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  • Plan Vinotinto: Japón es el árbol; el bosque comienza en Chile

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    A lo que apunta el nuevo cuerpo técnico de la selección es a la construcción de un manojo de respuestas que permitan al futbolista creer que desde esas pocas certezas nacerán más verdades que sostengan esta nueva identidad. La única manera de lograr semejante meta es entrenando y compitiendo, dos escenarios naturales en los equipos pero «atípicos» en las selecciones. Es ahí dónde este cuerpo técnico debe empezar a sortear obstáculos y demostrar las calidades que lo han llevado a la cima.

    Competencia
    Desde este momento – incluyendo el amistoso ante Japón – y hasta la Copa América – primera competencia de la Vinotinto – hay apenas nueve “fechas FIFA», lo que se traduce en nueve partidos amistosos con carácter oficial en los que el cuerpo técnico tendrá la oportunidad de trabajar, sin más restricciones que el estado físico o la voluntad de los futbolistas, la consolidación de su idea de juego. Para tener una idea de lo complicado que esto es hay que recordar que entre convocatorias hay un largo período de tiempo en el que cada futbolista vivirá su propio proceso individual siendo parte de otro organismo, de otro equipo, con pautas de trabajo, compañeros, emociones y realidades distintas. Es comprensible que en el inicio se repitan nombres comunes al ciclo anterior.

    Nueve partidos que a priori parecen pocos pero que son la misma cantidad que tendrán los rivales vinotinto de cara a la Copa América Chile 2015. Son las reglas de juego.

    Entrenamientos
    La posibilidad de enfrentar a rivales mundialistas es sumamente positiva si se tiene en cuenta que lo que intenta cada cuerpo técnico es optimizar las respuestas de sus futbolistas en escenarios tan competitivos. Pero es muy posible que de cara a esos próximos partidos amistosos haya que considerar las características de cada traslado.

    Mientas menos haya que volar, mayor tiempo existirá para entrenar, conversar y volver a entrenar. Las casi cuarenta horas invertidas en el viaje a Asia supusieron dos entrenamientos menos y esto es muy negativo cuando a una selección nos referimos. Por ejemplo, si los futbolistas inician su periplo a la selección el domingo a la noche, luego de haber finalizado con sus compromisos domésticos, lo ideal es recibirlos el lunes para no perder más tiempo en la recuperación y activación. El caso de este periplo asiático no debe convertirse en la normalidad. ¿Por qué?

    Dejando de lado la magnitud de los rivales, la selección dispondría, normalmente, de cuatro a cinco entrenamientos antes de cada partido. A esto hay que sumarle las caras nuevas que seguramente abundarán en este trayecto. Cinco entrenamientos, dos o tres sesiones de videos y varias charlas. Ese es el itinerario regular en esta etapa pre Eliminatorias. Si se parte del enunciado «se compite como se entrena«, se antoja difícil poder acostumbrar a los futbolistas en sesiones tan cortas y limitadas a las ideas básicas y fundamentales de esta nueva conducción. Cada entrenamiento es una posibilidad muy importante como para desecharlo, por ello hay que pensar en un término medio entre el valor competitivo de los rivales y la posibilidad de realizar más y mejores entrenamientos.

    Por todo esto, el cuerpo técnico seguramente tomará nota de esta primera toma de contacto con los futbolistas que hacen vida en el extranjero y así moldear la planificación inicial. Esta, al igual que un organismo vivo, sufrirá modificaciones y sumará preguntas que deben ser respondidas. Puede que la primera de ellas se refiera a la recuperación de los futbolistas luego de largos desplazamientos aéreos o cómo aumentar la calidad y la intensidad de las prácticas.

    Seguramene existen mil interrogantes más. Cada respuesta adquirida en la gira tendrá fecha de vencimiento y traerá como consecuencia mucha más incertidumbre. Por ello, una vez aceptado el cargo de seleccionador nacional, la orden de Sanvicente ha sido trabajo, trabajo y más trabajo. Trabajo para reducir las distancias con los rivales; trabajo para equipararse y competir en igualdad de condiciones, y trabajo para que la victoria, cuando llegue, no sea efímera y accidental.

    El camino recién empieza…

    Fotografía cortesía de Prensa FVF/El Universal

  • Apuntes Vinotinto: primer paso de un nuevo ciclo

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    – Cada alineación es un mundo. En ella conviven nombres, relaciones, ilusiones e intenciones. La primera formación de Noel Sanvicente deja, como mensaje, su mayor diferencia con el ciclo Farías: no todo lo anterior es negativo. Hernández; Rosales, Vizcarrondo, Perozo y Cichero; Rincón y Jiménez; Guerra, M. Rondón y Martínez; S. Rondón.

    – Estos nombres señalan que la intención inicial es que se junten los que mejor jueguen. No hay «especializaciones» como que juega el que más rápido corre o el que más alto salte; juegan los que mejor puedan jugar. ¿Qué significa esto? Que en el campo estarán los que tengan mayores posibilidades de asociarse con sus compañeros y a partir de esas sociedades, enriquecer al equipo y enriquecerse por el equipo.

    – Sanvicente sabe que rinde exámenes en cada presentación. Antes de la primera aparcición ya era cuestionado por la convocatoria a Renny Vega. Quienes lo hacían – bien por emociones, por nervios o por ignorancia – olvidan una de las  características del entrenador: en sus equipos siempre jugó el que mejor entrenó, nunca el que tenía mayores galones. Renny y muchos otros futbolistas lo saben. Por ello aquella frase «con Noel no se jode«. Vega sabe que debe mejorar, y, a partir del encuentro de hoy, Hernández también.

    – La recuperación de Cíchero apunta ser un camino largo. Cuenta con Sanvicente y Páez para ello. Pero en este momento no hay un futbolista con mejores condiciones naturales para ocupar esa posición en el campo. Entiéndase: de él dependerá exclusivamente su estadía y su rol en esta selección.

    – Presión por todos lados. Todo venezolano corre. Aún falta que muchos entiendan por qué y cómo hacerlo pero la disposición de los futbolistas parece ser la indicada. Si el equipo logra la complicidad necesaria y Sanvicente los convence de las virtudes de este sacrificio, el futuro puede ser mucho más rico e interesante que el presente.

    – Esa presión alta no puede ser señalada como responsable de los ataques coreanos. La conducta conocida como presionar al rival debe contar, como principal requisito, con el compromiso de todos los integrantes del equipo. De lo contrario, cuando el rival supera la primera línea de presión, habrá generado el caos suficiente para desordenarnos y, a la misma vez, disponer de unos segundos más para tomar la mejor decisión posible. Si Rincón adelanta su posición en el campo, lo mismo deben hacer los defensores centrales, por lo que se hace urgente contar con futbolistas que se sientan cómodos con esa misión. De lo contrario, estos volverán siempre a su zona de confort y aumentará la totalidad de terreno entre los volantes y los defensores.

