada momento alejados del mismo.
      • Pautas y orientaciones en caso de ser desequilibrados, repliegues, cómo son, hacia donde, quienes los realizan. Reutilización de jugadores desbordados que se mueven aún cerca de la pelota, etc.…
      • Acciones a realizar en caso de máximo peligro, entrada en caos, inferioridades posicionales, etc.…

     

    Ofensivamente: Establecemos un patrón común.

    • Ataque combinativo, directo, alterno…
    • Profundidad, amplitud ofensiva.
    • Iniciación, quienes inician, qué hacen, cómo se mueven, qué alternativas proponen los jugadores por delante del balón y los que quedan detrás del mismo.
    • Elaboración, con cuántos elaboramos, cuántos quedan por detrás, quienes quedan por delante, en qué posición y situación.
    • Finalización, con cuántos finalizamos, quienes y en qué posición llegan a la fase final, quienes hacen rechaces, quienes vigilancias en función del rival…
    • A partir de qué momento se pueden hacer acciones individuales, en qué espacios del terreno de juego es importante imponerse individualmente. Tipos de desmarques, tipos de apoyos, superioridades posicionales…

    ¿Estas pautas de trabajo aseguran la elaboración y desarrollo de un modelo de juego? Según el entrenador español faltaría, además, recordar la importancia de “la estructura emotivo-volitiva, psicológica, que también ha de considerarse pero para eso tienes que saber qué jugadores tienes y cómo se encuentran, qué ambiente van a vivir, qué niveles de presión, de exigencia y autoexigencia, la importancia de la competición y lo que se espera de ellos. Todo forma parte ineludible del todo complejo que se trata de construir”. Para resumir, Couto aclara que “el modelo de juego es lo que analizas cuando vas a ver a un equipo rival, pero enfocado en ti mismo”.

    El factor tiempo

    Noticia al dia com

    Nada es más decisivo en el fútbol que el correcto aprovechamiento del tiempo. Un segundo más o un segundo menos pueden determinar la continuidad o la validez de un proceso. En el caso de una selección, la explotación de los escasos períodos de entrenamiento, así como la rápida identificación de las necesidades del conjunto determinarán si se estaba en condiciones o no de derrotar ese poderoso enemigo. Más allá de poder contar con los mejores exponentes de esta disciplina, un seleccionador debe poseer la claridad necesaria para no encapricharse con determinados modelos sistemas y no desperdiciar las pocas ocasiones de trabajo con las que cuenta.

    Por ello, Couto Lago es muy enfático al señalar que: “el tiempo necesario para realizarlo no se puede cuantificar; se depende de quienes sean los jugadores y el entorno en el que se desarrolle. Se alcanzará antes o después pero creo que para la Copa América, Sanvicente lo tendrá perfilado. Deberá considerarse igualmente las injerencias y el aislamiento que se pueda lograr con respecto a los jugadores y la opinión pública para evitar juicios preconcebidos de los jugadores y también se ha de considerar las diferentes inteligencias de los futbolistas, cuales aplican y cuales no son capaces de desarrollar”.

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    Una vez finalizado el Mundial Brasil 2014 tuve la oportunidad de charlar con Jorge Luis Pinto, entrenador de Costa Rica en ese torneo. El entrenador colombiano, cuando lo cuestioné acerca de si se sentía sorprendido por el rendimiento de la selección costarricense en Brasil me respondió: “Yo le dije al equipo una frase que puede ser histórica: . Eso se lo repetí siempre al grupo”. El resto de la entrevista se puede leer en el número 13 del Club Perarnau.

    En “El Libro del Mundial – Brasil 2014”, el mismo Alex Couto, en un magnífico escrito llamado “Un mundial histórico. Cambios de paradigma”, afirmaba, sin conocer aún la opinión de su colega colombiano, que el esfuerzo de un conjunto “no es fruto de la acumulación del músculo, ni del ejercicio de capacidades y destrezas específicas, sino de la activación nerviosa para que psicológicamente estemos dispuestos a esforzarnos y poner el músculo a disposición del objetivo… La táctica y la planificación estratégica previa está directamente condicionada por los estados de ánimo individuales y el holismo hace presencia en otros factores que antes no se contemplaban, , por ahí se empieza a forjar un equipo competitivo con los nuevos paradigmas, si a esto unimos calidad individual y capacidad para implementarla con el mismo principio holístico a nivel colectivo llegamos a la forja de un equipo campeón, algo que nosotros hemos conocido a lo largo de los últimos seis años”.

    No es casual entonces que tanto Pinto como Couto hagan referencia al estado anímico, a la fortaleza psicológica como aspectos necesarios para lograr una meta, que en el caso de una selección, no es otra que superar obstáculos inmediatos. ¿Por qué hago referencia a la inmediatez’ Porque bajo el esquema actual, los equipos nacionales apenas tienen tiempo de compartir; llegan el lunes a la concentración y el miércoles o el jueves ya enfrentan un partido. No en vano la presencia de psicólogos y la figura del Coach deportivo han ganado mucho espacio en el fútbol.

    Pero volvamos al tiempo y al uso que Sanvicente y su cuerpo técnico deben darle de cara al mayor reto de este año, que no es otro que la Copa América de Chile. El entrenador criollo utilizó los cuatro partidos amistosos que jugó en 2014, así como la concentración de Madrid, para medir las posibilidades de llevar a cabo su idea original, en la que hay herramientas como la presión alta o la ubicación de sus defensores en campo rival. Los resultados no fueron positivos y esto quizá lo lleve a matizar un poco su plan inicial, es decir, a agregarle variantes. En ese caso, Couto Lago nos advierte que “con la variable tiempo se ha de jugar para incrementar o renunciar a partes del proceso, eso supone una diferencia entre la preparación de un equipo con respecto a una selección o la diferencia entre la preparación de diferentes equipos en función de los distintos puntos de partida”.

    Entonces, si nos atenemos a esta posibilidad que señala el entrenador español, a los resultados de los amistosos, y a la principal labor de un entrenador (diseñar un modelo de juego que potencie las virtudes de sus futbolistas y disminuya sus carencias y miedos), no sería descabellado que en los próximos amistosos o hasta en la misma Copa América, observemos una selección menos atrevida, con más pausa, más cercana al centro del campo y con mayor elaboración de juego. Es una posibilidad dados los resultados y las características de los futbolistas criollos.

    Cuando Sanvicente expresa que necesita tiempo para trabajar no miente; tanto Páez como Farías necesitaron de esa fase para corregir, convencer y modificar su idea inicial. A Páez le costó una goleada 5 a 0 ante Argentina por las eliminatorias mientras que a Farías le hizo falta cinco partidos eliminatorios (un empate y cuatro derrotas consecutivas) para hacer fuerte su idea, sin olvidar que el oriental llegó a convocar la desproporcionada cifra de ¡120! jugadores.

