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  • Fantasía Vinotinto

    Conocimiento y pronóstico no van de la mano. En tiempos en los que el narcicismo y la falta de cariño han llevado a que twitter se convierta en tierra fértil para los adivinadores – que ante cualquier situación buscan llenar su vacío emocional con frases como “lo dije” o “yo sabía” – bien vale la pena rebelarse y fomentar el razonamiento. En este caso, mi idea es proponer una alineación para enfrentar a Bolivia señalando los argumentos que la justifiquen, sin atribuirme funciones de entrenador pero recordando que el verdadero objetivo de las antesalas es eso, promover explicaciones y razones a sabiendas de que el futuro – el partido – es incierto.

    Lo primero que se debe hacer es aceptar el modelo de juego Vinotinto, es decir, no podemos pretender una versión similar a la mostrada en el partido ante Paraguay, o por lo menos no para este partido. La selección ha adoptado un estilo en el que no se promueven las largas secuencias de pases sino que por el contrario, se intenta llegar al arco rival de la manera más rápida y concreta posible. Esta idea no es buena o mala, es simplemente la elegida.

    Asumo que la Vinotinto defenderá cerca del arco que debe ocupar Renny Vega. La experiencia del ex Caracas, así como su buen saque de pies, debe asegurarle la titularidad en este partido, ya que de sus intervenciones puede nacer una jugada de ataque. El aragüeño debería estar acompañado por Oswaldo Vizcarrondo y Gabriel Cichero, quienes ya saben lo que es jugar en la altura y poseen las cualidades para rechazar los centros que puedan partir desde los costados. En el caso de Vizcarrondo, es necesario que asuma una vez más la condición de líder de la defensa para poder superar pasajes de mucha confusión producto de la falta de oxígeno y de la presión rival.

    ¿Quiénes deben ocupar los laterales? Para ello hay que definir el perfil que se ajuste al modelo de juego. Roberto Rosales podría ser titular por el lado derecho, ya que como experto en esa posición conoce las maneras de desactivar los desbordes por esa banda y así evitar el envío de centros al área venezolana. El jugador del Twente de Holanda además puede convertirse en salida para el equipo o en opción de pase. Imaginemos que de cada recuperación de pelota nace la posibilidad de un contragolpe venezolano, por ello mi insistencia en colocar jugadores que sepan manejarse en ese contexto.

    En el lateral izquierdo se me presenta la incógnita, y es que ninguno de los candidatos a ocupar ese puesto garantiza el rendimiento que sí ofrece Rosales. Rolf Feltscher es un central con mucha dedicación defensiva mientras que experimentar con Luis Manuel Seijas debilitaría la retaguardia pero se ganarían posibilidades de pase y sacrificio para las transiciones entre defensa y ataque. Mi elección en este caso pasa por el “suizo” para así reforzar la defensa, considerando además la ventaja que significa colocar al ex Táchira en un puesto en el que se siente más cómodo.

    Al estar sancionado Franklin Lucena, Tomás Rincón debería estar acompañado por Seijas como pareja de volantes centrales. El del Hamburgo alemán haría de perro de presa mientras que “Luisma” se convertiría en un comodín entre contención y salida así como en el primer ayudante de Feltscher. En el costado izquierdo va a ser muy importante el triángulo que puedan formar Rolf, Seijas y González o Arango, entendiendo que uno de éstos últimos debe constituirse en el vértice necesario para conformar la figura antes mencionada.

    Arango y González son sinónimos de pausa, inteligencia, pase y viveza, tan distintos pero tan similares en el entendimiento del juego: la visión de Juan y la inteligencia emocional de César; el gol del capitán y el sacrificio del oriental. Se conocen de memoria, saben cuándo alternar posiciones y cuándo ayudarse, y en un partido con el condimento adicional de la altitud, son estos dos jugadores los encargados de hacer que el equipo recuerde sus cualidades y no pierda de vista el objetivo. Son ellos quienes ante la adversidad deben promover soluciones a los obstáculos que ofrezca el partido.