    – Me decía un amigo entrenador que el término «transición» es más de los medios de comunicación que de cualquier foro de entrenadores. Si la definición del término es: «Acción y resultado de pasar de un estado o modo de ser a otro distinto«, creo que mi amigo tiene toda la razón. Cuando hablamos de fútbol no pareciera que pueda existir esa separación entre estados ya que el juego es una totalidad y como tal debe ser comprendido. Cuando un equipo no está en posesión de la pelota este no se encuentra en una fase distinta o disociada, simplemente está atacando al ataque contrario. Sé que se lee y suena a trabalenguas, pero es que el juego no admite esas separaciones ni esas facetas que muchos suponen.

    – Volvamos a la presión. Cuando esta es alta, media o baja, nos referimos únicamente a la zona en la que se inicia esta conducta. De nada sirve que el comienzo sea cerca del área rival sino se mantiene en el resto del terreno. Si se falla en la concentración se falla en el juego, por ello lo que hizo aquel Barcelona de Guardiola fue tan extraordinario, su reacción ante cada pérdida de balón era en sí misma una obra de arte. Se puede lograr algo parecido, pero con tiempo, entrenamientos y mucha disposición.

    – César Farías, en los inicios de su ciclo, dio una definición un tanto extraña cuando habló de «pase largo efectivo«. Nunca se supo con exactitud si la definición había sido explicada con deficiencia o si el entrenador la pronunció con la intención de confundir al público. En cada equipo se necesita una amplia gama de variantes para jugar, ya que jugar implica sorprender al rival. Por ello un cambio de frente bien ejecutado – con la participación de lo que se conoce como el tercer hombre – puede ser muy positivo. Farías era discípulo de un estilo que se casó con el pelotazo y por ello, por esa ausencia de respuestas, fue previsible para los rivales. Pero si esta selección mantiene esta intención inicial de combinar la salida a ras de césped y los cambios de frente, será un mejor equipo de fútbol. Este juego exige respuestas distintas en cada situación; el éxito reside en tomar decisiones que se ajusten al juego y no a los caprichos.

    – Cada comienzo es lo que es: un primer paso. Esta derrota es la caída después del intento inicial. No es un intento definitivo porque para caminar hay que caerse varias veces hasta encontrar el ritmo. La idea de estos partidos amistosos es ir encontrando la forma futbolística que permita, primero caminar, luego mantenerse y, finalmente, intentar correr. A nadie le gusta caerse luego de ese primer paso, pero de la fortaleza mental y el convencimiento en el trabajo nacerán las bases para recorrer ese trayecto que tiene como meta Rusia. ¿Qué hacer después de la derrota? Trabajar, trabajar y trabajar, es lo único que no estorba.

    Fotografía cortesía de Prensa FVF/ Grada Digital

  • Algunos apuntes del segundo módulo Vinotinto

    – Explica Rodolfo Paladini, Preparador Físico de la Vinotinto, que: “Desde el primer momento que asumimos hemos revalorizado y destacado que el trabajo verdadero está en cada equipo. Cada cuerpo técnico tiene su manera de trabajar, respetada por nosotros, y lo que haremos es solicitar a nuestros colegas algunos apoyos. Hubo algunos puntos fuertes, otras debilidades con la zona media. Esto apenas comienza, y es un trabajo que es de todos, no de Rodolfo Paladini”. A diferencia del ciclo anterior, este cuerpo técnico no parece querer entrar en polémicas innecesarias, esto quiere decir que intentarán lavar los trapos sucios en casa para que no se repitan escenarios como aquel en el que César Farías declaraba “Hay aspectos que debemos analizar. Los jugadores del torneo local están para jugar 60 minutos, es una preocupación que nos debe tocar a todos, no solamente al grupo técnico de la selección sino a los entrenadores de los clubes; debemos hacer un esfuerzo entre todos. Para llegar a un Mundial necesitamos de todo el mundo. Es mejor intentar convencer con argumentos y seducción que con puños y gritos.

    – Este módulo contó con ocho jugadores que ya habían participado del primer llamado (Rafael Romo, Ángelo Peña, Gabriel Cichero, Edgar Jiménez, César González, Yohandry Orozco, Gelmín Rivas y Wilker Ángel) y ocho que recibían su primera convocatoria (Juan Colina, Jhon Chancellor, Jesús Lugo, Loren Ray, José Contreras, Carlos Rivero, Arles Flores y Johan Moreno). Para completar los trabajos se contó con la colaboración de la selección nacional Sub 20 que estaba trabajando en la misma ciudad de Barinas.

    – Nuevamente ha quedado de manifiesto que todos los trabajos se hacen con pelota. Esto no debería constituir una novedad si tenemos en cuenta que nos referimos a preparación futbolística, pero sí que lo es, ya que en el país, y en el mundo, son aún muchos entrenadores que diseñan entrenamientos alejados del instrumento de trabajo –el balón- y de la oficina –campo de juego-. Por ello es que, más allá de la intensidad de las pautas, el futbolista no llega “liquidado” a sus clubes. Cada ejercicio es entendido futbolísticamente y no como un elemento disociado.

    – ¿Qué quiere decir esto de que se entrena un todo llamado fútbol? Justamente algo que muchos, en algún momento de nuestras vidas hemos olvidado: que para jugar al fútbol hay que entrenar fútbol. Cada pauta laboral comprende un nivel de concentración y de esfuerzo que no puede ser disociada en lo físico, lo técnico, lo táctico, lo psicológico o lo emocional. Es un todo, no una serie de factores o partes que se juntan para conformar algo. Aunque el entrenamiento integrado así lo sugiere – me refiero a la existencia de materias que se juntan para formar esa totalidad – creo que estas pautas laborales que impone el cuerpo técnico de la selección van más hacia la concepción holística del entrenamiento.

    – Noel Sanvicente fue jugador profesional e integró a la selección nacional. Desde que se recibió como entrenador ha sostenido que el jugador venezolano es muy técnico pero le falta comprender de táctica, y es por ello que algunos fracasan en su intento por hacer vida en el fútbol europeo. El entrenador le pide a sus jugadores lo mismo que ha exigido en sus equipos: jugar a uno o dos toques, dinámica y solidaridad. Recuerda mucho a aquella exposición del argentino Marcelo Bielsa en la que explicaba que en el fútbol, él no encontraba razón alguna para no estar en movimiento. Jugador que lo comprenda y lo sepa ejecutar seguramente seguirá siendo llamado a la selección.