    ¿Tendrá el tiempo suficiente la selección para acomodarse a lo que desea Noel? En el calendario FIFA del año 2015, sólo hay existe la posibilidad de jugar cuatro partidos oficiales antes de la Copa América. Dos en el mes de Marzo y dos en el mes de Junio. Es imposible determinar si será posible llevar a cabo o no las modificaciones que pretende Sanvicente, pero a partir de esta explicación se puede comprender porqué las casi cuatro semanas de concentración previas al torneo chileno son tan importantes. Con ellas no se garantiza nada más que trabajo, y tiempo para poder ejecutarlo. No olvidemos las palabras de Couto Lago: “todo radica en la variable tiempo”.

    Opinan los expertos

    Jaume Perich Escala, humorista y escritor español, decía que “la experiencia sólo sirve para recordarnos que la experiencia no sirve para nada”. Pero aún así, no hay que olvidar que quien desconoce su pasado está condenado a repetir los mismos errores. Por ello es necesario escuchar voces de quienes han seguido muy de cerca procesos anteriores; estos protagonistas han sido elegidos por su conocimiento, pero más aún, por su desapego al protagonismo que hoy caracteriza a quienes no juegan ni toman decisiones. Sus palabras no constituyen verdades absolutas, pero en ellas hay mucho para pensar y analizar de cara al panorama vinotinto.

    Cómo es de conocimiento público, la selección criolla sólo contará con cuatro amistosos oficiales y tres semanas de concentración previa para preparar su participación en la Copa América Chile 2015. Insertada en el grupo C, el equipo venezolano tendrá como rivales a las selecciones de Brasil, Colombia y Perú, rivales que no invitan al optimismo si no fuese porque hay que recordar que el formato del torneo (tres grupos de cuatro equipos) permite la clasificación a cuartos de final de los dos mejores terceros de grupo, lo que ayuda a aclarar un poco el horizonte.

    Pero los obstáculos criollos no se limitan a sus adversarios, sino que hay otros elementos a considerar. Es por esta razón que El Estímulo buscó la palabra de aquellos que han estado cerca de las selecciones nacionales en distintos ciclos o bien han sido partícipes de competiciones como ésta.

    1) Daniel De Oliveira (@Danideo70): aprovechar la Copa para preparar las eliminatorias

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    El ex seleccionador nacional Sub-15 y Sub-17, consultado acerca del objetivo vinotinto para el 2015 no dudó en señalar que “la pregunta que nos debemos hacer es si Venezuela estará lista para afrontar la Copa América y el inicio de las eliminatorias.  Plasmar este concepto de juego desde un grupo técnico nuevo, el cual ha sido exitoso a nivel nacional, necesita tiempo efectivo.  A diferencia de un entrenador de club, un seleccionador nacional debe contar con los mejores jugadores por posición, adaptados al concepto de juego requerido.  En pocas palabras, un rompecabezas formado por numerosos jugadores de altísimo nivel que cuadre a la perfección durante un calendario relativamente largo y continuo.  Por eso, estamos esperanzados en que nuestros legionarios puedan tener minutos de juego en ligas competitivas.  Es una fórmula que estadísticamente incrementa las posibilidades reales de éxito, y que en el pasado ha opacado nuestros objetivos”.

    Las emociones que desata el éxito nos tientan a que desechemos el estudio de cómo se llegó a ese lugar. El recuerdo de la Copa América 2011, en la que la selección criolla alcanzó un extraordinario y desconocido cuatro lugar pesa tanto que nos olvidamos que para aquel momento, César Farías, seleccionador nacional, tenía ya tres años y monedas al mando de la Vinotinto. Es por ello que De Oliveira, instructor FIFA, advierte “No hay dudas que Venezuela tendrá en este 2015 un panorama competitivo complicado, porque mediáticamente se exigirá mejorar o al menos igualar lo hecho en la Copa América anterior de Argentina, además de contar con la modesta obligación como país de tener un inicio sólido en las eliminatorias a partir de Octubre. Con un calendario similar al de las últimas 2 eliminatorias, todo estará directamente relacionado a la planificación previa a la Copa América. Como dicta uno de los lineamientos, si el desarrollo es sistemático y bien planificado, las oportunidades no dependerán exclusivamente de una buena tarde”.

    Lo que explica el entrenador venezolano no difiera de lo expuesto por Couto; la concentración y preparación previa al evento son de vital importancia, más aún si tomamos en cuenta que será en esos días cuando el cuerpo técnico actual podrá trabajar su idea, su modelo de juego, sin mayores interrupciones. De Oliveira además hace énfasis en la “enumeración de 3 lineamientos fundamentales que estadísticamente están relacionados al éxito y los resultados”, y que sería lo siguiente:

    a). Todo desempeño esta directamente relacionado al concepto del desarrollo de la personalidad..

    b). El desarrollo debe ser sistemático y planificado a través de un proceso metodológico de observación, planificación, ejecución, evaluación y corrección.

    c). Tener un concepto de juego lógico y efectivo caracterizado por 5 factores fundamentales como lo son el sistema de juego (posicionamiento) y sus variantes, sus principios (elementos), las maniobras de juego (movimientos), un plan de juego (estrategias), y una organización adecuada (repartición de tareas).

    Por todo esto, Oliveira, quien ha recorrido el país como embajador oficial de la Copa Coca Cola y se ha formado profesionalmente en Brasil, Holanda, Estados Unidos y otros países, deja una última reflexión: “como planificador no me preocuparía tanto por una presentación medianamente perfecta en la Copa América como objetivo deportivo competitivo. Lo importante sería aprovechar dicho torneo para calibrar el colectivo para las eliminatorias. Suena algo conformista, pero la realidad periódica del entrenamiento de este nuevo ciclo me dice que será durante este certamen cuando  Venezuela verdaderamente podrá ajustar su modelo de juego. En las 2 últimas ediciones, Venezuela llegó con  conceptos desarrollados y con tiempo ejecutados. Tendremos la paciencia suficiente para entenderlo ?  Todo dependerá del conocimiento inequívoco del concepto de la periodización y los actores que la interpreten. El resto será pura desconocimiento y demagogia”.

    2) Josías Castro (@Josicazam): este es un año clave.

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    Comentarista de fútbol en Venevisión, Unión Radio Deportes y en el desaparecido Sport Plus, Castro va en la misma línea que De Oliveira. Para el comunicador “pretender que Venezuela está obligada a obtener los mismos resultados que la última Copa América, no solo es osado, ilusorio y hasta irresponsable, pero también será un objetivo irrealista mostrar un buen juego, ideas claras, fluidez y armas propias que nos permitan soñar a corto plazo en el proyecto que recién inicia”.

    Pero Castro va más allá, y es que en su análisis no obvia lo que ha sido una historia marcada por la ausencia de triunfos en el torneo continental, ya que este evento “pocas veces ha sido amable en materia de resultados con nuestro país. Podríamos decir que las mejores presentaciones han sido la del 67, la del 93 en Ecuador, la del 2007 en Venezuela y la ultima en Argentina, pero de resto, ésta ha sido una competencia con resultados muy adversos. Sin embargo, esta edición pareciera ser un reto interesante, difícil, pero que no deja de plantear algunas realidades que podrían en un porcentaje pequeño, jugar a favor, como que dos de los integrantes del grupo Perú y Colombia, son de los rivales ante los que Venezuela acumula mejores números, y ante Brasil siempre será una motivación adicional hacer un gran juego ante el rival que todos le quieren ganar y que todos en el mundo quieren ver sus partidos”.