    Por último, me gustaría una pareja de delanteros integrada por Josef Martínez y Richard Blanco, jugadores con gol y velocidad que viven de ocupar los espacios que dejan los defensores; en el partido del viernes esa cualidad puede traducirse en un triunfo. Bolivia intentará arrollar a la Vinotinto y la ecuación formada por buenos pasadores y jugadores que sepan aprovechar las lagunas que deje el rival puede ser fantástica para el bando nacional.

    Este once inicial que propongo es sólo una fantasía. No me refiero únicamente a los nombres sino a su disposición en el campo. Y es que en el fútbol una de las pocas verdades que existen es aquella que hace años escribió Panzeri: “fútbol es lo que no se sabe que vaya a pasar. Lo que se sabe que va a pasar, no pasa. Ya pasó”. Por ello es importante recordar que la visión que tengamos del partido es algo muy diferente a lo que va a suceder. Sólo nos queda sentarnos a disfrutar de una selección que ha sido y es la expresión más fuerte de unidad que hemos tenido en mucho tiempo, y que como pocas, nos hace soñar ya no con un mundial, sino con los triunfos que podríamos obtener el día que aparquemos nuestras diferencias y trabajemos unidos como un solo país.

    Columna publicada en http://www.cuantoacuanto.com el 05 de junio de 2.013

    *Para el momento de la publicación de esta columna Oswaldo Vizcarrondo aún estaba apro para jugar.

  • Certezas y anhelos Vinotinto

    Hace cuatro años la Vinotinto logró su primera victoria frente a Bolivia en la ciudad de La Paz. En aquella ocasión César Farías y su cuerpo técnico diseñaron una hoja de ruta en la que jugadores del torneo local y algunos mundialistas sub 20 eran los encargados de cumplir con el plan trazado. Hoy el escenario es totalmente distinto y los riesgos que se tomaron en aquella ocasión han sido reemplazados por la “seguridad” que entregan protagonistas habituales en esta eliminatoria, aunque esto no se traduzca obligatoriamente en un resultado positivo.

    Ante la posibilidad cierta de lograr un cupo al próximo mundial, Farías ha decidido llevar a Bolivia los mejores jugadores disponibles. Frente a quienes “olvidan” que el partido importante es el próximo y no uno posterior, el seleccionador nacional dedica toda su atención al encuentro ante los bolivianos y sólo cuando terminen esos noventa minutos pensará en Uruguay. Es una apuesta fuerte y decidida, que tiene como meta real generar una convivencia sin distracciones y con un objetivo claro e inmediato: Bolivia.

    Las certezas para este partido pasan por la preparación y la convocatoria. No hay duda de que ésta ha sido la mejor planificación que ha vivido selección alguna para poder dedicarse a jugar fútbol en la altura, pero además, a ello hay que sumarle que, salvo la ausencia de José Salomón Rondón, no hay limitantes para poner en cancha a quienes viven su mejor momento futbolístico. El entrenador tendrá a su disposición lo que muchos consideran como lo más granado de nuestro fútbol, por lo que el plan cobra mayor importancia y es ahí donde podemos dudar, o por qué no, soñar.

    Como todo en el fútbol, hay vacilaciones que sólo el inicio del juego podrá resolver. ¿Intentará la selección disputarle la pelota a Bolivia? ¿Largas secuencias de posesión o transiciones rápidas? ¿Dos delanteros o uno sólo acompañado por un media punta que sirva de hilo conductor entre volantes y el atacante? ¿Laterales tímidos o atrevidos? ¿Paciencia o verticalidad en el primer pase después de una recuperación? ¿Delanteros veloces que sepan aprovechar los espacios o atacantes que disputen cada pelota con la intención de aguantarla hasta que aparezcan los volantes “llegadores”?

    Todas estas interrogantes tienen respuestas que nacen en los entrenamientos, pero no debemos olvidar que este es un juego de oposición directa y el rival influye tanto como la hoja de ruta propia. Mañana, más allá de la excelente preparación, importará tanto la toma de decisiones – antes y durante el partido – así como la fe en el plan. Por ahora parece que ésta es grande, y ya sabemos que desde la creencia se derrota a los mayores enemigos.

    Columna publicada en el diario Líder el 06 de junio de 2.013