    – Cuando el futbolista está en movimiento, se convierte en una opción de pase para el compañero que tenga la pelota; en distracción para el rival que lo marca, o en una especie de explorador que va allanando el terreno hasta descubrir el camino hacia el arco rival. Por ello no se trata únicamente de correr por correr sino de interpretar el juego y moverse en favor de una misión: desordenar al contrario. Un jugador que no cumpla con esta instrucción será neutralizado con mayor facilidad. Recordemos, no se trata de estar sino de aparecer.

    – Terminado el módulo en Barinas se dio a conocer la lista de futbolistas que viajarán a Asia para los partidos ante Corea del Sur y Japón. Es una primera toma de contacto y a la vez, un mensaje muy claro: este cuerpo técnico no llega con la intención de desechar o rechazar el pasado, sino a intentar superar lo hecho. Nadie está fuera, pero para estar se necesitará mucho trabajo. La Copa América de Chile es el primer objetivo.

  • Algunos apuntes del primer módulo Vinotinto

    – La primera aparición del cuerpo técnico de Noel Sanvicente fue en un módulo de trabajo en la ciudad de Caracas. 25 jugadores, 12 de ellos de la selección juvenil sub 20, fueron llamados para esta toma de contacto. Los trabajos se llevaron a cabo desde el lunes 11 por la tarde hasta el miércoles 13 al mediodía, lo que se traduce en cuatro sesiones de entrenamiento.

    – De los 13 futbolistas mayores de 20 años, 6 de ellos (Vega, Lucena, Cichero, Chourio, González y Jiménez) ya habían trabajado con Sanvicente en algún club. De los 12 juveniles solamente Murillo conocía la metodología del seleccionador.

    – En el primer entrenamiento fue notoria la ausencia de Ceferino Bencomo, seleccionador nacional sub 17. Sanvicente expresó su sorpresa ante esta situación que sólo sucedió el primer día de trabajo. Tanto el martes como el miércoles todos los cuerpos técnicos de la FVF fueron parte de los trabajos.

    – Varios futbolistas de Mineros de Guayana llegaron con algunos percances de salud, como resfriados o fiebre, por lo que su aporte a las tareas seguramente fue menos intensa.

    – El entrenamiento final (miércoles a la madrugada) tuvo el condicionante de que los futbolistas del Deportivo Táchira debían partir más temprano que sus compañeros porque el vuelo que debía llevarlos de vuelta a San Cristóbal así lo requería. Aun así, participaron de la sesión de trabajos y la abandonaron cuando ya no había más tiempo.

    – Son pocas las conclusiones futbolísticas que se han podido conocer. El cuerpo técnico expresó su satisfacción por la entrega de cada uno de los citados y, según el diario Líder, Sanvicente expresó estar contento con “lo mostrado esta semana. Uno conoce bien a los futbolistas por el campeonato local, sé qué pueden dar y por qué fueron llamados. El llamado no significa que ya están listos para la selección, solamente que tienen una oportunidad de poder estar. Para ello tienen que mejorar, ser cien por ciento profesionales y tratar de destacar en sus equipos”.

    – El entrenador del Deportivo Táchira, Daniel Farías, mostró su disgusto por la convocatoria de sus futbolistas a estos módulos. Las declaraciones las recoje el periodista Carlos Luis Roa (@Carlosroacoment) y se pueden leer a continuación:

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    – Se podría asegurar que el entrenador del Táchira está defendiendo su parcela, algo bastante común en el fútbol. Pero sorprende que lo haga ahora y no cuando dirigía al Deportivo Anzoátegui. En aquellos tiempos, la selección nacional era comandada por su hermano César Farías, y de cara al duelo ante Ecuador, por la primera fecha de las Eliminatorias Suramericanas a Brasil 2014, el hoy entrenador de Xolos de Tijuana citó cuatro futbolistas del Anzoátegui (Carlos Salazar, Giácomo Di Giorgi, Francisco Flores y Leo Morales) y un juvenil (Jesús Hernández) de la misma institución. Entre aquel módulo de trabajo realizado en Mucuchíes y este que recién terminó hay una diferencia sustancial: el primero finalizaba un jueves mientras que el segundo lo hizo un miércoles, es decir, que en esta ocasión los futbolistas se reintegraron 24 horas antes a sus equipos. No es sano hacer un juicio de valor acerca de las declaraciones del director técnico del Táchira, y ojalá que el tiempo le permita a ambos protagonistas acercar posiciones, aunque me atrevo a pronosticar que no será así. Aquella convocatoria puede ser revisada en el link que sigue: http://noticiaaldia.com/2011/09/cesar-farias-convoca-a-27-jugadores-a-la-concentracion-de-la-vinotinto/

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    – Jeffre Vargas, uno de los juveniles convocados para este primer módulo, jugó el domingo los 90 minutos de la derrota de su club ante Estudiantes de Mérida. El miércoles, unas horas después de cumplir con el trabajo en el módulo vinotinto, el lateral derecho volvió a jugar los 90 minutos con el Caracas, esta vez en la victoria 3 goles por 1 frente a Metropolitanos. La alineación de esos encuentros la tomo del sitio web del Caracas Fútbol Club:

    a) http://caracasfutbolclub.com/principal/index.php/2012-08-17-23-32-01/noticias-primera-division/2470-el-buen-futbol-no-le-basto-al-rojo

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    b) http://caracasfutbolclub.com/principal/index.php/2012-08-17-23-32-01/noticias-primera-division/2476-regresaron-los-goles-y-caracas-alcanzo-su-primera-victoria

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    – Esto apenas comienza. Hay promesas de más módulos y con ellos llegarán más y más situaciones polémicas. Sanvicente no debe olvidar que se mueve en territorio enemigo y que por más que le sonrían, cerca de él, muy cerca, están quienes desean verlo fracasar. A Julio César lo traicionaron quienes estaban más cerca de él. No es el caso de quienes integran su cuerpo técnico pero sí el de otros que se acercan o comparten alguna mesa. Los saludos y las sonrisas muchas veces vienen cargadas de veneno y sólo quien se asuma mortal podrá combatir semejante escenario.

  • Noel Sanvicente: Segunda Parte

    En el año 2009 tuve la oportunidad de hacer dos programas de 45 minutos con Noel Sanvicente. En ellos hablamos de fútbol y de sus gustos. Han pasado 5 años pero ahora que ha sido nombrado Seleccionador Nacional de Venezuela, vale la pena repasar algunas de sus respuestas.