    Mucho se habla del tiempo. El seleccionador nacional, la prensa, el público y hasta los menos entendidos han coincidido en que los cambios que propone Sanvicente requieren de horas/entrenamiento, pero Castro, también entrenador de Balonmano, recuerda que si bien este “es un año de ajustes, de conseguir el universo de jugadores que pueden rendir en la nueva idea y formas de trabajo”, también hay que considerar que “hay una transición generacional en algunas piezas importantes y siempre existe alguna incertidumbre de quienes serán los nuevos referentes en algunas posiciones y Noel San Vicente debe ubicarlos y consolidarlos en un tiempo realmente corto”.

    3) Jesús Eduardo Acosta (@Jesuseacosta): la experiencia de Noel es fundamental

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    Narrador con una dilatada trayectoria en canales como Omnivisión, RCTV, DIRECTV Sports, Sport Plus y Unión Radio Deportes, Acosta es optimista en cuanto al futuro inmediato del ciclo Sanvicente: “Chita sabe como hacer cambios en corto plazo, sin embargo, siempre se podrá argumentar que su éxito ha sido comandando equipos, y en la selección no existe el tiempo necesario para desarrollar la manera de jugar, pero la experiencia de Chita , su conocimiento del jugador y el recorrido internacional en la Copa Libertadores le permitirá hacer esos cambios en benefecio de la selección”.

    Acosta, quien actualmente forma parte de las transmisiones de fútbol y béisbol en los canales norteamericanos Bein Sports, Goltv y DIRECTV también opina que el certamen continental tiene una gran importancia pero la meta es llegar al Mundial de Rusia 2018: “la Copa América debe ser la etapa final de la preparación de este año para el objetivo que en mi concepto es más importante, la eliminatoria mundialista. No con esto quiero decir que vamos a ir de paseo a la Copa América –como cualquier venezolano deseo que seamos protagonistas del torneo- pero la prioridad es el comienzo de la clasificación al Mundial de Rusia 2018. En la Copa de Argentina alcanzamos un lugar histórico en la competencia, pero después terminamos decepcionados por no lograr la meta que todo el país deseaba: clasificar a Brasil 2014”.

    El optimismo de quien fue durante muchos años el narrador oficial del Caracas F.C. es tal que no duda en pedir “paciencia, los resultados van a llegar”.

    4) Juan Carlos Rutilo (@juanrutilo): mejorar lo hecho en 2011 sería una hazaña.

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    Si alguien conoce los avatares de la selección nacional es Juan Carlos Rutilo. Desde el ciclo de Richard Páez, el director de www.lavinotinto.com , conductor del espacio “X el Fútbol” en Meridiano Televisión y Gerente de la emisora radial Deportiva 1300am Center, ha pasado más horas en aviones, aeropuertos, hoteles, estadios y cualquier lugar que la selección nacional haya visitado que en una oficina. Desde los partidos amistosos más rimbombantes hasta la participación de la Vinotinto Sub-20 en el Mundial de Egipto, su presencia ha sido una constante.

    Para Rutilo “El panorama no luce alentador. No por falta de material humano capaz (DT o jugadores) si no por la falta de preparación. En el fútbol se puede contar con un extraordinario talento pero si este no es preparado con tiempo y se logra el ritmo adecuado,  los resultados favorables tardan en llegar”, no sin antes agregar que “la Copa América de Chile se plantea como la exigente preparación que la FVF no pudo darle al inicio de este ciclo, y debe servir como el verdadero comienzo del ciclo de eliminatorias que busque el ansiado cupo al Mundial de Rusia”.

    El punto de vista psicológico: ¡es el cerebro!

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    El fútbol es un deporte que se juega con los pies. Pero esta afirmación no debe llevarnos a la negación del verdadero órgano que condiciona y determina cómo llevar a cabo este juego: el cerebro. Rafael Pol, preparador físico del FC Barcelona, citando a Duarte Araújo, nos recuerda, en su libro La preparación ¿física? en el fútbol que “sistema cognitivo (sistemas naturales o artificiales de procesamiento de la información capaces de percepción, aprendizaje, razonamiento, comunicación, actuación y comportamiento adaptativo) y sistema motor (aquel que produce los movimientos al traducir señales nerviosas en fuerza contráctil en los músculos; el que planifica, coordina y ejecuta los movimientos) están firmemente ligados”.

    Convencidos entonces de que una adecuada preparación futbolística tiene en cuenta al cerebro, y partiendo de la base de que el cuerpo técnico de la Vinotinto está consciente de ello, se hizo imprescindible contar con la opinión de una voz reconocida y respetada en el mundo del deporte.

    Rosa María Coba Sánchez, Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona (1991-1996), accedió a dar sus impresiones sobre esta etapa que vive la Vinotinto, que no es otra que la del aprendizaje de un nuevo lenguaje. “Uno de los principales retos que tiene ante sí la Selección Venezolana de Fútbol es transformarse en un equipo. El que un seleccionador convoque a los jugadores que estime más adecuados en cada momento no convierte a un conjunto en un equipo. Lo hace el trabajo dirigido hacia un fin. El objetivo final siempre está muy claro, y no es otro que el de ganar, pero ni mucho menos es suficiente tal premisa para poderlo conseguir o acercarse a ser competitivos”.

    Coba, quien ejerce en el ámbito de la psicología clínica, neuropsicología y psicología pericial y es coautora del libro Fútbol: el jugador es lo importante (editorial Wanceulen) junto con Francisco José Cervera, piensa que “se va a disponer de muy poco tiempo antes de la primera puesta de largo en la Copa América de Chile, el próximo mes de junio. Este grupo humano formado por técnicos y jugadores cohabitará y trabajará escasos días previos a la concentración ante dicha competición. Tengamos presente la falta de rodaje en torno a una serie de modificaciones esenciales, como es un nuevo cuerpo técnico y un nuevo modelo de juego. Esa es una de las grandezas y principal coherencia de este deporte: la capacidad de adaptación que exige. El fútbol es interacción y la interacción es adaptación. El tiempo y el trabajo como crecimiento en torno élun equipo y estos pueden resultartorno a es un factor clave para poder pasar de la denominación de conjunto a la de equipo, si bien no es menos cierto que el tiempo escaso ante el cambio como ruptura de dinámicas absolutamente contaminadas, pasa a ser como un tesoro por descubrir. Los segundos pueden resultar minutos cuando se viene de dinámicas en las que las horas son estériles eternidades”.

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    Aceptado el obstáculo del tiempo –o la ausencia del mismo- así como lo que implica un cambio brusco entre lo que se hizo hasta hace unos meses y lo que se pretende bajo esta nueva conducción, la psicóloga española nos da pistas del camino que debe recorrer la Vinotinto, no ya para conseguir victorias –estas dependen también de un sinfín de factores ajenos a la voluntad y el trabajo-, sino para lograr esa transformación en un equipo:

    Con estos y otros obstáculos, el primer paso a trazar desde el punto de vista psicológico para construir un equipo debe hacerse en torno a la herramienta psicológica más potente que existe: el modelo de juego. Para ello, se deben definir dos tipos de intervenciones paralelas. Una de ellas de carácter directo y la otra de carácter indirecto. En ambas se deben plantear objetivos que le den empaque al crecimiento de equipo. Estoy hablando de favorecer el aprendizaje de jugadores y cuerpo técnico hacia un binomio: planteamiento de objetivos y auto-observación”.