    La segunda charla fue después de haber obtenido una nueva estrella para el Caracas tras batir al Deportivo Italia en la final que enfrentó a los campeones del Torneo Apertura y el Torneo Clausura.

    Todos hemos cambiado desde aquel entonces, pero siempre es bueno recordar cómo y por qué llegamos a esto.

  • Noel Sanvicente Primera Parte

    En el año 2009 tuve la oportunidad de hacer dos programas de 45 minutos con Noel Sanvicente. En ellos hablamos de fútbol y de sus gustos. Han pasado 5 años pero ahora que ha sido nombrado Seleccionador Nacional de Venezuela, vale la pena repasar algunas de sus respuestas.

    La primera charla fue justo unos días después de perder ante Chivas de Guadalajara, en Méjico, 1 a 0. En aquella edición de la Copa Libertadores, su Caracas terminó primero en el grupo 6 con 10 puntos, por encima de Chivas, Everton y Lanús.

    Todos hemos cambiado desde aquel entonces, pero siempre es bueno recordar cómo y por qué llegamos a esto.

  • Noel Sanvicente: el heredero no reconocido

    No debe existir sensación más frustrante que sentirse despreciado. Antes que vivir, nos dejamos nuestra existencia tratando de obtener logros que nos otorguen reconocimiento y admiración, pero más que nada, cariño, sentirnos queridos y apoyados, esto sin reparar en que mucho de ese afecto nos llega por lo que hemos logrado y no por lo que somos. Algún escéptico diría que sabernos mortales es lo que nos empuja hacia la grandeza.

    Noel Sanvicente (San Félix, 1964) se sabe mortal y por ello apunta siempre a metas extraordinarias. Ha ganado seis campeonatos nacionales –por estos lados se les llaman estrellas– y en este mismo momento está a un resultado positivo de repetir como campeón del Torneo Clausura con su humilde Zamora F. C. La modestia de su plantilla no está asociada a la ausencia de calidad individual, sino a que en el torneo venezolano de primera división, nueve o diez de los dieciocho equipos poseen mayores recursos económicos que el conjunto llanero. Pero ello nunca fue excusa para Noel, quien desde su llegada al club blanquinegro ha mantenido que su meta es ser campeón y dejar algo más que un trofeo.

    Debo aclararle al lector que en Venezuela no existen las infraestructuras necesarias para el desarrollo adecuado del fútbol. Se cuentan con los dedos de una mano –y sobran– los equipos que poseen sedes y canchas propias, lo que dificulta que estas instituciones asuman las labores ordinarias de cualquier club de fútbol, tales como la formación de futbolistas, la recuperación de jugadores lesionados, poseer una casa club, etc. Por ello, desde que las victorias empezaron a aparecer en la actualidad zamorana, Sanvicente hizo fuerza para que se adquiriese un terreno que luego se convirtiera en el hogar del Zamora. En plena celebración por la estrella obtenida en la temporada 2012-2013, el entrenador más ganador del fútbol venezolano obtuvo su mayor logro: la alcaldía de Barinas donó un espacio para que en un futuro no muy lejano se pueda hablar de la casa del Zamora.

    En ese largo camino, Sanvicente ha encontrado grandes obstáculos. En su etapa de jugador de selección conoció las miserias de la dirigencia venezolana, y como entrenador, esa misma dirigencia le ha negado lo que él se ha ganado con esfuerzo y mucho trabajo: el puesto de seleccionador nacional. Hoy, cuando aún no se ha nombrado al sucesor de César Farías, Noel vuelve a ser el candidato del pueblo, el técnico que la mayoría pide pero que, gracias a su rectitud y su exclusiva dedicación al juego del fútbol, la Federación Venezolana de Fútbol, más pendiente de negocios y otros oscuros movimientos, se niega a reconocer.

    Admirador de Marcelo Bielsa y con alguna pasantía en el Newell’s del Tata Martino, el actual entrenador del Zamora ha hecho buena aquella reflexión de Juan Manuel Lillo según la cual “una persona es entrenador cuando sabe de jugadores y conoce las posibilidades del juego”. Bajo esa premisa vive Noel, y no existe fuerza en la tierra que le haga creer lo contrario.

    Pregunta.- Usted siempre hace énfasis en que es el futbolista el que puede cambiar un partido de fútbol. Hay por supuesto un trabajo en la semana, pero siempre es el jugador el que decide dentro de la cancha. ¿Por qué está tan seguro de ello?

    Respuesta.- Para mí, el jugador decide dentro de la cancha. A pesar de todo lo entrenado, hay momentos en que ellos deben usar su visión y su capacidad para cambiar lo que le dice el técnico. Yo, como entrenador, trato de darle todas las herramientas y de trabajar todos los escenarios posibles, pero después el juego nos recuerda que dos más dos no necesariamente es igual a cuatro. Por más que practiques siempre hay espacio para lo imprevisto, y los futbolistas deben aceptar esa eventualidad y resolverla. Eso solo se logra a través de la lectura del partido que pueda tener todo futbolista, y en mi opinión, esa visión está incluso por encima del trabajo de la semana.

    P.- Usted habla de que en la semana se trabajan escenarios posibles del próximo partido, y para ello hay que tener en cuenta al rival de turno. ¿Cuánto influye el contrario en este trabajo?

    R.- Mira, en la parte ofensiva hemos trabajado movimientos para llegar al arco rival en tres o cuatro toques, con mayor posesión y mil variantes más que luego las aplicaremos dependiendo del rival y de lo que consideremos como las debilidades de ese equipo al que nos enfrentamos. Por ejemplo, en el último partido ante Carabobo (victoria seis por dos) nos dimos cuenta de que cuando les toca replegarse, no llegan hasta su propia área sino que intentan tirar la trampa del fuera de juego. Entonces nuestra intención era que ellos agruparan muchos jugadores en el centro para nosotros aprovechar los espacios laterales, es decir, de adentro hacia fuera para luego volver al centro a terminar la jugada. Nos funcionó porque además pudimos hacer las transiciones defensa-ataque con la velocidad que marca nuestro estilo, que no es otro que el que está determinado por las características de los futbolistas. En una entrevista pospartido yo decía que los goles fueron claras muestras de las cualidades de los futbolistas: potencia, velocidad, diagonales y mucho dominio de la situación. Lo que te quiero decir es que en la semana trabajamos pensando en los puntos flacos de ese rival y cómo intentar aprovecharlos según las virtudes nuestras. Hay otros rivales que nos obligan a pensar en otras formas de hacerles daño, pero bajo nuestra filosofía. De esta manera, cada futbolista sabe a qué jugamos y cómo podemos sacar ventaja. Para ello ensayamos dos veces a la semana los escenarios del próximo partido, para que los jugadores se sientan en confianza, pero ojo, no se puede olvidar que siempre se van a presentar muchas contingencias y ahí es donde la visión del futbolista y su capacidad de entender el juego cobran mucha importancia. Vuelvo y repito: en el fútbol, dos más dos rara vez es igual a cuatro. Puedes jugar diez veces contra el mismo equipo y seguramente serán diez resultados totalmente distintos, y ni hablar de los partidos en sí.

    P.- Sus equipos siempre pelean por la estadística de ser el más goleador del torneo. Eso lo ha logrado en los tres clubes que ha dirigido –Caracas, Real Esppor y Zamora–. La conclusión generalizada es que los equipos de Sanvicente atacan mucho y hacen gran parte de sus vidas en el campo contrario. Marcelo Bielsa afirma que el trabajo ofensivo es infinito porque depende casi exclusivamente de la creatividad y el ingenio del jugador, mientras que las pautas defensivas son cinco y todas tienen un elemento en común: todos deben correr. ¿Coincide usted con Bielsa?

    R.- Sí, totalmente. Con un solo entrenamiento se pueden trabajar una cantidad incontable de variantes ofensivas, dependiendo claro está, de los futbolistas, el rival y otros imponderables. Defensivamente hay conceptos que todo futbolista profesional maneja y que simplemente hay que trabajarlos. Siempre son los mismos: relevos, permutas, agrandar, achicar o presionar. Son nociones universales que se manejan aquí, en China o en cualquier lado. Pero en el ataque converge la creatividad del jugador con la del entrenador, y en ese solo entrenamiento puedes darle hasta treinta variantes para generar juego ofensivo. Por eso creo que Bielsa, a quien considero el mejor entrenador, tiene toda la razón en este caso. Dice grandes verdades que a muchos no le gustan, pero en mi opinión todo lo que expone tiene sentido.

    P.- Hablamos del trabajo en la semana y a la misma vez de la necesidad de que el jugador sepa enfrentarse a lo imprevisto. ¿Cómo se logra que el futbolista maneje esa dualidad y no termine dependiendo demasiado del entrenador o se convierta en una especie de anarquista?

    R.- No hay otra forma de conseguir eso sino en el trabajo semanal, porque es ahí que uno como entrenador le da las herramientas al futbolista, y uno de esos mecanismos es que el futbolista interiorice que siempre existirán situaciones ajenas a lo planificado y que su resolución depende exclusivamente de ellos. Yo necesito de entrenadores dentro de la cancha, de futbolistas que tomen decisiones. Hay muchos futbolistas que son muy buenos tácticamente, pero les hace falta reconocer cuándo deben salirse de esa manta protectora e intentar algo distinto. Es positivo que un jugador cumpla con el plan original, pero es magnífico cuando un futbolista se sale de ese plan. Para eso está la rutina y la planificación de la semana, en la que uno le puede ir señalando al futbolista lo que está sucediendo y alimentarle el deseo y la voluntad de tomar riesgos según la situación que se le presente, pero siempre pensando en el bien del equipo, nunca en el personal. Cuando un grupo de jugadores logra pensar y actuar como un conjunto, a favor del colectivo, no habrá problemas si, por ejemplo, un central abandona su zona y decide irse al ataque, porque el equipo siempre tendrá respuestas a esa conducta. Para ello es vital que cada jugador maneje los conceptos básicos de cada posición.

    P.- ¿Y cómo se convence al futbolista de que las pautas que se van a llevar a cabo son las correctas para su beneficio y el del equipo?

    R.- Cuando al jugador se le entregan argumentos sólidos, desarrolla confianza en el cuerpo técnico. A medida que pasan los partidos, el futbolista analiza su desempeño y se da cuenta que lo que se le dijo fue lo que terminó sucediendo, pero además, se le muestra en vídeos, es decir, comprende a través de su propio ejemplo, entonces ahí sí que se convence de que el trabajo que se hace en la semana, que las instrucciones que se le entregan son para el bien del equipo y el suyo propio. A la larga todo jugador se convence cuando la comunicación es clara y se le explica el por qué de esas sugerencias. Te cuento un ejemplo: en el partido de Copa Libertadores ante Nacional de Paraguay se nos presentó una situación con Arles Flores, uno de nuestros volantes de marca. Hace tiempo que estamos comiéndole la cabeza para que sea más intenso en los partidos. Es un muy buen futbolista, pero debe dejar de lado el exceso de confianza que lo lleva a esperar el balón en vez de atacarlo, característica que le ha servido para destacar en el fútbol venezolano, pero que lo condicionaría en el caso de que llegue a jugar en otras ligas más competitivas, que al fin y al cabo es la meta que les inculco a mis jugadores: prepararse para jugar en el extranjero, y en otras ligas no se juega si no tiene dinámica o si se regula la intensidad.

    Pero volviendo al partido contra Nacional, a eso de los primeros veinticinco minutos estuve a punto de sacarlo del campo, y él se sintió frustrado, tanto así que en el descanso llegó a decirme: “Profe, tiene usted toda la razón”. ¿Por qué? Porque en las primeras pelotas que le tocaba jugar no tuvo la capacidad de resolver. El rival rápidamente lo presionaba, lo encimaba de tal manera que él mismo se dio cuenta de que todas las instrucciones que venimos entregándole no parten de un capricho del cuerpo técnico, sino que hay una razón detrás de ellas. Hoy, un par de meses después de aquel partido, te puedo asegurar que Flores está más metido en los partidos, no se regula y va adquiriendo un ritmo mucho más acorde al fútbol internacional. Entonces, a partir del ejemplo, el futbolista comprende las explicaciones, se casa con la idea y no hace falta que lo manifieste de palabra, su desempeño en el campo así lo demuestra. Por ello me considero un formador antes que un técnico, porque me gusta estar pendiente siempre de aportarle al jugador y que este pueda poner en práctica lo que uno le enseñe.

    P.- Justamente quería llegar a ese punto. Usted, en cada charla que tenemos, me recalca ese gusto por el papel de formador y, además, son muchos los futbolistas los que tienen gestos de agradecimiento con usted. Todo ello compaginado con su faceta de entrenador de élite cuyos equipos siempre están compitiendo. ¿Puede un entrenador de su categoría separarse del rol de formador?