    ¿Cuánto influye la aceptación del jugador por las ideas que propone el cuerpo técnico? ¿Pueden Sanvicente y sus colaboradores ayudar a que los futbolistas encuentren el gusto por esta forma de entender el fútbol? Coba afirma que “es esencial que cada jugador aprenda a descubrirse y encontrarse en el terreno de juego en torno al modelo. Esto lo denomino “reciprocidad adquirida en el juego”. Para ello, hay que diseñar tareas en las que los jugadores deban hacer uso de diferentes tipos de atención, conozcan los diferentes niveles de activación por los que pueden pasar así como poder valorar los diferentes procesos cognitivos relevantes a la hora de determinar respuestas. ¿Para qué? Por ejemplo, para poder reconocer y reconocerse ante la presión y/o el miedo. No se trata de negar ni tampoco de dramatizar. Se trata de comprender que por encima de todo somos seres humanos, y los jugadores también lo son y reaccionan como tales”.

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    La psicóloga española, que además ha trabajado en colaboración con otros entrenadores españoles vuelve sobre el cambio que propone la conducción actual: “el modelo de juego, al que no abandonamos ni un instante, al igual que es la guía sobre el rectángulo de juego, lo es a nivel psicológico. Imaginemos un jugador poco acostumbrado a relacionarse en torno a un determinado modelo. La forma en la que va a tender a interpretar y utilizar los espacios ante la presión del rival le va a implicar una necesidad cognitiva y socio afectiva en el campo muy diferente que no se aprende sólo por colocarse la camiseta y oler el césped. Su cerebro siempre está preparado para aprender nuevas formas de relación. La magnífica característica de la plasticidad cerebral nos lo permite. Por todo ello, y sin perder de vista el primer reto a establecer que implica cohesionar un grupo humano y transformarlo en un equipo competitivo, como punto de partida, desde la perspectiva psicológica ordenaría los objetivos en torno a :

    -Establecer señas de identidad y no tanto de pertenencia (quienes queremos ser). Ello nos permite un constante feedback para no perder de vista lo que no queremos ser y poder crecer de un modo más garante.

    -Conocer las necesidades psicológicas que precisa nuestro modelo de juego y trabajarlas siempre en torno a la realidad de juego, del entrenamiento. Un buen punto de partida básico sería hacerlo mediante trabajos que impliquen control inhibitorio, atención sostenida, y la anticipación visual y periférica, ya que son herramientas esenciales, estableciendo objetivos a corto, medio y largo plazo ya que como muchas veces digo, no basta con hacer lo que sabes, sino lo que debes”.

    Quizá lo más determinante en todo esto que no es más que incertidumbre sea la personalidad de Sanvicente, esa a la que hacía referencia Jesús Eduardo Acosta para este trabajo. La experiencia, su versatilidad, su capacidad de adaptación, el conocimiento de los futbolistas y sus necesidades, el estudio de los rivales y un cuerpo técnico multidisciplinario parecen ser las armas con las que hoy cuenta la selección para enfrentar el período más difícil de su historia. Por ello, Coba Sánchez, colaboradora permanente de www.martiperarnau.com (http://www.martiperarnau.com/author/rosa-coba/) y de futbolcontextosvitales.blogspot.com, no escatima esfuerzos en advertir que “no se puede perder de vista que desde el inicio es muy importante que el cuerpo técnico trabaje coherentemente en torno a su estilo de liderazgo, estableciendo las pautas necesarias para tal fin. La fórmula del éxito quizás sea una utopía pero la del trabajo coherente que nos permita avanzar puede ser una realidad”.

    ¿Qué nos depara el futuro?

    Incertidumbre. Hoy, a seis meses de la Copa América, el escenario no es el más alentador. A lo largo de este trabajo usted se ha topado con una serie de condicionantes –la ausencia de horas/entrenamiento el mayor de ellos- que deberían hacernos reflexionar acerca de la verdadera importancia del torneo que se jugará en Chile desde el 11 de Junio. Todos somos libres de pensar y soñar un mejor futuro para la Vinotinto, pero también estamos en la obligación de recordar que el cuarto puesto en la pasada Copa América no se tradujo en la consecución del boleto a Brasil 2014.

    Ahora bien, una mala presentación en el torneo continental potenciaría las dudas de aquellos que no confían en el método Sanvicente, y de poco importaría señalar que la meta es el mundial y no la copa. Por esto, y por lo que significa la ruptura con el pasado inmediato, es que el 2015 es un año clave en las aspiraciones de la selección, y más aún, para la vigencia, desarrollo y aceptación de los planes del actual seleccionador.

    El camino es el qué es. Sanvicente y los suyos conocen los riesgos y aceptan el reto; el tiempo, ese viejo e incansable enemigo, será el encargado de validar las intenciones y el esfuerzo de ese colectivo llamado selección. Mientras tanto Noel se aferra a una de sus frases de cabecera: Lánzame a los lobos y regresaré liderando la manada”.

    Fotografías cortesía de El Universal, Prensa FVF, Balonazos.com, Noticiaaldia.com, Taringa.net

  • El pressing Vinotinto

    Los dos primeros amistosos de la Vinotinto con Noel Sanvicente como entrenador dejaron muchas cosas para revisar. Puede que el hilo que una a la derrota ante Corea del Sur con el empate a dos goles frente a Japón sea la intención de presionar al rival en una zona del campo distinta a la Vinotinto de César Farías. No es este un elemento para definir cual de las dos expresiones es mejor sino una declaración de dónde, cómo y a qué juega cada muestra criolla.

    Para hablar de presión o pressing hace falta definir esa conducta. El argentino Walter Dimattia, en un trabajo para la web http://www.efdeportes.com, nos ofrece una serie de definiciones que nos pueden ayudar en este primer escalón:

    Se puede definir el pressing como la acción conjunta que trata de “achicar” todos los espacios para reducir las posibilidades del adversario, “apretarlo” en las salidas, “atorarlo” en todos los sectores, no dejarlo “armar”, sea arriba o abajo, con el propósito de quitarle la pelota e impedir, a su vez, que pueda proyectarse en el juego”. (José D’Amico)

    «Es una forma de atacar cuando no tienes la pelota«. Arsene Wenger.

    Consiste en acosar sin tregua ni respiro al adversario para recuperar la posesión del balón, y no ceder a ningún precio la iniciativa del ataque al contrincante, contando con dos requisitos básicos: un espíritu de lucha inquebrantable y una perfecta preparación física, sin los cuales el sistema se derrumba irremediablemente”. (Rinus Michels.).

    A partir de estas tres definiciones podemos concluir que la presión o el pressing tiene como meta inmediata obstaculizar al poseedor del balón con la intención de recuperarlo y generar nuevas posibilidades ofensivas. Para muchos es una tarea de orden defensivo puesto que se lleva a cabo cuando no se tiene la titularidad de la pelota, mientras que para otros, como lo expresa el francés Wenger, es la manera de atacar la defensa rival. Se presiona para recuperar y luego ir hacia el arco rival.

    Ahora bien, hay que considerar que esta iniciativa puede ser colectiva o individual. En la primera opción, podemos recurrir al italiano Arrigo Sacchi y una descripción que hizo para el diario El País en el año 2011 cuando le cuestionaron acerca de las similitudes entre su Milan y el Barcelona de Pep Guardiola: “Nosotros ampliamos la idea del fútbol total de los holandeses. El Ajax ya no era la suma de 11 individualidades, sino un colectivo que actuaba con un guion. Trasladamos la presión al campo contrario y el Barça la ha llevado hasta el borde del área. La presión condiciona al rival, le ahoga, le obliga a hacer lo que tú quieras también en los momentos en los que posee el balón. Así aniquilas al rival, le quitas su autoestima”.

    El veterano entrenador nos abre la puerta a una batalla que supera a la pelota: la lucha por controlar las emociones. El pressing colectivo trae como consecuencia que los jugadores contrarios se apuren, tomen decisiones equivocadas y apresuradas, ahogados por el acoso al que se ven sometidos y pierdan la capacidad de elegir la mejor opción. Es ahí cuando aparecen los errores en los pases y la imposibilidad de salir de cierta zona, y como consecuencia, la disminución de autoestima de la que Sacchi habla. Cualquiera que haya jugado al fútbol sabe que no poder resolver el dominio contrario es extraordinariamente frustrante, y eso es lo que se logra a través de esta persecución.

    En cambio, la presión individual es, como dice su nominación, un esfuerzo de uno o dos futbolistas, dirigido no sólo a la recuperación del balón o a estorbar al rival, sino a obtener el tiempo suficiente para que el resto del equipo se reacomode en la zona en la que intentará defenderse. Este comportamiento puede ir dirigido al poseedor del balón como a alguno de sus compañeros. La diferencia es que en el primer caso se intenta robar el balón o impedir la comunicación del jugador con sus compañeros mientras que en la segunda, la intención primordial es la de vigilancia y marcaje, como así lo estipulan David Tenorio y José Del Pino en su libro La presión: conceptualización táctico-psicológica y su entrenamiento. Esta versión del pressing se utilizó con mayor frecuencia en la Vinotinto de Farías, salvo frente a Paraguay en Asunción y Perú en Venezuela.

    La primera conclusión nos la ofrecen los mismos autores cuando afirman que “Jamás encontraremos, en ninguna categoría y edad, un equipo que no presione. Todos, de forma más o menos habitual, en una o en otra zona del terreno de juego, por uno o varios jugadores utilizan la presión como medio de desarrollo de la fase defensiva. De hecho, un equipo que no presionase sería un equipo pendiente permanentemente del error no forzado del adversario para efectuar la transición defensa-ataque”.

    Pressing Vinotinto ayer y hoy

    El equipo de César Farías intentaba llevar a cabo una presión en la zona medular, o lo que se conoce como presión media, aunque la tendencia natural de los futbolistas durante ese ciclo fuese defender lo más cercano posible al arco criollo.

    En el siguiente video se puede observar que la intención de esperar al rival cerca del círculo central no era ejecutada con la precisión necesaria y por ello, ante el primer fallo, la reacción era correr hacia atrás. No se busca al rival ni se protege al equipo:

    Estos comportamientos no son extraños ya que como muchas veces he expresado, el defensor criollo defiende corriendo hacia su propia área, conducta que dificultaría en demasía la correcta aplicación de la instrucción de Sanvicente de presionar arriba.

    La llegada del ex entrenador de Zamora sirvió para potenciar en el público y la prensa especializada el concepto de presión alta, que no es otra cosa que el intento de recuperar la pelota lo más cerca al arco rival. Esto se intenta porque cuando el equipo ataca, lo hace con una alta cantidad de efectivos, lo que permite que cuando se pierda la titularidad del balón se intente entorpecer al contrario hasta que ceda la pelota en zona de ataque criollo. Ahora bien, si dejamos de lado algunas emociones, podremos observar que esta herramienta no es una novedad para los futbolistas criollos, quienes con la conducción anterior ya supieron, en contadas ocasiones, ejercer ese pressing alto de forma colectiva. Veamos uno de esos pocos ejemplos:

    Cómo se puede observar, la Vinotinto realiza una larga secuencia de pases antes de llegar al gol de Salomón Rondón. En ella hay pequeñas interrupciones que rápidamente son neutralizadas por el posicionamiento de los futbolistas criollos – todos salvo el portero se instalaron en campo paraguayo – y su rápida reacción. Esa inmediata respuesta fue posible porque en vez de entregarle al contrincante algo de tiempo y espacio para que se organizara y pensara, el equipo de Farías llevó las acciones del juego a un terreno mucho más reducido. Para que se entienda mejor, la selección nacional obligaba a que se jugara en una sola mitad del campo, lo que significaba una reducción importante del espacio paraguayo.

    Repasemos: presionar no es más que el intento por limitar o reducir las conductas ofensivas del rival. Según Tenorio y Del Pino, es “una reducción del espacio de juego y del tiempo de actuación”. Comprendido esto, volvamos al caso venezolano.

    La presión alta

    El término presión alta llegó para instalarse. Muchos han querido darle la fuerza de un dogma, cuando en la historia han sido muchos los equipos que han triunfado presionando en otras zonas del terreno. Hay que aclarar que no se miente cuando se señala a esta versión de la Vinotinto como una aspirante a ejercer esa herramienta, pero se podría estar faltando a una de las pocas verdades absolutas de este juego: el rival juega y condiciona. Existirán partidos en los que el equipo contrario obligue a que la Vinotinto se defienda de otras maneras y será en esos momentos en los que realmente se podrá definir la verdadera madurez del equipo.

    En declaraciones al periodista Alfredo Coronís, en vísperas del módulo que la selección Vinotinto realizaría en España, Sanvicente dejaba claro que “hay que trabajar lo táctico, ofensiva, defensiva, la salida del balón, cuando hacer presión y cuando no, cuando debe replegarse, todas esas cositas que no dan tiempo de trabajar en dos o tres días… hablar para identificar cuando jugar en cortico y cuando jugar con pases largos. Repasando rápidamente los planes del entrenador criollo, es sencillo identificar que la presión está entre sus mayores prioridades. Por ello hace referencia a los tiempos en los que se debe ejercer y las respuestas que debe poseer el futbolista en caso de que se recupere el balón y también en el supuesto de que no se logre esa meta inmediata.

    Por otro lado, Oswaldo Vizcarrondo, en conversación desde Madrid con el periodista Daniel Prat, expresaba que “para presionar se requiere una exigencia física grande, porque si el rival sale de esa presión la cancha se nos hace grande”. No miente el central del Nantes francés, pero quizá descuida que el trabajo primordial para llevar a cabo una filosofía de juego que comprenda empujar al rival contra su propia área no es físico sino futbolístico. Por ello hoy es tan importante conocer las teorías de la complejidad y así llegar a la conclusión de que es imposible disociar en partes el entrenamiento. Como bien se explica en la web Wikipedia: “es el reconocimiento de que nuestra realidad es compleja: no puede contemplarse desde un pensamiento disyuntivo, reduccionista, simplificador y predominantemente acrítico. Se requiere de una visión holística que vislumbre las distintas perspectivas de un objeto o situación. Desde la óptica psicológica este tipo de pensamiento se conceptualiza como <aquel capaz de profundizar críticamente en la esencia de los fenómenos, jugando con la incertidumbre y concibiendo la organización> (Fariñas, 2006, p. 6).