    R.- Es imposible separarse de esa faceta. ¿Cómo haces para corregir a un jugador sino a través de la educación? Cualquier sugerencia, corrección o modificación que se le sugiera al futbolista no puede ser impuesta, sino que debe partir de una base, y eso es educar, formar. Puede que yo tenga algún problema si me toca dirigir un equipo de grandes figuras porque hay muchos futbolistas que creen que ya saben todo y no les gusta que los corrijan, pero como te he dicho, si uno tiene argumentos sólidos, el jugador va a confiar en lo que uno le dice, y eso es educar, orientar. Muchos se confunden porque creen que la formación solo se da en la base, en las categorías inferiores, y por eso a algunos entrenadores de primera división no les gusta que les hablen de formación porque se sienten menospreciados, como si Guardiola o Bielsa, los mejores en mi opinión, no se consideraran formadores antes que entrenadores.

    Pregunta.- Usted es de los entrenadores que le martilla la cabeza a sus jugadores para que jamás se conformen. Como entrenador, y a diferencia de lo que sucede en Venezuela –para obtener el carnet de entrenador se hacen cursos de cuatro días–, donde la formación que se le imparte a los futuros entrenadores es deficiente, usted decidió rebelarse y prepararse con mucha mayor dedicación. ¿Cuándo y por qué nació esa inquietud?

    Respuesta.- Como futbolista siempre tuve la oportunidad de viajar gracias a que Marítimo (su equipo de siempre, hoy desaparecido) participaba en Copa Libertadores y aprovechaba para darme una vuelta en los entrenamientos de los otros equipos y veía cosas totalmente diferentes. En mi primer curso en Venezuela me dieron media hora de charla y luego me dieron un carnet, ahí fue que me di cuenta que los entrenadores debíamos hacer unos cursos como deben ser, como cualquier profesión que para ejercerla hay que dedicarse a estudiar. En Venezuela, y lo digo con propiedad, hay una enorme cantidad de entrenadores que no les interesa formarse, casi te diría que ni saben agarrar una pelota, y lamentablemente son eso, entrenadores. El día que se modifique la forma de pensar, que se hagan cursos profundos y complejos, nuestros entrenadores estarán capacitados para ayudar al progreso de este fútbol. Hace tiempo escribí (fue columnista en el diario Líder) que los entrenadores venezolanos “con poquito hacemos mucho” porque, primero, no nos dan las herramientas adecuadas para ser entrenadores, y luego, cuando llegamos a cualquier equipo, tampoco nos dan las herramientas adecuadas para trabajar. Ahora bien, ¿por qué quise cambiar? Porque tuve la fortuna de poder viajar al extranjero y también tuve la suerte de trabajar para una familia como los Valentiner (propietarios del Caracas F. C.), a quienes les estaré agradecido toda la vida porque me apoyaron en esa misión de educarme y superarme. ¿Pero cuántos entrenadores pueden hoy en día ir a otros países a formarse? Por más que digan que el fútbol venezolano está en una constante evolución, yo digo que por las fallas que tenemos en todos los aspectos damos un paso hacia delante y cuatro hacia atrás.

    P.- Durante todos estos años como entrenador, ningún equipo de Noel Sanvicente ha hecho el ridículo en un campo de juego. Sus conjuntos han ganado y perdido, pero siempre han competido y han dejado la impresión de no guardarse nada. ¿Ese amor propio se le inculca al futbolista o ya el jugador viene con ese chip?

    R.- Mira que siempre hay una primera vez. A lo mejor nos llegará el momento en que nos goleen y nos dejen sin respuestas. Espero que no suceda, pero siempre hay una primera vez para todo. En los equipos que he pasado he tratado de inculcarle al jugador una filosofía de juego en la que, a partir de las características de ellos, vayamos siempre en búsqueda del arco contrario. Pero siempre hay excepciones, por ejemplo aquel partido ante Tucanes de Amazonas (jornada 4 del torneo Apertura, empate a uno), donde no merecimos esa igualdad. Ellos nos llevaron a defender muy cerca de nuestro propio arco y nos hicieron ver muy mal. Ahora bien, lo que sí tenemos claro como equipo es que trabajamos para ir encima del rival, para buscar el partido, que pase lo que pase nunca debemos rendirnos ni dejar de correr. Esta es una plantilla muy corta y estamos sufriendo un desgaste impresionante porque no tenemos oportunidad de rotar, por eso hoy el equipo ha tenido que aprender a regular fuerzas. No te olvides que además jugamos siempre a las 3 o 3:30 pm con un clima muy caluroso y muy húmedo, pero a pesar de ello siempre vamos a presionar.

    P.- Pero independientemente del cansancio, el calor o el rival, sus equipos siguen compitiendo.

    R.- Es que todo esto comienza en los entrenamientos. Buscamos juegos para que nuestros jugadores estén siempre con esa mentalidad. Hacemos pequeñas apuestas en las que no hay dinero involucrado, sino que, por ejemplo, quien pierda debe hacer de mesero, entonces siempre hay algo por que luchar, por lo que esforzarse. Con esas pequeñas cosas el futbolista se va acostumbrando a mantener siempre la mentalidad ganadora y el hambre de ir a más. Cuando llegamos, Zamora era un equipo muy timorato, tímido, que se conformaba con poco; hoy es un equipo ambicioso que siempre busca ser protagonista de los partidos y eso se nota hasta en las declaraciones de los futbolistas, y ese mensaje se lo vamos dando a través del psicólogo, de la nutricionista, es decir, desde el cuerpo técnico vamos fortaleciendo la confianza del futbolista y por ello hoy puedo decir que uno de los equipos que más partidos ha ganado en condición de visitante. Pero esto se trabaja desde el primer día de la pretemporada, a mi eso de declarar que hay que poner huevo antes de un partido no me convence porque yo creo en el trabajo y no en dejar las cosas a la buena de Dios.

    P.- La intensidad que usted propone es mucha.

    R.- Lo sé. Es difícil que un jugador me aguante mucho tiempo.

    P.- A eso iba. El futbolista puede llegar a sentirse satisfecho con lo conseguido en dos años y luego, en el tercer, entrar en una zona de confort.

    R.- En el Caracas F. C. ganamos mucho, pero esos jugadores fueron creciendo con una mentalidad ejemplar. Triunfaban y competían desde las categorías inferiores (sub-18 y sub-20), segunda división hasta la reserva. Supieron sustituir a grandes ídolos del primer equipo y siguieron ganando y compitiendo, como fueron, por ejemplo, Edgar Jiménez, Alejandro Guerra u Oswaldo Vizcarrondo. Mientras muchos decían que únicamente ganábamos por contar con figuras de renombre ,nosotros, como cuerpo técnico, supimos desarrollar futbolistas jóvenes con los que también triunfamos. Pero la gente se olvida de lo que hicimos, por ejemplo, en el torneo Apertura 2007, cuando luego de la Copa Libertadores salimos campeones con muchos futbolistas que no llegaban a los 25 años. No eran figuras, pero ya acumulaban pretemporadas con nosotros, minutos en primera división y, sobre todas las cosas, tenían esa mentalidad ganadora de la que te hablo. No los pusimos en el primer equipo por accidente, sino que durante un par de años fueron acumulando experiencia para luego hacer la transición al primer equipo de la manera más normal posible. Ahora bien, este es un trabajo que no se puede atribuir a mi persona, yo formo parte de un equipo de trabajo y juntos hemos podido lograr estas metas.