    Volvamos a la presión alta.

    Partamos de la base de que la intención inicial no es presionar arriba sino atacar con muchos jugadores. Idealmente, y teniendo como ejemplos los dos amistosos jugados, el equipo de Sanvicente jugaría con un delantero centro que se mueva muy cerca del área, tres media puntas que lleguen y ocupen todo el frente de ataque, dos laterales que se proyecten, dos volantes centrales que marquen, juegue, y se acerquen al área rival, y dos centrales que deben llegar hasta el centro del campo para que el equipo sea un bloque muy compacto. Ante la limitación que significan la escasez de ensayos, hay que asumir quienes serían los encargados de plasmar esa idea: Hernández; González, Vizcarrondo, Amorebieta y Cichero; Rosales y Rincón; M. Rondón, Martínez y Guerra; S.Rondón. Esos serían los once indicados y esta sería la ubicación ideal, teniendo en cuenta de que esta es una foto desde el helicóptero que lo único que persigue es mostrar la conquista del campo contrario:

    1

    Ahora bien, hay que comprender que esta presión alta es un comportamiento colectivo, distinto a aquel en el que uno o dos futbolistas van en búsqueda del contrario mientras el resto de sus compañeros se organizan defensivamente, algo que se asemejaba más al ciclo Farías. Por ello es tan importante que se practique muchas veces, pero más que nada, se convenza a los jugadores de que no se trata únicamente de atacar en detrimento de defender. El juego es una sola conducta, y si se comprende esto, será más fácil integrar a todos los futbolistas en la idea de ir hacia adelante sin miedo a ser derrotados. Si los defensores centrales no se sienten cómodos correrán hacia atrás cuando alguno de sus compañeros pierda la pelota, lo que traerá como consecuencia situaciones de gol como la vivida ante Japón en el siguiente video:

    Como se puede observar, los defensores centrales, ante la recuperación enemiga, inician su indetenible recorrido hacia atrás como primer y único recurso. No existe la voluntad de cortar el juego rival o de achicar para que se produzca una interrupción como la trampa del offside. Y aquí llegamos a un tema primordial para comprender un poco más las razones por la que los defensores criollos defienden corriendo hacia atrás.

    El Offside

    El tema es complejo y vale la pena escuchar a varios protagonistas del juego para poder acercarnos a una posible respuesta, que no es la verdad verdadera, pero sí que nos ayudará a seguir alimentando la curiosidad.

    Le pregunto a Ruberth Morán, entrenador del Deportivo Anzoátegui y ex delantero de la selección Vinotinto, por qué pasa esto. La intención es conocer su perspectiva como conductor de grupos pero también tener una idea de si en sus tiempos de jugador notaba esos comportamientos en los defensas criollos. Me explica, en una entrevista de radio por Deportiva 1300, que no se entrena el achique en las categorías infantiles por miedo y por ignorancia del juego. Los entrenadores, antes que pensar y promover el atrevimiento, acostmbran al futbolista a temer, a sentir miedo, y, como diría mi amigo entrenador y escritor, pero más que nada pensador, Ismael Díaz Galán “el cobarde cree que defiende mejor su casa no moviéndose de ella”. Entonces, no es el jugador que es temeroso sino que no lo enseñaron a combatir esa sensación.

    Escucho también a Daniel Nikolac, ex arquero vinotinto y para el momento entrenador de Tucanes de Amazonas, cuando me dice, en la misma Deportiva 1300am, que el fútbol venezolano no se ha acostumbrado a generar situaciones de peligro y por ello se observa a muchos equipos que dominan un partido sin que produzcan nada más que centros cruzados al área. Esto lleva a que los ataques sean previsibles y los defensores se preocupen, casi exclusivamente, en defender esos centros desde los costados. Su apreciación no es incorrecta y por ello le propongo al lector que cuente cuantos disparos directos al arco puede contabilizar en un partido del torneo local.

    Pero hay algo más, y es Noel Sanvicente, entrenador de la selección nacional, quien aporta un elemento que no había considerado: el arbitraje. Revisemos el achique que hizo famoso Arrigo Sacchi con su Milan a finales de los años 80:

    Nótese como todos los futbolistas de aquel fabuloso equipo estaban implicados en los comportamientos defensivos. Luego de que la presión inicial no resultase, el Milan se repliega hasta cierta zona del campo y a partir de esa ubicación, intenta presionar de tal manera que obliga al rival a equivocarse en la entrega o a quedar en fuera de juego. Esta conducta, dirán algunos, supone una alta cuota de riesgo, olvidando que refugiarse dentro de su propia área también trae consigo mucho peligro. Vale la pena observar nuevamente el gol japonés para comprobarlo.

    Hay quienes sienten que estas conductas sólo pueden llevarlas a cabo grandes equipos como aquel Milan o el Barcelona de Guardiola, y me permito decirles que están equivocados. Más allá de las palabras, vale revisar el ejemplo del Corinthians vs. Chelsea en la final del Mundial de Clubes de 2012. Teoricamente inferior a su rival, el conjunto de Tite no sólo se llevó el título sino que dejó postales como la siguiente:

    En ese equipo no estaban Baresi, Maldini o Costacurta. Y es que si bien el fútbol es de los jugadores, toda estrategia se puede aplicar, claro está, dependiendo de la claridad de la instrucción, el convencimiento del futbolista y las largas sesiones de ensayo. Es tan complicado defender hacia delante como hacerlo hacia atrás.

    Sanvicente expresaba que para comprender el miedo a achicar de nuestros futbolistas hay que considerar la variable del arbitraje. Si los jueces y sus asistentes no comprenden el reglamento ni el juego, el futbolista elegirá resguardarse antes que salir a comerse al rival porque sabe que los encargados de impartir justicia no lo harán. Me sugiere que revise cuantos equipos en Venezuela practican ese achique y no recuerdo ninguno. Puede que alguna versión de su Caracas o de su Zamora, pero no a los niveles que pretende hacerlo con la Vinotinto. Es tan fundamental el tema del arbitraje y el miedo que causa en los defensores el error de los jueces que ya en 1965 el argentino Osvaldo Zubeldía explicaba que «si el offside no es sancionado por cualquier circunstancia, al atacante adversario sólo le resta el arquero como último obstáculo, ya que nuestra defensa extrema se ha colocado en línea recta para provocarlo, rompiendo así los principios fundamentales de la táctica defensiva: defensa escalonada, coberturas, relevos«-

    Entonces tenemos, como elementos que condicionan negativamente el ejercicio del pressing, a la mala formación del futbolista, al mal juego y al mal arbitraje. Vaya labor la que le toca al cuerpo técnico de la selección criolla si desea que su versión sea consecuente con la idea de jugar en campo rival, más aún cuando la mayoría de los integrantes del equipo nacional vienen jugando en clubes que tampoco aprovechan esta herramienta.

    El pressing tiene principio y final

    En la entrevista que el seleccionador nacional le ofreció a Alfredo Coronís hay otro aspecto muy interesante que debe ser considerado, y no es otro que el trabajo de identificación de lo que requiere cada jugada. Esto quiere decir saber cuándo y cómo presionar y, por supuesto, cuándo y cómo replegarse.

    Determinar el tiempo de duración de la presión no es sencillo y, en el caso de una selección, se antoja mucho más complicado por la ausencia de sesiones de trabajo y de continuidad entre ellas. Claro que hay muchos casos en los que con tiempo y paciencia se ha logrado que una selección nacional logre llevar a cabo el correcto uso de este mecanismo, como así lo demuestran los casos de Chile bajo la conducción de Marcelo Bielsa y luego Jorge Sampaoli o la misma Argentina del hoy entrenador del Olympique de Marsella.

    Por ello es tan importante que se aprovechen las sesiones de entrenamiento y se usen todas las maneras posibles para convencer a los futbolistas de llevar a cabo este plan. Por ejemplo, se puede inducir a una presión de 5 segundos y repliegue inmediato si no hay recuperación. ¿Cómo? Explicándole al jugador que si defiende corriendo hacia adelante se asegura que el equipo sea mucho más «corto» y con ello se le dificulta aún más el tránsito del rival y se limita su posibilidad de pensar. Si no piensa, las respuestas del contrario estarán influenciadas más por el miedo que por cualquier otra emoción, y ahí es, como diría el mismo Bielsa: En las peleas callejeras hay dos tipos de golpeadores. Está el que pega, ve sangre, se asusta y recula. Y está el que pega, ve sangre y va por todo, a matar. Muy bien, muchachos: vengo de afuera y les juro que hay olor a sangre“. Si el equipo logra oler el miedo del rival, habrá ganado la batalla. Y eso es lo que pretende Sanvicente: ser protagonista; proponer antes que responder. Obligar al rival a jugar dónde y cómo quiera la Vinotinto.

    Pero el seleccionador habla de repliegue también. Por ello se hace necesario explicar que ningún equipo del mundo está en condiciones de llevar adelante una conducta de pressing durante los noventa minutos de juego. Por ello es importante que se entienda el momento final de esa conducta para pasar al repliegue, que no es más que el reordenamiento del equipo con la intención de repeler el ataque rival. Se hace con la intención de volver a intentar, en otra zona del campo, la conquista de la pelota.

    Lo que pide Sanvicente no es sencillo, pero no intentarlo sería un error impagable, como ya se demostró en el ciclo anterior.

    Pensando en los futbolistas que hoy son fijos en la selección, ¿puede la Vinotinto presionar de esta manera?

    Sí. Mil veces sí.

    El fútbol es de los jugadores, y más allá de los inconvenientes planteados por los entrenadores que consulté para este trabajo, no hay duda de que el futbolista venezolano puede utilizar correctamente la herramienta conocida como pressing. Dependerá de las cualidades de éstos la duración de esta conducta, y el partido ayudará a conocer como salir hacia el arco rival una vez recuperado el balón.

    Muchos asocian esa salida con máxima velocidad. Recuperada la pelota, el ataque puede ser rápido y furioso, o simplemente puede ser todo lo contrario, con la intención de fomentar la llegada del equipo como un solo bloque a zona enemiga y así permitir que se ordenen para poder recuperar la pelota en caso de volver a perderla. Si se roba el balón cerca del área rival se comprende la búsqueda inmediata del arco, pero si se retoma la posesión cerca del medio campo entonces ahí debe aparecer la buena toma de decisiones del poseedor del balón para determinar si se corre o se camina.

    No hay una única respuesta. Pero reitero, con estos jugadores, y tomando en cuenta los dos antecedentes del ciclo anterior, sí se puede intentar llevar a cabo este plan. Determinar a estas alturas si el mismo será exitoso es cuando menos una idiotez. Esto es fútbol y los sistemas no ganan los partidos, pero la correcta interpretación de los mismos nos puede acercar a esa ansiada victoria.

    El trabajo que hace la Vinotinto por estos días en España será crucial para saber si se sigue adelante con la idea del pressing o si, para sacar lo mejor de los futbolistas, se requiere de otros matices y nuevas estrategias.

  • Tiempo, paciencia y apertura al cambio: tres elementos para crecer

    Dos partidos jugó la Vinotinto en continente asiático ante Corea del Sur (derrota tres goles a uno) y Japón (empate a dos). 180 minutos de juego y menos sesiones de entrenamiento en una semana de lo que normalmente tiene cualquier futbolista de alto rendimiento en su club. Aún así, y más allá de lo que se pudo observar en el campo de juego, hay cosas para rescatar y otras más para corregir. Cada barco tiene una travesía y para cumplir con ese recorrido no basta con un buen comienzo; hay que prever muchas situaciones y prepararse para aquellas que son imposibles de predecir. Soñar con los imposibles mientras se ensaya con el demonio.

    En su pasado más reciente la selección hizo de defenderse cerca de su área un hábito. Ahora, bajo la conducción de Noel Sanvicente, debe acostumbrarse a defender antes de que la arremetida rival llegue a esa zona del campo, para así evitar que esa ofensiva se acerque al arco vinotinto. Se habla de repliegue sin comprender que la nueva y vanagloriada presión alta – voluntad de ocupar el campo contrario como un bloque corto –  supone que la recuperación de la pelota debe intentarse defendiendo hacia al frente; el retroceso defensivo que ahora parece estar en el punto de mira como culpable de los goles rivales sería contrario al plan inicial. Claro que existirán situaciones en las que correr hacia atrás se convertirá en el recurso a utilizar, pero las soluciones defensivas que exige esta nueva filosofía son distintas a las del pensamiento común. Nuevas preguntas requieren nuevas respuestas.

    En el siguiente gráfico puede servir de ejemplo para comprender a dónde quiere el cuerpo técnico que llegue el equipo, para que en caso de pérdida de la pelota, se defienda en esta zona del terreno, impidiendo que el rival piense y actúe a su libre albedrío:

    Vinotinto 1

    Esto es sólo eso, un dibujo, una panorámica que nos puede guiar en la comprensión de cómo debe trasladarse el equipo y dónde debe poscionarse. Si la intención inicial es obstaculizar el primer pase del contrincante para ensayar una rápida recuperación del balón, los defensores criollos deben acompañar el recorrido de sus compañeros para que el equipo sea un bloque corto y unido que permita llevar a cabo esa misión y, en caso de que el contrario logre saltarse esa línea de presión, recuperar la pelota en zonas muy favorables para intentar armar un nuevo ataque.