    P.- Con tanta intensidad, dedicación al trabajo y responsabilidad, ¿el jugador tiene tiempo para disfrutar?

    R.- ¡Sí, claro! Disfruta cuando llega a la cancha y se da cuenta de la variedad de trabajos que hay, lo que le evita caer en la monotonía. Disfruta cuando se da cuenta de que todo trabajo tiene su sentido, que en la pretemporada ha mucha cantidad de pautas que requieren un mayor esfuerzo pero, una vez iniciado el torneo, hay mayor calidad que cantidad. He tenido bajo mi dirección a muchos futbolistas que anteriormente han estado a las órdenes de otros entrenadores y no se cansan de decir que “con Chita se trabaja distinto”. Estos futbolistas llegan a la cancha y disfrutan, y para mí esa es la clave, que el jugador llegue, trabaje y luego se lleve algo de ese trabajo para su casa. Yo no quiero que vengan a un entrenamiento solo por cumplir, sino que lo que se haga en cada pauta les quede, que les agrade, que disfruten porque esa es la mejor manera de convencer al futbolista. Cuando eso pasa es que se llega a la comprensión del entrenamiento, o por lo menos se hace mucho más sencillo entender las razones de cada instrucción. En el cuerpo técnico nos hemos dado cuenta de eso y por ello intentamos que se disfrute el entrenamiento para que así el futbolista se involucre mucho más en la práctica. Ojo, no es Sanvicente el que piensa así, es todo el cuerpo técnico, mi grupo de trabajo (los asistentes Mauro Lazzaro y Luis Pájaro Vera, el analista de videos Carlos Rojas, el psicólogo Alexis González, el preparador físico Javier Milán, la nutricionista Mariana Iglesias.

    P.- Y usted, cuando fue jugador, ¿disfrutó?

    R.- Yo la pasé bien porque siempre estuve rodeado de jugadores importantes y de los mejores entrenadores de aquella época, pero porque además, siempre ganábamos. Y el futbolista disfruta cuando gana. Pero me costó disfrutar porque además de buenos entrenadores también tuve algunos locos que no estaban capacitados y terminaban haciéndonos daño. No olvidemos que en los años ochenta y noventa no existían estas redes de información que facilitan que cualquiera se pueda asesorar y, lamentablemente, esos entrenamientos sin fundamentos solo sirvieron para cortarnos la carrera de jugador. Todos esas pautas equivocadas también tuvieron su aspecto positivo: comprendimos rápidamente que no había que copiarlas. Todos los entrenadores dejan alguna lección.

    P.- Por ahí quiero pasar. Usted hace mucho énfasis en la obligación que tienen los entrenadores de saberse, ante todo, formadores. Aceptando esa condición, y teniendo la disciplina casi como un valor innegociable, ¿se divierte haciendo su trabajo de director técnico?

    R.- Disfruto porque me encanta ir a una cancha. Puedo pasar horas y horas en un campo de fútbol. Sí confieso que hoy en día he aprendido a delegar ciertas pautas en los entrenadores asistentes y me voy a revisar la condición de los lesionados y otros aspectos del equipo. Ya uno asume su condición de gerente. Un entrenador debe estar pendiente de todo.

    Te cuento una anécdota: cuando firmé con en el Real Esppor, al dueño del equipo le dijeron: “no contrataste a un entrenador, contrataste a un jefe”. Es que yo soy así, y lo que hemos logrado con este Zamora es un ejemplo más de esa condición gerencial y lo positivo que es para la institución. Y en este fútbol nosotros los entrenadores tenemos que trabajar de esta manera para hacerle entender a los directivos que hay muchas cosas que cambiar, por ello no solo estoy trabajando dentro de la cancha, pero siempre con la intención de conseguir lo mejor para la institución. Yo estoy para trabajar en pro del fútbol del equipo que me contrate, ese es mi trabajo. No me interesa ir a cenar con gente ni a pasar seis horas hablando sin sentido. Lo mío es trabajar y nada más. Por ejemplo, el camerino del Zamora es el mejor del país. Hace unos días compramos máquinas de gimnasio, bicicletas, escaladoras, en unos días llega una trotadora. Todo para el bien de la institución, pero sobre todo, para ir sumando condiciones que ayuden al jugador a sentirse cómodo. Si ellos se sienten bien, rendirán más y mejor.

    P.- ¿Existe un “método Sanvicente”?

    R.- Estamos preparando algo así (ríe).

    (Voltea hacia donde está sentado Alexis González, el psicólogo del equipo, quien rápidamente responde que lo están construyendo)

    Sí, lo estamos construyendo. Le estamos dando forma y pronto lo daremos a conocer.

    Charla publicada en la web de Martí Perarnau http://www.martiperarnau.com/articulos-de-futbol/noel-sanvicente-el-heredero-no-reconocido-i-parte/ Y http://www.martiperarnau.com/articulos-de-futbol/noel-sanvicente-el-heredero-no-reconocido-parte-ii/

  • Noel no tiene quien le escriba

    Mi muy estimado lector, le voy a confiar una verdad que muchos conocen y que debe saberse: a Noel Sanvicente no lo quieren como DT de la Vinotinto. No me refiero a la mayoría de ustedes ni a un par de directivos de la FVF. Quienes no quieren a Noel son los mismos que no se atreven a tomar decisiones trascendentales para que nuestro fútbol dé un salto de calidad que nos permita competir en igualdad de condiciones que nuestros rivales; medidas como reducir la cantidad de equipos que participan en primera división o revisar las categorías formativas de esos conjuntos. Es que en la vida no basta con hacer lo correcto: hay que estar convencido de ello, por eso, como no creen en él, nadie le escribe ni un mensaje de texto a Noel.

    ¿Por qué no lo quieren? Tan sencillo porque Noel no es alcahuete; no se casa con nadie, no va a cenas clandestinas en yates y, por encima de todo, no forma parte del círculo vicioso que se encarga de “sugerir” jugadores a la selección. Noel tiene únicamente dos pasiones: el fútbol y su familia. Por ello choca con la conducción de esta federación.