    Es muy positivo que los jugadores identifiquen y apliquen rápidamente este cambio en el juego de la selección. Esto significa que el modelo nace de ellos. Pero con la aplicación de nuevas ideas llegan nuevas dudas y nuevos cuestionamientos. Por ejemplo, si los defensores centrales marchan hasta ubicarse tan cerca del medio campo, ¿no hay que buscar un defensor «corrector» como es Macherano en el Barcelona? Con esta figura hay que comprender que si la misión es intentar defender el espacio y presionar rápidamente al contrincante para recuperar el balón y producir un rápido contraataque, entonces puede que la búsqueda para una nueva pareja de baile para Oswaldo Vizcarrondo haya comenzado en Asia.

    El del Nantes francés es uno de los mejores valores vinotinto. Pero bajo esta filosofía de juego necesitará un compañero que achique hacia adelante y que reaccione rápidamente a la pérdida de la pelota; que se sepa «corrector» e «iniciador» del contragolpe criollo.

    Si la solución Rosales parece haber resuelto un ítem, este remedio, como cualquier otro arreglo, produce otras interrogantes. Roberto llegará a posiciones de remate y pase gol siempre que el partido se lo permita. Puede que la respuesta sea que Rincón no acompañe a Rosales en cada avance sino que sea una especie de palanca que sostenga al equipo; está la posibilidad de que lleguen nuevos protagonistas al equipo que sumen variantes a esta idea inicial, o simplemente que los actuales protagonistas ayuden a que el planteamiento se enriquezca a partir de sus propias virtudes.

    El futuro es incierto y cada idea, cual organismo vivo, aprovecha el paso del tiempo para crecer, evolucionar, dudar, descansar y volver a andar. No hay planteamientos estáticos o infalibles; lo visto en el viaje a Asia es el primer paso, apenas eso.

    Mientras tanto, parece hacerse fuerte la corriente de pensamiento que asegura que el modelo elegido será exitoso siempre y cuando los futbolistas tengan actualidad competitiva en sus equipos. Por ello vale la pena recordar que el modelo actual, el anterior y todos los cambios que estén por venir, NACEN DE LOS JUGADORES. En ellos se origina el juego y por ellos evolucionará. Lo demás es charla y humo venido desde la frontera que separa al juego del ego.

  • Apuntes Vinotinto: la idea va evolucionando

    – Primera gran variante de Noel Sanvicente: Roberto Rosales como compañero de zona de Tomás Rincón. La idea es agregar visión, pase y llegada a un puesto que aún no tiene candidato claro. El DT siente que con Roberto se puede contagiar aún más al capitán Rincón y gana a un futbolista que no teme acercarse al área contraria para convertirse en opción de remate.

    – Minuto 1 con 50 segundos: el equipo criollo presiona fuertemente a Japón para evitar que este avance. La postal detenida no ofrece gran diferencia con el ciclo anterior, pero si se puede observar que el equipo entero está listo para salir en búsqueda del arco rival. Esta complicidad inicial ayuda a desterrar el pelotazo como estrategia principal.

    – Se habla de la presión sin explicar para qué se ejecuta esa conducta. La primera respuesta que se da es que con ella se busca defender, quitarle la pelota al enemigo. Pero la presión, como pauta de comportamiento colectivo, debe ir acompañada de otra reacción casi inmediata, que es la de buscar el arco rival una vez recuperada la titularidad del balón. Se puede ir cómo el Zamora de Sanvicente o cómo el Mineros de Páez, pero el propósito es el mismo: atacar. Por ello, la justificación de eso que conocemos como presión no es defender; es atacar. Esta instrucción la cumple a la perfección Roberto Rosales: cuando entra en contacto con el balón, siempre busca a un compañero para seguir ese recorrido hacia territorio adversario.

    – Dani Hernández parte como primera opción al arco vinotinto. Hoy se mostró mucho más comprensivo del modelo de juego y no se refugió bajo los tres palos. En estos días seguramente han sido muchas las charlas con el cuerpo técnico y por ello, ante Japón, adoptó esa función de líbero que tan bien ha interpretado Renny Vega. Si Hernández mantiene ese atrevimiento y se aleja de su zona de confort ganará muchos minutos más como dueño del arco criollo. Su conversión no será inmediata pero sí que puede ser magnífica.

    – Mario Rondón parece estar en una misión. Sus dos partidos llevan a pensar que pudo aportar mucho en el ciclo anterior, olvidandoq ue justamente esa conducción lo llevó a la Vinotinto. Repasar el pasado y sumergirse en hipótesis no vale la pena. Lo importante es que Rondón es un futbolista asimilado a la idea de juego que propone este cuerpo técnico y seguramente seguirá siendo importante en esta nueva etapa.

    – Se juega con la intención de encontrar recursos para batir al rival. En ocasiones hay que aplicar un ritmo más pausado y en otras servirá acelerar el paso. En cualquier caso, no basta con limitarnos a la distancia que recorrerá la pelota entre emisor y receptor sino que hay que comprender la intención de variar para no ser previsibles. Mezclar la entrega corta con la larga es la meta para no repetir errores pasados.

    – Para tener una aproximación a la definición de intensidad vale la pena repasar los primeros cuarenta y cinco minutos de la Vinotinto ante Japón. No fue perfecto pero la concentración mostrada por los criollos nos acerca a una mejor comprensión de cómo se juega: desde la voluntad. Si el futbolista está comprometido y siente que el modelo nace de sus posibilidades antes que del capricho del conductor entonces no hay nada que hablar de estado físico, sino del juego y nada más. Esto es importante además para desechar viejas y dañinas visiones que hablan de un libreto o de un guión, como si los futbolistas fuesen máquinas que ejecutan algún algoritmo. La idea es una y ellos deben reconocerla, ejecutarla y corregirla según el momento del partido.

    – El primer gol japonés es una señal de lo mucho que hay que trabajar. El jugador japonés avanza en búsqueda del arco criollo y los defensores corren apresurados hacia atrás sin plan, sin respuesta y sin comprender que al rival hay que achicarlo, estorbarlo. Cada paso hacia atrás aumenta las posibilidades de éxito del contrincante. Este es un mal endémico de la gran mayoría de los defensores venezolanos. Uno debe ir a la marca y los otros reorganizarse. Por ello, mientras algunos lanzan campanas al vuelo o culpan al modelo de juego, vale la pena recordar que esto apenas comienza y es mucho lo que falta por sudar.

    – Los entrenamientos, idealmente, deben reproducir situaciones de juego para que el equipo vaya encontrándose cómodo bajo la cobija que es el modelo de juego. Por ello es tan importante aprovechar las pocas oportunidades para ensayar que tiene una selección. En ellas se irá desarrollando la idea con la intensidad necesaria para hacerla real. Pero puede que las charlas y el repaso a través del video sea mucho más importante de lo que se supone. Cuando se hace imposible practicar, la comunicación de instrucciones con los futbolistas vía skype, youtube y otras herramientas debe convertirse en una obligación.

    – Los goles y el resultado son hechos que fastidian pero que no deben entorpecer el análisis. Los dos partidos han servido para sembrar las raíces de lo que puede ser este proceso, pero éste apenas se encuentra en una etapa embrionaria y es mucho lo que queda por hacer. Las sensaciones son positivas, pero hay que respetar los tiempos y dejar que el crecimiento siga su curso natural. Nadie llega a la universidad  sin haber pasado por la escuela, y del apuro siempre queda el cansancio.