    Por esa forma de ser ha sido víctima de ataques, algunos provenientes de la anterior conducción de la selección, tales como que Noel es un gran entrenador de campo pero no puede sentarse con los representantes de las empresas que patrocinan a la selección. Es decir, desprecian al actual entrenador del Zamora acusándolo de dedicarse únicamente a sus equipos. Ese concepto nace, no olvidemos, de alguien que no pudo clasificar a la Vinotinto al mundial, situación que muy a su pesar lo hermana con TODOS los ciclos anteriores, en especial con aquellos en los que el equipo nacional jugaba a cualquier cosa.

    El nombramiento de los entrenadores de las categorías juveniles de la FVF es la última trampa que le han puesto a Noel para que reaccione y así los directivos puedan decir que «se bajó sólo» de la carrera vinotinto. Estos señores no aguantarían trabajar con alguien tan exigente, para quien el éxito sólo sirve como el combustible necesario para buscar mayores triunfos. A Noel sólo le interesa trabajar, pero hasta en los organismos en los que el chauvinismo es una manera de vida se olvidan que la evolución en la vida no se consigue con discursos sino con esfuerzo y sacrificio. Eso, como demuestra su Zamora en estos últimos dos años, es lo que ofrece Noel. Aún no le escriben y pienso que no lo harán, pero ya usted me conoce, mi estimado lector, en milagros no creo y mi labor es convertirme en el aguafiestas de siempre.

    Columna publicada en el diario Líder el jueves 01 de Mayo de 2.014

  • Subirse al carro del éxito

    Me alegra enormemente la actuación de la selección femenina sub-17, pero no quiero surfear la ola triunfalista de quienes ahora resultan ser expertos en fútbol femenino. De hecho, pretendo todo lo contrario: convertirme en un aguafiestas y recordar que el éxito de las chicas se ha labrado con mucho esfuerzo y poco reconocimiento al camino que han recorrido. Felicidades a ellos, pero nosotros a lo nuestro: luchar por un deporte mejor.

    Debo aclararle, mi estimado lector, que de mis treinta y siete años de vida, he dedicado por lo menos treinta al seguimiento del deporte. Eso no me convierte en un experto sino en alguien que disfruta y hace seguimiento a esta actividad. En todo ese tiempo he observado atentamente el trato dispensado a nuestros atletas y le aseguro que es poco lo que ha cambiado. Por ejemplo, estas muchachas ni siquiera fueron abanderadas. Le confieso que a mi eso de mezclar política y deporte no se me da – me parece arribista y ventajista – pero ahora que el resultado las ha convertido en heroínas, me molesta que sí se les tenga en cuenta sólo porque ganaron.

    Me pasa lo mismo con la Ley del Deporte. No creo en la idea que sostiene que nuestros problemas son solucionables a partir de la creación de algún compendio de normas; estoy seguro que el problema no está en la letra sino en la acción, esa que confirma que nos desvivimos por aplicar la viveza criolla antes que respetar las reglas. Para muestra un botón: esa ley consagra un “Fondo Nacional del Deporte” que debe servir para el crecimiento de esta actividad en nuestro país. El fútbol lleva ya dos años sin poder disfrutar de ese dinero, una situación que se ha trasladado este año al baloncesto profesional. Me pregunto, ¿es que acaso hemos olvidado que el deporte forma ciudadanos y sólo lo atendemos para sumar votos o seguidores por twitter? ¿Solamente nos ocupamos de las disciplinas a partir de su éxito? No sé si se dan cuenta, pero intentan construir una edificio comenzando por la azotea.

    Hoy recuerdo a Marcelo Bielsa y su exigencia a unos empresarios que querían conocer su fórmula del éxito. En una conferencia, el entrenador argentino, con la sinceridad y la rebeldía que lo caracterizan, les recordó que al ser humano hay que quererlo para que gane, no después de ganar. La mejor manera de celebrar y honrar a estas chicas es exigirle a los directivos que se aboquen a trabajar por una disciplina que ya nos ha regalado dos participaciones mundialistas consecutivas, y que aún parece estar en una etapa embrionaria. En fin, que hagan su trabajo, y si no pueden, que le den paso a quienes si se sientan capacitados de hacerlo.

    Columna publicada en el diario Líder el jueves 03 de Abril de 2.014

  • Sanvicente: un entrenador de fútbol

    Debo hacerle una confesión: a pesar de ser un profundo admirador de las interacciones que puede producir cada futbolista y su influencia en el juego, soy también un hincha de los directores técnicos. En más de diez años que llevo ejerciendo este oficio, he podido conversar con muchos entrenadores venezolanos y extranjeros, y con todos he dialogado con la única intención de aprender, porque al fin y al cabo, cuando uno se acerca a aquellos que poseen el don de la experiencia lo hace con la voluntad de conocer para luego transmitir. Pero la primera motivación es justamente el aprendizaje.

    He conocido a tipos brillantes como Juan Manuel Lillo, un personaje casi proscrito en el fútbol de su país. También he escuchado y leído a talentos como Carlos Canyadas o Dani Fernández, españoles, quienes antes que entrenadores son formadores, enamorados de su condición y obstinados cultivadores de valores y del juego. También he conversado con aquellos que creen en una única verdad y han desperdiciado enormes oportunidades sólo por sentirse dueños del mapa del tesoro. Y por supuesto están aquellos que cultivan sus relaciones públicas antes que su interpretación del juego y de los jugadores.

    También está Noel Sanvicente. Lo conozco desde hace tiempo porque me acerqué a él y a su cuerpo técnico para observar y preguntar. Desde aquellos tiempos he podido comprender algunas razones de su éxito como entrenador, pero sobretodo, he entendido su razón de ser, que no es otra que el juego mismo. A Noel le gusta hablar de fútbol, pero lo que muchos no comprenden es que él vive para este deporte las 24 horas. Cuando su equipo termina de entrenar, enfoca su dedicación en las categorías inferiores, en los proyectos del club y en el estudio de sus rivales. No celebra los triunfos porque para él el pasado no existe.

    Hay algo que la FVF y sus amigos no comprenden: un entrenador está para sacar el mayor rendimiento de sus futbolistas, no para dar entrevistas complacientes. Hace 7 años no se eligió un DT para ello, y hasta el mismo ex seleccionador se ha expresado despectivamente acerca de Noel porque según él, «Chita no se sienta con sponsors”. Si en la Federación quieren, desde este espacio les puedo recomendar un sin fin de gerentes de mercadeo y publicidad que pueden colaborar con esa inquietud; si la prensa quiere a un hablador de pistoladas que siempre atienda ya saben por donde ir, pero si quieren a un entrenador de fútbol que estudie y se dedique a su trabajo, Sanvicente es el indicado, a pesar de no contestar llamadas telefónicas por estar dedicado a su trabajo.